9ª Parte : HACIA LA RELIGIÓN HUMANITARIA
Aunque el Judaísmo fracasó en su intento de conquistar la Iglesia mediante la Alta Venta, aprovechó la experiencia, y aunque no consiguió conquistar un Papa como pretendía, sí pudo, en cambio, conquistar muchos católicos.

Comprendió que obtendría mejores resultados no haciendo la revolución contra la Iglesia, ni siquiera exclusivamente en la Iglesia, sino haciendo una revolución religiosa general creando una nueva religión, una religión amplia en la que tuvieran cabida todas las demás, Catolicismo inclusive, pero bajo un común denominador liberal y humanitario que conservando su nombre y forma lo despojase de su Verdad y su Vida que es Cristo, el Dios hecho hombre, para reemplazarlo por el Hombre hecho dios.

Con esta misión (y fines políticos) el judío Isaac Adolfo Cremiexu, Gran Maestre de la Masonería y una de las principales figuras de la democracia francesa fundó en julio de 1860 la Alianza Israelita Universal.
Su programa era: "el aniquilamiento del error y del fanatismo y la unión de la sociedad humana en una fraternidad sólida y fiel" (Delassus en La Conjuration Antichrétienne)

¿Cómo se proponía la Alianza realizarlo?
Su propio fundador lo explica en la Asamblea inaugural: "tal como Jesús ha substituido su autoridad a la de los dioses establecidos y ha encontrado su más alta manifestación en el seno de Roma; tal un Mesianismo de nuevos días debe salir a la luz y desenvolverse; tal una Jerusalén de nuevo orden, santamente asentada entre el Oriente y el Occidente, debe substituirse a la doble ciudad de los Césares y de los Papas" (Archives Israelitas, T. XXXV, pgs. 600, 651, año 1861).

Y "el Mesianismo de nuevos días" que sustituya a la ciudad de los Césares, es la República Universal. Mientras que el "que debe sustituir a la ciudad de los Papas", es un Judaísmo transformado y convertido en la religión de todos los pueblos gobernados por él mediante la Convención de esa República Universal judaica.

Era necesario que el Judaísmo tomase la iniciativa de la revolución religiosa, y la tomó. Dentro del mismo, y frente al viejo judaísmo ortodoxo, comenzó a operarse una transformación, en la que tuvo parte activa la Alianza Israelita Universal, así el judaísmo rabínico empezó a transformarse en un racionalismo religioso.

Gougenot des Mousseaux ha estudiado esta transformación en su obra "Les Juifs, le judamisme et la judaisation des peubles crhetiens", los propios Archivos Israelitas nos ilustran de ellas:
"Nosotros queremos marchar. No podríamos subsistir en un statu quo beato e ininteligente, del cual existen aún corifeos. La inmovilidad no es, en este momento sobre todo, el derecho ni la conveniencia de nadie. Unir el pasado al presente de manera a preparar el porvenir por útiles reformas hechas al caso, es el secreto dela duración para nuestras creencias. Después de medio siglo, a pesar de los gritos y protestas de lo que se titula ortodoxia, se han realizado gran número de cambios ventajosos tachados al principio de subversivos y de impíos; y aún no estamos al fin de esta fecunda transformación". (Archives Israelites, T XIX, pg. 835, año 1866).

"Una religión no es, a nuestros ojos, ni una moral inflexible ni una materia inerte que se presta a incesantes experiencias; es un ser viviente, perfectible, teniendo en el pasado raíces que no es necesario cortar, y reservándose con una lentitud necesaria" (Idem. T XX, pg. 879, año 1866).

¿Qué se proponía el Judaísmo con esta transformación?
Adecuar su religión a su porvenir de dominio universal. Los propios judíos lo confiesan. Con la elección del Gran Rabino de Francia en 1868, como hubiese dos candidatos ortodoxo uno y progresista el otro, los "Archives Israelites" se pronunciaron por el segundo: "Toda candidatura que nos reconduzca al antiguo sistema de estrecha casuística y que pretenda inmovilizar los errores talmúdicos, seria un obstáculo para el porvenir del Judaísmo y debe ser desechada" (Idem. T XII, pg. 533, año 1869).

Y ¿En qué forma el Judaísmo "progresista" pretende amoldarse al plan judío de dominio universal?: abriéndose a todos los hombres y a todas las creencias, constituyendo el "Mesianismo de nuestros días" en el orden religioso, como la República Universal lo es en el orden político.

Sigamos con los Archives Israelites: "Nuestras observancias anticuadas impiden al Judaísmo hacerse aceptar y nos hacen carecer del proselitismo que debemos ejercer" (Idem. T X, pg. 448, año 1867).
"Cada uno siguiendo su conciencia, conservará las prácticas del culto rendido al Dios único e inmaterial, o las reformará de acuerdo a los principios de un israelitismo liberal y humanitario. Gracias a la amplitud de esta libertad práctica, el progreso vendrá y la religión universal resurgirá sin que alguna conciencia haya sido turbada" (Idem. T III. pgs. 118/9, año 1868).
"Y como al fin han llegado los tiempos en que los hechos se encargan de responder a las palabras, el más vasto, el más maravilloso de los templos, un templo cuyas piedras son vivientes y dotadas de pensamiento, se eleva para recibir en su elástico recinto, bajo el estandarte por siempre sagrado de la razón y de la filosofía, todo aquello que el género humano encierra en su seo de generoso, de hostil al misterio y a la ignorancia, de verdaderos hijos de la luz y de la libertad. Este templo abrigará en su interior la religión judía, que sobrevive a todo y que nada conmueve, religión amplia y digna de la humanidad entera" (Idem. T. XXIV, pg. 1074, año 1866).

De estas citas surge, evidente, el PLAN JUDÍO: la CONQUISTA de TODAS LAS RELIGIONES, absorbidas de un Israelitismo Liberal y Humanitario.

Desde muchos años antes de lanzarse a esa conquista, el Judaísmo, que la tenía prevista, había intentado preparar al Cristianismo para ella.

Ya en el XVII, un misterioso personaje que actuaba bajo el pseudónimo de Ireneo Filaleta, predicó en Francia, Inglaterra, Holanda y EEUU una "nueva religión humanitaria" que debía establecerse próximamente en el mundo.
Sus escritos -dice Claudio Jannet- tenían un tinte judaíco muy pronunciado (Delassus, ob. cit. T II, pg. 643).

Un siglo después, el filosofismo (Voltaire se inició en la logia de los Filaletas) comenzó a poner el plan en ejecución. "Se emplean dos máximas que, después de un siglo, no han perdido nada de su prestigio:
- Todas las religiones son buenas;
- los judíos son hombres como los demás.
La 1ª tiene por finalidad rebajar el Cristianismo. La 2ª elevar a los judíos. Ambas preparan el terreno para la religión humanitaria
" (Joseph Lemann en "L'entrés des Israelites dans la societeé et les Etats chretiéns, d'aprés des documents nouveaux" Cap. XV).

La Revolución "francesa" al equiparar las religiones y emancipar a los judíos, llevó a la práctica la prédica enciclopedista.

Otras tentativas en ese sentido son la de Alemania cuando en 1831 una asociación de judíos y cristianos cuyo fin era fundar la civilización religiosa, moral y social de los israelitas.
Alemania fue campo propicio para la religión humanitaria, desde donde se extendió a Francia.
"Inaugurada por la sabia y especulativa Alemania -decía en 1869 el "Univers Israelite" la renovación de los estudios teológicos se aclimata en Francia, país que gracias a su espíritu generalizador y expansivo, puede ser llamado a hacer, por la síntesis religiosa, lo que hizo un día por la reconstitución civil y política del mundo. Y todo israelita debe experimentar el deseo de cooperar a esta obra, en la que están empeñados nuestros más sagrados intereses" (Univers Israelites, T V, pg. 223, año 1869) en una clara alusión al catolicismo liberal que emponzoñaba a Francia desde Lamennais.

Pero donde mejor abonado encontró el terreno el humanitarismo fue en EEUU. La religión puritana, de neto color judaico, está en la cuna misma del protestantismo americano. La primera iglesia protestante establecida en América fue la de Plymouth, pertenecía a una secta puritana fundada en Holanda por separatistas ingleses y denominada Iglesia de Leyde, su historia podría sintetizarse como "un esfuerzo hacia una mayor tolerancia para lograr una mayor solidaridad" y ese espíritu fue conquistando poco a poco a todas las sectas protestantes americanas y dio origen a lo que se ha denominado AMERICANISMO.

En sentido restringido se conocen por Americanismo los errores de Isaac Hecker y del Abate Klein, condenados por León XIII (1899). Pero en realidad no fue más que la infiltración e el Catolicismo de un movimiento más vasto.
Henry Bargy, en su obra: "La religion dans la societé aux Etats Unis" resume el espíritu de ese movimiento como sigue: "Todas las Iglesias de los EEUU, protestantes, católicas, judías e independientes, tienen algo de común. Son más vecinas entre sí que con su Iglesia madre de Europa; y la reunión de todas las religiones de América forma lo que puede llamarse la religión americana"

Y añade que los norteamericanos ven venir la salvación de la tierra "en la evolución religiosa que se hace sentir en los EEUU, y que prepara una religión de la humanidad donde vendrían a confundirse todas las religiones existentes"

Pero según Bargy a este mesianismo yanqui se superpone siempre un mesianismo judío.

"La República de los EEUU es, en el pensamiento de los judíos de América, la Jerusalen futura ... El norteamericano cree a su nación la elegida de Dios ... En esta confianza patriótica los judíos han reconocido la suya. Su orgullo nacional ha venido a apoyarse sobre el de sus nuevos compatriotas. Tanto unos como otros esperan de su raza la salvación de la tierra" (Delassus, ob. cit. T II, pgs. 649/55).

Manifestaciones del espíritu americanista fueron el Unitarismo (con un solo dogma: la indiferencia ante los dogmas) y el Trascendentalismo que pretendió reconciliar el espíritu evangélico y el racionalista, subordinados a la acción social.
Tras haber influido poderosamente en el espíritu norteamericano vinieron a concretarse en varias agrupaciones como:
- Society for Ethical Culture, prototipo de iglesia sin dogmas, fundada por el judío Félix Adler.
- Los Pensadores fundada por otro judío.
- la Asociación Cristiana de Jóvenes y
- el Rotary Internacional.
Agrupaciones extendidas por Europa y el resto del mundo a finales del XX preparando el camino a la religión humanitaria e incluso se infiltraron en el Catolicismo.
Es bien conocida la insidiosa propaganda de la Asociación Cristiana de Jóvenes (ver artículo: La campaña protestante en la América Latina cuenta con poderosos medios, del P. Jusé Solari en "El Pueblo", 19 de enero 1944).
Su vinculación con el movimiento católico humanitarista de "Le Sillon" está probada y muchos de sus secretarios son redactores de L'eveil democratique y otras publicaciones sillonistas (Delassus, ob. cit. T II, pgs 662/3).

Actualmente el mundo está "maduro" para la "religión humanitaria". Todo la favorece:
· sentimientalismo humanitario en boga.
· los sucesivos triunfos del Judaísmo.
· predominio de las naciones protestantes.
· el materialismo comunista.
· desprecio por todo dogma y autoridad religiosa.
· tendencia cada vez mayor hacia la centralización política y laica del mundo.
Su espíritu aparece en todas partes, e inspiró al presidente Truman cuando hace un llamado a las Iglesias Protestantes, Católica y a la Sinagoga Judía para que "enlazados por la unidad norteamericana de la fraternidad" renueven su fe religiosa" (La Razón, 6 marzo 1946, pg. 1).

Dentro del mismo Catolicismo retoñan con redoblado vigor las tendencias que bajo el nombre de Cristo, pretenden reemplazar su Reino (que ahora suena demasiado totalitariamente) por el de la Libertad y la Democracia.

A ninguna otra cosa conduce el espíritu "humanitario" latente en la ciudad fraternal de Maritain, que nos llevaría no a aquella unidad por la que Cristo rogó al Padre la noche de su Pasión, sino a otra unidad, perteneciente a aquel mundo por el que Cristo, esa misma noche, no quiso rogar.

Ante el auge de tan peligroso error, no podemos menos que recordar las palabras que arrancó, en sus comienzos, a Blanc de Saint Bonnet: "Cada edad tiene su herejía; pero ahora se destruye el fondo mismo del Cristianismo y se le deja el nombre. El alma experimenta un escalofrío. El enemigo del género humano ha encontrado un error qeu lleva el nombre de la Verdad, y que es capaz de acelerar el fin de los tiempos".
















10ª Parte : HACIA LA REPÚBLICA UNIVERSAL
A finales del XIX, los judíos, mediante el oro y la Masonería, habían copado en suficiente medida los gobiernos de las naciones cristianas como para intentar la implantación de su dominio sobre todo el mundo. Ese siglo debía ser, en sus más secretos designios, el siglo del triunfo.

Comentaba un Gran Rabino a mitad del XIX "dieciocho siglos han pertenecido a nuestros enemigos. El siglo actual, y los sucesivos nos deben pertenecer a nosotros, pueblo de Israel, y nos pertenecerán seguramente" (Le Conteporain" T XXII, 3º Serie, París 1º julio 1881).

Y el medio para implantar ese dominio era la instauración de la REPÚBLICA UNIVERSAL. "Desde mucho tiempo atrás la habían ideado y preconizado; y la Revolución francesa fue el primer intento de su realización. Ya el judío Weishapt, en su ritual para la iniciación al Iluminismo decía: "en este gran proyecto, los sacerdotes y los príncipes nos resisten: nosotros tenemos contra ellos las constituciones políticas de los pueblos. ¿Qué hacer en este estado de cosas? Es necesario incesantemente atar las manos a los protectores del desorden (!) y gobernarlos sin parecer dominarlos. En una palabra, es necesario establecer un régimen dominador universal, bajo una forma de gobierno que se extienda sobre todo el mundo" (Delassus en La Conuration Antichrétiénne, T II, pag. 558).

Y ese es el ideal difundido en la Masonería. En 1864, Boutteville, profesor de Saint Barbe, proclamaba que la Masonería debía construir "el Templo simbólico de la República Universal" (Delassus, ob. cit. T II, pg. 583).
Rebold enunciaba el proyecto de una confederación masónica universal que conduciría, en un tiempo dado, a la Confederación de la Humanidad.

En los Congresos de Génova, Lausana, Berna y el Havre (en el XIX), el grito más frecuentemente repetido fue, junto al odio al catolicismo, el de "basta fronteras".

El propósito de construir una república masónica universal se les revelaba a los iniciados al conferirles el grado 18 (Soberano Príncipe Rosacruz). También se halla en el juramento de Garibaldi al ser recibido Gran Maestre de la Masonería, en casi todos los manifiestos del gobierno masónico de la Comuna y en múltiples documentos de la secta.

Una nutrida bibliografía ha sido consagrada a la prédica de ese ideal. Dos obras de especial interés:
- La Humanidad y la Patria, del judío Alfred Naquet (1901), cuya conclusión es que, sobre los escombros de las patrias destruidas, se fundará la República de los Estados Unidos de la civilizacón ... de suerte que, 2000 años después de infructuoso ensayo de Cristo para realizar la
paz universal, el advenimiento definitivo del Mesías Humanidad (Anticristo) señalará el triunfo del antiguo sueño judío.
- Teoría General del Estado, del conspicuo masón, Gran Maestre del Gran Oriente de Beirut y profesor de la Universidad de Heidelberg: Juan Gaspar Bluntschli. Es partidario de un Estado Universal y siente la tesis de que se debe llegar a él por un proceso de eliminación de las
naciones más débiles. Dice: "para que la humanidad cumpla sus destinos es necesario que los pueblos que la componen puedan cumplir los suyos". Y esos destinos consisten "para los pueblos que tienen conciencia de sí mismos sentimiento de una vocación, política y
cualidades viriles
" en desarrollarse en detrimento de otros, de los que solo tienen cualidades femeninas "es el suyo un derecho santo entre todos" y añade "la humanidad progresiva no encuentra su plena satisfacción en los estados particulares, sino que los consume. Si el
Estado Universal se funda un día sobre las bases de la humanidad entera, se puede esperar que durará tanto tiempo como la misma humanidad
" (Bluntschli en Théorie Génerale de l'Etat, pgs. 86/7).

Esta tesis es el sistema que ha puesto en práctica el Judaísmo. Cuando elige una nación para consumir a las otras, se dedica, mediante la Masonería, mass media y propaganda financiada con su oro, a darle "conciencia de sí misma" y "sentimientos de vocación política"; y a arrancar esos mismos ideales patrióticos de las naciones que ha condenado a la desaparición o el vasallaje.


Se vio en el XIX cuando exaltaba el sentimiento patriótico de Italia, Alemania y lo disminuía en Francia.
Lo vimos en el XX cuando inspira un mesianismo nacional en los EEUU y un espíritu colonial en Hispanoamérica.

El XX estaba maduro para la realización del plan judío de la República Universal. Ampliamente difundida la idea, consumidas muchas pequeñas nacionalidades por la unidad alemana e italiana, asegurando su domino económico, los Judíos van a lanzar al mundo a una gran conflagración universal de la que sabrán pescar a río revuelto, de acuerdo al dicho de uno de ellos: "las guerras y las revoluciones son las cosechas del judío" (citado por Leon de Poncins en Las Fuerzas Secretas de la Revolución), pg. 178).

La cosecha que esperaban de ésta era la destrucción de las monarquías aún no enteramente sometidas y su reemplazo por repúblicas, la fundación de una Sociedad de Naciones y la creación de una Palestina libre y Judaica.

las monarquías de imprescindible destrucción eran tres:
- Hasburgo, tradicionalmente católica y cuya sentencia de muerte aún no se había cumplido a pesar de los esfuerzos del Poder Oculto.
- Romanoff, al que consideraban el único serie en el mundo junto con el Papado.
- Honenzollern, que usada como instrumento para la unidad alemana, jamás se había sometido enteramente a las exigencias judeo masónicas, el emperador Guillermo II se había negado a iniciarse en la Masonería que propició su sentencia por la secta: "puesto que el Emperador
actual no quiere ser iniciado, el pueblo lo será; y cuando el Imperio persiga al pueblo, éste se levantará en Repúblca
" (Bolletin Massonique, nº 102).

Otra monarquía, la de Portugal, fue derrocada en 1910 por la Masonería, previo asesinato del Rey Carlos, tal como lo anunció en 1907 el jefe de la Masonería portuguesa, Magalhaes de Lima; y como confirmó en 1911 el masón Furnemont en el Gran Oriente de Bélgica (Leon de Poncins, ob. cit. pgs. 62/4).

La Sociedad de Naciones es, como dice el israelita Jessin E. Sampfer, un viejo ideal judío, que alimentaban desde hacía 3000 años (Vries de Heckelingen en Israel, su pasado, su porvenir, pg 103).


La de España lo sería más tarde.

La creación de una Palestina libre y judaica es también la realización del antiguo sueño israelita del retorno a Jerusalén, actualizada en 1895 por Teodor Herzl: "el verdadero sentido del sionismo es hacer de la Palestina el centro del Imperio Universal Judío"

El primer anuncio de la conflagración que se preparaba lo hace Max Nordau (1903) en el 6º Congreso Sionista de Basilea, Inglaterra había ofrecido a los judíos una colonia en Uganda y se discutía la conveniencia de su aceptación. Max Nordau la sostiene, como etapa transitoria hacia el ideal definitivo, con las siguientes palabras: "Herzl sabe que estamos frente a una magna conflagración mundial. Pronto quizá se convocará una especie de Congreso Mundial, e Inglaterra, la grande y libre poderosa Britania, proseguirá entonces la obra, que inicio con su oferta magnánima dirigida al 6º Congreso Sionista ... Os dirá las siguientes palabras, cual si os mostrara los escalones de una escalera que conduce cada vez más hacia arriba".

Hay un hecho que muestra como la Banca Internacional Judía se dedicó a preparar a las naciones para la guerra. En 1902 arriba a EEUU el banquero Paul Warburg que se ocupó de elaborar un sistema bancario que, si bien "fue inservible del todo para las necesidades en tiempos de paz, resultó muy eficaz para la guerra. Mientras tanto, su hermano Máximo, banquero berlinés, cooperaba en forma parecida con el gobierno del Kaiser" (Henry Ford, ob. cit. pag. 402).

En 1911 un masón alemán: Kosthner, se entera en las logias de la existencia de un plan "para el asesinato del archiduque Francisco Fernando, para el estallido de la guerra mundial y para la caída de los tronos y de los altares". Ingenuamente se lo comunicará al Gran Maestre: Conde Dohna Schlodien, esperando que se rompiesen relaciones con las logias conspiradoras, pero recibió una respuesta que no esperaba: "hay una sola Masonería" (Justo Pacífico en El Gobierno Universal y la Solución Integral del Problema Judío, pg. 44).

El 15 de septiembre de 1912, la "Revue Internationale des Societés Secretes" publica: "tal vez se explicará algún día lo que dijo un alto masón suizo a propósito del heredero del trono de Austria: es un hombre extraordinario; lástima que esté condenado, morirá en las gradas del trono".

En 1913 sube a la presidencia de Francia el masón Raymon Poincaré. El presidente saliente, Fallières, pronuncia estas palabras: "después de mí, es la guerra la que entra en el Elíseo" (citado por Zappa en Oro, cañones y democracia, pg. 112). Y Poincaré al día siguiente de asumir el mando publica un mensaje donde señala la necesidad de que Francia se prepare para la guerra e inicia, inmediatamente, a estrechar relaciones con Rusia e Inglaterra, países en que, por singular "casualidad" son ministros de relaciones exteriores dos masones: Sassanow y Eduard Grey. También lo es, y siguen las "coincidencias" el canciller judío alemán Behmann Hollweg Rothschild.

El 28 de junio de 1914 se produce lo previsto, la señal para la guerra: el judío Princip asesina en Sarajevo al archiduque heredero de Austria. Sus cómplices eran masones serbios como se probó en el proceso .
Austria dirige un ultimátun a Serbia, reclamando explicaciones y satisfacción por el crimen. Esos días "casualmente" Poincaré estaba en Moscú, presionando al Zar, conjuntamente con el canciller masón Sassanow y con el banquero judío de la corte imperial, Jacob Gunzburg, corresponsal de los Rothschild parisinos en San Petersburgo.
Rusia promete ayuda a Serbia, que rechazará el ultimátum y moviliza su ejército (23 julio).

El 25, los Rothschild de París, Londres, Francfort y Viena se reúnen en Ginebra. Luego el industrial de guerra Shcneider visita a los Rothschild parisinos y con ellos a Poincaré; al mismo tiempo, otro mercader de cañones, el célebre y misterioso Zaharoff, visita, a su vez, a los
Rothschild londinenses y con ellos a Edward Grey. Después Schneider y los Rothschild parisinos visitan Londres.
El 27, fuerzas serbias abren fuego contra la tropa austro-húngara en Temnis-Kubin, al día siguiente Austria declara la guerra a Serbia. El Emperador alemán envía varios telegramas al Zar de Rusia, para hacerlo desviar del camino de la guerra; pero sin éxito. Rusia se moviliza
parcialmente contra Austria-Hungría. Entonces un masón alemán, Kupfer, jefe de redacción del periódico "Berlín Lokalanzeiger" publica el 30 la noticia de la movilización alemana. Era una noticia falsa, pero se telegrafía a Rusia para que el masón Sassanow hiciera ordenar al
Zar la movilización contra Alemania.
El 31 de julio, sólo entonces, y sin aún movilizar, decreta el "estado de peligro de guerra".

Un socialista sincero, Jean Jaures, se propone denunciar en el Parlamento francés la culpabilidad del Gran Oriente de Francia en el crimen de Sarajevo y la provocación de la guerra; pero será asesinado el mismo 31.

Había llegado la hora del masón Poincaré, el 1 de agosto a las 16 horas Francia ordena la movilización. Una hora después lo hace Alemania. Y dándose cuenta de que era ya inevitable la guerra en dos frentes, el Kaiser resuelve tomar la iniciativa y la declara, el 2 a Rusia y el 3 a Francia.

El fuego se extiende como reguero de pólvora. El 14 ha llegado a Bélgica e Inglaterra. Italia vacila. Ligada a Austria y a Alemania, por una alianza defensiva, decide permanecer neutral. Pero no son los planes del Poder Oculto que ha previsto entre en la guerra contra sus aliados.
El Gran Maestre Ferrari -6 septiembre- envía una circular a la Masonería italiana: "Italia debe entrar en la guerra y entrará tan luego como se presente el momento oportuno. Mientras tanto, los hermanos deben agitar en la forma más enérgica la conciencia nacional y educar al pueblo para la guerra". La campaña de agitación llega al apogeo el 5 de mayo de 1915, con ocasión de las fiestas garibaldinas en Quarto. Las 493 logias de Italia envían delegaciones con sus estandartes. El 23 de mayo, Italia declara la guerra.
Al año siguiente, aniversario del acontecimiento, Ferrari declara públicamente: "la declaración de la guerra se produjo en virtud de un decreto del Gran Orietne de Italia" (Wichtl en "eltfreimaureres, pg. 220).

EEUU se mantiene neutral hasta 1917, el círculo sionista de Wilson, cuya influencia es decisiva en su gobierno, espera los acontecimientos, procurando sacar el mayor provecho.
En 1916, a iniciativa de James Malcom, representantes de los gobiernos de Inglaterra y Francia celebran con los jefes sionistas: Weizmann y Sokolow un acuerdo verbal por el que se promete Palestina a los judíos a cambio de que éstos hiciesen entrar a EEUU en la guerra.
Wilson recibe las órdenes sionistas y el 6 de abril les da cumplimiento (tres meses antes pregonaba: "no tendremos aquí ninguna guerra. El país no quiere ser arrastrado a ese conflicto" (Ferrari Biloch en Entre Masones y Marxistas, pg. 66).

El 2 de noviembre la declaración Balfour sobre Palestina confirma, públicamente, el acuerdo (El Origen de la Declaración Balfour, de S. Sandman en The Jewis Chronicle, 7 febrero 1936).
El plan de Herzl seguía realizándose.

Así como había preparado la guerra, el Poder Oculto se dispuso ganar la paz. Ya en 1916 el masón Gastón Moch pronunció,en París, una serie de conferencias sobre la futura Sociedad de Naciones, parte de las cuales se reunieron en un libro distribuido profusamente (Gastón Moch : La Garantía de la Sociedad de Naciones", Ed. Moussés).

Preparado el ambientes, comienza la organización. Los días 14 y 15 de enero de 1917 se reúne en París una Conferencia de la Masonería de los países aliados y decide convocar un "Congreso de la Masonería de las naciones aliadas y neutrales" para "estudiar los medios de llegar a la constitución de la Sociedad de Naciones" (Fara en La Masonería y su obra, pg. 127).

En esto se estaba cuando surge una comlicación: Carlos de Habsburgo, Emperador de Austria, inicia gestiones de paz por intermedio del Príncipe Sixto de Borbón Parma. El Poder Oculto se alborota, tanto más cuanto que las proposiciones del Emperador son muy aceptables y constituían, indudablemente, la mejor solución cristiana de la guerra.


El Poder Oculto deseaba y preparaba ya la solución judía. No podía permitir que la dirección de los asuntos internacionales escapara a su control. No podía aceptar una paz proveniente de un Habsburgo, a través de un Borbón. Los ministros masones de Francia e Inglaterra, Ribot y Lloyd George obstaculizan esa paz intempestiva. Lloyd George comunica el ofrecimiento al Rey Jorge "aunque sin enumerar los detalles" (Charles Petrie en Monarquía, pg. 297). Esto sucedía en febrero-marzo de 1917.

En abril se reúne en París el Congreso Internacional de la Masonería con el objeto principal de debatir "Cómo se podía provocar en Alemania misma un gran movimiento contra la Monarquía, porque la base de la paz estaba en el destronamiento de Guillermo II y de Carlos I" (Leon de Poncins, ob.cit. pg. 96).

Inmediatamente la prensa mundial recibe y lanza la siguiente consigna: "No podrá haber paz sin que Guillermo II y Carlos I sean destronados" y Ribot "cerró la puerta a ulteriores negociaciones con un discurso de excepcional acritud" (Charles Petrie, ob. cit. pg. 300).

Conjurado el peligro la Masonería continúa conspirando por la paz judaica que había sido encomendada. El 28, 29 y 30 de junio se reúne en París el "Congreso de la Masonería de las naciones aliadas y neutrales" su fin "preparar los Estados Unidos de Europa; crear una autoridad supernacional destinada a resolver las diferencias entre las naciones; la Masonería será el agente de propaganda de esta concepción de paz y de felicidad universal que se llamará la Sociedad de Naciones" (Memoria del Congreso de las naciones aliadas y neutrales, 1917, pg. 8).
En la primera sesión, presidida por el General Peigné, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, fue votado el estatuto de la futura sociedad.
El 8 de febrero de 1918, el Presidente Wilson, masón, enuncia "sus" famosos "Catorce puntos". En el último formula el deseo de que se cree la Sociedad de Naciones.

El 11 de noviembre se firma el armisticio y dos meses después se reúne la Conferencia de la Paz. Los principales delegados son los siguientes:
1.- por EEUU: Wilson, acompañado de sus asesores judíos: el juez Louis Brandeis y el rabino Stephan Wise, al desembarcar fueron saludados "oficialmente" por una representación de la Gran Logia de Francia.
2.- por Inglaterra: George Lloyd, masón vinculado por la Banca Internacional judía, al igual que su secretario privado: Sassoon, hijo de un Rothschild.
3.- por Italia: Orlando, masón y Sonnino, judío y masón.
4.- por la católica Bélgica: Paul Hymans, judío y masón.
5.- por Francia: Clemençeau, masón. Otro de los delegados es judío, así como el Secretaro Dutasta y el intérprete Mentoux.
6. por Alemania: dos plenipotenciarios judíos, y otro, instrumento incondicional del Judaísmo, aparte de numerosos israelitas en calidad de adláteres y peritos.

Coincidencia, voluntaria o no, la Conferencia constaba, como el Sanhedrín, de 70 miembros, y se inauguró el sábado 18 de enero, el mismo día y la misma hora en que en las sinagogas se leía la promulgación del decálogo.
Bajo tales auspicios y de tales delegados, el mundo no podía esperar sino una paz judía, como así fue.
De la liquidación de la guerra, el Judaísmo obtuvo todas las ventajas que se había propuesto y alguna más. Excluyendo la caída de los Romanoff y consiguiente judaización de Rusia. En resumen:

- fin de los Habsburgo y desmembración de la católica Austria.
- destronamiento de los Hohenzollern, mantenimiento de la unidad de Alemania bajo la hegemonía protestante de Prusia y caída absoluta de la misma bajo el poder judaico.
- entrega de la marina y de casi todas las colonias alemanas a la masónica y protestante Inglaterra.
- fundación, en el centro de Europa, de la masónica y laica Checoslovaquia, cuyo destino fue confiado al prominente masón Masaryk, que la presidiría hasta su muerte.
- régimen de generosa protección para las minorías judías de Europa Central y Balcanes.
- y por encima de todo: la Sociedad de Naciones. Esta última "constituía el fin último de la guerra" como lo afirmaba en 1917 el masón Lebey (citado por J. de JBoistel en La Masonería, el tratado de paz y la Sociedad de Naciones, en Revue Internationale des Societés Secretes,
1º octubre de 1935, pg. 588)

Por eso su instalación no fue demorada, inaugurándose en Ginebra el 10 de marzo de 1920. Sus Estatutos, establecidos en el Tratado de Versalles estaban redactados casi en los mismos términos que los aprobados en el Congreso Masónico de 1918, salvo unos pocos artículos que el masón Leon Bourgeois encontró prematuros (Fara, ob. cit. pg.129).
Fue designado Secretario General Sir Eric Drummond, quien el mismo día de su llegada a Ginebra, concurrió con su personal "a ofrecer al Gran Rabino de la ciudad la expresión de su admiración por los israelítas y su adhesión a su causa" (Rogerl Lambelin en El peligro judío en la civilización contemporánea, pg. 207). Está demás comentar el alto número de judíos que pululaban en su seno.

El nacimiento de la niña de Ginebra fue saludado con alborozo por sus progenitores. La Asamblea General de la Gran Logia de Francia: "queda enterada con satisfacción de que la Asamblea General de la SdN, primer bosquejo de un Parlamento Internacional, se celebrará en el mes de noviembre próximo" (Asamblea de la Gran Logia de Francia, 1920, pgs. 34/5)
Y no solo se felicitaron por su nacimiento, también se preocuparon por su desarrollo. La Asamblea General de 1922 "se pronuncia en favor del principio de la SdN constituyendo una Internacional de los pueblos" y señala una serie de reformas, tendentes a fortalecerla y aumentar su poderío. Preconiza "la constitución de un Super Estado supra-nacional, es decir, poseyendo los tres órganos indispensables de toda sociedad constituida: Gobierno, Parlamento y Tribunal de Justicia, éste provisto de un Código Penal, un Código Civil y uno de Procedimientos Internacionales. La autoridad internacional debe apoyarse en un ejército y una policía internacional". Afirma la necesidad de "creación de un espíritu europeo, de un patriotismo de la SdN, en una palabra la formación de los EEUU de Europa, o mejor aún, de la Federación del Mundo" (Asamblea General de la Gran Logia de Francia, 1922, pgs. 235/6).

Para ello nada mejor que la influencia constante de sus creadores. "La SdN, que nosotros hemos creado, tendrá una fuerza moral y real tanto mayor, cuanto más se apoye sobre las agrupaciones masónicas del mundo entero" (Asamblea citada, 1923, pg 356).

Si los masones están satisfechos, los judíos no ocultan su alegría. Según una declaración de los rabinos de Francia, dicha SdN "es la primera aplicación, en el orden político, de los principios de paz y de fraternidad que el judaísmo ha proclamado, desde los profetas, en el mundo civilizado" (Citado por "Romana", septiembre 1927, pg. 8).

Y según Israel Zanguwill "esencialmente procede de la inspiración judía" (citado por Vries de Heckelingen, ob. cit. pg 103).

Pero pese a todo temen por su caída, así Alfred Nossig (en Integrales Judentum, 1922, pg. 27): "el edificio tan penosamente edificado en París, en 1919, por los delegados judíos de América e Inglaterra, se derrumbaría si llegara a naufragar la SdN".

Y por eso clama Luciano Wolf "todos los judíos deben considerar un deber formal el sostenimiento, por todos los medios posibles, de la SdN. Nosotros tenemos el mayor interés en que tenga éxito la Liga, pro cuanto está en armonía con nuestras tradiciones más nobles y santas. Presenta para nosotros un interés tanto mayor, cuanto asegura la solución más favorable de la cuestión judía" (Citado por Roger Lambelin, ob. cit. pg.212).

Y poseído de entusiasmo, viendo ya a Sión capital del Universo, afirma, no sin algún apresuramiento, Simón Tov Yacoel: "La SdN, casta criatura nacida del espíritu de Israel, debe vivir y respirar el aire de su padre. La SdN debe tener su sede en el interior de los muros y las torres de la Ciudad de paz, de la ciudad de Jerusalem" (Simón Tov Yacoel en Israel Reflexions sur la grande guerre en l'avernir des peuples, 1921, pg. 25).

Con la IGM, Israel había logrado una gran victoria. La REPÚBLICA UNIVERSAL etaba próxima.















11ª Parte :
HACIA EL COMUNISMO UNIVERSAL
Rusia, donde una aristocracia tenía a raya a los judíos y había declarado ilegal la Masonería, concitaba todo el odio del Poder Oculto. Por ello fue condenada a la extinción de su dinastía y a transformarse en cuartel general de la REVOLUCIÓN COMUNISTA.

La agitación revolucionaria en Rusia,fomentada por el capital judío y en la que participan activamente israelitas, es muy anterior a 1918. Ya en 1881 condujo al asesinato del Zar Alejandro II. Luego se intensifica en 1897 con la creación de la "Unión General Judía Obrera", más conocida por el "Bund Judío" que, solo en el primer año de su existencia, organizó 315 huelgas.

El primer golpe serio de los judíos al régimen zarista fue la guerra ruso japonesa. "El banquero judío Jacob Schiff apoyó financieramente al Japón en su guerra contra Rusia y además facilitó el dinero con cuya ayuda se infiltraron en las almas de los prisioneros de guerra rusos en los campamentos japoneses las ideas disolventes, que ahora son de dominio universal bajo la forma del bolchevismo" (Henry Ford en el Judío Internacional, pg. 405).

Nicolás II se vio obligado a enviar a EEUU al conde Witte, casado con una judía y vinculado a banqueros y masones, con el objeto de negociar una paz que señaló el comienzo de la decadencia de Rusia.

Durante los años 1905 y 1906 se produce, bajo la dirección del Bund Judío, una serie de huelgas, motines y asesinatos. Jacobo de Jaas, en el periódico sionista "Macabeos" (noviembre 1905) llama jantanciosamente a ese movimiento "la Revolución Judía", denominación cuya exactitud prueba, ampliamente, el escritor ruso Schmakow en su libro "Libertad y Judíos".
Fueron sus propios excesos los que les llevan al fracaso e incluso al "progrom". Triunfa la reacción y gobierna Stalypin, pero es asesinado en 1911 por el judío masón Bagrow.

En 1913, Rusia estaba condenada. Con motivo de realizarse en Kiev un proceso contra el judío Mendel Beilis, acusado de asesinato ritual en la persona de un niño cristiano, el periódico israelita "Hammer" de Viena expresaba lo siguiente: "nosotros demostraremos en Kiew, para todo el mundo, que con el Judaísmo no se puede jugar. Si el Judaísmo, por conveniencia de táctica, ocultaba antes el hecho de que está al frente de la revolución en Rusia, ahora, después del proceso de Kiew, para nosotros no hay necesidad de mantener esa táctica. El final del proceso no tiene ninguna importancia, porque para el gobierno ruso ya no hay salvación posible. Esa es la decisión del Judaísmo, y así será" (Hammer, nº 274, octubre 1913, pg. 613)

Cuatro años más tarde, esa decisión era cumplida. El medio indirecto fue la IGM. La campaña de Rusia, favorable a los alemanes, fue aprovechada por los revolucionarios. El 9 de marzo de 1917 surgen los primeros chispazos, el 13 se sublevan las tropas de San Petesburgo y el 15, Nicolás II abdica. Se constituye un gobierno provisional presidido por el masón Príncipe Lwoff, que al poco tiempo es reemplazado por el judío masón Aarón Kirbiz, de alias Kerensky. Fue una etapa de transición.

En octubre, Lenin y su séquito de judíos se apoderaban, definitivamente, del gobierno. El 17 de julio de 1918, en Ekaterimburgo, y a una orden del judío Swerdloff, otro judío: Yourowsky, asesina al Zar, a su esposa, a sus hijos, a su médico y a sus servidores. Los demás miembros de la familia imperial serán asesinados la noche siguiente.
Los Grandes Duques Mikhailovitch, Constantinovitch, Constantino Constantinovitch, Igor Constantinovitch, Wladimir Paley y la Gran Duquesa Isabel Feodorowna son arrojadas al fondo de un pozo en Alapaiewsh (Siberia).
El Gran Duque Miguel Alejandrowitch es asesinado con toda su comitiva en Perm.

Tan solo cuatro años después, en 1923, la revolución "rusa" había asesinado a 28 obispos, 1.219 sacerdotes, 6.000 profesores y maestros, 9.000 doctores, 54.000 oficiales, 260.000 soldados, 7.000 policías, 12.950 propietarios, 355.250 intelectuales y profesionales, 193.290 obreros y unos 815.000 campesinos (Leon de Poncins en Las Fuerzas Secretas de la Revolución, pg. 164)

Escuetamente esos fueron los hechos. Veamos ahora la intrahistoria: sus CAUSAS OCULTAS.

En 1922, "La Revue de París" (nº 11 y 12) publica las "Memorias de la Princesa Paley, viuda del Gran Duque Pablo Alejandrowitch. Allí explica con toda claridad cómo la Embajada Británica en Petrogrado fue el centro de la propaganda revolucionaria. Se recuerda que el ministro inglés del Trabajo, Shaw, cometió la indiscrecion de decir, en un discurso, que Lloyd George había arrojado millones de libras esterlinas para encender la guerra civil en Rusia; y mencionaba también las palabras de este último al recibir la noticia de la caída del Zar: "uno de los objetos de la guerra para Inglaterra ya está realizado" como deseaban la Inglaterra masónica de Lloyd George y judía de su secretario Sasoon Rothschild.

Aunque significativo ese antecedente no es el más importante, hay otro, que prueba documentalmente la directa intervención judía, es un memorandum del Servicio Secreto de los EEUU, transmitido en 1919 por el Alto Comisario francés en esa nación y por éste, a su vez, al gobierno de Francia, decía:

"I.-
En febrero de 1916, se supo por primera vez que en Rusia se estaba fomentando una revolución. Se descubrió que las personas y firmas que se mencionan estaban comprometidas en esta obra de destrucción:
1.- banquero judío
Jacob Schiff.
2.- banca judía
Kuhn&Loeb y Cía: dirección: Jacob Schiff, Félix Warburg, Otto Kahn, Mortimer Schiff, Jerónimo H. Hanauer (todos judíos).
3.-
Guggenheim, judío.
4.-
Max Breitung, judío.

No hay, pues, casi duda de que
la revolución rusa, que estalló un año después de la información precedente, fue iniciada, promovida y financiada por influencias claramente judías. Y en efecto, en abril de 1917, Jacob Schiff hizo una declaración pública, en la que decía
que gracias a su apoyo financiero había podido triunfar la revolución rusa
.

II.-
En la primavera de 1917,
Jacob Schiff comenzó a comanditar a Trotsky (judío) para que hiciera la revolución social en Rusia. En el diario bolchevique de New York, Forward, se cotizó también con el mismo objeto.

Desde Estocolmo, el judío
Max Warburg habilitaba, igualmente a Trotsky y Cía; y lo mismo hacían el Sindicato Westfaliano Renano, importante consorcio judío, el judío Olef Aschberg del Nye Banken de Estocomo, y Yivotowsky, un judío con cuya hija estaba casado Trotsky.
Así se establecieron las relaciones entre los multimillonarios judíos y los judíos proletarios.

III.-
En octubre de 1917, se verificó la revolución social en Rusia, y gracias a ella, ciertas organizaciones de Soviets tomaron la dirección del pueblo ruso. En estos soviets se destacaron los nombres que consignamos:
Apodo Nombre AuténticoNacionalidad
Lenin Ulianof Ruso ?
Trotsky Bronstein Judío
Steklof Najamkes Judío
Martof Zederbaum Judío
Zinovief Apfelbaum Judío
Kamenev Rosenfeld Judío
Sujanof Gimel Judío
etc. etc. etc.

Nota: hay otros libros que documentan bien este hecho. Uno en PDF colgado, libremente, en la Red es: Maurice Pinay - Los Judíos- El motor secreto tras el comunismo


IV.-
Al mismo tiempo, un banquero judío
Paul Warburg, demostraba tener relaciones tan estrechas con los personajes bolcheviques, que no fue reelegido en la Federal Reserve Board.


V.-
Entre los amigos íntimos de Jacob Schiff, estaba el rabino
Judas Magnes, que era amigo devoto y agente incondicional de Schiff. El rabino Magnes es un enérgico dirigente del Judaísmo Internacional; el judío Jacob Milikof declaró que Magnes era un profeta.

A principios de 1917, este profeta judío estableció la primera asociación verdaderamente bolchevique en ese país, bajo el nombre de Consejo del Pueblo. El peligro de esta asociación se reveló más tarde. El 24 de octubre de 1918,
el rabino Judas Magnes declaró, públicamente, que era bolchevista y que estaba en completo acuerdo con su doctrina y su ideal. Esta declaración la hizo en una reunión del Comité Judío de EEUU, en New York.
Jacob Schiff condenó las ideas de Judas Magnes, y éste, para engañar a la opinión pública, abandonó el Comité Judío de EEUU, pero Schiff y Magnes quedaron en perfecta armonía como miembros del Consejo de Administración de la Kehilla (Kahal) judía.

VI.-
J
udas Magnes, por otra parte, está en relaciones estrechas con la organización sionista universal Poale, de la que fue director. Su fin último es establecer la supremacía internacional del partido laborista judío, y una vez más se ve la unión entre judíos archimillonarios y proletarios.

VII.-
... (se refiere a la revolución alemana de 1919).

VIII.-
Si tenemos en cuenta el hecho de que la firma judía
Kuhn&Loeb y Cía, está en relaciones con:
- el
Sindicato Westfaliano Renano, firma judía de Alemania.
-
Lazard Freres, casa de banca judía, de París,
-
Gunzburg, casa de banca judía de Petrogrado, Tokio y París.
Si advertimos que los precedentes negocios judíos mantienen estrechas relaciones con la casa judía
Speyer y Cía, de Londres, New York y Francfort del Main. Lo mismo el Nye Banken, casa banca judía bolchevique de Estocolmo, comprobamos que el movimiento bolchevique en sí es, hasta cierto punto la expresión de un movimiento general judío y que determinadas casas bancarias judías están interesadas en la organización de este movimiento" (citado por Esteban J. Malanni en Comunismo y Judaísmo, pgs. 56/63).

Este documento de fuente insospechable arroja luz sobre los verdaderos autores y ejecutores del mayor crimen de los tiempos modernos. Crimen universal, porque la Revolución judeo másonica comunista no debía concretarse únicamente a Rusia.

Alemania hubo de ser la segunda víctima. Como en Rusia, el Poder Oculto procedió por etapas.

La primera masónica y socialdemócrata: "desde el 25 de enero de 1918 preparamos metódicamente la revolución. El partido socialdemócrata y la Masonería habían vito que las grandes huelgas no llevan a la revolución, sino que es menester para eso adoptar otras medidas. El trabajo dio sus frutos. Organizamos la deserción en el frente; proveímos a los desertores de dinero, hojas de propaganda y documentación falsa, haciendo un llamamiento a la deserción; enviamos a los maestros en todas direcciones, principalmente al frente, para que pudiese ganarse a los soldados y desmembrar el ejército, aconsejando a los soldados que se pasasen al enemigo, y de ese modo conseguir la ruina completa con toda seguridad" (dicho por Vater según cita Leon de Poncins, ob. cit. pg. 98).

Triunfante la revolución el gobierno pasó a manos de un gabinete de 6 miembros, en el que predominó de manera aplastante la influencia judía Haase y Landsberg, secundados por una camarilla de judíos: Schiffer, Kautsky, Kohn, Herzfeld, Bernstein, Preuss; Freund, Max Cohen, y otros.

El 5 de enero de 1919 estalla en Berlín la revolución espartaquista (comunista) dirigida por los judíos Carlos Liebknetch y Rosa Luxemburg (Rosalía Lubeck).
El movimiento se extiende a toda Alemania, alcanzando su culminación en Baviera, donde lo dirigen Eisner, Max Lowemberg, Rosenfeld, Wollheim, Max Rothschild, Arnold, Kranold, Rosenhek, Birnbaum, Reis, y Kaisser. Todos Judíos y masones.

A su vez Rusia envía otros dirigentes, también judíos. Se establece en Munich una tiranía sangrienta, caracterizado por el fusilamiento en masa de rehenes. Los mismos excesos provocan violentas reacciones y la revolución es derrotada. Entonces los judíos desaparecen en parte de la acción política visible; pero continúan manteniendo su control sobre los resortes estratégicos, como hacienda y los mass media.

Poco después le tocaría el turno a Hungría. Disuelto el Imperio Austro-húngaro, gobierna el Conde Karolyi. La Masonería lo apoya. Una declaración de la Gran Logia de Budapest (2 de noviembre 1918) afirma: "el gobierno que ocupa el poder en la actualidad, intenta poner en práctica las mimas ideas que nosotros. Muchos de nuestros hermanos son miembros del gobierno (al menos seis lo eran), y ello es una garantía de que Hungría revolucionaria adoptará las reformas más radicales" (citado por Leon de Poncins, ob. cit. pgs. 86/7).

Ante ciertas dificultades de orden internacional, el Conde Karolyi renuncia, dirigiendo antes un llamamiento al proletariado universal, que significaba lisa y llanamente una invitación a los comunistas para apoderarse del gobierno. Y así lo hacen el 22 de mayo de 1919. Se instaura un Consejo de 26 Comisarios del Pueblo, de los que, al menos, 18 eran judíos. Proporción absurda en un país de 22 millones de habitantes en el que solo uno y medio eran judíos.
El jefe virtual del gobierno y ministro de relaciones exteriores es judío y masón: Bela Kun (Aarón Kohen) que ejerce el poder durante 133 días ejerciendo una de las tiranías más sangrientas de la historia.

El judío Szamuely recorre Hungría en el "tren de la muerte" que se detenía en las poblaciones rurales y allí los comités locales conducían a los blancos a los coches. El jefe del "tren de la muerte" los juzgaba después de un simulacro de interrogatorio y decretaba enseguida la sentencia. Los infortunados eran muertos a bayonetazos y arrojados del tren, que marchaba entre una orgía de sangre y de "champagne" a gran velocidad, cruzando los campos desiertos por el terror. En algunas estaciones Szamuely descendía del tren y, rodeado de comunistas, -decían que aquello era un tribunal- ordenaba ahoracar a numerosos desdichados" (Ferrari Billoch en Entre Masones y Marxistas)

Había multitud de verdugos, otro grupo: los hijos de Lenin, actuaban por su cuenta, en su mayoría eran judíos.

Con significativa simultaneidad la ola revolucionaria se extiende por el mundo.
En 1918 es asesinado el presidente de Portugal: Sidonio Paes por dos agentes del carbonarismo (Bainville en Los Dictadores, pg. 166).

El mismo año estalla la revolución en Finlandia.

En 1919 le toca el turno a Austria.

Durante este año y el siguiente hay graves disturbios en Holanda.

En 1920 reina la anarquía en Italia y los comunistas se apoderan de las fábricas.

Ese año la Rusia bolchevique invade Polonia llegando hasta Varsovia.

De 1920 a 1923 el terrorismo impera en España, donde son asesinados el gobernador de Barcelona, Conde de Salvatierra, el Arzobispo de Zaragoza, Cardenal Soldevilla, y el Presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Dato (Mauricio Karl en Asesinos de España, pgs. 49/59).

La resaca de la ola comunista llega hasta Argentina. En 1919 estalla en Buenos Aires la huelga revolucionaria conocida por "semana trágica" de sus 14 dirigentes, 13 son judíos, comenzando por el jefe: Pedro Valekovsky.

Para centralizar el plan revolucionario, Lenin y los judíos que le rodean crean en 1919 la Tercera Internacional, cuyo fin confesado era provocar la revolución mundial.
El judío Apfelbaum Radomylsky (Zinovief) presidente de la nueva organización, declaró en el primer número de la "Internacional Comunista" que: "en un año, toda Europa habrá proclamado la República de los Soviets" (José Bullejos en Europa entre dos guerras, pg. 36).

Durante la lucha entre polacos y bolcheviques, fue muerto un oficial judío llamado Zunder, comandante del 11º Batallón de Tiradores del Ejército Rojo. En su cartera se encontró el siguiente documento fechado en diciembre 1919 y proveniente del Comité Central de la Sección de San Petesburgo de la Liga Internacional Israelita.
Puede considerarse la síntesis del pensamiento judío en ese momento decisivo, dice:
"¡Hijos de Israel! la hora de nuestra suprema victoria se aproxima. Estamos en el umbral del dominio del universo. Lo que antes era del dominio de nuestros sueños está a punto de realizarse. De débiles e impotentes que éramos, la catástrofe mundial nos ha hecho fuertes, y gracias a ella, podemos levantar la cabeza con orgullo.
A pesar de todo, debemos ser prudentes. Se puede profetizar con seguridad que,
después de haber andado sobre las ruinas y de haber derrumbado altares y tronos, proseguiremos nuestro avance por el camino señalado.
La autoridad de la extraña religión y de las doctrinas que hemos propagado con tanto éxito, está expuesta a críticas violentas y a burlas. Hemos conmovido la cultura, la civilización, las tradiciones y los tronos de las naciones cristianas. Hemos hecho todo para someter al pueblo ruso al yugo del poder judío y finalmente, lo hemos arrodillado ante nosotros.
En cuanto a él, nuestra victoria está casi concluida; sin embargo es necesario ser muy prudentes, porque la Rusia oprimida es nuestra grande enemiga. La victoria alcanzada gracias a nuestra superioridad intelectual, puede volverse contra nosotros en una nueva generación.
Rusia está conquistada y clavada al suelo; agoniza bajo nuestro pie, pero no olvidéis, ni por un instante, que es necesario estar atentos y prudentes. La preocupación sagrada de nuestra seguridad no nos permite practicar ni la piedad ni el perdón. Es una necesidad mantener al pueblo ruso en la miseria y en las lágrimas. Apoderándonos de sus propiedades y de su oro, lo hemos reducido a la esclavitud.
Seamos prudentes y silenciosos.
No tengamos piedad para nuestro enemigo. Debemos concluir con los mejores elementos del pueblo ruso para que el país no pueda encontrar ni jefes ni dirigentes.
Le quitaremos así toda posibilidad de resistir a nuestro poder.
Debemos provocar los odios entre los obreros y los aldeanos. La guerra, la lucha de clases, destruirán todos los tesoros de cultura de los pueblos cristianos.
Hijos de Israel, seamos prudentes y reservados. Nuestra victoria está próxima, porque nuestro poder político-económico,así como nuestra influencia sobre las masas, hacen rápidos progresos. Somos dueños de las finanzas y del oro,de los gobiernos y, por consiguiente, somos todopoderosos sobre las finanzas de los estados.
El poder está en nuestras manos, desconfiemos de los traidores y de los planes subterráneos.
Bronstein, Apfelbaum, Rosenfeld, Steinberg, son, entre otros muchos, verdaderos hijos de Israel. Nuestro poder en Rusia es sin límites. En las ciudades, los comisarios y las comisiones de víveres, de casas, etc. nos son adeptos. No os podéis embriagar por el triunfo. Sed prudentes y desconfiados, porque fuera de nosotros no debemos de contar con nadie.
Recordad que no podeos fiarnos del ejército rojo, que cualquier día puede volver sus armas contra cualquiera de nosotros. Hijos de Israel, la hora del triunfo sobre Rusia, tan largo tiempo esperada, ha llegado. Estrechad filas.
Propagad la política nacional de nuestra raza. Combatid por nuestro ideal. Guardad santamente las viejas leyes que nos fueron legadas. Que nuestra inteligencia, nuestro genio, nos protejan y nos guíen" (citado por Roger Lambelin en El Peligro Judío en la Civilización Contemporánea, pgs. 114-116).

¿Qué fue, en síntesis, la REVOLUCIÓN COMUNISTA?
El progrom más grande de la historia, un "progrom" de judíos contra cristianos tendente a implantar en el mundo, por la VIOLENCIA y el TERROR, el DOMINIO DE ISRAEL
.