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Tema: La mujer hispana en América.

  1. #21
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    Re: La mujer hispana en América.

    Ana Francisca de Borja y Doria


    Ana Francisca de Borja fue una noble europea nacida en el Ducado de Gandia, miembro de la distinguida Casa de Borgia. La historia de esta mujer de buena cuna y de familia prestigiosa se vincula con el Perú a través de su esposo, el conde Pedro Antonio Fernández de Castro.

    Cuando Fernández de Castro es designado Virrey del Perú en 1667 por orden de la reina regente Mariana de Habsburgo es que Ana llega a estas tierras. Su esposo tuvo que viajar al sur del Virreinato para sofocar una rebelión por lo que legalmente entrega el poder a Ana como "Gobernadora del las tierras del Perú". Es así que Ana Francisca se convierte en la primera gobernante del Perú.

    Desde el primer día hizo entender que ella tenia las riendas del Estado, era una mujer de carácter que supo lidiar con la crisis política de la capital y con los prejuicios de la época.

    Tras el ataque pirata a Portobelo (Panamá) la virreina envió tropas y suministros, se encargó de organizar la defensa de los puertos del Perú frustrando así las pretensiones del pirata Morgan de atacar el Virreinato, combatió el contrabando y reorganizó el comercio ambulatorio en las ciudades principales.





    https://www.facebook.com/18705357365...type=3&theater
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  2. #22
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    Re: La mujer hispana en América.

    Las nobles de linaje incaico eran muy cotizadas por los indios, españoles y mestizos plebeyos que veían en ellas un medio para alcanzar un mejor status social.

  3. #23
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    Re: La mujer hispana en América.

    Españolas en el Nuevo Mundo , documental





    https://www.youtube.com/watch?v=ifcxi_QQXLY

  4. #24
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    Re: La mujer hispana en América.

    Isabel de Santiago (1660-1714)



    “Arcángel Gabriel”. Atribuido aIsabel de Santiago, segunda mitad del sigloXVII, principios del XVIII.
    Museo Fray PedroGocial. Quito


    Isabel de Cisneros y Alvarado nació en Quito en la segunda mitad del siglo XVII (probablemente en la década de 1660 a 1670) y murió en el año 1714 en la misma ciudad. Fue hija de Miguel de Santiago, considerado el mejor pintor del siglo XVII en Ecuador, y de doña Andrea Cisneros y Alvarado. Recibió los apellidos de su madre pues su padre no deseaba que sus hijos llevasen un apellido que no les pertenecía (Santiago, que él mismo había tomado de su benefactor), ni Vizuete (que representaba su pasado indígena); sin embargo en el medio artístico fue siempre conocida como Isabel de Santiago.

    Contrajo primer matrimonio con Juan Merino de la Rosa, Portero Mayor de la Audiencia de Quito. Tras la muerte de este, se casó con el capitán Antonio Egas y Venegas de Córdoba. De este matrimonio nacieron cinco hijos, tres hombres y dos mujeres: Agustín, María Mónica, Nicolás Fortunato, Antonio y María Tomasa. Dos de ellos se hicieron sacerdotes de la orden agustina a la que tanta devoción le había profesado su abuelo materno.

    Isabel siguió los pasos de su padre y fue heredera de su taller, en el que habitualmente trabajaron ella y su marido. La artista ya era viuda cuando falleció su progenitor en 1706 y continuó pintando hasta su muerte. Por su testamento se sabe que fue respetada en su profesión, ya que recibió numerosos encargos, concluyó obras de su esposo y realizó otras para cancelar algunas deudas dejadas por él.

    Por ser mujer no pudo realizar los exámenes para la obtención de los grados que la acreditaban como una pintora profesional, pero se ganó el respeto, tanto que uno solo de sus lienzos era aceptado como pago de grandes deudas que le habían dejado su padre y su marido. Mientras trabajó con su padre, ambos se dividían las ganancias en partes iguales.

    El historiador quiteño Federico González Suárez dice que se destacó en la pintura y manejaba el pincel con admirable delicadeza. El historiador y arqueólogo Jacinto Jijón y Caamaño afirma que el estilo de Isabel se caracteriza por un cúmulo de flores y animalillos que reflejan "la pequeñez de su espíritu", entendido esto último como un halago a su pureza de espíritu y humildad.

    Su obra más conocida es el retrato que le hizo a Sor Juana de Jesús, monja clarisa a la que le atribuían comportamientos de santa. Pocos días después de su muerte, en 1703, le encargaron el retrato a su esposo, quien sintiéndose incapaz de realizarlo se lo pidió a Isabel.

    Su estilo personal, de belleza floral, luminosidad y presencia de pequeños animales, se ve en el resto de sus trabajos, entre ellos los lienzos titulados "El hogar de Nazareth", guardado en el convento de San Diego, y "El arcángel Gabriel" en La Merced. Además, Isabel trabajó en conjunto con su padre en varias obras muy conocidas, entre ellas: "La Virgen de las Rosas", para el convento de Santo Domingo; "La Virgen de las Flores", que se encuentra en el Museo de Arte Colonial, de Quito; y "San Antonio de Padua", para el monasterio de El Carmen Alto.


    Los óleos sobre la infancia de la Virgen María y también del niño Jesús se convirtieron en su especialidad tras las muertes de su padre y esposo.


    Isabel continuó pintando hasta el día de su muerte, ocurrida en Quito en 1714. Fue enterrada en el convento de La Merced.





    “El hogar de Nazaret”. Atribuido a Isabel de Santiago, segunda mitad del siglo XVII, principios del XVIII.
    Museo del Convento de San Diego. Quito





    _____________________________

    Fuente:

    Mujeres pintoras: Isabel de Santiago (1660-1714)

  5. #25
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    Re: La mujer hispana en América.

    Beatriz de la Cueva es nombrada Gobernador de Guatemala

    Manuel de Francisco 09/09/2018






    Tal día como hoy [9-9], en 1541, el Cabildo Guatemalteco nombró a Beatriz de la Cueva Gobernador y Capitán General de Guatemala. No nos confundan los nombres. La Capitanía de Guatemala llegó a abarcar las actuales Repúblicas de Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, además del Estado mexicano de Chiapas y las actuales provincias panameñas de Chiriquí y Bocas del Toro. La sede se encontraba en la actual Antigua Guatemala y basta observar los edificios de la época de gestión española para darse cuenta de la importancia de la ciudad y del cargo.


    ¿Cómo rayos llegó una mujer a semejante cargo y a mediados del siglo XVI?


    Beatriz de la Cueva nació en 1490 en la ciudad de Úbeda​ en el Reino de Jaén. No. No es una errata del autor. El reino de Jaén existía en esta época y era simplemente el nombre de una de las jurisdicciones administrativas de la época.


    No se conoce la formación que recibió, pero debió ser muy esmerada y no se limitó a lo que el vulgo cree que era la norma en la España de 1490. Sabía leer y escribir y conocía lo suficiente de leyes para desenvolverse con soltura a la hora de redactar codicilos y proclamas. El caso es que su hermana mayor, Francisca de la Cueva, se había casado con Pedro de Alvarado, uno de los que participaron en la conquista del Imperio Azteca. Francisca falleció nada más desembarcar en América. La mortandad entre españoles era de igual calibre que entre los indígenas. Ambos no estaban preparados para entrar en contacto con patógenos de ambos lados del Atlántico.


    Beatriz aprovechó la ocasión y convenció a Pedro que casarse con ella era un buen negocio. Se casaron, organizaron una expedición a Guatemala y una vez allí, Pedro se fue hacia el norte a la conquista de nuevas tierras (no había tenido bastantes aventuras) y Beatriz se quedó en Guatemala.


    A Pedro se le acabó la buena suerte y murió luchando en el centro del actual México durante la llamada guerra del Mixton. Entonces ocurrió lo extraordinario. Reunido el Cabildo de Guatemala, se nombró Gobernador y Capitán General a Beatriz de la Cueva. No era un nombramiento desde la cúspide del imperio, era un acuerdo votado legalmente (hoy diríamos democráticamente) entre los vecinos de la ciudad. A pesar de lo poco que sabemos de Beatriz, no cabe que de era era una persona muy capaz como político.


    De sus capacidades como gestoras, no sabemos nada. Dos días después de su nombramiento, unas fuertes lluvias provocaron un alud que arrasó la capilla donde Beatriz se había refugiado con su sequito. Parece que no hubo sobrevivientes.


    Sirvan estas líneas como homenaje a las mujeres españolas que contribuyeron positivamente a la epopeya de ultramar. No eran en absoluto floreros y sus tareas no tenían más límite que sus capacidades e imaginación.



    Manuel de Francisco


    https://espanaenlahistoria.org/perso...beatriz-cueva/
    Mexispano dio el Víctor.

  6. #26
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    Re: La mujer hispana en América.

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Mujeres que destacaron en la conquista y colonización de América

    Las primeras europeas que arribaron al Nuevo Mundo cumplieron roles importantes.
    por Roberto Villalobos Viato

    Publicado el 4 de septiembre de 2016 a las 0:09h





    Retrato de Beatriz de la Cueva, "la Sin ventura", quien fue esposa de Pedro de Alvarado. A la muerte de este asumió como gobernadora de la Provincia de Guatemala. Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL.


    Bien sabida es la historia de los hombres que arribaron a tierras americanas, a finales del siglo XV y principios del XVI. Pero, ¿qué es de las mujeres?

    Según el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, en 1502 llegaron las primeras españolas a América, en la expedición que hizo fray Nicolás de Ovando en La Española (actuales República Dominicana y Haití).

    Algunos historiadores, sin embargo, afirman que Cristóbal Colón, desde el Descubrimiento (1492), vino con varias mujeres en sus navíos.

    Con información más precisa vuelve a aparecer Fernández de Oviedo, quien menciona la emigración de ibéricas en 1509, en compañía del virrey Diego Colón. Indica que ahí venía la virreina doña María Álvarez de Toledo y Rojas y, con ella, “algunas dueñas e doncellas hijasdalgo (…) eran mozas (que) se casaron en esta ciudad y en la isla con personas principales e hombres ricos de los que acá estaban, porque en la verdad había mucho falta de tales mujeres de Castilla”.

    Algunas eran las hermanas Juárez, hijas de Juan Juárez, a quienes el cronista consideraba “bonicas”. Una de ellas, Catalina, se casó con Hernán Cortés. También venían en esa embarcación María de Cuéllar, quien contrajo nupcias con Diego Velásquez, conquistador de Cuba.

    “La Corona española estimuló la emigración familiar para evitar que los conquistadores se mezclaran con las nativas, para mantener la pureza de sangre y la garantía de una continuidad cultural”, consigna el documento La mujer en la Colonia, de M. Ángeles Vásquez, publicado por el Centro Virtual Cervantes.

    Desde entonces, la emigración creció. Venían de todos los estratos sociales: hidalgas, soldaderas, amas de casa y hasta sirvientas negras, esclavas o libres, e incluso, delincuentes. Por supuesto, también había parientes o criadas de los conquistadores, así como viudas y solteras que preferían probar fortuna en América.

    Tantas mujeres estaban viniendo al Nuevo Mundo que, el 23 de mayo de 1539, la Corona dejó de otorgar licencias a las solteras: “porque esto queda a nos reservado”, decía el decreto. Años antes (1515), se indicó que las casadas debían acompañar a sus maridos o que, si querían pasar hasta América, debían constatar que tenían pareja en estas tierras y que aseguraran que iban a hacer vida maridable.

    Inhóspito

    El mundo recién descubierto era inhóspito; de hecho, los primeros ibéricos debieron vivir en bohíos y, por tanto, sin comodidades. La sociedad, además, estaba desorganizada.
    En cualquier caso, las mujeres tuvieron que aprender a ser “mandonas”, algo que no podían ser en la España del siglo XVI.

    Aquí, aunque también estuvieron relegadas a un segundo plano, tuvieron más funciones. Como dueñas de la casa, se encargaron de asumir la representación social del marido cuando este se ausentaba, así como ordenar a los criados.

    Cuando sus esposos morían, quedaban como propietarias de la encomienda y con las obligaciones de cobrar tributos, hacer trabajar a los indígenas y adoctrinarlos. Con el tiempo, lo normal era que se volvieran a casar y traspasaran las encomiendas a sus nuevas parejas.
    Asimismo, las amas de llaves y familiares de los curas tenían la responsabilidad de que la vivienda fuera “un modelo para los indígenas”.

    Por supuesto, no todas lograron tener una mejor vida. Muchas desempeñaron oficios como cocineras, tejedoras, vendedoras y, según el historiador chileno Luis Vitale, algunas se dedicaron a la prostitución.






    Dispersión

    Muchas eran las vicisitudes de América en aquellos tiempos, por lo que Santo Domingo (La Española) era el lugar más cómodo para ellas, al menos hasta el primer cuarto del siglo XVI.
    Con el tiempo se poblaron otras localidades. Primero Cuba, después México por su clima más benigno. De ahí se extendieron en otras direcciones, como Guatemala y el resto de Centroamérica. “La gran cantidad de conquistadores y el escaso número de castellanas motivó un enorme grado de mestizaje; muchas de estas mestizas de primera generación figuraron como ‘españolas’ en Perú y Quito”, consigna el libro Mujeres en Indias: mujeres soldado, adelantadas y gobernadoras, de Carmen Pumar Martínez.

    Según la investigadora, el primer contingente importante de féminas que arribó a Guatemala lo hizo con Beatriz de la Cueva, segunda esposa del adelantado Pedro de Alvarado. Según las crónicas de la época, vino acompañada de “20 doncellas para casar”.


    Aguerridas

    Algunas mujeres se salieron del estereotipo de sumisas y tomaron un rol protagónico. Durante la Conquista, algunas se sumaron a las filas del ejército, como Inés Suárez, compañera de Pedro de Valdivia, quien, en 1537 se embarcó y participó en las batallas en Chile. También está el caso de María Estrada, la mujer soldado de México, y la aventurera donostiarra Catalina de Erauso, la monja alférez.

    El Nuevo Mundo también elevó a la categoría de gobernadoras a Aldonza Villalobos y a Beatriz de la Cueva.

    Villalobos —y por un tiempo su mamá, doña Isabel Manrique de Villalobos— dirigió los rumbos de la Isla Margarita (actual caribe venezolano), entre 1527 y 1575. Durante su mandato, la isla pasó de ser nada a una próspera colonia, bastante rica, por cierto, a causa de la explotación de perlas.

    El caso de Beatriz de la Cueva es el más conocido en la historia de nuestro país. Era originaria de Úbeda (Jaen), que hoy es parte de la Comunidad de Andalucía. Se casó con Pedro de Alvarado, luego de que este enviudara de Francisca de la Cueva, su hermana.

    Doña Beatriz y el Adelantado llegaron a Guatemala en 1539.

    Alvarado, en una expedición de conquista en México, murió el 4 de julio de 1541.

    El 9 de septiembre de ese año, De la Cueva fue nombrada gobernadora, cargo que aceptó de buen agrado, firmando la toma de posesión como “la sin ventura doña Beatriz”, convirtiéndose en una de las pocas mujeres con ese cargo en la América colonial.

    De la Cueva, sin embargo, estuvo al mando poco tiempo, ya que uno o dos días después, Santiago de Guatemala fue destruida por una correntada de lodo y piedras que bajó del volcán de Agua. Fue un triste final para ella y su séquito de doncellas.

    Otras fuentes consultadas: Biblioteca de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala: Status de la mujer en Centroamérica, de Manuel Rubio Sánchez / Hemeroteca PL / El País: Ellas también hicieron las Américas.


    De armas tomar

    – Doña Luisa Xicontencatl, según el historiador Adrián Recinos, fue la primera mujer extranjera de abolengo que llegó a la Provincia de Guatemala. La primera mestiza de alto estrato social fue su hija, Leonor.

    – Isabel Barreto fue la única almiranta de Felipe II. En 1595 estuvo al mando de una expedición que partió de Perú en busca de las islas Salomón, donde había un supuesto reino de oro y piedras preciosas.

    – Entre las armadoras estuvo la sevillana Francisca Ponce de León, quien fletó su nave San Telmo a Santo Domingo, 17 años después del Descubrimiento.

    – María Escobar fue la primera en importar y cultivar trigo en América. Mencía Ortiz fundó una compañía para enviar mercancías a las Indias, en 1549.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.prensalibre.com/revista-...on-de-america/

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