Apuntes para la Historia (VII)
[Los subrayados no son míos sino del documento original]
Fuente: Montejurra, Número 48, Septiembre-Octubre 1969, páginas 18 – 19.
Por Manuel Fal Conde
AVIVAR RECUERDOS DE SERVICIOS
Exhumábamos en el número anterior el folleto «El Pensamiento carlista sobre cuestiones de actualidad» editado por los carlitas de Buenos Aires en 1940 y profusamente difundido en España en la propaganda de nuestras organizaciones y por el libre comercio de librería, pero caído después en el olvido –y a este símil de la muerte en las ideas se refiere el verbo exhumar– porque la falta [Nota mía. Error tipográfico en el que se omite una línea de unas 4 ó 5 palabras] fue la mordaza más solícitamente puesta al carlismo.
Ante la impaciente curiosidad de las nuevas juventudes, ante su apolitismo, ante su escepticismo, según vayan descorriendo el velo de ése y de otros olvidos, los carlistas, los inextinguibles carlistas, podrán como San Pablo ante el Areópago, predicar «el Dios desconocido».
Como exhumación o recordatorio a los lectores de «Montejurra» publicamos en cliché la portada y dos páginas centrales –tal vez en exceso reducidas de tamaño, con la consiguiente molestia de lectura– de las consideraciones generales sobre el régimen monárquico tradicional. Régimen o «sistema maravilloso de Instituciones trabadas entre sí con vínculos muy sólidos» que seguidamente enumerábamos: El Rey, los Consejos, las Cortes, los Ministros o Secretarios de despacho, los Órganos regionales, los Municipios y los gremios.
Instituciones que se analizan en capítulos siguientes de ese escrito elevado al Jefe del Estado y Generalísimo con fecha 10 de Marzo de 1939 –vísperas de la Victoria Nacional– a mi nombre y por mí firmado como Jefe Delegado de la Comunión, igual carácter con el que había concertado con Sanjurjo nuestra aportación al Movimiento si lo realizaba el Ejército o nuestra sublevación sin él, en el último y desesperado trance, también bajo su mando, y luego convenido con su representante en España para el golpe militar, General Mola, cuyos pormenores están publicados y tan conocidos de los lectores, como «desconocidos» del Gobierno que nos subestima.
Con lealtad, que no puede adjetivarse más encomiásticamente que con el calificativo de lealtad carlista, –gemela a la prestada en la guerra– se exponen allí los principios fundamentales de la sociedad Civil y el Estado, las normas primarias de una recta política conducente al bien común, los cauces de circulación de las sociedades infrasoberanas hacia el poder, de las libertades públicas para que se engendren auténticas representaciones y la sustantividad en España de la Monarquía, indiferente la Comunión, en tales momentos, sobre la persona titular del derecho soberano, pues estábamos en oportunidad, providencialmente en la Jefatura de la Comunión como en la suprema autoridad nacional, de Regencia reconstructora de las esencias sociales y de las instituciones políticas.
Se pormenorizaban los caracteres diferenciales de la Monarquía Tradicional que recientemente ha analizado de mano maestra Don Raimundo de Miguel en las páginas de «Montejurra» y en folleto esmerado ha editado Succum.
Se señalaba con caracteres inequívocos la responsabilidad de la línea de Isabel II por su ilegitimidad en el ejercicio y el punible abandono de la Corona el 4 [sic] de Abril, y se razonaba cómo esa responsabilidad, del mismo modo que el derecho sucesorio cuando es legítimo, es transmisión dinástica.
Escojo de los varios testimonios autorizados aprobatorios de esas doctrinas y encomiásticos de ese nuestro servicio a España, la carta del Emmo. Primado de España, el sabio Cardenal Gomá de 25 de Mayo de 1939, reproducida en el grabado.
Excmo. Sr. Don Manuel Fal Conde.
Quintana del Fuente.
Toledo, Mayo 25 – 939
Muy distinguido y querido amigo:
Acuso a V. recibo de su carta del 28 de Abril a la que acompaña copia del escrito dirigido al Generalísimo, en el cual expone los ideales tradicionalistas.
Lo he leído con el vivo interés que merece un escrito de esa índole en la hora presente que es decisiva para el porvenir de España.
La lealtad y nobleza que en el mismo se advierten; el puro y desinteresado amor a España y a su gloriosa tradición que rezuman sus páginas, disponen bien el ánimo para que éste acepte muchas verdades que en él sustentan.
Hago votos para que esa leal manifestación de los ideales tradicionalistas –luz sobre las rutas por las que debe caminar la nueva España, si ha de recobrar y remozar su antigua grandeza y providencial misión en el mundo–, influya eficazmente en la reorganización del Estado español.
Dios nuestro Señor bendiga su desinteresada colaboración a la obra de hallar e implantar la fórmula definitiva que salve a España y logre todo el fruto que es de esperar de la sangrienta lucha a la que victoriosamente se ha dado cima.
Sabe cuanto le aprecia su affmo. servidor y amigo que le bendice,
I. Card. Gomá [Firmado]
Unos lacónicos toques a modo de ejemplos:
REY
«Los dictados de la Legitimidad.
La Legitimidad, que es la Soberanía misma, envuelve la presentación jurídica de ser conveniente el soberano legítimo al bien común».
«La legitimidad de origen se subordina a la de ejercicio».
«Cuando una línea familiar dinástica ha vivido consagrada, en tradición de padres a hijos, a una causa política de perdición, aquello que fue concebido como garantía de bien común, se convierte, en fuerza de la misma presunción jurídica, en probabilidad de que el príncipe sucesor seguirá los pasos de sus predecesores». (pág. 81 y 92).
CORTES
«Representación de la soberanía social articulada con la soberanía política».
«Cortes representativas y orgánicas integradas por Procuradores, elegidos por sufragio orgánico, con mandato imperativo y sujetos a juicio de residencia, los que corresponderán a las diversas sociedades infrasoberanas y a las verdaderas clases y actividades del país» (pág. 63).
UNIVERSIDADES
«La cultura» … «frente al funesto sistema del Estado pedagogo, destructor de nuestras antiguas Universidades y Colegios Mayores y que tantos males acarreó para la cultura patria durante el pasado siglo, el Estado restaurador de la gloriosa Tradición nacional proclamará el principio clásico y salvador de la libertad de enseñanza».
Seguidamente se desarrolla las bases de la subsidiariedad docente del Estado terminándose con esta interesantísima recomendación: «se tenderá a que la enseñanza profesional quede atribuida, en su organización y desarrollo, a las Corporaciones» (pág. 75 – 76).
MUNICIPIOS
«Los municipios … sociedades naturales infrasoberanas, deberán ser respetados en su autarquía por el Estado, el cual, respondiendo a la gloriosa tradición municipalista de la Monarquía Española, emprenderá la restauración de su vida en todos los órdenes: moral, cultural, social, administrativo y económico, con exclusión de toda actividad política.» (pág. 69)
LAS REGIONES
«No obstante la unidad e indivisibilidad del poder político, ni éste puede desconocer las realidades geográficas e históricas de la Nación, ni le es lícito reformarlas o modificarlas arbitrariamente, sino que, por el contrario, debe aceptarlas y respetarlas, como manifestación de la actividad vital o histórica de aquélla».
«En consecuencia, el Estado ha de reconocer la autarquía de las personas jurídicas o sociedades infrasoberanas, tanto naturales como históricas, que le han precedido o que vivan lícitamente dentro de la Nación, como las Regiones, los Municipios, las familias, los gremios, corporaciones, etc., etc».
«Su auténtico equilibrio y la verdadera expresión del bien común están en el Fuero»
«Ciertamente, no se concibe el Fuero, como realidad viva y rico venero de paz y bienestar, sin el vínculo nacional que representa el Rey tradicional, ni menos en un momento de tan natural y explicable confusión de ideas sobre lo foral, en la que, mientras el centralismo arrancaba una a una todas sus características naturales e históricas a todas las regiones españolas y abatía y arruinaba la vida municipal, día a día la reacción tomaba formas secesionistas». (pág. 67 – 68)
LOS SINDICATOS
«El orden corporativo». «Acomodando a los tiempos actuales lo que en los pasados fue el sistema gremial, el Estado implantará decididamente un Orden Corporativo por actividades y productos que reorganice la producción, circulación y distribución, lleve a cabo la reforma social y económica necesarias, y sea base de una buena parte de la representación en las Cortes orgánicas».
Ese orden corporativo, sindical en otro lenguaje, dignificador de las actividades colectivas y del trabajo… la desaparición del proletariado como masa huérfana y desarraigada… el respeto y estímulo de la actividad privada y libre dentro de cada corporación… representación e intervención ponderada y armónica de todos los factores sin predominio de ninguno de ellos… la representación y participación de todas esas actividades en el Poder. (pág. 70 – 71)
LA AGRICULTURA
«El Estado declara que en su incremento y prosperidad radica, esencial y básica, la riqueza de la nación». (pág. 80)
Los minuciosos y previsores apartados que siguen a este enunciado han sido predicar en desierto. Triste la condición de las clases trabajadoras. Heroico el sufrimiento de los ganaderos. Penosa la carga de los contribuyentes por territorial. Desoladora la despoblación rural. «Campos de soledad, mustios collados». ¡Eh ahí el nuevo feudalismo!
La Comunión Tradicionalista, cantera de héroes, crisol de la lealtad, conservadora de ideales, prestó su servició militar y aportó las enseñanzas de sus maestros; sirvió y sigue inalterablemente rindiendo sus dos virtudes características: la paciencia y la esperanza. Y ha visto nacer y morir sistemas, programas, dominaciones. Ella permanece en la roca de la verdad.
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