Re: España enferma

Iniciado por
Donoso
- Todavía no se sabe muy por qué, si porque lo pidieron ellos, sus órdenes o el gobierno mismo, se traen unos enfermos de ébola. Independientemente de eso, no se puede ayudar a una persona a costa de poner en riesgo en muchos, sobre todo si los que asumen el riesgo son terceros (los políticos que tomaban las decisiones no se iban a acercar a los enfermos). El caso del segundo misionero es bastante escandaloso, porque su afección cardíaca era incompatible con cualquier tratamiento de ébola, por lo que ni siquiera tenía sentido el riesgo.
No sé en que parte de nuestra legislación está contenida la normativa relativa a las repatriaciones, pero tengo entendido que si las circunstancias son insalvables "in situ" es imperativo hacerlo. Al parecer ese tipo de normas obliga a cualquier Estado a hacerse cargo de sus connacionales y, si no se pudiera por razones particulares, se encargará otro Estado de hacerlo (por. ej. verbi gratia España-Francia; Francia -España; España-Portugal-Portugal-España, etc.) incurriendo en prevaricación si no se procediese como manda la norma. Por tanto, la repatriación de los dos misioneros era necesariamente obligatoria y si no lo hubiésemos hecho, probablemente Francia nos los habría traído a casa. Como digo, no tengo certeza de ello, pero lo he oído en alguna ocasión que otra a personas que si sabían de lo que hablaban.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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