re: ¿Cómo nos ven desde las Américas?

Iniciado por
gabriell-a
Muy buena tu aclaracion.
Respecto a la mezcla de razas, en mi familia extensa son todos blancos de ojos claros algunos, la unica morocha, de rizos y ojos marrones soy yo. Si me ves junto a mi hermanas, primas y hasta con mi madre jamaz adivinarias que somos familia.
Diferentes aspectos, diferentes almas, es la misma Fe, la que nos iguala.
Saludos,
gabriell-a
Tengo dos hijas, una parece inglesa si aplicamos el tópico, la otra es como te describes a tí misma. Su madre parece inglesa, hasta en las pecas de la cara y la nariz puntiforme y ligeramente respingona, yo soy de ojos azules y muy blanquito, pues la niña parece sacada de algún zoco egipcio,
y ya suelo preguntar: ¿es que la encontraste en la ruta de las caravanas?
Por supuesto es una broma y lo cierto es que en la rama materna de la niña hay varios elementos morenos.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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