1- Pues no mire; precisamente, este hilo no va de si Franco fue o no fue “dictador”, como puede comprobarse, sino de la manía unísona y premeditada, a coro, de estos últimos años en tacharle de “dictador” cada vez que en público se le menciona.Es obvio que el vocablo "dictador" conlleva hoy día una clara connotación peyorativa. Pero la cuestión que se dilucida es si corresponde o no a Franco ese calificativo desde el punto de vista de la estricta denotación de la palabra. Y en relación a este último sentido, que es el único que se discute, se trata de aclarar si Franco se autoconcedió poderes extraordinarios provisionales en virtud de los cuales quedaban suspendidas determinadas "leyes" constitucionales con respecto a su persona.
Porque, por esa misma regla, cada vez que se hablase de Adolfo Suárez podría y deberían decir los medios: el perjuro Adolfo Suárez o el exfalangista Adolfo Suárez… etc; y refiriéndose a Carrillo: el genocida Carrillo… etc; y refiriéndose al rey Juan Carlos: el perjuro rey Juan Carlos o el ex-franquista Rey Juan Carlos, o el señor X de los GAL Felipe González, etc. Pero eso no sucede. Y es que la cosa va dirigida específicamente a Franco. Y de eso va el hilo.
Si ya todo el mundo está harto de “saber” que Franco fue “dictador” ¿a qué viene la constante cantinela?
2- Sobre si fue dictador o no, o lo que por dictador se entienda o cada uno entienda, lo primero que un católico debería atender es que Santo Tomás de Aquino en su de Regimine Principum y en la Suma Teológica afirma que “EL MEJOR GOBIERNO ES AQUEL QUE SE HACE POR UNO SOLO. La razón es que gobernar no es otra cosa que dirigir las cosas gobernadas a su fin, que es algún bien. La unidad es de la esencia de la bondad” (Suma Teológica, I, 103, 3).
Por tanto, en base a Sto Tomás, solo hubiera quedado el gobierno franquista deslegitimado si hubiese degenerado en “tiranía”; ahora bien, el constante ensalzamiento del Régimen de Franco por los papas de aquella época lo desmiente y hace inimaginable. Ya envié algún enlace con alabanzas dedicadas al franquismo por Papas y obispos y no es del caso traerlas aquí.
Así que con eso, señor Martin Ant, usted que es tan amigo de lo “tradicional” deberían quedar zanjadas sus prevenciones sobre el tema. Y si las de usted no, como es evidente, al menos, las de los católicos en materia política, sí deberían solucionarse.
Que todo buen gobierno (en sentido católico) de uno solo, alabado por Santo Tomás, se llame últimamente “dictadura” precisamente por la creme de la creme de la degeneración: descreídos, abortistas, homosexualistas, blasfemos, masones, feministas, globalistas etc, debería aconsejar a todo tradicionalista o católico tener cierta prevención hacia la palabrita en cuestión. O al menos no usarla haciendo coro con la chusma anticristiana, disculpándola.
Y sepa vd. que su alabada Monarquía Tradicionalista de las Españas etc, olería y huele a “dictadura” de lo lindo para toda la patulea antifranquista de la antiespaña. Y que ese espléndido Rey de las Españísimas etc, de haberlo habido sería tenido por ellos como otro “dictador” de tomo y lomo. O a ver qué se cree usted.
En fin, en tiempos revueltos ve más prudente fiarse uno de Santo Tomás de Aquino y de Pío XI y Pío XII más que de un Francisco Elías de Tejada y similares ¡qué le vamos a hacer!
Opiniones sobre materia política discordantes de aquello que afirmaban, toleraban o ensalzaban las encíclicas y enseñanzas especialmente de un Pío IX, un León XIII, un San Pío X, Pío XI o Pío XII o de la teología tradicional un católico no debería aceptarlo o al menos, tomarse con prevención como libre opinión particular. Y en ese sentido, el decisivo, el Régimen de Franco está impoluto.
3. Por otra parte, se comete injusticia y falsedad comparando la dictadura de Primo de Rivera con la “dictadura” de Franco. Bajo Primo de Rivera (1923-1930) no hubo elecciones y desaparecieron las Cortes; Cortes que sí hubo con Franco desde 1942 (por supuesto no al servicio de la antiespaña ni de la masonería); quien convocó elecciones donde se presentaban diferentes candidaturas (no por supuesto las de obediencia internacionalista o masónica) e incluso convocó dos referéndums.
Otra cosa es que las partitocracias masónicas de Centro Europa, como otra cosa no cabía esperar) no dieran el visto bueno a aquello. ¡¡Qué pena, vaya por Dios!! ¿no? ¡Lo que nos estábamos perdiendo… ¡
Pero a estas alturas ya sabemos lo que aquella Europa “libre” de entonces y de ahora nos tenía preparado y que Franco sabía y frenaba: el abismo degenerativo más espantoso convirtiéndonos económicamente en su colonia veraniega de camareros y país exportador de lechugas y pepinos; y, eso sí, de paso culturalmente hundirnos y enfrentarnos retrotrayéndonos al salvajismo tribal y la desaparición de España como pueblo civilizado.
Marcadores