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Tema: Belen en la basura

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  1. #1
    Avatar de Arnau Jara
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    Re: Belen en la basura

    Clemente Serna, abad de Santo Domingo de Silos:

    «Me preocupa la intolerancia que se manifiesta al tirar un Belén a la papelera»

    El abad benedictino cree que la vida monástica tiene hoy más sentido que nunca y que los monjes están llamados a servir de «alerta» ante la situación del mundo


    José R. Navarro Pareja Silos (Burgos)- En Silos, el tiempo transcurre a un ritmo más lento, lo que permite apreciar con intensidad cada momento de la vida. Clemente Serna, el abad, no tiene prisa cuando analiza la actual situación del monacato y, desde ese privilegiado observatorio, la sociedad que nos ha tocado vivir.

    - Cada vez parece que se haga más grande la brecha que separa nuestro mundo occidental de la clausura del monasterio. ¿Sigue teniendo sentido la vida monástica en la actualidad?
    - La vida monástica en estos momentos tiene más sentido que el que pudo tener en etapas anteriores. La razón es bien sencilla: vivimos en la sociedad del movimiento, del ruido y de la novedad inmediata. Lo que por la mañana es noticia, por la tarde ya es viejo. Ante esto el monacato sigue siendo una referencia. Hay riadas de personas que llegan hasta aquí sin haber sido invitados, sin hacer publicidad, sencillamente porque reciben tantos mensajes al día que al final se plantean ¿quien soy yo? El ser humano deja de serlo si no es capaz de pasar grandes momentos de silencio, se convierte en una marioneta a merced del viento que sopla. Ante esta situación, los monjes estamos llamados a ser como una especie de alerta, diciendo que el mucho hablar, el mucho discutir, el mucho querer imponer mis propios puntos de vista sobre el otro, va contra la propia dignidad del ser humano. La vida monástica parte del hecho de que cada persona es única e irrepetible, por lo tanto tiene su propia dignidad y yo no puedo permitirme el lujo de imponerle cualquier cosa. Se la propondré y si no la acepta no se la voy a meter como con un mazo en la cabeza. Con esos mazos de ahora que proceden más bien de la lengua, pero que hieren tanto como los reales.

    - ¿Qué ofrecen hoy los monasterios?
    - La vida monástica parte de un hecho fundamental: hay una Trascendencia, creemos en la vida del más allá y estamos para cumplir una misión: la realización tanto personal como comunitaria de las personas. En la vida cenobítica esta misión se lleva a cabo de una manera que puede ser paradigmática para la sociedad plural. En esta comunidad los monjes somos muy distintos. Afortunadamente no somos clones. Y sin embargo conseguimos crear una comunidad, crear una comunión, un saber ayudarnos, estar cerca del más necesitado, del que está enfermo, del que sufre por motivos no sólo físicos, sino también psíquicos, morales, espirituales. Es saber no perder nada de la propia personalidad y compartir con los demás toda la riqueza que cada persona tiene.

    - Un ejemplo que bien podría trasladarse a la vida política, al Parlamento...
    - En realidad el primer parlamento que ha existido desde la época griega y latina es el monasterio. Nuestra comunidad se caracteriza, entre otras cosas, porque, aunque tiene un abad, éste ha sido elegido por los miembros del monasterio. De ser un hermano entre hermanos llega un día en que estos te dicen: queremos que seas nuestro padre. Y a partir de ese momento pasas a estar al servicio total de la comunidad. Pierdes tu propia dirección, tus proyectos -en mi caso eran los estudios teológicos y monásticos- para servir a tus hermanos. Desde un monasterio no se entiende a personas que se aprovechen de una autoridad o de un puesto para sacar tajada.

    - Hay quien piensa que el monasterio es un lugar cerrado al mundo. Pero en realidad es un observatorio privilegiado de todo lo que ocurre en nuestra sociedad. Hace poco, nuestros obispos denunciaban que «una fuerte oleada de laicismo» azota nuestro país. ¿Cómo llegan a la clausura los ecos de esta mentalidad laicista?

    - En esta cuestión me gusta decir una frase que para algunos puede parecer dura: la persecución siempre ha hecho bien a la Iglesia. En cambio el bienestar, la comodidad, el sentirse arropada siempre ha terminando siendo negativo. Es lo que ocurrió hace unas décadas, un cristianismo social en el que está mal visto quien no va a misa. Es muy diferente cuando la Iglesia es combatida, y hoy sigue siendo combatida en muchas partes del mundo y la prueba es que todos los meses hay un mártir en defensa de la fe.

    - Y ¿cómo reaccionar ante quienes tienen estas actitudes contra los cristianos?
    - Lo que no tenemos que hacer es entrar en su juego. Si hay personas que piensan distinto de nosotros, yo les pediría respeto, que además de cristiano es humano. Lo que me preocupa es la intolerancia, que a veces se manifiesta en tirar un Belén a la papelera o retirar crucifijos. Tendríamos que respetarnos recíprocamente. Si respetamos a las señoras árabes que llevan velo, por qué no vas a respetar a un señor monje que lleva hábito. Mientras yo no ofenda con mis comportamientos, debería ser libre para opinar sin imponer y llevar adelante las formas de vida que para mí son fundamentales. La intolerancia va en contra de la propia democracia y acaba siendo motivo de sufrimientos, de tiranteces que no llevan a ningún lado y crean un mal ambiente social. A mi modo de ver, en España lo que nos une es mucho más de lo que nos separa. Lo que es propio de cada uno estamos llamados a ponerlo en común para crear una convivencia donde realmente estemos a gusto y no con unas tiranteces tremendas.

    - En la misma pastoral los obispos aluden a la utilización de la «memoria histórica» con una mentalidad selectiva que reabre viejas heridas. ¿Cómo ve esta cuestión?
    - Frente a los que quieren reescribir la historia les recordaría la máxima evangélica: «Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra». Porque cuando hay revuelos, unos podrán ser más culpables que otros, pero la responsabilidad hay que repartirla. La historia nos tiene que enseñar a no caer en los errores ya cometidos, en lo que tristemente ya hemos vivido. Además la historia es muy sensata y muy objetiva y al final nos pone en nuestro propio sitio. Tenemos que saber que es lo qué hacemos, cómo lo hacemos, porque nuestros sucesores nos van a pedir cuentas.

    - En ese intento de cambiar o borrar el pasado también se encuadra la pretensión de negar las raíces cristianas de Europa...
    - Eso me parece tendencioso. Que yo sepa, hasta ahora ningún árbol ha sobrevivido si le quitan la raíz. Por eso, queramos o no queramos, las raíces cristianas actuales de Europa son cristianas. Yo siempre pongo un ejemplo que para mí es aleccionador. Por un momento, en nuestra mente, quitemos de Europa catedrales, iglesias y monasterios. Estaríamos en otro continente. Entonces, si queremos desraizamos qué ponemos a cambio, qué ofrecemos a cambio. Podemos estar de acuerdo o no con la Iglesia católica, hasta ahí lo comprendo. Yo la amo, pero hablando más laicamente la respeto porque entre otras cosas tiene dos mil años. ¿Que a hecho alguna cosa que no esté bien? A ver que institución humana lo ha hecho todo bien. Por qué tenemos un rasero para juzgar a la Iglesia y otro para juzgarnos a nosotros mismos o la sociedad. Usemos el mismo rasero y veremos quién llega hasta dónde.

    -Y en esas raíces, los monasterios han tenido un papel fundamental cuando trasmitieron toda la tradición grecolatina a los pueblos bárbaros que acabaron con Roma.
    - Ésta es una labor que objetivamente no se puede negar. Nunca los monasterios han escondido el saber. Al contrario, lo han preservado, han conservado la tradición grecolatina gracias a la fe cristiana. Porque los pueblos que llamamos bárbaros eran jóvenes, enérgicos, pero sin cultura escrita.
    Hoy tenemos un reto muy parecido, y tenemos que ver cómo lo hace nuestra sociedad europea. Con la emigración ocurre algo muy similar a lo que sucedió al final del Imperio Romano. Ante la debilidad de Europa, que además ofrece el oro y el moro, es irresistible la atracción de todos los emigrantes que vienen. ¿Vamos a saber nosotros también transmitirles nuestra cultura y enriquecerlos con ella? ¿Vamos a conseguir que se inserten en nuestra sociedad como unos ciudadanos más en lugar de relegarlos a miembros de segunda clase? Esto sería imperdonable para una sociedad culta como la nuestra. Éste es un reto que tiene Europa y ojalá lo cumpla aún mejor que lo hicieron los monjes en la Edad Media. A ver qué cultura les vamos a transmitir, qué puestos de trabajo les vamos dar. Hay que recordar que entonces los monjes no sólo conservaron la cultura, sino que les trasmitieron cuestiones tan concretas como las técnicas para cultivar la tierra.

    - Y aquí los monasterios ¿siguen cumpliendo esa tarea de acompañamiento?
    - La siguen teniendo, no en primer plano como se hizo en la Edad Media, sino sencillamente con lo que yo denomino «el poder del no poder». Los monasterios no cuentan hoy en ninguna instancia de decisión como la Unión Europea o, en ocasiones en la misma Iglesia, porque somos pocos. Pero siempre somos como una luz encendida. Un grupo de abades hemos creado el Groupe de Chevetogne, un equipo de reflexión sobre el alma de Europa. Y a pesar de nuestro no contar y el estar al margen hablamos en foros importantes. Vamos caminando en este itinerario de insistir en cuál es el alma de Europa. Y ciertamente es cristiana, otra cosa es que se quiera renunciar a esa alma. Pero ¿a cambio de qué?

    - ¿Teme por el futuro del monacato? ¿Les faltan vocaciones?
    - Cada monasterio es independiente y él recluta sus candidatos, si vienen, porque es el joven quien llega aquí atraído por la voluntad de Dios. De todas formas, en una sociedad en la que los números parece que es lo que más cuenta, no deberíamos nunca preocuparnos de las vocaciones, sino más bien ocuparnos de ser auténticos. Si hemos hecho esta opción debemos vivirla con radicalidad, con autenticidad y coherencia. Estamos seguros de que esa manera nunca nos faltarán vocaciones. Y si nos faltan es por que nos ha llegado la hora, porque ningún monasterio está llamado a vivir de forma indefinida. Mayores monasterios han terminado su ciclo.Yo sí que insistiría más en la calidad de los miembros de una comunidad. En su calidad humana, intelectual y sobrenatural. En si realmente somos coherentes con ese dejarlo todo por amor a Jesucristo. Por eso yo prefiero a cinco monjes auténticos antes que a cincuenta medianos.

    -¿Cómo van a celebrar las próximas fiestas de Navidad en Silos?
    -Desde aquí sí percibimos que hay una Navidad muy desnaturalizada, muy consumista, que empieza incluso antes del Adviento. Al ser tan consumista nos podemos distraer de lo esencial, que muy sencillo en su origen, pero tan profundo, que toda una vida no sería suficiente para poder vivir este gran misterio: como todo un Dios que es perfección suma, que no le falta nada, por amor y todo por amor, se encarna, se hace uno como nosotros, sufriendo como nosotros, muriendo como nosotros para recuperarnos a una vida que nosotros mismos nos habíamos quitado, que es la vida de gracia, que es la vida de amor a Dios. Nosotros ese día lo hacemos un poco extraordinario, es el único en que hablamos en el reflectorio, nos comunicamos y nos felicitamos la Navidad. Pero a las diez y media de la noche ya estamos en el coro cantando los maitines que duran hasta la media noche. Entonces celebramos la Eucaristía, porque el Señor se merece eso y mucho más.

    Desde los trece años dedicado al «ora et labora»
    Desde que Clemente Serna entró en Silos a los trece años el «ora et labora» de san Benito ha ordenado toda su vida. Primero centró su labor en el estudio de la Teología y la tradición monástica. Alcanzó el doctorado en esta disciplina en el Pontificio Ateneo San Anselmo de Roma, la universidad de los Benedictinos. Luego, en 1988, sus «hermanos» de Santo Domingo le eligieron como padre Abad. Reivindica la vigencia de san Benito, porque «cuando uno está directamente conectado con Dios su mensaje es perenne, y el suyo es sencillo y profundo a la vez. Ante todo pide capacidad de escucha». «Nosotros intentamos escuchar varias horas al día a Dios a través de la Sagrada Escritura», afirma. Sin embargo, no por ello, los monjes viven aislados del mundo. Al contrario, desde su misión de alerta, «de ser el corazón de la Iglesia», también aporta su privilegiada visión de la sociedad. Hace un mes dio buena muestra de ello cuando en un desayuno con periodistas contestó a una pregunta tramposa: «Los monjes no nos preocupamos, nos ocupamos».




    http://www.larazon.es/noticias/noti_rel1074.htm
    Vita hominis brevis:
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    Que no me abandone la Fe,
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    que en tres días sitiamos Madrid
    y en otros quince la capital, Lisboa.


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  2. #2
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    Re: Belen en la basura



    Denuncian a la directora de un colegio que desmontó un belén por atentar contra el cristianismo

    La denunciante, una abogada, ha pedido una orden de alejamiento para evitar que se acerque a los menores creyentes

    EFE - Málaga - 27/12/2006





    La directora del Instituto de Las Lagunas, en Mijas (Málaga), que desmontó un belén navideño elaborado por alumnos del primer curso de Educación Secundaria, ha sido denunciada ante el Juzgado de Guardia de Málaga "por trato vejatorio contra el cristianismo".




    La denuncia, a la que ha tenido acceso EFE, fue presentada el pasado 24 de diciembre por una abogada que considera que estos hechos "incurren en evidentes malos tratos psíquicos y una ofensa al sentimiento religioso".
    La letrada ha pedido la incoación de diligencias previas y ha anunciado que se personará como acusación particular en el caso, a la vez que solicita que se dicte una orden de alejamiento para evitar que pueda acercarse a algún menor creyente. "Este suceso kafkiano y malvado" atenta, según la denuncia, "no sólo contra la religión cristiana, sino contra las raíces culturales y espirituales", por lo que la responsable del centro podría haber incurrido en un delito contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos.

    La denunciante alerta sobre "una persecución unilateral contra el catolicismo y todo lo que le representa" y defiende que "el laicismo no se impone a fuerza de coacciones y prohibiciones, ni tratando de lavar los cerebros de la ciudadanía con imposiciones y menosprecio, burla y escarnio de valores morales y símbolos religiosos".

    Recuerda en el escrito que la Constitución recoge a los españoles como aconfesionales, "que no como laicos ni ateos por imposición" y respeta las creencias de los ciudadanos. También critica que la directora no pidiese perdón tras conocerse la noticia, sino que, por el contrario, se "encarnizase más en su postura fanática y en su agresiva versión de un laicismo analfabeto, que niega los hechos culturales, las raíces y el significado de toda nuestra cultura occidental".

    El Obispado de Málaga ha informado que los hechos ocurrieron el 1 de diciembre cuando la directora desarmó y quitó el belén montado por los alumnos al argumentar "que en una escuela pública de un país laico no están permitidos los símbolos religiosos". Según el Obispado, el belén "destruido" y otros que iban a hacer los grupos que cursan la asignatura de Religión se construyen "con figuras compradas o elaboradas por los propios alumnos y con el dinero particular de los profesores de Religión".
    Por su parte, la Junta de Andalucía no ha visto motivos para destituir a la directora del instituto como solicitó la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (Fecapa) de Málaga al entender que el belén se colocó en "un lugar inadecuado" y sin "consultar ni pedir autorización" al consejo escolar.


    http://www.elpais.com
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  3. #3
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    Re: Belen en la basura

    El CSIC exalta el origen pagano de la Navidad

    En pleno debate sobre la ofensiva laicista del Gobierno, un informe del organismo de Educación destaca que la celebración no tiene una raíz cristiana - Relaciona el 25 de diciembre con un «viejo mito oriental» del dios Mitra

    J. B.







    MADRID- ¿Son las celebraciones navideñas una tradición cristiana o pagana? ¿Un invento creado siglos después y basado en antiguos rituales de otras culturas, o parte de una tradición milenaria enlazada con el cristianismo? Pues, según un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), del que no se sabe días después aún por qué se ha hecho público ni quién ha decidido hacerlo público, la Navidad que celebramos nada tiene que ver con la tradición cristiana.

    El primer punto de este informe, del que sólo se ha mostrado una pequeña parte y que forma parte -dicen en el CSIC- de un libro escrito por uno de los investigadores relacionados con el Consejo, Manuel Mandianes, es «Cuando la Navidad no era cristiana». En él se dice textualmente que «en el calendario actual hay una coincidencia entre el tiempo de celebración sagrado y el tiempo de disfrute profano. En realidad, fiestas y celebraciones como la Navidad o la llegada de Papá Noel se pueden aislar hoy día del hecho religioso, circunscrito a la misa del Gallo y la oración familiar».

    «No hay fiestas cristianas»
    El informe continúa diciendo que «las festividades de Navidad y Epifanía, junto a Todos los Santos, forman parte de las celebraciones con fecha fija del calendario cristiano. Pero lo cierto es que no existen fiestas estrictamente cristianas, ya que, al menos en su origen, en su mayor parte proceden de ritos paganos».

    «Durante mucho tiempo, la fiesta cristiana por antonomasia, casi la única, fue la Pascua, que duraba 40 días. La Navidad empezó a tomar forma en el calendario cristiano a partir del siglo IV. En concreto, la Ascensión y la Natividad comenzaron a celebrarse en Roma hacia el año 330 d. C. En un principio, la Navidad y la Epifanía eran una misma fiesta; sólo a finales del siglo IV y comienzos del V se separaron. Occidente celebraba la Navidad y Oriente, la Epifanía.

    ¿Por qué el 25 de diciembre?
    Con esta pregunta empieza el segundo punto del informe. La respuesta que sigue es más tajante: «La fecha del nacimiento de Jesús no se conoce con exactitud, los datos existentes son contradictorios». Luego, Mandianes relaciona este festejo con otras culturas: «Un viejo mito oriental dice que Mitra, dios protector del orden cósmico y de la justicia humana, que garantizaba los tratados de paz, salió de su roca un 25 de diciembre para arrancar a los hombres de las garras del mal; y añade que unos pastores asistieron a su nacimiento. Más tarde, bajo la influencia de Babilonia, este mismo dios aparece como enviado del Sol con la misión de crear la vida en la Tierra». Según el CSIC, «la tradición cristiana incorporó la fecha del 25 de diciembre para alejar a los fieles de las celebraciones idolátricas y paganas del “Natalis Solis Invicti’’ en un periodo de paganismo decadente, en el que el culto al Sol estaba muy en boga. La Iglesia sitúo así el nacimiento de Jesús en el momento del renacimiento del Sol», concluye este segundo punto.

    Árbol versus Belén
    El CSIC continúa su informe haciendo una comparación entre el árbol de Navidad y el Belén. «La rivalidad entre el árbol y el Belén navideño se inició en el siglo XVI, como materialización del desencuentro entre los protestantes y la Contrarreforma. La Iglesia llevaba por entonces varios siglos representando con figuras el nacimiento del Mesías y la adoración de los Reyes Magos, mientras que del primer árbol de Navidad del que se tiene conocimiento se ubica en Alsacia, en el siglo XV».

    Mandianes sostiene que «la reforma de Lutero, en el siglo XVI, luchó contra los belenes en su intento de evitar cualquier forma de idolatría, e impuso el árbol en los países de influencia protestante. El árbol, sin idolatrar figuras, mantenía una simbología enraizada en la Biblia. La reacción de las iglesias católicas para popularizar los nacimientos frente al reformista árbol fue modernizarlos; poco a poco los belenes ofrecieron una representación más realista de los hechos y de las personas. Así llegaron las figuras laicas, los pastores, que representaban todo tipo de oficios y trabajos.

    Papá Noel, sacerdote cristiano
    Por último, el estudio explica como Nicolás se convirtió en Papá Noel. «La figura de Papá Noel se inspira en un sacerdote cristiano de origen griego llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia. Nicolás se convirtió en una de las personas más veneradas por los cristianos de la Edad Media». Luego, explica Mandianes, y tras una transformación fonética y cultural del nombre (Santa Claus) fue una popular marca de bebidas la que creo su aspecto. El éxito de este actual símbolo pagano se debe a que en EEUU se satisfacía con él por igual a los niños laicos, protestantes, judíos u ortodoxos. De ahí dio el salto a Europa en el siglo XIX , dice el informe.


    http://www.larazon.es/noticias/noti_soc2048.htm
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  4. #4
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    Re: Belen en la basura

    ¡¡Con el CSIC hemos topado!!
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  5. #5
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    Re: Belen en la basura

    Lo del dios Mitra es un tema recurrente, siempre te lo encuentras antes o depués. Al menos mejora un poco en esta ocasión: es muy común que se diga que Mitra nació de una virgen, lo cual es falso de toda falsedad. Es muy sencillo inventar sobre esa religión porque como no tenían textos sagrados ni tradición escrita de ningún tipo, puedes prestar atención a cualquier cosa que convenga.

    El tema de si el Cristianismo estaba influído por las religiones paganas y mistéricas o si eran estas las influídas por el Cristianismo tiene su interés, aunque es dificil investigar (mucho intoxicador con ganas de hacerse notar y mucha basura falsa). En época tan temprana como la de San Justino Mártir este santo ya se daba cuenta de cómo muchos paganos imitaban las cosas cristianas.
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  6. #6
    Avatar de Miquelet Chaira
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    Re: Belen en la basura

    Las familias denuncian el «acoso laico» del Gobierno tras el informe del CSIC

    El organismo dependiente de Educación emitió un estudio que califica a la Navidad de «pagana»

    P. Manzano



    Madrid- «Acoso», esta es la palabra con la que asociaciones de profesionales, padres y familias definen el último capítulo de fricción entre Gobierno e Iglesia. El informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas sobre «el origen de las celebraciones navideñas» ha reabierto heridas que no terminan de cicatrizar. El estudio, publicitado por un investigador del organismo dependiente del Ministerio de Educación, dice, entre otras cosas, que las fiestas cristianas «no existen». Para los cristianos, no se trata de una casualidad, «es un paso más en la estrategia del Gobierno de conseguir el laicismo en la sociedad». En el CSIC, sin embargo, prefieren apaciguar los ánimos. «No queremos polémicas», dicen.

    Jaime Urcelay, presidente de la asociación «Profesionales para la Ética», dice que este nuevo capítulo «forma parte de un mismo contexto de erradicar el cristianismo de la vida pública». Según Urcelay, «se quiere crear un estado de opinión para que la gente rechace su educación religiosa. Se está intentando paganizar a la sociedad». Una gota más, a su juicio, de un vaso que está ya muy lleno. «Todos los días aparecen noticias de este tipo. La verdad es que produce tristeza», concluye.

    Desde el Instituto de Política Familiar, Eduardo Hertfelder entra en el fondo del asunto y analiza el informe. «Es mezclar churras con merinas. Es verdad que el cristianismo transforma el paganismo, pero se trata de una coincidencia con la festividad del Sol que nada tiene que ver con el nacimiento de Jesús». Coincide también Hertfelder con la opinión general de las asociaciones cristianas de que se trata de un capítulo más del acoso del Gobierno. «Es un intento más de quitar todo referente cristiano a una festividad que es cristiana. Intentan que las navidades sean laicistas», explica. Sobre este último punto, puntualiza que «el Gobierno está confundiendo la palabra laicismo con laico e intenta tirar a la basura toda referencia al cristianismo de la vida pública».

    La opinión del Foro de la Familia es similar en todos los aspectos. Benigno Blanco, su presidente, habla de que «estamos viviendo un intento de reconstruir la historia que sólo tiene parangón en las dictaduras ideológicas del siglo XX», mantiene. Sus palabras son duras y acusa al PSOE y al Gobierno de «estar en una estrecha campaña de laicismo militante».

    Por último, la Concapa (Confederación de Padres Católicos) cree que se trata de una manera de «justificar el laicismo». Su presidente, Luis Carbonell, plantea una queja: «Estoy esperando que salga una voz oficial que critique estas expresiones y ataques», dice. Para la Concapa hay una diferencia en el trato que se da a algunas religiones minoritarias y a la católica. «A otras religiones no se las ofende», concluye.

    http://www.larazon.es/noticias/noti_soc2405.htm

  7. #7
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    Re: Belen en la basura

    ¿Qué integración es esa en la que las costumbres de uno ofenden a otro? No pueden hablar de la integración que disfrutamos (o disfrutan) y al mismo tiempo tirar belenes a la basura por si ofenden, pues de ser así, la integración no existiría.
    "Es doloroso permanecer en silencio ante lo que se escucha, pero vano es responder al ignorante. Replicar a sus palabras sólo crea la discordia, su corazón nunca aceptará la verdad"
    (Ja-Jeeper-Re-Seneb)

  8. #8
    Chanza está desconectado Miembro graduado
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    Los disparates del CSIC

    Cita Iniciado por Arnau Jara Ver mensaje
    ¡¡Con el CSIC hemos topado!!
    En el confidencial digital Hispanidad apareció una buena réplica al "experto" del CSIC, que puede verse en el blog Acción Rápida http://accionrapida.blogspot.com/

  9. #9
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    Re: Belén en la basura

    Las agresiones laicistas han aumentado estas Navidades. En Asturias apareció en los medios la del Colegio Veneranda Manzano, en Oviedo, entre otros. Y la de la Escuela Infantil Los Pegoyinos, de Gijón, de la que se ocupa el blog Voluntad. Para seguir el asunto, hay que leer las respuestas al post inicial:
    http://voluntad.wordpress.com/2006/1...d-sin-navidad/

  10. #10
    Chanza está desconectado Miembro graduado
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    La vacuidad de los neobenedictinos

    Cita Iniciado por Arnau Jara Ver mensaje
    Clemente Serna, abad de Santo Domingo de Silos:

    «Me preocupa la intolerancia que se manifiesta al tirar un Belén a la papelera»

    El abad benedictino cree que la vida monástica tiene hoy más sentido que nunca y que los monjes están llamados a servir de «alerta» ante la situación del mundo


    José R. Navarro Pareja Silos (Burgos)- En Silos, el tiempo transcurre a un ritmo más lento, lo que permite apreciar con intensidad cada momento de la vida. Clemente Serna, el abad, no tiene prisa cuando analiza la actual situación del monacato y, desde ese privilegiado observatorio, la sociedad que nos ha tocado vivir.

    - Cada vez parece que se haga más grande la brecha que separa nuestro mundo occidental de la clausura del monasterio. ¿Sigue teniendo sentido la vida monástica en la actualidad?
    - La vida monástica en estos momentos tiene más sentido que el que pudo tener en etapas anteriores. La razón es bien sencilla: vivimos en la sociedad del movimiento, del ruido y de la novedad inmediata. Lo que por la mañana es noticia, por la tarde ya es viejo. Ante esto el monacato sigue siendo una referencia. Hay riadas de personas que llegan hasta aquí sin haber sido invitados, sin hacer publicidad, sencillamente porque reciben tantos mensajes al día que al final se plantean ¿quien soy yo? El ser humano deja de serlo si no es capaz de pasar grandes momentos de silencio, se convierte en una marioneta a merced del viento que sopla. Ante esta situación, los monjes estamos llamados a ser como una especie de alerta, diciendo que el mucho hablar, el mucho discutir, el mucho querer imponer mis propios puntos de vista sobre el otro, va contra la propia dignidad del ser humano. La vida monástica parte del hecho de que cada persona es única e irrepetible, por lo tanto tiene su propia dignidad y yo no puedo permitirme el lujo de imponerle cualquier cosa. Se la propondré y si no la acepta no se la voy a meter como con un mazo en la cabeza. Con esos mazos de ahora que proceden más bien de la lengua, pero que hieren tanto como los reales.

    - ¿Qué ofrecen hoy los monasterios?
    - La vida monástica parte de un hecho fundamental: hay una Trascendencia, creemos en la vida del más allá y estamos para cumplir una misión: la realización tanto personal como comunitaria de las personas. En la vida cenobítica esta misión se lleva a cabo de una manera que puede ser paradigmática para la sociedad plural. En esta comunidad los monjes somos muy distintos. Afortunadamente no somos clones. Y sin embargo conseguimos crear una comunidad, crear una comunión, un saber ayudarnos, estar cerca del más necesitado, del que está enfermo, del que sufre por motivos no sólo físicos, sino también psíquicos, morales, espirituales. Es saber no perder nada de la propia personalidad y compartir con los demás toda la riqueza que cada persona tiene.

    - Un ejemplo que bien podría trasladarse a la vida política, al Parlamento...
    - En realidad el primer parlamento que ha existido desde la época griega y latina es el monasterio. Nuestra comunidad se caracteriza, entre otras cosas, porque, aunque tiene un abad, éste ha sido elegido por los miembros del monasterio. De ser un hermano entre hermanos llega un día en que estos te dicen: queremos que seas nuestro padre. Y a partir de ese momento pasas a estar al servicio total de la comunidad. Pierdes tu propia dirección, tus proyectos -en mi caso eran los estudios teológicos y monásticos- para servir a tus hermanos. Desde un monasterio no se entiende a personas que se aprovechen de una autoridad o de un puesto para sacar tajada.

    - Hay quien piensa que el monasterio es un lugar cerrado al mundo. Pero en realidad es un observatorio privilegiado de todo lo que ocurre en nuestra sociedad. Hace poco, nuestros obispos denunciaban que «una fuerte oleada de laicismo» azota nuestro país. ¿Cómo llegan a la clausura los ecos de esta mentalidad laicista?

    - En esta cuestión me gusta decir una frase que para algunos puede parecer dura: la persecución siempre ha hecho bien a la Iglesia. En cambio el bienestar, la comodidad, el sentirse arropada siempre ha terminando siendo negativo. Es lo que ocurrió hace unas décadas, un cristianismo social en el que está mal visto quien no va a misa. Es muy diferente cuando la Iglesia es combatida, y hoy sigue siendo combatida en muchas partes del mundo y la prueba es que todos los meses hay un mártir en defensa de la fe.

    - Y ¿cómo reaccionar ante quienes tienen estas actitudes contra los cristianos?
    - Lo que no tenemos que hacer es entrar en su juego. Si hay personas que piensan distinto de nosotros, yo les pediría respeto, que además de cristiano es humano. Lo que me preocupa es la intolerancia, que a veces se manifiesta en tirar un Belén a la papelera o retirar crucifijos. Tendríamos que respetarnos recíprocamente. Si respetamos a las señoras árabes que llevan velo, por qué no vas a respetar a un señor monje que lleva hábito. Mientras yo no ofenda con mis comportamientos, debería ser libre para opinar sin imponer y llevar adelante las formas de vida que para mí son fundamentales. La intolerancia va en contra de la propia democracia y acaba siendo motivo de sufrimientos, de tiranteces que no llevan a ningún lado y crean un mal ambiente social. A mi modo de ver, en España lo que nos une es mucho más de lo que nos separa. Lo que es propio de cada uno estamos llamados a ponerlo en común para crear una convivencia donde realmente estemos a gusto y no con unas tiranteces tremendas.

    - En la misma pastoral los obispos aluden a la utilización de la «memoria histórica» con una mentalidad selectiva que reabre viejas heridas. ¿Cómo ve esta cuestión?
    - Frente a los que quieren reescribir la historia les recordaría la máxima evangélica: «Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra». Porque cuando hay revuelos, unos podrán ser más culpables que otros, pero la responsabilidad hay que repartirla. La historia nos tiene que enseñar a no caer en los errores ya cometidos, en lo que tristemente ya hemos vivido. Además la historia es muy sensata y muy objetiva y al final nos pone en nuestro propio sitio. Tenemos que saber que es lo qué hacemos, cómo lo hacemos, porque nuestros sucesores nos van a pedir cuentas.

    - En ese intento de cambiar o borrar el pasado también se encuadra la pretensión de negar las raíces cristianas de Europa...
    - Eso me parece tendencioso. Que yo sepa, hasta ahora ningún árbol ha sobrevivido si le quitan la raíz. Por eso, queramos o no queramos, las raíces cristianas actuales de Europa son cristianas. Yo siempre pongo un ejemplo que para mí es aleccionador. Por un momento, en nuestra mente, quitemos de Europa catedrales, iglesias y monasterios. Estaríamos en otro continente. Entonces, si queremos desraizamos qué ponemos a cambio, qué ofrecemos a cambio. Podemos estar de acuerdo o no con la Iglesia católica, hasta ahí lo comprendo. Yo la amo, pero hablando más laicamente la respeto porque entre otras cosas tiene dos mil años. ¿Que a hecho alguna cosa que no esté bien? A ver que institución humana lo ha hecho todo bien. Por qué tenemos un rasero para juzgar a la Iglesia y otro para juzgarnos a nosotros mismos o la sociedad. Usemos el mismo rasero y veremos quién llega hasta dónde.

    -Y en esas raíces, los monasterios han tenido un papel fundamental cuando trasmitieron toda la tradición grecolatina a los pueblos bárbaros que acabaron con Roma.
    - Ésta es una labor que objetivamente no se puede negar. Nunca los monasterios han escondido el saber. Al contrario, lo han preservado, han conservado la tradición grecolatina gracias a la fe cristiana. Porque los pueblos que llamamos bárbaros eran jóvenes, enérgicos, pero sin cultura escrita.
    Hoy tenemos un reto muy parecido, y tenemos que ver cómo lo hace nuestra sociedad europea. Con la emigración ocurre algo muy similar a lo que sucedió al final del Imperio Romano. Ante la debilidad de Europa, que además ofrece el oro y el moro, es irresistible la atracción de todos los emigrantes que vienen. ¿Vamos a saber nosotros también transmitirles nuestra cultura y enriquecerlos con ella? ¿Vamos a conseguir que se inserten en nuestra sociedad como unos ciudadanos más en lugar de relegarlos a miembros de segunda clase? Esto sería imperdonable para una sociedad culta como la nuestra. Éste es un reto que tiene Europa y ojalá lo cumpla aún mejor que lo hicieron los monjes en la Edad Media. A ver qué cultura les vamos a transmitir, qué puestos de trabajo les vamos dar. Hay que recordar que entonces los monjes no sólo conservaron la cultura, sino que les trasmitieron cuestiones tan concretas como las técnicas para cultivar la tierra.

    - Y aquí los monasterios ¿siguen cumpliendo esa tarea de acompañamiento?
    - La siguen teniendo, no en primer plano como se hizo en la Edad Media, sino sencillamente con lo que yo denomino «el poder del no poder». Los monasterios no cuentan hoy en ninguna instancia de decisión como la Unión Europea o, en ocasiones en la misma Iglesia, porque somos pocos. Pero siempre somos como una luz encendida. Un grupo de abades hemos creado el Groupe de Chevetogne, un equipo de reflexión sobre el alma de Europa. Y a pesar de nuestro no contar y el estar al margen hablamos en foros importantes. Vamos caminando en este itinerario de insistir en cuál es el alma de Europa. Y ciertamente es cristiana, otra cosa es que se quiera renunciar a esa alma. Pero ¿a cambio de qué?

    - ¿Teme por el futuro del monacato? ¿Les faltan vocaciones?
    - Cada monasterio es independiente y él recluta sus candidatos, si vienen, porque es el joven quien llega aquí atraído por la voluntad de Dios. De todas formas, en una sociedad en la que los números parece que es lo que más cuenta, no deberíamos nunca preocuparnos de las vocaciones, sino más bien ocuparnos de ser auténticos. Si hemos hecho esta opción debemos vivirla con radicalidad, con autenticidad y coherencia. Estamos seguros de que esa manera nunca nos faltarán vocaciones. Y si nos faltan es por que nos ha llegado la hora, porque ningún monasterio está llamado a vivir de forma indefinida. Mayores monasterios han terminado su ciclo.Yo sí que insistiría más en la calidad de los miembros de una comunidad. En su calidad humana, intelectual y sobrenatural. En si realmente somos coherentes con ese dejarlo todo por amor a Jesucristo. Por eso yo prefiero a cinco monjes auténticos antes que a cincuenta medianos.

    -¿Cómo van a celebrar las próximas fiestas de Navidad en Silos?
    -Desde aquí sí percibimos que hay una Navidad muy desnaturalizada, muy consumista, que empieza incluso antes del Adviento. Al ser tan consumista nos podemos distraer de lo esencial, que muy sencillo en su origen, pero tan profundo, que toda una vida no sería suficiente para poder vivir este gran misterio: como todo un Dios que es perfección suma, que no le falta nada, por amor y todo por amor, se encarna, se hace uno como nosotros, sufriendo como nosotros, muriendo como nosotros para recuperarnos a una vida que nosotros mismos nos habíamos quitado, que es la vida de gracia, que es la vida de amor a Dios. Nosotros ese día lo hacemos un poco extraordinario, es el único en que hablamos en el reflectorio, nos comunicamos y nos felicitamos la Navidad. Pero a las diez y media de la noche ya estamos en el coro cantando los maitines que duran hasta la media noche. Entonces celebramos la Eucaristía, porque el Señor se merece eso y mucho más.

    Desde los trece años dedicado al «ora et labora»
    Desde que Clemente Serna entró en Silos a los trece años el «ora et labora» de san Benito ha ordenado toda su vida. Primero centró su labor en el estudio de la Teología y la tradición monástica. Alcanzó el doctorado en esta disciplina en el Pontificio Ateneo San Anselmo de Roma, la universidad de los Benedictinos. Luego, en 1988, sus «hermanos» de Santo Domingo le eligieron como padre Abad. Reivindica la vigencia de san Benito, porque «cuando uno está directamente conectado con Dios su mensaje es perenne, y el suyo es sencillo y profundo a la vez. Ante todo pide capacidad de escucha». «Nosotros intentamos escuchar varias horas al día a Dios a través de la Sagrada Escritura», afirma. Sin embargo, no por ello, los monjes viven aislados del mundo. Al contrario, desde su misión de alerta, «de ser el corazón de la Iglesia», también aporta su privilegiada visión de la sociedad. Hace un mes dio buena muestra de ello cuando en un desayuno con periodistas contestó a una pregunta tramposa: «Los monjes no nos preocupamos, nos ocupamos».

    http://www.larazon.es/noticias/noti_rel1074.htm
    Pido perdón por contestar a tantos posts en este hilo. Pero en su día había leído esta entrevista con el abad de Silos, y me causó repugnancia. ¿Por qué? Fíjense en el tono. Fíjense en la "comprensión" y la "tolerancia", la afirmación de la libertad para el error que permea todo lo que dice Clemente Serna. Fíjense en el vago deísmo que deja claro cuando evita en todo momento el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y en su lugar habla de "Transcendencia". Silos lleva muchos años albergando aberraciones, incluso de signo pagano (budista: no olviden que entre los benedictinos, y entre ellos alguno vinculado a ese "Groupe de Chevetogne" al que Serna y Silos pertenecen, hay monjes mixtos, maestros de Zen, y qué sé yo cuantas satánicas aberraciones). Fíjense en que, por supuesto, celebran "Eucaristía", y no Misa (eso se da por sentado). Abiertamente europeísta. En fin, un compendio de atrocidades, disfrazadas a la usanza modernista, metiéndolas entre frases ambiguas que pueden sonar piadosas, y que los piadosos ingenuos interpretarán así.

    A Clemente Serna, como a varios otros abades y priores (el cisterciense de Valdediós, en Asturias, es de la misma cuerda) les gusta ser estrellas, o estrellitas, en foros anticristianos. No se reconocen parte de la Iglesia de siempre: si acaso, vagamente, de la del Vaticano II, pero en plan "espiritualidad común de la humanidad". Reinterpretan a su manera e interés la historia de su orden, y ahí se quedan.

    Por desgracia, la Orden de San Benito era de las más penetradas de modernismo, mucho antes del Vaticano II. Como sería una pena verla desaparecer definitivamente, pongo a continuación unos enlaces a monasterios benedictinos fieles a la tradición, por si algún forista siente la vocación:
    http://www.beneditinos.org/ Monasterio de la Santa Cruz, Brasil
    http://www.ourladyofguadalupemonastery.com/ Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, Nuevo Méjico
    http://www.bellaigue.com/ Monasterio de Nuestra Señora de Bellaigue, Francia

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