Hace unos meses se produjo una discusión en este hilo sobre la cuestión del verdadero concepto de nación.
Pienso que puede ser interesante traer a colación el famoso debate que hubo en el Parlamento republicano el 5 de Diciembre de 1935, debate que versó acerca de unas declaraciones que habían sido vertidas en un mitin nacionalista en San Sebastián.
D. José Miguel Gambra dedica a este tema todo un Capítulo de su reciente libro La sociedad tradicional y sus enemigos. El Capítulo en cuestión es el sexto, y se titula "Patria y nacionalismo". En la página 130 hace alusión a aquella conocida (antitradicional, y nacionalista españolista) frase del doctrinarista Calvo Sotelo que pronunció en aquella sesión parlamentaria: "prefiero una España roja a una España rota".
Creo que toda esa discusión parlamentaria del 5 de Diciembre demuestra la íntima conexión que, en el fondo, existe entre los nacionalistas centralistas y los nacionalistas periféricos. Tanto unos como otros son hijos del liberalismo, aunque se odien entre ellos. Y nunca se insistirá lo suficiente en que, de igual modo que los doctrinaristas o nacionalistas españolistas tratan de tergiversar las instituciones socio-políticas históricas y tradicionales (principalmente las instituciones coordinadoras de la Monarquía) para hacerlas pasar como "frutos anticipados del nacionalismo españolista", así también los nacionalistas independentistas tratan de tergiversar esas mismas instituciones (principalmente, esta vez, las instituciones forales), para hacerlas pasar como "frutos anticipados del nacionalismo vasquista, catalanista, etc...".
Creo que la falacia del nacionalismo españolista, defensor de una quimérica "unidad substancial o subsistente" de la "nación española", se puede demostrar claramente a partir de la noción puramente voluntarista que los doctrinaristas han mantenido sucesivamente de este concepto:
Un nacionalista gaditado (es decir, defensor de la Constitución revolucionaria de Cádiz) consideraría a Buenos Aires, Bogotá o Montevideo, como "parte substancial" de la "nación española", pero no un doctrinarista de la época isabelina. Un doctrinarista isabelino consideraría a Filipinas o Cuba, como "substancia" de la "nación española", pero no un doctrinarista de la época republicana. Un doctrinarista de la época republicana consideraría a Guinea Ecuatorial o al Sáhara Occidental como "porción substancial" de la "nación española", pero no un doctrinarista franquista. Un doctrinarista franquista consideraría a Vizcaya y a Cataluña como "integrantes substanciales" de la "nación española", ¿lo seguiría considerando así un doctrinarista del actual régimen si esos territorios consiguieran la independencia efectiva, como previamente la consiguieron, de manera sucesiva, la República de Argentina, la República de Cuba y la República de Guinea Ecuatorial?
En el transcurso del debate parlamentario se hacen algunas citas de libros; hemos adaptado el texto de esas citas para ajustarlas fielmente al original de las publicaciones a que pertenecen aquéllas. Y también hemos señalado, en notas a pie de página, el título de las obras de donde han sido sacadas las citas. Por si a alguien le pueda interesar, casi todas ellas se pueden encontrar en el Portal de Fondos Digitales de la Fundación Sancho el Sabio.
También dejamos adjunto el documento original del Diario de Sesiones del Congreso, de donde se ha tomado la transcripción:
España roja mejor que España rota (Calvo Sotelo, 05.12.1935).pdf
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