Hernando Colón, hijo del Descubridor, fue uno de los ávidos intelectuales de su tiempo y llegó a reunir la mayor biblioteca particular de su tiempo. Nada menos que 15.300 volúmenes (de los que desgraciadamente hoy sólo se conserva un tercio aproximadamente). Tengamos presente que la imprenta apenas si contaba con medio siglo de existencia y los libros eran aún objeto de lujo. No le fue posible participar en viajes de descubrimiento como otros familiares suyos, pero lo compensó viajando ampliamente por Europa y adquiriendo libros, mapas y manuscritos por todas partes. Fue también el creador de la biblioteconomía, pues para tener organizada su biblioteca elaboró un detallado sistema de clasificación y organización, de lo cual se han beneficiado las bibliotecas posteriores. Actualmente la Biblioteca Colombina está instalada en la Catedral de Sevilla, en un edificio del Patio de los Naranjos anexo al templo, acrecentada con los fondos de la Biblioteca y el Archivo Capitular de la Catedral.

Hernando Colón era hijo natural (aunque reconocido) de Cristóbal Colón y la cordobesa Beatriz de Arana. Además de bibliófilo, fue un destacado cosmógrafo.