Respuesta: Muerte digna
La muerte no es sino tránsito a otra realidad. En ocasiones da miedo, todos lo hemos sentido, incluso Cristo Nuestro Señor "flaqueó" por un instante: "Si es posible aparta de mi este cáliz", pero otras veces es la presencia de un pálido amanecer.
Sentirla al lado de modo permanente, es el mejor modo de no temerla. Y el caso es que para todos es igual, está presente en nuestras vidas las 24 horas del día, el más mínimo fallo orgánico y..., cualquier accidente o imprevisto y...
Pero esta sociedad "enseña" (?) a mirar hacia otro lado, a rehuir esa presencia como si no existiera y cuyo momento cumbre no hubiese de llegar jamás. ¡Qué absurda existencia es esa! Fábrica de cobardes e inánimes, patéticos egoístas que por querer tenerlo todo acaban por no tener nada: cuando sus días se acaban se marchan con las manos vacías.
Yo perdí a mi padre hace ocho años. Lógicamente no he vuelto a verlo si no es en fotografía, pero su presencia siempre la he notado. Es la sensación de un velo sutilísimo e invisible, absolutamente inaprensible, pero desde el que mi padre parece estar ayudando siempre a mi madre en todas sus dificultades y ayudando a sus hijos. Es inexplicable pero algo así sucede, sé que está aquí mismo, a mi lado mientras escribo. Y es que lo que se encuentra al otro lado creo que se mantiene solamente a una ínfima distancia, pero en otra realidad.
Soy plenamente consciente de que estos términos llevarían a que cualquier psicólogo o psiquiatra materialista, se pronunciase acerca de "alucinaciones". Pero no, no hay alucinación que valga, ni visión incluso beatífica. Sólo hay una sensación involuntaria que ocasionalmente se nota y otras veces permanece oculta.
Extraordinario caso el de Olga, toda una lección de fe y humildad al egoísmo de esos materialistas ateos. Muchas veces me he preguntado, a la luz de las palabras de Cristo, si hay esperanza de vida futura para este tipo de incrédulos... "Quien cree en Mí vivirá..."
Última edición por Valmadian; 12/06/2009 a las 18:24
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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