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Tema: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

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  1. #1
    DOBLE AGUILA está desconectado Miembro Respetado
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    Re: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

    El número de altos mandos militares firmantes de ese manifiesto, lo cierto es que fue creciendo vertiginosamente con el paso del tiempo. Fijémonos en los enlaces:

    https://www.elcorreodemadrid.com/nac...-a-Franco.html

    https://www.elconfidencialdigital.co...531116266.html

    https://www.elconfidencialdigital.co...NES-FRANCO.pdf
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  2. #2
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    Re: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

    Me ha venido a mano un texto de El País del año 1977, corroborando la tesis del hilo, que evidencia cómo en los años de la Transición ni aún la izquierda moderada llamaba a Franco "dictador", ni "dictadura", ni "cortes de la dictadura" sino "Francisco Franco", "general Franco".

    Aunque "general" era palabra despectivamente anacrónica, pues el título de el Franco Jefe de Estado fue realmente el de Generalísimo (como burla sería llamar anacrónicamente "Padre" Woitila y "seminarista" Bergoglio), pero eso de Generalísimo ya les era insoportable.

    Como se comprueba, !ni la más mínima mención entonces de "dictadura" franquista!

    Adiós a las Cortes franquistas

    1 JUL 1977
    Aunque las Cortes franquistas murieron en realidad el pasado 19 de noviembre, cuando una mayoría abrumadora de procuradores firmó su propia sentencia de muerte al decir sí al proyecto de ley para la Reforma Política de Adolfo Suárez; las Cortes españolas fundadas por el general Franco en 1943 terminaron ayer, sin ningún acto oficial, con bastante más pena que gloria, después de las dos prórrogas que el Gobierno de la Corona necesitó para instaurar en este país la democracia. Después de 34 años, diez legislaturas, las Cortes españolas, que fueron, en todo caso, un fiel reflejo de la voluntad del general Franco, las Cortes orgánicas dejaron paso -ayer, a las doce de la noche- a las Cortes inorgánicas, compuestas de Congreso de los Diputados y de Senado, como lo habían sido antes del régimen anterior.
    Ismael Lafuente ha preparado el siguiente informe.

    Cuando Francisco Franco confesaba a su ministro Ramón Serrano Súñer, en el verano de 1942, en el palacio del Pardo su intención de crear las Cortes españolas, quizá no pensase que las mismas iban a durar 34 años, tres meses y trece días, exactamente. Aunque en aquellos días, quienes tenían un ayer reciente pensaban que, como había ocurrido con la Asamblea Nacional de Miguel Primo de Rivera, las Cortes de Franco iban a durar tanto o más que quien las había creado. Y así fue.«Con la apertura de las Cortes españolas iniciamos, después de una larga cadena de trabajos y sacrificios, una etapa decisiva del orden nuevo, en la que con claridad y rigor«se establece un sistema institucional de plenitud jurídica, que abre a los elementos constitutivos de la comunidad nacional un cauce real para su colaboración con las tareas del Estado.» Con estas palabras, Franco declaraba inauguradas, en 1943, las nuevas Cortes, en el discurso que abriría la primera de las diez legislaturas que ahora terminan.

    El interior del palacio de la Carrera de San Jerónimo -que había sido la sede del Congreso de los Diputados de la República y que después de la guerra civil se había convertido en el Instituto de Estudios Políticos- se había remozado completamente. Franco había dicho: «Las Cortes no pueden recordar el pasado.» Y así se sustituyó la tapicería verde por otra azul. Así se taparon las columnas de hierro forjado, se quitaron varias placas conmemorativas de las anteriores Cortes y se llevó el banco azul al estrado presidencial.

    El 16 de marzo de 1943 se celebró la primera sesión de juramento de los procuradores. Según el reglamento de las Cortes, redactado por el Gobierno, los primeros procuradores en Cortes fueron los siguientes: los ministros, el presidente del Consejo de Estado, los consejeros nacionales, el canciller de la Hispanidad, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, los altos cargos sindicales, los alcaldes de las cincuenta capitales de provincia, Melilla y Ceuta, los rectores de las universidades, los presidentes del Instituto de España, de las Reales Academias, del Instituto de Ingenieros Civiles y cincuenta procuradores designados por el Jefe del Estado.

    Los familiares
    Hasta la novena de las diez legislaturas (cada una de ellas duró tres años, con excepción de las dos últimas) no entraron en las Corte los procuradores familiares, elegidos y no designados como los demás, algunos de los cuales -pocos- fueron los únicos que dejaron oír su voz discrepante en el hemiciclo. La mayoría del resto de lo procuradores -que llegaron a se conocidos en la jerga política como los procuradores de libre destitución- se distinguieron más por su adhesión que por su participación, al poder ser cesados en su cargo de procuradores en virtud de su designación directa o en virtud, de serlo por los cargos que ocupaban.

    Cuatro presidentes
    Cuatro presidentes tuvieron las Cortes franquistas: Esteban Bilbao Eguía, marqués de Bilbao Eguía, que fue presidente durante veintitrés años (el primer vicepresidente de las Cortes fue Carrero Blanco), -que había sido ministro de Justicia-; Antonio Iturmendi Bañales, cuatro años en la presidencia -ex ministro die Justicia como el anterior-; Alejandro Rodríguez de Valcárcel, seis años, quien vivió al frente de la Cámara los momentos trascendentales de la muerte de Franco y la proclamación como Rey de Juan Carlos de Borbón, y Torcuato Fernández Miranda, dos años, quien llevó sobre sus espaldas el proyecto de ley para la Reforma Política.

    Franco inauguró las diez legislaturas. La primera, el 17 de marzo de 1943; la segunda, el 14 de mayo de 1946; la tercera, el 18 de mayo de 1949; la cuarta, el 16 de mayo de 1952; la quinta, el 16 de mayo de 1955; la sexta, el 17 de mayo de 1958; la séptima, el 3 de junio de 1961; la octava, el 8 de julio de 1964; la novena, el 17 de noviembre de 1967, y la décima, el 18 de noviembre de 1971. Cuando Franco se dirigía a las Cortes, el sillón presidencial era sustituido por un sillón-trono dorado, que se guardaba en el palacio del Consejo Nacional. También hacía traer una lámpara portátil de mesa, con pantalla de color verde, que era la que tenía en su despacho en el palacio del Pardo.

    En otras tres ocasiones presidió Franco el Pleno de las Cortes: el 22 de noviembre de 1966, para presentar la Ley Orgánica del Estado; el 22 de julio de 1969, para proponer a don Juan Carlos como príncipe de España y sucesor suyo a título de Rey, y al día siguiente, 23 de julio, para presidir la sesión en la que éste juró como sucesor.

    Las leyes más importantes
    Entre las leyes más importantes que aprobaron las Cortes franquistas en sus 34 años largos de existencia merecen destacarse las siguientds: ley Orgánica del Consejo de Estado, nuevo Código de Justicia Militar, Fuero de los Españoles, ley de Sucesión, ley de Enjuiciamiento Criminal, ley de Convenios colectivos, Principios del Movimiento Nacional, Plan de Estabilización Económica, ley de los Derechos Políticos, Profesionales y de Trabajo de la Mujer, ley de Prensa, ley Orgánica del Estado, ley Orgánica del Consejo del Reino, ley de Secretos Oficiales, ley General de Educación, ley Sindical, ley del Suelo, el régimen de incompatibilidades de los procuradores, las bases del Estatuto de Régimen Local, ley reguladora del Derecho de Reunión, ley de Asociaciones Políticas, la reforma del Código Penal que permitió hacer efectiva la ley anterior y, finalmente, ley para la Reforma Política.

    Pese a tener unas Cortes dóciles, mucho más reaccionarias que los propios Gobiernos de Franco, éstos tuvieron que gobernar en multitud de ocasiones a través del decreto-ley. Véase una muestra: sólo durante las tres primeras legislaturas se dictaron por el Gobierno 160 decretos- leyes.

    Además de los tres Plenos citados, presididos por Franco, hubo otros dos que marcaron, asimismo, hitos en la historia de las Cortes: el 12 de febrero de 1974, con el discurso liberalizador del entonces presidente Carlos Arias, y el del 22 de noviembre de 1975, fecha de la proclamación como Rey de don Juan Carlos. En esta ocasión, el entonces presidente Rodríguez de Valcárcel, casi con lágrimas en los ojos, después de proclamar Rey de España a Juan Carlos, gritó: «Desde la emoción en el recuerdo de Franco, ¡Viva el Rey!, ¡Arriba España! », frase esta última que nunca volvió a decir el actual Rey.

    En la última fase de las Cortes, éstas estaban compuestas por 563 procuradores, entre la representación sindical, la familiar, la de corporaciones y los de designación directa del Jefe del Estado. De los procuradores de las Cortes franquistas, solamente 46 han alcanzado un escaño en las pasadas elecciones. Casi todos de la UCD y algunos pocos de AP.

    Como detalle a adjuntar se puede decir que durante los veintiún primeros años, los españoles no tuvieron noticias directas de las sesiones de la Cámara, porque no se permitió la entrada en ella a los periodistas. De vez en cuando, las Cortes publicaban una nota oficial dando cuenta de los debates de algún proyecto de ley.

    Un total de diecinueve procuradores ostentaron esta condición durante los 34 años de las Cortes, durante las diez legislaturas. Fueron estos: José Lus Arrese, Agustín Aznar, Raimundo Fernández Cuesta, José Finat y Escrivá de Romani, Alfonso Lafuente Chaos, Vicente García Ribes, José Antonio Girón, Francisco Labadie, Enrique Lamo de Espinosa, Alberto Martín Artajo, Dionisio Martín Sanz, Pedro Nieto Antúnez, Blas Pérez, Carlos Pinilla, Pilar Primo de Rivera, Tomás Romojaro, Diego Salas Pombo, Jesús Suevos y Rodrigo Vivar Téllez.

    * Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de julio de 1977
    https://elpais.com/diario/1977/07/01...01_850215.html



    Está claro que, de años acá, se ha dado una consigna criminalizadora hacia Franco y aquella España, desde altísimas instancias, a la que todos los medios, lo quieran o no, se ven conminados a obedecer escrupulosamente.

    Pasmo da imaginar la saña satánica y el odio ("dictador", "genocida", "asesino sanguinario", holocausto caníbal ...) con que este mismo panfleto al servicio de sus amos "tres puntos " reescribiría hoy estos mismos hechos, y se despacharía contra esos personajes.

    Al final acertó Hitler cuando ya le avisaba: "Caudillo, nunca le perdonarán que les haya ganado la guerra"

    .
    Última edición por ALACRAN; 03/12/2019 a las 22:42
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  3. #3
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    Re: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

    El mismo Caudillo dejó claro ya en su día que el Estado Nuevo emanado de los principios del 18 de julio nada tenía que ver con dictaduras, como puede apreciarse en su discurso de Año Nuevo de 1959: https://gloria.tv/post/nPUyi6YwRJmF4aL9H83dkge97
    Transcribo:
    «Por razón de su mismo origen, de sus causas eficientes y finales, el régimen español desde su nacimiento nada tiene que ver con la dictadura ni con cualquier otro tipo de situación o pronunciamiento político de emergencia. Desde el primer instante, no es la provisionalidad la que impulsa, alienta y califica su doctrina y su acción, ni su concepción. No son unos problemas concretos y transitorios los que se propone resolver, sino el gran problema español en su totalidad y en todas sus dimensiones. No es un determinado y anterior orden político subvertido el que se propone rehabilitar, sino que desde su iniciación es el Orden político. No es un estado de hecho que tiene condicionada su licitud, ni su legitimidad limitada por el tiempo necesario para recuperar la normalidad alterada, sino que es el régimen históricamente normal y legítimo».
    http://www.generalisimofranco.com/Di...1959/00026.htm

    Saludos en Xto.
    Última edición por ReynoDeGranada; 04/02/2020 a las 15:52
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
    𝕽𝖆𝖒𝖎𝖗𝖔 𝕷𝖊𝖉𝖊𝖘𝖒𝖆 𝕽𝖆𝖒𝖔𝖘

  4. #4
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    Re: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

    Propiamente el régimen se autodefinía como democracia orgánica, contrapuesta a la democracia inorgánica, o de partidos, la única que hoy se considera como democracia.

    Aun así pueden caber muchas objeciones en sentido teológico contra la democracia orgánica (la actual inorgánica es una aberración teológica) si partimos de Santo Tomás de Aquino, que ensalzaba el gobierno de pocos mejor que el de muchos y el de uno mejor que el de pocos en su "Del Gobierno de los príncipes"): gobierno de uno o de pocos, por supuesto virtuosos y cristianos.

    Llamar constantemente a aquel régimen "dictadura" vendría a ser como tachar a la inversa, a lo que en esta época padecemos, contantemente como "demagogia" o "oclocracia" (gobierno de los peores), etc, y en alguna época no dudo que eso ocurrirá.

    Aquí un estudio de la democracia orgánica:

    https://www.elespañoldigital.com/democracia-organica/
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  5. #5
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Re: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

    «Por razón de su mismo origen, de sus causas eficientes y finales, el régimen español desde su nacimiento nada tiene que ver con la dictadura ni con cualquier otro tipo de situación o pronunciamiento político de emergencia. Desde el primer instante, no es la provisionalidad la que impulsa, alienta y califica su doctrina y su acción, ni su concepción. No son unos problemas concretos y transitorios los que se propone resolver, sino el gran problema español en su totalidad y en todas sus dimensiones. No es un determinado y anterior orden político subvertido el que se propone rehabilitar, sino que desde su iniciación es el Orden político. No es un estado de hecho que tiene condicionada su licitud, ni su legitimidad limitada por el tiempo necesario para recuperar la normalidad alterada, sino que es el régimen históricamente normal y legítimo».
    Es obvio que el vocablo "dictador" conlleva hoy día una clara connotación peyorativa. Pero la cuestión que se dilucida es si corresponde o no a Franco ese calificativo desde el punto de vista de la estricta denotación de la palabra. Y en relación a este último sentido, que es el único que se discute, se trata de aclarar si Franco se autoconcedió poderes extraordinarios provisionales en virtud de los cuales quedaban suspendidas determinadas "leyes" constitucionales con respecto a su persona.

    Franco lo único que afirma es que él no se consideraba "dictador" con respecto a ninguna "legislación" constitucional anterior a su llegada al poder el 1 de Octubre de 1936, sino que consideraba abrogado cualquier texto constitucional previo a dicha fecha. Es lógico que fuera así, en tanto que él se elevó a la categoría de Fundador revolucionario de una nueva Constitución (otra más en la colección).

    Pero en el seno de esa nueva Constitución inventada por él, sí que gozó de las características propias que hemos señalado antes para la definición aséptica y neutral de un "dictador". Los poderes extraordinarios provisionales que se autoarrogó Franco fueron de carácter vitalicio, los cuales desaparecerían definitivamente con su muerte, debiendo su Sucesor ajustarse solamente al cuerpo constitucional creado ex novo por el propio Franco. Así se señala en la Disposición Transitoria primera, párrafo segundo, de la "ley" constitucional de 1967:

    II. Las atribuciones concedidas al Jefe del Estado por las Leyes de treinta de Enero de mil novecientos treinta y ocho y de ocho de Agosto de mil novecientos treinta y nueve, así como las prerrogativas que le otorgan los artículos sexto y trece de la Ley de Sucesión, subsistirán y mantendrán su vigencia hasta que se produzca el supuesto a que se refiere el párrafo anterior [es decir, el momento de la sucesión a la muerte de Franco].

  6. #6
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    Re: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

    Es obvio que el vocablo "dictador" conlleva hoy día una clara connotación peyorativa. Pero la cuestión que se dilucida es si corresponde o no a Franco ese calificativo desde el punto de vista de la estricta denotación de la palabra. Y en relación a este último sentido, que es el único que se discute, se trata de aclarar si Franco se autoconcedió poderes extraordinarios provisionales en virtud de los cuales quedaban suspendidas determinadas "leyes" constitucionales con respecto a su persona.

    1- Pues no mire; precisamente, este hilo no va de si Franco fue o no fue “dictador”, como puede comprobarse, sino de la manía unísona y premeditada, a coro, de estos últimos años en tacharle de “dictador” cada vez que en público se le menciona.
    Porque, por esa misma regla, cada vez que se hablase de Adolfo Suárez podría y deberían decir los medios: el perjuro Adolfo Suárez o el exfalangista Adolfo Suárez… etc; y refiriéndose a Carrillo: el genocida Carrillo… etc; y refiriéndose al rey Juan Carlos: el perjuro rey Juan Carlos o el ex-franquista Rey Juan Carlos, o el señor X de los GAL Felipe González, etc. Pero eso no sucede. Y es que la cosa va dirigida específicamente a Franco. Y de eso va el hilo.

    Si ya todo el mundo está harto de “saber” que Franco fue “dictador” ¿a qué viene la constante cantinela?


    2- Sobre si fue dictador o no, o lo que por dictador se entienda o cada uno entienda, lo primero que un católico debería atender es que Santo Tomás de Aquino en su de Regimine Principum y en la Suma Teológica afirma que “EL MEJOR GOBIERNO ES AQUEL QUE SE HACE POR UNO SOLO. La razón es que gobernar no es otra cosa que dirigir las cosas gobernadas a su fin, que es algún bien. La unidad es de la esencia de la bondad” (Suma Teológica, I, 103, 3).

    Por tanto, en base a Sto Tomás, solo hubiera quedado el gobierno franquista deslegitimado si hubiese degenerado en “tiranía”; ahora bien, el constante ensalzamiento del Régimen de Franco por los papas de aquella época lo desmiente y hace inimaginable. Ya envié algún enlace con alabanzas dedicadas al franquismo por Papas y obispos y no es del caso traerlas aquí.
    Así que con eso, señor Martin Ant, usted que es tan amigo de lo “tradicional” deberían quedar zanjadas sus prevenciones sobre el tema. Y si las de usted no, como es evidente, al menos, las de los católicos en materia política, sí deberían solucionarse.

    Que todo buen gobierno (en sentido católico) de uno solo, alabado por Santo Tomás, se llame últimamente “dictadura” precisamente por la creme de la creme de la degeneración: descreídos, abortistas, homosexualistas, blasfemos, masones, feministas, globalistas etc, debería aconsejar a todo tradicionalista o católico tener cierta prevención hacia la palabrita en cuestión. O al menos no usarla haciendo coro con la chusma anticristiana, disculpándola.

    Y sepa vd. que su alabada Monarquía Tradicionalista de las Españas etc, olería y huele a “dictadura” de lo lindo para toda la patulea antifranquista de la antiespaña. Y que ese espléndido Rey de las Españísimas etc, de haberlo habido sería tenido por ellos como otro “dictador” de tomo y lomo. O a ver qué se cree usted.

    En fin, en tiempos revueltos ve más prudente fiarse uno de Santo Tomás de Aquino y de Pío XI y Pío XII más que de un Francisco Elías de Tejada y similares ¡qué le vamos a hacer!
    Opiniones sobre materia política discordantes de aquello que afirmaban, toleraban o ensalzaban las encíclicas y enseñanzas especialmente de un Pío IX, un León XIII, un San Pío X, Pío XI o Pío XII o de la teología tradicional un católico no debería aceptarlo o al menos, tomarse con prevención como libre opinión particular. Y en ese sentido, el decisivo, el Régimen de Franco está impoluto.


    3. Por otra parte, se comete injusticia y falsedad comparando la dictadura de Primo de Rivera con la “dictadura” de Franco. Bajo Primo de Rivera (1923-1930) no hubo elecciones y desaparecieron las Cortes; Cortes que sí hubo con Franco desde 1942 (por supuesto no al servicio de la antiespaña ni de la masonería); quien convocó elecciones donde se presentaban diferentes candidaturas (no por supuesto las de obediencia internacionalista o masónica) e incluso convocó dos referéndums.
    Otra cosa es que las partitocracias masónicas de Centro Europa, como otra cosa no cabía esperar) no dieran el visto bueno a aquello. ¡¡Qué pena, vaya por Dios!! ¿no? ¡Lo que nos estábamos perdiendo… ¡

    Pero a estas alturas ya sabemos lo que aquella Europa “libre” de entonces y de ahora nos tenía preparado y que Franco sabía y frenaba: el abismo degenerativo más espantoso convirtiéndonos económicamente en su colonia veraniega de camareros y país exportador de lechugas y pepinos; y, eso sí, de paso culturalmente hundirnos y enfrentarnos retrotrayéndonos al salvajismo tribal y la desaparición de España como pueblo civilizado.

    Última edición por ALACRAN; 16/10/2020 a las 17:58
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  7. #7
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    07 nov, 12
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    Re: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

    Pues no mire; precisamente, este hilo no va de si Franco fue o no fue “dictador”, como puede comprobarse, sino de la manía unísona y premeditada, a coro, de estos últimos años en tacharle de “dictador” cada vez que en público se le menciona
    Yo entendí que el título del hilo se refería a si estaba o no justificado poder apostillar a Franco con el nombre de "dictador" atendiendo a si cumplía o no, en sentido general, las características descriptivas propias de un "dictador" que resumí en el mensaje anterior (al margen, por supuesto, del título oficial de Jefe de Estado con el que él se calificaba a sí mismo, y que sigue siendo reconocido, obviamente, por el actual régimen juanista que le continuó y sucedió).

  8. #8
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    Re: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

    ¿General Franco o Generalisimo Franco?

    Sentemos, de entrada, que quienes hablan de Franco como general ("general Franco") lo sepan o no, están dando por buena la Segunda República y condenando el Alzamiento del 18 de Julio.

    Tras 40 años de constante denominación como Generalísimo, tras su muerte, en 1975, se generalizó lo de “General” Franco. Tal venía siendo ya el calificativo de los antiguos disidentes e intelectuales, digamos “moderados”, en el exilio, en la universidad, en el periodismo... (Lo de llamarle “dictador” antes de 1975 y en la transición, era sólo cosa de separatistas, comunistas, terroristas y panfletos de brocha gorda).

    ¿Por qué se pasó a llamarle universalmente, y hasta por franquistas, “General” Franco (inexacto) y se renegó de lo de “Generalísimo”?

    El motivo que todos instintivamente aceptaban era que usar el superlativo –“ísimo”, significaba un elogio postizo (e inmerecido) que no se quería recalcar, así como marcar distancias con el "General" y su Régimen, pasando por alto que, ese superlativo se basaba en la también superioridad jerárquica de Franco sobre los demás generales, y que le otorgaba también la Jefatura del Estado.

    **

    Franco fue ascendido a general en 1926 con tan solo 33 años, en la época de Primo de Rivera y era general cuando se produjo al Alzamiento del 18 de julio de 1936.

    Veamos los hechos que motivaron la denominación de Generalísimo, durante la Guerra, en la España del bando nacional:

    (...) Por decreto del 24 de julio de 1936 se formó la Junta de Defensa Nacional, órgano colegiado de Gobierno que asumía todos los poderes del Estado, así como la representación del mismo ante las potencias extranjeras, en la Zona Nacional.

    En un principio, dicha Junta estuvo compuesta por el general de División, Miguel Cabanellas Ferrer, que hacía las veces de presidente de la misma, y que fue elegido el 23 de julio de 1936, como general más antiguo; por el también general de División Andrés Saliquet Zumeta; los de Brigada, Miguel Ponte y Manso de Zúñiga, Emilio Mola Vidal y Fidel Dávila Arrondo; y por los coroneles del Cuerpo de Estado Mayor del Ejército, Federico Montaner Canet y Fernando Moreno Calderón. Con posterioridad se integraron en ella el capitán de navío Francisco Moreno Fernández, que el mismo día de su incorporación, el 30 de julio de 1936, fue nombrado jefe de la flota. El 3 de agosto lo hizo el general de División, Francisco Franco Bahamonde y el 18 del mismo mes, el también general de División Germán Gil Yuste. El 17 de septiembre, el general de División, Gonzalo Queipo de Llano y el general de Brigada, Luis Orgaz Yoldi. La Junta fijó su residencia en Burgos y ejerció su mandato hasta el 1º de octubre de 1936 en que, por decreto de la misma se nombró Jefe del Gobierno del Estado al general Franco –que asumió todos los poderes del nuevo Estado- y comenzó a funcionar la Junta Técnica del Estado.

    El 21 de septiembre de 1936, la Junta de Defensa celebró su primera reunión en una finca del ganadero Antonio Pérez Tabernero, en Muñodono, a unos 30 kilómetros de Salamanca, junto a su aeródromo de guerra. Asistieron los generales Cabanellas, Dávila, Mola, Saliquet, Valdés y Cabanillas, Gil Yuste, Franco, Orgaz, Queipo de Llano y Kindelán y los coroneles Montaner y Moreno Calderón. Se produjo una votación y todos, menos Cabanellas, aceptan la necesidad del mando único. Entonces Kindelán, con el apoyo de Mola y de Orgaz, propone a Franco. (…)

    El día 28 de septiembre, con la euforia por la liberación del Alcázar, se celebró la segunda reunión en el campo de Salamanca. Gracias a Mola, los otros dos posibles aspirantes, Cabanellas y Queipo de Llano, cedieron a favor de Franco, por el que se inclinaba claramente la mayoría. Se celebró entonces la segunda y definitiva reunión, en la que Franco impuso su criterio de no aceptar más que sin limitación de tiempo la Jefatura suprema. El 29 de septiembre, Cabanellas firma el decreto para designación del mando supremo que se publicará en el “Boletín” del día siguiente, 30 de septiembre. Es el siguiente:

    “La Junta de Defensa Nacional, creada por decreto de veinticuatro de julio de mil novecientos treinta y seis, y el régimen provisional de mandos combinados respondían a las más apremiantes necesidades de la liberación de España." (…) “:

    Artículo 1º. En cumplimiento de acuerdo adoptado por la Junta de Defensa Nacional, se nombre jefe del Gobierno del Estado español al excelentísimo señor general de división don Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado.

    Artículo 2º. Se le nombra asimismo GENERALÍSIMO de las fuerzas nacionales de Tierra, Mar y Aire, y se le confiere el cargo de general jefe de los Ejércitos de operaciones (...)

    Franco, jefe del Estado, por Pilar Pérez García | Fundación Nacional Francisco Franco (fnff.es)

    Tras ello, en definitiva, el bando vencedor de la Guerra siguió llamando a Franco “Generalísimo”; aunque para el bando perdedor, para la España roja, seguía siendo (como máximo) “General” Franco, rechazando la legalidad del nombramiento de 1936; y, de tener que usar un superlativo, lo hacían con otro 100% oprobioso: un “Dictador”, en toda la regla.

    Y así, con el paso del tiempo, llamarle Generalísimo Franco equivalía a simpatizar con él y su régimen; mientras que llamarle General Franco venía a significar crítica y rechazo. Y ya conocemos el proceso degenerativo posterior en la denominación.

    Franco, pues, fue General entre 1926 y 1936; pero fue Generalísimo la mayor y mejor parte de su vida, entre 1936 a 1975; es decir, llamarle general a secas, por tanto, es dar como legal únicamente su etapa republicana y cuestionar o renegar de él su máximo generalato y como Jefe de Estado. Tontería y prejuicio similar como p.e. referirse siempre al papa Pío XII por "cardenal Pacelli, al papa Juan XXIII como "Cardenal Roncalli", al papa Pablo Vi como "Cardenal Montini", etc ).
    Disparate y tontería mayúscula, pero aquí todo vale.

    Sin embargo, la palabra Generalísimo era y es la correcta para definir la categoría militar de Franco, que fue general en grado superlativo (¡no como elogio!), en tanto que era el superior de otros generales, y la palabra da a entender. Pues ya en otros países y épocas hubo cargos militares denominados “generalísimos” , como en la página siguiente demuestra. (Obsérvese que tal denominación le convendría a Franco incluso en sentido peyorativo, como acceso al poder por medios no legalmente establecidos) ...

    (continúa)

    Última edición por ALACRAN; 26/02/2022 a las 22:38
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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    Re: ¿Es obligatorio últimamente apostillar a Franco como "dictador"?

    ... ¿General Franco o Generalisimo Franco?


    Generalísimo - Wikiwand

    "Generalísimo es el término que denota a un rango militar superior al mariscal de campo y al gran almirante. Dicho rango era otorgado en tiempos históricos a comandantes de un ejército o de las fuerzas armadas.

    La palabra generalissimo (pronunciado [dʒeneraˈlissimo]), un término italiano, es el superlativo absoluto de generale ('general'), que significa "el rango más alto de todos los generales". El sufijo superlativo -issimo mismo deriva del latín -issimus, significa "máximo, al más alto grado". Los cognados similares en otros idiomas incluyen generalísimo en español, generalísmo en portugués, généralissimeen francés y generalissimus en latín.

    Históricamente, este rango se le otorgó a un oficial militar que dirigía un ejército completo o las fuerzas armadas de un estado, generalmente solo subordinado al soberano. El líder militar Albrecht von Wallenstein en 1632 fue el primer generalísimo imperial (general de los generales). Otro uso del rango ha sido para el comandante de los ejércitos unidos de varias potencias aliadas y si un oficial militar de alto rango se convierte en jefe de estado o jefe de gobierno de una nación como Chiang Kai-Shek en China y más tarde en Taiwán, y Francisco Franco en España.

    El rango Generalissimus de la Unión Soviética habría sido un generalísimo, pero algunas fuentes afirman que Joseph Stalin se negó a aceptar el rango. De hecho, el grado fue establecido por el Presídium del Soviet Supremo que no necesitaba la "aprobación" de Stalin. El rango de generalísimo para Stalin fue utilizado también por la diplomacia occidental.

    En su uso presente, el término generalísimo se aplica habitualmente a un oficial militar que toma el poder a través de un golpe de Estado, o que ha suspendido los mecanismos constitucionales previamente instituidos, convirtiéndose en jefe de la rama ejecutiva del Estado, y que se basa en su cargo como jefe supremo de las fuerzas armadas para obtener legitimidad política.

    En los tiempos de la Independencia de América del Sur, generalísimo fue empleado como un título honorífico heredero de la historia cultural hispánica semejante a campeador (en castellano, "vencedor de batallas"). Así como también correspondiendo al dictador de la antigua República romana, semejante a "imperator" (en latín, jefe supremo, el que ostenta el "imperium")."

    Lista de generalísimos

    Persona Servicio País Era Notas
    Chiang Kai-Shek Ejército revolucionario nacional

    República de China
    1926 Nombrado comandante en jefe del Ejército Nacionalista para la Expedición del Norte. En 1935 fue nombrado "general clase especial" (特級上將 Tèjí shàng jiàng).
    Joseph Joffre Ejército francés

    Francia
    1914 Su dignidad (rango) era mariscal de Francia, pero su título como comandante en jefe del ejército francés era généralissime.
    Aleksandr Danílovich Ménshikov Ejército imperial ruso

    Imperio ruso
    1727-1728
    Antonio Ulrico de Brunswick-Luneburgo Ejército imperial ruso

    Imperio ruso
    1740-1741
    Aleksandr Suvórov Ejército imperial ruso

    Imperio ruso
    1799
    Manuel Godoy y Álvarez de Faria Secretario de Estado

    España
    1801-1808 Favorito de Carlos IV de España, 1792 -1798, amante de la reina, duque de la Alcudia y de Sueca, príncipe de la Paz, príncipe de Bassano, Roma.
    Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvararez de Toro Presidente del Consejo de Ministros

    España
    1854-56 Príncipe de Vergara, duque de la Victoria, de Morella, conde de Luchana y vizconde de Banderas, virrey de Navarra
    Ferdinand Foch Ejército francés

    Francia
    1918 Généralissime fue el título utilizado para describir el Comando Aliado de Ferdinand Foch, a partir del 26 de marzo de 1918. Al principio tenía el rango de general de división, después la dignidad de mariscal de Francia y más tarde las de mariscal de campo británico y de mariscal de Polonia.
    Maurice Gamelin Ejército francés

    Francia
    1939 Su rango era general de ejército, pero su título como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas francesas era généralissime.

    Maxime Weygand Ejército francés

    Francia
    1939 Su rango era general de ejército, pero su título como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas francesas era généralissime.
    Francisco de Miranda Ejército venezolano

    Venezuela
    1812
    Miguel Hidalgo y Costilla Ejército Revolucionario de México

    México
    1810-1811
    José de San Martín Ejército peruano

    Perú
    1821-1822 Generalísimo de las Armas del Perú
    Francisco Franco Fuerzas Armadas Españolas

    España
    1936-1975 Generalísimo
    Emilio Aguinaldo Ejército revolucionario filipino

    Filipinas
    1898-1901 Generalísimo del Katipunan
    Ihsan Nuri Fuerzas de Ararat

    República de Ararat
    1927-1930
    Príncipe heredero Carlos Juan Real ejército sueco

    Suecia
    1810-1818


    siguen más Generalísimos en la página...

    Generalísimo - Wikiwand
    Última edición por ALACRAN; 26/02/2022 a las 22:35
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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