Definiendo términos. (I parte).
Antes de argumentar contra el ateísmo, conviene creo definir dicho término, debido a que últimamente ha sido redefinido creo que de un modo sino engañoso, al menos inexacto en cuanto a lo que históricamente se ha querido decir con dicho término.
El ateísmo suele definirse algunas veces como la falta de creencia en Dios o la creencia que no hay Dios, con respecto a esto me parece muy acertado el símil que hace el Dr.William Lane Craig: “Compare lo que digo: “Yo creo que no hay oro en Marte” a cuando digo: “Yo no creo que hay oro en Marte.” Si no tengo opinión al respecto, entonces no creo que hay oro en Marte y yo no creo que no haya oro en Marte. Hay una diferencia en decir: “No creo que (p)” y “Yo creo (no-p).” Lógicamente donde usted coloca la negación hace un mundo de diferencia.” En efecto como bien señala el Dr.Craig, en este caso el ateísmo se definiría como un desconocimiento sobre la existencia o no de Dios, lo que desde siempre se ha conocido como agnosticismo. La clave de esto, es que mediante esta nueva definición del ateísmo, se nos quiere presentar este como la postura por defecto ante la cuestión de la existencia de Dios, siendo el teísta quien tuviera la carga de la prueba de demostrar su postura, por tanto mientras no se proporcionara evidencia positiva a favor de Dios, la postura por defecto sería el ateísmo o no meramente el agnosticismo. El problema es que como hemos visto, el ateísmo no es una simple falta de creencia en Dios, es una afirmación de su inexistencia, por tanto esta debe ser también racionalmente justificada, o bien ofreciendo evidencia de la inexistencia de Dios, o exponiendo por que el ateísmo debe ser la postura por defecto sino se provee evidencia de la existencia de Dios, pero hasta que eso no se haga, la postura por defecto es el agnosticismo débil, el cual expone que no se sabe si Dios existe o no, pero podría saberse.
Llegado a este punto podemos por tanto establecer cuales son las posibles posturas ante la existencia de Dios:
Teísmo: Afirmación de la existencia de Dios.
Ateísmo: Afirmación de la inexistencia de Dios.
Agnosticismo fuerte: Afirmación de la imposibilidad de conocer si Dios existe o no.
Agnosticismo débil: Las evidencias a favor y en contra de la existencia de Dios no son convincentes, pero pudiera encontrarse en un futuro alguna evidencia de su existencia o inexistencia.
Como vemos, el teista debe defender que Dios existe, el ateo que Dios no existe, el agnóstico fuerte que no puede saberse si Dios existe o no y el agnóstico débil que no hay ninguna evidencia convincente acerca de la existencia o no de Dios.
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