Re: No tenemos dinero pero tenemos políticos
Una precisión y no menor, si bien para ser maestro hay que cursar bachillerato, realizar una carrera de 4 años (Plan Bolonia) y realizar una oposición, para ser profesor de Secundaria, hay que haber realizado el bachillerato, haber cursado una carrera de 5 ó 6 años (anterior a Bolonia), cursar un master de 2 años para obtener el CAP y realizar oposiciones, varias si sólo se logra la interinidad, además, cabe la opción de que el licenciado haya cursado un doctorado, que le da unos "puntitos" a la hora de valorar los méritos. Total, y sólo en lo relativo a los estudios superiores, entre unos 8 años de preparación en el mejor de los casos y unos 15 si incluimos los años de doctorado y 2 o más por concurrir a oposiciones hasta lograr una plaza con destino.
Pero el agravio comparativo alcanza aún mayores cotas cuando comparamos el caso de este ejemplar de IU con el del personal diplomático: un bachillerato, cursar una carrera superior, realizar una oposición (o varias) de acceso a la Escuela Diplomática, cursar los estudios correspondientes, hablar dos idiomas, uno de ellos como el materno, para ser enviado a una legación diplomática como tercer secretario, y cuyo destino suele estar en los países más subdesarrollados. El nuevo diplomático ni está en condiciones de llevar una vida más o menos similar a la que tenía en España, ni puede elegir el tiempo de destino. Después irá "saltando" de legación en legación hasta conseguir un destino final más acorde con su formación.
Se procede así porque las legaciones diplomáticas (y las consulares), representan al Estado y éste ha de dar la imagen de eficacia y seriedad correspondiente a su estatus dentro de la comunidad internacional. La pregunta es: ¿acaso el pueblo español no es merecedor de una mejor representación en su propia tierra? El aforismo que dice reunión de pastores, ovejas muertas, se puede aplicar aquí perfectamente. Cada vez que se reúnen en el Congreso de los Diputados, en cualquier parlamento autonómico, diputación o pleno municipal, hay que echarse a temblar cada vez que toman una dcisión que afecta a la vida de las personas en cualquier aspecto sociocomunitario y hasta individual, notándose extraordinariamente como se comportan este tipo de individuos a los que nadie ha llamado y que han accedido al puesto por ser los que más carteles pegan, más sobres reparten, tienen "familia" y amiguetes en un ejercicio repugnante de nepotismo endogámico y, por si fuera poco, más dan el coñazo. Lo menos que se les puede exigir, dado los sueldazos que les pagamos, es que tengan la formación adecuada adquirida a través del correspondiente proceso de acceso a ella, y si dura 20 años mejor que 15, pocos politicastros veríamos entonces, muy pocos.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
Marcadores