Re: Así fue la guerra en torno al 'matrimonio homosexual' en EEUU

Iniciado por
Kontrapoder
Sobre todo cuando en Occidente el fin principal del matrimonio ha dejado de ser la procreación.
Si el fin del matrimonio ya no es tener hijos y darles una protección jurídica, sino más bien reconocer un interés o un afecto mutuos entre los contrayentes, entonces tampoco tiene mucho sentido negarles a los maricas -estériles por naturaleza- que se casen. Es un disparate, pero es la conclusión lógica de desligar el matrimonio, y anteriormente la sexualidad, de la procreación.
Como individuos los maricas no son estériles, lo que es estéril es el tipo de relación que se establece entre ellos, luego no tiene ni el más mínimo sentido lógico que se pueda llamar matrimonio (de matriz) a esa relación. A las cosas se les puede cambiar el nombre, pero es imposible cambiarles su naturaleza. Por tanto, la única justificación del matrimonio no puede ser otra que la de procrear dentro de las normas establecidas socialmente. Cuando una sociedad cambia este hecho por lo opuesto, dicha sociedad está enferma, en descomposición y en vías de desaparición. Sólo es cuestión de tiempo; la incógnita, la extensión necesaria en el mismo.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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