La gaita. Parte 8.
La gaita en Galicia (introducción)
De todas las gaitas que existen hoy en día, es la de Galicia, mi favorita para tocar, principalmente porque al ser un músico muy ocupado, es la que menos problemas me trae para su mantenimiento..."
Anthony Baines.
Bagpipes (introducción) edición revisada 1979.
Para tratar la cuestión de la gaita galaica, es necesario hablar de un antes y un después; ya que los cambios registrados en los últimos tiempos han sido tan grandes e importantes que han dejado en un pasado remoto todo lo que sobre ella podía saberse en Argentina. Al decir gaita se piensa instantáneamente en Galicia y viceversa, como lo demuestra la fotografía del suplemento de la revista GEO, donde aparece un gaitero con un instrumento bastante complejo a primera vista y donde también se hace mención a la relación existente desde épocas ancestrales, entre Galicia y las otras Naciones Celtas.

El celtismo actual, con raíces en el siglo XIX, es uno de los motores de esa toma de conciencia galaica, que se reafirma en el resurgimiento y afianzamiento de la esencia gallega y céltica, plasmada en el único símbolo universal de estos pueblos de igual origen étnico: la gaita.
La gaita gallega no ha sufrido fuertes transformaciones desde la Edad Media, se ha adaptado, si, en mayor o menor medida, pero reitero, no ha tenido fuertes transformaciones si la comparamos con la gaita de Escocia, que empezó a usarse en ese país en el siglo XV y que en el siglo XVIII tenía ya tres roncones, modelo que hay predomina y que fue adoptado en otros países, como en Bretaña, desplazando a las gaitas de estos lugares. La gaita de Galicia sigue teniendo esa encantadora reminiscencia medieval, pero para los tiempos que corren, nosotros necesitamos un instrumento competitivo para cierto tipo de presentaciones y una puesta en escena que impacte en el público, tal como lo hacen las bandas organizadas, quitándole ese sabor campesino, que solo sirve como una colorida estampa, pero nada más.
Otros elementos que son susceptibles de cambio son los denominados "trajes tradicionales" con los que tocan los gaiteros y que salvo excepciones, son grotescos y carecen de atractivo. Según los entendidos en el tema, el verdadero traje gallego se ha perdido, el que se usa no es muy anterior al siglo XVIII.
En realidad, el llamado "traje galaico" encaja mejor en el campo de la arqueología que en el estudio de la cultura popular, habida cuenta que se trata de algo que ha desaparecido de nuestra realidad para quedarse solo en el recuerdo de algún anciano o en la evocación de un literato. Por otra parte, solo hasta cierto punto le corresponde tal calificativo, ya que se trata de un traje empleado durante un tiempo determinado, más aún, bastante reciente. A esto le corresponde el nombre de "traje gallego", del que no queda más sobrevivencia que las abundantes, toscas y teatrales imitaciones que de él se hacen.
La gaita y el traje del gaitero, tienen mucho en común, como veremos más adelante.
Contrariamente a lo que piensan muchos, la gaita no es un invento de Los Celtas, aunque sean estos los mejores ejecutantes y los que más la difundieron en el mundo. El origen de la gaita no ha podido ser establecido hasta el día de hoy por investigador alguno. Se ha sostenido que la gaita era ya conocida en Galicia seis siglos antes de la era cristiana, lo cual coincidiría con la instalación en España de la tribus célticas de los sefes, lugones y vetones.
Otros señalan que la gaita de Galicia y Asturias fue introducida en el noroeste de la península Ibérica por los suevos, que reinaron en esta parte de España desde el siglo V al VII, así como el nombre procedería del alto alemán, lengua que hablaban los suevos; y en cuanto al origen más remoto de la gaita en España habría que atribuirlo a celtas, fenicios, griegos y romanos, puesto que todos estos pueblos que invadieron el suelo hispano conocían la gaita de la antigua Mesopotamia, antes de la era cristiana.
Com se puede deducir, no hay mucho en concreto sobre el origen de este instrumento, aunque es bueno que sigan no sólo las investigaciones sino también las discusiones.
Lo cierto es que parece evidente que Galicia fue en la baja Edad Media el centro gaiteril más importante de Europa, debido principalmente a la peregrinaciones a Santiago de Compostela. Estas peregrinaciones durante los siglos XII al XIV se encargaron de difundir la gaita por toda Europa. La llevaban los peregrinos de regreso a sus países, la usaban los monjes benedictinos en sus pequeñas iglesias rurales en lugar del órgano y la difundieron los propios gaiteros gallegos que salían al extranjero a probar fortuna.
En una próxima entrega se continuará desarrollando la gaita en Galicia, sus características y evolución en el tiempo.
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