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Tema: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

  1. #1
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    Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

    El barrio de Vegueta.



    El barrio de Vegueta posee un significado entrañable para la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ya que constituye el lugar donde ésta tuvo su origen. Hoy día, este núcleo urbano es el centro histórico mejor conservado de las islas Canarias y en él, pasado y presente se dan la mano.
    A pesar del enorme crecimiento de la ciudad, lo que entendemos por Vegueta está muy próximo a lo que consideraban nuestros antepasados. Este barrio se extendió históricamente entre los límites naturales que suponían el barranco de Guiniguada en la parte norte, el mar al naciente y una estructura montañosa al oeste. Al sur, una muralla defensiva que transcurría perpendicularmente al mar, cerraba y protegía el recinto urbano desde el siglo XVI. Hoy ya no existe, debido a su derribo a mediados del XIX, tal y como ocurrió con la muralla de Triana . Sin embargo, podemos imaginamos su emplazamiento siguiendo el trazado de las actuales calles Alonso Quintero y Hernán Pérez. Otros límites históricos han desaparecido. En 1970, la construcción de la carretera del centro tapó el cauce del Guiniguada, que delimitaba y separaba Vegueta de su vecino barrio de Triana. De igual modo, el límite natural del mar fue sustituido, en cierto sentido, por la carretera del sur. Al poniente, la estructura montañosa actualmente casi queda oculta bajo los superpoblados riscos de San Juan , San José y San Roque.

    A pesar de todos estos cambios, ha pervivido la entidad histórica de Vegueta como barrio primigenio de nuestra ciudad y, por ello, invitamos a reconocerlo y descubrirlo. No existe mejor punto de partida que el lugar donde tuvo su origen. La actual plazoleta y ermita de San Antonio Abad ocupan el emplazamiento donde posiblemente estuvo establecido el Real de Las Palmas, campamento militar del último tercio del siglo XV ubicado en el margen derecho de la desembocadura del Guiniguada, a cuyo frente se encontraba Juan Rejón. Finalizada la conquista, hacia 1483, comenzó la primera urbanización de Las Palmas de G.C. y, a partir del citado campamento, poco a poco fueron surgiendo las primeras casas y los edificios oficiales, religiosos y de beneficencia, necesarios para atender las necesidades del recién nacido núcleo de población. Las construcciones iniciales siguieron un trazado de calles estrechas y sinuosas conformando manzanas irregulares que daban a la ciudad un aspecto medieval. Esta trama urbana persiste hoy día, pudiendo observarse en torno a San Antonio Abad y a la plazoleta de los Alamos, donde se erigían la antigua Catedral de Santa Ana (Iglesia Vieja del Sagrario) y el primitivo Hospital de San Martín, fundado desde 1481.

    A lo largo del Seiscientos, se produce la consolidación de Vegueta como primer núcleo de población de Las Palmas de Gran Canaria, constituyendo, junto al barrio de Triana, el principal casco urbano de esta ciudad hasta el siglo XIX. Con el trazado de la plaza de Santa Ana a principios del XVI, comenzaron a instalarse en este espacio los edificios administrativos y religiosos más importantes, como la Catedral de Santa Ana (nombre relacionado con la anciana, supuesta Santa Ana, que indicó a los conquistadores el lugar más idóneo para instalar su campamento), el Palacio Episcopal, las Casas Consistoriales o Ayuntamiento, la Audiencia Territorial y la Casa Regental. Además, se establecieron en esta época el convento de San Pedro Mártir o de Santo Domingo y varias ermitas, como las de Nuestra Señora de los Reyes, Espíritu Santo y de la Vera Cruz. El diseño urbanístico de esta nueva zona de Vegueta en el siglo XVI experimentó un desarrollo mucho más organizado que el del núcleo primitivo de la ciudad y así, en torno a la referida plaza de Santa Ana, se levantaron manzanas rectangulares conformando una especie de trazado reticular que puede observarse actualmente en las calles circundantes a aquélla y a la de Santo Domingo. Este planeamiento de Vegueta respondía al tipo de ciudad castellana de la época, sirviendo de modelo a lo que con posterioridad se haría en suelo americano.

    Tras la invasión holandesa de Van der Does en 1599, que trajo consigo la destrucción de las mejores edificaciones del barrio, se produjo, a lo largo de la siguiente centuria, un proceso de reconstrucción de la mayoría de los inmuebles de carácter civil, religioso y privado. Este evento afectó a los conventos, ermitas, Casas Consistoriales, Palacio Episcopal, etc. Asimismo, en el siglo XVII se edificaron dos nuevos cenobios en Vegueta, el de las Bernardas Descalzas de San Ildefonso y el de San Agustín, que vinieron a acentuar el carácter conventual que tenía esta ciudad desde el Quinientos.
    A lo largo del XVIII y XIX, van a producirse diferentes remodelaciones urbanas dentro de Vegueta, especialmente las que tuvieron lugar con la llegada de los ideales ilustrados y clasicistas a partir de fines del siglo XVIII, y las que fueron consecuencia directa de las desamortizaciones decimonónicas. De hecho, la actual configuración del barrio se basa primordialmente en la labor desamortizadora del pasado siglo, que supuso la privatización de los tres conventos ubicados en aquel recinto además de la venta de sus terrenos y dependencias como nuevo suelo urbano para crear plazas, viviendas y edificaciones públicas. Así, el monasterio de San Ildefonso fue derribado y sustituido por casas particulares, amén de servir de emplazamiento para el Museo Canario y el colegio Viera y Clavijo. De los conventos de Santo Domingo y San Agustín sólo quedaron las iglesias, que fueron convertidas en parroquias,pasando algunas dependencias a tener una función civil muy distinta de la original (beneficencia, cuarteles militares, centros docentes, etc.).
    Por otra parte, en el siglo XIX encontramos en Vegueta una serie de instituciones que van a suponer la reactivación de la vida cultural de este histórico barrio. Nos referimos a la creación del colegio de San Agustín en 1844, a la constitución de una Biblioteca Municipal entre 1860-1869 y a la fundación de El Museo Canario en 1879. Estas iniciativas potenciaron el moderno desarrollo del barrio ya que, hasta la centuria anterior, el peso de la labor cultural estaba ligado a la Iglesia y, de modo especial, al Seminario Conciliar de la Inmaculada Concepción que fuera auspiciado por Carlos III.
    Puede afirmarse que en el devenir histórico del barrio que nos ocupa han intervenido, favorable o desfavorablemente, las diferentes coyunturas políticas y económicas que se han sucedido a lo largo del tiempo. Vegueta, y en concreto la plaza de Santa Ana, ha sido escenario de acontecimientos políticos importantes a la par que se gestaban determinadas concepciones e ideologías. Por otro lado, las épocas de auge económico contribuyeron al embellecimiento de calles, plazas y fachadas, proporcionando a este conjunto histórico el carácter "señorial" con el que tradicionalmente se le ha identificado.
    Valiosos testimonios mudos dan a conocer al transeúnte de Vegueta datos específicos sobre el pasado del barrio. Así, la nomenclatura de las distintas calles recuerda a sus antiguos moradores, a ciertos acontecimientos, actividades, personajes e instituciones que fueron relevantes en su día. A pesar del tiempo, algunas conservan su nombre original. Actualmente, paneles de cerámica instalados a iniciativa de El Museo Canario, registran la denominación antigua y al uso de estas vías. Dignas de mención son las calles de la Herrería (por el oficio artesanal que allí se desarrollaba); de la Pelota (por el "juego de la pelota"); de los Canónigos (López Botas); de la Recova (Mesa de León); de las Vendederas (Reloj); de los Portugueses (Colón), etc.
    Dentro de la nómina de personajes significativos -en el campo socio-cultural y artístico grancanario-, que han residido en Vegueta, reseñamos los nombres del historiador José de Viera y Clavijo y del Obispo Encina (que habitaron en casas circundantes a la plaza de Santa Ana); del polígrafo Agustín Millares Torres (en la antigua calle de la Gloria); del imaginero José Luján Pérez (en el callejón de Santa Bárbara); del artista Manuel Ponce de León (plazoleta del Espíritu Santo); del político y periodista Nicolás Estévanez (en la plazoleta de San Antonio Abad); y del doctor Gregorio Chil y Naranjo (en la que fuera calle de los Canónigos).
    Quisiéramos también dejar constancia de los nombres de algunos pintores que reflejaron su particular imagen del barrio de Vegueta. Citemos, entre otros, a Comas Quesada, Cirilo Suárez, Manolo Ruiz...

    http://www.dis.ulpgc.es/canarias/gcanaria/vegueta.htm

  2. #2
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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

    BARRIO DE VEGUETA EN LAS PALMAS de gran canaria



    PLAZA DE SANTA ANAPLAZA DE SANTA ANAPLAZA DE SANTA ANAPLAZA DE SANTA ANAPLAZA DEL ESPÍRITU SANTO



    CASA DE COLÓN CASA DE COLÓN CATEDRAL DE SANTA ANA PLAZA DEL PILAR NUEVO, CASA DE COLÓNPLAZA HURTADO MENDOZAPLAZA DE SAN ANTONIO ABAD. ERMITA DE SAN ANTONIO ABAD
    MERCADO DE VEGUETAMERCADO DE VEGUETAMERCADO DE VEGUETAMERCADO DE VEGUETAMERCADO DE VEGUETAMERCADO DE VEGUETAMERCADO DE VEGUETAMERCADO DE VEGUETA

    http://www.jorgetutor.com/spain/cana...as_vegueta.htm

  3. #3
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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

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    Alonso Fernández de Lugo, a la postre Adelantado, vence en Julio de 1496 la última resistencia guanche en el Realejo, dando por concluida la conquista de Tenerife e incorporándola desde ese preciso momento a la corona de Castilla. Atrás quedaban 3 años de duras batallas e intentos varios de pacificación; luchas intestinales entre conquistadores, escaramuzas y emboscadas, y un sin fin de hazañas de una y otra parte que han pasado a la historia bajo el epígrafe de conquista realenga, por ser la Corona quien sufraga los costes de la empresa.<SPAN style="mso-bidi-font-size: 10.0pt"><FONT size=3>
    Última edición por DON COSME; 17/06/2007 a las 14:57 Razón: Se ha pegado mal quiero recomponerlo bien

  4. #4
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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

    SAN CRISTOBAL DE LA LAGUNA

    Alonso Fernández de Lugo, a la postre Adelantado, vence en Julio de 1496 la última resistencia guanche en el Realejo, dando por concluida la conquista de Tenerife e incorporándola desde ese preciso momento a la corona de Castilla. Atrás quedaban 3 años de duras batallas e intentos varios de pacificación; luchas intestinales entre conquistadores, escaramuzas y emboscadas, y un sin fin de hazañas de una y otra parte que han pasado a la historia bajo el epígrafe de conquista realenga, por ser la Corona quien sufraga los costes de la empresa.

    La Laguna aparece en la Historia desde fecha temprana, ya que fue en Agüere, topónimo aborigen, donde se enfrentó el grueso de la tropa castellana contra los aborígenes de los bandos guerreros del norte de la isla. Por tal motivo se erigen la Cruz de Piedra y la ermita de San Cristóbal en el lugar donde más cruenta fue la batalla que acabó con la vida del Mencey Bencomo o de su hermano Tinguaro (la Historia no ha podido corroborarlo, aunque siempre han mantenido los historiadores que fue el segundo) y por sucederse esta en el día de San Cristóbal de cuyo santo tomó nombre la ciudad.

    Tras la definitiva rendición guanche en el Realejo, Alonso Fernández de Lugo dirige sus tropas hacia Agüere, donde tenía pensado instalarse y fundar una población. Tres razones principales han aducido algunos historiadores para justificar dicha elección: la primera apunta ineludiblemente a su lejanía desde la costa, salvaguarda de los frecuentes ataques piráticos de la época; la segunda razón nos conduce a la propia ubicación insular de La Laguna, siendo paso inevitable para quienes se trasladan de una vertiente a otra de la isla; la tercera y última razón se fundamenta en el suelo y clima de Agüere, ya que este factor permitía el desarrollo de cultivos cerealísticos y buenos pastos para la ganadería. Además, estaba la presencia de La Laguna de agua potable.

    El primer asentamiento tuvo lugar en la zona donde hoy se eleva la iglesia de La Concepción, edificaronse casas y una pequeña capilla consagrada a la Virgen de La Concepción con materiales muy pobres y perecederos. Estas efímeras construcciones dieron paso progresivamente a otras más duraderas, requeridas en los acuerdos tomados por el Cabildo de la isla para evitar los asiduos incendios y desastres que se producían por el empleo de materiales combustibles (adobe, maderas y cubiertas de paja).

    Las construcciones de este primer asentamiento adolecen de planificación, dispensándose las casas de modo arbitrario por toda la zona. Pronto cambió esta situación, propiciada por un repentino traslado del Adelantado hacia lo que será la Villa de Abajo, motivado, según la tradición, por un altercado entre los vecinos y el hijo de este, quien supuestamente pereció por tal hecho. La Historia ha demostrado la falsedad de este acontecimiento y por tanto, sólo nos resta pensar que fue una decisión personal del Adelantado, promoviendo las construcciones ordenadas según la planimetría que imperaba en Europa en ese momento, y que no era otra que el plano de cuadrícula o damero. Cabe la posibilidad de que esta decisión tuviese que ver con los problemas que empezaba a originar el agua de la laguna en los edificios. Esta decisión del Adelantado se recoge en los Acuerdos del Cabildo obligando a los vecinos a instalarse en la Villa de Abajo, prohibiendo todo tipo de comercio y construcción en la Villa de Arriba; estas obligaciones quedan recogidas en dichos Acuerdos con fecha de 24 del IV de 1500, en las que se dice: “ Yten ordenaron y mandaron que ninguna persona de ninguna condición que sea osado de hazer casa en la Vylla de Arriba ni hagan ninguna cosa en las que tyenen fechas en las de adobar, so pena que lo derrocarán todo lo que hiziere y le llevarán dos mill mrs. de pena, y las casas que ovyeren de hazer que las hagan desde l’espital de Santespiritus hazia el logar de Abaxo, so la dicha pena”. (Acuerdo nº 178. Casas y pena).

    Las autoridades insulares toman múltiples acuerdos de este tipo, en los que podemos hacer un seguimiento de cuantas disposiciones y medidas se fueron adoptando para instar a los vecinos a usar buenos materiales constructivos, mantener la limpieza de las calles, la alineación de las fachadas, etc. Se trataba, en definitiva, de hacer de aquel pequeño núcleo una verdadera ciudad. Una ciudad ordenada al modo renacentista.

    El casco histórico de la ciudad quedó prácticamente configurado a finales del siglo XVI, tal y como se demuestra en el primer plano conservado de la ciudad realizado por el ingeniero italiano Leonardo Torriani en 1588. Posteriormente se han transformado muchas casas, se han construido otras nuevas en lugares vacantes, pero el trazado de las calles apenas se ha modificado. Este crecimiento urbano es consecuencia del rápido aumento poblacional experimentado a principios del siglo XVI, espoleado, en cierto modo, por la obligación de residir en el Municipio so pena de perder sus repartimientos en el resto de la isla. Así pues, en 1515 La Laguna contaba con una población que rondaba los 3000 vecinos.

    Muy pronto comienzan las construcciones civiles destinadas a proporcionar elementos indispensables para el bienestar de la ciudadanía como el agua, traída desde las Mercedes por caños y canales desde 1521, molinos de viento, el Matadero,etc. Las Casas Cosistoriales se empiezan a construir en 1526, reuniéndose hasta entonces el Cabildo en la Ermita de San Miguel, sita en la Plaza del Adelantado.

    Desde 1510 la reina Doña Juana “La Loca” concede por Real Cédula de 23 de marzo el escudo de armas de la Ciudad, representándose al Arcángel San Miguel dominando una peña que simula el Teide. En 1514 el Ayuntamiento solicita el título de Ciudad por considerarla “mucho más poblada e mejor que ningún pueblo de las otras islas de Canarias, e que de la ciudad de Las Palmas”. Ante el silencio de la corte el 21 de julio de 1521 el Ayuntamiento se autoconcede el título de Ciudad, que fue corroborado por la corte de Carlos V en 1531. Posteriormente, se la añade el título de Noble el 8 de septiembre de 1534. Actualmente ostenta los títulos de Muy Noble, Leal, Fiel, y de Ilustre Historia, Ciudad de San Cristóbal de La Laguna.

    Simultáneamente a esta eclosión constructiva civil se suceden las edificaciones de lugares religiosos destinados al culto o al albergue de quienes dedican su vida a la fe. Ejemplos de arquitectura religiosa podemos encontrar en cada esquina de la ciudad, en cada calle, sembradas de ermitas, capillas de cruces, calvarios, iglesias y conventos que nos transportan siglos atrás cuando atravesamos sus vastos muros, testigos mudos del devenir histórico de la Ciudad. Edificios apenas transformados en los siglos transcurridos desde que se erigieron.

    A partir del siglo XVII se produce un notable estancamiento, tanto en materia constructiva como poblacional, aunque son muchos los historiadores que afirman que este hecho es fruto de la dispersión de la población por la periferia. No es esto una afirmación muy veraz, ya que si analizamos los datos censales podemos comprobar que en 1561 habían 7220 vecinos en La Laguna, y que en 1805 habían aumentado sólo hasta los 9672, o sea, que en los casi dos siglos y medio habría aumentado en tan sólo 2452 vecinos. Este estancamiento se manifiesta en la morfología de la Ciudad, comprobable a través del análisis visual de los planos de Torriani (1588) y de Pereyra Pacheco (1831).

    Este periodo de crisis económica y política del siglo XVII contrasta con el florecimiento de las artes y la cultura en la Ciudad en el siglo XVIII. La Laguna del Dieciocho, es la ciudad de las tertulias de poetas, escritores y artistas que bajo el macenazgo de las más notables familias (Nava y Grimón, Saviñón, Román,etc.) discuten sobre las corrientes artísticas y políticas europeas que van arribando a las islas. Es la Ciudad de las brillantes fachadas, es en definitiva, “la capital de todo cuanto se refiere a las formas más elevadas de la vida urbana, a la sociedad, el arte, al movimiento intelectual”.

    En el siglo XIX se acelera el proceso de decadencia de La Laguna, testigo impotente de su pérdida de privilegios y poder frente a Santa Cruz, en otro tiempo pequeño puerto pesquero, que cobra auge tras la destrucción, por el volcán, del puerto de Garachico en 1706, asumiendo prontamente las labores administrativas y sirviendo de sede a las nuevas instituciones creadas por la Administración Estatal. A este proceso decadente contribuye la emancipación administrativa de muchas poblaciones dependientes hasta ahora de La Laguna. Fruto de esta rivalidad por ostentar el poder es el suceso, si se quiere anecdótico, de desobediencia de La Laguna a la Diputación Provincial creada en Santa Cruz en 1813.

    Sólo algunas y esporádicas construcciones de la burguesía santacrucera en La Laguna calman el clima desolador en el que vive inmersa la ciudad, a la vez que se asiste a la ubicación de algunas instituciones culturales, como la Universidad de San Fernando, o eclesiásticas como el Obispado (1818), que tratan de inyectar savia nueva a la centenaria ciudad.

    En la primera mitad del siglo actual se produce una expansión del perímetro urbanizado, incrementándose considerablemente la población lagunera, que alcanza los 50000 habitantes en 1965. Desde ese inicio del despegue hasta la actualidad La Laguna no ha parado de crecer, alcanzando en su último censo del 1 de enero de 1995 los 127735 vecinos. Es desde la década de los sesenta cuando el crecimiento se hace más patente, a la vez que comienza a producirse un giro de la población desde el sector primario hasta el terciario, que ocupa hoy día la mayor parte de su población activa. Tanto las profesiones liberales, como los sectores administrativos y servicios (transportes, bancos, comercios, etc.) deben en gran medida su dedicación a la Universidad, al Ayuntamiento o al Juzgado, que atraen hacia este centro urbano un importante número de población.

    En la década de los sesenta se aprueban también el Plan de Volumetría, de consecuencias nefastas para algunos edificios históricos, sustituidos por nuevos inmuebles que no guardan relación alguna con el Conjunto Histórico de la Ciudad. El mayor impacto destructivo se produce en las calles Herradores y Carrera.

    http://www.cicop.com/lalaguna/historia.htm


























    http://www.pueblos-espana.org/canari...a+Clara+av+05/


  5. #5
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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

    VILLA DE LA OROTAVA (TENERIFE)

    Conjunto Histórico


    La Orotava. Real Decreto 3302/76, de 10 de diciembre de 1976.


    La Orotava es la Villa de las grandes casonas y de las calles adoquinadas, una ciudad inmersa en el corazón del Valle que lleva su mismo nombre. Formaba parte del conocido como menceyato de Taoro, el más rico y más extenso de los nueve reinos en los que estaba dividida la isla.
    En 1499 comenzó el proceso de reparto de aguas y tierras. Fueron los familiares del conquistador los que más se beneficiaron de estos repartos que se extenderían hasta 1502, año en el que se produce uno de los mayores repartimientos. Es a partir de entonces cuando el pueblo crece rápidamente. Ya en 1498 se erige la ermita de la Concepción, convirtiéndose en parroquia cinco años más tarde.



    En 1648 obtuvo el título de Villa exenta, aunque siguió dependiendo del único ayuntamiento de la isla, el Cabildo lagunero, durante todo el Antiguo Régimen.
    La Orotava evolucionó en dos vertientes o sectores: la llamada “Villa de Abajo”, el casco del municipio representado por la nobleza; y la “Villa de Arriba”, núcleo más humilde formado por carpinteros, agricultores y artesanos. Una división que ha llegado hasta nuestros días.
    La Villa de Abajo está caracterizada por sus grandes mansiones de los siglos XVII y XVIII, y sus iglesias y conventos. Una de las viviendas más antiguas de la Villa es la de los Molina, en la calle de San Francisco, que data de 1590. Frente a ella se encuentra la conocida como “Casa de los Balcones”. En realidad está formada por dos casas, una en el número 3, construida en torno a 1672 por Pedro Méndez de Castro, y la otra en el número 5. La primera está constituida por tres plantas, con un balcón corrido de madera que la abarca toda. En la segunda, los balcones son de hierro y cuenta con un patio interior.



    En la Villa de Arriba se asentaron las clases menos acomodadas. El trazado está conformado por casas terreras, muchas de ellas rodeadas por huertas. En los ejes centrales de esta zona descubrimos casas del siglo XVII, con grandes ventanales de madera y fachadas en las que destacan los trabajos de cantería.
    Monumento
    Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción. Decreto de 18 de junio de 1948.


    Su primitiva ermita surgió en 1498, pero en ella se acometieron numerosas ampliaciones y obras, como la de 1632, cuando los canteros Rivero, Morales y Rodríguez Bello construyeron la capilla de la Vera Cruz y labraron la portada principal. Los terremotos del volcán de Güímar, de finales del año 1704, provocaron graves deterioros en la iglesia. Las nuevas obras de reconstrucción del templo comenzarían en 1768, año en el que se encarga la dirección y planificación de las mismas al maestro orotavense Patricio García.
    Se trata de un templo basado en el más puro estilo barroco, con una fachada de planta poligonal convexa. Posee dos grandes torres con arquerías, de base cuadrada y terminación octogonal. Su portada posee pilastras con ricos capiteles y sobre ella, están representados en dos globos esféricos, el Caribe y Canarias. Está coronada por un ventanal superior que tiene una hornacina con la Inmaculada y cuatro gárgolas de estilo medieval.


    La iglesia es de tres naves separadas por columnas jónicas y capitel corintio. Posee seis capillas laterales y una profunda capilla mayor. El tabernáculo neoclásico de la capilla mayor pertenece al taller genovés de Gusseppe Gaggini, del año 1923. El sol que lo corona es de madera de cedro y el autor fue el escultor Fernando Estévez. Está flanqueado por dos ángeles y rematado por una estatua de la Fe.
    Monumento
    Casa Lercaro.Decreto 21/2004, de 2 de marzo de 2004.


    Su nombre real es la “Casa Ponte-Fonte”, aunque se le conoce más por sus posteriores propietarios, los Lercaro. Fue construida con posterioridad a 1654, cuando se casan los antiguos dueños Jerónimo Ponte-Fonte y Catalina Grimaldi. En la fachada principal se pueden admirar las cenefas esgrafiadas y la extraordinaria labor de carpintería en las ventanas y balcones. El balcón central es de hierro con base de madera adornada con motivos vegetales, decoración que se repite en el balcón de su tercera planta. Otros dos balcones sobresalen en la fachada lateral, aunque presentan menor decoración.
    En el interior de esta gran casona, situada en la calle del Colegio, se descubre un bello patio con columnas corintias.
    Sin duda esta vivienda constituye uno de los edificios más notables del siglo XVII.
    Monumento
    Inmuebles sitos en la calle Calvario, nº 52 y 54. Decreto 63/2002, de 20 de mayo de 2002. (MONUMENTO)
    Se trata de dos mansiones de un incalculable valor artístico. Son construcciones de un claro estilo mudéjar que estuvieron vinculadas a dos fundaciones sin éxito. Primero se alzaron como convento de las agustinas, para convertirse posteriormente en residencia del antiguo Hospital de San Sebastián.


    Fueron construidas en 1725 y sus características son prácticamente idénticas. Las fachadas presentan ventanas y balcones de cojinetes. Los balcones son de balaustre simple, con una pequeña diferencia; en el nº 54 alternan cojinetes poligonales y cuadrados. También sobresalen los aleros de teja.
    Monumento
    Cementerio de la Villa. Ley de Patrimonio histórico de Canarias.
    Este cementerio, inaugurado en julio de 1823, tiene la particularidad de haber sido diseñado por el conocido escultor y maestro de dibujo artístico Fernando Estévez, hijo de la Villa. Este artista concibió la necrópolis al estilo romántico como un jardín, muy al uso en la época.


    El cementerio conserva hoy en día los panteones familiares de villeros notables, como el del Marqués de la Quinta Roja o el de la familia Monteverde, entre otros. La capilla central atesora la puerta del santuario del Monasterio de las Claras de San José, que no tiene nada que ver, como se llegó a creer, con la del colegio de los jesuitas. Esta portada, que se trasladó íntegramente desde donde se ubicaba el citado monasterio (donde se encuentran actualmente las Casas Consistoriales), sufrió en los años 80 un lamentable incendio que aunque no la destruyó sí le dejó huellas. Esta capilla central también fue diseñada por el maestro Fernando Estévez y está realizada con cantería del país.


    El cementerio de La Orotava, al igual que en otros municipios, nació a raíz de la necesidad de buscar espacio para enterrar a los numerosos fallecidos, fruto del natural incremento de la población y de no encontrarse ya sitio en las iglesias de la Villa. Así las cosas, se convirtió en una apremiante necesidad por motivos higiénicos, al ser cada vez más frecuente el tener que cerrar los templos para someterlos a procesos de desinfección.
    Sitio Etnológico
    Acueducto de los Molinos. Declarado recientemente por el Gobierno de Canarias.


    La relevancia socioeconómica de los molinos en La Orotava se remonta a finales del siglo XVI, una vez concluida la conquista de la Isla. El rápido reparto de tierras y el paulatino desarrollo urbano de la Villa se debe en gran parte a la riqueza hídrica de la zona y que se centra en los manantiales de Aguamansa. Su caudal fue canalizado a través de una acequia, que recogía mediante canales de madera los remanentes de las fuentes de Agua Grande, El Pino, Hidalgo o Taboco. Esta conducción atravesaba el núcleo urbano de sur a norte para finalizar en sendos estanques que permitían el riego de las tierras bajas e intermedias. A lo largo de la misma se sucedieron hasta trece molinos de agua (algunos de los cuales han desaparecido) y espacios utilizados como lavaderos públicos.
    Estos molinos, originalmente fabricados en madera, fueron remplazados en obra de mampostería a partir de finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, incorporando tramos sobre arquerías de muy distinta tipología: apuntada, medio punto o rebajada, entre otras. La conducción atravesaba todo el núcleo urbano y finalizaba en estanques que servían para el riego. En este entramado, los molinos alcanzaron un importante papel.


    Así, aunque La Orotava llegó a contar con 13 molinos, en la actualidad sólo conserva 10, en mayor o menor grado de conservación, y de éstos sólo funcionan dos, el de Chano (conocido como Molino de Arriba) y La Máquina, (conocido como Molino de Abajo).
    Estas instalaciones se alinean a través de la Villa de Arriba, continúan bordeando la plaza de San Francisco y finalizan en la trasera de la Casa Lercaro. La morfología actual de estas infraestructuras hidráulicas es bastante uniforme, preservando todos ellos el cubo (configurado por prismas superpuestos), donde se vertía el agua que caía de la atarjea y propiciaba el movimiento de la maquinaria de molienda. Asimismo, se conserva la antigua casa del molinero y las dependencias anejas (muchas de ellas al aire libre), aunque en la mayoría de los casos tanto su uso como la organización interior del espacio se han transformado, destinándose a residencia.
    Respecto al acueducto o atarjea que recorría la Villa de norte a sur, sólo quedan cortos tramos en mampostería, a modo de arquerías sobre pilares adosados a los cubos de determinados molinos.
    DELIMITACIÓN
    La delimitación del BIC del "Acueducto de los Molinos"se configura por siete islotes de protección que se suceden de Norte a Sur y que tienen como elemento aglutinante los molinos propiamente dichos. La acotación incluye, igualmente, los antiguos lavaderos de la calle Castaño. El agua de la acequia principal era desviada hacia ellos, donde las lavanderas desempeñaron su oficio hasta fechas relativamente recientes (mediados del siglo XX); remontándose su origen, con seguridad, al siglo XIX. Forman, por tanto, un elemento inseparable desde el punto de vista del aprovechamiento histórico del agua en la Villa de La Orotava, utilizado como fuerza motriz, para el abasto público, para labores de higiene y, por último, para riego.
    Además existe un listado donde se detallan aquellos bienes inmuebles y muebles de nuestro patrimonio histórico – artístico que por el momento no han sido declarados Bienes de Interés Cultural. Sobre estos bienes se ha iniciado el proceso administrativo con el fin de estudiar si procede su declaración. Son los denominados Bienes Incoados.
    • Camino El Ciprés (SITIO HISTÓRICO)
    • Jardines del Marquesado de la Quinta Roja (JARDÍN HISTÓRICO)
    • Neveros de Izaña en el Parque Nacional del Teide (SITIO ETNOLÓGICO)
    • Las Alfombras del Corpus de La Orotava (ACTIVIDAD TRADICIONAL)
    http://www.villadelaorotava.org/patrimonio.php?op2=62
















    http://www.pueblos-espana.org/canari...40hotmail.com/

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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

    SANTA CRUZ DE LA PALMA

    Historia y patrimonio en Santa Cruz de La Palma
    Pasear por el casco histórico de Santa Cruz de La Palma es dar marcha atrás en el tiempo. Si uno logra abstraerse y deja volar la imaginación, es fácil descubrir bellas damas vestidas con ropajes de otras épocas y, hasta, se pueden ver los mástiles de aquellos barcos que trajeron hasta sus calles los retablos flamencos o las ideas de la ilustración cuando en el resto de España aún no se sabía ni lo que quería decir aquella palabra. El resultado de aquel trasiego de ideas y capitales dio como resultado una ciudad con un caudal patrimonial y artístico de gran importancia.

    Convento y plaza de San Francisco. ARCHIVOSanta Cruz siempre fue una ciudad abierta y comercial, una ciudad rica que tuvo su propio tribunal de Indias (para resolver los litigios suscitados en el comercio con las colonias americanas) mucho antes que las capitales del Archipiélago. Y es que esta pequeña villa, fundada por los castellanos en 1493, pronto ganó justa fama como el puerto comercial más activo de Canarias y uno de los centros de riqueza económica y cultural más importantes de España.

    Y eso dejó su impronta en un patrimonio arquitectónico y artístico que aúpa a Santa Cruz como uno de los rincones más bellos del Archipiélago. Una ciudad lineal al gusto portugués (existía una importante colonia lusa en sus primeros siglos de historia) que seguía la línea de costa y que contaba con edificios notables. Luego, la trama urbana se completó con paralelas y perpendiculares (siempre que lo permitía una complicada orografía) para conformar la actual ciudad, que ha resistido a incendios, temblores de tierra y ataques de piratas de cien nacionalidades. Pero Santa Cruz de La Palma ha permanecido fiel a su estilo.

    Una ciudad artística

    La opulencia de la pequeña villa se asentó en la exportación de azúcar, primero, y vino, después. Gracias a los caldos palmeros, se produjo un intenso tráfico comercial con las dos orillas del Atlántico que trajo, capital y muchas obras de arte. En esta pequeña ciudad pueden admirarse retablos y pinturas de gran calidad y rara es la parroquia o la familia bien que no presume de tener alguna talla, retablo o lienzo de algún afamado artista flamenco.

    Ayuntamiento de la capital palmera. ARCHIVO

    Este gusto por lo estéticamente bello ha condicionado el propio desarrollo urbanístico de la ciudad, con calles cuidadas, edificios de hermosa construcción, plazas recoletas y paseos donde es fácil dejar pasar el tiempo. Piedras bellas y maderas nobles son los elementos principales de las calles Real y O´Daly, las dos arterias tradicionales de la urbe y donde se encuentran los edificios más notables de la villa. Renacimiento, barroco, neoclásico y algo de gótico conforman un conjunto monumental de gran valor histórico-artístico y una verdadera gozada para los sentidos. Y todo ello acompañado del gusto por la hospitalidad de unas gentes que saben que viven en uno de los rincones más hermosos de este mundo.

    Visitas imprescindibles

    Ayuntamiento.- Según los estudiosos de la Historia del Arte en Canarias, se trata del mejor edificio civil de estilo renacentista que se ha construido en el Archipiélago. De su exterior destacan los soportales de estilo clacisista y el uso de la cantería en el segundo cuerpo de la fachada, que ofrece alguna de las muestras de heráldica más conseguidas de Canarias. En su interior, destacan el patio y el uso de la madera en suelos y techos.

    Parroquia de El Salvador y Plaza de España.- Aunque levantada a finales del siglo XV, la obra que se puede admirar hoy día data de la segunda mitad de la centuria siguiente y de la fábrica primitiva sólo queda una bóveda de crucería gótica en la sacristía. Esta basílica de tres naves es una joya del renacimiento y destacan su torre y la portada clásica. Preside la Plaza de España, históricamente conocida como Plaza Principal, un espacio que cuenta con otras dos monumentos dignos de mención; la fuente renacentista de la escalinata y la Casa Monteverde.

    Casa Monteverde. ARCHIVO

    Parroquia de San Francisco.- Inicialmente fue un monasterio franciscano construido por orden de Juana de Castilla (conocida como Juana ‘la loca’) a principios del siglo XVI. Como el conjunto del patrimonio monumental palmero, tiene claras líneas renacentistas y uno de los mejores artesonasos mudéjares de Canarias.

    Casas de los Balcones.- Sin duda alguna constituyen la postal por excelencia de la capital palmera. Ubicadas en la Avenida Marítima, este conjunto de casas son un magnífico ejemplo de arquitectura popular canaria y del uso que el canario dio a la madera en las fachadas de sus casas Los edificios, pintados con llamativos colores, están rematados con espectaculares balcones de madera de hasta dos plantas.

    Castillo de Santa Catalina.- Como el resto de capitales canarias asomadas al mar, Santa Cruz de La Palma contó con un sistema de defensas para minimizar los efectos de los innumerables ataques piráticos que se sucedieron entre los siglos XV y XVIII. Este modesto edificio militar empezó a construirse a pocos años de finalizar la conquista, pero una riada lo destruyó en 1665 y obligó a una profunda modificación. En la actualidad el castillo muestra planta cuadrada rematada con baluartes en forma de diamante en cada una de sus esquinas. Desde 1951 está considerado Monumento Nacional.

    Palacio Salazar.- Es una de las muestras más sobresalientes de arquitectura noble de Santa Cruz de La Palma. Esta casona de mediados del siglo XVII ejemplifica a la perfección el uso de los estilos artísticos cultos del momento como señal inequívoca de riqueza e importancia política. Su fachada está construía totalmente en piedra y destaca su soberbia portada renacentista de aire clásico. En su interior pueden admirarse sus artesonados mudéjares y el uso de la madera en los suelos y el patio, uno de los mejor conservados de toda la ciudad. En la actualidad, acoge a la Oficina Insular de Turismo.
    El Salvador desde la Plaza de España. ARCHIVO

    Barco de la Virgen.- Construido en la década de los cuarenta del pasado siglo, esta reproducción de la Nao Santa María (una de las tres naves de Colón) se ha convertido en otro de los iconos de la ciudad. En su interior alberga un interesante museo marítimo en el que se exhiben maquetas de embarcaciones, valiosas cartas náuticas y objetos propios de la navegación que nos recuerdan el carácter marinero de la capital palmera.

    Santa Cruz de La Palma
    Población: 17.857 habitantes
    Estatus político: Capital de la Isla de La Palma
    (Descargar mapa)
    (Descargar plano)

    http://www.visitacanarias.com/ISLAS/.../legado02.html

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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

    SANTA CRUZ DE LA PALMA

    Plaza de España

    Antiguamente esta plaza fue conocida como la Plaza Principal, luego en 1835 como Plaza de la Constitución y actualmente de España. El valor de esta obra, como conjunto, viene dado por la finalidad de cada una de las parte: orden religioso, político y los servicios civiles y sociales.





    Es el centro neurálgico de Santa Cruz de La Palma. Destacan por su importancia el Ayuntamiento, la Parroquia de El Salvador, la Fuente y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). En el centro se encuentra la escultura de bronce de don Manuel Díaz (1774 - 1863), sacerdote liberal, de espíritu caritativo y con grandes inquietudes sociales y culturales.


    Ayuntamiento

    Es el edificio civil más importante de la Isla y sustituye a otro anterior quemado por los piratas franceses en 1553. El actual edificio data de 1559 y el propio rey Felipe II, que figura en un relieve de su fachada, le concede importantes beneficios económicos para su terminación (penas de cámara).





    Es de estilo renacentista y consta de dos plantas. La inferior es una galería de pórticos y arcos de medio punto que recuerda a otras existentes en la Península y América. Y la superior con ventanas asimétricas.
    En su fachada se observan relieves alusivos a lo que es propio del mal gobierno en una Ciudad: rostro humano que saca la lengua simbolizando a la calumnia; una arpía, símbolo de la intriga... También se representa lo que debe caracterizar al buen gobierno: la fortaleza, el delfín (la inteligencia) y una mujer que estrangula a dos serpientes entre sus manos con la frase "Invidos virtute superabis" (Vencerás a los envidiosos con la virtud).





    En su interior merece contemplarse la pintura al óleo del pintor palmero González Méndez (1843 - 1909) "La romería", así como las pinturas al fresco de Mariano de Cossío que tratan diversos aspectos de nuestra etnografía insular.

    Le cabe la honra de ser el primer ayuntamiento de España de elección popular, al ser elegidos sus representantes en 1773 como consecuencia de la causa ganada por Dionisio O'Daly y Anselmo Pérez de Brito ante el Consejo de Castilla contra los Regidores Perpetuos.

    En él se custodia su valiosísimo Archivo de documentos para la Historia de La Palma que se inicia en 1553, ya que toda la documentación anterior a esta fecha fue destruida por el ataque del pirata François Le Clerc. Parroquia de El Salvador
    De estilo renacentista, comienza a edificarse en los primeros años tras la incorporación de la Isla a la Corona y posteriormente fue ampliándose a lo largo de las centurias siguientes. La portada principal (1585), evocación clásica de un arco de triunfo romano y alegoría pétrea del triunfo de Cristo y su Iglesia, es la más monumental muestra del Renacimiento en el Archipiélago. En si interior hay que destacar, entre otros elementos, la bóveda de crucería gótica que se encuentra en la sacristía.


    El templo consta de tres naves separadas por arcos de medio punto que descansan sobre soportes de orden toscano. Las naves se cubren con armadura mudéjar (de par y nudillo de limas moamares) con tirantes dobles, todo ello decorado y policromado con temas geométricos y vegetales de gran riqueza ornamental.



    En cuanto a escultura, destacan por un lado el Crucificado flamenco de mediados del siglo XVI formando parte del Calvario y por otro, las imágenes del Señor del Perdón y la Virgen del Carmen, obra del insigne escultor tinerfeño don Fernando Estévez del Sacramento.


    El retablo de la capilla mayor, de estilo neoclásico al igual que la mayoría de los existentes en este templo, alberga el lienzo de la Transfiguración, obra del pintor A. M. Esquivel (1806 - 1857), pintor sevillano de estilo romántico, cuyas obras se encuentran también en el Museo del Prado de la capital de España.





    En su exterior destaca su torre con aspecto de fortaleza sólidamente construida, probablemente debido a un carácter defensivo. Construida en piedra volcánica negra, presenta en la ventana, coronada por un frontón triangular, relieves e inscripciones alusivas a una etapa de la historia de la Isla (el entredicho del obispo Deza).


    Calle Real


    Arteria principal de Santa Cruz de La Palma, que une el Puerto con La Alameda bajo los nombre de O'Daly y Pérez de Brito, comerciante de origen irlandés afincado en La Palma y abogado procedente de Garafía respectivamente, que ganan el pleito contra los Regidores Perpetuos logrando que desde 1773 fueran elegidos por sufragio cada dos años.


    A lo largo de todo su recorrido se abren numerosos comercios, bares, oficinas y edificios nobles que arrancan desde los primeros años de la incorporación a la Corona de Castilla, mostrando estilos arquitectónicos que van desde el Renacimiento hasta el Eclecticismo. Muchos de estos edificios, han visto posteriormente modificar sus fachadas durante el siglo XIX adaptándose a los nuevos gustos estéticos, siendo realizadas estas obras por artistas locales.


    A través de su animación se observa el pulso cotidiano de la Ciudad y es punto de encuentro ineludible de los palmeros.



    En ella se celebran las principales manifestaciones públicas a lo largo del año: en diciembre rondallas de "divinos" que cantan villancicos a la Navidad durante las madrugadas; en carnavales, parrandas y desfiles que inundan el ambiente con los típicos polvos (llegada de los indianos el lunes de carnaval) y la Semana Santa con los pasos procesionales de gran valor artístico, así como también se convierte en improvisado escenario una vez cada cinco años para la representación de la Danza de Enanos en las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen de Las Nieves.


    Casas Solariegas


    Casa de Arce y Rojas


    También en la calle Real, en la fachada se ve que ha sufrido modificaciones. Se considera de mayor importancia, la ventana que se sitúa en el eje de la puerta con dos largas y estrechas pilastras cajeadas que rematan en la cornisa, recogidas en la parte inferior por una repisa con moldura que recuerda a un capitel de estilo jónico.

    Casa Fierro



    Fue edificada en 1817 por don José María Fierro Santacruz a raíz del incendio que destruyó la manzana en 1798. El nuevo inmueble, levantado sobre el solar de tres antiguas casas, fue construido según las directrices del clasicismo académico por el carpintero José María Acosta. Presenta, en lugar del característico patio central, escalera imperial de madera con patios simétricos a ambos lados.

    Después de pasar por varias manos privadas, en 1904 pasa a ser un club social con el nombre de "Nuevo Club", pero tras la visita del rey Alfonso XIII a la isla, éste acepta la presidencia del club y pasó a llamarse "Real Club Náutico".



    Casa Massieu - Sotomayor




    Construida a finales del siglo XVIII, se terminaría de fabricar en 1809. Desde 1931, alberga a la Sociedad "La Investigadora", conocida popularmente como "el Casino". En la fachada principal destacan cuatro bustos de mármol de figuras inspiradas en la antigüedad clásica, que flanquean el óvalo central con el escudo de sus primeros propietarios, don Nicolás Massieu Salgado y doña Clara Margarita de Sotomayor. En las esquinas aparecen gárgolas antropomorfas en piedra.

    Casa Monteverde


    Adquirida por la familia Monteverde en 1618, fue reedificada en 1922-1923 por el arquitecto palmero Pelayo López Martín-Romero. A él se debe la sustitución de la antigua fachada hacia la calle O'Daly, con ventanas góticas, por la actual, de estilo ecléctico. Asimismo, añadió a la fachada principal, del siglo XVIII, la última planta que constituye una de las primeras manifestaciones del estilo regionalista en Canarias, destacan las ventanas-ajimeces de celosías y el balcón acristalado. En la actualidad el edificio presta funciones culturales: sede de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y, en la planta baja, sala de exposiciones del Cabildo Insular de La Palma.



    Palacio Salazar






    Uno de los ejemplos más sobresalientes de la Ciudad. Data de la primera mitad del siglo XVII y modificada posteriormente por don Ventura de Salazar, Caballero de la Orden de Calatrava. Su fachada es completamente de piedra con columnas de fuste helicoidal flanqueando la entrada, y en su frontón quebrado se encuentra, sobre el vano del balcón, el escudo de armas de Salazar con la leyenda "Soli Deo sit gloria" (Sea la gloria sólo para Dios).

    En su interior destaca el rico artesonado labrado del salón principal y el patio, en cuyo centro un pozo de agua sirve de pétreo testigo a una serie de plantas que se elevan majestuosas y soberbias con balconadas y balaustres torneados realizados en madera de tea de la Isla (Pinus canariensis). Recientemente ha sido restaurado por el Excmo. Cabildo Insular de La Palma y en ella, se encuentra la Oficina Insular de Turismo.

    Parroquia de San Francisco


    Este templo formó parte de todo un conjunto que era el Real Convento franciscano de la Inmaculada Concepción (hoy Museo Insular). Se trata de una construcción del siglo XVI. Su planta es de cruz latina, de una sola nave y los brazos desiguales formados por capillas que fundaron las principales familias de la Ciudad.





    Los Balcones Típicos de la Avenida Marítima


    Juzgado de Indias





    En 1568, la Corona adquirió el edificio situado junto a la casa del Concejo Capitular para instalar en él el primer Juzgado Oficial de la Contratación de Indias de Canarias, creado diez años antes por el Rey Felipe II y con sede en Santa Cruz de La Palma ("por ser la más comercial del Archipiélago") para controlar el tráfico comercial con América.


    La Cosmológica
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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias



    Teguise, la ciudad monumento

    A. Sebastián Hernández Gutiérrez
    Profesor Titular de Historia del Arte de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
    Fotos: A. Sebastián Hernández Gutiérrez - Rincones - FEDAC
    Se dice, y con razón, que Teguise es uno de los centros históricos mejor conservados de cuantos existen en Canarias. Corrobora dicha afirmación una simple visita a esta población bien estructurada, que parece haber hecho un pacto con el diablo para mantener una juventud perenne.

    En efecto, Teguise tiene todo el aspecto de haber detenido el tiempo, y muchos de sus rincones se conservan tal cual fueron concebidos hace ya un par o tres de siglos.

    Las explicaciones de su actual estado no son simples y habría que echar mano de la historia para entender en profundidad cómo ha sido posible que todo un núcleo haya podido escapar de la especulación territorial estando como está en una Isla en la que la presión constructora es terrible desde hace unas décadas.

    Tal vez aún no ha digerido la pérdida de la capitalidad insular en favor de Arrecife, y su respuesta al abandono oficial haya sido un estatismo, que se convirtió en el aislamiento más riguroso y que se transformó en una impermeabilización a cualquier atisbo de modernidad arquitectónica.

    El modelo constructivo imperante en la localidad es la arquitectura manufacturada, de escasa volumetría, con un skyline de una o dos alturas, y una homogénea composición de fachadas que da sentido a un tipo arquitectónico que se convierte en identidad del recinto histórico. El color, en este sentido, y aún habiendo sido una imposición apuntalada por la figura de César Manrique, contribuye en su blanco-verde a dar aún más, si cabe, esa sensación de unidad urbanística.

    Teguise tomó cuerpo de ciudad colonial a mediados del siglo XV, siendo la tercera urbe de Canarias, al haber nacido después de Rubicón y Santa María de Betancuria. De esta manera, tomando como referencia el poblado aborigen de la Gran Aldea, el normando Maciot de Béthencourt la fundó, siguiendo instrucciones precisas de su tío Jean de Béthencourt.

    Teguise es un asentamiento que estaba llamado a ser la capital insular desde los primeros tiempos, y por ende, su principal población. Para ello sacó el mejor partido posible a una serie de factores naturales que le eran muy favorables. Primero, estar a los pies de una atalaya privilegiada que le permite divisar una buena porción de la isla. Segundo, se encuentra resguardada de los vientos reinantes (alisios) por los complejos de Famara, Guatifay y Guanapay. Y tercero, su altitud favorece el suministro de aguas para personas, ganado, y el riego de unas tierras muy aptas para el cultivo. A pesar de ello, la promoción del lugar como núcleo de población definitivo se hizo esperar hasta pasada la primera mitad del siglo XVI, llegándose a consolidar una vez que se solventaron problemas legales y la aparición en la escena política canaria de la familia Herrera.

    A partir de ese momento se conoció en la localidad un crecimiento rápido y espectacular en el que la arquitectura jugó un papel trascendental para dar forma habitable al lugar. Así surgieron con la inmediatez oportuna templos, cenobios y casas particulares que hacían del lugar un punto especialmente atractivo para la piratería internacional. En tal sentido, la historia de Teguise está marcada por los saqueos y las invasiones, por la construcción y reconstrucción de una Villa que tuvo la imperiosa necesidad de dotarse de un castillo, el de Santa Bárbara, en la montaña de Guanapay.



    Teguise operó hasta bien entrado el siglo XVIII como una ciudad-estado desde la cual se gobernaba una isla de señorío contando en su solar con la representación del Cabildo, del beneficio, y de la escribanía. Su arquitectura, la que hoy contemplamos, no es más que un fiel reflejo de estas condiciones y la propuesta de un vecindario que, consciente de su status social, hacía de su casa un producto de prestigio ciudadano.

    En la actualidad Teguise, y especialmente desde que el municipio conoce tiempos felices como consecuencia de la implantación en su término del subsector turístico, lucha denodadamente contra sí misma por mantener inalterado el perfil de sus calles, convertidas, curiosamente, en un atractivo de primer orden dentro de la oferta cultural lanzaroteña.

    En una visita de urgencia por el centro histórico de Teguise sería recomendable conocer los edificios que a continuación se describen. Construcciones que forman un conjunto urbano singular en el contexto del Patrimonio Histórico Canario.

    Plaza de San Miguel (1)



    Se encuentra ubicada en el centro de Teguise, estando el lugar presidido por la iglesia matriz de Lanzarote, un templo mudejarista dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe. La plaza fue ya representada ya en 1590 por el ingeniero Leonardo Torriani; y también quedó reflejada en los planos de Pedro del Castillo (1686), y otros más modernos. En 1893 se ornamentó el lugar plantando árboles. Y ya en la primera década del siglo XX se levantó un muro perimetral que define una planta rectangular con accesos independientes por sus costados. En la segunda década de la centuria pasada se mejora el recinto formando una estructura similar a la que actualmente presenta, añadiéndosele los dos leones que diseñó Francisco Spínola Gómez. Por entonces se le incorporó la fuente y los bancos de piedra provenientes de Arucas (Gran Canaria), contribuyendo a su sufragio los vecinos, con especial participación de Luis Ramírez González. Igualmente, en este momento se añadieron maceteros y otros elementos imitando a los ya existentes en el próximo Palacio Spínola.

    Palacio Spinola (2)



    Inmueble situado en la plaza principal de Teguise teniéndose por una de las principales edificaciones de su tipología en el contexto insular canario. Se trata de una vivienda señorial que ya anuncia en su fachada, portada escalonada de grandes dimensiones y seis ventanas adinteladas, el potencial arquitectónico que encierra entre sus muros perimetrales. Destaca su estructura, las techumbres con piedra sin enlucir sobre las vigas, la cocina, la capilla y los patios con aljibes.

    Fue la vivienda de la familia Feo Peraza desde la primera mitad del siglo XVIII y anteriormente era conocida como la casa de las inquisidoras, pues acogió la sede del Tribunal del Santo Oficio. Destacamos entre sus moradores a José Feo Armas, protagonista de la política de su época. En la segunda mitad del siglo XX, una descendiente de la familia Feo, Adelina Feo Curbelo, contrajo matrimonio con Ángel Spínola Cancio, siendo la primera vez que aparece este apellido relacionado con la historia de la vivienda.

    LaCilla (3)



    Lanzarote fue tras la conquista, y hasta la primera mitad del siglo XIX, una isla de Señorío. Además de las rentas señoriales, la vecindad debía aportar al clero el diezmo, el diez por ciento de los beneficios obtenidos en la explotación de cultivos y ganado producidos en cada año. Los cereales rentados eran conservados es estos graneros denominados cilla.

    Teguise era la beneficiaria de poseer el granero más importante de una isla cerealista como Lanzarote. Su construcción se remonta al año 1680 cuando fue acometida por el maestro Marcial Sánchez, y siendo mayordomo de fábrica Pedro González Machado. Se localiza en la principal plaza de La Villa.

    Casa Cancio (4)

    Frente a la iglesia parroquial se presenta un interesante conjunto de arquitectura tradicional, en el que destaca la llamada originalmente Casa Cancio, curioso inmueble que conserva una fachada donde una dependencia quiebra la línea de la cubierta inclinada.

    Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe (5)



    Fundada en la primera mitad del siglo XV como una sencilla construcción sin ventanas y con asientos formados por poyos de piedra adosados a las paredes. Por su mayor antigüedad, frente a las conservadas, registra una dilatada historia de saqueos, incendios y destrucciones, que fueron contempladas por su imagen titular, testigo mudo de los episodios violentos de los que fue objeto el recinto.

    A consecuencia de tantos incendios y destrucciones la iglesia ha sido reiteradamente reedificada y embellecida. Consolidada como tal desde el siglo XVII con tres naves, volvió a ser incendiada en 1909 y prontamente reconstruida gracias a las limosnas del pueblo. En 1914 el obispo Ángel Marquina Corrales bendijo el templo.

    En esta última intervención se le añadió un prisma más a la torre para así convertirla en el elemento arquitectónico más alto de Teguise y pináculo religioso de la isla de Lanzarote. En la reconstrucción se evitaron los elementos arquitectónicos lignarios por lo que sus techumbres artesonadas pasaron a reedificarse como bóvedas de medio punto de mampostería, al igual que los retablos con estilo ecléctico en su variante neogótica. Los elementos de granito (pilas de agua bendita, pila bautismal, púlpito y parte del coro) fueron realizados por el artista local Juan Hernández Pérez; mientras que los retablos y el tornavoz del púlpito se deben a la mano de Eugenio Bañasco.

    Escuela de Enfermería (6)

    Casa de estilo señorial construida a mitad del siglo XVIII y reformada durante el XIX. La misma presenta dos plantas con cubierta plana de azotea. Dicho inmueble, originalmente, estaba estructurado a partir de dos patios, uno central y otro ubicado en su parte trasera, ambos contenían los correspondientes aljibes que definían el espacio doméstico de una vivienda unifamiliar tradicional en el contexto de La Villa de Teguise y de Lanzarote.

    En el siglo XX, el Ayuntamiento de Teguise la adquirió para ubicar en ella la sede residencial del club de la Tercera Edad, pero con el tiempo el inmueble quedó convertido en Escuela de Enfermería.

    De este edificio cabría destacar, principalmente, su potente volumetría, pero también hemos de valorar los trabajos de carpintería y ebanistería aplicados a los elementos lígneos interiores como la escalera, la techumbre de línea mudejarista, o los elegantes ventanales y puerta exterior que presenta uno de los edificios más característicos del lugar.

    Policía Municipal (7)

    En la segunda mitad del siglo XVII este inmueble era la vivienda particular de Gaspar Carrasco Rodríguez persona que quiso que los beneficios de su venta fueran destinados para los gastos de los maestros que impartían en la localidad su magisterio. A principios del siglo XX pasó la casa a ser propiedad del capitán José Pereyra Quintana, hasta que en 1989 el Ayuntamiento de Teguise adquirió el edificio para destinarlo a Casa Cuartel de la Policía Municipal.

    Como pieza arquitectónica cabe destacar las labores de carpintería que aún conserva en la fachada principal así como su techumbre de estructura mudéjar localizada en el antiguo salón principal.

    Casa Torres (8)



    Inmueble construido en el siglo XVIII que se vincula a la familia Torres, con especial mención al presbítero Bartolomé Torres.

    La vivienda es el prototipo de la casa señorial urbana de dos plantas, frecuente en Teguise. Su composición en planta es muy básica, al estar la primera crujía definida sólo por un nivel de altura, quedando el resto del inmueble con dos pisos. Exteriormente destaca su frontispicio, con portada de disposición similar a la Casa Spínola y cuatro ventanas. Conserva una interesante chimenea de gran altura (tres metros) donde se combinan las formas cúbicas con las octogonales. La casa articula su espacio íntimo a partir de un patio central y conserva techos con piedra tosca sin enlucir entre las vigas.

    Casa don Eligio (9)

    Construcción de principios del siglo XVIII que ocupó el antiguo solar del corral del pueblo. Actualmente la casa posee dos plantas articuladas por un patio central que distribuye una veintena de habitaciones. En 1810 se dividió en dos viviendas quedando la de mayor superficie como propiedad de Eligio Hernández Pérez, quien abrió un comercio. Sus herederos mantuvieron el establecimiento hasta finales del siglo XX. En el patio había un escudo de basalto proveniente del extinto hospital del Espíritu Santo que actualmente se encuentra en su fachada.

    Casa Cuartel de la Guardia Civil (10)

    Esta construcción está presente en la trama de Teguise ya desde el siglo XVIII. Era propiedad de la familia de Luis Beltrán Toribio y Valenciano pero a comienzos del siglo XX pasó a ser de Andrés del Castillo quien la alquiló, desde la década de los años veinte, al Ayuntamiento de Teguise para utilizarla como Casa Cuartel. Es el único inmueble del patrimonio arquitectónico de Teguise con balcón de madera hacia el exterior.

    Casa Perdomo (11)
    Archivo Histórico de Teguise

    Este inmueble perteneció a la familia Robayna durante el siglo XVIII. Desde la segunda mitad del siglo XX pasó a ser propiedad de la familia Perdomo, siendo con posterioridad, en 1988, adquirida por el Ayuntamiento de La Villa de Teguise.



    Ermita del Cristo de la Vera Cruz (12)



    Esta advocación se remonta al siglo XVII y fue erigida bajo el patronato de Lucas Gutiérrez Melián. La ermita conserva la imagen titular del siglo XVII que llegó a la isla procedente de Portugal. El templo de la Verdadera Cruz estaba vinculado a su hospital, durante el siglo XVII.

    Casa Herrera y Rojas (13)

    La familia Herrera y Rojas se instaló en Teguise y convirtió a La Villa en centro político y social de Canarias. Su casa originariamente ocupaba una manzana tal y como se ve en el plano que el ingeniero Leonardo Torriani firmó hacia el año 1590. Era una vivienda ricamente adornada, pero el tiempo la llevó a la ruina. De manera que durante el siglo XIX se reconstruyó una vivienda que trataba en vano de imitar la mansión original. Cuando se llevaban a efecto las labores de cimentación se encontraron accidentalmente en el subsuelo fragmentos de la antigua arquería. Del tamaño de la primitiva casa habla el hecho de que actualmente su superficie es compartida por seis viviendas. De este conjunto sólo una podría considerarse como el verdadero palacio de los Herrera, encontrándose en su interior como señal de identidad arqueológica, una piedra con grabados podomorfos.

    Convento de San Francisco (14)

    Del convento franciscano de Teguise sólo nos queda su iglesia, un templo que fue dedicado a Nuestra Señora de Miraflores. La institución fue fundada por Gonzalo Argote de Molina al querer llevar a cabo una cláusula testamentaria de 1534 de Sancho de Herrera, Señor de Lanzarote. La voluntad de Sancho era construir un convento en Famara, lugar que en el siglo XVI estaba escasamente habitado.



    En 1588 Gonzalo Argote ordenó la construcción del complejo religioso, convirtiéndolo así en el primer convento establecido en la Isla.

    Casa Jiménez (15)

    Esta vivienda ya estaba construida en el siglo XVIII. Actualmente es la sede del Centro Socio-Cultural de Teguise, por lo que el edificio recibió una intervención severa a fin de adaptarla al nuevo uso social. En su fachada destacan las dos plantas y el balcón de hierro forjado, único en el patrimonio arquitectónico de Teguise.

    Casa Museo (16)
    Marqués de Herrera y Rojas

    Construido en 1929 por Luis Ramírez González sobre una antigua casa del siglo XVIII. El motivo de su reconstrucción se centraba en la idea de destinarlo como museo bajo la denominación de Marqués Herrera y Rojas. A tal efecto se trasladó la puerta de tea y la portada de cantería desde el verdadero palacio del marqués para ser colocada en la fachada principal de este inmueble. Como testigo de la operación aún se puede ver en la cantería aplicada al frontispicio las inscripciones “AH” y “MS”.

    Casa Spínola (17)



    Fue una antigua propiedad de la orden dominica que se vendió a la familia Spínola. Aquí residieron algunos miembros destacados del clan Spínola, recordamos en tal sentido al escultor Francisco Spínola, las pintoras Francisca y Mª Rosa Spínola, la escritora Dominga Spínola, a las hermanas Esperanza y Manuela Spínola Ramírez. O el literato Leandro Spínola Perdomo, para quien la casa fue una fuente de inspiración de muchas de sus inolvidables páginas costumbristas.

    La casa se estructura en dos niveles, quedando un patio central como epicentro de composición en el cual además se instaló una importante balconada, formando una galería. En el lateral derecho la mansión poseía un gran huerto que en fechas muy recientes ha sido convertido en zona deportiva y de recreo a instancias del consistorio local.

    Convento de Santo Domingo (18)

    Fue esta la iglesia conventual de la orden de Santo Domingo, un recinto fundado a principios del siglo XVIII a partir de una iglesia ya levantada en pleno siglo XVII. Toda la propiedad formaba parte de una donación del capitán Gaspar Carrasco Rodríguez.

    Por entonces la zona conventual se prolongaba por su lateral izquierdo, hoy reconvertido en ayuntamiento, pudiéndose en la actualidad contemplar algunos vestigios primitivos. Así, el Ayuntamiento de Teguise está construido sobre las dependencias conventuales del que fuera cenobio local de la orden de Santo Domingo. De aquél conserva dos arcadas del claustro y los aljibes originales.

    En 1956 las autoridades municipales acordaron realizar sobre el mismo una serie de obras de remodelación que ya por entonces estaba destinado a casas consistoriales y colegio público. La edificación una vez concluida presentó una cubierta plana en forma de azotea. En su frontispicio destacamos la portada labrada con arco de medio punto de toba roja con balaustrada superior de madera.

    Casa del Castillo (19)

    Inmueble que compartía solar con toda la manzana. Destaca su frontispicio, con portada con jambas de piedra y las carpinterías. Conserva un huerto con muro de remate biselado y decoraciones de punta de diamante, así como una imponente chimenea.



    Casa Parroquial (20)

    Esta casa fue adquirida por el párroco Domingo Hernández Romero a Antonio Díaz Rocha en 1903. Ofrece un frontispicio de estilo Neoclásico, con distintivos de gusto clasicista importados como podemos apreciar en la portada que exhibe un frontón semicircular y triangular en las ventanas con jambas de cantería. Presenta una planta con cubiertas planas de azoteas. Conserva un huerto en su trasera delimitado con un muro de remate biselado.

    Casa Carrión (21)

    Inmueble de estilo tradicional que asociamos como propiedad de los vecinos acomodados de esta localidad lanzaroteña. Destacan los remates de los vanos de estilo ecléctico, el patio con corredor acristalado y las dos plantas del interior.




    Fortaleza de Santa Bárbara (22)

    Esta construcción militar es la más antigua de cuantas se conservan en la isla de Lanzarote. Fue construida durante la primera mitad del siglo XVI por Sancho de Herrera, quien la levantó sobre un borde de la Caldera de Guanapay, lugar estratégico por ser una excelente atalaya insular.

    El primitivo castillete fue ampliado durante el señorío del marqués Herrera y Rojas, siendo su planta edificada hacia 1590 por el ingeniero Torriani . En 1666 conoce una intervención a manos de López y Mendoza; y lo mismo sucede con Pedro del Castillo, quien en 1686 redibuja su planta. En el siglo XVIII se le añadió un aljibe en el interior de la caldera.

    Desde mitad del siglo XIX, las fortalezas se volvieron ineficaces, iniciándose entonces su declive. Por Real Orden de 27 de febrero de 1895 se declaraban los castillos inútiles. En 1913 la Capitanía General de Canarias lo entregó al Ayuntamiento de Teguise. En 1936 el Ministerio del Ejército ordenó que se entregara al Ministerio de Hacienda. La fortaleza continuó deteriorándose. En 1949 se publica un decreto De protección de los castillos, siendo una de sus consecuencias la creación de la Sociedad Española de Amigos de los Castillos. En 1960, sus miembros iniciaron trabajos de conservación sobre la fortaleza de Santa Bárbara. En 1977 el Ministerio de la Vivienda realizó una intervención poco afortunada. Desde 1989 es gestionado por el Ayuntamiento de Teguise que, tras una intervención, lo acondicionó como museo, que se inauguró el 30 de mayo de 1991, dedicado a los emigrantes.

    El medio centenar de casas que componen este centro urbano constituyen un ejemplo excepcional en el Archipiélago Canario. Concentran su interés en la uniformidad del conjunto y la repetición de un par de fórmulas arquitectónicas que padecieron la endogamia creativa de unos maestros de obras secuestrados por la isla misma. Ello explica la repetición de patrones y las ínfimas variables experimentadas. Pero con ser ello cierto, también lo es la aceptación de los academicismos y el hermanamiento natural entre arquitectura culta y arquitectura popular. Así, el ejemplo paradigmático lo encontramos en la Casa Parroquial (20) en el que los frontones triangulares y semicirculares fueron acoplados a la primitiva fachada sin crear, por ello, el más mínimo conflicto y propiciar así la filiación del inmueble al neoclasicismo.



    Por todo ello, y por infinidad de detalles que el visitante debe descubrir, Teguise se sitúa en un apartado privilegiado como ciudad-monumento que ha merecido por encima de galardones y broches oficiales el respeto de su propia ciudadanía, unas gentes que lejos de abandonar los añejos edificios se han atrincherado en ellos al reconocerlos como parte de su importante pasado cultural.

    http://www.rinconesdelatlantico.com/...2_teguise.html

  9. #9
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    Un paseo por Garachico



    .....



    Convento de San Francisco


    Un paseo por Garachico

    Texto y fotografías de Francisco Fariña febrero 2005
    francisco_farina@yahoo.es

    ..
    Ayuntamiento


    Iglesia de Santa Ana
    Calles de Garachico


    Parque de la Puerta de Tierra
    En la costa norte de Tenerife, a 62 kilómetros de la capital de la Isla, yendo por la autopista TF-5 desde Santa Cruz de Tenerife, se encuentra el municipio de Garachico que junto con Buenavista y Los Silos forman lo que se denomina Isla Baja. Su casco urbano se encuentra a unos 10 metros de altitud y tiene una extensión de unos 30 km2 , mereciendo la denominación de Villa y Puerto ya que fue el más importante puerto de atraque de la Isla en los siglos XVI y XVII, por donde entraban y salían todo tipo de mercancías para abastecer a la costa norte de la Isla. Alrededor del puerto, para cuya defensa se construyó el Castillo de San Miguel, fue surgiendo una población compuesta por todo tipo de gente, desde mercaderes y comerciantes, hasta familias mucho más adineradas y nobles, pasando por congregaciones religiosas y hasta todo tipo de artistas, constituyendo un lugar privilegiado para vivir, construyéndose casas señoriales y palacios que hoy en día tenemos el gusto de visitar en su bello casco histórico, como es el caso de la Parroquia de Santa Ana, del siglo XVI, el Palacio de los Condes de la Gomera o el Castillo de San Miguel, así como varios conventos y casas señoriales al más puro estilo arquitectónico canario.

    Todo este apogeo económico y de bienestar desapareció con la erupción, en 1706, del Volcán de Arenas Negras, que duró desde el 5 de mayo hasta el 13 de junio en que se consideró totalmente extinguido. Este arrasó la aldea de El Tanque, hoy convertido en término municipal, y parte del pueblo de Garachico. Con la poderosa erupción desaparecieron casas, palacios y hasta la Iglesia de Santa Ana, reconstruida poco después; pero la mayor fuente de riqueza del municipio, su puerto, fue arrasado y destruido totalmente por la furia de las lavas del volcán. El auge comercial que había alcanzado el Puerto y la Villa de Garachico se derivó a otros municipios más importantes, dejando a un segundo plano la importancia que tenía. Los vecinos rehabilitaron sus casas y se dedicaron a la agricultura y la pesca, también hubo un intento de recuperar el puerto, pero sus esfuerzos fueron en vano porque ya las mercancías que llegaban a la Isla lo hacían por los puertos de Santa Cruz y Puerto de la Cruz establecidos definitivamente como puntos neurálgicos de la economía de la región.

    En la actualidad, Garachico es paso obligado de turistas y habitantes de todos los pueblos de Tenerife que se dirigen hacia el Parque Rural de Teno a disfrutar de sus maravillas naturales, disponiendo de infraestructuras suficientes para acogerlos como son los restaurantes que ofrecen lo mejor de la cocina canaria en cuanto a pescado y mariscos se refiere. También dispone de un hermosísimo casco histórico declarado por el Gobierno de Canarias en 1994 Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico y que se ha llevado, debido a la belleza de su arquitectura, la concesión de la Medalla de Oro de Bellas Artes como reconocimiento a su trayectoria cultural y artística.
    Podríamos hacer un recorrido Histórico y monumental por el casco histórico comenzando por la Plaza de la Libertad también conocida como Plaza de Arriba, donde hay un quiosco de madera de principios de siglo así como un monumento dedicado a Simón Bolívar. Frente a esta plaza está el Palacio de los Condes de La Gomera, construido en el siglo XVI por maestros canteros de Gran Canaria. El Convento de San Francisco de Asís junto a la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles fundados ambos en 1524. En la Iglesia, de una sola nave, destaca una talla de Ntra. Sra. de la Luz, una de las más antiguas de Garachico, de 1525 y el Convento alberga la biblioteca municipal, la casa de la cultura, varios museos y el archivo. Anexo a estos inmuebles está el ayuntamiento con fachada de influencias neoclásicas.
    La iglesia matriz de Garachico es la de Santa Ana, un bello edificio fundado en 1520 que sufrió graves daños en la erupción de 1706 y que luego fue reconstruida siguiendo los planos originales. En el interior destaca un artesonado mudéjar y varias capillas con retablos barrocos, así como varias tallas religiosas de los siglos XVII y XVIII, destacando la imagen de Santa Ana, del siglo XVI, patrona de la Villa.
    Digna de mención es la Casa de los Marqueses de La Quinta Roja http://www.quintaroja.com/, también reconstruida después de la erupción, de arquitectura tradicional canaria con madera de tea labrada, convertida en hotel rural y recomendado en las mejores guías turísticas como de gran calidad.
    En el mismo centro urbano también se encuentra la Plaza Juan González de la Torre o Plaza de Abajo en la que está la entrada al Parque Puerta de Tierra, donde aún se conserva el arco de la puerta por donde estaban obligados a pasar todas las personas y mercancías que llegaban al antiguo puerto. En este lugar hay un viejo lagar de madera perteneciente a una antigua hacienda de la Villa y un espacio dedicado a Rafael Alberti.

    En las piscinas naturales de El Caletón, se encuentra un paseo muy atractivo a orillas del Atlántico donde podemos visitar el Castillo de San Miguel, mandado a construir por el emperador Carlos I de España en 1575 para la defensa de tan importante puerto, destacan los escudos de la corona española y de varias familias nobles de la época. Desde este lugar hay una vista magnifica del Monumento Natural del Roque de Garachico, declarado así en 1987 y posteriormente definido como área de sensibilidad ecológica por el Gobierno de Canarias.
    En cuanto a espacios naturales se pueden destacar varios senderos en la parte alta del municipio, uno que sale desde la ermita del barrio de La Montañeta en suave ascenso hasta una parada de guaguas donde hay una señal indicadora de "Arenas Negras", a partir de ahí se sigue una pista de tierra con un poco mas de desnivel hasta dos kilómetros después llegar hasta el Parque Recreativo de Arenas Negras donde podemos disfrutar de buenos servicios de ocio en la naturaleza y de preciosas vistas del Volcán de Arenas Negras o de Trebejo, que entró en erupción en 1706. La otra opción podría ser partiendo desde el barrio de San Juan del Reparo, descendiendo por las coladas lávicas del volcán, por un antiguo camino de herradura empedrado y acompañado de un precioso pinar canario (Pinus canariensis)con cerrajas (Sonchus congestus) y bejeques (Aeonium canariense), teniendo unas magníficas panorámicas del municipio, para luego llegar al casco histórico de Garachico.

    En definitiva que el Puerto y Villa de Garachico es un lugar muy aconsejable y recomendado para disfrutar de un día distinto en la Isla; nos ofrece desde paseos tranquilos por sus calles estrechas y adoquinadas contemplando la maravillosa arquitectura canaria, hasta senderismo por sus espacios naturales, pasando por visitas a su patrimonio histórico y comidas en restaurantes muy pintorescos donde ofrecen lo mejor de la cocina canaria. Será una visita inolvidable, lo aseguro.
    © Texto y fotografías de Francisco Fariña
    francisco_farina@yahoo.es



    http://www.andarines.com/canarias/ga.../garachico.htm



    Centro Histórico de Garachico

    Centro Histórico situado en Tenerife Norte

    Centro Histórico de Garachico


    La Villa y Puerto de Garachico, fundada por el genovés Cristóbal de Ponte en 1496, guarda celosamente las muestras de su brillante pasado en casonas, conventos e iglesias de la mejor arquitectura. Garachico, declarado como bien de interés cultural con la categoría de Conjunto Histórico, cuenta con edificios tan interesantes como la Ermita de San Roque, el ex convento de Santo Domingo de Guzmán, la Hacienda de El Lamero, la Casa de los Marqueses de la Quinta Roja, la Casa de Piedra, el Parque de la Antigua Puerta de Tierra, la iglesia Matriz de Santa Ana o el Castillo de San Miguel.









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  10. #10
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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

    ARUCAS
    La antigua Arehuc o Arehucas remonta su origen a la etapa prehispánica, de hecho, su nombre procedería del término aborigen Arehucas o de alguna otra palabra semejante a esta. Esta población fue destruida en la primera incursión que hizo el conquistador Juan Rejón en 1479. Dos años más tarde, el célebre caudillo Doramas perdía la vida en

    la conocida "Batall
    a de Arucas", a manos de Pedro de Vera, sucesor de Juan Rejón. Después de la conquista, este lugar se fue poblando, principalmente a comienzos del siglo XVI, de numerosos caballeros a los que se les entregaron tierras y aguas tras el Repartimiento de las islas. Parece ser que en 1503 la fundación de Arucas era ya un hecho. La ciudad empezó a gestarse a partir del pequeño caserío que se fue apiñando alrededor de la Ermita de San Juan, situada en los mismos terrenos que ocupa la actual iglesia. La Ciudad de Arucas tiene dos polos de nacimiento y desarrollo urbanos: la "Villa de arriba" - actualmente La Goleta y Lomo de San Pedro -, donde se instalaron algunos ingenios azucareros y donde estaba la casa de los Mansel y la Ermita de San Pedro (ésta al menos desde 1525) y la "Villa de abajo", ocupada por operarios de los ingenios que formaban unas pocas casas junto a la Ermita de San Juan Bautista, que estaba situada al norte de la actual iglesia homónima. Esta ermita llegó a ser parroquia en 1515 y junto a la Ermita de San Sebastián - situada en el lugar de la Plaza de la Constitución - se constituyeron como los dos puntos de referencia de esa "Villa de abajo". En el siglo XVII estos dos centros ya estaban formalizados; un núcleo religioso y residencial en torno a la Iglesia de San Juan - cuyas obras para el nuevo edificio se habían iniciado a mediados del siglo - y otro centro, éste comercial, en torno al pósito del grano, la alcaldía y la Ermita de San Sebastián reconstruida hacia 1670. La calle de San Juan, en la vertiente de máxima pendiente, separaba ambos centros y los comunicaba con casas-cueva en la falda sur de la montaña.

    El camino procesional que unía la Iglesia de San Juan con la Ermita de San Pedro - en La Goleta -, pasando junto a la de San Sebastián se constituyó en el eje verbal de la estructura urbana de Arucas; la ciudad por entonces era un conglomerado de casas-cueva, casas terreras, haciendas y fincas sin plan urbano, cuya realidad de trazado podemos ver hoy en la serie de serventías, callejones y vías que formalizan las perspectivas urbanas de la ciudad. A principios del siglo XVIII la Ermita de San Pedro pasó a ubicarse en terrenos del Mayorazgo, donde se encuentra en este momento reconstruida. Allí se celebró el culto al santo entre 1724 y 1829, fecha en que, tras una serie de avatares que incluye varias ruinas del edificio, pasa a la ermita de San Sebastián - en uno de los dos centros de la "Villa de abajo" -; en ese momento, esta ermita cambia su vieja advocación por la de San Pedro. A principio del siglo XIX ya está conformada la "Villa de abajo" tal como la conocemos con dos abanicos de calles que salen radialmente de las plazas de San Juan y San Sebastián para encontrarse en la calle de San Juan. Dos vías esenciales: la calle Real - León y Castillo - y Muñoz - Los Marqueses - al sur y al norte limitan el casco urbano, junto con las propiedades agrícolas de Mirón, Las Vegas, Las Hoyas, Mayorazgo y la red de acequias principales ("Real", "Alta", hacia el norte, y la que va a Cardones, al este).

    El impulso urbanizador y constructor de Arucas a partir de la segunda mitad del siglo XIX fue producto de la riqueza proveniente del cultivo de la cochinilla. En 1868, durante la revolución de septiembre, se derruyó la Ermita de San Sebastián - San Pedro, liberando un solar donde se construiría más tarde - entre 1875-1882 - el Ayuntamiento, el Mercado y la nueva Plaza cívica. Ya en la última década del siglo se realineó la calle Real (con un proyecto que coincide con el nombramiento de Arucas como Ciudad en 1894), sustituyéndose buena parte de las casas terreras que allí se encontraban por casonas "de principal"; esta vía siguió abriéndose a lo largo de la actual calle Francisco Gourié, en lo que fue el único proyecto urbano conocido del siglo XIX. Los grandes y bellos edificios que hoy vemos a lo largo de ambas vías se erigieron en un tiempo muy corto, al amparo de la riqueza azucarera - que ya hemos visto que se prolongó hasta 1910 -. Es en ese momento cuando se produjo en gran parte la imagen actual de Arucas y que ha merecido su declaración como Casco Histórico - Artístico (10 Diciembre 1976).

    Esos años fueron también los de crecimiento de los pagos del norte, fundamentalmente Bañaderos y Cardones. El primero, conocido ya a mediados del siglo XIX por ser lugar de baños junto a la "Fuente Agria", tuvo su auge tras la terminación de la Iglesia de San Pedro (1878) - a donde se trasladó su culto desde Arucas -, que generó un centro urbano en torno a la plaza, con algunos edificios de dos plantas, "de patio", construidos a principios de siglo, así como algunos que se sitúan a lo largo de la carretera que iba a los municipios del noroeste. Por otro lado, en Cardones, en la falda sur de la colina - y también lugar de paso en el viejo camino real de Tenoya a Cruz de Pineda y de aquí al norte -, la Iglesia de San Isidro - reconstruida en las primeras décadas de este siglo - fue en cambio el remate de una serie de vías sur-norte a las que hoy dan fachada casi siempre series de viviendas terreras. En ambos pagos hubo otra etapa de crecimiento entre 1920 y 1930 - según los datos del archivo - con los mismos modelos edificatorios.

    Posiblemente fue a lo largo de todo el siglo XIX cuando se define la estructura urbana de El Cerrillo y La Goleta que hoy conocemos. Estando en ésta última el origen de la "Villa de arriba", casi no tenemos noticias del desarrollo de estos barrios hasta el siglo pasado. Es entonces cuando entre la carretera que sube a Firgas y la acequia que trae el agua desde las Madres se termina de delimitar una estrecha franja de casas - en una amplia casuística que va de la crujía con cubiertas de tejas o la casa terrera a la casa "de principal" - que ocupa prácticamente toda la longitud de la vía. Es aquí donde aún se encuentra una serie de molinos harineros que, hasta la mitad de este siglo, aprovechan la fuerza hidráulica del discurrir de la acequia.

    A lo largo de las carreteras - sobre todo la que lleva de Arucas al noroeste de la isla pasando por Bañaderos - y caminos reales, encontramos una buena cantidad de haciendas y casas solariegas que datan de los siglos XVII o XVIII, como las fincas del Carril, de Trasmontaña y Cruz de Pineda en el camino real antes citado. Aquellas son el centro de los latifundios agrícolas establecidos desde la conquista y que tuvieron su auge, además de en las dos épocas citadas - a caballo de los siglos XIX y XX, en el monocultivo platanero durante el período de entreguerras, cuya riqueza llegó hasta 1950. En esa década, de hecho, se terminaron algunos de los mejores edificios. Estos conjuntos arquitectónicos -edificio de habitación y de servicios, establos y almacenes - definen entornos cerrados en "L" o en "U" de construcción tradicional con grandes espacios al aire libre cerrados por una tapia, que son modelos de una alternativa tipológica a la vivienda urbana.

    La estructura de regadío tuvo en Arucas una enorme importancia. Aún se conserva buena parte de la red de acequias que traían el agua desde Firgas, cuyo origen está en las primeras conducciones de riego para la caña de azúcar y para mover los ingenios de los trapiches de la "Villa de arriba". A principios de ese siglo ya se regaba tierras del Mayorazgo junto a la naciente Arucas. Desde entonces, la Heredad de Aguas ha ido construyendo una verdadera "arquitectura del agua" con multitud de acequias, tornas y más tarde cantoneras de reparto -algunas muy importantes como la de "Las Chorreras"-, y por último, ya a caballo de los siglos XIX y XX, las grandes presas del barranco de Pinto. Todo esto constituye un valioso patrimonio para la isla.










    se podría definir como el conjunto arquitectónico de mayor valor social e histórico de Arucas. En tan poco espacio se concentran una serie de edificaciones de arquitectura doméstica y religiosa que datan desde el siglo XVII hasta nuestros días, permitiendo al visitante observar de un simple vistazo la evolución de la arquitectura doméstica en las edificaciones de la antigua Villa de Arucas.

    Situada a los pies de la fachada principal de la Iglesia de San Juan Bautista, denominada popularmente como "La Catedral de Arucas", su configuración data del siglo XVII, representando el centro urbano de la Villa de Arucas en aquella época que se prolongó hasta el último cuarto del siglo XIX. La Plaza de San Juan fue testigo durante muchos años de las transacciones comerciales de los aruquenses, además de contemplar el transcurrir de la vida cotidiana de los habitantes locales.

    Esta Plaza ha sufrido numerosas modificaciones durante su historia, ya que en un principio poseía el piso de tierra, aunque a mediados del siglo XIX se construyó en su parte central y de un extremo a otro, una amplia acera de losas de cantería. En 1901 se la dotó de pilares pétreos, vallado de hierro y escaleras de acceso, salvando el desnivel del terreno. También se procedió a enlosar la totalidad de su superficie, llegando de esta manera hasta principios de los años 90, donde finalmente adquirió su actual aspecto con el suelo de la famosa piedra azul de las canterías locales. El alumbrado eléctrico se instaló en 1914 y en 1928 se eliminan los enormes laureles de su interior para dejar una visión más libre del espectacular templo que por aquel entonces se encontraba en proceso de construcción.



    La Casa Parroquial (Casa del Cura).
    Conocida popularmente como la "Casa del Cura", fue construida en el siglo XVII a expensas del cura Juan Mateo de Castro. La vivienda responde a la tipología de una típica casa canaria, caracterizada por los muros de mampostería, cuya pobreza se disimulaba con los continuos enjalbegados y la techumbre de tejas a dos aguas. En la fachada destaca la utilización de la cantería que recubre las dos plantas. Otras de las características de una casa tradicional canaria son el patio interior central, dejando las dependencias alrededor y en el cual suele haber un ejemplar de Drago (Dracena Draco). Las puertas con tachones negros, las ventanas de guillotinas y los faroles de hierro son también característicos.

    La Casa de Barbosa.
    Construida a finales del siglo XVIII, es una de las viviendas más importantes en el casco antiguo de la ciudad. El tiempo de su construcción se deduce de la disposición que presentan sus elementos, destacando la simetría en la colocación de los mismos. Los vanos de sus ventanas y puertas están situados entre dos grandes pilastras. Todos los elementos compositivos son de piedra de cantería de Arucas. Destaca también la decoración en hierro forjado del balcón.



    La Casa de Rafael Ponce de Armas.
    Construida en el siglo XIX, es una casa de planta alta en la que se observa una mayor preferencia por la disposición simétrica de los vanos, el empleo del zócalo, los grandes ventales, las pilastras laterales, el balcón de hierro y cubierta en azotea. La casa sigue conservando el tracional patio interior a pesar del exterior clásico que existía en la época. La utilización de la piedra de cantería es una constante en la casi totalidad de las viviendas de Arucas y es en esta casa donde se observa unos amagos de decoración con el alternado de los arcos de medio punto de las ventanas superiores.



    La Casa Granado Marrero.
    Este edficio, construido en 1907, sobresale del resto por su envergadura, ya que se levanta en dos plantas y se organiza en cinco frentes, presentando balcones en la fachada principal y en los chaflanes que forman ambas esquinas. La corriente modernista de la época queda patente en la utilización de la decoración vegetal en sus frontones.
    La parte baja del edificio acogió las primeras instalaciones del Ayuntamiento de Arucas. Actualmente, la planta baja es de uso comercial y la alta, residencial.



    La calle León y Castillo tiene como punto de fuga la Plaza de la Constitución. Su fisonomía actual se debe a la remodelación efectuada a mediados del siglo XIX, construyéndose en sus inmediaciones Las Casas Consistoriales, el Mercado y la desaparecida Plaza de San Sebastián. El impulso dado a estas obras municipales y públicas, respondía al nuevo espíritu de una época a la que se llamaría "La Gloriosa" por la revolución de septiembre de 1868.

    A pesar de que Arucas se instituyó como municipio en 1813, no contó con un local destinado para su uso consistorial hasta 1875. Los primeros planos fueron trazados por el director de caminos vecinales y ayudante de obras públicas Pedro Maffiotte (1864), siendo corregidos en 1875 por el arquitecto José A. López Echegarreta. En la obra participaron, además de los maestros de obras de la localidad, José Déniz y Manuel Aguiar (mamposteros) y Mario Benavides (carpintero).
    López Echegarreta ideó una estructura rectangular, dispuesta en torno a un patio central en dos plantas y senda fachadas. La principal se caracteriza por la existencia de cinco arcos de medio punto en cada piso, entre cuerpos ciegos. Los vanos quedan delimitados por pilastras cajeadas formando hexágonos en la parte interna. El edificio termina en un gran parapeto con decoración vegetal en los extremos y una cartelera, donde se especifica la terminación de las obras. El cuerpo superior, que aparece ligeramente retranquedado, se instaló hacia los años treinta. Este añadido formó parte de una reforma interior más amplia y proyectada por el ingeniero Guillermo Martinón y el ingeniero militar Antonio González Medina. A esto hay que sumarle un golpe de mortero cerca de la puerta de ingreso, como consecuencia de los años "inciviles" de la guerra civil española.
    En el interior del ayuntamiento, en la zona del patio se ha instalado una placa que recoge el Real Decreto que declara a la Villa como ciudad según disposición de la Reina regente, María Cristina. Hay que destacar también las diferentes maquetas hechas en papel por el artista local Carlos Medina, de diferentes edificaciones características de la Ciudad de Arucas, que se encuentran en el patio principal de la planta baja.



    El Museo Municipal está situado en el Jardín Municipal y se trata de la antigua casa del "Mayorazgo de Arucas", edificada a principios del siglo XIX y adquirida por D. Alfonso Gourié Álvarez en 1859, tras la disolución del mayorazgo. Esta mansión se convirtió en la morada de numerosas autoridades que venían a visitar el municipio. De ahí que, a partir de ese momento, la Casa del Mayorazgo pasó a conocerse con el nombre de "Casa de Gourié". En la actualidad es propiedad del Ayuntamiento y alberga en sus instalaciones salas de exposiciones, museo, la Oficina de Turismo y del Servicio de Limpieza, un salón de actos y hermoso jardín a su alrededor.

    Historia del Museo
    El Museo Municipal de Arucas se ubica en la antigua casa del Mayorazgo de Arucas, edificada a principios del siglo XIX por iniciativa del administrador Pedro Alcántara Déniz Miranda y secundada por Dª. María Luisa Castelli, poseedora de la misma. Tras la disolución del Mayorazgo (1859) fue adquirida por la familia que fundara las Destilerías Arehucas, y que tanto significó para la vida económica de la Villa. La mansión de Alfonso Gourié Álvarez se convirtió en morada de numerosas autoridades que venían a visitar el municipio. De ahí que, a partir de este momento, la casa del Mayorazgo pasó a conocerse con el nombre de "Casa Gourié".



    Las heredades de aguas, entre ellas las de Arucas y Firgas, nacen a partir del siglo XV, al darse por terminada la conquista de Gran Canaria. Posteriormente, y por orden de los Reyes Católicos, sería el conquistador Pedro de Vera quien realizara el reparto de las tierras y aguas conquistadas en 1480.
    El 4 de diciembre de 1531 se publican las primeras ordenanzas para reglamentar los riegos y policía de las aguas. Estas ordenanzas estuvieron en vigor hasta la reforma de la Legislación Española, ocurrida a mediados del siglo XIX. Tras la publicación de la Ley de Aguas de 1856, las Heredades eligieron sus organismos, sus Juntas de Gobiernos y la autoridad pasó al presidente de los nuevos organismos directivos. Esto ocurría en el año 1878. En lo que se refiere a la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, su primer presidente fue Bruno González Castellano.
    La distribución del agua se consigue mediante el "andulamiento", que es la división del agua disponible para el riego entre, normalmente, 30 días (para Arucas fue de 31 días).
    Cada heredero tiene derecho a regar el día que le toque su dula o turno.

    REPARTO (CANTONERAS)
    El agua corre desde el naciente hasta las cajas de reparto, llamadas cantoneras, que tienen tantas bocas como partes en que se divide el agua diariamente. La cantonera de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas tiene veinticuatro bocas, que son exactamente iguales. La hora es el elemento regulador del riego. Las medidas del agua son las siguientes:


    - una suerte = de 24 horas
    - una azada = de 24 o de 12 horas (según los heredamientos)
    - un día = 12 horas
    - una cuarta y alberconada = 3 horas
    - una gruesa = 1 hora

    La azada de 12 horas puede ser variable en cuanto a los metros cúbicos, pero puede calcularse a razón de 10 litros por segundo, lo que nos da 432 metros cúbicos de agua.
    Además del cultivo de la caña de azúcar, los canarios también llevaron a América sus sistemas de riego, como lo demuestra el hecho de que en la ciudad de San Antonio (Texas) fue poblada por canarios procedentes de Gran Canaria, Tenerife, La Palma y, sobre todo, Lanzarote. La presencia de elementos como la llamada dula, tan característicos en canarias, en archivos de aquella ciudad son una prueba fiel de la importancia de los sistemas de regadío en Canarias.

    EDIFICIO DE LA HEREDAD DE AGUAS
    Frente al Jardín Municipal de la Ciudad, en la calle de la Heredad, se encuentra la sede de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, edificio que alberga la mancomunidad de propietarios de las aguas para el regadío. La actividad desarrollada por este organismo constituye una pieza clave en la historia de la ciudad. La ingente construcción de acequias de piedra, cantoneras y presas, posibilitó el auge económico de la Villa de Arucas, tras lo que siguió la construcción de algunos de los más relevante edificios de la posterior ciudad de Arucas, entre los que destacan Las Casas Consistoriales (1875), el Puente de Arucas y Tenoya (1860/1872), el Mercado de Arucas (1882), la Iglesia de San Juan y el propio edificio de la Heredad en 1909 entre otros.
    A pesar de su antigüedad, la comunidad de propietarios del agua no contaron con local propio hasta el año 1912. La construcción de esta magnífica obra, de cúpula gallonada y excelente decoración de piedra de Arucas, se acordó levantar en 1909. Los planos fueron diseñados por el arquitecto Fernando Navarro. Los trabajos concluyeron en 1912, instalándose un año más tarde, el reloj que, desde entonces, marca, junto con el de la Iglesia de San Juan, el ritmo de la vida ciudadana.
    Este interesante conjunto, propiedad de la Marquesa de Arucas, se localiza a menos de 1 Km. del centro de la ciudad, en la carretera que une Arucas con Bañaderos. En su interior destaca el pequeño palacete construido por el primer marqués de Arucas D. Ramón Madam y Uriondo y su esposa Dª. Mª del Rosario González y Fernández del Campo en 1880. La casa fue diseñada en estilo romántico y posee una disposición simétrica, en la que sobresale el tratamiento ornamental de la fachada principal. Esta se compone de un porche de cantería, en el que se combina el pilar y la columna formando arcos. Se remata con florones y cornucopias, instalándose en la parte central, el escudo familiar.


    Jardín Tropical "Las Hespérides"

    Aunque su nombre se remonta a la mitología griega y marcaban el límite occidental del mundo identificándolas con las Islas Canarias, el origen del Jardín, joya de la botánica autóctona e internacional, data de más de un siglo y nos muestra una de las colecciones más completas de la flora tropical y subtropical, que su creador el Marqués de Arucas, fue recopilando a lo largo de los años, hasta conseguir, a través del tiempo y del microclima que goza la zona de la ciudad histórica de Arucas, por su enclave, un hábitat ideal para el desarrollo de las más de 2.500 especies que en la actualidad se pueden contemplar y, contando hoy en día con muchas especies en extinción que dan más aún, si cabe, un ambiente mezcla del Romanticismo de la época en que fue diseñado y el esfuerzo de la técnica moderna de los distintos cultivos de frutas tropicales que la circundan.

    El jardín se divide en dos zonas bien diferenciadas: una parte reciente, con sólo algunos años de realización, y la zona antigua que rodea el palacete. El ambiente romántico viene propiciado por los estanques ocupados por plantas acuáticas, los quioscos de influencia hindú, el caprichoso castillo pétreo que se levanta sobre un pequeño montículo a modo de desafío para un imaginario "príncipe", las fuentes y, por último, el palacete custodiado por dos torreones almenados.
    Estos jardines fueron habilitados hace algunos años para la visita turística.


    Los inicios de esta fábrica se remontan al año 1883, cuando Alfonso Gourié pensó instalar una industria que procesase la producción de la caña de azúcar.

    El edificio fue construido por el maestro mampostero Manuel Aguiar, autor de numerosas viviendas en la Villa. Del conjunto resalta la chimenea de ladrillos, uno de los pocos modelos conservados en la Isla. La maquinaria azucarera procedía de Glaswow (Escocia). De espectacular, se calificó por los cronistas, el desembarco de la maquinaria y su traslado hasta Arucas. En total, se necesitó cinco días para cubrir el trayecto del Puerto de La Luz hasta la Villa.

    El 9 de agosto de 1884 se inaugura la "Fábrica" en medio de una enorme alegría entre la población, pues garantizaba el sustento de muchas familias. Diez años más tarde, se adquirió una dinamo y materiales eléctricos para el alumbrado. Hacia 1909, los propietarios de la Fábrica de San Pedro adquirieron un nuevo alambique Sistema Guillaume, procedente de la Casa Egrot y Grangé de París, que aumentó la producción de aguardiente. Esta vez los planos del edificio en que se instalaron las máquinas, corrieron a cargo de Antonio Rodríguez Uribe.

    Años de penuria llegaron en 1920. Por esta época la industria tuvo que cerrar sus puertas. La vieja maquinaria azucarera fue desmontada y vendida. Sin embargo, la Destilería de San Pedro quedó intacta. Veinte años después, la industria se consolida nuevamente y aumenta sus ventas gracias al ingenio de Alfredo Martín Reyes, que hace que
    aparezca el producto estrella de "La Fábrica", El Ron Arehucas. En 1965 la "Fábrica" resurge bajo el nuevo nombre de la entidad mercantil "Destilerías Arehucas, S.A.".

    La Fábrica cuenta en la actualidad con una de las bodegas de ron más importantes de Europa, con 6.000 barricas de roble americano, en las que se almacenan los exquisitos aguardientes Arehucas, auténtica garantía de calidad para los productos. Junto a la bodega se encuentran los trenes de embotellado capaces de preparar 12.000 y 20.000 botellas a la hora respectivamente. La sala de degustaciones es el perfecto final para el visitante que se acerca a las magníficas instalaciones de las Destilerías Arehucas.

    Ermita de San Pedro

    En un lateral del complejo industrial, se alza la pequeña ermita de San Pedro Apóstol. El origen de esta construcción se sitúa en 1724, fecha en la que se levantó, siguiendo las pautas arquitectónicas de la edificada en La Goleta por Juan Mansel (1521-1525), que ya por aquel entonces se encontraba en ruinas.

    Esta segunda ermita dedicada a San Pedro, fue dotada de su correspondiente santo, que se instaló en una hornacina. Luego, numerosos episodios de abandono, restauración y nuevos abandonos se sucedieron a lo largo del siglo XVIII y XIX. Parece ser que en el primer cuarto del presente siglo, la ermita perdió su artesonado mudéjar. Por fin, en 1971, Destilerías Arehucas compró los solares adyacentes y la ermita, que contaba sólo con las paredes. En 1975, comienzan los trabajos de restauración a cargo de Manuel González Almeida.Intervinieron como maestro albañil, Guillermo García y como maestros canteros, Lázaro Mateos y Manuel Henríquez.

    En su interior puede contemplarse, además, un monumental tríptico, inspirado en el que antaño había poseído su antecesora en La Goleta. Según el modelo flamenco, se representa a San Pedro en el centro y a los lados a los apóstoles, San Pablo y San Andrés, encontrándose en la parte superior el "Descendimiento de Cristo". En las puertas con que se cierra dicho retablo aparecen San Joan y Santa Mª Egipcíaca. A los lados de la imagen central, de rodillas se sitúan los posibles donantes, D. Juan Mansel y su esposa Dª. María de Santa Gadea. Las obras fueron efectuadas por los pintores restauradores Julio M. García Rueda y Pilar Leal Nogueras.


    http://www.arucasturismo.com/arucast...portada_es.htm


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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

    ARUCAS (GRAN CANARIA)

    La antigua Arehuc o Arehucas remonta su origen a la etapa prehispánica, de hecho, su nombre procedería del término aborigen Arehucas o de alguna otra palabra semejante a esta. Esta población fue destruida en la primera incursión que hizo el conquistador Juan Rejón en 1479. Dos años más tarde, el célebre caudillo Doramas perdía la vida en la conocida "Batalla de Arucas", a manos de Pedro de Vera, sucesor de Juan Rejón. Después de la conquista, este lugar se fue poblando, principalmente a comienzos del siglo XVI, de numerosos caballeros a los que se les entregaron tierras y aguas tras el Repartimiento de las islas. Parece ser que en 1503 la fundación de Arucas era ya un hecho. La ciudad empezó a gestarse a partir del pequeño caserío que se fue apiñando alrededor de la Ermita de San Juan, situada en los mismos terrenos que ocupa la actual iglesia. La Ciudad de Arucas tiene dos polos de nacimiento y desarrollo urbanos: la "Villa de arriba" - actualmente La Goleta y Lomo de San Pedro -, donde se instalaron algunos ingenios azucareros y donde estaba la casa de los Mansel y la Ermita de San Pedro (ésta al menos desde 1525) y la "Villa de abajo", ocupada por operarios de los ingenios que formaban unas pocas casas junto a la Ermita de San Juan Bautista, que estaba situada al norte de la actual iglesia homónima. Esta ermita llegó a ser parroquia en 1515 y junto a la Ermita de San Sebastián - situada en el lugar de la Plaza de la Constitución - se constituyeron como los dos puntos de referencia de esa "Villa de abajo". En el siglo XVII estos dos centros ya estaban formalizados; un núcleo religioso y residencial en torno a la Iglesia de San Juan - cuyas obras para el nuevo edificio se habían iniciado a mediados del siglo - y otro centro, éste comercial, en torno al pósito del grano, la alcaldía y la Ermita de San Sebastián reconstruida hacia 1670. La calle de San Juan, en la vertiente de máxima pendiente, separaba ambos centros y los comunicaba con casas-cueva en la falda sur de la montaña.

    El camino procesional que unía la Iglesia de San Juan con la Ermita de San Pedro - en La Goleta -, pasando junto a la de San Sebastián se constituyó en el eje verbal de la estructura urbana de Arucas; la ciudad por entonces era un conglomerado de casas-cueva, casas terreras, haciendas y fincas sin plan urbano, cuya realidad de trazado podemos ver hoy en la serie de serventías, callejones y vías que formalizan las perspectivas urbanas de la ciudad. A principios del siglo XVIII la Ermita de San Pedro pasó a ubicarse en terrenos del Mayorazgo, donde se encuentra en este momento reconstruida. Allí se celebró el culto al santo entre 1724 y 1829, fecha en que, tras una serie de avatares que incluye varias ruinas del edificio, pasa a la ermita de San Sebastián - en uno de los dos centros de la "Villa de abajo" -; en ese momento, esta ermita cambia su vieja advocación por la de San Pedro. A principio del siglo XIX ya está conformada la "Villa de abajo" tal como la conocemos con dos abanicos de calles que salen radialmente de las plazas de San Juan y San Sebastián para encontrarse en la calle de San Juan. Dos vías esenciales: la calle Real - León y Castillo - y Muñoz - Los Marqueses - al sur y al norte limitan el casco urbano, junto con las propiedades agrícolas de Mirón, Las Vegas, Las Hoyas, Mayorazgo y la red de acequias principales ("Real", "Alta", hacia el norte, y la que va a Cardones, al este).

    El impulso urbanizador y constructor de Arucas a partir de la segunda mitad del siglo XIX fue producto de la riqueza proveniente del cultivo de la cochinilla. En 1868, durante la revolución de septiembre, se derruyó la Ermita de San Sebastián - San Pedro, liberando un solar donde se construiría más tarde - entre 1875-1882 - el Ayuntamiento, el Mercado y la nueva Plaza cívica. Ya en la última década del siglo se realineó la calle Real (con un proyecto que coincide con el nombramiento de Arucas como Ciudad en 1894), sustituyéndose buena parte de las casas terreras que allí se encontraban por casonas "de principal"; esta vía siguió abriéndose a lo largo de la actual calle Francisco Gourié, en lo que fue el único proyecto urbano conocido del siglo XIX. Los grandes y bellos edificios que hoy vemos a lo largo de ambas vías se erigieron en un tiempo muy corto, al amparo de la riqueza azucarera - que ya hemos visto que se prolongó hasta 1910 -. Es en ese momento cuando se produjo en gran parte la imagen actual de Arucas y que ha merecido su declaración como Casco Histórico - Artístico (10 Diciembre 1976).

    Esos años fueron también los de crecimiento de los pagos del norte, fundamentalmente Bañaderos y Cardones. El primero, conocido ya a mediados del siglo XIX por ser lugar de baños junto a la "Fuente Agria", tuvo su auge tras la terminación de la Iglesia de San Pedro (1878) - a donde se trasladó su culto desde Arucas -, que generó un centro urbano en torno a la plaza, con algunos edificios de dos plantas, "de patio", construidos a principios de siglo, así como algunos que se sitúan a lo largo de la carretera que iba a los municipios del noroeste. Por otro lado, en Cardones, en la falda sur de la colina - y también lugar de paso en el viejo camino real de Tenoya a Cruz de Pineda y de aquí al norte -, la Iglesia de San Isidro - reconstruida en las primeras décadas de este siglo - fue en cambio el remate de una serie de vías sur-norte a las que hoy dan fachada casi siempre series de viviendas terreras. En ambos pagos hubo otra etapa de crecimiento entre 1920 y 1930 - según los datos del archivo - con los mismos modelos edificatorios.

    Posiblemente fue a lo largo de todo el siglo XIX cuando se define la estructura urbana de El Cerrillo y La Goleta que hoy conocemos. Estando en ésta última el origen de la "Villa de arriba", casi no tenemos noticias del desarrollo de estos barrios hasta el siglo pasado. Es entonces cuando entre la carretera que sube a Firgas y la acequia que trae el agua desde las Madres se termina de delimitar una estrecha franja de casas - en una amplia casuística que va de la crujía con cubiertas de tejas o la casa terrera a la casa "de principal" - que ocupa prácticamente toda la longitud de la vía. Es aquí donde aún se encuentra una serie de molinos harineros que, hasta la mitad de este siglo, aprovechan la fuerza hidráulica del discurrir de la acequia.

    A lo largo de las carreteras - sobre todo la que lleva de Arucas al noroeste de la isla pasando por Bañaderos - y caminos reales, encontramos una buena cantidad de haciendas y casas solariegas que datan de los siglos XVII o XVIII, como las fincas del Carril, de Trasmontaña y Cruz de Pineda en el camino real antes citado. Aquellas son el centro de los latifundios agrícolas establecidos desde la conquista y que tuvieron su auge, además de en las dos épocas citadas - a caballo de los siglos XIX y XX, en el monocultivo platanero durante el período de entreguerras, cuya riqueza llegó hasta 1950. En esa década, de hecho, se terminaron algunos de los mejores edificios. Estos conjuntos arquitectónicos -edificio de habitación y de servicios, establos y almacenes - definen entornos cerrados en "L" o en "U" de construcción tradicional con grandes espacios al aire libre cerrados por una tapia, que son modelos de una alternativa tipológica a la vivienda urbana.

    La estructura de regadío tuvo en Arucas una enorme importancia. Aún se conserva buena parte de la red de acequias que traían el agua desde Firgas, cuyo origen está en las primeras conducciones de riego para la caña de azúcar y para mover los ingenios de los trapiches de la "Villa de arriba". A principios de ese siglo ya se regaba tierras del Mayorazgo junto a la naciente Arucas. Desde entonces, la Heredad de Aguas ha ido construyendo una verdadera "arquitectura del agua" con multitud de acequias, tornas y más tarde cantoneras de reparto -algunas muy importantes como la de "Las Chorreras"-, y por último, ya a caballo de los siglos XIX y XX, las grandes presas del barranco de Pinto. Todo esto constituye un valioso patrimonio para la isla.

    La Plaza de San Juan se podría definir como el conjunto arquitectónico de mayor valor social e histórico de Arucas. En tan poco espacio se concentran una serie de edificaciones de arquitectura doméstica y religiosa que datan desde el siglo XVII hasta nuestros días, permitiendo al visitante observar de un simple vistazo la evolución de la arquitectura doméstica en las edificaciones de la antigua Villa de Arucas.

    Situada a los pies de la fachada principal de la Iglesia de San Juan Bautista, denominada popularmente como "La Catedral de Arucas", su configuración data del siglo XVII, representando el centro urbano de la Villa de Arucas en aquella época que se prolongó hasta el último cuarto del siglo XIX. La Plaza de San Juan fue testigo durante muchos años de las transacciones comerciales de los aruquenses, además de contemplar el transcurrir de la vida cotidiana de los habitantes locales.

    Esta Plaza ha sufrido numerosas modificaciones durante su historia, ya que en un principio poseía el piso de tierra, aunque a mediados del siglo XIX se construyó en su parte central y de un extremo a otro, una amplia acera de losas de cantería. En 1901 se la dotó de pilares pétreos, vallado de hierro y escaleras de acceso, salvando el desnivel del terreno. También se procedió a enlosar la totalidad de su superficie, llegando de esta manera hasta principios de los años 90, donde finalmente adquirió su actual aspecto con el suelo de la famosa piedra azul de las canterías locales. El alumbrado eléctrico se instaló en 1914 y en 1928 se eliminan los enormes laureles de su interior para dejar una visión más libre del espectacular templo que por aquel entonces se encontraba en proceso de construcción.



    La Casa Parroquial (Casa del Cura).
    Conocida popularmente como la "Casa del Cura", fue construida en el siglo XVII a expensas del cura Juan Mateo de Castro. La vivienda responde a la tipología de una típica casa canaria, caracterizada por los muros de mampostería, cuya pobreza se disimulaba con los continuos enjalbegados y la techumbre de tejas a dos aguas. En la fachada destaca la utilización de la cantería que recubre las dos plantas. Otras de las características de una casa tradicional canaria son el patio interior central, dejando las dependencias alrededor y en el cual suele haber un ejemplar de Drago (Dracena Draco). Las puertas con tachones negros, las ventanas de guillotinas y los faroles de hierro son también característicos.

    La Casa de Barbosa.
    Construida a finales del siglo XVIII, es una de las viviendas más importantes en el casco antiguo de la ciudad. El tiempo de su construcción se deduce de la disposición que presentan sus elementos, destacando la simetría en la colocación de los mismos. Los vanos de sus ventanas y puertas están situados entre dos grandes pilastras. Todos los elementos compositivos son de piedra de cantería de Arucas. Destaca también la decoración en hierro forjado del balcón.


    La Casa de Rafael Ponce de Armas.
    Construida en el siglo XIX, es una casa de planta alta en la que se observa una mayor preferencia por la disposición simétrica de los vanos, el empleo del zócalo, los grandes ventales, las pilastras laterales, el balcón de hierro y cubierta en azotea. La casa sigue conservando el tracional patio interior a pesar del exterior clásico que existía en la época. La utilización de la piedra de cantería es una constante en la casi totalidad de las viviendas de Arucas y es en esta casa donde se observa unos amagos de decoración con el alternado de los arcos de medio punto de las ventanas superiores.


    La Casa Granado Marrero.
    Este edficio, construido en 1907, sobresale del resto por su envergadura, ya que se levanta en dos plantas y se organiza en cinco frentes, presentando balcones en la fachada principal y en los chaflanes que forman ambas esquinas. La corriente modernista de la época queda patente en la utilización de la decoración vegetal en sus frontones.
    La parte baja del edificio acogió las primeras instalaciones del Ayuntamiento de Arucas. Actualmente, la planta baja es de uso comercial y la alta, residencial.

    La calle León y Castillo tiene como punto de fuga la Plaza de la Constitución. Su fisonomía actual se debe a la remodelación efectuada a mediados del siglo XIX, construyéndose en sus inmediaciones Las Casas Consistoriales, el Mercado y la desaparecida Plaza de San Sebastián. El impulso dado a estas obras municipales y públicas, respondía al nuevo espíritu de una época a la que se llamaría "La Gloriosa" por la revolución de septiembre de 1868.

    A pesar de que Arucas se instituyó como municipio en 1813, no contó con un local destinado para su uso consistorial hasta 1875. Los primeros planos fueron trazados por el director de caminos vecinales y ayudante de obras públicas Pedro Maffiotte (1864), siendo corregidos en 1875 por el arquitecto José A. López Echegarreta. En la obra participaron, además de los maestros de obras de la localidad, José Déniz y Manuel Aguiar (mamposteros) y Mario Benavides (carpintero).
    López Echegarreta ideó una estructura rectangular, dispuesta en torno a un patio central en dos plantas y senda fachadas. La principal se caracteriza por la existencia de cinco arcos de medio punto en cada piso, entre cuerpos ciegos. Los vanos quedan delimitados por pilastras cajeadas formando hexágonos en la parte interna. El edificio termina en un gran parapeto con decoración vegetal en los extremos y una cartelera, donde se especifica la terminación de las obras. El cuerpo superior, que aparece ligeramente retranquedado, se instaló hacia los años treinta. Este añadido formó parte de una reforma interior más amplia y proyectada por el ingeniero Guillermo Martinón y el ingeniero militar Antonio González Medina. A esto hay que sumarle un golpe de mortero cerca de la puerta de ingreso, como consecuencia de los años "inciviles" de la guerra civil española.
    En el interior del ayuntamiento, en la zona del patio se ha instalado una placa que recoge el Real Decreto que declara a la Villa como ciudad según disposición de la Reina regente, María Cristina. Hay que destacar también las diferentes maquetas hechas en papel por el artista local Carlos Medina, de diferentes edificaciones características de la Ciudad de Arucas, que se encuentran en el patio principal de la planta baja.


    Historia de la Casa - El Mayorazgo de Arucas


    El Museo Municipal está situado en el Jardín Municipal y se trata de la antigua casa del "Mayorazgo de Arucas", edificada a principios del siglo XIX y adquirida por D. Alfonso Gourié Álvarez en 1859, tras la disolución del mayorazgo. Esta mansión se convirtió en la morada de numerosas autoridades que venían a visitar el municipio. De ahí que, a partir de ese momento, la Casa del Mayorazgo pasó a conocerse con el nombre de "Casa de Gourié". En la actualidad es propiedad del Ayuntamiento y alberga en sus instalaciones salas de exposiciones, museo, la Oficina de Turismo y del Servicio de Limpieza, un salón de actos y hermoso jardín a su alrededor.
    Historia del Museo
    El Museo Municipal de Arucas se ubica en la antigua casa del Mayorazgo de Arucas, edificada a principios del siglo XIX por iniciativa del administrador Pedro Alcántara Déniz Miranda y secundada por Dª. María Luisa Castelli, poseedora de la misma. Tras la disolución del Mayorazgo (1859) fue adquirida por la familia que fundara las Destilerías Arehucas, y que tanto significó para la vida económica de la Villa. La mansión de Alfonso Gourié Álvarez se convirtió en morada de numerosas autoridades que venían a visitar el municipio. De ahí que, a partir de este momento, la casa del Mayorazgo pasó a conocerse con el nombre de "Casa Gourié".

    Ir a: Selecciona otra opción Heredad de Aguas Parque Municipal Montaña de Arucas Cantera de Piedra Fábrica del Ron Jardín de la Marquesa Yacimiento aborigen Fobos Fundación Mapfre Area recreativa Las heredades de aguas, entre ellas las de Arucas y Firgas, nacen a partir del siglo XV, al darse por terminada la conquista de Gran Canaria. Posteriormente, y por orden de los Reyes Católicos, sería el conquistador Pedro de Vera quien realizara el reparto de las tierras y aguas conquistadas en 1480.
    El 4 de diciembre de 1531 se publican las primeras ordenanzas para reglamentar los riegos y policía de las aguas. Estas ordenanzas estuvieron en vigor hasta la reforma de la Legislación Española, ocurrida a mediados del siglo XIX. Tras la publicación de la Ley de Aguas de 1856, las Heredades eligieron sus organismos, sus Juntas de Gobiernos y la autoridad pasó al presidente de los nuevos organismos directivos. Esto ocurría en el año 1878. En lo que se refiere a la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, su primer presidente fue Bruno González Castellano.
    La distribución del agua se consigue mediante el "andulamiento", que es la división del agua disponible para el riego entre, normalmente, 30 días (para Arucas fue de 31 días).
    Cada heredero tiene derecho a regar el día que le toque su dula o turno.

    REPARTO (CANTONERAS)
    El agua corre desde el naciente hasta las cajas de reparto, llamadas cantoneras, que tienen tantas bocas como partes en que se divide el agua diariamente. La cantonera de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas tiene veinticuatro bocas, que son exactamente iguales. La hora es el elemento regulador del riego. Las medidas del agua son las siguientes:

    - una suerte = de 24 horas
    - una azada = de 24 o de 12 horas (según los heredamientos)
    - un día = 12 horas
    - una cuarta y alberconada = 3 horas
    - una gruesa = 1 hora

    La azada de 12 horas puede ser variable en cuanto a los metros cúbicos, pero puede calcularse a razón de 10 litros por segundo, lo que nos da 432 metros cúbicos de agua.
    Además del cultivo de la caña de azúcar, los canarios también llevaron a América sus sistemas de riego, como lo demuestra el hecho de que en la ciudad de San Antonio (Texas) fue poblada por canarios procedentes de Gran Canaria, Tenerife, La Palma y, sobre todo, Lanzarote. La presencia de elementos como la llamada dula, tan característicos en canarias, en archivos de aquella ciudad son una prueba fiel de la importancia de los sistemas de regadío en Canarias.
    EDIFICIO DE LA HEREDAD DE AGUAS
    Frente al Jardín Municipal de la Ciudad, en la calle de la Heredad, se encuentra la sede de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, edificio que alberga la mancomunidad de propietarios de las aguas para el regadío. La actividad desarrollada por este organismo constituye una pieza clave en la historia de la ciudad. La ingente construcción de acequias de piedra, cantoneras y presas, posibilitó el auge económico de la Villa de Arucas, tras lo que siguió la construcción de algunos de los más relevante edificios de la posterior ciudad de Arucas, entre los que destacan Las Casas Consistoriales (1875), el Puente de Arucas y Tenoya (1860/1872), el Mercado de Arucas (1882), la Iglesia de San Juan y el propio edificio de la Heredad en 1909 entre otros.
    A pesar de su antigüedad, la comunidad de propietarios del agua no contaron con local propio hasta el año 1912. La construcción de esta magnífica obra, de cúpula gallonada y excelente decoración de piedra de Arucas, se acordó levantar en 1909. Los planos fueron diseñados por el arquitecto Fernando Navarro. Los trabajos concluyeron en 1912, instalándose un año más tarde, el reloj que, desde entonces, marca, junto con el de la Iglesia de San Juan, el ritmo de la vida ciudadana.

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    Este interesante conjunto, propiedad de la Marquesa de Arucas, se localiza a menos de 1 Km. del centro de la ciudad, en la carretera que une Arucas con Bañaderos. En su interior destaca el pequeño palacete construido por el primer marqués de Arucas D. Ramón Madam y Uriondo y su esposa Dª. Mª del Rosario González y Fernández del Campo en 1880. La casa fue diseñada en estilo romántico y posee una disposición simétrica, en la que sobresale el tratamiento ornamental de la fachada principal. Esta se compone de un porche de cantería, en el que se combina el pilar y la columna formando arcos. Se remata con florones y cornucopias, instalándose en la parte central, el escudo familiar.


    Jardín Tropical "Las Hespérides"

    Aunque su nombre se remonta a la mitología griega y marcaban el límite occidental del mundo identificándolas con las Islas Canarias, el origen del Jardín, joya de la botánica autóctona e internacional, data de más de un siglo y nos muestra una de las colecciones más completas de la flora tropical y subtropical, que su creador el Marqués de Arucas, fue recopilando a lo largo de los años, hasta conseguir, a través del tiempo y del microclima que goza la zona de la ciudad histórica de Arucas, por su enclave, un hábitat ideal para el desarrollo de las más de 2.500 especies que en la actualidad se pueden contemplar y, contando hoy en día con muchas especies en extinción que dan más aún, si cabe, un ambiente mezcla del Romanticismo de la época en que fue diseñado y el esfuerzo de la técnica moderna de los distintos cultivos de frutas tropicales que la circundan.

    El jardín se divide en dos zonas bien diferenciadas: una parte reciente, con sólo algunos años de realización, y la zona antigua que rodea el palacete. El ambiente romántico viene propiciado por los estanques ocupados por plantas acuáticas, los quioscos de influencia hindú, el caprichoso castillo pétreo que se levanta sobre un pequeño montículo a modo de desafío para un imaginario "príncipe", las fuentes y, por último, el palacete custodiado por dos torreones almenados.
    Estos jardines fueron habilitados hace algunos años para la visita turística.


    Ir a: Selecciona otra opción Heredad de Aguas Parque Municipal Montaña de Arucas Cantera de Piedra Fábrica del Ron Jardín de la Marquesa Yacimiento aborigen Fobos Fundación Mapfre Area recreativa
    Los inicios de esta fábrica se remontan al año 1883, cuando Alfonso Gourié pensó instalar una industria que procesase la producción de la caña de azúcar.

    El edificio fue construido por el maestro mampostero Manuel Aguiar, autor de numerosas viviendas en la Villa. Del conjunto resalta la chimenea de ladrillos, uno de los pocos modelos conservados en la Isla. La maquinaria azucarera procedía de Glaswow (Escocia). De espectacular, se calificó por los cronistas, el desembarco de la maquinaria y su traslado hasta Arucas. En total, se necesitó cinco días para cubrir el trayecto del Puerto de La Luz hasta la Villa.

    El 9 de agosto de 1884 se inaugura la "Fábrica" en medio de una enorme alegría entre la población, pues garantizaba el sustento de muchas familias. Diez años más tarde, se adquirió una dinamo y materiales eléctricos para el alumbrado. Hacia 1909, los propietarios de la Fábrica de San Pedro adquirieron un nuevo alambique Sistema Guillaume, procedente de la Casa Egrot y Grangé de París, que aumentó la producción de aguardiente. Esta vez los planos del edificio en que se instalaron las máquinas, corrieron a cargo de Antonio Rodríguez Uribe.

    Años de penuria llegaron en 1920. Por esta época la industria tuvo que cerrar sus puertas. La vieja maquinaria azucarera fue desmontada y vendida. Sin embargo, la Destilería de San Pedro quedó intacta. Veinte años después, la industria se consolida nuevamente y aumenta sus ventas gracias al ingenio de Alfredo Martín Reyes, que hace que aparezca el producto estrella de "La Fábrica", El Ron Arehucas. En 1965 la "Fábrica" resurge bajo el nuevo nombre de la entidad mercantil "Destilerías Arehucas, S.A.".

    La Fábrica cuenta en la actualidad con una de las bodegas de ron más importantes de Europa, con 6.000 barricas de roble americano, en las que se almacenan los exquisitos aguardientes Arehucas, auténtica garantía de calidad para los productos. Junto a la bodega se encuentran los trenes de embotellado capaces de preparar 12.000 y 20.000 botellas a la hora respectivamente. La sala de degustaciones es el perfecto final para el visitante que se acerca a las magníficas instalaciones de las Destilerías Arehucas.

    Ermita de San Pedro

    En un lateral del complejo industrial, se alza la pequeña ermita de San Pedro Apóstol. El origen de esta construcción se sitúa en 1724, fecha en la que se levantó, siguiendo las pautas arquitectónicas de la edificada en La Goleta por Juan Mansel (1521-1525), que ya por aquel entonces se encontraba en ruinas.

    Esta segunda ermita dedicada a San Pedro, fue dotada de su correspondiente santo, que se instaló en una hornacina. Luego, numerosos episodios de abandono, restauración y nuevos abandonos se sucedieron a lo largo del siglo XVIII y XIX. Parece ser que en el primer cuarto del presente siglo, la ermita perdió su artesonado mudéjar. Por fin, en 1971, Destilerías Arehucas compró los solares adyacentes y la ermita, que contaba sólo con las paredes. En 1975, comienzan los trabajos de restauración a cargo de Manuel González Almeida.Intervinieron como maestro albañil, Guillermo García y como maestros canteros, Lázaro Mateos y Manuel Henríquez.

    En su interior puede contemplarse, además, un monumental tríptico, inspirado en el que antaño había poseído su antecesora en La Goleta. Según el modelo flamenco, se representa a San Pedro en el centro y a los lados a los apóstoles, San Pablo y San Andrés, encontrándose en la parte superior el "Descendimiento de Cristo". En las puertas con que se cierra dicho retablo aparecen San Joan y Santa Mª Egipcíaca. A los lados de la imagen central, de rodillas se sitúan los posibles donantes, D. Juan Mansel y su esposa Dª. María de Santa Gadea. Las obras fueron efectuadas por los pintores restauradores Julio M. García Rueda y Pilar Leal Nogueras.

    http://www.arucasturismo.com/arucast...portada_es.htm


  12. #12
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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

    Nova Hespaña, debido a una caida en el servidor de la web o similar, he pegado dos veces la información relativa a Arucas.
    Por favor, borra el primer post sobre Arucas que he insertado.

  13. #13
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    Re: Cascos Urbanos Histórico-Monumentales en Canarias

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    Icod de los Vinos (Tenerife)

    Hoy por hoy, sólo una sombra de lo que fue. El urbanismo descontrolado y sin criterio ha destrozado lo que fue, sin duda, una de las localidades más bellas de Canarias. Uno de los casos más patéticos de pésima gestión municipal. La brutalidad y falta de visión de la corporación municipal, ha acabado con un legado arquitectónico centenario.

    Última edición por DON COSME; 08/06/2008 a las 23:19

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