En respuesta a la cuestión planteada por Kontrapoder me gustaría sucintamente exponer los siguientes hechos:
a) El Fascismo es un movimiento político cuyo eje gira fundamentalmente en torno al Estado, al cual todas las demás instancias políticas le son supeditadas. El Integralismo portugués jamás hizo plantemiento alguno de este tipo.
b) Las relaciones entre el Integralismo y el Carlismo fueron cordiales y mucho más fluidas de lo que se piensa. Hay un hecho esencial en la vida de António Sardinha, el más profundo de los integralistas, que es su exilio en España. Durante su ostracismo Sardinha frecuentó a Don Juan Vázquez de Mella, la luminaria carlista. Fruto de esta amistad y de esta interacción intelectual fue el viraje de Sardinha desde una posición netamente antiespañola a otra cristalizada en su obra "La Alianza Peninsular".
c) El Carlismo es anterior al Integralismo. Ambos movimientos beben, sin embargo, de la común herencia tomista de las naciones ibéricas. Cuesta creer que dada cierta inspiración que el Integralismo encontró en el Carlismo como en el recurso filosófico y político a autores comunes de ambos lados de la frontera
ch) Una de las más excelsas obras de un carlista insigne, Don Francisco Elías de Tejada, fue dedicada a Portugal. Ahí encontrará Kontrapoder un estudio en profundidad desde el punto de vista de un carlista que en líneas generales no difiere del Integralismo.
d) El punto filosófico-político más endeble del Integralismo portugués viene vía Francia, verbigracia, via Maurras y su Action Française. A diferencia de la tradición política ibérica, de rancio abolengo tomista y siempre estribada en el realismo moderado del Doctor Angélico, Maurras como toda la filosofía francesa está en mayor o menor medida impregnado de Descartes. La escisión filosófica descartesiana desemboca sotoboche en un cierto voluntarismo y positivismo, encarnado en Comte, y al que Maurras no es del todo ajeno. Esta corriente filosófica, digamos contra-natura de la tradición política ibérica, ha hecho que el Integralismo portugués no tenga la pureza doctrinal que el Carlismo (al menos ciertamente antes del Vaticano II) tuvo. De ahí a decir que el Integralismo es o fue "facistoide" va un techo muy grande. Acaso cabe ver en la permanente tentación galicanista de Francia, transportada al Integralismo a través de Maurras, una cierta idealización del Estado francés. Una afirmación más allá de esto, honestamente, sería una temeridad.
e) La lectura e interpretación "democristianizante" de ciertos sectores integralistas, de la que hace gala José Manuel Quintas en algunos aspectos, persuasión política compartida por ciertos sectores de la Comunión Tradicionalista Carlista (CTC) en su propia parcela, son interpretaciones que se apartan de la tradición de los respectivos movimientos.
Espero haber contribuido para esta discusión y que esto sirva para que el movimiento integralista portugués sea más y más conocido en las Españas.
Cordialmente,

Rafael Castela Santos