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Tema: ¡Comulgad dignamente!

  1. #81
    Avatar de Valmadian
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    Re: Respuesta: ¡Comulgad dignamente!

    Hace unos años en mi familia hubo una persona invitada de nacionalidad norteamericana. Esta persona no era católica, creo que evangelista, pero quiso asistir a misa en un domingo. Nos preguntó si había algún inconveniente y nosotros no dijimos nada sí iba a escuchar en silencio. Al finalizar la misa nos preguntó nuevamente acerca de sí eran todas así. Dijimos que casi todas desde el CVII pero nos entró la curiosidad acerca del motivo de su pregunta, y literalmente nos respondió: "es que me ha parecido una misa-express" Y, en efecto, es lo que son.

    Pero, además de las prisas, yo también he visto en verano a mujeres asistir, y comulgar, con las chichas bien al aire. Y sí en es invierno, con unas minifaldas y unos taconazos que incitan a la mirada sí o sí. Y todo ello dentro de la costumbre de hacerlo sin pasar por la centrifugadora del confesionario, generalmente vacío. Considero que se ha de comulgar con dignidad y decoro en las formas y las maneras. Con la humildad de la conciencia arrepentida, el agradecimiento por la absolución de los pecados, y la devoción más absoluta ante la presencia de quien va a ser recibido, sino es así, es preferible abstenerse.
    Última edición por Valmadian; 04/03/2020 a las 15:03
    Alejandro Farnesio dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  2. #82
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    Re: Respuesta: ¡Comulgad dignamente!

    Cita Iniciado por Beatrix Ver mensaje
    Pues ahora los enemigos de la Sagrada Eucaristía se frotan las manos, precisamente, por el asunto del virus. Para qué queremos la salud del cuerpo si perdemos la Gracia que nos proporciona la salud eterna.
    Se ve que esta histeria generalizada ya ha alcanzado a muchos miembros de la Iglesia, desde el propio pontífice que ha suspendido la reunión para el pacto global sobre Educación.
    https://infovaticana.com/2020/03/03/...oco-francisco/

    Hasta situaciones que ya rozan lo esperpéntico

    https://infovaticana.com/2020/03/04/...-agua-bendita/

    https://infovaticana.com/2020/03/02/...l-coronavirus/


    Y esto por mencionar unos ejemplos. Pero el meollo de la cuestión se encuentra en otros escenarios. Para empezar ¿qué es el coronavirus? Bueno, pues para evitar que algún avispado que no se entera `pueda (fuera de aquí, claro) ir de listillo y descalificarnos, como es habitual en unos cuantos, he tomado la precaución de sacar la información de la "nada sospechosa" OMS, o sea, Organización Mundial de la Salud, y dice ésta:


    Los coronavirus son una extensa familia de virus, algunos de los cuales puede ser causa de diversas enfermedades humanas, que van desde el resfriado común hasta el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo). Los virus de esta familia también pueden causar varias enfermedades en los animales.

    Esta cepa de coronavirus se identificó por primera vez en Arabia Saudita en 2012. Hasta ahora solo se ha descrito un pequeño número de casos, y los datos sobre su transmisión, gravedad e impacto clínico son muy reducidos.


    https://www.who.int/csr/disease/coro...infections/es/

    Es decir, para empezar estamos ante una clara tergiversación del lenguaje, porque toda persona que haya padecido un simple resfriado común, ha estado infectada por UN coronavirus. Por supuesto, otro tanto de lo mismo pasa con la denominada gripe estacional, lo que significa que muchas personas se ven afectadas a lo largo del otoño-invierno-primavera, de varios tipos de coronavirus.

    Esto no significa que esta enfermedad, que de nueva no tiene nada pues hace 8 años que se detectó no sea peligrosa, todas las enfermedades que afectan al ser humano, más de 4.000, son susceptibles de ser mortales o, cuando menos, de contribuir a un cuadro general que puede agravar ciertas situaciones según la persona afectada, principalmente por la edad y por su situación socioeconómica y geográfica.

    También, se da una peculiar situación producto de la falta de información veraz, histeria y ausencia de sentido común. Ciertamente, su difusión es más rápida que la de la gripe, al parecer bastante más. Pero no está justificado que todo el mundo se ponga una mascarilla, porque además con una no vale y, en consecuencia, el mercado se ha agotado. Quiénes deberían llevar mascarilla son las personas afectadas, no los demás. Igualmente, hay mucha costumbre de tocarse la cara: boca y nariz. Por ello, los sanitarios recomiendan encarecidamente un continuo lavado de manos que, en realidad, debería ser una costumbre habitual, con enfermedad y sin ella, porque sino estamos ante una porquería. En esta parte de la misa en la que se da la paz, hay que hacerlo a los que están más próximos, es decir, izquierda, derecha y sí acaso delante o detrás, no a media parroquia incluidos los que están a siete bancadas más atrás o más adelante, que suele ser muy frecuente.

    Y yo me pregunto por qué no se hace lo mismo con las personas con gripe estacional, he sufrido muchas y nunca he sabido por donde me llegaron. Pero, en base al número de afectados, tampoco olvidemos los datos: según RTVE, y sigo con los no sospechosos, 95.000 casos en todo el mundo y hay que suponer que en este listado se encuentre el primer afectado en 2012.

    https://www.rtve.es/noticias/2020030.../1998143.shtml

    ¿Cuál es la población mundial?

    Población mundial según el ultimo informe demográfico de las Naciones Unidas (2019) ≈ 7700 millones de personas. Población mundial actual a tiempo real según los datos de Census.gov (2020) ≈ 7625 millones de personas. Población mundial según el World Fact Book de la CIA (2018) ≈ 7500 millones de personas.

    En resumen, personas afectadas hasta el momento: 0'0001233766234 por ciento.

    Y ahora nos deberíamos plantear otra cuestión: ¿cuántas personas mueren en el mundo anualmente por drogas, gripe estacional, tabaco, alcohol, accidentes de circulación, obesidad, diabetes, infartos agudos de miocardio o cerebrales, enfermedades venéreas, mujeres abortando, prácticas deportivas extremas, estrés, suicidios...? Sólo por drogas al año y según las cifras de la OMS: medio millón.

    https://www.eltiempo.com/salud/muert...n-la-oms-67048

    La eucaristía se puede impartir perfectamente en la boca, como debe ser, basta con que el oficiante tenga un lavatorio lleno de agua a su lado.
    Última edición por Valmadian; 04/03/2020 a las 15:55
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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    Nada sin Dios

  3. #83
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    Re: Respuesta: ¡Comulgad dignamente!

    Yo no recibiré a Dios en mis manos, de rodillas y en la boca.

  4. #84
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Respuesta: ¡Comulgad dignamente!

    Monseñor Schneider: El rito de la Sagrada Comunión en tiempos de pandemia

    Por
    Mons. Athanasius Schneider -

    06/03/2020





    Nadie puede obligarnos a recibir el cuerpo de Cristo de una manera en que exista el riesgo de que se pierdan partículas o se menoscabe la reverencia, como sucede cuando se recibe la Comunión en la mano. Aunque es cierto que se puede recibir directamente con la boca sobre un paño blanco pequeño y limpio (un purificador o corporal de pequeñas dimensiones), no siempre es factible, e incluso hay sacerdotes que se niegan a hacerlo.
    En tales casos, lo mejor es hacer una comunión espiritual, que colma el alma de gracias especiales. Durante épocas de persecución, muchos católicos no han podido recibir la Sagrada Comunión de modo sacramental por periodos muy prolongados, pero hacían comuniones espirituales que les reportaban muchos beneficios espirituales.

    No es más higiénico comulgar en la mano que en la boca. La verdad es que puede agravar el riesgo de contagio. Desde el punto de vista de la higiene, la mano contiene ingentes cantidades de bacterias. Las manos transmiten numerosos gérmenes patógenos. Ya sea al estrecharle la mano a alguien, al tocar constantemente diversos objetos, como manijas o tiradores de puertas, o al asirse de la barra del bus o del metro, los microbios pasan con facilidad de mano en mano, y luego la gente se lleva con frecuencia esas manos y dedos sucios a la nariz o la boca. No sólo eso; a veces los microbios pueden sobrevivir durante días en la superficie de objetos que se han tocado. Según un estudio publicado en 2006 en el boletín BMC Infectious Diseases, los virus de la gripe y otros semejantes pueden sobrevivir durante varios días en superficies como puertas, barandillas o barras del transporte público.

    Muchos fieles que van a la iglesia y reciben la Comunión en la mano han tocado antes manillas de puertas o se han asido de la barra en el transporte público o de la baranda en una escalera. Llevan virus sobre la palma de la mano y los dedos, y luego durante la Misa se llevan esas mismas manos a la nariz o la boca. Con esas manos y dedos contaminados tocan la Hostia consagrada, con lo que los virus pasan a su vez a la Sagrada Forma, y luego los virus juntamente con ella a la boca.

    Sin duda alguna, comulgar en la boca es menos arriesgado y más higiénico que hacerlo con la mano. Es más, si no se lavan concienzudamente, la palma de la mano y los dedos acumulan muchos microbios.

    Prohibir la Comunión en la boca resulta infundado en comparación con los graves riesgos para la salud que comporta hacerlo con la mano en épocas de pandemia. Tales prohibiciones constituyen un abuso de autoridad. No sólo eso; da la impresión de que algunas autoridades eclesiásticas se aprovechan de la epidemia como pretexto. Pareciera también que algunos se regocijan cínicamente en extender cada vez más el proceso de trivialización y desacralización del Santísimo Cuerpo de Cristo en el sacramento eucarístico, poniendo con ello en riesgo el Cuerpo del propio Señor de graves de falta de respeto (pérdida de partículas) y de sacrilegio (robo de formas consagradas).

    Hay que tener en cuenta además que a lo largo de los 2000 años de historia de la Iglesia no ha habido ningún caso documentado de contagio por recibir la Sagrada Comunión. En la Iglesia Bizantina, el sacerdote da de comulgar a los fieles con una cucharilla, y se utiliza la misma para todos. Terminada la Comunión, el sacerdote o el diácono se bebe el agua o el vino con el que ha purificado la cuchara, la cual tocó la lengua de algunos feligreses mientras comulgaban. Muchos fieles de iglesias de rito oriental se escandalizan por la falta de fe de los obispos y sacerdotes de rito latino cuando prohíben comulgar en la boca; prohibición que, en el fondo, obedece a falta de fe en el carácter divino y sagrado del Cuerpo y la Sangre de Cristo-Eucaristía.

    Si la Iglesia de nuestro tiempo no vuelve a esforzarse con el máximo empeño por estimular la fe, la reverencia y las medidas de protección para el Cuerpo de Cristo, toda medida de protección para los fieles será en vano. Si la Iglesia actual no se convierte y vuelve a Cristo, concediendo la primacía a Jesús, y en concreto a Jesús-Eucaristía, Dios demostrará la veracidad de sus palabras: «Si Yahvé no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. Si Yahvé no guarda la ciudad, el centinela se desvela en vano» (Sal.126, 1-2).
    Recomendamos la siguiente oración para hacer comunión espiritual:

    «Me postro a tus pies, Jesús mío, y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito, doblegado en su nada y ante tu sagrada presencia. Te adoro en el sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía. Deseo recibirte en la humilde morada que te ofrece mi corazón. Mientras aguardo la dicha de la Comunión sacramental, anhelo poseerte espiritualmente. ¡Ven a mí, Jesús mío, pues por mi parte me dirijo a Ti! Tu amor abrace mi corazón en la vida y en la muerte. Creo en Ti, espero en Ti y te amo. Amén.»


    +Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la diócesis de Santa María de Astaná




    https://adelantelafe.com/monsenor-sc...s-de-pandemia/





  5. #85
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Respuesta: ¡Comulgad dignamente!




    Breve historia de la Comunión en la mano. Orígenes histórico de su uso y desuso


    Breve historia de la Comunión en la mano.Orígenes histórico de su uso y desusoP. Javier Olivera Ravasi, SE11 de Marzo de 2020



    «La administración del Cuerpo de Cristo corresponde al sacerdote por tres razones: porque él consagra en la persona de Cristo… porque el sacerdote es el intermediario designadoentre Dios y el pueblo… porque por reverencia a este Sacramento,nada lo toca sino lo que está consagrado”(Santo Tomás de Aquino, S. Th, III, q. 82, a. 13)



    A raíz de varias consultas sobre el tema de la posibilidad o no de la comunión en la mano, nos hemos visto obligados a resumir su historia, su conveniencia e inconveniencia, basándonos, principalmente, en el excelente trabajo de Mons. Juan Rodolfo Laise titulado, La comunión en la mano. Documentos e historia, Vórtice, Buenos Aires 2005, 152 pp[1], al cual remitimos.

    Con las presentes líneas sólo hemos querido acercar al público en general la historia del uso y desuso de esta práctica hoy en día tan extendida que comenzó siendo un permiso excepcional y hoy parece norma general.
    Que no te la cuenten…P. Javier Olivera Ravasi, SE



    1) Contexto del permiso para recibir la comunión en la mano

    En el documento de Pablo VI titulado “Memoriale Domini. De modo Sanctam Communionem ministrandi[2] del año 1969, el Papa planteaba que, en algunos lugares, se venían cometiendo diversos abusos litúrgicos al impartir la Sagrada Comunión en la mano con la excusa de que se seguía, de ese modo, un uso antiguo.
    Puntualmente, la práctica era seguida en diversos países de tradición protestante(Holanda, Alemania, Bélgica, etc.) que, por aquel entonces, sufrían una enorme pérdida de la Fe (recordemos el famoso “Catecismo holandés”, que debió ser corregido por el mismo Pablo VI), poniendo en duda la presencia real de Cristoen la Eucaristía, negando cualquier clase de presencia en las partículas o fragmentos de hostia, al mismo tiempo en que no se distinguía con claridad entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial.

    Es decir: era un tiempo de crisis de Fe, de allí que Roma rogase “prevenir todo peligro de que penetren… falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía”, sostenidas, justamente, por los promotores de la desobediencia.

    2) Una excepción que se volvió regla

    Ante la práctica generalizada en estos países, la Santa Sede se vio obligada a actuar y reafirmar que la comunión en la boca no sólo era la práctica que “ya debe considerarse tradicional” en la Iglesia (MD, 1278) sino que el dar la comunión en la mano podía conllevar ciertos peligros, a saber: “el que se llegue ya a una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del altar, ya a la profanación del mismo Sacramento, ya a la adulteración de la recta doctrina” (MD, 1279).

    Se realizó entonces una encuesta entre la mayoría de los obispos del mundo sobre qué convenía hacer ante los abusos: la respuesta fue categórica: la inmensa mayoría determinó que debía seguirse con la forma de administrar la comunión (de rodillas y en la boca), pero… ¿qué hacer en aquellos países donde la costumbre se hubiese, ilegítimamente, arraigado?

    Y se respondía: “si en alguna parte el uso contrario… se hubiera arraigado ya, la misma Sede Apostólica… confía a estas mismas Conferencias la carga y el oficio de sopesar las circunstancias peculiares, si las hay, con la condición, sin embargo, tanto de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía” (MD, 1282).

    Es decir: dejaba en las manos de las Conferencias Episcopales (la reunión de obispos de cada país) que votasen y, luego, comunicasen a Roma su decisión, dejando –eso sí– libertad a cada obispo en su diócesis.
    El documento se completaba con una Carta Pastoral en la que se concedía a las Conferencias Episcopales el indulto (permiso) de distribuir a los fieles la Sagrada Comunión en la mano, siempre y cuando ese modo de recibir la comunión ya fuese frecuente allí por la costumbre, dejando en claro que: “La nueva manera de comulgar no deberá ser impuesta de modo que excluya el uso tradicional… De modo que cada fiel tenga la posibilidad de recibir la Comunión sobre la lengua”(n. 1285, 1) por lo que el “el rito de la Comunión dada en la mano no debe ser aplicado sin discreción” (n. 1286, 2).

    Es decir, se trataba de una excepción y de un indulto (un “perdón” o “permiso excepcional”).

    3) El caballito de batalla: “los primeros cristianos comulgaban así”

    Quienes han argumentado el tema de la comunión en la mano han hecho uso siempre de un arcaísmo litúrgico, es decir, “los primeros cristianos lo hacían así”.

    Sobre el tema, el mismo Papa Pío XII decía, refiriéndose a quienes intentan hacer renacer “lo que se hacía antes”, sin demasiado criterio, lo siguiente: “la liturgia de los tiempos pasados merece ser venerada sin ninguna duda; pero un uso antiguo por el mero hecho de su antigüedad no ha de ser considerado más apto y mejor ya en sí mismo (Mediator Dei, nº 43).

    La vuelta a una forma antigua no es por sí misma un motivo de tranquilidad. Menos aún cuando esa forma fue abandonada en algún momento, desechada luego yfinalmente prohibida por su imperfección.
    Como sucedió con la comunión en la mano…

    Casualmente –y aunque parezca una paradoja– que debe hacerse siempre y en todo lugar lo que se hizo antes son normalmente los primeros en atacar, por ejemplo, la misa tradicional, la comunión de rodillas, el canto gregoriano, etc., etc.


    Además; si debiésemos seguir en todo a los “primeros cristianos”, sin más criterio que “porque antes se hacía así”, deberíamos:

    – Consagrar la Eucaristía sobre la piel de un asno (como algunos nestorianos hacían).
    – Dejar de comulgar habitualmente (antes se comulgaba apenas una vez al año o en fiestas y solemnidades importantes).
    – Sentarnos por separados, hombres y mujeres.
    – Celebrar de cara a Dios.
    – Ayunar desde la noche anterior.
    – Para las mujeres, usar el velo.

    Es decir: “todo tiempo pasado fue mejor”, cuando conviene.

    4) ¿Cómo comulgaban los primeros cristianos y por qué dejaron de hacerlo así?

    Los testimonios antiguos en este sentido son múltiples y no siempre uniformes.

    Uno de los más famosos y más manoseados, quizás resulte el de San Cirilo de Jerusalén (S IV) que narra así el rito de la comunión:

    “Acercándose por lo tanto, no avance con las palmas de las manos separadas, ni con los dedos aparte, pero fabrique con el izquierdo [la mano] un trono para el derecho ya que esta mano está a punto de recibir al Rey. Haciendo el hueco de palma, reciba el Cuerpo de Cristo, añadiendo ‘Amén’… ¿Porque dime: si alguno te diese unas limaduras de oro ¿no las guardarías con toda diligencia procurando no perder nada de ellas? ¿No procurarás, pues, con mucha más diligencia que no se te caiga ninguna migaja de lo que es más precioso que el oro y las piedras preciosas?… “Y después de que usted haya tomado el Cuerpo de Cristo y haya avanzado por el cáliz de la Sangre, no estire sus manos sino inclínese haciendo un acto de reverencia y profunda veneración y diga ‘Amén’ y santifíquese tomando la Sangre de Cristo también. Mientras la humedad esté todavía sobre sus labios, tóquelos con sus manos y santifique sus ojos, su frente, y todos sus otros órganos sensoriales. Finalmente, espere el rezo y dé gracias a Dios, que le ha considerado digno de tales misterios”.
    Hasta aquí, el texto atribuido a San Cirilo que, por lo extraño de la última parte (la de tocarse los sentidos externos) ha sido considerado dudoso o, al menos, con partes interpoladas.

    Otros autores antiguos también narran algo parecido al momento de explicar el rito de la comunión:

    Tertuliano, dice: “cuidamos escrupulosamente que algo del cáliz o del pan pueda caer a tierra”; San Hipólito recomienda: “cada uno esté atento… que ningún fragmento caiga y se pierda, porque es el Cuerpo de Cristo que debe ser comido por los fieles y no despreciado”; San Efrén: “comed este pan y no piséis sus migas… una partícula de sus migas puede santificar a miles de miles y es suficiente para dar vida a todos los que la comen”; y Orígenes: “Con qué precaución y veneración, cuando recibís el Cuerpo del Señor, lo conserváis de manera que no caiga nada o se pierda algo del don consagrado. Os consideraríais justamente culpables si cayese algo en tierra por negligencia vuestra”.

    Todos estos autores, vale decirlo, narraban el rito mientras la Iglesia carecía de libertad, es decir, en tiempos de persecución, antes del Edicto de Milán y la relativa paz que trajo Constantino (313) de allí que, casi por la misma época, otros autores narrasen expresamente el contexto de esa «comunión en la mano», como es el caso de San Basilio Magno (330-379):

    “No hace falta demostrar que no constituye una falta grave para una persona comulgar con su propia mano en épocas de persecución cuando no hay sacerdote o diácono» (Carta 93)

    Esto ha hecho que, algunos estudiosos hayan planteado que la comunión en la mano se dio, en los primeros siglos, con mucha reverencia siempre, a causa de la persecución que se padecía y en tiempos en que no había diáconos o sacerdotes que pudiesen administrarla (vgr. Leclercq, «Comunión» en el Dictionnaire d’Archéologie Chrétienne).

    Sin embargo, ese argumento, no parece convencer del todo pues, como narra el Cardenal Du Perron al refutar al hereje Du Plessis Mornay (quien aducía que, porque antes se comulgaba en la mano, no habría conciencia de la presencia real de Cristo en la Eucaristía entre los primeros cristianos) la eucaristía se daba incluso en tiempos en que la persecución primera había pasado ya, sobre todo, en los lugares alejados de Roma.

    Sin embargo, pasado el tiempo y poco a poco, la Iglesia comenzó mutar al respecto, como se lee ya en el Concilio de Zaragoza (a. 380), otro será el planteo de la Iglesia: «Excomúlguese a cualquiera que ose recibir la Sagrada Comunión en la mano» o el Sínodo de Roma del año 404, celebrado bajo el Papa Inocencio I, en el cual se impone el rito de la Comunión en la lengua, o el Concilio de Rouen (año 650) donde se dice: «No se coloque la Eucaristía en las manos de ningún laico o laica, sino únicamente en su boca” o el de Constantinopla: (680-681): «Prohíbase a los creyentes tomar la Sagrada Hostia en sus manos, excomulgando a los transgresores»; o el Sínodo de Ruán (año 878): “No se debe entregar la Eucaristía en manos de ningún laico, hombre o mujer, sino solamente en la boca. Si alguien transgrediese esto, dado que desprecia a Dios omnipotente, y no rinde honor a cuanto en él hay, que sea excluido del altar”.

    A primera vista, podría decirse que, la comunión en la mano, comenzó siendo el uso normal de la Iglesia que nació en tiempos de persecución. Con el tiempo, sin embargo y a medida que el mundo conocido iba siendo evangelizado el uso se mantuvo pero volcándose, poco a poco, a la praxis de la comunión en la boca por mano de los clérigos y -siempre- con extrema veneración, de allí que Pablo VI, enMD, indique que: “consta que los fieles creían y con razón, que pecaban… si, habiendo recibido el cuerpo del Señor y conservándolo con todo cuidado y veneración, algún fragmento caía por negligencia”.

    Es por todo esto que, a nuestro juicio, sería engañar a los fieles sin contextualizar el cómo se daba esa «comunión en la mano» en la “Iglesia primitiva”.

    Veamos, sin querer abundar, el espíritu con que se hacía; para ello nos puede servir el ejemplo de la secta de los nestorianos, existente aún hoy (quizás los cismáticos más antiguos que existen hoy en día, cuyo origen se remonta al siglo V). Así se narra el rito de la comunión:

    “Todos avanzan con gravedad y con un aire recogido. En la entrada del Santuario, del lado de la Epístola, hay un incensario humeante. Cada comulgante, al pasar delante se perfuma con él las manos, el rostro y el pecho; luego, llegando ante el sacerdote y permaneciendo de pie, le besa la mano y presenta su mano derecha extendida y cruzada sobre la izquierda. El sacerdote deposita allí una partícula de Hostia que el comulgante absorbe enseguida, lamiéndose la mano y pasándola luego por la frente para secarla, luego va delante del subdiácono, le besa la manga del alba, bebe del cáliz, se seca la boca con el purificador y se retira del costado del Evangelio, manteniendo su mano sobre los labios. Las mujeres comulgan del mismo modo, pero al fin de la Misa, después de que los hombres se han retirado”.

    Mons. Athanasius Schneider, experto en Patrística e Iglesia primitiva, explica que hay una enorme diferencia entre la forma de comulgar en la Iglesia primitiva y la actual práctica de la comunión en la mano:

    En la Iglesia primitiva había que purificar las manos antes y después del rito, y la mano estaba cubierta con un corporal, de donde se tomaba la forma directamente con la lengua. Tras sumir la Sagrada Hostia el fiel debía recoger de la mano con la lengua cualquier mínima partícula consagrada. Un diácono supervisaba esta operación[3].

    Nos preguntamos: quienes defienden el comulgar en la mano “porque así se hacía antes”, ¿comulgarán hoy de la misma manera? Pues bien, independientemente de si el uso de la comunión en la mano se dio en tiempos de persecución o no (cosa que, al parecer, es bastante discutida entre los historiadores de la liturgia), el tema más importante es que, la Iglesia, en un momento, cambió de postura al respecto y comenzó a distribuirla en la boca.

    5) Un uso que la tradición interrumpió y hasta prohibió

    Pero, si no constituía (ni constituye per se un sacrilegio); si en los primeros tiempos se hacía con enorme devoción…, entonces: ¿por qué la Iglesia, en un momento de la historia, llegó a prohibir este uso?
    Según señala el gran historiador Jungmann, “esta costumbre de entregar la Eucaristía en la mano traía consigo el peligro de abusos… Con todo, más que el temor a los abusos, influyó, sin duda, la creciente reverencia al sacramento a que se diese más tarde la sagrada forma directamente en la boca” (El Sacrificio de la Misa, B.A.C., Madrid 1963, pp. 942 ss.). Es decir: se trató del desarrollo y profundización del dogma del misterio de la Transubstanciación lo que llevó a que, con el tiempo, la reverencia fuese más y más crecida hasta que la Iglesia, comenzando por Roma y hacia afuera, comenzó a mandar que la eucaristía se diese en la boca.

    Se cuenta que la reverencia era tan grande entre los siglos XIII y XV, que muchos sacerdotes llegaban a comulgar tomando la hostia directamente de la patena con la lengua (uso exagerado testimoniado por San Buenaventura y por las rúbricas de varios misales del siglo XV).

    Es el mismo Papa Pablo VI el que, en Memoriale Domini plantea las causas de este cambio: “después de que la verdad del misterio eucarístico, su eficacia y la presencia de Cristo en el mismo fueron escrutadas más profundamente, por urgirlo ya el sentido de la reverencia hacia este Santísimo Sacramento, ya el sentido de la humildad con la que es preciso que éste sea recibido, se introdujo la costumbre de que el ministro pusiese por sí mismo la partícula de pan consagrado en la lengua de los que recibían la comunión” (MD, 1276).

    Tres razones entonces llevaron a la Iglesia a cambiar el uso anterior:

    – El conocimiento de la verdad del misterio eucarístico.
    – La reverencia hacia el Santísimo Sacramento.
    – La humildad que conlleva recibirlo de esta manera.

    Y este cambio se produjo en la Iglesia universal (es decir tanto en Oriente como en Occidente).

    Tan notorio era el significado de reverencia de recibirlo en la boca que varios “reformadores” protestantes (como Martín Bucero, asesor de la reforma anglicana), se esforzaron rápidamente en cambiar el uso de la comunión en sus países,introduciendo la comunión en la mano para que sus fieles, ni pensaran en la presencia real de Cristo, ni hicieran distinción entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial.

    6) La mejor forma de rendir culto: en la boca

    Uno podría preguntarse: ¿hay una mejor forma de recibir la Eucaristía? Y la Iglesia ha respondido que sí: en la boca. Y esto no hace a una persona más santa que la otra (eso sería fariseísmo), sino simplemente a ser humilde y a recibir el Santísimo Sacramento, como la Iglesia lo ha mandado, incluso al día de hoy.

    La comunión en la mano ha sido, en nuestros tiempos -que no en los antiguos-, una excepción que intentaba subsanar un abuso litúrgico especialmente, en los países de tendencia protestantizante, de allí que según el documento Memoriale Domini, se enseñe que hay un modo que es mejor que otro pues, con la comunión en la boca, “se asegura más eficazmente la distribución reverente, decorosa y digna de la Eucaristía, se aparta todo peligro de profanación y se guarda más perfectamente el cuidado para con los fragmentos de hostia”.

    7) ¿Se puede negar la comunión en la boca?¿Se puede imponer la comunión en la mano, de cualquier modo?

    La respuesta merece una aclaración previa. La normativa vigente impide que se imponga la comunión en la mano así porque sí.

    Así lo dice la misma Instrucción Redemptionis Sacramentum:

    «Todas las normas referentes a la liturgia, que la Conferencia de Obispos determine para su territorio, conforme a las normas del derecho, se deben someter a la recognitio de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, sin la cual, carecen de valor legal.[28]

    Por «recognitio», se entiende en derecho canónico, el acto de la autoridad eclesiástica que toma conocimiento de un acto de otra autoridad u organismo subordinado y le da su visto bueno para que pueda surtir plenos efectos jurídicos.

    Y se aclara: «En la distribución de la sagrada Comunión se debe recordar que «los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a quienes los pidan de modo oportuno, estén bien dispuestos y no les sea prohibido por el derecho recibirlos» ( cfr. 177). Por consiguiente, cualquier bautizado católico, a quien el derecho no se lo prohíba, debe ser admitido a la sagrada Comunión. Así pues, no es lícito negar la sagrada Comunión a un fiel, por ejemplo, sólo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de pie» [91].

    Y es por ello que nadie puede ser obligado a recibirlo en la mano y todos pueden recibirlo en la boca y, si quieren, de rodillas, como ha señalado la Sagrada Congregación para el Culto divino al decir que “aún en aquellos países donde esta Congregación ha aprobado la legislación local que establece el permanecer de pie como la postura para recibir la Sagrada Comunión… lo ha hecho con la condición de que a los comulgantes que escojan arrodillarse no les será negada la Sagrada Comunión Los sacerdotes deben entender que la Congregación considerará cualquier queja futura de esta naturaleza con mucha seriedad, y si ellas se verifican, actuará disciplinaramente en consonancia con la gravedad del abuso pastoral”[4].

    8) Objeciones frecuentes y respuestas

    a. Es sólo una vuelta a la práctica primitiva

    Falso: la comunión en la mano, a lo que nos ha llevado, no es a las fuentes de la Iglesia primitiva, reverente y venerante del Santísimo Sacramento, sino una postura cercana al protestantismo, donde el Santísimo Sacramento puede verse devaluado.

    b. Es más acorde a la dignidad del cristiano y corresponde a una etapa de adultez


    La Iglesia, por medio del documento de Pablo VI (MD) dice que es preciso recibir la Eucaristía con humildad (“de los que se hacen como niños es el reino de los cielos”, decía el Señor) y que éste fue, justamente, uno de los motivos para comenzar a comulgar en la boca.

    Además, la dignidad del cristiano ya queda suficientemente destacada por el hecho de poder recibir en la comunión el cuerpo y la sangre del Señor.

    c. Comulgar en la mano trae una mayor conciencia del “sacerdocio común de los fieles”
    El sacerdocio común está ya suficientemente expresado por la posibilidad de participar en la liturgia y recibir la Comunión, cosas que sólo puede hacer un bautizado. Se halla muy difundida, sin embargo, una concepción exagerada del sacerdocio común que ignora por completo la distinción esencial entre éste y el sacerdocio ministerial.

    d. Tan digna la mano como la boca

    Estrictamente hablando todas las partes del cuerpo son dignas pero en cualquier cultura hay partes del cuerpo que son consideradas nobles y otras innobles, pudendas y no pudendas. Y no es necesario ejemplificar.

    Además, las manos del fiel se distinguen de las manos del sacerdote porque estas últimas fueron especialmente ungidas para tocar el Cuerpo del Señor desde su ordenación sacerdotal (así lo decía Juan Pablo II: “El tocar las Sagradas Especies, su distribución con las propias manos, es un privilegio de los ordenados y señala una participación activa en el ministerio de la Eucaristía”; Domin. cenae, 11”).

    e. Respeto a la libertad de los fieles

    Si se propone a los fieles elegir, sin advertir los peligros que este uso conlleva, en realidad se les está ocultando la verdad y, “sólo la verdad os hará libres.f. Está más acorde a la sensibilidad actual en lo que respecta a la higiene

    El punto no tiene ningún apoyo en la tradición o el magisterio.

    Se plantea que el presunto peligro de contagio de enfermedades sólo se evitaría prohibiendo la Comunión en la boca (o permitiendo el “autoservicio”) pues de lo contrario, aun comulgando en la mano, la hostia que se recibe es tocada por los dedos del ministro que pueden haber tenido contacto con una enfermedad contraída por medio de la mano del otro.

    * * *

    Hasta aquí entonces, un simple resumen acerca de este tema tan controvertido que, muchas veces, en vez de ser sopesado con serenidad, embandera posturas ideológicas más que verdades lógicas.
    Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar. Sea por siempre bendito y alabado.

    P. Javier Olivera Ravasi, SE11 de Marzo de 2020



    [1] La mayoría de las citaciones han sido tomadas del libro de Mons. Laise, al cual remitimos.
    [2] Desde ahora, MD.
    [3] https://www.religionenlibertad.com/p...e-ver-con.html
    [4] Congregatio de Cultu Divino et Disciplina Sacramentorum, Prot Nº 1322/02/L.



    https://www.youtube.com/watch?v=6omO...ature=emb_logo





    Breve historia de la Comunión en la mano. Orígenes histórico de su uso y desuso
    Última edición por Hyeronimus; 11/03/2020 a las 14:47
    Patriota Sevillano dio el Víctor.

  6. #86
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    Re: Respuesta: ¡Comulgad dignamente!

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    Cardenal Marto: “Cristo dijo ‘tomad y comed’, no dijo ‘abre la boca'”




    Por Fernando Beltrán | 01 junio, 2020

    En el último podcast Ponto de Viragem,publicado por el portal de los jesuitas de Portugal, ha sido entrevistado el cardenal António Marto, obispo de Leiria-Fátima.

    El cardenal Marto reconoció que, a la Iglesia, al igual que la sociedad, le ha sorprendido la crisis que estamos experimentando y, por lo tanto, no estaba preparada para una respuesta. Intentó adaptarse de forma “un poco improvisada” a los desafíos que se planteaban, agregó el prelado, que destacó la importancia de las tecnologías y exaltó la creatividad de los pastores y laicos para vivir la fe y apoyar las necesidades sociales.
    El vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Portugal señaló el ejemplo del Papa Francisco, que puso por encima de todo el imperativo moral de salvar vidas. Para el obispo portugués, la suspensión de las misas públicas fue un “acto evangélico de amor al prójimo”.

    Para argumentarlo, el obispo portugués ha indicado que la comunión en la mano era la forma apropiada de recibir el Cuerpo de Cristo en la Iglesia primitiva. “Cristo dijo ‘tomad y comed’, no dijo ‘abre la boca'”, dijo el cardenal de la Iglesia. Además, explicó que es igual de digno recibir la comunión de una u otra forma.
    Sin entrar en el debate sobre cual de ellas es más digna, el argumento del cardenal es, cuanto menos, peligroso. Me recuerda al ‘Sola Scriptura’ de los protestantes, con el que se acaba entrando en el Jesús dijo o no dijo. ¿No es precisamente la Tradición una de las principales diferencias que nos separan de ellos?
    ¿Por qué lleva ese sombrerito rojo en su cabeza? ¿Se los dio Jesús a los apóstoles? De hecho, la palabra cardenal ni aparece en los evangelios, ¿no? Es más, ¿qué es una conferencia episcopal, de la que él es vicepresidente? ¿aparecen en los Hechos de los Apóstoles? No me suena en absoluto.

    En un momento de la entrevista, el prelado habló sobre la forma de recibir la sagrada comunión, que en muchos sitios ha cambiado debido al riesgo de contagio de la enfermedad. El cardenal Marto apela a una actitud de humildad y de aceptación de las reglas específicas para este tiempo de pandemia, en referencia, evidentemente, a los fieles que desean recibirla en la boca, cuestión que está siendo denegada en muchos sitios.

    Les confieso que no tengo una opinión clara al respecto, y veo a gente sensata y sabia presentar argumentos razonables en ambas direcciones, pero el esgrimido por el obispo de Fátima me ha parecido muy pobre. Además, si entramos en ese ‘juego’, ¿no eran los apóstoles los primeros obispos cuando Jesús les dice ‘tomad y comed’?


    https://infovaticana.com/2020/06/01/...-abre-la-boca/


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