DEL ANTICRISTO AL NUEVO ORDEN MUNDIAL (NWO)
1ª Parte : INTRODUCCIÓN.
El Bien y el Mal no son frutos del acaso. El Bien por excelencia en el mundo es Cristo, cuyo Cuerpo Místico es la Iglesia. Él es la cabeza y la gobierna interior y exteriormente.
Frente al Bien organizado, lucha el Mal, también organizado.
"El Diablo, dice Santo Tomás, es cabeza de todos los malos en cuanto a su exterior gobernación" (Suma, P. III, C. VIII, art. VII).
Estas dos organizaciones constituyen las dos ciudades a las que se refiere San Agustín: "Dos amores fundador dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el menosprecio de Dios, la ciudad terrena; y el amor de Dios hasta el menosprecio de sí mismo, la ciudad celestial" (Civitas Dei, Lib. XIV, Cap. XXVIII).
El coronamiento de la ciudad celeste ha de ser el Reino de Cristo. Y el coronamiento de la ciudad terrena, el Reino del Anticristo.
Error sería, entonces, imaginar al Anticristo como un personaje fabuloso y ubicarlo en un futuro siempre remoto, impreciso e inasequible, en el cual habría de aparecer repentinamente, como salido de los antros del Infierno.
El Anticristo ha de salir de este mundo en que vivimos y ha de aparecer un día en este presente en que nos deslizamos por el tiempo.
Su reino se está formando, conjuntamente con el de Cristo, y desde los tiempos de Cristo. Si puede escribirse la historia de la Iglesia, igualmente puede hacerse con la de la iniquidad y escribirse la historia del Anticristo, aunque no haya llegado la hora de su breve triunfo.
Ciertamente se trata de la historia de un "misterio". Los hijos de las tinieblas huyen de la luz para ejecutar sus planes. Por tanto hay que encontrar el hilo de Ariadna que nos conduzca a través del oscuro laberinto de la ciudad terrena. Algo no tan difícil si se disponen de 2.000 años de historia.
Estos dos milenios muestran algo significativo: una nación sin territorio, misteriosamente conservada desde Cristo hasta hoy, que ejecutó y se hizo responsable de la muerte del Hijo de Dios, que fue la primera en perseguir a los cristianos y que ha perseverado hasta hoy en esa persecución, interviniendo en todos los acontecimientos importantes de la historia y aumentando cada vez más su fuerza y poderío. No hay otro caso análogo. Todos los grandes perseguidores aparecieron después o se eclipsaron como fugaces meteoros. Solo uno permanece. Solo uno centraliza y dirige asegurando la continuidad temporal y la extensión en el espacio, la persecución contra la Cristiandad.
No es aventurado afirmar que esa nación, judía, es, por lo menos, el cimiento sobre el que se asienta la ciudad terrena.
No se nos acuse de antijudaísmo (mal dicho antisemitismo, vocablo tan de moda, pues los árabes son también semitas). Si decir la verdad es antisemitismo, no este libro, sino la verdad sería antisemita.
Pero el antisemitismo no consiste en la verdad sobre los judíos, sino en el odio a los judíos, odio que está negado a los cristianos que deben amar, incluso a sus enemigos.
Seamos verdaderamente cristianos y el Judaísmo dejará de ser un problema. Pero mientras tanto no lo ignoremos, aunque sea para impulsarnos a ser verdaderamente cristianos, debemos conocerlo en toda su espantosa gravedad. El amar a nuestros enemigos no nos obliga a ignorar sus maquinaciones.
No se nos acuse de dejarnos guiar por un criterio histórico unilateral y pueril al querer explicar por la influencia judía muchos acontecimientos humanos, cuya complejidad es enorme. No ignoramos la existencia de otras causas, así políticas, sociales y económicas. Pero sostenemos que por encima de esas otras causas, que obran ciega y/o aisladamente, hay una, inteligente y constante, que a veces las suscita, a veces las dirige, o simplemente las aprovecha; pero que tiene sobre ellas, que son puramente naturales, la inmensa ventaja de su carácter esencialmente sobrenatural o teológico.
EL DRAMA UNIVERSAL
Del triunfo de Cristo sobre Satanás nació la Cristiandad. Pero Satanás renovó su tentación y la Cristiandad cayó.
De nuevo el hombre quiso ser como Dios y de su orgullo surgió el naturalismo. Emancipó a Dios de su arte, su filosofía, su política y su economía.
Y si no logró hacerlo del todo con su religión, fue gracias a la promesa hecha por Cristo a Pedro de que "las puertas del infierno no prevalecerán contra su Iglesia" (Mt. XVI, 18).
El naturalismo despojó al hombre del estado sobrenatural a que Dios lo había elevado, devolviendo a Satanás la primacía que su naturaleza (angélica) le otorga sobre la humana.
Y cuando triunfe, por breve tiempo, el hombre natural, "el hombre del pecado", el Anticristo "se sentará en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios" Pero será Satanás quien reinará sobre la humanidad caída.
Entonces vendrá el Hijo de Dios y destruirá el Anticristo y encerrará a Satanás. Y reinará por los siglos de los siglos.
Tal en en síntesis el drama universal. Su último acto se desarrolla en la tierra.
GÉNESIS Y PRIMEROS TIEMPOS DEL ANTICRISTO
San Pablo, en la primera epístola a los Thesalonicenses, (año 50-52) dice de los judíos que "no son del agrado de Dios, y son enemigos de todos los hombres" (I, 15).
En la segunda, escrita poco después, refiriéndose al advenimiento del Anticristo, advierte a los fieles que: "ya está obrando el misterio de la iniquidad" (II,7).
Y ya estaba obrando, a la muerte de Jesús añadieron los judíos las de sus discípulos: Esteban, Santiago el Mayor, Santiago el Menor y Matías.
Se opusieron con furor satánico a la predicación del Evangelio, azotando a los Apóstoles (Hechos, V, 40) y excitando a Saulo contra los discípulos (Hechos, VIII, 3).
Los judíos fueron la causa de las primeras persecuciones romanas hacia los cristianos: "las sinagogas son la fuente de donde procede la persecución" denunciaba Tertuliano.
Nerón estaba rodeado de judíos. Su esposa Popea era semijudía. Y a ella atribuía San Clemente la primera persecución.
San Justino en su diálogo contra el judío Trifón, dice repetidas veces que los judíos, tras haber matado al Justo y antes de El a los profetas, ahora deshonran y alzan increpaciones contra los cristianos y cuando pueden, aún les quitan la vida (XVI, CXXXIII) ...
En el siglo IV, Juliano el Apóstata y sus secuaces encontraron en los judíos a sus mejores aliados contra los cristianos.
Durante el IV, la persecución de Sapor, en Persia, fue fomentada por los judíos como refieren las Actas de San Simeón barsabás, Patriarca de Seleucid quien los califica de: "perpetuos enemigos de los cristianos que se encuentran siempre en los tiempos de tempestad, tenaces en su odio implacable y que no retroceden ante ninguna acusaicón calumniosa" ...
En el VI, el rey Dhou Nowas, de los Hyniaritas, judío e instigado por judíos, desencadena una persecución contra los cristianos.
En el V del Imperio de Heraclio, los judíos compraron al rey persa, Cosroes II, 90.000 prisioneros cristianos que había tomado en su campaña en Palestina; y les dieron muerte.
En el VII, en Antioquía y Palestina, los judíos realizan grandes matanzas de cristianos e incendian las iglesias y conventos.
En el 694 traman una conjuración para entregar España a los árabes aunque fracasan en su primera tentativa lo lograrán 17 años después.
En el IX entregan Barcelona a los musulmanes y Burdeos a los normandos.
A parte de estas persecuciones e infidencias, los judíos manifiestan también su odio a los cristianos mediante lo que se denomina "crimen ritual". Prescindamos y concedamos que no hay rito religioso en tales crímenes, pero el crimen queda, muchas veces perfectamente comprobado, algunas víctimas de ellos han sido canonizadas por la Iglesia. Así los casos de San Guillermo de Inglaterra martirizado con 12 años por los judíos en 1144. San Ricardo de París, asesinado el día de Pascua de 1179 y San Dominguito de Val, crucificado en Zaragoza en 1250 ...
Y no es solo la vida lo que los judíos quitan a los cristianos, también los bienes, mediante la usura y competencia desleal en el comercio ...
En el XII consiguieron, mediante esas malas artes, adueñarse de un tercio de la superficie de Francia y de prácticamente todo su dinero ...
En Londres adquirieron tales riquezas que sus casas eran superiores a los palacios reales ...
En España fue tal su predominio que el Papa Gregorio VII se vio obligado a publicar un edicto prohibiéndoles gozar de cualquier preferencia sobre los cristianos ...
No bastaban la persecución, la infidencia y el despojo para lograr el triunfo. La Ciudad terrena no es solo una fuerza humana. Sin llegar a una identificación como la de Cristo y su Iglesia, forma en cierto modo un cuerpo, cuya cabeza es el Demonio. Tiene su religión satánica.
Religión que se manifestó, bajo distintas formas, en los cinco primeros reinos:
- astrolatría caldea,
- idolatría egipcia,
- el mazdeísmo persa,
- la mitología griega, y
- el paganismo romano.
Surgido el sexto reino frente a la cruz donde Cristo abría sus brazos a la humanidad entera, necesitaba también una religión que oponer a la cristiana. Y no hizo otra cosa que adaptar la religión satánica a las nuevas necesidades, sincretizarla, universalizarla y transformarla en una doctrina de combate, que pudiera infiltrarse en el cristianismo para desvirtuarlo y aniquilarlo desde dentro.
Tal fue la obra de los judíos: Simón el Mago, Cerinto y Menandro creadores del Gnosticismo, la esencia satánica de las religiones paganas, el germen de todas las futuras herejías cristianas y del esoterismo masónico contemporáneo, se encuentran reunidos en esa maléfica creación del genio judaico.
Ramificaciones del gnosticismo fueron las primeras herejías: nocolaítas, ebionistas, carpocracianos, ofitas cuartodecimanos y adamitas.
No tardó la religión satánica en ser ampliada y perfeccionada. Hacia el III surgió el Maniqueísmo, que completó la gnosis judaica con el dualismo persa, también de origen judío (la importancia del Maniqueísmo como religión satánica por excelencia, se halla confirmada por manifestación expresa del Espíritu Santo, que llama a sus enseñanzas "doctrinas de los demonios" y señala sus principales características (San Pablo, I Tim IV).
Los maniqueos se asientan en Mesopotamia, Babilonia y Turquestán. Desterrados del imperio romano, los maniqueos aparecen a fines del IV en África, donde fueron combatidos por San Agustín. En España lograron su primera infiltración dentro del cristianismo, mediante la herejía de Prisciliano.
En el VII surgen nuevas herejías maniqueas en Albania y en Armenia.
En el VIII judíos y maniqueos originan la herejía de los iconoclastas.
Perseguidos por la Emperatriz Teodosia (841) los secuaces se refugian en Bulgaria donde originan sectas "bogómilas" de donde partirá durante el XI una nueva ofensiva contra la Cristiandad.
Primero se introducirá en Italia (patarinos) y luego en Francia (cátaros). En el XII redoblan sus esfuerzos con el impulso de Pedro de Bruys. Que condenados por el Concilio de Albi se denominarán albigenses en el que los judíos actúan de fermento indispensable en el movimiento albigense.
Según relata Michelet: "la nobleza del sur de Francia, donde prospera la herejia, se componía por entero de hijos de judíos y sarracenos".
Lucas de Tuy narra: "los más de los herejes con refinada malicia se circuncidan y a título de judíos vienen a trabar polémica con los cristianos teniendo por fautores todas las sinagogas, para captarse la voluntad de los príncipes con cuantiosos dones y sobornar con el oro a los jueces en favor suyo"
Una ordenanza de Felipe el Hermoso enseña que los judíos escondían a los herejes fugitivos.
Por otra parte los judíos no escondían su influencia en el movimiento albigense y sus ramificaciones. La herejía albigense constituyó la más peligrosa ofensiva contra la Cristiandad medieval. Firmemente asentada en Francia, reforzada por la herejía valdense, y en Italia, muy fuerte en Lombardía, logró penetrar en Inglaterra y Alemania, dejando en estos países el germen de las herejías wiclefita y hussita que allanaron, a su vez, el camino al protestantismo. Y la predicación de San Bernardo no logró aplacarla, hubo de acudirse a una auténtica cruzada. Y tras varios años de guerras, el 13 de septiembre de 1213, Simón de Monfort, libró contra ella en Muret la batalla decisiva, logrando aniquilarla finalmente.
Hasta el XIII la vigorosa Cristiandad medieval no fue capaz de eliminar de su seno el peligro maniqueo.
EL PLAN JUDÍO DE DOMINACIÓN MUDIAL Y LA REACCIÓN CRISTIANA
Ante la ofensiva judía contra el Cristianismo, iniciada con la crucifixión de Cristo y continuada, directa y/o indirectamente, bajo diversas formas y épocas llega hasta el XIII con la herejía de los albigenses cabe preguntarse
- ¿Es el odio judaico espontáneo y esporádico o está sustentado por un ideal?
- ¿Obedece a un plan concreto y es ejecutado por un autoridad suprema?
Linda con el absurdo admitir la posibilidad de una acción constante en determinado sentido, durante 13 siglos, sin que tal acción obedezca a un ideal. Pero un ideal en vías de realización precisa un PLAN, y un plan presupone una AUTORIDAD que lo concrete y ejecute.
¿Existió tal ideal?
El mejor lugar para encontrar una respuesta es el Talmud, libro religioso de los judíos, que según la revista hebrea "Allgemeine Zeitung des Judemtums" "caracteriza el alma judía tan agudo como acertado".
Augusto Rohling, profesor de la Universidad de Praga, lo ha estudiado a fondo y extraído de él una serie de tesis (Le Juif selon le Talmud, Edit. française par Pointigny, chez Savaete) además ha ofrecido la cantidad de 10.000 francos a quien demuestre la falsedad de las mismas sin que hasta ahora nadie haya aceptado el desafío. Veamos algunas de ellas:
1.- las almas de los judíos tienen el privilegio de ser una parte del mismo Dios. Las almas de los otros pueblos de la tierra proceden del diablo y son semejantes a los animales.
2.- la dominación sobre los otros pueblos debe ser la herencia de los judíos.
3.- los no judíos han sido creados para servir a los judíos noche y día sin substraerse a su servicio.
4.- Dios da todo poder a los judíos sobre los bienes y sangre de todos los pueblos.
5.- esperando la venida del Mesías, los judíos viven en estado de guerra con los otros pueblos. Cuando la victoria sea definitiva, los pueblos aceptarán la fe judía; únicamente los cristianos no participarán de esta gracia, por el contrario serán exterminados, porque descienen del
Diablo.
Evidentemente el dominio universal está basado en el desprecio a todos los demás pueblos, y en el odio a los cristianos, constituye el ideal supremo del Judaísmo.
Pero ese ideal supone medios para realizarlo y requiere un Plan. Sigamos revisando el Talmud con el profesor Rohling, encontramos las siguientes tesis que ya no sientan principios, añaden normas de conducta:
1.- el judío puede ser hipócrita con el no judío.
2.- si un judío puede engañar a los no judíos y hacerles creer que no es judío, le está permitido.
3.- está permitido a un judío perjudicar a un no judío.
4.- Dios nos ha ordenado ejercer la usura con el no judío, de manera que con ello no le prestemos socorro, sino que le perjudiquemos.
5.- los que niegan las enseñanzas de Israel, particularmentelos adeptos al Nazareno, deben ser condenados a muerte, y es siempre una buena obra ejecutarlos; si no se puede hacer, se debe tratar de ocasionarles la muerte.
6.- extermina al mejor de los no judíos.
¿No es esto el esbozo de un plan? ¿No es en virtud de esa hipocresía, prescrita como norma de conducta, que los judíos se mezclan como amigos entre los cristianos para entregarlos a sus enemigos e infiltrarles doctrinas heréticas? ¿No fue por esa usura cómo despojaron a los cristianos de sus bienes? ¿No fue por cumplir una buena obra que los cristianos han sido perseguidos y muertos masivamente?
Y ese plan precisa una autoridad que lo ejecute, que lo mantenga en vigor, que lo adecúe a las circunstancias y vigilase su cumplimiento. ¿Exisitió tal autoridad?
Teóricamente todo gobierno judío se extinguió en el año 70, tras la toma de Jerusalén por los romanos, o cuando más en el 135 cuando Adriano sofoca la sublevación de Barcoquebas.
Pero la verdadera historia, se encuentra bajo el manto de la Diáspora.
El Abate Chabauty en su obra: "Les Juifs, nos maîtres" (1882) prueba de forma concluyente la pública existencia de un gobierno judío en el exilio.
Gobierno que residía en Babilonia y constituían su cabeza los Príncipes de la Cautividad, de la sangre de David. El primero del que habla la historia fue Huna, en el II; el último Ezequías en el XI.
El propio Talmud afirma más expresamente la existencia y el poder soberano de dichos príncipes.
En resumen, se puede afirmar que durante la iniciación y apogeo de la primera gran ofensiva contra el Cristianismo, no carecían los judíos de ideal, plan y gobierno.
Aunque esta ofensiva no les dió el triunfo pues aún detenía al Anticristo lo que estaba firme. Había una Cristiandad y la ofensiva judía se estrelló contra ella y solo sirvió para dejar en descubierto la perfidia judaica. Las matanzas de cristianos, el despojo de los mismos, la influencia en las herejías, el apoyo prestado a todo enemigo de los cristianos, y finalmente el conocimiento de las máximas anticristianas del Talmud que se obtuvieron en el XII especialmente por las revelaciones del judío converso Nicolás Donin que provocaron una intensa reacción de los pueblos cristianos.
La primera en adoptar medidas contra el peligro judío fue la propia Iglesia.
Ya en el IV, el Concilio de Elvira prohibe a los cristianos comer con judíos o darles a sus hijas en matrimonio.
El Concilio de Macon (582) prohíbe a los judíos ejercer funciones que les permitan discernir penas a los cristianos.
Los cuatro concilios celebrados, sucesivamente, en Toledo en los VI y VII.
El de París (614), insisten en la prohibición de confiarles cargos públicos alguno, civil o militar. Y que debido al marranismo (hipocresía de conversión) se extiende a los hijos de conversos ...
Finalmente la Santa Sede pone en vigor la disciplina del "guetto".
Todas son medidas de prudencia, no de persecución ni están inspiradas en el odio, pero también se dictan medidas que les protegen e impedir que se les fuerce a abrazar el cristianismo o que se les moleste en el ejercicio de su culto.
Se les considera "testigos vivos de la verdadera fe" (Inocencio III).
Se ruega por ellos el Viernes Santo.
En resumen, la actitud de la Iglesia ante los judíos fue, y es, la expresada en el cuarto Concilio de Letrán en los siguientes términos: "Que los judíos sean tratados con humanidad: pero que sean siempre tenidos bajo dependencia y que se tengan con ellos las menores relaciones posibles".
Desgraciadamente no los cristianos se atuvieron a estas sabias disposiciones, menos aún los judíos que con su hipocresía adormecían la desconfianza de los cristianos, así en 1080 el Papa Gregorio VII se vio obligado a llamar la atención de Alfonso VI, Rey de Castilla, por su excesiva tolerancia.
Según el historiador judío Sachar (León Sachar, en su obra Historia de los Judíos) hasta finales del XI "los judíos habían sufrido solo por disturbios locales" pero tras once siglos de enemistad, la preponderancia adquirida y su hipocresía excitaron una reacción general contra ellos por parte del pueblo que la Iglesia no siempre fue capaz de contener.
La primera medida oficial se toma en Francia, el país que más habían infiltrado. Felipe Augusto les confiscó en partes sus bienes y los expulsó en 1182, aunque no definitivamente. Como volvían, debieron ser expulsados otras cinco veces más, la última en 1615.
En Alemania hubo persecuciones, especialmente entre el XI y XV, siendo expulsados en éste de casi todas las ciudades importantes.
En Inglaterra Eduardo I les prohibió la usura y les dio a partir de 1275 un plazo de 15 años para permitir a los que fueron usureros comprar tierras y explotarlas, como no lo hicieron e 1290 fueron expulsados al menos 16.000.
En España hubo varias persecuciones, desde la matanza de Sevilla (1391, a raíz de un crimen ritual) hasta su expulsión por Fernando el Católico (1492).
Insistimos, en que tal como reconocen los propios judíos, la única protección que tuvieron contra los excesos de la ira popular provino de la Iglesia. Los Papas San Gregorio el Grande, Alejandro II, Inocencio III, Gregorio IX, Juan XXII y Clemente VI los protegieron en diversas oportunidades.
Mientras en Occidente marchaban así las cosas no iban mejor en Oriente, el Califa Cáder Billah, alarmado por el poder y la audacia de los Príncipes de la Cautividad, se declaró contra los judíos y condenó a muerte al Exilarca Ezequías en 1005.
Decapitado y perseguido el Judaísmo parecía herido de muerte
¿Abandonó por ello su ideal, dejó su plan y careció de gobierno?
SUPERVIVENCIA DEL PLAN JUDÍO
Los judíos pese a las persecuciones medievales no abandonaron el ideal talmúdico de dominación universal, como lo prueban, aparte de los hechos, numerosos testimonios, también de fuente israelí.
Isaac Abravanel, estadista y filósofo judío del XII, anuncia en sus comentarios sobre Jeremías, (Cap. XXX): "cuando llegará el Mesías, el hijo de David, matará a todos los enemigos. Todos los pueblos vendrán entonces al monte del Señor y quedarán sometidos a los israelitas".
Juan Reuchlin, humanista del XIV, profundo conocedor de las disciplinas talmúdicas en las que fue iniciado por el judío Obadías Sforno, escribía: "los judíos esperan con impaciencia el ruido de las armas, las guerras y las ruinas de los reinos. Su esperanza consiste en un triunfo semejante al de Moisés sobre los cananeos, que será el preludio de un glorioso retorno a Jerusalén, restaurada en su antiguo esplendor".
"Estas y otras ideas similares son el alma de los comentarios rabínicos sobre los profetas. Y así, en todos los tiempos, los israelitas están preparados para este acontecimiento, término supremo de las aspiraciones de la raza judía" (Delassus en "La Conjuration Antichretienne", T II, pags. 690-691).
Todo esto no pertenece al pasado, en nuestros días, por el contrario, los judíos parecen presentir cercano el triunfo y hablan de él sin eufemismos, aunque luego protestan cuando los cristianos se lo echan en cara.
"La unidad del género humano se efectuará por la unidad religiosa -dice un judío contemporáneo, Isidoro Loeb-. Las naciones se reunirán para llevar sus ofrendas al pueblo de Dios. Toda la fortuna de las naciones pasará al pueblo judío, el fruto de los graneros de Egipto, los ahorros de Etiopía, le pertenecerán; marcharán ellos en cadena detrás del pueblo judío, como si fuesen cautivos, y se posternarán delante de él"
Y este ideal continúa siendo activo, y no meramente contemplativo. Continua requiriendo, como hace 1.500 años de un plan de acción y una autoridad que lo ejecute.
Como dice "L'Universe Israelite": "en casi todos los grandes cambios de las ideas se descubre una acción judía, sea ruidosa y visible, sea sorda u oculta. De ese modo, la historia judía se extiende a lo largo de la historia universal y la penetra por mil tramas".
Otro periódico israelita dice: "como único pueblo cosmopolita en el mundo los judíos están obligados a actuar, y actúan como un disolvente de toda distinción de nacionalidad o de raza. El ideal supremo del Judaísmo no es que los judíos se reúnan un día con un fin separatista, sino que el mundo entero quede impregnado de la enseñanza judía, y que una Fraternidad Universal de las Naciones, un judaísmo agrandado, absorba todas las razas y todas las religiones" (The Jewis World, 9 febrero de 1883).
En el mismo sentido sentido se expresa el rabino Loeb, en una reunión de judíos ortodoxos (24 enero 1912): "Vivimos en un estado cristiano, lo que es incompatible con los intereses del Judaísmo; el estado cristiano, por tanto, tiene que ser suprimido" (Die Juden in Urteil der Zeiten).
El Estado cristiano "tiene" que ser suprimido.
Los judíos están obligados a actuar y actúan.
Su acción se extiende a lo largo de la historia universal.
Ellos mismos lo dicen, y todos supone un plan y una autoridad ¿Pero no se extinguió dicha autoridad -y con ella el plan- en el XI con la muerte del Exilarca Ezequías? Los hechos demuestran que no.
Copin Albancelli razona así: "concluir que no existe un gobierno nacional judío porque no se le ve, es un absurdo. El gobierno nacional judío puede ser un gobierno oculto, como el de la Masonería. Los que detentan el gobierno masónico lo ocultan porque les interesa; los que detentan el gobierno judío pueden hacer lo mismo".
Por la lógica de los hechos hay que concluir que existe tal gobierno nacional judío pues han conservado su culto, su ideal religioso y nacional, así como la comunidad de intereses entre sus hijos pese a dieciocho siglos de dispersión.
Hay comunidad de ideal patriótico y comunidad de intereses entre los hombres sólo donde hay una organización, es decir, un gobierno. La comunidad de ideal y la comunidad de intereses existen entre los judíos, ergo existe una organización nacional, es decir, un gobierno judío.
Como las condiciones de existencia del pueblo judío han sido absolutamente especiales tras la dispersión, el gobierno de ese pueblo tuvo que ser, también, especial. Y ¿Cuál podría ser ese gobierno? basándonos en la lógica de las condiciones de su existencia no podría ser otro que un gobierno secreto.
Pese a la lógica del razonamiento no es la única prueba de la existencia de tal gobierno secreto judío. Hay pruebas históricas y documentales.
Si bien el Exilarcado de Babilonia fue un régimen de transición entre el gobierno público de Judea y el secreto de tiempos posteriores, así cuando el Califa concluyó el Exilaracado lejos de significar su fin definitivo, aunque cada vez más oculto, aún es posible seguir su rastro en el curso de la historia.
Tras la decisión del Califa el gobierno judíos se trasladó a la España mahometana donde tenían una posición privilegiada, hasta uno de ellos Abu Yusuf Chasdai ibn Schaprut era ministro de relaciones exteriores en la corte de Abderramán III (en el siglo X).
Así de Babilonia se trasladaron a España siendo protegidos en Granada por Joseph ben Samuel ha-Nagrid (Enciclopedia Espasa, art. Exilarca, T. XXII, pag. 1518).
Poco sabemos de la breve vida del Exilarcado en España, el gobierno judío se iba ocultando cada vez más. Participó en disensiones internas de los musulmanes y a raíz de ello, el Exilarca Joseph ibn Nagrela fue muerto junto con 1.600 familias israelitas en Granada en 1066. Desde entonces el misterio que rodea al gobierno judío se agranda.
A finales del siglo, comienza la reacción cristiana en Europa, es de suponer que continuaron buscando refugio en la Media Luna.
Cuando en 1453 cae Constantinopla en poder turco se constituyó a la vez en centro judaico.
El historiador judío Abraham León Sachar en su "Historia de los Judíos" dice: "Durante el las persecuciones del XV miles de judíos huyen hacia el Este y fueron bien recibidos en las provincias turcas ... Pronto Constantinopla se jactó de la colonia más grande de Europa, ascendiendo a más de 30.000 almas".
En dos documentos de finales del XV se descubre al gobierno judío instalado en Constantinopla así como su nuevo plan para la conquista del mundo. Veamos:
Son dos cartas publicadas varias veces. En 1583 por Julián de Medrano en su obra "La Silvacuriosa" y en 1640 por el presbítero Bouis, en "La Real Corona de los Reyes de Arlés".
Resurgen en 1880 en "L'armana provencau" y por la "Revue des étudies juives" (publicación patrocinada por James Rothschild).
Primera carta: escrita por el Rabino de la ciudad de Arlés, con motivo de la expulsión de los judíos ordenada por Carlos VIII. Está dirigida a los judíos de Constantinopla y dice:
"Honorables judíos, salud y gracia. Vosotros debéis saber que el Rey de Francia, que es de nuevo dueño del país de Provenza, nos ha obligado por bando a ser cristianos o a salir de su territorio. Y los de Arlés, de Aix y de Marsella, quieren tomar nuestros bieens, amenazan nuestras vidas, arruinan nuestras sinagogas y nos causan muchos perjuicios; lo que nos produce incertidumbre acerca de lo que debemos hacer por la Ley de Moisés. He aquí por qué os rogamos queráis sabiamente ordenarnos lo que debemos hacer. Chamor, Rabino de los Judíos de Arlés, 13 de Sabath, 1489".
La respuesta de los judíos de Constantinopla a los de Arlés y Provenza, fue la siguiente:
"Amados hermanos en Moisés, hemos recibido vuestra carta, en la que nos hacéis conocer las ansiedades y los infortunios que sufrís. Hemos sido invadidos de una pena tan grande como la vuestra.
El consejo de los grandes sátrapas y rabinos es el siguiente:
A lo que decís, que el Rey de Francia os obliga a haceros cristianos, hacedlo, puesto que no podéis hacer otra cosa; pero que la ley de Moisés se conserve en vuestro corazón.
A lo que decís, que se trata de despojaros de vuestros bienes: haced de vuestros hijos comerciantes, a fin de que, poco a poco, despojen a los cristianos de los suyos.
A lo que decís, que se atenta contra vuestras vidas, haced a vuestros hijos médicos y boticarios, con el fin de que quiten sus vidas a los cristianos.
A lo que decís, que destruyen vuestras sinagogas, haced a vuestros hijos canónigos y clérigos, con el fin de que destruyan sus iglesias.
A lo que decís, de que se os hacen muchas otras vejaciones: haced de suerte que vuestros hijos sean abogados y notarios, y que siempre se mezclen en los asuntos de los Estados, con el fin de que, poniendo a los cristianos bajo nuestro yugo, vosotros dominéis el mundo y os podáis vengar de ellos.
No os desviéis de esta orden que os damos, porque veréis por experiencia que, de humillados que sois, llegaréis al hecho del poder.
V.S.S.V.F.F., Príncipe de los Judíos de Constantinopla".
Es otra prueba de la existencia en el XV de un gobierno judío en Constantinopla, y en plena persecución, no preocupa tanto a ese gobierno el problema inmediato que ella plantea, sino que continúa alentando el ideal de dominación universal y traza un plan, admirable en su hipocresía para llegar hasta él.
Desde entonces los rastros del gobierno judío desaparecen por completo. En quince siglos habían aprendido, definitivamente, el arte de la ocultación. Pero es muy posible que haya pasado por Amberes, Hamburgo, Cracovia, radicándose finalmente en EEUU (según Poncins en "Las Fuerzas Secretas de la Revolución")
En junio de 1922 el judío Walther Rathenau, ministro de hacienda alemán bajo el gobierno de Ebert, declaró: "sólo 300 judíos gobiernan los destinos de Europa" y añadió que "esos 300 judíos, de origen alemán, tienen el poder de terminar con cualquier forma de estado que les parezca excesiva". A los pocos días murió asesinado, supuestamente por nacionalistas alemanes.
Si bien el gobierno judío ha conseguido permanecer oculto desde el XV no ocurre lo mismo con su plan.
Esta vez fue el puro azar de un rayo que en 1876 mata a un sacerdote apóstata y sobre su cadáver se descubren documentos que conducen al gobierno bávaro (mediante dos oportunos allanamientos) al Plan de dominio mundial del Iluminismo. Hoy se exhiben esos documentos en los archivos de Munich.
El fundador e inspirador de la secta es el judío Weishaupt.
En 1845, la documentación secreta de la Alta Venta cae en manos de la policía romana, que la deposita en los archivos del Vaticano. Se trata de otro plan de dominio mundial. Gran parte de los miembros de la Alta Venta son judíos.
En 1881, Sir John Readlif da a conocer el discurso de un gran rabino pronunciado a mediados del XIX, ante la tumba de Simeón Ben Jhuda. Lo publica "Le Contemporain" de París en su edición del 1º de julio, otro plan de dominio mundial.
En diciembre de 1901, el profesor Sergio Nilus publica las "Actas secretas del Congreso Sionista Universal" reunido en Basilea en 1897, los documentos son mundialmente conocidos como los Protocolos de los Sabios de Sion. Es un plan completo coincidente en sus líneas con los anteriores, los judíos hacen desaparecer, al principio, todas las ediciones siendo una rareza bibliográfica en poco tiempo.
Luego una Circular del Comité Sionista de 1901 -dice Roger Lambelin- atestigua que el Doctor Herlz se quejó amargamente en esta época de los descuidos que habían permitido a los no iniciados arrancar algunos secretos de los Congresos.
Naturalmente los judíos, pese a haber proclamado durante 20 siglos, incluyendo el Talmud, su aspiración al dominio mundial, niegan la autenticidad de todos estos planes que atribuyen a "canallescas falsificaciones antisemitas". En 1933 iniciaron, a propósito de los Protocolos, un monumental proceso,difundido a los cuatro vientos, con el propósito de probar su falsedad.
En definitiva no logró probarse tal y los editores, acusados por "literatura inmoral" y condenados en primera instancia, fueron absueltos por la Corte de Apelaciones de Berna.
La argumentación contra la autenticidad de los Protocolos ha sido sintetizada por el P. Pierre Charles en un artículo publicado en la "Nouvelle Revue Theologique" (Bélgica 1935) que ha sido traducido y profusamente editado. En Buenos Aires, en 1945, junto a una conferencia pro-semita del mismo autor, bajo el título: "El Evangelio del Amor"
El P. Charles atribuye la falsedad de los Protocolos a dos argumentos, que son una estupidez y un plagio.
Si bien hay dudas sobre la autenticidad de los Protocolos, su falsedad está lejos de haber sido demostrada, por eso se incluyen con los anteriores planes de dominación mundial judaica.
Si bien el plan judío de los Protocolos fuera falso se llevan produciendo extrañas casualidades que hacen que dicho plan judío se cumpla rigurosamente. ¿Qué interesa discutir, la autenticidad de esos documentos o si el plan judíos no es sólo una hipótesis impresa en papel sino en los hechos históricos? y aunque Nilius fuera un consumado falsificador de lo que estamos seguros es de que no es profeta que pudo pronosticar, sin fallo, el devenir de la política en las décadas posteriores.
2ª Parte : JUDAÍSMO, MASONERÍA Y LA REFORMA.
El Judaísmo, especialmente a partir del XI, se transforma en una verdadera sociedad secreta, con gobierno y fines ocultos que busca nuevas formas de atentar contra el Cristianismo.
El Judaísmo precisa una sociedad secreta intermediaria entre ellos y el cristianismo que actuando bajo dirección judía oculta estuviese integrada por no judíos, cristianos previamente judaizados mediante doctrinas también secretas.
Nada mejor para conseguir el dominio mundial que "una sociedad obligada a la obediencia por votos solemnes, protegida por reglamentos severos, que se reclutaría por la iniciación, y que, única depositaria de los grandes secretos religiosos y sociales, haría reyes y pontífices, sin exponerse, como tal asociación, a los desgastes del poder" (Eliphas Levi, cita de Ferrari Billoch en su obra "La Masonería al Desnudo" pag. 17).
A finales del XIII el Judaísmo había creado ya íntegramente su doctrina secreta: la Cábala.
El Cardenal José Mª Caro la define como "la doctrina oculta que los judíos pretenden haber recibido por tradición oral desde Moisés y aún desde principios del mundo".Según Menéndez y Pelayo es "un residuo y mezcla, no solo de zoroastrismo y de tradiciones talmúdicas, sino de gnosticismo y neoplatonismo" (Historia de los Heterodoxos Españoles, T. I, pag. 86).
Como afirma Delassus constituye "la quinta esencia de la idolatría, la religión y el culto directo de los espíritus caídos, de los demonios, enseñando los medios de ponerse en relación inmediata con ellos"
La CÁBALA está contenida en dos libros:
- el Jerizah, que data del XI, y
- el Zohar, compuesto por Moseh ben Sem Tob en 1300. Si bien su origen, en tradición oral, es muy anterior.En posesión de esa doctrina, el Judaísmo necesitaba infiltrarla entre los cristianos. Para ello tenía dos medios:
- entregarla a una sociedad secreta ex profeso y compuesta de no judíos, o
- infiltrarla en una asociación cristiana preexistente.
El primer medio es más fácil, el segundo más eficaz. El Judaísmo ha usado ambos. Así
- creó la Orden de los Rosacruces (según Dasté provenientes, directamente, de la Cábala judaica) e
- infiltró la Cábala en el seno de una orden cristiana de caballería, admirable en sus orígenes, pero corrompida luego por su ambición y riqueza: La Orden Templaria.
Cómo lograron los judíos ese primer y extraordinario triunfo, base de su posterior acción disolvente en las entrañas de la Cristiandad es cosa no bien aclarada. Pero lo cierto es la corrupción de los Temlarios y su doctrina secreta anticristiana, bien estudiadas por Du Puy, Michelet, Loiseleur, Gougenot des Mousseaux, Serra y Caussa, y otros. Los documentos relativos a su proceso se encuentran depositados en los Archivos vaticanos, y no dejan de ser temerarios -como hizo notar la Civilitá Católica, serie VI, t. 6º, 1866, cita Serra y Caussa en Orígenes de la Masonería, pags. 248/9- quiénes defienden la inocencia de la Orden.Thory, Mordosoff, Kloff y otros afirman que desde 1155 las corporaciones de albañiles fueron puestas, en Inglaterra y Escocia, bajo el patronato de los Templarios. Esto explica el hecho de que, ya en aquel tiempo las iglesias templarias fueran llamadas iglesias de los masones (albañiles) lo que ha inducido a muchos a creer esta fecha la del inicio de la Masonería. Corrompida la Orden infiltró su veneno en esos gremios colocados bajo su protección. Descubierta la herejía templaria, los caballeros fueron procesados en 1307. En 1312 la Orden fue disuelta y en 1314 condenado a muerte su Gran Maestre Jacobo Molay y sus cómplices principales. Pero la doctrina secreta se mantuvo en los gremios de albañiles y en ellos buscaron refugio muchos templarios sobrevivientes.La situación de éstos no era igual a la de los otros iniciados. Formaron los grados que vemos añadidos a los de aprendiz, compañero y maestro, y no los comunicaron más que a los iniciados de mayor adhesión.
Éstos fueron los primeros franc masones (albañiles libres) propiamente dichos, conservaron los nombres, instrumentos y ritos de edificar aunque con una significación puramente simbólica y se comenzó a hablar de la reconstrucción del Templo de Salomón, símbolo de la futura humanidad judaizada. Este es el origen de la gran asociación cabalística conocida actualmente por Masonería.No obstante el 18º grado masónico es el de "Soberano Príncipe Rosacruz" por lo que parece evidente que no fueron los templarios los únicos intervinientes cabalísticos en su creación.Hay testimonios judíos (Bernard Lazare, y otros) que confiesan abiertamente "es exacto que hubo judíos en la cuna misma de la Masonería, judíos cabalístas, como lo prueban ciertos ritos conservados" (citado por Henri Delassu en La Conjuration Antichretienne).
Sea como fuere, directamente como afirman algunos judíos, indirectamente o de ambas formas es indiscutible que el origen de la Masonería es judío.
Autores como Serra y Caussa en "Orígenes de la Masonería", pag. 394 concluye que la Masonería es Judaísmo Gnóstico.Y afirma la "Civilitá Cattolica" (20 noviembre 1886) que TODO el simbolismo masónico procede de los libros judaicos, como puede decirse que toda la vida de la Masonería reside en el Judaísmo moderno. El es quien la sostiene, quien la dirige y la lleva a sus fines de dominación y de odio anticristiano.
Y según León de Poncins "su duración, la invariabilidad de sus fines, que se explican perfectamente si se trata de una creación judía para servir intereses judíos, serian absolutamente incomprensibles si su origen fuera cristiano.
La misma finalidad de la Franc-Masonería: la destrucción de la civilización cristiana, descubre al judío, porque sólo él puede resultar beneficiado y únicamente él está animado por un odio suficientemente violento contra el cristianismo, par crear una organización semejante. Los símbolos y ritos masónicos son puramente judíos" (Las Fuezas Secretas de la Revolución, pag. 120).Y el P. Lemann, judío converso, afirma: "somos de parecer que debe atribuirse el origen de la Masonería al Judaísmo, sino ciertamente al Judaísmo entero, por lo menos a un Judaísmo pervertido" (L'entree des israelites dans la societé française et les états chrétiennes", 1886)Hay testimonios de parte judía que lo corroboran y muchos autores lo confirman. Y una prueba más es la gran preponderancia judía en la secta, en todas partes hay translogias judías superpuestas a las no judías y a las que los no judíos no pueden acceder, ej. la B'nai B'rith.
En EEUU "todo el mundo sabe -dice el masón Mackey en su Manual de las logias- que los más significados judíos son masones"Erzberger recuerda en sus memorias que cuando el GOF (Gran Oriente de Francia) se reúne en sesión plenaria, el directorio de la Alianza Israelita Universal se halla casi enteramente presente.El ex masón Doinel "cuántas veces he oído lamentarse a los franc-masones de la dominación que los judíos imponen a las logias, a los talleres filosóficos, a los Consejos, a los Grandes Orientes, en todos los países, en todos los puntos del triángulo", etc. etc.Durante el XIV la hija de la Sinagoga permanecerá disimulada en las corporaciones de albañiles, pero algo debió traslucirse porque en 1360 las autoridades inglesas prohíben sus reuniones y a fines del siglo eran altamente vigiladas.
En 1425, el primer "bill" dado por el regente, Cardenal Beufort determina que en lo sucesivo no se celebren capítulos ni congregaciones so pena de culpables de felonía.En 1459 ya se había expandido por Europa y el 25 de abril celebra pública asamblea en Ratisbona, bajo el auspicio de los Emperadores que confundían aún a los masones con los antiguos gremios y los colman de privilegios y el Duque de Milán les pide un arquitecto para dirigir las obras del Duomo.En 1519 se constituye la Madre Logia de Amsterdam, simultáneamente, a fines del XV e inicios del XVI empiezan a pulular por Europa una serie de Academias, propagadoras de un humanismo de manifiesta inclinación judaica, en las que no faltan el misterio, la cábala y los símbolos masónicos. Tales fueron:
· Academia Romana, disuelta por el Papa.
· Academia Platónica, de Florencia adornada con emblemas masónicos.
· Sociedad de la Azada, y muchas otras por el estilo.
Europa en vísperas de la Reforma estaba plagada de masonería, es decir, de judaísmo. Hecho que tendría una gran relevancia.
Siguiendo a Copin Albancelli en "La Conjuration juive contre le monde chretien" "Como todas las herejías precedentes la REFORMA fue un esfuerzo tendente a la modificación del estado de conciencia del mundo cristiano. Se la ha considerado como un hecho espontáneo, es un grave error. Es difícil admitir que en el XVI, una división de ese género pudiera producirse en el mundo europeo de su época sin una preparación y organización"
No se trata de cargar toda la culpa de esa caída de la Cristiandad que fue la Reforma a los judíos y a los masones. Mucha de la culpa es de los cristianos, con su corrupción y pecados. Pero no puede exonerárseles de culpa.
¿Pruebas? Es muy difícil aportar pruebas precisas y documentales en materia de sociedades secretas, sin embargo existe una prueba, y documental: la Carta de Colonia.
La Carta de Colonia es el documento masónico más antiguo conocido, fechado el 24 de junio de 1535 y revela, entre otras cosas, la existencia, ya antigua en esa época de la "Orden de San Juan o de los franc-masones" con su secreto e iniciación misteriosa, su jefe supremo, "gran maestre o patriarca, de pocos humanos conocido" y sus tres grados fundamentales.
Pero lo más interesante de la Carta son las firmas. De entre ellas, las que tienen mayor valor histórico pertenecen a enemigos mortales de la Iglesia:
· Armando de Viec, Arzobispo elector de Colonia, desterrado del Imperio por su connivencia con los protestantes.
· Nicolás Van Noot y Santiago de Amberes, vinculados al protestantismo.
· Coligny, jefe de los calvinistas franceses.
· Felipe Melanchthon, colaborador y amigo íntimo de Lutero, único hombre a quien éste reconocía superioridad.Hay más causalidades (demasiadas):1º.- el sello personal de Lutero tenía los emblemas rosacrucianos.2º.- las nuevas doctrinas hicieron sus primeros prosélitos en las ciudades donde según la Carta había logias.3º.- los masones (durante la Reforma) concitan rabiosamente a la plebe a arrasar los más famosos edificios sagrados. Los mismos protestantes lamentan tan desenfrenada barbarie y tan impío furor de destrucción conviniendo que una poderosa secta secreta impulsó la ira de los
más desalmados para que profanaran, desmantelaran y destruyeran esos hermosos monumentos. En donde los masones no tenían logias y pese a haberse igualmente sublevado contra la Iglesia no hubo esas tropelías, así Genovesado, muchas partes de Suiza y en
comarcas del Rhin y Bohemia.
Finalmente el sello judío aparece en el Protestantismo. William Thomas Walsh ha logrado reunir infinidad de pruebas de la influencia judía en la Reforma.Werner Sombart, en su libro "Les juifs et la Vie Economique" demuestra como algunas sectas protestantes, en especial el puritanismo, son netamente judías. El puritanismo proviene del calvinismo y éste es un judaísmo encubierto, ampliado y liberado de sus particularidades nacionalistas y raciales como afirma Georges Batault en "Le probleme juif" (pag. 177).
Tan judío resultó el Calvinismo que con su dogma fatalista de la predestinación, dio origen al CAPITALISMO, futura base del dominio mundial judaico (el propio Calvino, Cohen, era judío)El sello judío de la Reforma se manifestó abiertamente en las sectas más extremistas, como:
- el Socinismo, especie de masonería con su simbolismo del Templo y su secreto jurado sobre misterios, doctrinas y últimos fines.
- el Anabtismo, que en 1534 llegó a instaurar en Münster el "Reinado de Sión" a cuyo frente el judío Juan Beuckelsen, venido de Holanda, donde radicaba el Poder Oculto.
La Reforma fue un triunfo del Judaísmo sobre la Cristiandad, obtenido en gran medida con el arma SECRETA de la Masonería.
3ª Parte : LA CAÍDA DE INGLATERRA.
La Reforma fue una debacle para los católicoos pero un gran triunfo de los judíos, habían conseguido dividir para reinar. Pero aún no reinaban y se empeñaron en lograrlo.
Ya no les bastaba una sociedad secreta, querían conquistar una nación y pusieron los ojos en Inglaterra y consiguieron conquistar la más poderosa de las naciones arrancadas a la cristiandad por la Reforma.
Lo consiguieron con las armas de las que disponían: la MASONERÍA; el Puritanismo, el judaísmo encubierto y la acción directa que reservaron para el momento oportuno.
Inglaterra, país de origen de la Masonería estaba infiltrado y carcomido por la misma. "Los lores ingleses eran masones desde los primeros años del XIV, y desde inicios del XVI la Masonería inglesa tenía por protector al propio Enrique XVIII" (P. Deschamps en "Le Franc Masonerie", cap. II).En 1600 ingresa en ella Tomás Boswell, en 1641 será el General Roberto Murray, en 1647 lo hará el judío Elías Asmole. También fue masón Oliverio Cromwell.Según el P. Larudan en su obra "Les franc-masçons ecrasés" cuenta como Cromwell organizó, personalmente, una logia e hizo ingresar en ella a sus amigos e incluso a algún enemigo.
De esta forma la revolución puritana (1648) fue ampliamente protegida por el Judaísmo y la Masonería.
Según el escritor masón Nicolai en las logias inglesas se guarda viva la tradición de la ayuda poderosa otorgada por la masonería a la revolución de Cromwell (citado por Serra y Caussa en Orígenes de la Masonería).No fue mala elección pues como comenta Georges Batault (en "Le Probleme Juif" pag. 189) "entre todos los no judíos del mundo no hay uno solo de mentalidad tan empapada de judaísmo como Cromwell. Quizás nadie en el mundo ha contribuido en grado mayor a la judaización contemporánea".
Triunfante Cromwell, el rabino Manasés ben Israel se convierte en su consejero. Otro judío, Antonio Carvajal, lo sostiene financieramente.
Del fondo de Asia vendrá una delegación judía, presidida por el rabino Jacob ben Azabel, para entrevistarse con el sanguinario dictador británico.
El resultado no se hizo esperar, en 1657, Cromwell abrió las puertas de Inglaterra a los judíos de donde habían sido expulsados por Eduardo I tres siglos antes. Ochenta años después habían regresado miles de ellos y no lo hicieron con las manos vacías y trajeron con ellos su principal elemento de dominación: el oro.Según Francis (History of the Bank of England) "la influencia de los judíos sobre las finanzas de Inglaterra era tan grande que, sin exagerar, puede decirse que los judíos ingleses eran los únicos que dirigían el mercado monetario de la nación".Entre estos dirigentes de la economía monetaria inglesa merecen citarse: Álvaro López Suasso; Francis y José Salvador; Antonhy da Costa (director del Banco de Inglaterra, de nombre oficial pero privado), y sobre todos ellos el sefardita Sampson Gideon, amigo personal del ministro Robert Walpole y Consejero de Finanzas del Gobierno. Fue fácil para Gideon conquistar al poderoso Walpole, célebre por su corrupción administrativa y amante de la judía Hanna Norse.Según ("The Jewish Encyclopaedia", vol. V, pág. 662) "durante la crisis que siguió a la gran catástrofe financiera de Oceanía, toda Inglaterra se hallaba pendiente de Gideon. Se decía que, en aquella época, fueron grandes los servicios que prestó a Robert Walpole, no solamente de carácter privado, sino también de apoyo material para restablecer la tranquilidad pública y la confianza".
Aprovechando todas sus bazas: situación privilegiada, influencia masónica, y el oro, los judíos dieron, en 1740, un paso más para la conquista subterránea de Inglaterra.
Hicieron aprobar, por ambas cámaras, una ley que permitía a los judíos la adquisición de los derechos de ciudadanía tras haber residido siete años en las colonias británicas en América, para ello no tenían que comulgar ni practicar ningún rito de la religión del país. Esta ley, aprobada a espaldas del pueblo como reprocharía siete años después el diputado Egmont: "si el pueblo no ha exteriorizado aún su repulsa por las Actas que garantizan derechos de nacionalarse a los residentes de las colonias, es porque se ha silenciado la parte de las Actas referentes a los judíos, sin que en las votaciones de la cámara ni en los epígrafes de dichas Actas se haga referencia precisa de ello, así en realidad son contadas las personas enteradas de la existencia de dichas Actas". (The Parliamentary History of England" vol. XV, pág. 155/59, Londres).Sería en 1763 cuando los judíos intentan un nuevo avance. Hacen presentar por Lord Halifax en la Cámara de los Lores -la mayoría eran ya masones desde hacía tiempo- un Bill que disponía que las personas que profesaran la religión judía y que habían residido tres años en Inglaterra o Irlanda, sin largas interrupciones, pudieran ser naturalizados previa solicitud al Parlamento.Aprobado el proyecto en los Lores pasa a los Comunes, y aquí surgen los primeros tropiezos, varios diputados se declaran en contra fundamentando su opinión en magníficos discursos, que a la larga resultaron proféticos.
Por ejemplo, Sir Edmund Isham expresaba: "debemos ver en este proyecto de Ley, en realidad, un proyecto para la general naturalización de judíos. Si pensamos en el incontable número de ellos repartidos por el mundo, llegamos forzosamente a la conclusión de que su número aumentará rápidamente en nuestro territorio y de que una gran parte de nuestras tierras pasarán a sus manos. Pronto aspirarán además de la posesión al poder. Los judíos no son como los franceses fugitivos o los alemanes protestantes, éstos tras una o dos generaciones entre nosotros no pueden diferenciarse de cualquier otro inglés. Sus hijos o nietos no son más franceses o alemanes, ni tampoco pertenecerán más a la nación francesa o alemana. Pero los judíos no se mezclarán nunca con nosotros, permanecerán judíos para siempre y se considerarán, también, miembros de la nación judía, nunca de la inglesa".
En igual sentido se expresaban el Conde Egmont, etc.Pese a ello el Bill fue aprobado en los Comunes y convertido en Ley, pero aquí ocurrió lo inesperado. Toda Inglaterra se levantó contra dicha Ley: sobre ambas Cámaras llovieron las peticiones, libelos, memoriales de los gremios obreros, solicitudes de jueces, alcaldes y concejales. Hubo manifestaciones callejeras en Londres, fue el "movimiento popular más intenso registrado en Inglaterra en el XVIII" (según diría Hertz en "British Imperialism in the Eighteenth Century", pag. 66).
Fue tal la reacción que la Ley tuvo que ser derogada, era el 20 de diciembre de 1753.Pese al fracaso los judíos no se desanimaron y reemplazaron la audacia por la astucia. Ya que no se les naturalizaba como judíos, simularían hacerse cristianos. Y su jefe Gideon dio ejemplo el primero, "renegó" del judaísmo y bautizó a sus hijos, aunque según Hertz "simultáneamente protegía en secreto a las organizaciones hebreas.
Su deseo fue que sus restos mortales fueran inhumados en el cementerio de los judíos portugueses de Mile End y que se orase por él en la Sinagoga" (ib. idem).Tras la falsa conversión de Gideon el Parlamento aprueba un acta mediante la que se le permite adquirir, en las proximidades de Coventry, el Castillo Spalding. Su hijo se educa en el aristocrático Colegio de Eton y a los 15 años se le concede el título de Barón. Más tarde será diputado en la Cámara de los Comunes por Coventry. El Club White, el más aristocrático de Londres, lo acepta como socio y en 1766 contrae matrimonio conla hija del Chief Justice: Sier John Earley Wilmot. En 1789 cambia su apellido por el de su mujer y se le concede el título de Lord Earley of Spalding, elevándosele a la dignidad de Par irlandés.Entre tanto, su padre, se adueña poco a poco de Inglaterra, aprevechando la Guerra de los 7 años y que el gobierno inglés se abandona a su política de empréstitos (The Jewis Encyclopedia, vol. V, pags 662/3).
En 1756 consigue que el Rey Jorge II de Inglaterra, en calidad de Príncipe Elector de Hannover, se dirija a él para pedirle prestadas 40.000 libras, la influencia judía llegaba a la Corona.Pero Sampson Gideon no será el único "convertido", muchos siguen su ejemplo, además afluyen hacia Inglaterra los "marranos" de España y Portugal.
Según dice el judío Luciano Wolf, estos marranos se propagaron progresivamente por toda Europa, penetrando simuladamente en los países, ciudades y corporaciones cristianas, incluso en las que estaban vigiladas por la Iglesia celosamente para impedir la infiltración de heterodoxos, pero pese a todo fundaron la moderna grey anglo-judía.La infiltración en Inglaterra creció, alcanzó la aristocracia.
"El Tesorero Mayor del Reino en el Gobierno de Gladstone: H.C.F. Childers, era descendiente de Sampson Gideon.
Otro judío Pelegrín Treves, a mediados del XVIII aparece, también, como fundador de una de las familias nobles "inglesas" más conocida.
El hijo de Treves se bautizó Lord Domington. Luego Lord Loundoun y la Duquesa de Norfolk son descendientes de Pelegrin.
Lord Huhgton y el Marqués de Crewe descienden del acaudalado sefardita José da Costa Totteridge.
Otro sefardita de la época: Moisés Méndez, fue progenitor de Earl of Carnavon.
John Braham judío cantor de la corte hannoveriana tiene entre sus descendientes a Lord Carlingford.
Los descendientes del sefardita Jacob Israel Bernal se infiltraron en las familias:
- del Duque de Saint Albans,
- en la de Lord Landsdowne,
- en la de Lord Cavendish,
- en la de Lord Palniel y
- en la de Lord Cranbourne.
En la misma época de infiltración sistemática del judaísmo sefardita en la nobleza inglesa, vemos ya, abriéndose paso por todos los medios a los antepasados de Benjamín Disraeli (Earl of Meath).Los sefarditas López se hallaban emparentados con Lord Churston, Lord Ludlow y Lord Bledislow.
Los descendientes sefardíes del Dr. Samuel Salomón, se hallan muy emparentados con la nobleza inglesa. Etc. etc. etc.Para no extender más la lista citaremos algunos otros nombres de los más principales, según el historiador inglés Hilaire Belloc: "tenían lugar gran número de enlaces matrimoniales entre las antiguas familias terratenientes nobles y las de los acaudalados comerciantes judíos. Dos generaciones después, a inicios del XX, las familias terratenientes sin sangre judía eran una excepción.
Durante el XIX se reforzó el dominio judío sobre Inglaterra. El papel de Sampson Gideon pasó, desde 1813, a otro banquero, Nataniel Rothschild, dueño de las finanzas inglesas (The City) mientras que sus hermanos lo eran, simultáneamente, de las principales plazas europeas.
Nataniel mediante la crisis de 1813 "salvó" al gobierno inglés y adquirió una fortuna y crédito sin parangón. Su hijo el Barón Lionel fue elegido en 1847 diputado por Londres. Para poder ocupar el asiento en el Parlamento debía pronunciar la fórmula del juramento que contenía las palabras siguientes: "juro por la verdadera fe de un cristiano", Rothschild las omitió. Invitado a retirase, tomó asiento en el lugar reservado a los extranjeros". Los judíos ya no necesitaban la farsa del bautismo, se sentían lo suficientemente dueños de Inglaterra como para imponer su voluntad en el Parlamento. Siete años después consiguieron que se eliminaran esas palabras de la fórmula y Lionesl ocupó su lugar en el Parlamento.Años después, los judíos fueron atraídos por las minas de oro y diamantes del Transvaal y al encontrar ciertas trabas por parte del presidente Kruger por lo que arrastraron a Inglaterra a una sucia y violenta guerra en la que empeñaron unos 500.000 soldados ingleses en una de sus más infames conquistas.
Si bien la reina Victoria nunca les perdonó esta guerra, su sucesor Eduardo VII se entregó completamente a ellos, mundano y pródigo en gastos, cayó presa de los financieros. Su banquero de confianza fue el judío Alfredo Cassel.
Otro ejemplo clásico fue Rufus Daniel Isaacs que escaló hasta los cargos más elevados de la nobleza y administrativos.Como demuestra ampliamente Giuselher Wirsing en su obra: "Cien Familias Gobiernan el Imperio" INGLATERRA SE HALLA BAJO EL PODER DE UNA OLIGARQUÍA PLUTOCRÁTICA, ESTRECHAMENTE VINCULADA AL JUDAÍSMO POR LA SANGRE Y LOS INTERESES FINANCIEROS.
Esa misma oligarquía es propietaria y dirige la opinión pública británica mediante un dominio absoluto en la prensa.
- La London Express Newspaper es la editora de los periódicos más difundidos e influyentes como el Daily Express, está presidida por el judío Realph D. Blumenfeld.
- La "Trade Union Congress y Osams Press" copropietaria del órgano laborista "Daily Herald" está en manos del judío Salter Elías, Par de Inglaterra en 1937 con el título de Lord Southwod.
- Israel Moisés Stieff es copropietario del "Daily Mail".
- Lord Burhan, hijo de Johannes Moisés Levi Lawson es dueño del "Daily Telegraph".
- Otro judío Luciano Wolf dirige el GRaphic y el Daily Graphic.
- Otro, Sir Alfred Mond, el Westminter Gazette
4ª Parte : LA CAÍDA DE FRANCIALa Masonería es uno de los grandes instrumentos de conquista de los judíos. Por la Masonería lograron la Reforma. Por la Masonería lograron la conquista subterránea de Inglaterra. Y desde Inglaterra y mediante la Masonería se lanzaron a la conquista de Europa.Como decían las primeras constituciones masónicas de la secta: "por medio de la Masonería esta isla de Inglaterra será la dueña de la tierra para concebir, proyectar y dirigir a todas las otras naciones en todas las cosas que tienen relación con el arte Real" (citado por Vicente Longo en Masonería Especulativa, T. II, pág. 120).Pero antes de lanzar a la Masonería a la conquista "de la tierra" había que adaptarla a su fin político universal; había que unificarla bajo un único poder o gobierno oculto así como bajo una sólida base doctrinaria juddaico-cabalística; había que reorganizarla. Esto fue lo que se hizo en Inglaterra a principios del XVIII y que muchos confunden con la fundación de la Masonería si bien existía desde antes.En 1717 en Londres, cuatro logias deciden unirse y constituyen la Gran Logia inicial. No aparece aún ningún judío, son el arqueólogo Jorge Payne, el físico Juan Teófilo Desaguliers, y el teólogo Jaime Anderson, pero se adoptan los rituales redactados por el judío cabalista y rosacruz Elías Asmole.El 24 de julio (día de San Juan) de 1717 se firma el acta de organización y se elige Gran Maestre a Antonio Sayer, "luego se hace una hoguera con gran cantidad de importantes documentos relacionados con las actividades masónicas, para evitar indiscreciones, y escamotear antecedentes inconvenientes" (Ferrari Billoch en "La Masonería al Desnudo"). Asi se borraba toda huella judía y todo rastro de acciones previas.Desde Inglaterra la Masonería se expandirá por toda Europa.
- en 1721 ya está en Dunkerke y Mons (Francia y Bélgica, respectivamente).
- en 1725 en París y Hamburgo.
- en 1727 en Portugal.
- en 1728 en España.
- en 1731 en Rusia y Holanda.
- en 1736 en Suecia y Dinamarca.
- en 1738 en Suiza.
Masones ingleses (George Hamilton, Lord Chesterfield, y el Duque de Wharton) realizan esas fundaciones.
El Duque de Exeter la introduce en Sajonia.
El Duque de Middlesex en Toscana.
Martin Flokes en el Piamonte y Roma.Europa ya está CARGADA, pero había que elegir el lugar de la explosión. Y la elección recayó en Francia por varias razones:1ª.- porque la Masonería consideró mejor herir directamente la cabeza y Francia era "la hija primogénita de la Iglesia Católica".2ª.- la Masonería tenía una vieja cuenta pendiente con los Borbones por la ejecución de Jacobo Molay, Gran Maestre de los Templarios (según el masón Haugwitz, ministro prusiano y miembro del Gran Consejo Masónico de Wilhemsbad en 1777, la conducción de Luis XVI al
Temple, de donde salió para ser sacrificado a las manos de Molay fue un acto premeditado).3ª.- como hace notar el P. Deschamps -para aprovechar en favor de la causa revolucionaria el genio y espíritu de proseletismo peculiares del pueblo francés).Elegido el lugar había que prepararla. Francia no deseaba la Revolución (lo demuestra Gaxotte en su libro: "La Revolución Francesa"), Francia no era desgraciada en el antiguo régimen, y sus problemas, que los tenía, eran solubles dentro del mismo. Pero no se trataba de resolverlos, sino de agudizarlos, de descristianizar al pueblo y levantarlo contra la legítima autoridad creando el ambiente que hiciera posible la Revolución y trasladar el poder, no del Rey al pueblo, sino de Cristo al Anticristo.No tardó la Masonería en encontrar al hombre indicado: Voltaire. Durante su destierro en Inglaterra (1726-28) fue recibido como masón en la logia de los Filaletas.Como dice Condorcet en "Vie de Voltaire" en Inglaterra fue donde Voltaire juró consagrar su vida a ese proyecto: ANIQUILAR LA RELIGIÓN CRISTIANA, y cumplió su palabra.
Pero Voltaire no está solo, se le agregan Diderot, Rousseau, D'Alambert. Además mantiene estrecha relación con su amigo masón (desde 1738) Federico II de Prusia. Todos ellos trazan el plan destinado a preparar la revolución en los espíritus antes de hacerlo por la fuerza.Su instrumento principal fue la Enciclopedia, como decía Voltaire "pongo todas mis esperanzas en la Enciclopedia"a la que se suman toda clase de libros, folletos y libelos vulgarizadores de la doctrina masónica de los enciclopedistas.
Se crea un Centro de Maestros, dirigido por D'Alembert que tiene afiliados hasta en los lugares más remotos. En días y horas prefijados esos maestros reúnen al pueblo y leen los libros que les distribuyen gratuitamente. Fue una de las propagandas mejor dirigidas. Y el gobierno poco quería y podía hacer. Malesherbes, Superintendente de Librerías está de acuerdo con D'Alembert.Entre 1763 y 1766 se crea el "Club de Economistas" su presidente honorario y perpetuo será Voltaire. su fin aparente es ayudar al pueblo a solucionar sus problemas pero su misión real es propagar la doctrina revolucionaria.
Sus principales miembros fueron: Diderot, D'Alambert, Turgot, Condorcet, La Harpe, Damilaville, etc.
Mientras se prepara así al pueblo para la Revolución no se descuida la conquista de posiciones en las altas esferas del gobierno. Masón era Quesnay, médico consejero de Luis XV que le denomina su "pensador". Oficial del Gran Oriente de Francia sería en 1787 el Abate Vermondans: capellán de Luis XVI.
Veinte años antes de 1789 Francia ya está preparada para la Revolución, pero la Masonería aún no está en condiciones de dar el golpe. Hay que unificarla y depurarla procesos que se inician en 1772 con la creación del GOF (Gran Oriente de Francia).
Felipe de Orleáns, Gran Maestre del Cuerpo Escocés, pudo añadir a este título el de Gran Maestro del Gran Oriente.
Otras instituciones masónicas, que permanecían autónomas, se van uniendo al GOF.
Así lo hacen en 1774 las logias de adopción, y al año siguiente el Gran Capítulo General de Francia.Gran contribución a completar esta reorganización es la llegada de un alto dignatario de la Masonería internacional: Benjamin Franklin que se traslada a París en 1776 en calidad de Embajador de EEUU. Comenta Pierre Gaxotte, (en su obra: La Revolución Francesa, pag. 54): "no bien llegó a París se puso al habla con los "hermanos" de Francia y tomó parte activa en el trabajo de unificación y depuración de las logias, que tras dificultades varias, aseguraron el triunfo de las más avanzadas y en 1780 ya pudo instaurarse la supremacía y el control del Gran Oriente".Según las memorias de Barruel (T. II, pag. 446): "a la llegada de Franklin, 1776, el Comité Central del Gran Oriente da a sus delegados el encargo de disponer a los hermanos para la insurrección, de reconocer y visitar loas logias den toda Francia, apresurarlas, exigirles el cumplimiento del juramento masónico y anunciarles que ha llegado el tiempo de cumplirlo con la muerte de los tiranos".
Todo está ya listo, falta encender la mecha. Pero como ocurre siempre que el Poder Oculto prepara grandes acontecimientos aparece una super organización, supramasónica especial, destinada a dirigirlos.
El judío Weishaupt funda en 1776 el ILUMINISMO, que rápidamente se extiende a casi toda Europa. Bajo sus auspicios, y por intermedio del Duque de Brunsick, se convoca en 1780 a una asamblea general de representantes masónicos que se realiza al año siguiente en Wilhemsbad. Allí se concluye y centraliza el plan revolucionario. A su regreso a Francia, uno de los congresistas, el Conde Virieu declara: "yo no os diré los secretos que traigo, pero lo que creo poderos decir es que se trama una conspiración tan bien urdida y tan profunda, que será muy difícil que no sucumban la religión y los gobernantes" (Leon de Poncins en su obra: Las Fuerzas Secretas de la Revolución, pag. 37).Poco después de la asamblea de Wilhemsbad, el Barón Knigge, eficaz colaborador de Weisahupt, funda en Francfort la Gran Logia Ecléctica, que se constituye en centro de los trabajos revolucionarios del Iluminismo. En 1784 esa Gran Logia convoca Asamblea General, donde se decreta la muerte de Luis XVI y de Gustavo III. En dicho año (dice el P. Abel S.J.) "tuvo lugar en Francfort una reunión extraordinaria de la Gran Logia Ecléctica. Uno de los miembros puso a discusión la condena a muerte de Luis XVI, rey de Francia y de Gustavo III, rey de Suecia. Ese hombre se llamaba Abel, era mi abuelo".La doble sentencia se cumplió a rajatabla. En 1792 Gustavo III era asesinado por el masón Antkastroem, emisario de la Gran Logia que presidía Condorcet. Y en 1793 Luis XVI es aguillotinado en París por decreto de la Convenció masónica.El masón Haugwitz confirma que en 1777 se encargó de la dirección de las logias de Prusia, Polonia y Rusia y dice: "estoy firmemente convencido de que todo lo que aconteció en Francia desde 1788, la Revolución, el asesinato del Rey y todos los horrores, se había decidido en ese tiempo y todo había sido preparado por medio de reuniones, instrucciones, juramentos y signos que no dejan ninguna duda sobre la inteligencia que lo fraguó y dirigió todo".En 1786 un masón francés va a Prusia, donde se liga estrechamente con Weishaupt y se hace iniciar en el Iluminismo por el Duque de Brunswick. Era Mirabeau. A su regreso a Francia "ilumina" a Talleyrand y a otros colegas de la Logia "Los Amigos Reunidos" e introduce en los nuevos secretos a la Logia de los Filaletas. A su vez, Weishaupt envía a Francia a Bode, a Weimar y al barón de Busche, para redoblar la actividad de las logias.
La Masonería Internacional se moviliza y Francia se ve invadida de agitadores extranjeros: el suizo Pache, el inglés Payne, el prusiano Clootz, el español Guzmán, Marat de Neufchatel, el americano Fournier, el asutríaco Frey, los belgas Proly y Dubisson, un príncipe de Hesse, polacos, austríacos, italianos, holandeses, y tránsfugas de todos los países.Escribe Taine: "desde los primeros días de mayo se nota que el aspecto del populacho parisino ha cambiado, aparecen multitud de extranjeros de diferentes países, mal vestidos, con gruesos palos en las manos, su aspecto exterior ya mostraba lo que se podía esperar de ellos" (citado por Maximovich en Israel Triunfante, pag. 94).Pero hace falta dinero y la Masonería inicia colectas en toda Europa con el nombre de "retribuciones masónicas".
Según Mirabeau (La Monarchie prusienne, pag. 94) escribe: "la Masonería en general, y sobre todo la rama de los Templarios, percibía anualmente sumas inmensas, por derechos de recepción y contribuciones de todo género; una parte se empleaba en los gastos de la orden, pero otra, muy considerable, se desligaba en una caja general, cuyo empleo no conocía nadie excepto los primeros entre los hermanos”. Este tesoro se guardaba en Nimes. Sólo el Duque de Orleáns contribuyó con 400.000 francos.
El Judaísmo, supremo autor de la revolución, si bien no dio la cara en el frente, no dejó de financiarla con su omnipotente oro. El historiador judío Graetz da la lista de las desmesuradas sumas que los judíos donaron en favor de la misma (Historia de los Judíos, T. V, pags. 178-179).Por el otro lado y mientras se llenaban a rebosar las arcas revolucionarias el banquero judío Jacobo Necker, masón, que había sido impuesto a Luis XVI, conducía al Estado francés a la bancarrota, mediante hábiles desaciertos.Y ¿en qué se empleó el tesoro másonico? nos lo dice otro "hermano", Martín: "la Masonería puso en el tiempo de la Revolución, además de su actividad intelectual, su dinero. La Masonería poseía, en efecto, poderosos capitales que empleó, principalmente, en la impresión y difusión de folletos de propaganda a los cuadernos electorales y en el pertrecho de las agrupaciones de jóvenes que ayudaron al triunfo de la nueva doctrina" (Le Franc Maçonerie Française et la preparation de la Revolution, París, 1926)Entre 1784-85 ocurre el famoso suceso del Collar que tanta basura arrojó, injustamente, sobre la casa reinante. ¿Quién lo tramó? un judío, masón: José Bálsamo, bajo seudónimo de Cagliostro.
En 1787 dos años antes del golpe la Masonería ya cuenta en Francia con 703 logias desparramadas por todo el territorio, con unos 500.000 sectarios.
La plana mayor revolucionaria es la plana mayor masónica. No en vano dice el masón Jean Bon que el Club de los Jacobinos, fundado por Mirabeau, "era, por así decirlo, la cara externa de la logia" (citado por Leon de Poncins, ob. cit. pag. 47).Y en las elecciones de 1789 bien estudiadas por Cochin y Charpentier en su trabajo publicado en L'Action Française en noviembre 1904 se puede comprobar que al menos la mitad de los diputados elegidos eran masones, asociados entre ellos obraban de común acuerdo. Los "cuadernos" (instrucciones) que traían a la Asamblea no habían sido redactados por los consejos y corporaciones de cada circunscripción, sino por insignificantes minorías masónicas, y todos demasiado parecidos, inexplicable sin una común inspiración.Identidad de acción que caracteriza toda la campaña revolucionaria.
Según Pierre Gaxotte (obra cit. pag. 103): "en el espantoso desorden que sigue a la toma de La Bastilla y que se le llamó el Gran Miedo hubo pronto una simultaneidad e identidad de alarmas, de pánicos y de actos diversos, que no pueden explicarse racionalmente sino por una centralización del espíritu público"
Así en el citado estudio de Cochin y Charpentier llegan a la siguiente conclusión: "puede afirmarse que desde 1787 a 1795 no hay ni un solo movimiento popular, excepto el de la Vandée, que no haya sido movido y organizado en los más insignificantes detalles por los jefes de una organización secreta que actuó en todas partes del mismo modo, haciendo ejecutar sus órdenes a la voz de mando".Según Delassus: "el Ejército fue el primer embarcado en el complot, por intermedio de las logias militares. Fue dirigido por la Logia de los "Tres Hermanos Unidos" que tuvo sucesivamente por venerables a Minette de Saint Martin, exento de los guardias de corps; Scmidt, empleado de la Marina, Chauvet, empleado de Guerra, Desbarodières capitán de Caballería. Hay muchas otras logias militares como "El Patriotismo", etc.Los guardias franceses, cuya defección aseguró el éxito de la jornada, tienen su logia: "Los Amigos de la Gloria". Los suboficiales tienen la suya especial, cuyo Venerable es el sargento Beyssac: "Union de Buenos Franceses".Además la Masonería se había infiltrado en todas las ramas de la Administración. Tenía:
- Correos por el Superintendente: D'Ogny, del Capítulo de los Amigos Reunidos
- Mensajerías por Chignard.
- Finanzas del Rey por Savalete de Lange.
- Latouche, Chaumont, Pelletier de Lépine, Gillet de la Croix, representaban al Duque de Orleans y sus partidarios.
- Peronnet aportaba el contingente de Puentes y Caminos.
- Bouault, las Aguas y Bosques.
- Méry D'Arcy la Compañía de Indias,
- Lalande reclutaba los sabios.
- Robettiers de Montaleau, amigo de Cagliostro y metido en el asunto masónico del Collar tenía tras sí los empleados de la Moneda.
- cirujanos, médicos, abogados, consejeros de palacios reales estaban afiliados en gran número a las logias.
- el gobierno de París igualmente estaba bajo designios de masones.
El 13 de julio a las 11 de la mañana, los conjurados se reúnen en la Iglesia del Pequeño San Antonio. Orden del día: llamado a tropas, organización de la milicia burguesa.
La sesión es presidida por Dufour, abogado oficial del GOF y por Villeneuve representante de la Logia Moderación.Al día siguiente todo está listo para el ataque, el comité insurrecional envía cuatro delegaciones al gobernador para intimarle a abrir sus puertas o rendirse. En todas son mayoría los masones. También lo son los que comandan el ataque contra la Bastilla.
Tomada la fortaleza, el Comité que informa a la Asamblea Nacional acerca de esta explosión popular está compuesta de masones y en la Diputación que recibe la Delegación Nacional están también en mayoría. Para colmo, el miembro de la Asamblea Nacional encargado de parlamentar con el Comité insurreccional es Herwyn y también es, "casualmente hijo de la viuda".Cuando la Comuna ocupa oficialmente la Bastilla, es el caballero de Laizer quien la instala; es oficial del GOF, Venerable del Porvenir de los Amigos de la Gloria, y representante de la Unión Militar de Valognes.
Masónica fue la Revolución, y como tal, judía. El periódico israelita "Haschphet" la denomina, con acierto: "La Revolución Judía de 1789".
Y los hebreos no tardaron en cosechar sus frutos: en 1791 la Asamblea Constituyente decreta que los judíos gozarán en Francia de todos los derechos de ciudadanía. Podrán así, legalmente, a invadirlo todo. Los 24 oradores que defendieron el proyecto eran masones.
No en vano diría el judío Cohen en 1847 (Archives Israelites, T. VIII, pag. 801): "El Mesías ha venido para nosotros, el 28 de febrero de 1790, con los Derechos del Hombre".
Hoy se sigue publicando el lema revolucionario de "Libertad, Igualdad, Fraternidad" máscara o caricatura satánica de grandes verdades cristianas con las que ocultar sus auténticos fines, además, actualmente se omite el cuarto término de la frase: "o MUERTE" pues hoy ya no es políticamente correcto.
La Libertad judeo masónica preconizó "la entrega total de cada miembro de la sociedad, con todos sus derechos, en manos de la comunidad" (Rousseau en Contrato Social, Lib. I, Cap. IV). Nada de autonomías locales o particulares. La Iglesia, las Provincias, los municipios, los gremios, la misma familia, perdieron sus tradicionales fueros y derechos.
"en vano intentaría ahora una asociación privada resistir un edicto o decreto del poder soberano, como lo hizo con éxito por más de 60 años la Cofradía de San Jaime del Hospital ante el despotismo de Luis XIV en su mayor apogeo" (Enrique Ramiere en La Soberanía Social de Jesucrisato, pag. 122).
El triunfo de la revolución sólo permite dos unidades: Estado omnipotente, copado por el judaísmo, y el individuo aislado e impotente absorbido por el Estado.
La Igualdad judeo masónica consistió en destruir la aristocracia de la sangre y de la tierra, protectora natural de los pueblos hasta por propio interés, para reemplazarla por una plutocracia del oro, devoradora insaciable del hombre mediante el CAPITALISMO y la USURA.
la Fraterniadad judeo masónica se demostró magníficamente en el sacrificio de decenas de miles de hombres, mujeres y niños de todas las clases sociales, tributo exigido a la hija primogénita de la Iglesia por el odio ancestral del pueblo deicida.
Y ¿la Democracia?
La democracia que trajeron los judíos al mundo, nacida de tan magníficos principios la define muy bien Delassus: "la democracia es la esclavitud"
Y ¿el sufragio universal?
Como dijo SS Pío IX en 1874 a los peregrinos franceses, con valentía y clarividencia admirables: "vuestro sufragio universal es una mentira universal"
¡Libertad, Igualdad, Fraternidad o Muerte! Democracia, Sufragio Universal, ...
Palabras, MENTIRAS, engaño. Excepto una, la Muerte la trajeron a decenas, centenas de miles.
La verdad escueta es que la Revolución, que sarcásticamente se denomina francesa, y que más bien se debía denominar satánica (como hace De Maistre) no significó otra cosa que la caída de Francia en poder del Judaísmo Internacional.
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