Re: Responsabilidades por la pérdida de la unidad católica española
Que hilo más entretenido y "divertido" que me he estado perdiendo. Como no, el Sr. Martin Ant, nuevamente la salsa del plato. En realidad todo es coherente en usted, recuerdo perfectamente que en su mensaje de presentación ya advertía que se registraba con la idea e intención de organizar polémica, o sea, coherencia con lo dicho.
Pero una cosa es esa intención polemista, y otra el recurso, cuando no abuso, a ciertas prácticas. De momento leyendo sus mensajes sigue mostrando su tendencia a la generalización de lo que no es sino su opinión personal. Mire, no quiero ser malo con usted, pero es que me lo pone a huevo, la generalización es una falacia. Consulte lo que digo, porque no tiene más que buscarlo con GOOGLE o lo que tenga usted.
Luego, hay otra costumbre que también practica: la división maniquea de "blanco-negro"; "buenos-malos", o para el caso "tradicionalistas vs revolucionarios". Mire, en la vida las cosas no son blancas o negras, sino que ya sabemos que existe toda una gama de grises. Y así resulta que:
-.Tradicionalista: aquél que sigue la Tradición.
-. Tradición: Todo aquello que no fue escrito por autores inspirados, sino transmitido de viva voz por los Apóstoles como cosa de fe. Vamos, Los Evangelios.
-. Carlista: "Partidario de D. Carlos y su línea sucesoria.
Es casi de perogrullo, pues seguimos con los mismos mantras: sólo es "tradicionalista" quien, además, es carlista e intransigente, los demás son revolucionarios. Y es que sus planteamientos me recuerdan mucho al "nocedalismo", tan funesto para la Causa Carlista.
Cuando usted encasilla a otros que no son lefebrianos como revolucionarios, yerra. Particularmente porque asocia a los mismos con la Comunión Tradicionalista. Hace lo mismo que con el uso de los calificativos sobre Franco. Por supuesto, en la C.T. hay partidarios del obispo francés, pero también otros que son católicos y más dóciles incluso al CVII. Quizás debería recordarle la Carta a los Obispos Españoles dde 15 de noviembre de 1987. Del mismo modo que en el librito Carlismo otra vez se define ¿Qué es ser revolucionario? como "En sentido muy superficial, creer que nada de lo que han realizado nuestros antecesores es bueno; que nada debe ser conservado; que todo debe ser destruido."(...) y En sentido profundo, rebelarse y destruir el orden creado por Dios." (página 75)
Por tanto, sus afirmaciones son cosa suya, de usted, que no dudo pueden representar a un sector de carlistas, pero no a la totalidad y ni probablemente a la mayoría. Como le dije antes, nada es negro o blanco en la vida. Permítame unas pinceladas sobre mi persona. Soy carlista por herencia de mi abuelo materno, un "jaimista" convencido casado con una señora "alfonsina". Yo no fui "pelayo", pese a las intenciones y deseos de mi abuelo, por oposición de mi madre y no por el hecho de que fuese "juanista", sino por un exceso de proteccionismo maternal. Estando ya en plena juventud me fui voluntario al servicio militar y juré ante Dios y prometí a España, defender la fe y la Patria, y lo hice con la Bandera del Águila de San Juan, tan tradicionalista que su escudo fue diseñado por Dña Isabel I, al tiempo que rescatado por el "revolucionario" Franco. Y si fui miembro de Fuerza Nueva, una vez finalizado mi servicio de armas, siendo carlista, se debió a que en dicha formación había ganas de hacer algo más que asistir a cenas, misas y algunas conferencias. ¿Queda claro lo que quiero decir?
Mire, política y fe se llevan mal por más que algunos se empeñen en lo contrario. Recuerde aquello de "Dad a Dios lo que es de Dios y al César, lo que es del César", algo que podríamos ampliar con "Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos, 5-29)
Última edición por Valmadian; 21/02/2016 a las 17:15
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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