
Iniciado por
jasarhez
Sinceramente, yo también veo la cuestión como tu. Ésto va a acabar fatal... Porque, además, cuando hablo con la gente la veo demasiado confundida. Está todo el mundo muy desencantado con la clase política, sí... y todo el mundo repite constantemente su malestar con ellos, pero con un caríz muy parecido al de los "indignados" de la Puerta del Sol, y yo no veo eso mas que como la continuación de los mismos errores. Todo el mundo habla continuamente de que ésto no es una verdadera democracia, como si tal cosa hubiera existido alguna vez en algún lugar del mundo y de la historia, y peor aún... lo escucho decir repetidamente como si fuera deseable.
Y como ya me conoce la gente con la que Dios ha querido verme rodeado cotidianamente en mi lugar de trabajo, he incluso en una parte importante de mis amigos y familia, a mi casi ni me preguntan mi opinión, porque saben que voy a decirles que con Franco estas cosas no pasaban y además no teníamos que hacer el imbécil acudiendo a meter un papelito en una urnita estúpida de plástico una o dos veces cada cuatro años, por lo menos, y para que nada cambie...
Para mi, la crisis que padece nuestra sociedad es principalmente moral e ideológica, y todo lo demás son solamente consecuencias de ella. Recuerdo cómo a principios de los años 80, los 300 o 400mil parados que teníamos, a todos nos parecía una cifra exorbitante y escandalosa. Y es que veníamos de una España en la que el paro obrero real existente era cero, e en la que incluso casi todo el mundo tenía pluriempleo si lo quería... Las mujeres se ocupaban de sus familias, los hijos estaban bien educados y atendidos, los ancianos morían en sus casas rodeados del cariño de su gente. Y en la que el salario del hombre podía mantener a toda la familia (familias con muchos hijos, todavía por aquél entonces) y la abuela..... Una España inocente y limpia en la que la gente era féliz.
Tras los primeros parados, los 300, 400, 500, 600, 700mil... llegó el PSOE al poder con la promesa electoral de crear justamente tantos puestos de trabajo como parados había cuando ellos hicieron su campaña. Y al final del gobierno de Felipe González el número de parado ascendía a mas de 4.000.000. Pero ya estábamos acostumbrados. Las mujeres trabajaban, los hijos habían empezado a conocer las obligadas "guarderías" y los ancianos... los asilos y las gasolineras, en las que se llegó a abandonar a mas de uno. La moral se iba corrompiendo justamente al mismo ritmo en que la doctrina liberal se adueñaba de nuestra política y de nuestra economía.
Llegó la época del ladrillo y de la entrada masiva de inmigrantes. Ya éramos europeos... nos decían. España iba bien... Hoy tenemos un país corrompido con casi 6.000.000 millones de parados y montones de inmigrantes que vinieron aquí deslumbrados por la propaganda de un sistema que solamente los quería para forzar a la baja el coste de la mano de obra. Empresarios negreros, banqueros, gobiernos y sindicatos hicieron su trabajo, y los españoles aceptamos esta absurda situación en la que ahora vivimos. Hacía años que se habían cerrado nuestras fábricas, nuestras minas, nuestros altos hornos, nuestros astilleros, etc, etc... Y teníamos un país repleto de viviendas vacías, turistas de medio pelo, niños malcriados, putas, travestis, maricones... y abuelos abandonados en divesos antros a los que pomposamente denominábamos "residencias para la tercera edad". La seguridad social no pagaba el arreglo de una pieza dental cariada pero sí cubría con todos los gastos de una costosísima operación de "cambio de sexo". Donde las autonomías competían con el estado y los ayuntamientos para ver quién de ellos era mas "moderno" y mas "liberal". Solamente algunas personas mayores de 40 o de 50 eran capaces todavía de recordar que hubo un tiempo, cada vez mas lejano, en el que España todavía estaba cuerda, estaba sana...
Y luego llegó Zapatero y con él... bueno, para qué seguir... si ahora tenemos a Rajoy que, a la postre, no es mas que "más de lo mismo". Reforma laboral tras reforma laboral han ido demoliendo la excelente estructura de protecciones sociales que tenía el franquismo, a fuerza de ir "liberalizando", "deconstruyendo" o "desrregularizando" el entramado de una legislación laboral que era de las mas avanzadas de su época en el mundo (y lo era, además, porque era de inspiración católica, y no por otra cosa...).
Hoy la gente está perdida, dormida... y sin remedio. Y a este país ya solo le salvará una guerra o una crisis de dimensiones bíblicas que nos despierte de nuestros "plácido" (hasta ahora) letargo. Una paz sin Justicia, ni es paz ni es nada. Solo la restauración de la JUSTICIA nos devolverá una PAZ auténtica y verdadera. Y no esperemos que éstas vayan a emerger de las urnas... de ninguna urna.
Mi visión es muy pesimista. Se que como católico no debería de permitirme una postura de tal guisa, pero creo que lo peor aún no ha llegado. Dios quiera que me equivoque.
Un abrazo en Cristo
Marcadores