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Tema: Por una Andalucía sin Blas

  1. #121
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Por una Andalucía sin Blas

    En la festividad de San Fernando, aprovecho para rescatar este hilo y felicitar a todos los Fernandos que participen en el foro o nos lean.

  2. #122
    Avatar de Ordóñez
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    Re: Por una Andalucía sin Blas

    Hoy celebramos al «Atleta de Cristo» Fernando III el Santo, el Padre de Andalucía - ReL


    Hoy celebramos a Fernando III el Santo, cuyo cuerpo incorrupto se muestra a los fieles cada 30 de mayo.

    El Papa Gregorio Nono lo llamó «Atleta de Cristo», y el Pontífice Inocencio IV le dio el título de «Campeón invicto de Jesucristo».

    El Papa Clemente X lo canonizó en 1671, siendo el segundo rey español, considerando a San Hermenegildo como rey español, que es elevado a la santidad.

    Fué el liberador de Andalucía, nueva Castilla, que la devolvió a su historia como una de las regiones más florecientes de civilización occidental, desde los tiempos de Tarsis.


    Capilla Real de la Catedral de Sevilla, en la que se encuentra el cuerpo incorrupto de Fernando III el Santo
    Frente al Partido Popular y al Partido Socialista, que consideran al muladí Blas Infante padre de Andalucía, que ellos equiparan con AlAndalus, Fernando III es el fundador de la Andalucía actual, continuadora de la Andalucía clásica.

    Yo hoy pediré al Santo Fernando su intercesión por España ante el Altísimo, en cuya Casa se encuentra.
    Atlántico dio el Víctor.

  3. #123
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Por una Andalucía sin Blas

    No sé si ya estaba en el foro, pero como no lo encuentro, lo pongo por si acaso.



    MANIFIESTO 28-F CON F DE FERNANDO





    San Fernando III, Padre de la Patria Andaluza.


    Como manda nuestra tradición, para el 28-F, ahí la llevan.

    28-F, CON “EFE” DE FERNANDO

    Nosotros, andaluces de las actuales provincias de Andalucía, orgullosos de nuestra tierra, de nuestra identidad y de nuestras raíces amamos a nuestra Patria y queremos celebrar nuestro Día de Andalucía ofreciendo este manifiesto a todas las asociaciones, de la naturaleza que sean (juveniles, culturales, deportivas, sociales, y cualquier otro tipo de colectivos establecidos en nuestra comunidad autónoma, etcétera…), con la sola condición de que sean asociaciones que arraiguen en Andalucía, para que las mismas puedan adherirse a este Manifiesto desde el momento en que lo hacemos público y sin que se clausure bajo ningún plazo establecido.


    Redactamos este Manifiesto para expresar pública, libre y voluntariamente que:

    1º. Reconocemos como Padre de Andalucía a Fernando III “el Santo”, Rey de Castilla, Toledo, León, Galicia, Sevilla, Córdoba, Murcia, Jaén.

    Siéndolo, en primer lugar, por las cualidades humanas que concurrieron en su personalidad histórica, reconocidas por sus vasallos y enemigos; pues, tal y como reza su epitafio, Fernando III el Santo fue “el más leal, el más verdadero, el más franco, el más esforzado, el más apuesto, el más granado, el más sufrido, el más humilde”. En segundo lugar, es Padre de Andalucía por la proyección histórica de su labor reconquistadora, incuestionable causa de nuestra actual Andalucía (progenitor inmediato de los Reinos de Jaén, Córdoba y Sevilla cuando los reconquistó por su propio brazo; ancestro mediato del resto de provincias hermanas que si no lo tienen como Padre, bien lo podrían tener como Abuelo). La paternidad histórica de Fernando III el Santo no puede rechazarse por ningún andaluz bien nacido; sólo un ignorante podría abjurar de su verdadero origen.

    2º. Bajo la égida de la regia figura de Fernando III el Santo fueron felizmente reintegrados a España los territorios españoles que sufrieron siglos de infeliz y terrible esclavitud, sometidos a una cultura extraña y fanática, brutal e invasora que reconocemos como hostil a nuestras libertades y ajena a nuestro propio ser andaluces.

    3º. Por las felices victorias del Rey Fernando III se establecieron en nuestro amado suelo patrio nuestros antepasados; solar que les fue arrebatado mediante una invasión: por la fuerza bruta, cruel y sanguinaria, y por la traición de algunos. Siglos y siglos de tinieblas fueron los que sufrió Andalucía, bajo un poder extraño que la sumergió en la noche más lóbrega y sórdida de la barbarie. Fernando III trajo la luz.

    4º. Nos vemos forzados a reclamar la paternidad histórica de Fernando III el Santo, tras haber sido puesta en cuestión por nuestro Parlamento de Andalucía cuando, en 1983, impuso -en el Preámbulo del Estatuto de Autonomía para Andalucía- como “Padre” de la misma a un personaje partidista, que ni representa ni puede representar legítimamente a la totalidad del pueblo andaluz, por mucho que sus partidarios le presupongan una paternidad que dicho personaje –cuyo nombre silenciamos a propósito- no puede tener.

    5º. Reclamamos que las autoridades políticas de la Comunidad Autónoma Andaluza reconozcan a Fernando III el Santo como indiscutible y exclusivo Padre de Andalucía. Será así como podrán suturar el abismo que la clase política abrió entre ella y el auténtico pueblo andaluz que dice representar. Para que la distancia que cada vez separa más a la clase política del pensar, el querer y el sentir del pueblo no se agrande más.

    Y, para que ello surta efecto, suscribimos este manifiesto, el cual se hará público todos los 28 de Febrero, Día de Andalucía, para que todos los 28 de Febrero, éste como los que estén por venir, se escriban con “F” de Fernando, y no con “F” de Falso.

    LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS

  4. #124
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Por una Andalucía sin Blas

    28-F. Día de Andalucía

    Confieso que no tenía intención de escribir sobre este tema. Es un asunto sobre el cual siempre he sido bastante aséptico, pero esta mañana ha pasado por la esquina de mi casa la manifestación reivindicativo-izquierdosa conmemorativa del dichoso día 28 de Febrero y, al final del día y tras meditarlo mucho, no he podido reprimirme. Ruego me perdonen, pero la imagen de una muchedumbre enaltecida enarbolando banderas republicanas, banderas del Ché Guevara, banderas comunistas con la hoz y el martillo, la participación de cinco camiones con las bateas llenas de gente vociferante lanzando consignas contra la Patria y contra la Iglesia al más puro estilo de los años 30 y el uso de de emblemas separatistas con la participación de alguna que otra ikurriña, me ha empujado sin remedio a sentarme delante del ordenador para desahogarme.
    Soy sevillano y, como tal, soy andaluz. Y me pregunto, ¿Qué tiene que ver todo lo que he visto esta mañana desde el balcón de mi casa con la Andalucía que amo y venero como mi tierra?. ¿Qué tiene que ver esa patulea gritona e ignorante, (evidentemente, voz de algún amo en la sombra), con la Andalucía que antaño se promocionaba como una tierra vieja y sabia?. ¿Qué tienen que ver los promotores de este carnaval grotesco y malintencionado con los hombres del sur de España que a lo largo de la Historia demostraron el amor a su Patria y a la tierra que los vio nacer?.
    Soy andaluz, digo, y como tal y porque soy andaluz, soy de la misma manera español. Y porque soy español, me repugna a más no poder lo que se ha dado en llamar “el andalucismo”. La leyenda negra de la Andalucía pobre, explotada, sumida en la miseria por los “señoritos” que chupaban la sangre del pobrecito jornalero, las penurias del campesino vejado y esclavizado que regaba con su sudor los surcos de su arado de sol a sol a cambio de las migajas de la mesa del rico terrateniente no son más que milongas y cuentos de Calleja. No digo que no hubiese parte de verdad en todo ello, pero niego absolutamente que esa fuese la verdad de Andalucía. ¿Acaso no pasaba también algo de eso en el campo extremeño, en las llanuras de la Mancha, en los campos de Castilla ó en la industria textil catalana?
    Una tierra que dio emperadores a Roma, califas al Islam, reyes sabios a Castilla, descubridores al Nuevo Mundo, luminarias a la Cristiandad y premios Nobel a las letras españolas, que manaba leche y miel de sus entrañas tartésicas cuando en el resto de España todavía andaban en la prehistoria y que fue centro y vida del orbe católico como puerto y puerta de Indias siendo la capital del Mundo, no puede ser prostituida de esta manera por la herencia paranoica de un notario resentido y apóstata cuya máxima en la vida fue la de renegar de todo lo español.
    No, señores políticos. No, señores sindicalistas. No, liberales de nuevo cuño. No, juventud andaluza. Andalucía no es eso porque Andalucía está muy por encima de toda la tergiversación histórica que viene sufriendo desde el siglo pasado. Andalucía no es la bandera del Betis, ni las gafitas de Blas Infante, ni el mal uso que se le está dando al Palacio de San Telmo, ni el trapo palestino en el pescuezo de Sánchez Gordillo, ni el atraco a supermercados por parte de desarrapados ignorantes, ni un alcalde traidor y vacío de ideas cantando un himno cuya música fue antaño un canto eucarístico, ni un profesor de colegio parroquial aleccionando en voz en grito a los alumnos enalteciendo la “libertad” de Andalucía, ni un desayuno andaluz de pan con aceite y azúcar, ni un parlamento donde los parlamentarios se ponen “verdes” desde sus escaños y después se ponen “morados” en el restaurante de turno a costa de los contribuyentes. Andalucía no son esos ¿poetas? homosexuales que vivieron en Nueva York ó los que se exiliaron para volver en loor de multitud para ocupar un escaño comunista en el Congreso de los Diputados y nunca se quedaron como marineros en la tierra que los vio nacer, ó aquellos otros que decían añorar su infancia en los patios de Sevilla y fueron a morir en Colliure después de pasar por los campos de Castilla.
    Andalucía es mucho más que eso y ustedes no pueden entenderlo ni quieren admitirlo. Vuestro andalucismo es producto del resentimiento, del odio, del complejo de inferioridad, de la ignorancia. Vuestro andalucismo es un engendro sin Historia que trata de adoctrinar a nuestra juventud machacándola, como un martillo pilón, cada día, cada mes, cada año, con una serie de celebraciones sin sentido tergiversando la realidad histórica de una región cuya imagen ha sido siempre el santo y seña de España en el Mundo. Vuestro andalucismo me provoca nauseas porque es una historia imaginaria, soez y ramplona donde tiene cabida lo más repugnante de las ideologías políticas liberales y donde se omite lo más genuino del sentir andaluz. Es un andalucismo que ha renunciado al denostado individualismo de pandereta para incrustarse en el colectivismo de una charanga sin sentido donde sólo caben reivindicaciones políticas de nuevo cuño, ataques a lo más sagrado de nuestra Tradición y milongas nacionalistas que nunca tuvieron arraigo en nuestra región.
    Vuestro andalucismo es mentira. Como mentira es también toda la parafernalia creada en torno a vuestro movimiento reivindicativo. Como mentira son los políticos que lo animan y lo difunden. Como mentira son los seguidores que, como borregos, os siguen con la bandera del Che Guevara buscando un protagonismo que no les pertenece. Andalucía no es eso. Al menos, la Andalucía que yo amo y en la que vivo.

    Manuel Nieto de Nevares

    28-F. Día de Andalucía – Blog de la Comunión Tradicionalista Carlista de Andalucia

  5. #125
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Por una Andalucía sin Blas

    Perlas de Blas Infante:
    “A medida que las cruces y las campanas iban afeando las airosas torres de las mezquitas, la tierra de jardín se tornaba en yermo, y la cruz presidía la esterilidad de los campos, cerrados a los andaluces”.
    “Legiones raudas y generosas corren el litoral africano predicando la unidad de Dios. El ‘arroyo grande’, que dijo Abu-Bekr, las separa de Andalucía. Ésta les llama. Ellos recelan. Vienen: reconocen la tierra y encuentran un pueblo culto atropellado, ansioso de liberación. Acude entonces Tarik (¡14.000 hombre solamente!). Pero Andalucía se levanta en su favor. Antes de un año, con el solo refuerzo de Muza (20.000 hombres), puede llegar a operarse por esta causa la conquista de España. Concluye el régimen feudalista germano. Hay libertad cultural. Andalucía entera aprende el árabe, y dice que se convierte. Poco después, Andalucía, ¡Andalucía libre y hegemónica del resto peninsular! ¡Lámpara única encendida en la noche del Medievo, al decir de la lejana poetisa sajona Howsrita! Europa germánica es un anfictionado, bárbaro, inspirado por el Pontífice de Roma. ‘Nadie, ni aun los nobles, exceptuando al clero, sabía leer ni escribir. En Andalucía todo el mundo sabía’. No hay manifestación alguna cultural, que en Andalucía libre o musulmana, no llegase a alcanzar una expresión suprema”.
    “Sí. Nosotros aspirábamos y aspiramos y seguiremos aspirando a la elaboración de un Estado libre en Andalucía. Y qué, ¿no proclamó su República Cataluña? Pues, ¿cómo va a ser delito en el Sur una aspiración que vino a constituir en el Norte, un hecho lícito, acatado por el Poder Público en España? ¿Que en Cataluña se llegó a atenuar el radicalismo nominativo de República Catalana, con el nombre actualmente eufémico de Generalidad? Pues nosotros no tenemos, por ahora, otras denominaciones que las de ‘República Andaluza o Estado libre o autónomo de Andalucía’, para llegar a expresar aquella ‘Andalucía Soberana, constituida en Democracia Republicana’, que dice el artículo primero de la Constitución elaborada para Andalucía, por la Asamblea de Antequera, hace medio siglo, en 1833″.
    En Andalucía tenemos un problema serio. Estos símbolos y este pseudo-discurso ha calado ya en varias generaciones, así como esa asquerosa bandera de reminiscencias islamistas, así como el odio a Castilla (Que siempre fue nuestra Corona) al estilo de la Leyenda Negra hispanoamericana “los españoles se llevaron el oro”. O empezamos a reconocer esto de una vez y lo afrontamos como se debe o luego o la cosa no irá sino a peor.

    28-F. Día de Andalucía – Blog de la Comunión Tradicionalista Carlista de Andalucia

  6. #126
    Avatar de Michael
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    Re: Por una Andalucía sin Blas

    No tan sólo eso amigo, una tierra que aporto la mayoría de un léxico de un continente tan grande como este. Son hermosas las Andalucias. Me pareció interesante eso que comentaste de los señoríos, si es cierto que se ha regado cierta leyenda negra sobre eso. Hace tiempo leí un artículo sobre la manera como el duque de Arcos gobernaba a Marchena, para serte honesto me pareció mucho más honesto y responsable con sus vasallos que muchos políticos de hoy en día. Que pases un buen día, sabio amigo.

  7. #127
    manuelsevillano está desconectado Miembro novel
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    Re: Respuesta: Por una Andalucía sin Blas

    que os parece como bandera para tal andalucia el pendon de san fernando no la bandera ajedreada si no la de los tres castillos y el leon del reves me parece una buena bandera para representar a los reynos de andalucia

    tambien estaria bien el escudo de enrique II de trastamara primer rey de tal dinastia nacido en el reino de sevilla ¿que te parece esa bandera para andalucia? en facebook tengo una pagina llamada no a la falsa identidad islamizada de andalucia pasate y si te gusta difundela

    defendemos la potenciacion de la cultura castellana en andalucia y defender los simbolos que te he dicho como bandera y escudo de andalucia

    elegimos el pendon de sanfernando como estandarte andaluz por ser el rey que reconquista andalucia enteraa ¿que os parece? difunde los verdaderos simbolos andaluces si te gustan para andalucia

  8. #128
    Avatar de Rodrigo
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    Re: Respuesta: Por una Andalucía sin Blas

    ¡Viva Andalucía católica y española y abajo la mafia de la Junta, con su enseña almohade verdiblanca y su estatuto centralista!
    Hyeronimus y Luis de Lucena dieron el Víctor.
    Militia est vita hominis super terram et sicut dies mercenarii dies ejus. (Job VII,1)

  9. #129
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    Re: Respuesta: Por una Andalucía sin Blas

    Me parece honorable su proposición pero Andalucía no es un territorio histórico homogéneo; ni siquiera Granada se conquistó con Fernando III. Creo firmemente en nuestra identidad territorial original, la de la reconquista, ya que es la que reúne homogéneamente a cada pueblo de España en un determinado momento de la Historia. Solo de Sevilla a Granada hay casi 250 años de separación con sus consecuentes diferencias sociales. Por lo tanto, como sevillano que soy, no puedo estar a favor de una identidad regional andaluza. De todas formas, gracias por alabar a Fernando III.
    Última edición por Atlántico; 10/07/2014 a las 12:12 Razón: Coherencia

  10. #130
    Avatar de Luis de Lucena
    Luis de Lucena está desconectado Procurador de la Tierra
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    Re: Respuesta: Por una Andalucía sin Blas

    Yo como castellano únicamente voy a dar mi opinión respetuosa, ya que se trata de un tema interno a la región andaluza que llegado el momento deben resolver sus intelectuales y heraldistas (me refiero a la enseña).

    En mi corta experiencia con la heráldica (siempre desde una perspectiva externa) sería partidario de respetar la simbología tradicional, elaborando un escudo que integrara los símbolos de los tres reinos (Sevilla, Córdoba y Jaén). Al ser tres (y no cuatro), posiblemente lo más correcto fuera un escudo mantelado, reservando el cuartel de honor para Sevilla por ser el reino principal. El tema de la bordura de Castilla y León es un asunto a discutir. Hoy día la mayor parte de los heraldistas consideran que los símbolos de un territorio no deben contener expresamente los símbolos de otros, pero teniendo en cuenta que dicha bordura forma parte de la tradición histórica su empleo está justificado.

    Otra posibilidad sería directamente tomar como escudo el de Sevilla, pero creo que eso no le hace justicia ni a Córdoba ni a Jaén y su importancia histórica se debe tener en cuenta.

    En cuanto a la vexilología, desde luego el color del paño debe ser cualquiera excepto el verde, que representa al Islam. Yo me inclinaría por el gules (de Castilla) o el plata (de León), en todo caso uno de ambos, no los dos, ya que la composición no quedaría bien.

    Es, como digo, una opinión externa, y por supuesto la formulo con todo el respeto a los andaluces. El tema de Granada yo lo dejaría aparte, ya que efectivamente su conquista es muy posterior a la del valle del Guadalquivir.

    Sobre el pendón de San Fernando, heráldicamente es impracticable que pueda ser la bandera andaluza pues es una enseña Real, por tanto perteneciente y distintiva de la dignidad de una persona (el Rey) que no puede ser apropiada por un territorio.
    Última edición por Luis de Lucena; 10/07/2014 a las 17:36
    ReynoDeGranada dio el Víctor.
    Castella duplex est: Vetus et Nova


  11. #131
    Avatar de Michael
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    Re: Respuesta: Por una Andalucía sin Blas

    El problema radica en que Andalucía como tal fue un término meramente geográfico que no llegó a definir ninguna identidad política. Los Cuatro Reinos sí tenían lazos en común, simplemente que no había una estructura política llamada Andalucía. El término correcto era Reynos de Granada, Jaén, Sevilla y Córdoba, todos ellos soberanos y todos ellos separados. ¿Que sucede? Pues qué con las artificiosas reformas borbónicas se comienza a crear dos entidades políticas, Andalucía Occidental y Andalucía Oriental, de ahí se prosigue hasta la época de Blas Infante y bueno lo demás es historia.




    Entiendo que no soy nacido en Andalucía y que mi opinión no establece ninguna verdad absoluta, entiendo también que precisa de matizaciones.




    Abrazos Camaradas.
    Hyeronimus dio el Víctor.
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  12. #132
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Respuesta: Por una Andalucía sin Blas

    NUESTRA MADRE PATRIA ROMANA CONTRA EL 28-F

    Por Antonio Moreno Ruiz

    Historiador y escritor




    Gracias a Dios, fuimos los andaluces los que hicimos del español una lengua universal. Fue nuestra fonética y nuestro vocabulario la que impregnó a nuestros hermanos canarios e hispanoamericanos. Fueron nuestros marinos, junto a los vecinos portugueses, los que abrieron el Atlántico como Mare Nostrum. Tal vez no es casualidad que cuando más se ensancharon los lindes del Imperio Romano fuera con los emperadores Trajano y Adriano, ambos nacidos en la Bética.

    Con Roma fuimos una provincia política durante seis siglos, con constante contacto etnocultural. Es por ello que hablamos una lengua latina y nos regimos por el Derecho Romano. Y no en vano los romanos dijeron que los turdetanos eran los más cultos entre los iberos. También hubo presencia céltica entre nosotros. Y colonos fenicios y griegos. Antes de Roma, la Roma Eterna a la que luego volvimos por los fueros de Fernando III el Santo, rubricando a posteriori los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón; recordando, a su vez, que fuimos parte del Reino Visigodo de Toledo, y que vimos muy de cerca la presencia bizantina en el solar ibérico. Así, el legado romano se transformó y retroalimentó.

    Alándalus, se nos dirá. Pero no es lo mismo Roma que Alándalus para nosotros. Alándalus fue todo el territorio musulmán de la Península Ibérica, las islas Baleares, y parte del norte de África. La invasión bereber, comandada por caudillos árabes, le cambió el nombre al país, cosa que no hicieron ni visigodos ni bizantinos, que siempre hablaron de Spania. Y es que en verdad en árabe también se dice así, pero los musulmanes tuvieron muy claro que ellos querían forjar otra cosa. Sin embargo, hubo resistencia, y a pesar de que no pocos se convirtieron al islam y pasaron de ser hispanos a andalusíes, tanto la victoria de Covadonga como la resistencia de los cristianos mozárabes, que mantuvieron el legado hispano-visigótico, nos permitió recuperar España y volver a nuestro lógico curso histórico-cultural, forjando nuestra comunidad geográfica con ciertos caracteres culturales comunes y políticamente insertados en la Corona de Castilla. Sin problemas y a mucha honra. Hasta que el liberalismo nos desgajó, y hasta ahora...

    Somos tierra de frontera y no rechazamos ninguna influencia, como tampoco hay que rechazar que elementos tan característicos de Alándalus como el arco polilobulado sea de origen bizantino y el de herradura visigótico. La originalidad de nuestro solar impregnó a los llegados de fuera y se formó algo único y diferente del resto del mundo mahometano por eso mismo; toda vez que Alándalus se desgajó del califato y pasó a ser un emirato independiente, cuya fuerza en verdad llegó al valle del Ebro, pues allí los dirigentes, muchos descendientes de muladíes hispanos, poca obediencia le prestaban a Qurtuba. La unidad política de Alándalus siempre fue débil, y se rompió en numerosas taifas al cabo de cuatro siglos; no sin antes haber avisado nuestro paisano Ben Hafsun con su indómita rebeldía anticalifal de lo que se podía venir encima.

    Definitivamente: Alándalus no es comparable a Roma.

    Por eso, ¿qué tenemos que celebrar el 28 de febrero? Absolutamente nada. Ni tan siquiera Blas Infante celebró nada ese día. Porque el 28 de febrero es el aniversario de la autonosuya de 1980; "autonosuya" que más del 60% de los andaluces se negó a votar, recordamos; al igual que el pueblo andaluz nunca votó en su día por Blas Infante, cuyas teorías nunca tuvieron predicamento en nuestros pagos. Blas Infante quería celebrar el 4 de diciembre, evocando una revuelta campesina que hubo en Cádiz en el siglo XIX, dizque apoyada por los federalistas. Pero ni los mismos "andalucistas" lo respetan, porque en verdad, no les interesa más que el clásico "divide y vencerás" y de paso, saquear a placer.

    En realidad, Blas Infante no salió nunca de indigestas elucubraciones, empezando misma bandera, de reminiscencias islámicas, incomprensible y antipática aún hoy en día para muchos andaluces. Y parte del pueblo andaluz, que ha tomado este símbolo "folclóricamente", es porque no sabe su significado, porque cuando se entera, provoca lógico e inmediato rechazo.

    Estamos muy orgullosos de nuestro inmenso e intenso legado y es por ello que rechazamos las mixtificaciones románticas extranjeras del siglo XIX y el politiqueo del siglo XX; politiqueo que busca enfrentarnos y dividirnos entre españoles, con diferencialismos exagerados, deformados y absurdos. Y si bien España es una nación diversa y ese tesoro hay que amarlo, respetarlo y venerarlo, ¿cuál no lo es? ¡Qué poco se ha viajado por el mundo cuando se insiste en la "excesiva diversidad" de España!

    Y bueno, ¿no hacen apología de la libertad de elección? Pues nosotros elegimos no celebrar a Blas Infante, ni a su bandera (que no es la de Andalucía), ni a una "autonosuya" de caciques corruptos que van desde la derecha liberal a la extrema izquierda con los mismos y cochambrosos intereses contra nuestra tierra y nuestra gente. Es evidente que nuestra madre patria es Roma, y no Arabia. Y que un andaluz es más parecido a un napolitano que un moro, que de hecho, nos adaptamos antes a Italia o a Grecia que al Magreb; y no digamos ya nuestra íntima relación con portugueses, manchegos o canarios.

    No, definitivamente no tenemos nada que celebrar el 28 de febrero, al contrario. Y hablamos claro:


    ESTE ES EL PADRE DE NUESTRA PATRIA:




    ESTAS SON NUESTRAS BANDERAS:






    ESTOS SON NUESTROS MANIFIESTOS:


    EL BLOG DE CASSIA: MANIFIESTO EN FAVOR DE SAN ...




    RAIGAMBRE: 28 DE FEBRERO: NADA QUE CELEBRAR











    ¡VIVA ANDALUCÍA, QUINTAESENCIA DE LAS ESPAÑAS!



    RAIGAMBRE

  13. #133
    Avatar de Luciano-Arzuaga
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    Re: Respuesta: Por una Andalucía sin Blas

    ¿Quién se hubiese imaginado que un hombre como Blas Infante sería llamado "padre" de Andalucía? Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen. Esa es la única respuesta que puedo dar.

    Mirando de lejos la desgraciada situación de nuestra Madre Patria lo único que puedo hacer es rezar. ¡San Fernando Rey, ruega por nosotros! La gran nación, la civilizadora y evangelizadora de medio mundo, es hoy entre las más seculares y languidece la fe. Que dolor. Esta cuaresma, rezad por la patria.

    Andalucía, tierra de María, por ti rezaré a la Inmaculada. Ese salero, esa gracia, ese arte, es que Andalucía es única. Tan española y tan ella. ¡America te debe tanto!

    En este día, en que te celebran sin conocerte, te vitorean falsamente, y te achacan un 'padre' apóstata y traidor, yo en cambio adoraré al Santo Cristo de la Salud, Veneraré a la Virgen de los Reyes y en ti pensaré.
    Rodrigo, Hyeronimus y DOBLE AGUILA dieron el Víctor.

  14. #134
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Respuesta: Por una Andalucía sin Blas

    No a la bandera mora ni al centralismo de la Junta

    Hoy, 28 de febrero, día en que la casta del sistema partitocrático celebra en nuestra tierra el nefasto Estatuto de 1981 que nos legó –entre otras desgracias– la bandera de origen yihadista verde y blanca y un centralismo devastador, los tradicionalistas granadinos, aunque no somos en puridad ni por historia andaluces, nos adherimos al manifiesto «28-F, con F de Fernando», que reproducimos, haciendo constar que somos hijos de San Fernando y de los Reyes Católicos y no del renegado Blas Infante.

    San Fernando, verdadero padre de los reinos de Jaén,
    Córdoba y Sevilla, a los que liberó del yugo sarraceno

    28-F, CON “EFE” DE FERNANDO

    Nosotros, andaluces de las actuales provincias de Andalucía, orgullosos de nuestra tierra, de nuestra identidad y de nuestras raíces amamos a nuestra Patria y queremos celebrar nuestro Día de Andalucía ofreciendo este manifiesto a todas las asociaciones, de la naturaleza que sean (juveniles, culturales, deportivas, sociales, y cualquier otro tipo de colectivos establecidos en nuestra comunidad autónoma, etcétera…), con la sola condición de que sean asociaciones que arraiguen en Andalucía, para que las mismas puedan adherirse a este Manifiesto desde el momento en que lo hacemos público y sin que se clausure bajo ningún plazo establecido.

    Redactamos este Manifiesto para expresar pública, libre y voluntariamente que:

    1º. Reconocemos como Padre de Andalucía a Fernando III “el Santo”, Rey de Castilla, Toledo, León, Galicia, Sevilla, Córdoba, Murcia, Jaén.

    Siéndolo, en primer lugar, por las cualidades humanas que concurrieron en su personalidad histórica, reconocidas por sus vasallos y enemigos; pues, tal y como reza su epitafio, Fernando III el Santo fue «el más leal, el más verdadero, el más franco, el más esforzado, el más apuesto, el más granado, el más sufrido, el más humilde». En segundo lugar, es Padre de Andalucía por la proyección histórica de su labor reconquistadora, incuestionable causa de nuestra actual Andalucía (progenitor inmediato de los Reinos de Jaén, Córdoba y Sevilla cuando los reconquistó por su propio brazo; ancestro mediato del resto de provincias hermanas que si no lo tienen como Padre, bien lo podrían tener como Abuelo). La paternidad histórica de Fernando III el Santo no puede rechazarse por ningún andaluz bien nacido; sólo un ignorante podría abjurar de su verdadero origen.

    2º. Bajo la égida de la regia figura de Fernando III el Santo fueron felizmente reintegrados a España los territorios españoles que sufrieron siglos de infeliz y terrible esclavitud, sometidos a una cultura extraña y fanática, brutal e invasora que reconocemos como hostil a nuestras libertades y ajena a nuestro propio ser andaluces.

    3º. Por las felices victorias del Rey Fernando III se establecieron en nuestro amado suelo patrio nuestros antepasados; solar que les fue arrebatado mediante una invasión: por la fuerza bruta, cruel y sanguinaria, y por la traición de algunos. Siglos y siglos de tinieblas fueron los que sufrió Andalucía, bajo un poder extraño que la sumergió en la noche más lóbrega y sórdida de la barbarie. Fernando III trajo la luz.

    4º. Nos vemos forzados a reclamar la paternidad histórica de Fernando III el Santo, tras haber sido puesta en cuestión por nuestro Parlamento de Andalucía cuando, en 1983, impuso -en el Preámbulo del Estatuto de Autonomía para Andalucía- como “Padre” de la misma a un personaje partidista, que ni representa ni puede representar legítimamente a la totalidad del pueblo andaluz, por mucho que sus partidarios le presupongan una paternidad que dicho personaje –cuyo nombre silenciamos a propósito- no puede tener.

    5º. Reclamamos que las autoridades políticas de la Comunidad Autónoma Andaluza reconozcan a Fernando III el Santo como indiscutible y exclusivo Padre de Andalucía. Será así como podrán suturar el abismo que la clase política abrió entre ella y el auténtico pueblo andaluz que dice representar. Para que la distancia que cada vez separa más a la clase política del pensar, el querer y el sentir del pueblo no se agrande más.

    Y, para que ello surta efecto, suscribimos este manifiesto, el cual se hará público todos los 28 de Febrero, Día de Andalucía, para que todos los 28 de Febrero, éste como los que estén por venir, se escriban con “F” de Fernando, y no con “F” de Falso.


    Rechazamos: la bandera sarracena, el centralismo de la Junta y la ideología del renegado Blas Infante.
    Reivindicamos: la catolicidad, la españolidad y la diversidad de la región andaluza.



    Reino de Granada
    Rodrigo y Patriota Sevillano dieron el Víctor.

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    Re: Respuesta: Por una Andalucía sin Blas

    Castilla la Novísima o la tercera vía para el sur



    Por Javier Martínez


    Escribía recientemente el escritor, filósofo y catedrático de Lengua y Literatura andaluz, José Mª Vaz de Soto (Paymogo, Huelva, 1938), en El Mundo 02/03/2015, un artículo titulado “Castilla la Novísima” que con agradable sorpresa para mí decía:
    “No diré que para la gente en general ni para la gente culta, pero para la semiculta del norte de España, Andalucía es pueblo llano autóctono y aristocracia venida de fuera, o dicho con una imagen de no lejana actualidad, Cayetana de Alba y gitanos. Vaya por delante que yo soy, o me considero, un andaluz de la tercera vía. No me hace gracia la identificación de Andalucía con los gitanos, ni tampoco (por más que así nos vea cierta gente de Bilbao o Valladolid) con una masa agitanada y unos pocos aristócratas llegados de otra parte, o sea, de la suya. Y es que de esa otra parte, esto es, de la España medieval cristiana, procedemos históricamente, nos guste o no y les guste o no a ellos, no sólo la aristocracia, sino la inmensa mayoría de los actuales andaluces. En cuanto a los gitanos que aquí viven, por supuesto que son tan andaluces como los payos, pero no son, como algunos creen, Andalucía; sólo parte de ella, y no la mayor”.
    O sea, como en todas partes, añado yo, por lo que no se explica que sea solo con esa tierra con la que se identifica el gitanerío, el flamenquito y la heroína que se chutaba el amigo Camarón. Nada que no veamos en las barriadas de Madrid, Barcelona o Valencia… o París, Burdeos y Marsella. ¿Por qué solo se asocia la marginalidad con Andalucía? , ¿no será que allí se idolatra a "los perdedores"? Y hasta al enemigo-invasor.


    Cada 23 de noviembre, día de la Toma de Sevilla, se procesionan conjuntamente la espada Lobera de Fernando III (cogida por la punta por el alcalde pues la empuñadura se reserva al Rey) y el Pendón de Castilla (portado por el concejal más joven) por el interior de la catedral (Foto ABC Sevilla 24/11/2011). El burgalés Ramón Bonifaz fue el primer marino condecorado como Almirante de Castilla tras capitanear con éxito la toma de Sevilla por el río, encargo que recibió directamente de Fernando III (que asedió por tierra), y cuyas naves fueron construidas en las denominadas cuatro villas marinas de la costa cántabra de Castilla: Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera, sede de la Marina de Castilla creada por su abuelo Alfonso VIII. Este es el origen de la Armada de Castilla, la primera peninsular, formada toda ella por marinos montañeses, los primeros en llevar el pendón castellano a Sevilla. Menos conocido es que también fueron los montañeses quienes llevaron la ganadería a esas tierras. Felipe González, ex-presidente del gobierno español a finales del siglo XX, e hijo de ganadero, es descendiente de esa estirpe castellana cántabro-montañesa de ganaderos. Trascurridos los siglos, resulta sonrojante que Fernando III, el creador de Castilla la Novísima, haya sido "sustituido" por el grotesco Blas Infante.
    Continua el artículo:
    “Tampoco me parece nada acertada, por muy poética que pueda sonar, la identificación de Andalucía con ‘las gentes que a mi tierra vinieron’, como rimaba Manuel Machado, o sea, con los árabes o los moros. Es más, resulta paradójico y disparatado que algunos andaluces hayan terminado identificándose con nuestros enemigos seculares de antaño, sabiendo como sabemos que Andalucía fue, desde mediados del siglo trece, vanguardia de la España cristiana contra el Islam hispánico y norteafricano, empezando por la llamada Frontera, que ha dejado su nombre en tantos topónimos andaluces, como Jerez de la Frontera, Arcos de la Frontera, Morón de la Frontera o Aguilar de la Frontera, así como en los romances denominados fronterizos por Menéndez Pidal”.
    En efecto, hay hoy una Andalucía oficial y política que por alguna extraña razón, quizás para auto-justificar su existencia administrativa, olvida intencionadamente a los tres verdaderos creadores de Andalucía. A saber, Alfonso VIII de Castilla, el que abrió la lata en Las Navas (La Carolina, Jaén), Fernando III de Castilla, el que se comió todo el pescao habido y por haber del valle del Guadalquivir (Jaén, Córdoba, Sevilla y parte de Extremadura) y atrajo, unió y fusionó, para la causa castellana, la sangre leonesa, e Isabel I de Castilla, quién cerraría el candado castellano tras la Toma de Granada y cuya conmemoración-celebración-homenaje tanto jode hoy a la izquierda pro-moruna local, que no dudan en manifestarse con banderas verdiblancas con lemas en árabe. Y lo peor, han sustituido y arrinconado a tres gigantes de la política y la historia patria, por un botarate padrecito imaginario de una presunta “patria” andaluza: el filoislamista Blas Infante.

    “Por tanto, señores andalucistas blasinfantiles de cualquier partido, perdonen que les lleve la contraria, pero nada de ‘volver a ser lo que fuimos’, porque nunca lo fuimos; es decir, nada de musulmanes, casi nada de árabes ni de moros, poco de gitanos y rebajen ustedes las supuestas tres culturas de las que siguen presumiendo a falta de mitos prehistóricos o altomedievales. Yo aceptaría para nuestra región, al margen de estatutos de autonomía y proclamados padres de supuestas patrias, el sobrenombre de Castilla la Novísima, de no ser porque no quiero que se me confunda con fundamentalistas de signo opuesto y porque pienso que hay también una Andalucía más o menos leonesa (Huelva y media Sevilla), otra algo aragonesa y levantina (Almería y parte de Granada) y otra, dispersa, de todavía más al norte, incluso de allende el Pirineo. Pero frente a los adictos al mito, tanto de por aquí (Blas Infante, sin ir más lejos) como de por allá (Ortega y Gasset a la cabeza), prefiero adscribirme, antes que a la ficticia Andalucía ‘oriental’ de los románticos o a la manuelmachadiana ‘de la raza mora, vieja amiga del sol’, a la Andalucía europea y cristiana -creyente o incrédula a estas alturas de la modernidad- comoquiera que queramos llamarla.”

    No tema don José Mª, en aceptar lo de Castilla la Novísima. Ignoro el motivo, pero observo con preocupación que en cuanto nace el más mínimo atisbo de castellanismo en los hijos de la tierra de los castillos, nosotros mismos, más aún cuanto más cultos, nos encargamos de abortarlo. Creo honestamente que tememos ser equiparados a la carcunda periférica, tan desleal, tan atrabiliaria y tan antiespañola. Afortunadamente, el castellanismo político no ha tenido ensoñaciones ni tentaciones independentistas ni filototalitarias; ni siquiera necesitamos inventarnos una historia para sentir el pecho hinchado, nos mueve alzar nuestra débil voz contra los que vilipendian nuestra lengua y legado desde tres o cuatro esquinas peninsulares. Es algo defensivo. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién? ¿Vamos a pedir perdón por ser Castilla, por qué habéis de renunciar a llamaros Castilla la Novísima? Las primeras batallas que se pierden son las que no se disputan. Y esta es una batalla ideológica, intelectual. Si Blas Infante de alguna manera ha triunfado en el imaginario andaluz ha sido por incomparecencia del resto.




    ¿Quién era Blas Infante?



    Blas Infante Pérez de Vargas (Casares, Málaga, 1885-Sevilla, 1936), de apellidos inequívocamente suecos, notario de profesión y político de vocación, fue el principal ideólogo del andalucismo, unas veces de matiz regionalista, otras federalista y no pocas nacionalista de tipo islamófilo. Anarcoide e izquierdista radical siempre pese a su origen aburguesado, es el gran enterrador y desprestigiador de la raíz castellana y católica de Andalucía, estando además considerado oficialmente, cágate el lorito, tanto por el Congreso de los Diputados como por el Parlamento de Andalucía como el “Padre de la Patria Andaluza”, como el creador de Andalucía cuando no pasó de ser un pintoresco intelectual más, bastante malo a poco que se analice su obra. Como todo izquierdista con sueños revolucionarios que se precie, primero ha de nacer y vivir en una casa acomodada. Hijo de licenciado en Derecho (¡en el siglo XIX!) secretario de juzgado, ergo funcionario del Estado, y madre labradora de clase media con tierras en propiedad, fue a la Universidad de Granada, como los señoritos entonces, donde se licenció en Derecho sin más. No fue hasta la década de 1920, siendo ya notario, profesión típicamente obrera, cuando descubrió el mundo jornalero andaluz y sus penurias, algo que le era ajeno, aunque no indiferente: “Yo tengo clavada en la conciencia desde la infancia la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo” escribió.


    Creador-inventor-soñador de una identidad e historia andaluzas, nunca mejor dicho, muy personal, no se arrendó y se consideró elegido para reinventar a su gusto para Andalucía (el gran sur del reino de Castilla), toda suerte de cuentos más o menos filoislamistas que se le ocurrió entre vino y vino. Entre sus inventos al más puro estilo Sabino Arana, un día vio la luz y encontró una bandera, un escudo y un himno para Andalucía como si la cuartelada castellana nunca hubiese existido. Así diseñó la infame bandera verdiblanca: inspirándose en el verde, color del islam (y de los Omeyas), y el blanco (color de los Almohades), esto es, adulando al enemigo secular de los castellanos que allí llamamos andaluces. Jamás entendió que si "andalusí" y "andaluz" se parecen, no es más que una coincidencia fonética (hablamos de pueblos étnica, cultural, religiosa y políticamente distintos y enfrentados), que Al-Ándalus no es Andalucía, sino la España musulmana, cualquiera que fuese su extensión, que como todo el mundo leído sabe, fue variando su territorio según la reconquista avanzaba y que en su máximo apogeo cruzó los Pirineos. Reconquista, no conquista, nótese el matiz.


    Durante algún tiempo, el llamado Pendón de Castilla con el que se conquistó Sevilla en 1248 y que se conserva en su catedral, se pensó, al no encontrar explicación a los tres cuarteles a uno, que era un paso previo al diseño definitivo del reino unificado de Castilla y León, que llevaba unido apenas 18 años. Hoy se sabe, gracias al Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico que lo restauró, que hubo dos restauraciones en siglos anteriores de las que no se tenían noticia donde se recosió con retales de otros pendones. Eso explica que el león esté girado hacia la derecha y que hay un castillo de más y un león de menos.
    El propio Blas Infante dejó escrito que la primera idea de la bandera andaluza se la sugirió una manifestación de mujeres en Casares, su pueblo, que portaban una “bandera” de solo dos franjas horizontales, una verde y la otra blanca. Quiso ver en esos trapos para protegerse del sol un origen histórico. De hecho, él mismo dejó claro que la elección de los colores tenía su origen en su admirado mundo musulmán. Observó que en 1195, tras la victoria mora sobre las tropas cristianas de Alfonso VIII de Castilla, en la Batalla de Alarcos, sobre el alminar de la mezquita mayor de Sevilla, entonces Isbiliya (árabe أشبيليّة), ondeó una enseña verde (color del islam, no lo olvidemos) junto a otra blanca (de los Omeyas). Otra fuente de inspiración del tarambanas de Blas Infante, parece ser una vieja leyenda mora según la cual a un iluminado que predicaba en los pueblos del Atlas marroquí se le apareció una especie de ángel que le revelaba un fabuloso Imperio que unía las dos orillas del estrecho de Gibraltar, con el verde paraíso de Al-Ándalus (los moros siempre consideraron a Hispania su paraíso terrenal) y el blanco Magreb de los almohades. Así pues, el verde-blanco-verde sería algo así como Al-Ándalus-Magreb-África subsahariana, también musulmana, claro. Por si eso no fuese suficiente inspiración, existe un poema de Abu Asbag Ibn Argam, natural de Guadix y visir del emir Almotacín de la entonces taifa de Almería, que cita una enseña verdiblanca (normal si son moros) que ondeaba en la Alcazaba de Almería en 1051 antes de que los castellanos les dieran matarile y se limpiaran los zapatos con ella. Normal si son moros que usen el verdiblanco, pero anormal y subnormal si son cristianos, huelga decir.

    No solo la desnortada izquierda andaluza anda sin brújula. La derecha garbancera no le anda a la zaga, le hace seguidismo. Especialmente llamativo es que el alcalde de Sevilla, el juez Juan Ignacio Zoido, del PP, homenajee y reivindique al cretino separatista y converso de Blas Farsante, un tipo fascinado por el Islam y la España musulmana (Ál-Ándalus) no desde una óptica cultural o meramente histórica, sino política. Para Zoido "el 4 de diciembre es el día que los partidos y organizaciones del ámbito del nacionalismo andaluz reivindicamos como el Día Nacional de Andalucía. Es por tanto una fecha que deben recordar todos los andaluces, junto al nacimiento de Blas Infante, el 5 de julio de 1885 [...] hay que mantener vivo el legado del padre de la patria andaluza, que incluso llegó a dar su vida por ella. Formar parte de Andalucía es también saber transmitir este legado" (EFE/Diario de Sevilla, 05/12/2011). Blas Infante propuso, en "El ideal andaluz", un Estado andaluz separado del resto de Castilla y España y hermanado con Marruecos, llegando a asegurar que "el idioma andaluz (sic) debía escribirse con caracteres árabes y no latinos". Blas Infante, padre de la patria andaluza, también para el PP como vemos, solicitó su entrada en la masonería (sociedades secretas anticatólicas que buscan el poder absoluto mediante subterfugios) en 1923, en una logia reunificada llamada Isis y Osiris (perteneciente a la Gran Logia de Oriente de España). Sr. Zoido, ¿cómo pretenden gobernar alguna vez en Andalucía? La gente siempre prefiere el original a la copia, aún cuando el original sea estiércol.
    No acaban ahí las banderas moras verdiblancas conocidas en las que este tuercebotas se pudo inspirar. Aunque el estandarte nazarí del emirato de Granada era rojo, de los veintidós estandartes tomados por el conde de Cabra (¡maldito castellano!) a Boabdil en 1483, dieciocho ostentaban los colores verde y blanco. Es cierto que verde fue también el estandarte que los Reyes Católicos dieron en Granada a las Guardias Viejas de Castilla (el ejército castellano para entendernos) para su defensa, pero no parece que sea este el origen de la inspiración de don Blas, vista la alergia y la urticaria que lo castellano y lo católico le producían a partes iguales.
    Foto de Blas Infante vestido con chilaba marroquí que nos ocultan. Si este señor hubiese hablado una sola vez con cualquier gitano andaluz (éstos si de otra raza aunque tan andaluces como el que más, conste), se habría percatado que todos ellos llaman castellanos a los andaluces blancos. Esa costumbre de llamar castellanos a quienes en otras partes llamarían simplemente payos no es casual. Los gitanos no se han visto influenciados por el botarate de Blas Farsante, viven pegados a la tradición. Tampoco es difícil oír a andaluces que dicen "los castellanos y los guiris somos diferentes", en relación a los turistas. Yo lo he oído en la Costa del Sol, probablemente la zona más cosmopolita de Andalucía.
    El 8 de mayo de 1521, año comunero en toda Castilla, el pueblo hace tiempo castellano de Sevilla (desde 1248), vio como en uno de sus barrios, el de Feria, auténtico gueto donde se amontonaban los descendientes de moriscos y andalusíes aún no expulsados, se alzan y recorren la ciudad dirigiéndose hacia el Ayuntamiento, al que lanzan piedras y todo tipo de objetos, diciendo dame pan. El asistente (alcalde) de la ciudad calmó a la muchedumbre ofreciéndole vino, o sea, alcohol, detalle no menor. Pero el 9 de mayo seguían teniendo hambre en la morería (nunca hubo buena convivencia entre las tres culturas, eso son mitos, la realidad es que vivían en barrios separados), se apoderan de armas y piezas de artillería y liberan a los presos. Sevilla, que siempre estuvo del lado realista durante las revueltas comuneras, quizás para asegurarse la protección del Rey contra el latente problema étnico-religioso interior, temió una revuelta similar a ésta por lo que llamó rauda al ejército castellano que aplastó la rebelión y ajustició, según costumbre de la época, a los cabecillas cortándoles la cabeza y colgándolas en la ventana principal de palacio de los marqueses de la Algaba. En la mayoría de ciudades andaluzas, el problema gordo no eran tanto los altivos flamencos europeos que manoseaban el reino, como los moritos. Eso explicaría que la mayoría de ciudades andaluzas apoyasen la causa realista frente a la comunera (que sí prendió en la meseta). De hecho, la causa comunera si tuvo apoyo en las zonas altas primeramente reconquistadas del gran valle del Guadalquivir, donde la limpieza étnica ya estaba avanzada o terminada (Baeza, Úbeda, Jaén), donde los moros había sido empujados hacia Granada. Aquel amotinamiento de la moruna sevillana contra la carestía de los alimentos que se decía antes, o de la vida que decimos ahora, se hizo recorriendo las calles precedido por un estandarte verde tomado a los moros por Alfonso X y que se custodiaba en la iglesia del Ómnium Sanctorum. El episodio es conocido como el Motín del Pendón Verde (Ramos, 1987).

    Perroflautismo Er Llano (sic) o cómo no saber quién era tu padre ni tu madre. Gustará más o menos, pero la preocupación por la pureza y la limpieza de sangre fue una constante de la historia de España durante siglos, lo que acababa en expulsiones y deportaciones masivas y constantes de los moros por toda la península, hasta no dejar ni uno. También para evitar continuas revueltas sociales y políticas. Estudios recientes genéticos confirman que el rastro étnico musulmán es inapreciable y que incluso es menor en Andalucía que en Galicia, Léon o Zamora, por ejemplo. Otro mito, como el de la presunta idílica convivencia de las tres culturas, que cae. Aquí hubo una cruenta guerra que duró 800 años, un choque de civilizaciones.
    Durante la Conspiración del duque de Medina Sidonia en 1641 (un episodio oscuro cuya veracidad genera controversia y que se sitúa en el contexto de la crisis de 1640, simultáneo a la revuelta de los catalanes y la independencia de Portugal, donde el IX duque de Medina Sidonia y el VI marqués de Ayamonte planearon una simple conjura nobiliaria de carácter estamental o particularista según unos, o un intento secesionista o independentista, al modo catalán y portugués según otros, por el que se pretendía sublevar Andalucía contra el rey de Castilla para instaurar en ella una Monarquía en la persona del citado duque), una bandera partida verticalmente de verde y blanco fue la enseña de la alianza sediciosa entre el duque de Medina-Sidonia con los moriscos de Tahir Al-Horr, que se alzarían en Andalucía oriental (Ramos, 1987). El IX duque de Medina Sidonia, recordémoslo, era el jefe de la casa de Medina-Sidonia, depositaria del ducado más antiguo de la nobleza castellana, poseedora de vastos señoríos en el antiguo emirato de Sevilla y otros más pequeños en el de Granada, la mayor fortuna de la región castellana de Andalucía y una de las mayores de España. Repárese cómo verde, islam, enemigo, traición y sedición van muy unidos siempre.


    Otra idea-ocurrencia de don Blas el farsante fue la de crear un himno andaluz. Bueno, crear, lo que se dice crear, es mucho decir. En realidad lo falsificó. Cogió una cancioncilla popular andaluza y le quitó la letra sustituyéndola por otra de su invención. Eso hoy sería un fraude imposible de comercializar. Pero ahí está viva la ocurrencia.

    ¿Acabamos con Granada o con los moros invasores?, ¿lo hicieron mis antepasados o los tuyos que vives en Andalucía? O acabábamos con ellos, o ellos lo hacían con nosotros. Tan fácil de entender como eso. Pero no es que no lo entiendan, es que ocultan sus verdaderas intenciones: el andalucismo no es tal cosa, es una máscara del islamismo. El andalucismo, para ser auténtico y creíble, debería ser una parte del castellanismo. Contraponer lo andaluz a lo castellano, simplemente es del género estúpido porque son lo mismo.
    Tras presentarse varias veces a las elecciones, y nunca obtener representación, decidió viajar a Marruecos en 1924. Antes, en 1919, redactó el Manifiesto de Córdoba, donde se acuña por primera vez lo de “nacionalidad histórica” para Andalucía, así, con un par, ninguneando implícitamente su pertenencia histórica al reino de Castilla, y que entre otras lindezas decía:
    “Sentimos llegar la hora suprema en que habrá de consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España […] Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los pueblos extranjeros […]. Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad, que dicen nacional”
    En Marruecos, donde visitó la tumba de Motamid en Agmhat y conoció a los supuestos descendientes de éste, se convirtió al Islam mediante la Shahada (ceremonia pública de su reconocimiento como musulmán), en una pequeña mezquita de Agmhat, adoptando el nombre de Ahmad. Los testigos del acto por el que Blas Infante se convertía/reconocía musulmán fueron dos presuntos "andalusíes" nacidos en Marruecos (ergo no son ya andalusíes pues estos eran los musulmanes nacidos en Hispania o Al-Ándalus) y descendientes de moriscos: Omar Dukali y otro de la Kabila de Beni-Al-Ahmar.

    Como se ve, primero renunció a sus apellidos y orígenes castellanos (como los de todos los andaluces por otra parte) y luego a su cultura católica. También aprendió árabe, dicen. Sin embargo, su familia no aceptó jamás esa conversión al Islam. En una entrevista publicada por los diarios del Grupo Joly, su hija, María de los Ángeles Infante (nombre de pila cuanto menos significativo), desmiente su filiación islámica y afirma que era un gran admirador de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz, además de benefactor del convento de Madres Dominicas ubicado en la calle San Vicente de Sevilla. Lo que da idea de la empanada mental y de identidad de este hombre abducido por la huella árabe en su tierra, no así de la romana, la visigoda o la castellana, la más evidente de todas. Y es que una cosa es la admiración por las cosas buenas que el islam nos dejó y otra muy distinta confundir el culo con las témporas, los cojones con comer trigo.


    Blas Infante en Agmhat, peregrinó a la tumba de Motamid, conoció a Omar Dukali, descendiente teórico del último Emir (equivalente a Rey) de Sevilla y testigo de su Shahada (ceremonia pública de su conversión), el 15 de septiembre de 1924, ante dos testigos que le regalaron una chilaba y una daga bereber. Buscando al descendiente del enemigo para arrodillarse ante él, así podría calificarse su viaje y su vida.
    Blas Farsante no hizo otra cosa en toda su vida que falsear la historia de Andalucía, deformarla hasta la náusea, algo muy frecuente en la historiografía romántica de finales del siglo XIX y principios del XX. Y la farsa continúa, esta vez con la colaboración de las instituciones. Todo ello en aras de favorecer un localismo alicorto, de vuelo gallináceo.
    Pocos saben que cuando se diseñó la bandera andaluza, los nacionalistas islamófilos andaluces, tan castellanófobos ellos, incluyeron como territorio andaluz a Badajoz y Murcia. Ese ramalazo expansionista es, junto a su carácter islamófilo, motivo suficiente para ser rechazada. Actualmente, el nacionalismo andaluz, ahondando más en su ignorancia y delirios, promueve cambiar el lema del escudo que reza "Andalucía por sí, para España y la Humanidad", una de las pocas cosas dignas de esa ideología, por "Andalucía por sí, por los pueblos y la Humanidad". De momento, no se les ha ocurrido eliminar los leones hispánicos del mismo, debido sin duda, a que no conocen el significado de los mismos, cosa que ya le pasaba a Blas Farsante.
    En 1928 viajó a Galicia para reunirse con los ideólogos del galleguismo, que también se apuntaban al deporte de vilipendiar a Castilla y lo castellano (muy extendido desde 1898), llegando a participar en la revista galleguista Nós (Nosotros). En esa época también conoció Portugal. Viajar no estaba al alcance de cualquiera, solo de los señoritos con posibles. En 1931 participó en la candidatura del Partido Republicano Revolucionario a las elecciones generales. Resultado desastroso, queda fuera. Tras pasar por el Partido Republicano Federal, también fracasa en su intento de conseguir representación; en 1931 publica “La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía”, donde critica con dureza la manera de actuar de la República y relata el boicot al que fue sometida su candidatura andalucista en las elecciones. En esta obra, su postura se radicaliza al definir como Estado Libre a Andalucía. A pesar del boicot anterior se presentó de nuevo en las elecciones de 1933 por Málaga, dentro de una coalición llamada Izquierda Republicana Andaluza formada por el Partido Republicano Radical Socialista (PRRS) y por la Izquierda Radical Socialista. Todo “moderación”, como se ve. Nuevo fracaso electoral del neo-morito. Fue ese año, en 1933, cuando propuso que la melodía del canto religioso Santo Dios, un himno que cantaban los segadores de algunos pueblos andaluces a la salida o a la puesta del sol, fuera el Himno de Andalucía, cambiándole la letra por un texto suyo, no sea que sonase demasiado castellano o católico, es decir, andaluz auténtico.
    Bandera de Ál-Andalus, es decir, de la España musulmana, cualquiera que fuese su cambiante extensión, y no de Andalucía. Su parecido a la inventada por Blas Farsante no es casualidad. El andalucismo creó, y coló, la bandera del enemigo siglos después de haber desaparecido. Esa bandera,
    Un falsificador nato este hombre, que sin embargo sí tuvo cierto grado de compromiso social con la causa de los "descamisados" del campo. Esto último, unido tal vez al hermoso lema grabado en el escudo andaluz ("Andalucía por sí, para España y la Humanidad"), de inequívoca universalidad, pero otra falsificación heráldica más pues procede del escudo de Cádiz, han servido para blanquear su ideario, para adoptarlo y acomodarlo sin rascar demasiado en el mismo. Y lo ha hecho tanto la indocumentada izquierda pijoprogre como la ramplona y acomplejada derecha seguidista andaluza. Cosas de las élites políticas andaluzas posTransición, que no de Andalucía, que necesitaban un progenitor de la patria para justificar sus cargos de nueva creación y chupar del bote (erario).

    En La Junta de Andalucía no cabe un tonto más.
    Este himno, junto con la bandera y el escudo elegidos en la Asamblea de Ronda de 1918, son actualmente los símbolos oficiales de Andalucía, según el artículo 6.2 del Estatuto de autonomía de Andalucía de 1981, reformado en 2007, y con el visto bueno de los cantamañanas del PSOE y PP, que dieron así rango de oficialidad a tanto disparate. Tras las elecciones de 1936, con la victoria del Frente Popular, el movimiento andalucista recobró fuerzas (la izquierda española y el andalucismo filoislamista tenían en el anticlericalismo católico un punto en común). Durante la Asamblea de Sevilla celebrada el 5 de julio de 1936 se aclamó a Blas Infante como presidente de honor de la futura Junta Regional de Andalucía. Como lo oyen, presidente de honor a quién jamás consiguió un triste escaño y además “de la futura Junta”. Para qué esperar. El 18 de julio se inicia la Guerra Civil según unos (según otros la verdadera Guerra Civil se inició en 1934), desatándose la barbarie que todos conocemos. Detenido en su casa de Coria del Río, fue fusilado, sin juicio ni sentencia (éstos tampoco esperaban), junto a otros dos detenidos en la carretera de Sevilla a Carmona. Cuatro años más tarde el Tribunal de Responsabilidades Políticas, creado después de la guerra, le condenó a muerte y a sus herederos a una multa económica, según un documento de 4 de mayo de 1940 fechado en Sevilla, no por traición, no por troyano de la causa mora, sino “porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936 se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz”.

    De alguna manera, toda la izquierda andaluza bebe del ideario blasinfantista que hace posible que hoy, partidos como Podemos, IU o el PSOE (y sus brazos sindicales) reivindiquen sin despeinarse expropiar la Catedral de Córdoba o la Giralda de Sevilla, antes mezquitas, y más antiguamente aún iglesias visigodas. Monumentos que si han sobrevivido arquitectónicamente ha sido precisamente porque los cristianos católicos castellanos no eran tan salvajes e insensibles como los pintaba el islamófilo Blas Infante. No podemos decir lo mismo de las iglesias visigodas, arrasadas por los moros. No verán jamás a ningún partido andaluz (tampoco de la acomplejada derecha, todos ellos unos cagarrias), reivindicar la bandera castellana. Incluso es difícil verles ondear una rojigualda española, no así una de la II República. La subliminal alianza izquierdista-andalucista (en sentido islamista) domina el panorama andaluz.
    Que nadie lo dude. Si este majadero viviese hoy, es altamente probable que sería uno de esos yihadistas occidentales del Estado Islámico que quema vivos en jaulas expuestas al público a los católicos, rebana con sus cimitarras el cuello de los occidentales que secuestran o despeña desde la azotea de los edificios a los gays que osan ser libres. Todo grabado y retransmitido por internet. Un auténtico tontolhaba con chilaba este caballo de Troya. ¿Creen que exagero? Lean lo que decía el personaje en una entrevista el 11/06/1931 concedida al periodista sevillano Fco. Lucientes en el diario El Sol:
    "Los liberalistas [próximos a la anarquista CNT], suprimido ese valladar de esclavitud, vamos más lejos: a unir un latido común por Andalucía a 300 millones de seres a quienes destruyó su cultura la tiranía eclesiástica. Pregunta: ¿Ve ese instante inmediato? Un 'crack' en Europa, por ejemplo una nueva guerra, lo produciría automáticamente. Entonces, el 1.200.000 andaluces que viven sus nostalgias de Tánger a Damasco y los 300 millones de hombres de Afro-Asia que sueñan por nuestra cultura, intervendrán para destruir de una vez la influencia del Norte"
    Sí, del Norte, de Castilla, de la Cristiandad, de España entera, de Occidente. Lo dice bien claro. Que semejante botarate converso defensor del enemigo secular y gran falsificador de la historia andaluza tenga docenas de estatuas, placas y reconocimiento oficial en Andalucía (cada 28 de febrero es homenajeado en el Día de Andalucía), y aún en España, es un oprobio para la auténtica, católica y castellana Andalucía, la que un día se supo Castilla la Novísima, a la que se mancilla. Más ignominia aún si se tiene en cuenta que el pueblo andaluz, siempre le dio la espalda elección tras elección. Ni un acta de concejal de pueblo, oigan. ¿Se necesita o no la tercera vía, a Castilla la Novísima? Hoy Andalucía vota en elecciones al Parlamento regional. Más que votar, lo que deberían hacer es botar y vomitar al blasinfantismo, al trapo verdiblanco, a cuanto recuerde a esa Andalucía folclórica de charanga y pandereta, flamenco y trajes de gitana incluidos. Eso o acabarán nuestras mujeres vistiendo como cucarachas. Eso o tasas de paro crónicas del 35% (59% entre los jóvenes, cuya tasa de abandono escolar del 33% simplemente sonroja).

    ¿No a la celebración-conmemoración-homenaje de la Toma de Granada? Naturalmente que sí.
    Extremadura leonesa, Extremadura castellana

    No quiero terminar sin antes hacer referencia a la bandera de esa otra región española, Extremadura, mitad leonesa, mitad castellana, que también ha caído, aunque en menor medida, en la mitificación de lo árabe o moro como identificativo de lo andaluz-extremeño, pese a que es un hecho probado la desaparición física por expulsión de la totalidad de la población árabe-musulmana y de la disolución de la poca cultura que quedó de éstos en la católico-castellana, cultura que básicamente se reduce a la arquitectura, no así al idioma árabe ni a la religión musulmana. En Extremadura, también se cayó en el pozo ciego de diseñar con aires morunos su bandera autonómica al usar los colores del enemigo, caso menos conocido que el andaluz. ¿Casualidad? En esta España botijera que tenemos, lo dudo.

    Toda la basurilla al completo oponiéndose a la celebración de la Toma de Granada por parte de sus ancestros. Vivir para ver. El cubo marxista que todo lo recoge.
    Creada en 1977, la bandera-trapo extremeña tampoco escapa a la fascinación islamista posTransición vivida en toda España: en este caso la banda negra, única diferencia respecto de la andaluza, hace referencia a la dinastía aftásida de los emires de Badajoz. Claro que otras versiones aseguran con orgullo que hace referencia al paro, la marginación y el atraso además de a los almohades. ¿Pero cómo se puede sentir orgullo de eso? Tampoco falta quien hace un potaje histórico, sin duda tras fumarse diez porros, mezclando la Orden de Alcántara cristiana con el reino de Léon, el romano Estrabón y la taifa aftasí. Demencial es poco.
    Según cuenta la Wikanda, "el negro, el verde, el blanco y el rojo, son los denominados colores "panárabes" (que tanto nos recuerdan a las banderas palestina y saharaui) por ser los usados por el Emir de Hiyaz (actualmente parte de Arabia Saudita) en su revuelta contra el dominio turco en 1917. Cada uno de los colores se identifica con una de las familias descendientes de Mahoma que ocuparon el poder a lo largo de la historia d ela conquista islámica (Lux-Wurm, 2001)".
    "El blanco sería el color del estandarte de Qusay, antepasado de Mahoma, y se considera el color de los Omeyas de Damasco, bajo los cuales se llevó a cabo la conquista de Al-Ándalus [o sea, de Hispania]. Blas Infante, en realidad identificó a los Omeyas con el verde, color también usado por los almohades.
    El rojo fue usado por el segundo sucesor y suegro de Mahoma, Omar (634-644), y posteriormente se identificó con la rama religiosa de los 'puros' o jariyitas, separados de la ortodoxia y predominantes en los estados del golfo Pérsico. también ha sido siempre el color de los guardianes de La Meca, los hachemitas, actualmente la dinastía reinante en Jordania. Desde el siglo XII fue adoptado por los turcos otomanos.
    El negro es el color que cubre la Kaaba, la Piedra Negra objeto de veneración y peregrinación en La Meca. Fue la insignia de la dinastía Califato Abasida y de los almorávides que dominaron Al-Ándalus [Hispania] entre los siglos XI y XII.
    El verde está considerado el color propio de Mahoma, por ser el de su turbante, que agitaba en el combate para animar a los suyos, y es el que comúnmente se identifica con el Islam en su conjunto. Más propiamente, es el color con que se identifica a la dinastía Califato Fatimida, que llegó a gobernar sobre todo el Norte de África".

    Todo esto pone de manifiesto el desastre monumental que supuso crear un Estado autonómico basado en regiones, y no en los antiguos reinos hispánicos peninsulares. El desastre está servido, no sabemos ni dónde pisamos ni adónde vamos. Tenemos más CC.AA. que reinos autónomos en el siglo XV.

    No todo es carcunda en Andalucía. Hay esperanza. En la foto, I Antorchada Memorial Fernando III Sevilla 1248, de la Asociación Cultural Fernando III, el 22 de noviembre de 2014.
    Pendón histórico de la Ciudad de Sevilla, también llamado Pendón de San Fernando, en vigor hasta 1995, cuando Juan Carlos I cambia y entrega a la ciudad la nueva enseña, la del NO-DO, con una excusa tan burda como que "la dificultad de su reproducción impide su popularización". En la actualidad solo se usa, y no es poco, para tomas de posesión de la alcaldía, entregas de medallas de la ciudad, recepción de jefes de Estado y asistencia con la corporación municipal a la procesión del Santo Entierro. Como bandera histórica de España cuenta con los máximos honores militares. Se procesiona en dos ocasiones al año: en la procesión del Corpus Christi (60 días después del Domingo de resurrección, hacia junio) y en la Procesión de la Espada, cada 23 de noviembre, día de la Toma de Sevilla, por las naves de la catedral. Durante la II República, fue el único período histórico en siglos en que los munícipes se negaron a procesionarla.

    El pendón de Fernando III, o de Sevilla, ondeando ante la Catedral de Sevilla.


    Reunificación de Castilla: Castilla la Novísima o la tercera vía para el sur
    Hyeronimus y DOBLE AGUILA dieron el Víctor.
    "¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España." - Ramiro Ledesma Ramos

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    "¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España." - Ramiro Ledesma Ramos

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  1. 16/06/2011, 21:25

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