Repaso el artículo inicial de Carolus V, al que respondí como "correcto". Pero obviamente, hoy compruebo que hay en el texto de Carolus V un gran prejuicio contra el Estado y la palabra "Estado", a la que viene a considerar como foránea, tanto por sus autores como por su sentido. Ni una palabra dice sobre los Reyes Católicos y su decisivo papel en el tema.
Yo he respondido inútilmente (respuestas desperdigadas en numerosos hilos, irrecopilables), hasta cansarme contra citas de esos autores (Vazquez de Mella, Ayuso, R. Gambra, Elias de Tejada, De Prada, etc) que vienen a considerar a la dinastía carlista poco menos que conservando las mismas leyes y el tipo de organización política que en tiempos del Cid, pasando por alto y saltándose a la torera tanto la Historia del Derecho con leyes procedentes del monarca y derivadas del derecho romano (Las Partidas, Ordenamiento de Montalvo, la Nueva Recopilación y la Novísima.. principalmente) como la teoría moderna del Estado que comienza en el Renacimiento. También con un uso abusivo de la palabra “fuero” y “foral”para la Corona de Castilla, cuyo único sentido viable podría ser el de derecho español tradicional sin inspiración foránea y revolucionaria, nunca en el sentido de recuperar fueros trasnochados ya en Castilla desde la época de Las Partidas de Alfonso el Sabio en el siglo XIII.
Peo es lo que tiene, en aquellos autores, el tener que hacer, diríamos, proselitismo con razones históricas sesgadas como favorables a su causa, frente a la realidad de la Historia de las Instituciones españolas y del Derecho español. Y lo digo no por tirarme un farol, no hay que ser un lince, ya que eso lo atisba cualquiera que tenga medianos conocimientos en estos temas.
Y como bien dices, Doble Aguila, lo de Elías de Tejada es un caso aparte: un señor, con gran conocimiento de estos temas, pero que los retuerce para su causa de modo inaudito. Como tantos, no puede evitar ser vencido por el apasionamiento, dando razones sesgadísimas que avalen su angelical versión.
Entiendo la causa justa que esos autores, con la mejor intención, sirven; no disfruto atacándoles (tampoco soy yo nadie, obviamente) pero no se puede transigir con enormidades de tipo histórico que habitualmente prodigan (saben que escriben para gente no muy puesta en esos temas pero tan apasionada como ellos) ni tampoco paso por la difamación de otros autores y personajes políticos (Balmes, Donoso, Menéndez Pelayo…) , quizá con el mismo o más conocimiento y justicia en sus planteamientos.
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