Búsqueda avanzada de temas en el foro

Página 7 de 7 PrimerPrimer 1234567
Resultados 121 al 130 de 130

Tema: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

  1. #121
    Avatar de Pious
    Pious está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    21 jul, 17
    Mensajes
    2,695
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    VOX propone una intervención militar en Venezuela:



    El tuit en cuestión: https://twitter.com/Santi_ABASCAL/st...87688000950272.

  2. #122
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está en línea YO, TESTIGO DE CARGO
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    1,941
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    Un tsunami silencioso llamado VoxVox-Abascal


    EDUARDO INDA 02/02/2019

    La espiral del silencio, teoría alumbrada por la politóloga y socióloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, ha muerto. Internet en general y las redes sociales en particular han hecho trizas la teoría que predominó la política moderna: ésa que sostenía que las masas tienden a ponerse de lado de la corriente de opinión mayoritaria por miedo al aislamiento. ¿Por qué en España ha habido más gobiernos de izquierda que de derecha en 42 años de democracia? Pues lisa y llanamente porque la mayor parte de los medios de comunicación está en manos de izquierdosos militantes que son los que generan la opinión publicada que a su vez es la que fragua la opinión pública. El buenismo, la corrección política y el pensamiento único eran hasta ahora instrumentos infalibles para domesticar a la ciudadanía. Consecuencia: el PSOE ha gobernado casi 25 de estos 42 años de bendita libertad.

    Google, Facebook, Twitter, Instagram y el sinfín de redes sociales que navegan por la red acabaron con los consensos básicos, marcados por ese miedo cerval a apartarte del rebaño. El núcleo duro, que es como Noelle-Neumann definía a quienes se negaban a ser sociológicamente ovejas y decían “no” al consenso mayoritario, es cada vez mayor. La imprevista e imprevisible elección de Trump en Estados Unidos, la alucinante irrupción de un Bolsonaro que ha pasado de ser un apestado a convertirse en presidente de Brasil, el locoide fenómeno Salvini en Italia o el “sí” al Brexit en Reino Unido constituyen fenómenos impensables e imposibles hace no tanto.

    Vox también ha destrozado la espiral del silencio a la que le sometió durante cuatro años el Partido Popular de Soraya, temeroso de que le robase votos por el ala derecha. Moncloa llamaba compulsivamente a periódicos, radios y televisiones para que se hiciera luz de gas con Abascal, Ortega Smith, la gran Rocío Monasterio y el resto de la jerarquía verde que hasta hace bien poco cabía enterita en un Smart. Sobra decir que OKDIARIO siempre dijo “no” porque aquí no se veta a nadie.


    Pero las brutales subidas de impuestos decretadas por ese vampiro llamado Cristóbal Montoro, que fue más allá incluso de lo que recogía el programa de IU en 2011, y sobre todo y por encima de todo la puesta en libertad del hijo de Satanás (Bolinaga) que tuvo encerrado 532 días en un zulo de dos por dos por dos a Ortega Lara fueron el caldo de cultivo silencioso que creó Vox. La corrupción y el 155 de pitiminí de Rajoy (con la puntita no bastaba, Mariano) hicieron el resto del trabajo al partido fundado por Santiago Abascal en 2014. La habilidad en forma de querella a los golpistas del 1-O de Ortega Smith, uno de los tres mejores oradores de la política española, permitió al partido alumbrado en el Centro Riojano de Madrid disparar exponencialmente sus expectativas electorales. La acusación popular que no quisieron los exquisitos chicos populares y ciudadanos se la apropió Vox en una sisa de manual que provocaría las delicias del mejor carterista de Madrid.

    Con Vox, partido al que no votaré porque soy un liberal y no un conservador, nadie ha entendido nada. Es más, siguen sin entender nada. Sostienen sin enmienda alguna que es la extrema derecha cuando simple y llanamente son de derechas, ideológicamente son cuasiclónicos del PP de Aznar. La clave de su éxito reside en que piensan lo mismo que el españolito de a pie y no lo edulcoran con eufemismos ni estereotipos. Son directos, claritos y carecen de esos mieditos que han hecho del Partido Popular de Mariano Rajoy un partido desdibujado intelectual y moralmente. Sin olvidar otro nada insignificante detalle: la gente está hasta las pelotas del lenguaje de mierda de los políticos al uso, que emplean los mismos imbéciles recursos retóricos para no llamar a las cosas por su nombre y para contentar a los creadores podemitas de opinión.


    Que no es extrema derecha lo demuestra el hecho de que formaciones como el Frente Nacional son intervencionistas o estatistas en lo económico y los de Abascal abanderan planteamientos liberales que harían las delicias de la Escuela de Chicago, Ronald Reagan o el mismísimo Milton Friedmann. Se oponen a ese aborto que defiende compulsivamente Marine Le Pen y dicen “no” a la inmigración “ilegal”, algo que no distingue la lideresa francesa, que propone no dejar entrar un solo extranjero más, además de echar a muchos de los que ya están.

    Y más les ignoran, más les difaman, más suben. El Centro de Investigaciones Socialistas, perdón, Sociológicas, les asignó un diputado en las elecciones andaluzas y el 3% de los votos y dos semanas y media después las urnas le otorgaron 12 actas y el 11% del respaldo popular. Lo del último barómetro nacional del CIS, que parece elaborado tras una fumada masiva de marihuana, los sitúa en el 6% de intención de voto. Otra locura más que provocará el efecto contrario al que buscan. Nadie con dos dedos de frente se cree que unas siglas que se anotaron un 11% en una comunidad tradicionalmente de izquierdas como Andalucía obtenga en el conjunto de España casi la mitad (un 6%).

    El pinochesco Tezanos, que CIS tras CIS comete un delito de malversación de caudales públicos de libro, olvida cuestiones perogrullescas. Como que Vox es algo más que una formación política. Los de Abascal representan un movimiento transversal en toda regla, que va más allá de las ideas preconcebidas. El rechazo a la inmigración ilegal, al golpismo catalán, a la blandenguería con los independentistas, el deseo de jibarizar la Administración, el ansia de que nos bajen los impuestos y el rechazo a la dictadura de género son cuestiones que unen a muchísimos españoles. Almas que antaño votaban al PP, al PSOE, a Ciudadanos o a Podemos y que ahora optan por Vox porque hablan y piensan como ellos. Porque son claritos, van al grano y no emplean la jerga vomitiva de los políticos profesionales. Ya se vio en Andalucía: al menos el 30% de los sufragios verdes provino de antiguos votantes del PSOE y de Podemos. Compatriotas como mi taxista de Calviá que optaron durante un lustro por Podemos pero que ahora se irán al otro lado tras certificar que el “honrado”, “austero” y “amigo de los desheredados” Pablo Iglesias se compraba por 700.000 euros un casoplón de 1,1 millones de euros con piscinaco, casa de invitados y vistas privilegiadas al Parque de la Cuenca Media del Guadarrama que, por cierto, es donde está ubicado.

    El linchamiento mediático y los cordones sanitarios de este mes de enero han provocado un efecto bumerán al punto que yo creo que en estos momentos Vox está muy por encima de lo que nos creemos, de lo que dicta el lugar común y la opinión publicada. Para muestra, un botón: en la reciente convención del PP en Madrid no se hablaba de ideas, ni siquiera de liderazgo, tampoco de las felonías sorayiles. Sólo una palabra salía de los labios de los hombres y mujeres reunidos para disparar el efecto Casado: “Vox”. Vox, Vox y requeteVox. El canguelo era más que palpable. Máxime tras la exhibición de fuerza de Abascal en Zaragoza, donde llenó hasta la bandera el Palacio de Congresos dejando a 1.000 personas en la calle. Las comparaciones son odiosas pero algunas degeneran en escandalosas: las que trazaba la cúpula popular entre el acto de presentación de los candidatos madrileños, que se celebró en un cine de barrio, y el reventón de Vox en Zaragoza.

    Un servidor mira a su alrededor, alrededor mayoritariamente de centroderecha, alrededor que votó siempre PP y desde hace tres años alterna esta opción con la de Ciudadanos, curiosea, se atreve a preguntar qué papeleta meterá en las municipales y en las generales y la respuesta es casi unánime: “Vox”. Sólo mis padres, el arriba firmante y pocos más nos mantendremos donde siempre estuvimos, o con Casado o con Rivera, que en el fondo viene a ser lo mismo. Los tsunamis son silenciosos. Sólo te das cuenta que ha llegado cuando te ves arrollado por una ola de 15 metros que te deja sin conocimiento. Noelle-Neumann ya no está de moda.



    https://okdiario.com/opinion/2019/02...do-vox-3658284
    Aunque Inda director de OK diario "no votará a Vox por ser liberal y no conservador", por lo menos no es hostil a sus lectores, mayoritariamente simpatizantes de Vox

    En otros medios, en cambio, se da un fenómeno ininteligible, así en El Mundo o en El Español, etc. absolutamente hostiles a Vox..., sin embargo, el 90% de las opiniones de sus lectores va contra la línea editorial como puede comprobarse; sus secciones de comentarios vienen a ser un foro de afines a Vox y su caja de resonancia, rechazando o burlándose de las razones de los articulistas a sueldo.
    Última edición por ALACRAN; 05/02/2019 a las 13:50

  3. #123
    DOBLE AGUILA está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 jun, 14
    Mensajes
    1,274
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    En otros medios, en cambio, se da un fenómeno ininteligible, así en El Mundo o en El Español, etc. absolutamente hostiles a Vox..., sin embargo, el 90% de las opiniones de sus lectores va contra la línea editorial como puede comprobarse; sus secciones de comentarios vienen a ser un foro de afines a Vox y su caja de resonancia, rechazando o burlándose de las razones de los articulistas a sueldo.
    Confieso que a mí me gusta de vez en cuando, entretenerme viendo comentarios de los lectores en las noticias de medios; por su naturaleza y número, diríase a veces que Fuerza Nueva no ha muerto (sociológicamente hablando), algo de lo que me congratulo.
    ALACRAN dio el Víctor.

  4. #124
    Avatar de Pious
    Pious está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    21 jul, 17
    Mensajes
    2,695
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    En vista de las elecciones que se acercan recomendable es recordar este artículo de Juan Manuel de Prada:


  5. #125
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está en línea YO, TESTIGO DE CARGO
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    1,941
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    ..
    Última edición por ALACRAN; Hace 4 semanas a las 17:41

  6. #126
    Avatar de Valmadian
    Valmadian está desconectado Miembro carlista
    Fecha de ingreso
    23 oct, 06
    Ubicación
    Mi casa, territorio del Estado Carlista de España.
    Mensajes
    9,757
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    Me gusta este artículo, no hay dobleces en la opinión de su autor, un periodista harto de la mierda que impregna España, de esta especie de castigo bíblico que nos ha caído encima. Que puede pasar lo que dice el articulista no me extrañaría nada. Hace unos días hablé telefónicamente con un amigo del que nada sabía desde hace muchos años. Idealista de izquierdas, se ha pasado la vida por el mundo y me decía que no se creía lo que se ha hecho aquí, que España está irreconocible y que él, que ha sido médico entre los sandinistas, va a votar a VOX. Y lo va a hacer porque quiere venganza contra estos criminales y sus asquerosos partidos políticos, tal como indica el articulista. Lo cierto, es que no tiene nada de extraño, original o raro, sencillamente es que mi amigo forma parte de una masa de españoles hasta las narices que no se reflejan en las encuestas, es parte del voto oculto que puede dar la gran sorpresa en las próximas generales, y muchos deberían empezar a poner en romojo sus barbas, o tomar un avión con un billete de ida tan sólo, ante lo que pueda pasar.



    ¿Ganará VOX las próximas elecciones generales?



    La posibilidad de que VOX gane las próximas elecciones generales empieza a ser contemplada con terror por los viejos partidos políticos, sobre todo por la izquierda, que ha decidido emplear toda su fuerza, propaganda y capacidad destructiva en frenar el fulgurante y avasallador crecimiento de VOX. Pero numerosos expertos creen que el acoso a ese partido, al que demonizan calificándolo de "extrema derecha" peligrosa, tendrá un efecto contrario porque el pueblo reaccionará protegiéndolo, amparándolo y llevándolo en volandas hasta la Moncloa. Detrás del fenómeno VOX no hay truco sino un realidad terrible: los políticos españoles han sido tan canallas y han cometido tantas traiciones y abusos que el pueblo quiere venganza y espera con ilusión que VOX se los meriende.
    ---


    Abascal vaticinó en el Club Siglo XXI que el acoso de los progres le conducirá hasta la Moncloa

    Los españoles todavía se sorprenden cuando alguien dice que VOX podría ganar las próximas elecciones generales. Se quedan pensativos y, tras una rápida reflexión, la mayoría cree que es un "milagro" posible porque la gente está tan indignada que quiere arrasar con los viejos partidos, culpables del terrible deterioro de la nación, de la política y de la ética.

    Ya veremos si es cierto o no. Yo creo que puede ser cierto y que las encuestas apuntan en esa dirección. Ya hay quien lo dice en voz alta y quien lo escribe. Los más osados especulan con que podría ganar hasta con mayoría absoluta, si el actual ritmo de crecimiento que detectan las encuestas se mantuviera. Algunos sondeos ya sitúan a VOX por delante de Podemos y empatados con Ciudadanos, pero la diferencia es que Podemos retrocede, Ciudadanos crece milímetro a milímetro y VOX corre como una liebre, acercándose al PP y al PSOE.

    No juzguen ustedes a VOX con parámetros racionales y con los esquemas normales. El fenómeno VOX es anormal, como anormal es también esta España actual, corrompida, desquiciada e injusta. Si VOX hubiera sido un partido más, no habría conseguido 12 diputados en Andalucía, sin apenas dinero y sin la ayuda de los medios, ni estaría creciendo de manera exponencial en toda España, incluso en las traidoras tierras de Cataluña y el País Vasco. Si las izquierdas siguen engañando y exasperando a los españoles con sus políticas de saqueo fiscal, robos corruptos, engorde del Estado, abusos e imposiciones, es posible y probable que VOX obtenga mayoría en las próximas elecciones generales. Si siguen gobernando con el trasero, como ocurre en el PSOE andaluz, que en lugar de analizar su derrota, corregir errores y regenerarse, ha optado por gritar en las calles, la victoria de VOX llegará rápida y deslumbrante.

    El pueblo está tan harto de sinvergüenzas, corruptos, cobardes y mentirosos que quiere votar a los que hablan claro y no tienen miedo al chantaje de lo políticamente correcto. Cada día miles de nuevos amigos de VOX se incorporan a la esperanza de un cambio profundo que logre que la postrada y dañada España se levante y vuelva a ser grande. Millones de españoles votarán a los que prometan el fin de las autonomías, de las subvenciones a los amigos, de los contratos públicos amañados, de las comisiones, de los miles de políticos incapaces de justificar sus abultados patrimonios, de los privilegios de los políticos, del abuso de poder, de los impuestos abusivos y confiscatorios, de los cientos de miles de enchufados a sueldo del Estado, de los partidos políticos con exceso de poder y financiados con los impuestos, de los sindicatos de vagos, de la inmigración sin control, de los extranjeros mejor tratados que los españoles y de otros muchos abusos, arbitrariedades y canalladas del poder.

    Al hartazgo e indignación de los españoles demócratas y decentes se agrega la poderosa tendencia que atraviesa al mundo que empuja a los ciudadanos a vengarse de los políticos votando siempre en contra de lo que quiere el poder. El Gran Bretaña han apostado por el Brexit, cuando el poder quería lo contrario y lo mismo ha ocurrido en Francia, Holanda, Colombia, Italia y otros países, donde el pueblo ha dado sorpresas votando contra corriente, siempre para castigar a unos políticos vergonzosamente divorciados de la ciudadanía y habituados a gobernar anteponiendo sus propios intereses al bien común.

    Sin que ni siquiera haya tomado posesión su exiguo número de diputados andaluces, la presencia de VOX en la política española lo está cambiando todo. Los partidos revisan sus estrategias y cambian de rumbo. Podemos ya critica a Venezuela, el PSOE está paralizado por el miedo al futuro y el PP vuelve a ser de derechas, después del impresentable coqueteo con la socialdemocracia y la cobardía que le impuso Rajoy, mientras que los independentistas catalanes y vascos sienten ya el aliento del miedo a un futuro en el que será difícil que España les consienta sus actuales abusos, traiciones y cuchilladas. La gente se atreve a discutir lo que antes era tabú, incluyendo esa teórica protección a las mujeres que aplasta a los hombres, y los políticos tienen miedo al pueblo, por vez primera en cuatro décadas, lo que significa que por fin empieza a existir democracia donde antes sólo había tiranía de los partidos y de los políticos, una gente osada y ajena a la democracia porque gobernaba sin tener en cuenta las opiniones y deseos de los ciudadanos, que ahora exigen el protagonismo que la democracia les reconoce.

    Han engordado el Estado hasta convertirlo en un monstruo ingobernable e imposible de financiar, salvo que se esquilme al ciudadano con impuestos, tasas y multas, como está ocurriendo en España y en otros países, donde el dinero saqueado que no se emplea, como los políticos dicen, en pagar servicios básicos y políticas sociales, sino en mantener a los cientos de miles de políticos agarrados como lapas a las tetas del Estado y en alimentar las obscenas y corruptas redes clientelares, tejidas por los partidos para perpetuarse en el poder. El dinero del poder llueve generosamente para sus amigos, se emplea en reprimir al adversario, en comprar medios, periodistas y voluntades y en beneficiar a los inmigrantes, feministas y a otros colectivos afines, en lugar de ser orientado hacia el bien común.

    Todo esta política indecente y abusiva tiene que acabar y el pueblo sabe que la mejor manera de lograrlo es poniéndole a VOX una alfombra roja hasta las puertas de la Moncloa.


    https://www.votoenblanco.com/Ganara-...les_a7416.html
    ALACRAN dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  7. #127
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está en línea YO, TESTIGO DE CARGO
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    1,941
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    Lo que sí parece claro es que lo del voto (in)útil al PP no va a colar ya, por mucho cacareo histérico que los medios afines pongan.

  8. #128
    Avatar de Pious
    Pious está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    21 jul, 17
    Mensajes
    2,695
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    El arzobispo de Granada compara a Vox con el fascismo y aboga por el voto útil.
    ______________________

    El arzobispo de Granada, Javier Martínez, ha remitido este pasado viernes una dura y extensa carta a propósito del auge de Voxante las próximas elecciones generales: «Votar a una cierta derecha es votar a una cierta izquierda». Sin citar directamente al partido de Santiago Abascal, monseñor Martínez muestra su «preocupación creciente» por «una cierta derecha» que «parece a veces casi subvencionada» y se erige como «la visión cristiana del mundo», y sin embargo no lo es. Un paradigma que compara con el auge del fascismo y del nazismo en la Europa de entreguerras.

    «A comienzos del siglo pasado, en Francia, sucedió una historia parecida. No era el contexto de hoy, lo sé. El partido se llamaba entonces L’Action Française. Quería restaurar la cultura cristiana, pero sin la fe cristiana, sin Cristo. El supuesto restaurador, Charles Maurras, no era creyente. Muchos católicos lo apoyaron, de todos los niveles culturales y de todas las clases sociales», recuerda el arzobispo de Granada.

    «En el año 1926, la Santa Sede condenó a Maurras y prohibió a los católicos votarle. No todos siguieron la indicación de la Santa Sede. Pero la mayoría de quienes no lo hicieron terminaron echándose en los brazos de Hitler y de Mussolini», asevera Javier Martínez al remachar la carta, titulada ‘Trágica confusión en el pueblo cristiano’.

    «Una parte muy considerable de los que nos decimos católicos ya no sabemos lo que es el cristianismo, y eso nos permite confundirlo con cualquier ideología» venga «del lado que venga, desde las más caras y lujosas (con spa incluido) hasta las de todo un euro», prosigue el arzobispo de Granada, que alerta sobre «cualquier oferta que tenga un buen marketing en el mercado de lo espiritual y de los valores».

    «Quien tiene más interés en el crecimiento y el (relativo) éxito de esas propuestas de las que hablo, y que coquetean con él, son precisamente los grupos dispuestos a todo con tal de fracturar al pueblo español y desarraigarlo total y definitivamente de su tradición cristiana», sostiene Martínez, que reconoce ante todo la «libertad» de las personas a la hora de votar propuestas de partidos, sin decantarse por ninguno en concreto.


    La carta completa:

    «A propósito de las próximas elecciones.

    Parto de la base de que un político o un grupo político cualquiera, en un país que se dice libre, y hasta en uno que no lo fuese, es libre de proponer y defender (hasta de forma heroica), lo que considere mejor para el futuro del pueblo al que quiere servir. Y doy también por supuesto que todos los votantes, católicos y no católicos, son perfectamente libres de votar a la opción que consideren mejor para la sociedad en que viven. Más aún, voy a dar por supuesto que, tanto los políticos cuando hacen sus propuestas como los votantes cuando votan, lo hacen de hecho con la mejor voluntad de servicio, y quieren lo mejor (al menos para sus hijos y para sus amigos y para los hijos de sus amigos). Unos, quiero creer, proponen lo mejor que saben, y otros votan lo mejor que pueden.

    Yo soy un pastor de la Iglesia Católica. Pues bien, en los últimos meses, he venido oyendo, con sorpresa y tengo que decir, con una preocupación creciente, y en ambientes que se consideran verdaderamente católicos, que en las próximas elecciones van a votar a una opción política que ellos ven como la más cercana a “la visión cristiana del mundo”. Por desgracia, en las circunstancias actuales de la Iglesia y de la sociedad, lo que eso revela sobre todo es que una parte muy considerable de quienes nos decimos católicos ya no sabemos lo que es el cristianismo, y eso nos permite confundirlo con cualquier ideología o “espiritualidad”, venga del lado que venga, desde las más caras y lujosas (con SPA incluido) hasta las de todo a euro. Ya pasó con el marxismo, y luego (o antes, incluso) con el nacionalismo. Lleva varios siglos pasando con el liberalismo, y pasará con las que vengan. Pasará con cualquier oferta que tenga un buen marketing en el mercado de lo espiritual y de los valores, a menos que suceda una verdadera conversión: el despertar de una fe que tiene en sí misma todo el potencial que se necesita para rejuvenecer el mundo, sin el apoyo sobrevenido de ningún régimen o de ningún grupo político, pero que lleva en nosotros demasiado tiempo dormida, engañada y confundida.

    De ese sueño de la fe católica nace la parálisis del pensamiento cristiano en nuestra tierra, pero no sólo en el ámbito de dentro de la fe, sino en la política y en la economía, en el matrimonio y en la familia, en la estética y en la organización del trabajo, en el cuidado de la tierra y en todas las cosas que tienen que ver con lo humano (que son todas). La miopía de ese catolicismo es tal que ni siquiera se da cuenta de que quién tiene más interés en el crecimiento y el (relativo) éxito de esas propuestas de las que hablo, y que coquetean con él, son precisamente los grupos dispuestos a todo con tal de fracturar al pueblo español y desarraigarlo total y definitivamente de su tradición cristiana. Por muy paradójico que parezca, votar a una cierta “derecha” es votar a una cierta “izquierda”, hasta el punto de que esa “derecha” parece a veces casi subvencionada. Desde luego, es esa “cierta” izquierda quien la provoca y la hace crecer y la alimenta gustosamente. Y es necesario que eso se sepa. Y es necesario que un pastor de la Iglesia lo diga. Y luego, si uno lo sabe y aun así quiere votarles, porque sigue pensando que es lo mejor para todos, pues que los vote, pero que sea consciente de lo que hace. En la tradición moral cristiana, sólo lo que se hace consciente y libremente tiene valor moral, y es un acto propiamente humano (son las dos únicas cosas que la Iglesia pide para que un matrimonio sea matrimonio).

    Pero, entonces, me dicen amigos míos, un católico no tiene a quién votar. Conste que entiendo perfectamente la indignación de un pueblo que se ha visto traicionado en casi todo por aquellos a los que habían elegido como sus representantes, y entiendo el deseo de castigarles con el voto, ya que votar una vez cada cuatro años es (casi) lo único que se puede hacer para contribuir de algún modo configurar a la sociedad que deseamos. Pero me temo que no hemos aprendido la lección, y estamos, una vez más, dispuestos a caer (y más hondo todavía) en la misma trampa. Sí, no hay un partido “cristiano”. ¡Pues claro! ¿Qué esperábamos? No estamos en un mundo cristiano. ¿O es que no nos habíamos dado cuenta? ¿Y qué pasa? ¿Y si ésa fuera precisamente la oportunidad que Dios nos da para que supliquemos de nuevo con seriedad “la fe y el Espíritu Santo”, y para volver a ser cristianos —simplemente cristianos— en un mundo que, diga lo que diga, se muere de sed del Dios de Jesucristo? No necesitamos ni un partido ni un gobierno que “apoye” a los cristianos. No es el pueblo cristiano el que tiene necesidad de que los políticos apoyen su visión del mundo, son más bien un cierto tipo de políticos los que buscan ansiosamente el apoyo del pueblo cristiano, y tratan a toda costa de hacernos creer que es al revés.

    La verdad es que llevamos tanto tiempo apoyándonos en esos “falsos” apoyos que sin darnos cuenta hemos perdido la fe. Y nada necesitamos tanto como un poco de aire libre que nos cribe y nos purifique. Y nos vuelva a enseñar a ser cristianos “a la intemperie”, y no sólo alrededor de nuestra mesa camilla. Los cristianos de los primeros siglos tenían unos emperadores que no les trataban precisamente bien, ni les tenían mucha simpatía. En algunos lugares se acusaba a los cristianos de comer niños. En otros, de ser ateos en un mundo saturado de dioses. Por ahí andamos… Los cristianos rezaban por esos emperadores enemigos suyos. Es verdad que aquellos cristianos antiguos no tenían que votar a los emperadores. Y hasta da la impresión de que no les preocupaba demasiado quién fuera el emperador. Pero ser cristiano en aquel mundo significaba casi siempre “jugársela”, de una manera o de otra. Y sin embargo, ellos no delegaban su respuesta al amor de Dios en las estructuras del imperio, para que el imperio respondiera a Dios en nombre suyo. La verdad es que jamás la Iglesia creció tanto como en aquellos primeros siglos. Tanto y tan libremente.

    Cuando hablo así no estoy tampoco invitando a la abstención. Que, por supuesto, también es legítima, si uno cree verdaderamente que es lo mejor que puede hacer. Pero nada más lejos de mi pensamiento. Porque quien se abstiene, como quien vota en blanco, también vota, sólo que vota al grupo que resulte mayoritario. Es decir, vota al que vaya más “con la corriente” cultural dominante, o al que mejor haya manipulado las masas en la carrera electoral hacia el poder.

    Ya sé que muchos van a decir que un pastor de la Iglesia no debe “meterse” en “política”, porque la religión no tiene nada que ver con la política. Este razonamiento es diabólico, pero no me voy a detener a demostrarlo. Es un razonamiento diabólico, aunque sea uno de los mantras más repetidos en ciertos círculos católicos, de todo tipo, pero más aún en los supuestamente conservadores. Lo cierto es que ese mantra lo tenemos tan inoculado en nuestro ADN moderno, nos parece tan evidente, que no creemos siquiera que sea útil pensarlo, y mucho menos someterlo a crítica. En todo caso, un pastor tiene, creo yo, una cierta obligación de “salvar su alma” el día que tenga que responder de ella en el juicio de Dios (que es el único que realmente importa). Y eso incluye para él ante todo el haber tratado de guiar y de iluminar a su pueblo, también lo mejor que sabe, en los avatares de la historia. Guiar es también evitar que caiga en las trampas que hay por el camino, y más aún “cuando es de noche”. Y más aún, cuando el pueblo de Dios está propenso a enfermar gravemente, dejándose seducir tan solo con que algunos cantos de sirena dejen caer hábilmente de vez en cuando citas de algún santo o de algún papa. Alguien me ha dicho hace poco que a Mao le gustaba leer a Santa Teresa y a San Juan de la Cruz. Curioso, verdaderamente curioso…

    Lo siento mucho, pero en ningún caso yo creería haber cumplido con mi deber de pastor si dejo que el pueblo que el Señor me ha confiado confunda esos fuegos artificiales con la luz que brilla en los mártires y en los santos, y en la Gran Tradición de la Iglesia. Porque con la excusa de “no meterme en política”, resultaría que estaría ofreciendo mi incienso y mi adoración a la política (y a la religión) del imperio, que es quien se ha inventado esa historia de que religión y política no tienen nada que ver la una con la otra, con el resultado útil (para el imperio) de una enorme debilitación y una confusión creciente de la fe de los cristianos. Resultaría también que yo habría renegado de Jesucristo (porque Jesucristo habría muerto en vano), y habría adoptado a cambio la religión liberal, ya sea en su variante enteramente secular o en su variante secular a medias (es decir, aparentemente católica). Esa religión liberal no sólo está expuesta a todas la críticas de la religión de los siglos diecinueve y veinte, sino que en gran parte se las merece, se las ha ganado a pulso.

    Pero hay que decirlo, esa religión no es el cristianismo. No es lo que ha nacido del costado abierto de Cristo la tarde del Viernes Santo y no es la nueva creación que ha empezado a brotar la mañana de Pascua. No. Esa religión es más o menos la del deísmo y la de la masonería, la de los padres de la economía política y la de los padres de la constitución americana. Revestida o no de restos de vocabulario cristiano, es una religión tan inconsistente intelectualmente y tan pobre, que ni mi mente ni mi cuerpo me piden que me apunte a semejante cosa. Esa religión es la fábrica más eficaz de falsos creyentes, de no creyentes (y de resentidos) que ha conocido la historia cristiana en veinte siglos.

    El cristianismo es la afirmación de un hecho, la encarnación, la muerte y la resurrección del Hijo de Dios, y la experiencia del derramarse el Espíritu de Dios sobre los hombres “de todas las naciones” mediante la fe en Jesucristo y la pertenencia a él en ese misterioso cuerpo suyo que es la Iglesia. El cristianismo, podría decirse en síntesis, es la experiencia del Amor infinito de Dios que se nos da en Jesucristo y en la comunidad generada por ese regalo increíble a la humanidad que es Jesucristo. Es la experiencia de vivir y morir ya en la vida eterna y en el horizonte de la vida eterna. Por supuesto, que un hecho así tiene consecuencias para todos los hombres, de todas las culturas, y en todos los ámbitos de la vida.

    Esas consecuencias no son inmediatas. Requieren, por lo general, tiempo, y muchos mártires y testigos y maestros de la fe. La Iglesia tuvo desde el primer día que evangelizar y educar a “partos, medos, elamitas, cretenses y árabes…”, a Grecia y a Egipto, al norte de África y a Etiopía, a los pueblos germánicos y a los pueblos eslavos, a la Roma pagana, y a Mesopotamia y a Persia, que eran paganas de otra forma, y a los pueblos del Cáucaso (Armenia y Georgia), y a Kerala en la India, y a América, del Centro, del Norte y del Sur, y a China, y a Vietnam y a Filipinas, y a Corea, y al Japón. El hecho cristiano acoge todo lo que hay de verdadero, bello y bueno en cualquier cultura, y en el curso del tiempo lo purifica y lo enriquece y se enriquece con ella. Pero en ninguna cultura se siente extraño Jesucristo, y ninguna es del todo extraña a Jesucristo. San Juan Pablo II decía que “el profundo estupor ante la dignidad de la persona humana se llama evangelio, se llama también cristianismo”. El cristianismo, cuando es vivido, sostiene el valor de toda persona humana, de toda vida humana como vocación a la vida eterna. Y de ahí nace un especialísimo amor a todo lo humano: en primer lugar a la razón y a la libertad, a una libertad que no es ni la libertad liberal ni la libertad libertaria, anarquista; y también a la belleza de todo lo creado y de todo lo que hay de bueno en la historia humana. Nacen también una cierta concepción cristiana del trabajo, de la economía, de la familia, de la vida social, y de ahí una literatura, un arte, una música, toda una visión de la vida, de la creación y de la historia. [Por cierto, que la concepción cristiana de la familia, la familia cristiana, no es para nada lo mismo que lo que feministas “progres” y otros ideólogos suelen llamar la familia tradicional; eso que ellos llaman “la familia tradicional” no es más que la familia burguesa, por lo general machista, con un pedigrí que no va más allá del amor cortesano del siglo XIII, ya influido por el islam; y es esta concepción de familia la que hoy se descompone sin remedio. Pero volvemos a lo mismo. Que también en esto se nos ha olvidado lo que es el cristianismo. Y también habrá que explicarlo con más detalle en otra ocasión.]

    Pero pensar que se puede sostener esa “visión del mundo” (o a algunos aspectos selectivos de ella) sin la fuente de donde esa visión brota y se mantiene viva, ésa es la trampa más grande en que los cristianos llevan cayendo una y otra vez al menos desde el siglo diecinueve. Pensar que se puede hacer una cultura cristiana sin Cristo, sin la gracia de Cristo, sin la pertenencia a Cristo y al pueblo nacido de la Pascua es un insulto, no a la fe cristiana, sino a Jesucristo. Aunque estuvieran intactos todos los elementos de esa cultura cristiana —que nunca lo están, sencillamente porque la vida profunda de la Iglesia es de origen divino—, la mayor bofetada que un cristiano puede darle a quien proclama como su Señor es creer —y hacer creer a otros— que Jesucristo es un dato adjetivo en nuestra vida, y que se puede gozar de algunos bienes que Jesucristo ha inaugurado en la historia sin necesidad de él, de su gracia y de la pertenencia a su pueblo.

    Digo que cuando falta esa pertenencia fiel a la Iglesia y a Cristo —a Cristo vivo en la Iglesia de hoy, guiada por el Papa Francisco, el Vicario de Cristo y el Sucesor de Pedro—, nunca están todos los elementos de la cultura cristiana, sino sólo unas apariencias ambiguas. Ya he dado la razón verdadera para ello. Por ejemplo, esa “cultura de la familia y de la vida” que ahora se nos propone como si fuera la piedra angular del cristianismo (y el anzuelo en el que van a picar miles de cristianos de buena voluntad), no sobrevive tres minutos a la pérdida de la experiencia cristiana, y si no lo vemos a nuestro alrededor, es que estamos ciegos. Pero más aún, cuando esa supuesta “cultura de la familia y de la vida” se compagina con una defensa del capitalismo global y de la cultura del máximo beneficio, o se contrapone a la caridad social y política para con los barrios marginales de nuestras ciudades o con los emigrantes, alguna alarma roja debería encenderse en nuestra conciencia. Pues resulta que no se enciende nada, y eso es lo grave. Porque pone de manifiesto que ya no vemos a Jesucristo como el Señor (por muchas veces que usemos la palabra), como el centro de la creación y de la historia. Con otras palabras, que hemos perdido la fe. En lenguaje cristiano, eso se llama apostasía. “Apostasía silenciosa”, la llamó San Juan Pablo II. Y, por mucho que nos duela, ésa es exactamente nuestra situación. Por cierto, a comienzos del siglo pasado, en Francia, sucedió una historia parecida. No era el contexto de hoy, lo sé. El partido se llamaba entonces L’Action Française. Quería restaurar la cultura cristiana, pero sin la fe cristiana, sin Cristo. El supuesto restaurador, Charles Maurras, no era creyente. Muchos católicos lo apoyaron, de todos los niveles culturales y de todas las clases sociales. En el año 1926, la Santa Sede condenó a Maurras y prohibió a los católicos votarle. No todos siguieron la indicación de la Santa Sede. Pero la mayoría de quienes no lo hicieron terminaron echándose en los brazos de Hitler y de Mussolini».

  9. #129
    Avatar de Pious
    Pious está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    21 jul, 17
    Mensajes
    2,695
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    «Un obispo se mete en política» por Juan Manuel de Prada para el periódico ABC, artículo publicado el 18/III/2019.
    ______________________

    Javier Martínez, arzobispo de Granada, ha publicado una carta pastoral en la que alerta contra Vox, partido que compara con la Acción Francesa de Maurras (y aquí, Martínez no se recata de meter en el guiso a Hitler, incurriendo de forma algo penosa en la llamada ley de Godwin). Tal comparación se nos antoja, sin embargo, chusca e injuriosa; pues Maurras -a diferencia de Abascal- es una figura política problemática, pero egregia. La carta de Javier Martínez contiene una tácita incitación al «voto útil», así como una admonición contra la abstención, que nos parecen muy desafortunadas; pero incluye también observaciones muy atinadas, aunque estén expuestas confusamente.

    Martínez acierta cuando justifica que un obispo pueda «meterse» en política y arremete contra «quien se ha inventado esa historia de que religión y política no tienen nada que ver la una con la otra», tergiversando el pasaje evangélico de Dios y el César. Acierta, desde luego, cuando alerta contra esa derecha que pretende hacer compartible el apoyo de la familia con «una defensa del capitalismo global y de la cultura del máximo beneficio»; o que, a la vez que se proclama paladín de la vida gestante, carece de «caridad social y política» hacia los inmigrantes. Acierta sobremanera cuando lanza una crítica feroz al liberalismo, «ya sea en su variante enteramente secular o en su variante secular a medias (es decir, aparentemente católica)». Y, en fin, acierta cuando sostiene que la adhesión a esta falsa religión liberal es la causa principal de la apostasía silenciosa de los católicos; pues, como sostiene Martínez, el liberalismo «es la fábrica más eficaz de falsos creyentes, de no creyentes (y de resentidos) que ha conocido la historia cristiana en veinte siglos».

    No cabe duda de que Vox es un partido liberal; y que, por lo tanto, su supuesta «visión cristiana del mundo» no es más que una cáscara o fachada que encubre unos intereses ideológicos; o sea, el «traspaso de la mística en política» que denunciaba Péguy. Pero Vox no es más liberal que otros partidos que concurren en estas elecciones, o en elecciones pasadas, contra los que sin embargo nunca se alzó la voz de ningún obispo. En algún pasaje de su carta, José Martínez afirma comprender la indignación de los católicos, traicionados por los peperos; sin embargo, no denuncia la connivencia de las jerarquías eclesiásticas con ellos, ni tampoco el apoyo explícito y reiterado que han recibido en diversas citas electorales desde movimientos católicos próximos a Javier Martínez. Tiene razón el arzobispo de Granada cuando denuncia «la parálisis del pensamiento cristiano». Pero los principales culpables de esa parálisis son las jerarquías eclesiásticas, que dejaron de proclamar la doctrina católica y se conchabaron con la falsa religión liberal, no por prudencia, ni siquiera acogiéndose a la disciplina del arcano, sino para disfrutar de las prebendas del régimen político vigente; y, a la vez que hacían esto, estrangularon sañudamente toda posibilidad de una política católica que alumbrase abarcadoramente todas las realidades humanas. Así, alertar ahora contra tal o cual partido es como llorar sobre la leche derramada.

    Javier Martínez es un gran lector de Léon Bloy, a quien acaba de reeditar. Y Bloy nos enseña -refiriéndose al liberalismo- que un mal árbol nunca puede dar frutos buenos; y que los católicos que creen su deber recoger los frutos de este árbol maldito antes o después se convierten en «ateos inconscientes, pero ateos prácticos, espantajo de demonios, y acabarán colgándose todos del árbol, como se colgó el mal apóstol, hasta reventar». Poco importa, querido don Javier, la rama desde la que se cuelguen.

    https://www.abc.es/opinion/abci-obis...3_noticia.html

  10. #130
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está en línea YO, TESTIGO DE CARGO
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    1,941
    Post Thanks / Like

    Re: El fenómeno Vox: la «nueva derecha» prepara el asalto al Congreso

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Vox monta su ejército y ficha cuatro generales

    En los últimos meses, Vox ha convertido a las Fuerzas Armadas en una especie de cantera. Si el pasado mes de diciembre anunciaba el fichaje del ex Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME) general Fulgencio Coll como candidato a la Alcaldía de Palma para el 26-M, en los últimos días ha incorporado a sus filas a otros tres oficiales generales retirados como cabezas de lista para las elecciones del 28-A. Se trata del general de Brigada de Infantería de Marina Agustín Rosety Fernández de Castro, el general de división del Ejército de Tierra Alberto Asarta y el teniente general de Ejército del Aire Manuel Mestre. De ellos, los dos primeros apoyaron con su firma el manifiesto a favor de Francisco Franco y en contra de su exhumación.


    Rosety será el número uno de la lista de la formación de Santiago Abascal por la provincia de Cádiz, mientras que Asarta irá de cabeza de lista por Castellón y Mestre por Alicante. Unos nombramientos que cuentan con el «respeto» de la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien, sin embargo, avisó ayer a Vox de que «sería bueno que ninguna fuerza política tuviera la tentación de utilizarlas», informa Ep. Un mensaje que llama la atención al tener el PSOE una militar en sus filas, la diputada Zaida Cantera, y a otra como candidata para el 26-M, la cabo Teresa Franco.
    Los tres nuevos fichajes de Vox cuentan, al igual que el general Coll, con una dilatada carrera en las Fuerzas Armadas.

    Asarta, nacido en 1951, estuvo ligado al Ejército más de 48 años, durante los cuales ha mandado unidades como la Brigada de Infantería Acorazada «Guadarrama XII» o el Regimiento de Infantería Mecanizada «Castilla 16». Su experiencia en misiones de paz arrancó en 1991, como observador de Naciones Unidas en Centroamérica, de donde pasó a otras como Bosnia, Irak (muy crítico con la retirada de las tropas y bajo las órdenes de Coll) o Líbano, donde entre 2008 y 2009 estuvo al mando del sector este de la Misión de Naciones Unidas. Años después, en 2012, se convirtió en el primer militar español en comandar esta operación. Ahora, será el cabeza de lista de Vox al Congreso por la provincia de Castellón.

    Rosety, mientras, dedicó más de 40 años de su vida a las Fuerzas Armadas, sobre todo a la Infantería de Marina, en cuya Escuela fue profesor, al igual que en la de Guerra Naval. Ha estado al frente de unidades de unidades de Operaciones Especiales e Infantería y fue subdirector general de Tropa y Marinería de la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar. Su último puesto lo ocupó en Infantería de Marina, donde fue segundo jefe. En su nueva andadura política es el número uno por Cádiz.

    Por último, el teniente general Mestre también dedicó cerca de 50 años de su vida al Ejército del Aire. En ese tiempo fue, entre otros, Jefe de Estudios de la Academia Básica del Aire, responsable del Mando Aéreo de Canarias, comandante de la Fuerza Conjunta de la OTAN en Lisboa o Jefe del Mando de Personal. Ha participado en misiones en Kuwait, Afganistán y Bosnia, y fue uno de los redactores de la Doctrina Aérea Básica. Ahora es el cabeza de lista por Alicante.

    En el caso del general Coll, el primero de los militares que se sumó a Vox para el 26-M (en concreto a Actúa-Vox para la Alcaldía de Palma), también dedicó más de la mitad de su vida a las Fuerzas Armadas, llegando a Jefe del Ejército de Tierra. Desde que entró en la Academia de Zaragoza en 1966, fue jefe de la Brigada «Extremadura XI», comandante militar de la Provincia de Badajoz, responsable de la División «Brunete nº1», primer jefe de la UME y JEME entre 2008 y 2012, cuando el general Julio Rodríguez era JEMAD.


    En una reciente entrevista a LA RAZÓN, Coll, muy crítico con el órdago independentista, apuntó que «no debería ser extraño que un militar entre en política» y reconoció que «hay que apoyar a cualquier partido que defienda con claridad la Constitución, la democracia, la libertad y la convivencia». Según comentó, se unió a Actúa-Vox porque «no podía estar viendo lo que pasa sin ayudar a los que quieren evitar que se rompa España».




    https://www.larazon.es/espana/vox-mo...les-EM22484066
    Última edición por ALACRAN; Hace 2 días a las 16:36

Página 7 de 7 PrimerPrimer 1234567

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 4 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 4 visitantes)

Temas similares

  1. El fenómeno Podemos desde la lejana Rusia.-
    Por Guerreiro Galaico en el foro Europa
    Respuestas: 1
    Último mensaje: 06/12/2014, 11:07
  2. El fenómeno del escrache
    Por Martin Ant en el foro Noticias y Actualidad
    Respuestas: 0
    Último mensaje: 25/04/2013, 18:38
  3. La derecha social uruguaya - una nueva dinámica comunitaria
    Por celestesocial en el foro Hispanoamérica
    Respuestas: 8
    Último mensaje: 12/09/2011, 00:47
  4. El fenómeno del testimonio
    Por FACON en el foro Religión
    Respuestas: 2
    Último mensaje: 21/02/2008, 13:50
  5. También en México avanza la nueva derecha social
    Por rey_brigo en el foro Hispanoamérica
    Respuestas: 5
    Último mensaje: 05/09/2007, 14:11

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •