Cuando los musulmanes hablan de su pseudoprofeta suelen añadir frases como "la paz sea con él", "la bendición de Alá esté con él" y otras muchas por el estilo. Algo así como para no tomarse a la ligera el nombre del camellero analfabeto de La Meca, para no tomar su nombre en vano. Por eso yo me doy el gustazo de añadir a veces cuando lo nombro cosas como "maldita sea su estampa", "malhaya su memoria" u otra por el estilo. Pero es bastante suave. Dante lo trató con mayor desprecio y grosería. Como se merecía, vamos.
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