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Tema: El Ron y Canarias: una historia circular

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    El Ron y Canarias: una historia circular

    Sí, la historia del Ron en Canarias, es una historia circular, pues acaba donde tuvo su origen, así, mientras las primeras plantas de caña de azúcar salieron de Canarias a Cuba en el segundo viaje de Cristobal Colón, el Ron, nacido en Cuba, se implantó siglos después en Canarias.

    La historia del Ron:


    HISTORIA DEL RON

    Cápsula 196 del 22 de Abril de 2006

    Investigación y Guión: Conti González Báez




    El ron es un licor alcohólico destilado, obtenido a partir de la caña de azúcar, una planta originaria de la India, aunque otros entendidos señalan que es de China. El hecho es que las plantaciones de caña eran abundantes en Asia, lo que facilitó su expansión por Egipto en el Siglo IV antes de Cristo.
    La transformación de la caña de azúcar es la herencia de técnicas milenarias, desde que los soldados de Alejandro Magno, en ese entonces, produjeron "miel de caña" por evaporación en caliente de jugo de caña, siguiendo un procedimiento que les llegó de Bengala.
    Tres siglos después, los árabes fueron los primeros en destilar la caña de azúcar, produciendo una bebida llamada Arad. Además, introdujeron la planta en Europa.
    Sin embargo, el refinado para producir el azúcar no vio la luz hasta 1470 en Venecia y para su introducción en nuestro continente hubo que esperar hasta mediados del siglo XVI.
    Los primeros canutos de caña salieron desde las Islas Canarias hacia las Antillas en el segundo viaje de Cristóbal Colón al llamado Nuevo Mundo en 1493, y en enero de 1494 fecundaron las primeras plantas.
    Ese mismo año, el Almirante Colón escribió al rey de España, diciéndole: “Mi Señor, la caña de azúcar que plantamos está creciendo bien y con éxito”.
    El clima antillano le sentó muy bien a la planta y los cañaverales crecieron. La caña se trituraba para obtener su jugo, que luego se cocinaba para producir azúcar cristalizada para el ávido mercado europeo.
    La cunyaya, aparato indígena, fue el primer instrumento empleado para extraer el jugo de caña o guarapo. A éste le sucedieron trapiches o molinos tirados caballos y bueyes, ingenios o aparatos con fuerza hidráulica y, por último, las centrales, instalaciones más sofisticadas.
    La mano de obra aborigen fue sustituida por los esclavos negros traídos de África. Ya en el año 1539, en una Real Orden de Carlos V, se relacionaban varios productos de la industria cañera, como azúcar blanco, cuajado y purificado, azúcar refinado, espumas, mieles y remieles.
    Los tallos de caña se exprimían para extraer el jugo, pero el líquido excedente o melaza se fermentaba. Según una leyenda, fue un esclavo que de forma casual bebió ese jugo fermentado, provocándole un estado de embriaguez.
    El padre Jean-Baptiste Labat observó que los salvajes, los negros y los pequeños pobladores de la isla fabricaban una bebida fuerte y brutal a partir del guarapo de caña, que los alegraba y reponía de sus fatigas, a la cual se le dio el nombre de tafia.
    Los colonizadores se asombraron al hacer el feliz descubrimiento de que si exponían este almíbar pegajoso al sol por suficiente tiempo, agregando un poco de agua, fermentaba hasta convertirse en algo parecido al ron actual y de inmediato le sacaron provecho.
    Pronto se comenzó a hablar en Europa de esa bebida fermentada que provocaba "extraños efectos a la conducta y el comportamiento de las personas".
    Fueron los piratas los primeros en llevar por las Antillas la tafia. Se les puede considerar los primeros "agentes comerciales" de la precursora del ron.
    La palabra ron se menciona por primera vez en 1650, en documentos de Barbados, donde los colonos ingleses iniciaron la elaboración 20 años antes. Se le llamabakill-devil, que en inglés significa “mata-diablo” orumbellion, una palabra de Devonshire, Inglaterra, que significa “gran bullicio”, nombre que se le daba a las fiestas que los piratas celebraban después de haber obtenido grandes tesoros en sus incursiones.
    Ya en 1667 se le llamaba simplemente rum, que tal vez se deriva de rumbeillon o quizá de la última sílaba del nombre científico de la caña de azúcar,Saccharum officinarum. Del vocablo inglés rum provienen la palabra francesa rhumy la española ron.
    La predilección de los lobos de mar por el ron había sido instituida en 1655 por un inglés, el Almirante Penn, al ordenar la distribución diaria de una ración de licor entre los marineros británicos. Éstos recibieron raciones regulares hasta 1970.
    En 1731, el Almirante Edward Vernon ordenó diluir la ración cotidiana en una medida de dos porciones de agua por una de ron, a la que debía agregársele jugo de limón para prevenir el escorbuto entre la tripulación. Esta mezcla, uno de los primeros cocteles a base de ron de los que se tenga noticia, se bautizó con el nombre de grog, en honor al apodo del almirante, “Old Grog”.
    Barbados tenía fama de ser punto de partida difícil en las travesías hacia Europa a causa de los vientos y las corrientes oceánicas que rodean la isla, por lo que los marinos debían probar que habían estado allí para sortear las difíciles aguas. Un barril de ron Mount Gay, el licor por excelencia de Barbados, era testimonio de ello, convirtiéndose entonces en sello distintivo de los verdaderos marinos.
    La historia del ron es la del Caribe. Era exportado a Europa desde las Antillas y fue un factor económico de importancia al convertirse en la principal moneda de cambio en el comercio colonial americano en los siglos XVII y XVIII.
    El ron también se exportaba a las colonias inglesas en América, pero la demanda era tan alta que se establecieron destilerías en Nueva Inglaterra, que importaban básicamente melaza. Fue la primera bebida destilada que alcanzó niveles industriales.
    Alrededor del 80 por ciento del producto era consumido en las colonias norteamericanas de Inglaterra y el resto era enviado a África para ser intercambiado por esclavos, marfil u oro.
    Vinculado a tan alegre bebida estaba el Triángulo de Nueva Inglaterra, organizado de manera siniestra: los barcos dedicados al tráfico de esclavos partían de Nueva Inglaterra hacia África con cargamentos de ron, utilizado como moneda de cambio para negociar con los proveedores de esclavos, que eran llevados a las Indias Occidentales, ya despobladas de aborígenes por los españoles, donde eran mano de obra imprescindible para las plantaciones de caña de azúcar.
    Su compra se pagaba con melaza, que era llevada a Nueva Inglaterra y convertida en ron, con el fin de permitir que la rueda siguiera girando. Además, en cada escalón del proceso había ganancias que le daban atractivo al negocio.
    Las colonias inglesas monopolizaron la producción y comercialización del ron durante esta época. En 1763 había 150 destilerías en Nueva Inglaterra, que se abastecían principalmente de las Antillas Francesas.
    El ron continuó siendo el principal licor destilado en los Estados Unidos durante sus primeros años de vida independiente. A veces era mezclado con melaza y se llamaba blackstrap; otras veces era mezclado con cidra, el fruto del cidro, produciendo una bebida llamada stonewall.
    En 1791, como consecuencia de la revuelta de los esclavos en Haití, que motivaron la destrucción de los ingenios azucareros, Cuba, que contaba con 300,000 habitantes, se convirtió en el monopolio de las exportaciones de azúcar hacia Europa.
    A inicios del siglo XIX, con la introducción de la máquina de vapor, los trapiches aumentaron su capacidad y las roneras se multiplicaron por todo el país. En 1837 se implantó el ferrocarril en Cuba, antes que en España, el cual desplazó a la tracción animal para la transportación de la caña y el alcohol de toda la isla.
    En La Habana se abrieron tiendas y tabernas donde se compraba y saboreaba el ron, que se convirtió en parte de la vida cubana. Se impusieron una serie de avances tecnológicos vinculados con los alambiques, que obligaron a la corona española a favorecer el desarrollo de las exportaciones cubanas en la industria azucarera.
    Para 1860, había más de 1,000 destilerías en Cuba, pero el ron aún era una bebida áspera, fuerte, reservada a los piratas del Caribe. Facundo Bacardí Massó, un emigrante español, experimentaba con la destilación del ron en su casa, tratando de encontrar una fórmula que lo civilizara.
    Aquel catalán emprendedor y tozudo era consignatario de las ruinosas goletas que viajaban entre Santiago de Cuba y las islas del Caribe. Una noche de tragos en Martinica, en medio de una antológica borrachera, Facundo Bacardí le prometió a un francés un sitio en la goleta “La Esperanza” para trasladarlo a Santiago, de donde el viajero debería partir hacia su patria.
    Hizo una rápida amistad con aquel hombre, José León Boutellier que en sus maletas sólo llevaba buenos litros de un ron dulzón y extrañamente despojado de la dureza del ron de Jamaica que bebían los santiagueros. La amistad se tornó tan profunda que, mientras esperaba la salida del barco que lo llevaría a Marsella, Boutellier se alojó en la casa de Bacardí.
    La víspera de su partida, cuando bebían la última garrafa de ron, el francés le confesó a su amigo catalán que su oficio era vinatero y, en prueba de agradecimiento eterno, le confesó la fórmula secreta para fabricar aquel ron suave y fino, fuerte y agradable a la vez, con el que podría adueñarse del mercado de licores de Santiago de Cuba, donde sólo funcionaban cuatro alambiques que destilaban un aguardiente agresivo al paladar.
    Uno de esos cuatro alambiques, El Marino, pasó a manos de José Bacardí, hermano y socio de Facundo, en febrero de 1862. En el techo de la destilería vivía una colonia de murciélagos herbívoros. Considerados un signo de buena fortuna, se les permitió quedarse y se les utilizó como marca de fábrica, naciendo así la figura del murciélago de Bacardí.
    En 1878, al terminar la Guerra de los Diez Años, más de la mitad de los ingenios estaban destruidos o carecían de producción y muchos terratenientes estaban arruinados.
    Al frente de 150 hombres, campesinos y esclavos libres, Carlos Manuel de Céspedes, un terrateniente liberal y visionario, proclamó el grito "¡Viva Cuba Libre!" desde su ingenio La Demajagua, iniciando la rebelión y la guerra contra los españoles.
    Con la abolición de la esclavitud, la aparición del trabajo a destajo y el perfeccionamiento de los ferrocarriles, las destilerías incrementaron su rendimiento. Las fábricas adoptaron las botellas producidas en serie, sustituyendo a las artesanales, lo que facilitó su producción.
    Fue entonces cuando Cárdenas pasó rápidamente de aldea a ciudad, convirtiéndose por su posición geográfica en una vía natural de salida de la producción azucarera y una rica zona industrial con modernas fábricas, como la fundada por Don José Arrechabala, otro emigrante vasco, que dio origen al ron que lleva su apellido y al famoso Havana Club.
    Las principales fábricas de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba también produjeron rones de calidad cuyas marcas trascendieron al mundo, como San Carlos y Bocoy.
    A fines del siglo XIX, al término de la colonización española, el ron cubano le ganó la partida al brandy español y al coñac francés. En las destilerías de San Lino se elaboraba un fino y aromático brebaje, reservado exclusivamente a las mesas del famoso Moulin Rouge de París. En adelante, el ron cubano invadió los cabarets de toda Europa.
    Durante la primera mitad del siglo XX se mantuvo el desarrollo del comercio del ron, hasta que en 1959 triunfó la Revolución Cubana y al año siguiente se nacionalizaron las fábricas de ron. A partir de entonces la industria ronera fue reorganizada, se amplió su capacidad, surgieron nuevas marcas de ron, se mantuvieron otras y para exportar se utilizó la antigua y prestigiosa marca Havana Club.
    La gama de rones Havana Club va de los blancos a los añejos y se completa con series especiales y exclusividades. Otras marcas cubanas famosas en el mundo son Caney, Legendario, Matusalem, Varadero, Bucanero y Caribbean Club.
    La mayoría de los antiguos dueños de las fábricas de ron abandonaron el país, entre ellos las familias Arrechabala y Bacardí. Esta última continuó haciendo uso de su marca en el exterior, produciendo su famosa bebida en otros países, entre los que está México. Puerto Rico es la base de la actual producción de Ron Bacardí, cuyo proceso de elaboración sigue inalterable desde 1862. Es la bebida más vendida del mundo.
    El ron es la bebida nacional de República Dominicana y uno de sus productos más reconocidos a nivel internacional. Históricamente, el apellido más antiguo del ron dominicano es Bermúdez, ya que uno de los primeros acompañantes de Cristóbal Colón, quien trajo la caña de azúcar, materia prima básica en la elaboración del ron, fue Don Diego Bermúdez.
    Por su parte, la familia Brugal lleva elaborando rones desde 1880, cuando Andrés Brugal Montaner, ciudadano español que había emigrado a Santiago de Cuba, decidió trasladarse hacia República Dominicana y establecerse definitivamente en Puerto Plata. Brugal comenzó a experimentar con mejores procesos de refinación y actualmente ofrece al mercado cinco variedades de ron, cada una de ellas con su propia personalidad y características.
    En 1929, Julián Barceló, nacido en Mallorca, llegó a República Dominicana y fundó en la ciudad de Santo Domingo Barceló y Compañía. Desde entonces, esta empresa familiar ha crecido y se ha posicionado como una de las grandes exportadoras de ron.
    Bermúdez, Brugal y Barceló son actualmente las empresas dominicanas de ron más reconocidas por elaborar una bebida de prestigio y solidez, además de que a través de diversas fundaciones han contribuido en el desarrollo del pueblo dominicano.
    El fino ron dominicano es muy apreciado por su suavidad. A diferencia de la mayoría de los rones, se produce mediante un proceso más natural de destilación y su añejamiento a menudo se lleva a cabo en barrilitos especiales de roble blanco americano.
    En Venezuela, la caña de azúcar fue introducida en la primera mitad del siglo XVI, aunque no progresó de manera efectiva hasta el siglo XVIII.
    La marca Cacique es la más famosa. Su excelencia se debe a que en Venezuela todos los rones deben tener como mínimo dos años de añejamiento por disposiciones legales, mientras que en otro países el mínimo no pasa de los seis meses. Incluso el ron blanco es añejado y luego sometido a un proceso de blanqueo.
    El ron más pesado y de sabor más contundente se hace en Jamaica. Los rones de este país siempre son mezclados y envejecidos durante cinco a siete años, por lo menos. Gran parte de su envejecimiento y embotellado se realiza en Inglaterra.
    Usualmente se comercializan con un contenido alcohólico de 43 a 49 por ciento por volumen. Aunque son tradicionales los rones recios, de marcado sabor, están cobrando importancia los rones ligeros de fermentación rápida.
    El ron de Nueva Inglaterra, Estados Unidos, también tiene un fuerte sabor y un alto contenido alcohólico, mientras que el dominio francés sobre Haití influyó en la producción de su ron, que se destila dos veces, igual que el coñac, y que carece de color.
    Batavia Arak es un ron de sabor punzante producido en la isla de Java, Indonesia, y Artemi, fábrica de licores en Canarias, conserva la tradición de los secretos centenarios del esta bebida. El ron canario está considerado como uno de los mejores del mundo.
    En realidad, todos los países productores alegan que su ron es el mejor del mundo. Lo cierto es que se trata de una bebida con una calidad muy superior a la de sus inicios y seleccionar el mejor ron es cuestión de gustos.
    La Cuba Libre es la combinación más popular del mundo. Nació en 1898, en plena Guerra de Independencia. Un grupo de soldados estadounidenses fuera de servicio, unidos con Cuba contra los españoles, estaba en el Bar Americano de la Vieja Habana. Un capitán pidió Ron Bacardí con Coca-Cola, mucho hielo y unas gotas de limón.
    Bebía con tanto placer, que despertó el interés de los soldados a su alrededor, quienes pidieron al barman que les preparara la misma bebida. Tuvo un éxito instantáneo. Cuando pidieron otra ronda, un soldado propuso brindar ”¡Por Cuba Libre!”. El capitán alzó su copa y el grito de la multitud fue unánime: “¡Cuba Libre!”. La Cuba Libre original se compone de 1 parte de Bacardi, 3 de Coca-Cola, hielo y una rodaja de limón.
    El famoso pirata Francis Drake creó una combinación de aguardiente, azúcar, limón y hierbabuena, que llevó su apellido y se castellanizó como draque.
    Con el tiempo, esta combinación, ya con ron, se llamó mojito, en la actualidad el coctel más representativo de Cuba.
    El daiquiri es otro coctel que dio la vuelta al mundo, del cual era fervoroso adepto el escritor Ernest Hemingway. La receta ortodoxa indica colocar en una coctelera media cucharadita de azúcar, dos cucharadas de jugo de limón, unas gotas de marrasquino, una copa de ron blanco y buena cantidad de hielo; batir y servir en una copa. El ron se puede tomar combinado de muchas maneras, siendo mejor el ronblanco para mezclas, aunque en los países productores de ron la gente opta por disfrutarlo solo. Como usted lo prefiera: ¡Salud!
    http://radiocentro.com.mx/grc/homepa...LL/XPAO-6P6M7Y

  2. #2
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    Re: El Ron y Canarias: una historia circular

    EL RON DE LA ALDEA DE SAN NICOLAS (GRAN CANARIA)



    UNAS PINCELADAS SOBRE EL RON EN CANARIAS, EL ALAMBIQUE DEL CHARCO Y REFLEXIONES



    En Canarias llamamos destilerías a las fábricas de ron o aguardiente. La que teníamos en La Aldea desde 1936 a 1958 la conocíamos como El Alambique. Su edificio y su maquinaria aún se conservan, junto a Las Manchas del Charco. Las destilerías también producían otros productos relacionados con el alcohol a través de otros procedimientos de destilación, siempre con los mismos aparatos: las alquitaras o alambiques. En el libro Ingenierías Históricas de La Aldea (1994) damos un amplio repaso a la historia del ron en nuestro pueblo, el Ron Aldea, primero, y el Ron del Charco, más tarde.
    En esta pincelada histórica les voy contar un resumen de la fabricación de alcoholes en Canarias. Empezó en la isla de Tenerife, a principios del siglo XVII, por iniciativa de maestros azucareros flamencos y franceses. Se tomaron como materias primas el orujo y vinos de mala calidad, a través de procedimientos muy artesanales, con sencillas alquitaras provistas de una caldera y refrigerante, técnica basada en el principio físico de la extracción del alcohol y sustancias aromáticas de los vinos a través de la destilación (el alcohol y sustancias más volátiles se evaporan a menos de 30ºC, frente al agua que lo hace a 100ºC). En estos sencillos artilugios, la materia prima, el vino resultante de la fermentación de cualquier jugo azucarado (de uva, caña, guarapo…) se calienta, evapora y condensa volviendo la sustancia al estado líquido, convertida en producto alcohólico. Es el simple proceso químico de la destilación.
    El auge de las destilerías artesanales canarias se sitúa entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. Su producto se exportaba a las Indias, aunque muy pronto tuvieron que enfrentarse a la fuerte competencia de los ingenios americanos, cuya materia prima era la melaza residual del azúcar. Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX la industria del vino y el aguardiente había fracasado en Canarias, no obstante se contabilizaba aún un total de 150 alambiques con una producción de 3.000 pipas anuales (Escolar y Serrano, 1805); una industria residual, para consumo interno, localizada principalmente en las islas de La Palma y Tenerife.
    Las destilerías canarias volvieron a resurgir hacia el último cuarto del siglo XIX cuando, tras el fracaso de la cochinilla, se ensayó el llamado modelo cubano de desarrollo económico, que volvió a cubrir de caña dulce las tradicionales zonas bajas de regadío de Canarias para las nuevas fábricas azucareras, las que a su vez se complementaron con modernos alambiques en los que se destilaba la melaza residual del azúcar, produciendo un nuevo aguardiente o ron, al estilo antillano. Entre las destilerías más importantes se hallaban las de Telde, Arucas y Guía en Gran Canaria, las del norte de Tenerife y La Palma, que emplearon modernas maquinarias movidas a vapor y alambiques muy perfeccionados, con rectificadores, que daban mayor aroma al ron y permitían la fabricación de otros licores. Dos marcas francesas de alambiques se generalizaron, la Egrott y la Savalle, con los sistemas tanto de caldeo directo como de evaporación.
    Un aguardiente muy popular en La Gomera es el extraído del guarapo y fabricado en alambiques caseros. El guarapo se obtiene del sangrado de la cresta de las palmeras, en una paciente operación iniciada por la noche, colocando los recipientes bajo las incisiones practicadas en la corona del árbol y que acaba por la mañana, recogiendo el dulce jugo vegetal antes de que le dé el sol y fermente. El proceso para fabricar miel continúa con la cocción, que se realiza de inmediato, a fuego lento, durante dos o tres horas. Y para fabricar el aguardiente, en cambio, hay que seguir el mismo proceso del juego fermentado de la caña y la posterior destilación en un alambique.


    Pero a comienzos del siglo XX el azúcar volvió a fracasar en Canarias, arrastrando ,en su ruina, a las destilerías de ron. Hacia 1920 todas las fábricas quedaron desmanteladas y gran parte de ellas fueron trasladadas hacia la aún pujante industria de la caña en Madeira, la isla del ron. Y desde allí regresó un maestro azucarero aruquense, en 1935, Manuel Quevedo, que portaba una larga experiencia acumulada en la tradición familiar y en tierras cubanas. Él fue quien puso en marcha, por primera vez, la destilería de La Aldea, con un molino y un alambique de las desaparecidas fábricas de Arucas, aunque con un nuevo sistema de fabricación: la destilación directa de la caña dulce y no de la melaza residual. A esta iniciativa se unieron, entre 1940 y 1960, otras: la fábrica de Arucas nuevamente entró en funcionamiento aunque sólo para la destilación de ron, le siguió la de Telde, en Gran Canaria; en Tenerife surgió la de Tejina; en el Hierro apareció la destilería de ron Atuey y en la isla La Palma, que no había perdido la tradición artesanal del ron y la miel de caña, volvieron a resurgir varias destilerías. Estamos ante el inicio de un nuevo ciclo de la caña en Canarias, aunque de escasa dimensión económica, que apenas pudo mantenerse unas tres décadas, y que tuvo una máxima producción de 86.340 Qm. de ron procedentes de una superficie cultivada de caña de 189 Has.

    Pero las nuevas formas de vida que afectaron al canario tras el desarrollismo de los años 70 del pasado siglo y el propio turismo masivo, determinaron profundos cambios en el consumo de bebidas alcohólicas, en detrimento del tradicional ron canario. Como consecuencia de ello las destilerías canarias, en su mayor parte, quebraron y las que pudieron mantenerse fueron sustituyendo la materia prima de la caña canaria por melazas residuales de la fabricación del azúcar importadas de África y América, melazas muy baratas.

    ¿Volverá a producir ron nuestro Alambique de El Charco? Con el mismo procedimiento se está fabricando en La Palma el Ron Aldea, por los bisnietos de Quevedo, es decir mediante caldeo o fuego directo sobre el vino ya fermentado del guarapo de la caña, lo que le da un mismo aroma y parecido paladar; pero no igual, dicen los viejos roneros, pues las condiciones de la tierra, el clima y las aguas salobres daban un jugo de caña más rico. Quizás algún día, con ayudas oficiales pudiera conformarse una cooperativa en el marco de un pequeño museo o centro de interpretación, en El Alambique, no sólo para el ron producido y sus antecedentes históricos sino también para formas de vida tradicional del entorno; pero, pero… campos de golf trasnochados, urbanizaciones… parecen que quieren ganar la carrera de un desarrollo más sostenible que el que se da en otros lugares. Alguien me preguntaba el otro día, ¿se puede compatibilizar la Memoria del Lugar con un desarrollo económico sostenible? Mi respuesta fue simple: si en otros lugares lo hacen por qué no aquí.

    Al menos, por ahora, queda el recuerdo, el edificio, los alambiques… tan necesitados de protección. Es la Memoria del Lugar. Mi madre me contaba que siendo niña en una ocasión el químico del Alambique, el señor Quevedo, la tuvo una tarde pisando plátanos para sacar ron pues esta fruta no podía molerse en los molinos de la caña. Y sacó “ron de plátanos” y “licor de plátanos”. Era un genio el señor Quevedo.

    Siendo yo un niño recuerdo ir con mi padre allá abajo, en un camión, para traer unos garrafones con destino a la venta en nuestra tienda de Los Espinos. Aún recuerdo cómo sacaban con una soga y un balde el ron, de una especie de tanque subterráneo, y el fuerte olor a esta bebida que desprendía aquel salón.




    En la tienda servíamos el ron en unas copas de cristal muy singulares que aún se conocen como “copas de ron”, que tenían una rayita roja que servía de marca. El ron del Charco era más caro que el que se traía de las destilerías de Las Palmas (Eugenio Domínguez, la Cocal, Arucas, Telde…) que eran rones destilados no del jugo fermentado de la caña, sino de la melaza residual del azúcar. Algunos eran baratos, muy fuertes, y venían con una altísima graduación por lo que había que rebajarlos con uno poco de agua de Firgas. Un ron de tropa, se le decía. Pero el ron del Charco era exquisito (aunque en los últimos años ya no daba tanto sabor y aroma de caña como en un principio, porque se fabricaba con caña de importación), de todas formas continuaba siendo una gran bebida de extrema pureza que sólo la bebían los que tenían más dinero y apreciaban su exquisitez. Era un ron muy suave al paladar, de mucho cuerpo, que una vez ingerido comenzaba a producir un agradable calor aunque “patero”, porque en su exceso de bebida solía atacar primero a los pies. La gente ebria con ron del Charco se quedaba tumbada en las aceras o en las orillas de la carretera en su sano juicio, algo alegres, pero sin poderse levantar.
    No hay más espacio para contarles tanta historia y tradición de estos rones, licores y aguardientes de Canarias y específicamente de nuestro ron del Charco.

    Jueves, 19 de Octubre de 2006 16:03.

    http://artevirgo.blogia.com/2006/101...eflexiones.php

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    Re: El Ron y Canarias: una historia circular

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Ron Arehucas, sin duda, la destilería de Ron más importantes de Canarias.

    http://www.arehucas.es/index2.php?idioma=0

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