Búsqueda avanzada de temas en el foro

Página 2 de 2 PrimerPrimer 12
Resultados 21 al 33 de 33

Tema: La mujer hispana en América.

  1. #21
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Ana Francisca de Borja y Doria


    Ana Francisca de Borja fue una noble europea nacida en el Ducado de Gandia, miembro de la distinguida Casa de Borgia. La historia de esta mujer de buena cuna y de familia prestigiosa se vincula con el Perú a través de su esposo, el conde Pedro Antonio Fernández de Castro.

    Cuando Fernández de Castro es designado Virrey del Perú en 1667 por orden de la reina regente Mariana de Habsburgo es que Ana llega a estas tierras. Su esposo tuvo que viajar al sur del Virreinato para sofocar una rebelión por lo que legalmente entrega el poder a Ana como "Gobernadora del las tierras del Perú". Es así que Ana Francisca se convierte en la primera gobernante del Perú.

    Desde el primer día hizo entender que ella tenia las riendas del Estado, era una mujer de carácter que supo lidiar con la crisis política de la capital y con los prejuicios de la época.

    Tras el ataque pirata a Portobelo (Panamá) la virreina envió tropas y suministros, se encargó de organizar la defensa de los puertos del Perú frustrando así las pretensiones del pirata Morgan de atacar el Virreinato, combatió el contrabando y reorganizó el comercio ambulatorio en las ciudades principales.





    https://www.facebook.com/18705357365...type=3&theater
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas

  2. #22
    Krisnager está desconectado Miembro novel
    Fecha de ingreso
    04 jul, 18
    Mensajes
    4
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Las nobles de linaje incaico eran muy cotizadas por los indios, españoles y mestizos plebeyos que veían en ellas un medio para alcanzar un mejor status social.

  3. #23
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Españolas en el Nuevo Mundo , documental





    https://www.youtube.com/watch?v=ifcxi_QQXLY

  4. #24
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Isabel de Santiago (1660-1714)



    “Arcángel Gabriel”. Atribuido aIsabel de Santiago, segunda mitad del sigloXVII, principios del XVIII.
    Museo Fray PedroGocial. Quito


    Isabel de Cisneros y Alvarado nació en Quito en la segunda mitad del siglo XVII (probablemente en la década de 1660 a 1670) y murió en el año 1714 en la misma ciudad. Fue hija de Miguel de Santiago, considerado el mejor pintor del siglo XVII en Ecuador, y de doña Andrea Cisneros y Alvarado. Recibió los apellidos de su madre pues su padre no deseaba que sus hijos llevasen un apellido que no les pertenecía (Santiago, que él mismo había tomado de su benefactor), ni Vizuete (que representaba su pasado indígena); sin embargo en el medio artístico fue siempre conocida como Isabel de Santiago.

    Contrajo primer matrimonio con Juan Merino de la Rosa, Portero Mayor de la Audiencia de Quito. Tras la muerte de este, se casó con el capitán Antonio Egas y Venegas de Córdoba. De este matrimonio nacieron cinco hijos, tres hombres y dos mujeres: Agustín, María Mónica, Nicolás Fortunato, Antonio y María Tomasa. Dos de ellos se hicieron sacerdotes de la orden agustina a la que tanta devoción le había profesado su abuelo materno.

    Isabel siguió los pasos de su padre y fue heredera de su taller, en el que habitualmente trabajaron ella y su marido. La artista ya era viuda cuando falleció su progenitor en 1706 y continuó pintando hasta su muerte. Por su testamento se sabe que fue respetada en su profesión, ya que recibió numerosos encargos, concluyó obras de su esposo y realizó otras para cancelar algunas deudas dejadas por él.

    Por ser mujer no pudo realizar los exámenes para la obtención de los grados que la acreditaban como una pintora profesional, pero se ganó el respeto, tanto que uno solo de sus lienzos era aceptado como pago de grandes deudas que le habían dejado su padre y su marido. Mientras trabajó con su padre, ambos se dividían las ganancias en partes iguales.

    El historiador quiteño Federico González Suárez dice que se destacó en la pintura y manejaba el pincel con admirable delicadeza. El historiador y arqueólogo Jacinto Jijón y Caamaño afirma que el estilo de Isabel se caracteriza por un cúmulo de flores y animalillos que reflejan "la pequeñez de su espíritu", entendido esto último como un halago a su pureza de espíritu y humildad.

    Su obra más conocida es el retrato que le hizo a Sor Juana de Jesús, monja clarisa a la que le atribuían comportamientos de santa. Pocos días después de su muerte, en 1703, le encargaron el retrato a su esposo, quien sintiéndose incapaz de realizarlo se lo pidió a Isabel.

    Su estilo personal, de belleza floral, luminosidad y presencia de pequeños animales, se ve en el resto de sus trabajos, entre ellos los lienzos titulados "El hogar de Nazareth", guardado en el convento de San Diego, y "El arcángel Gabriel" en La Merced. Además, Isabel trabajó en conjunto con su padre en varias obras muy conocidas, entre ellas: "La Virgen de las Rosas", para el convento de Santo Domingo; "La Virgen de las Flores", que se encuentra en el Museo de Arte Colonial, de Quito; y "San Antonio de Padua", para el monasterio de El Carmen Alto.


    Los óleos sobre la infancia de la Virgen María y también del niño Jesús se convirtieron en su especialidad tras las muertes de su padre y esposo.


    Isabel continuó pintando hasta el día de su muerte, ocurrida en Quito en 1714. Fue enterrada en el convento de La Merced.





    “El hogar de Nazaret”. Atribuido a Isabel de Santiago, segunda mitad del siglo XVII, principios del XVIII.
    Museo del Convento de San Diego. Quito





    _____________________________

    Fuente:

    Mujeres pintoras: Isabel de Santiago (1660-1714)

  5. #25
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,171
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Beatriz de la Cueva es nombrada Gobernador de Guatemala

    Manuel de Francisco 09/09/2018






    Tal día como hoy [9-9], en 1541, el Cabildo Guatemalteco nombró a Beatriz de la Cueva Gobernador y Capitán General de Guatemala. No nos confundan los nombres. La Capitanía de Guatemala llegó a abarcar las actuales Repúblicas de Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, además del Estado mexicano de Chiapas y las actuales provincias panameñas de Chiriquí y Bocas del Toro. La sede se encontraba en la actual Antigua Guatemala y basta observar los edificios de la época de gestión española para darse cuenta de la importancia de la ciudad y del cargo.


    ¿Cómo rayos llegó una mujer a semejante cargo y a mediados del siglo XVI?


    Beatriz de la Cueva nació en 1490 en la ciudad de Úbeda​ en el Reino de Jaén. No. No es una errata del autor. El reino de Jaén existía en esta época y era simplemente el nombre de una de las jurisdicciones administrativas de la época.


    No se conoce la formación que recibió, pero debió ser muy esmerada y no se limitó a lo que el vulgo cree que era la norma en la España de 1490. Sabía leer y escribir y conocía lo suficiente de leyes para desenvolverse con soltura a la hora de redactar codicilos y proclamas. El caso es que su hermana mayor, Francisca de la Cueva, se había casado con Pedro de Alvarado, uno de los que participaron en la conquista del Imperio Azteca. Francisca falleció nada más desembarcar en América. La mortandad entre españoles era de igual calibre que entre los indígenas. Ambos no estaban preparados para entrar en contacto con patógenos de ambos lados del Atlántico.


    Beatriz aprovechó la ocasión y convenció a Pedro que casarse con ella era un buen negocio. Se casaron, organizaron una expedición a Guatemala y una vez allí, Pedro se fue hacia el norte a la conquista de nuevas tierras (no había tenido bastantes aventuras) y Beatriz se quedó en Guatemala.


    A Pedro se le acabó la buena suerte y murió luchando en el centro del actual México durante la llamada guerra del Mixton. Entonces ocurrió lo extraordinario. Reunido el Cabildo de Guatemala, se nombró Gobernador y Capitán General a Beatriz de la Cueva. No era un nombramiento desde la cúspide del imperio, era un acuerdo votado legalmente (hoy diríamos democráticamente) entre los vecinos de la ciudad. A pesar de lo poco que sabemos de Beatriz, no cabe que de era era una persona muy capaz como político.


    De sus capacidades como gestoras, no sabemos nada. Dos días después de su nombramiento, unas fuertes lluvias provocaron un alud que arrasó la capilla donde Beatriz se había refugiado con su sequito. Parece que no hubo sobrevivientes.


    Sirvan estas líneas como homenaje a las mujeres españolas que contribuyeron positivamente a la epopeya de ultramar. No eran en absoluto floreros y sus tareas no tenían más límite que sus capacidades e imaginación.



    Manuel de Francisco


    https://espanaenlahistoria.org/perso...beatriz-cueva/
    Mexispano dio el Víctor.

  6. #26
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Mujeres que destacaron en la conquista y colonización de América

    Las primeras europeas que arribaron al Nuevo Mundo cumplieron roles importantes.
    por Roberto Villalobos Viato

    Publicado el 4 de septiembre de 2016 a las 0:09h





    Retrato de Beatriz de la Cueva, "la Sin ventura", quien fue esposa de Pedro de Alvarado. A la muerte de este asumió como gobernadora de la Provincia de Guatemala. Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL.


    Bien sabida es la historia de los hombres que arribaron a tierras americanas, a finales del siglo XV y principios del XVI. Pero, ¿qué es de las mujeres?

    Según el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, en 1502 llegaron las primeras españolas a América, en la expedición que hizo fray Nicolás de Ovando en La Española (actuales República Dominicana y Haití).

    Algunos historiadores, sin embargo, afirman que Cristóbal Colón, desde el Descubrimiento (1492), vino con varias mujeres en sus navíos.

    Con información más precisa vuelve a aparecer Fernández de Oviedo, quien menciona la emigración de ibéricas en 1509, en compañía del virrey Diego Colón. Indica que ahí venía la virreina doña María Álvarez de Toledo y Rojas y, con ella, “algunas dueñas e doncellas hijasdalgo (…) eran mozas (que) se casaron en esta ciudad y en la isla con personas principales e hombres ricos de los que acá estaban, porque en la verdad había mucho falta de tales mujeres de Castilla”.

    Algunas eran las hermanas Juárez, hijas de Juan Juárez, a quienes el cronista consideraba “bonicas”. Una de ellas, Catalina, se casó con Hernán Cortés. También venían en esa embarcación María de Cuéllar, quien contrajo nupcias con Diego Velásquez, conquistador de Cuba.

    “La Corona española estimuló la emigración familiar para evitar que los conquistadores se mezclaran con las nativas, para mantener la pureza de sangre y la garantía de una continuidad cultural”, consigna el documento La mujer en la Colonia, de M. Ángeles Vásquez, publicado por el Centro Virtual Cervantes.

    Desde entonces, la emigración creció. Venían de todos los estratos sociales: hidalgas, soldaderas, amas de casa y hasta sirvientas negras, esclavas o libres, e incluso, delincuentes. Por supuesto, también había parientes o criadas de los conquistadores, así como viudas y solteras que preferían probar fortuna en América.

    Tantas mujeres estaban viniendo al Nuevo Mundo que, el 23 de mayo de 1539, la Corona dejó de otorgar licencias a las solteras: “porque esto queda a nos reservado”, decía el decreto. Años antes (1515), se indicó que las casadas debían acompañar a sus maridos o que, si querían pasar hasta América, debían constatar que tenían pareja en estas tierras y que aseguraran que iban a hacer vida maridable.

    Inhóspito

    El mundo recién descubierto era inhóspito; de hecho, los primeros ibéricos debieron vivir en bohíos y, por tanto, sin comodidades. La sociedad, además, estaba desorganizada.
    En cualquier caso, las mujeres tuvieron que aprender a ser “mandonas”, algo que no podían ser en la España del siglo XVI.

    Aquí, aunque también estuvieron relegadas a un segundo plano, tuvieron más funciones. Como dueñas de la casa, se encargaron de asumir la representación social del marido cuando este se ausentaba, así como ordenar a los criados.

    Cuando sus esposos morían, quedaban como propietarias de la encomienda y con las obligaciones de cobrar tributos, hacer trabajar a los indígenas y adoctrinarlos. Con el tiempo, lo normal era que se volvieran a casar y traspasaran las encomiendas a sus nuevas parejas.
    Asimismo, las amas de llaves y familiares de los curas tenían la responsabilidad de que la vivienda fuera “un modelo para los indígenas”.

    Por supuesto, no todas lograron tener una mejor vida. Muchas desempeñaron oficios como cocineras, tejedoras, vendedoras y, según el historiador chileno Luis Vitale, algunas se dedicaron a la prostitución.






    Dispersión

    Muchas eran las vicisitudes de América en aquellos tiempos, por lo que Santo Domingo (La Española) era el lugar más cómodo para ellas, al menos hasta el primer cuarto del siglo XVI.
    Con el tiempo se poblaron otras localidades. Primero Cuba, después México por su clima más benigno. De ahí se extendieron en otras direcciones, como Guatemala y el resto de Centroamérica. “La gran cantidad de conquistadores y el escaso número de castellanas motivó un enorme grado de mestizaje; muchas de estas mestizas de primera generación figuraron como ‘españolas’ en Perú y Quito”, consigna el libro Mujeres en Indias: mujeres soldado, adelantadas y gobernadoras, de Carmen Pumar Martínez.

    Según la investigadora, el primer contingente importante de féminas que arribó a Guatemala lo hizo con Beatriz de la Cueva, segunda esposa del adelantado Pedro de Alvarado. Según las crónicas de la época, vino acompañada de “20 doncellas para casar”.


    Aguerridas

    Algunas mujeres se salieron del estereotipo de sumisas y tomaron un rol protagónico. Durante la Conquista, algunas se sumaron a las filas del ejército, como Inés Suárez, compañera de Pedro de Valdivia, quien, en 1537 se embarcó y participó en las batallas en Chile. También está el caso de María Estrada, la mujer soldado de México, y la aventurera donostiarra Catalina de Erauso, la monja alférez.

    El Nuevo Mundo también elevó a la categoría de gobernadoras a Aldonza Villalobos y a Beatriz de la Cueva.

    Villalobos —y por un tiempo su mamá, doña Isabel Manrique de Villalobos— dirigió los rumbos de la Isla Margarita (actual caribe venezolano), entre 1527 y 1575. Durante su mandato, la isla pasó de ser nada a una próspera colonia, bastante rica, por cierto, a causa de la explotación de perlas.

    El caso de Beatriz de la Cueva es el más conocido en la historia de nuestro país. Era originaria de Úbeda (Jaen), que hoy es parte de la Comunidad de Andalucía. Se casó con Pedro de Alvarado, luego de que este enviudara de Francisca de la Cueva, su hermana.

    Doña Beatriz y el Adelantado llegaron a Guatemala en 1539.

    Alvarado, en una expedición de conquista en México, murió el 4 de julio de 1541.

    El 9 de septiembre de ese año, De la Cueva fue nombrada gobernadora, cargo que aceptó de buen agrado, firmando la toma de posesión como “la sin ventura doña Beatriz”, convirtiéndose en una de las pocas mujeres con ese cargo en la América colonial.

    De la Cueva, sin embargo, estuvo al mando poco tiempo, ya que uno o dos días después, Santiago de Guatemala fue destruida por una correntada de lodo y piedras que bajó del volcán de Agua. Fue un triste final para ella y su séquito de doncellas.

    Otras fuentes consultadas: Biblioteca de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala: Status de la mujer en Centroamérica, de Manuel Rubio Sánchez / Hemeroteca PL / El País: Ellas también hicieron las Américas.


    De armas tomar

    – Doña Luisa Xicontencatl, según el historiador Adrián Recinos, fue la primera mujer extranjera de abolengo que llegó a la Provincia de Guatemala. La primera mestiza de alto estrato social fue su hija, Leonor.

    – Isabel Barreto fue la única almiranta de Felipe II. En 1595 estuvo al mando de una expedición que partió de Perú en busca de las islas Salomón, donde había un supuesto reino de oro y piedras preciosas.

    – Entre las armadoras estuvo la sevillana Francisca Ponce de León, quien fletó su nave San Telmo a Santo Domingo, 17 años después del Descubrimiento.

    – María Escobar fue la primera en importar y cultivar trigo en América. Mencía Ortiz fundó una compañía para enviar mercancías a las Indias, en 1549.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.prensalibre.com/revista-...on-de-america/

  7. #27
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Isabel Barreto, la primera mujer almirante en la historia de la navegación

    La conferencia «Isabel Barreto, la primera mujer almirante en la historia de la navegación», octava del ciclo «Españolas por descubrir», corrió a cargo de la historiadora María Elvira Roca Barea. La autora de «Imperiofobia y leyenda negra» repasó la vida de Isabel Barreto (1567-1612), quien acompañó a su marido, Álvaro de Mendaña, en su expedición hacia las Islas Salomón, formada por unas 380 personas en cuatro barcos. Durante el viaje, Mendaña muere y ella es nombrada almirante. Es la primera mujer que tiene este puesto en la historia de la navegación. Su peripecia vital al mando de la expedición en el Océano Pacífico, Filipinas y su vuelta al Perú componen un mosaico de aventuras extraordinarias.





    https://www.youtube.com/watch?v=FtQZovW9ogs

  8. #28
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Voces conventuales: escritura y autoría femeninas





    Durante los siglos XVII y XVIII los claustros femeninos crearon una cultura propia que se plasmó también en una literatura particular. Las cartas, las vidas de monjas y beatas, los relatos en primera persona, escritos por las mismas religiosas, muestran no solo las dinámicas de su vida cotidiana y sus búsquedas piadosas, sino que también son el resultado de la interacción entre ellas, los monasterios y las instancias de poder, el testimonio de su lucha por ganar el espacio público y ser dueñas de la palabra.





    El libro que publican Beatriz Ferrús Antón y Ángela Inés Robledo en la colección de Cuadernos de América sin Nombre de la Universitat d’Alacant reúne cinco ensayos que, desde una perspectiva actualizada, abordan tanto la investigación del ingente corpus de obras escritas por estas mujeres en la época colonial, como el análisis de dicha producción. Sor María de Jesús de Ágreda, la beata Antonia de Cabañas, Sor Juana Inés de la Cruz y Sor Josefa de los Dolores son las autoras estudiadas, además de presentar también un ensayo sobre los vínculos entre vida y hagiografía, géneros fundamentales en el marco de la literatura conventual, y una bibliografía complementaria sobre el tema.


    Además de las dos editoras, participan en el volumen Julia Lewandowska, Sara Poot-Herrera y Alejandra Araya Espinoza.




    _______________________________________

    Fuente:


    https://enlosbordesdelarchivo.com/voces-conventuales-escritura-y-autoria-femeninas/?fbclid=IwAR1Y20umcbx5el-_Mgrapb8kad7Xl-lY1lQ2vefGD3I7pnm-8SfBINB70LA

  9. #29
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,171
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.


    Ilustración de Inés de Suárez luchando en Chile

    La historia borrada por la Leyenda Negra de las mujeres que acompañaron a Cristóbal Colón a América

    La mitad de las mujeres que emigraron eran andaluzas, un 33% castellanas y un 16% extremeñas. Además, la mayoría eran solteras, el 60%, muchas con hijos, que vieron en América una oportunidad de alejarse del enclaustramiento familiar

    César Cervera

    Se calcula por los registros de la Corona que en el siglo XVI 45.327 colonos llegaron a América, de los cuales hasta 10.118 eran mujeres. Su historia es poco o nada conocida, a pesar de que entre estas valientes se encuentran biografías tan asombrosas como la de Inés de Suárez, con un importante papel en la conquista de Chile, o la de una superviviente del calibre de Mencía Calderón, esposa del adelantado del Río de la Plata, que a la muerte de su marido se hizo cargo de la expedición por este territorio.

    El olvido se debe a la leve memoria de los españoles y, sobre todo, a la alargada mano de la Leyenda Negra, que ha difuminado su presencia para que los violentos y sádicos conquistadores no parezcan demasiado humanos. En el imaginario popular, los británicos que llegaron a América siguen siendo pacíficos y familiares colonos (palabra de raíz griega que significa labrador), mientras los españoles fueron sádicos colonizadores (palabra procedente de imperialismo, un fenómeno propio del siglo XIX) en busca de oro y sexo.

    El tercer viaje de Colón

    El 30 de mayo de 1498, Colón partió al frente de una flota de seis barcos en lo que fue su tercer viaje al Nuevo Mundo. Una vez en América, la situación que encontró en Santo Domingo era de alboroto, sedición y con centenares de personas enfermas de sífilis. A pesar de todo, el representante castellano pasó de largo y se fue a buscar oro en nuevas tierras, lo que en España levantó más indignación e insultos contra el navegante. Son «personas injustas, enemigos crueles y causantes de derramamiento de sangre española», personas que «disfrutaban» matando a quienes se oponían a ellos, en palabras de Pedro Mártir. Paranóico y cada vez más religioso, Colón empezó a ver enemigos en todas partes.

    En la primavera de 1499, Isabel, al fin, tomó cartas en el asunto y envió a Francisco de Bobadilla a que investigara sobre el terreno lo que estaba ocurriendo. Tenía licencia real para arrestar a los rebeldes y asumir el poder en los fuertes de Colón. Así lo hizo. Tras tres expediciones fabulosas pero poco rentables, Cristóbal Colón fue esposado y enviado en 1500 a Europa con los grilletes puesto a explicar a Isabel «La Católica» si eran ciertas acusaciones de estar actuando de forma autoritaria en los nuevos territorios descubiertos.


    Cristóbal Colón ante los Reyes Católicos en la corte de Barcelona

    Las tormentosas circunstancias de este tercer viaje de Colón hizo pasar inadvertido algo tan fundamental como la presencia, por primera vez, de mujeres europeas en América. Si bien algunos investigadores sostienen la presencia de mujeres en el segundo (1493) e incluso en el primero (1492), fue a partir del tercero cuando llegaron de forma masiva a América. Hasta 30 españolas acompañaron a Colón en este viaje, a petición de los Reyes Isabel y Fernando, con el objeto de que prosperaran las nuevas ciudades y se desarrollaran lazos familiares estables.

    Más de 300 siguieron a estas pioneras a Santo Domingo en el primer cuarto del siglo XVI, de modo que para el periodo de 1560 a 1579 la población femenina ya constituía casi una tercera parte de los pasajeros embarcados.

    La mayoría eran solteras (el 60%), muchas con hijos, que vieron en la emigración a América una oportunidad de alejarse del enclaustramiento familiar

    La mitad de estas mujeres eran andaluzas, un 33% castellanas y un 16% extremeñas. Además, según datos recogidos por José A. Solís en «Mujeres de capa y espada» (El Arca de papel), la mayoría eran solteras (el 60%), muchas con hijos, que vieron en la emigración a América una oportunidad de alejarse del enclaustramiento familiar y de la marginación social. No en vano, una orden de la Corona en 1515 obligó a todos los cargos y empleados públicos a embarcarse siempre con sus esposas, lo que también implicaba a madres y hermanas. Ricas, pobres, religiosas, prostitutas, aventureras o labradoras... El perfil medio es difícil de determinar, pero siempre con certificado de buena conducta, puesto que la Corona reguló de forma estricta la migración al nuevo mundo.

    Mediante una real cédula de 1549 se prohibía el viaje de «judíos y moros conversos, reconciliados con la Iglesia, hijos y nietos de quemados por herejía, extranjeros nacidos fuera de los territorios del imperio español y esclavos blancos y negros sin licencia especial».

    Mujeres olvidadas

    Entre estas españolas en América destacaron figuras como María de Toledo, nuera de Cristóbal Colón y virreina de las Indias Occidentales entre 1515 y 1520; Beatriz de la Cueva, que rigió los destinos de Guatemala; Isabel Barreto, primera y única Almirante de la Armada que lideró una expedición por el Pacífico; María Escobar, que introdujo el trigo en América; María de Estrada, que participó en la expedición de Hernán Cortés; Catalina de Erauso, que abandonó el convento en España donde residía y se hizo pasar por un soldado toda su vida; o Mencía Ortiz, una emprendedora que creó una compañía para el transporte de mercancías.

    La desidia de los españoles y la siempre recurrente Leyenda Negra tienen la culpa de que hoy apenas sean conocidos estos nombres. Frente a los caritativos, pacíficos y familiares colonos puritanos que desembarcaron en Norteaméricacon el Mayflower, se retrata, en contraste, por el lado español a los conquistadores barbudos, violentos y dados al desenfreno sexual y el oro. De tal modo, la presencia de mujeres y familias en el proceso de conquista de América ha sido desdibujada con frecuencia por las fuentes protestantes para perpetuar la supuesta rapiña de los españoles. Mejor representarlos arrasando y violando que construyendo caminos o universidades y formando familias...

    Tampoco es cierto el mito de que la mayoría de estas mujeres fueran prostitutas. Muchas eran madres solteras y mujeres que se habían rebelado contra su entorno, sí, pero eso no las convertía en lo que entonces se designaba como mujeres públicas. Incluso del suministro de estas trabajadoras se preocupó la Corona española, empeñada en regular cada detalle. El primer prostíbulo en América, llamado «casa de mujeres públicas», fue autorizado y promovido en la ciudad de Santo Domingo por la Corona española en agosto de 1526, «por la honestidad de la ciudad y mujeres casadas de ella y por excusar otros daños e inconvenientes».



    https://www.abc.es/historia/abci-his...3_noticia.html

  10. #30
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Marquesas virreinales, entre el ser y el parecer

    Los títulos nobiliarios de marquesados a los súbditos indianos, si bien es cierto que surgen alrededor del reinado de Carlos V, es hacia la segunda mitad del siglo XVIII donde se otorgan asiduamente a las familias criollas, mientras que se mantienen en los nobles indios, a excepción del Cuzco en donde se impulsó una política de iconoclastia contra todo símbolo de la nobleza incásica, tras la rebelión de Tupac Amaru II.

    A pesar de que en la América del XVIII el poder económico no determinaba el buen nombre ni el tratamiento de “Don” ni el derecho de portar armas y montar a caballo, sí aseguraba, implícitamente, la nobleza mediante la compra de títulos nobiliarios. Sin embargo, las autoridades virreinales premiaron con mercedes titulares a varias familias americanas por distintos motivos que denotaban su lealtad y sumisión a la Corona, tales como, el haber participado con éxito en conflictos bélicos, presencialmente o mediante donaciones para la guerra, el haber reprimido rebeliones populares o, simplemente, porque alguno de sus miembros familiares mantenía buenas relaciones con la Corte de Madrid o el Consejo de Indias.

    De esta manera surgieron marqueses, condes, barones y otros segundones que accedían tardíamente a la nobleza. No sólo habían sido favorecidos con títulos nobiliarios, sino que varios de sus familiares fueron incorporados en importantes cargos político-administrativos, en los cabildos civiles y eclesiásticos, además de obtener posesiones de tierras, obrajes, haciendas, estancias y plantaciones.

    Los retratos que presentamos a continuación muestran a bellas y suntuosas nobles criollas, de aquella nueva nobleza que había sido fomentada por la Monarquía para mantener el orden político que aun quedaba en sus extensos territorios americanos. Las marquesas y condesas lucen ricos jubones, corsés y tontillos, soberbias y poderosas, sin olvidar ser retratadas con sus perlas y otras alhajas, muestras de su espacio íntimo, de la decencia pública, y de la nobleza a través de las apariencias. Es así que varias de ellas posan en sus habitaciones, exhibiendo sus objetos íntimos y cotidianos como peinadores, escritorios, cojines, plumas, cartas y libros de oración. Otras, como la marquesa de Montealegre, aparece con un rico ajuar de costosísimas joyas. No pocas de ellas han preferido pasar a la posteridad demostrando sus regios blasones y escudos nobiliarios. En cuanto a la flor y el abanico, son alegorías a las virtudes propias de una mujer del Antiguo Régimen: la modestia, el decoro y la fidelidad.


    Investigado por: Santiago Paúl Yépez.



    Josefa Leonarda de Aulestia III Marquesa de Montealegre, anónimo, siglo XVIII, Virreinato de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú.






    María Magdalena de Villaurrutia Marquesa viuda del Apartado, Herrera, Miguel de, siglo XVIII, Nueva España. Colección Concepción Obregón.






    Joaquina Brun y Carvajal, Primera Duquesa de San Carlos, siglo XVIII, anónimo, Reino de Chile. Museo Histórico Nacional de Santiago.






    Señora Doña Maria Thadea Manrique del Frago Bonis, Marquesasa de San Jorge, Joaquín Gutiérrez, 1775, Virreinato de Nueva Granada. Museo Colonial de Bogotá.






    [Detalle] Marquesa de Miraflores como donante de San José, anónimo, siglo XVIII, Real Audiencia de Quito. Colección particular.


  11. #31
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Teresa Mixares de Sólorzano y Tovar, primera condesa de San Javier, Bartolomé Alonso de Cazales, 1722, Capitanía General de Venezuela. Galería de Arte Nacional.






    Señora Doña Juana Guerra de la Daga Marquesa de Casa Boza, anónimo, Virreinato de Lima. Colección Manuel Gastañeta






    Catalina Laredo y Larrea III Marquesa de Montealegre, anónimo, siglo XVIII, Virreinato de Lima. Pontificia Universidad Católica del Perú.






    Doña Ana Antonia Teresa Delgadillo y Zotomayor marquesa de Villafuerte, anónimo, siglo XVIII, Virreinato de Lima. Colección particular.






    Señora Doña Ana María de la Campa Cos Zeballos Zeballos Villegas, condesa de san Matheo de Valparaíso y marquesa de Jaral de Berrío, Andrés Islas, 1776, Nueva España. Banco Nacional México (BANAMEX).


  12. #32
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Señora Doña María Rosa de Rivera, Condesa de la Vega del Ren, Pedro José Díaz, 1770-1810. Virreinato de Lima.








    Rosa de Salazar Gabiño II condesa de Monteblanco, anónimo, siglo XVIII, Virreinato de Lima. Colección Manuel Gastañeta.







    Señora Condesa de Sierragorda Doña María Josefa de Lleras Bayas Condesa de Sierra Gorda, anónimo, siglo XVIII, Nueva España. Colección Antonio Escandón.







    Francisca Gabiño y Riaño I condesa de Monteblanco, Cristóbal Lozano, 1765, Virreinato de Lima. Colección Manuel Gastañeta.






    Nicolasa de Ontañon III condesa de Las Lagunas, Cristóbal de Aguilar, 1750-1770, Virreinato de Lima. Colección particular.


  13. #33
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    20 may, 13
    Mensajes
    3,485
    Post Thanks / Like

    Re: La mujer hispana en América.

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Rosa María Salazar condesa de Monteblanco y Montemar, Pedro José Díaz, 1770-1810, Virreinato de Lima. Colección Roberta y Richard Huber (Philadelphia Museum of Art).









    Señora Brígida Ibarra, Marquesa del Toro y Viscondesa de San Bernardo, anónimo, siglo XVIII, Capitanía General de Venezuela. Colección Mercedes Quintero.








    ______________________

    Fuente:

    https://www.facebook.com/vidasvirrei...7853?__tn__=-R
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas

Página 2 de 2 PrimerPrimer 12

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 2 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 2 visitantes)

Temas similares

  1. Respuestas: 0
    Último mensaje: 29/04/2013, 12:24
  2. Respuestas: 2
    Último mensaje: 14/03/2010, 06:20
  3. Según la mujer moderna Colón no descubrió América
    Por Valmadian en el foro Tertúlia
    Respuestas: 0
    Último mensaje: 29/09/2009, 14:44
  4. A los patriotas de la América Hispana
    Por Ordóñez en el foro Hispanoamérica
    Respuestas: 8
    Último mensaje: 22/06/2008, 08:29
  5. Respuestas: 0
    Último mensaje: 31/08/2005, 12:29

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •