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Tema: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

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    OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    El presente trabajo es un ejemplo de lo que algunos llaman por ahí "microhistoria". El autor, mi amigo y Maestro, D. Manuel Fernández Espinosa, ha trazado en este artículo los orígenes del Carlismo en Torredonjimeno, provincia de Jaén. Fue publicado hace años en la revista local que dirige D. Manuel Fernández Espinosa.
    D. Manuel Fernández Espinosa es profesor de Historia de la Filosofía y diplomado en Ciencias Religiosas. Director de la Revista ÓRDAGO y, como pueden comprobar los lectores, un gran propagador de la Causa.
    En este artículo ahonda en las raíces del carlismo en Torredonjimeno (antigua Tosiria).
    Espero que sea del interés de los lectores y, después de preguntarle a D. Manuel sobre su disposición, incluso me ha autorizado la publicación de este artículo. Lo que me pregunto es: ¿No será esta la historia que no nos quisieron contar de más de un pueblo de nuestra bienamada Patria...
    LA MILICIA DE VOLUNTARIOS REALISTAS DE TORREDONJIMENO: EL GERMEN DEL CARLISMO TOSIRIANO.
    Por Manuel Fernández Espinosa, licenciado en Filosofía.

    CUANDO LAS SACRISTÍAS ERAN LAS OFICINAS DE SU MAJESTAD EL REY.
    Allá por el año 1823 los partidarios de Fernando VII comenzaron a fortalecer la vuelta del rey al poder absoluto. Después de tres años en los que el liberalismo había imperado, los absolutistas (también llamados realistas), apoyados por los Cien Mil Hijos de San Luis al mando del Duque de Angulema, habían logrado devolver el poder absoluto al monarca después de pasearse por la península sin sufrir ni un rasguño y entre vítores populares, en Torredonjimeno parece que hubo un enfrentamiento vecinal cuando algunos vecinos quisieron derribar la lápida constitucional ante la proximidad de las tropas absolutistas y de los Cien Mil Hijos de San Luis que estaban próximas a la villa, en Martos los disturbios supusieron al parecer doce muertos (1).
    El gobierno liberal había sido nefasto para el pueblo. La experiencia del Trienio Liberal (el Trienio Ominoso, según los realistas) había sido toda una lección para los españoles: inseguridad ciudadana, vejámenes e impuestos conformaban la mala gestión de una minoría de españoles que secundaban las modas revolucionarias de Europa. Durante este período histórico en que hizo furor el liberalismo, el Alcalde Primero Constitucional de Torredonjimeno había sido el Sr. D. Juan Manuel de Osorio que sería destituido de su cargo con la vuelta del rey absoluto.
    El 1 de Octubre de 1823 el rey Fernando VII y su esposa desembarcaban en el Puerto de Santa María: comenzaba la Década Patriarcal (para los liberales Década Ominosa.) Pero los liberales no habían desaparecido de la escena española. Aunque algunos de ellos habían tomado el camino del exilio, la gran mayoría pasó a la clandestinidad, para, desde ella, conspirar contra el Trono y el Altar (contra la monarquía y la Iglesia.) El rey pedía la colaboración de todos los súbditos para desbaratar las intrigas de los enemigos del Estado, y así se procedió a sanear la sociedad, buscando infatigablemente a los liberales desafectos a Fernando VII, para su inmediata purificación (mediante cárceles y ejecuciones.)
    En el Archivo Parroquial de la Iglesia Mayor de San Pedro Apóstol de Torredonjimeno he encontrado una carta manuscrita -emitida por la Real Chancillería de Granada-, cuyo destinatario era el prior de San Pedro Apóstol. En aquellos entonces ocupaba la rectoría de San Pedro Apóstol el freyle del hábito de Alcántara, D. Benito de Boza y Arjona, designado por S.M. el Rey. El documento constituye un testimonio inédito, y lo reproduzco íntegramente. Dice así:
    "Conviene al mejor servicio del Rey N. S. (Nuestro Señor) se sirva V. (Vos) informar reservadamente si el Alcalde mayor y demás individuos de que se compone el Ayuntamiento de esta Villa tienen la Opinión Pública de afectos a S. M. (Su Majestad) o si son omisos o apáticos en el desempeño de sus funciones; si entorpecen la organización de la Milicia Voluntaria Realista, o no persiguen las Máximas Revolucionarias y dispensa favor a los Autores: y últimamente si en el caso de haber de separar algunos de dichos individuos qué personas podrían substituirlos que estén adornadas de las buenas cualidades de que aquellos carezcan.
    Espero que V. por su notorio amor a S. M. y su Absoluto Gobierno, y por la justa confianza con que me dirijo a solicitar su informe delegara con la brevedad, distinción y claridad posible haciendo en esto uno de los mejores y más importantes servicios a S.M. y al Estado.
    Dios guarde a Vuestra Merced y a Torredonjimeno
    6 de Octubre de 1824.
    Rafael Ansaldo -rubricado.
    "(2)
    La carta es elocuente y da pruebas de la inquietud existente en el gobierno de Fernando VII por la actividad revolucionaria, a la vez que se requiere la información solvente del representante más afecto del clero de la villa para cerciorarse de la buena marcha de la cosa pública en Torredonjimeno. Ignoro la forma en que se hicieron llegar las informaciones que se demandaban, si es que se enviaron, y si, en caso de enviarse, costó a alguna persona la baja en la Corporación Municipal, pero en las elecciones a empleos por el estado noble de 1825 algunos nobles (como D. Luis María Fernández de Villalta y Horno o D. José Roldán y Porras, entre otros) fueron despojados de sus cargos municipales por sospechárseles partidarios del constitucionalismo. En el caso de D. Luis Mª. Fernández de Villalta parece demostrada su tendencia liberal, dadas sus relaciones con liberales probados de la capital de Jaén como era D. Agustín de Uribe, con cuya hija, Doña Josefa de Uribe y Jódar, el susomentado D. Luis María se casó el año 1829 en la parroquial de San Ildefonso de Jaén (3).
    Las Milicias de Voluntarios Realistas a las que alude el documento transcrito constituían la versión absolutista de las Milicias Nacionales (de corte liberal) que durante el Trienio Liberal habían represaliado a los absolutistas, deteniéndolos, confinándolos en prisión política y, muchas veces, aniquilándolos. El espíritu del cuerpo de Voluntarios Realistas lo describe D. Juan Antonio de Zaratiegui, : "Estos cuerpos, [estaban] compuestos en su mayor parte por padres de familia ligados a las obligaciones propias de este estado, y fuera ya de la edad florida, carecían de aquel orden y disciplina que tan necesarios son para pelear y que no pueden hallarse nunca en esta especie de masas armadas, a pesar del grande esmero que ponen en perfeccionarlos las naciones que en el día las tienen; además de que era difícil, si no imposible, el contrarrestar con sólo los batallones de realistas, y bajo el pie [se refiere a la regencia de María Cristina] en que los de España estaban, a las tropas de un ejército bien organizado."(4) Pero a finales de 1823, cuando se envía esta carta a la parroquial de San Pedro, con Fernando VII restablecido en el Trono y todavía en pleno ejercicio de sus facultades, los absolutistas no tenían de por medio el pleito dinástico y todavía no estaban bajo el pie de la reina Mª Cristina y creían llegada la hora de su revancha.
    La circular de la Chancillería de Granada también aludía a la formación de esa milicia en la villa tosiriana. Con ella el Ayuntamiento absolutista se dotaba de una fuerza de choque en la lucha contra la revolución liberal. Esta milicia se instituyó en la totalidad del territorio español, y estuvo bajo el mando nacional de D. Carlos María Isidro de Borbón, el hermano de Fernando VII, que luego encabezaría el alzamiento de las fuerzas legitimistas contra el liberalismo. Poco después de 1824, fecha en que se redacta esta carta que hemos reproducido, los Voluntarios Realistas están en activo en Torredonjimeno.

    LOS VOLUNTARIOS REALISTAS DE TORREDONJIMENO: LA QUINTA COMPAÑÍA DE CAZADORES.
    Nadie se opuso en Torredonjimeno a la consolidación de esta Milicia de Voluntarios Realistas: la voluntad de Fernando VII era muy clara y su gobierno contaba con suficientes recursos legales y contundentes como para contrarrestar cualquier oposición.
    Según la circular de la Chancillería de Granada, el cuerpo paramilitar monárquico que se planifica poner en marcha está en gestación en Torredonjimeno en el curso del año 1824. Y, en efecto, de ese año 1824 datan las primeras contribuciones que se destinan para la formación de los Voluntarios Realistas. Miembros del clero de la villa, así como demás vecindario monárquico (hidalgos y labradores), sufragan con sus aportaciones económicas los gastos de este cuerpo armado, creado para sofocar cualquier conato revolucionario.
    Los Voluntarios Realistas de Torredonjimeno se encuadraron a efectos administrativos en el Batallón de Voluntarios Realistas de Alcalá la Real, formando en las mismas filas en que se encontraban los absolutistas de Martos, Castillo de Locubín, Alcaudete, Jamilena, Porcuna, Santiago de Calatrava e Higuera de Calatrava. El Batallón, que se denominó Batallón de Alcalá, estaba constituido por seis compañías: dos de granaderos (Alcalá y sus aldeas: Mures, Charilla...) y cuatro compañías de cazadores formadas por los voluntarios del resto de la comarca. Los voluntarios de Torredonjimeno y Jamilena eran la Quinta Compañía de Cazadores de este Batallón de Alcalá.
    AL SON DEL TAMBOR SE FIJAN BANDOS.
    Es época de ruido de sables y pronunciamientos. Los militares, buena parte de ellos partícipes de las ideas revolucionarias, eran miembros de sociedades secretas como la Masonería o la Sociedad de los Comuneros. Instigados por esos conciliábulos la oficialidad más levantisca daba aquí y allá jaques al poder absoluto, creando una situación inestable.
    El 27 de agosto de 1825, el Capitán General del Ejército y Reinos de Granada y Jaén, entonces el hispano-irlandés José O´Lawlor, cursa un bando en que se comunica la rebelión liberal que protagoniza en Brihuega el Mariscal de Campo D. Jorge Bessieres. El 4 de septiembre de 1825, el entonces Intendente Interino de Policía de la Provincia de Jaén, D. Rafael de Marales y Gallegos emite otro bando para comunicar el aplastamiento de la rebelión del liberal Bessieres, así como el apresamiento y ejecución del mismo con sus secuaces en Molina de Aragón. Ambos bandos se publican en Torredonjimeno.
    Las conjuras militares y las intentonas de los liberales no cesan en el territorio peninsular. El 27 de febrero de 1826, D. José María de Ampudia y de Grimarest, a la sazón Subdelegado Especial de Gijón e Intendente Interino de Policía de la Provincia, envía otro bando a todas las ciudades, villas y lugares de Jaén comunicando que algunos revolucionarios, refugiados en Gibraltar al calor de las logias masónicas británicas, habían penetrado en territorio español con la intención de asestar un golpe a la monarquía de Fernando VII; el bando viene acompañado de una proclama adjunta en la que en tono eufórico se informa de la captura de los liberales rebeldes. Era por entonces Alcalde Mayor de la villa tosiriana, abogado de los Reales Consejos y Capitán a Guerra por S.M., el Sr. D. Manuel Ivisa y Heredero que los ordena fijar "a son de tambor" en la Plaza Mayor, así como en los sitios acostumbrados de la villa, el 6 de marzo de 1826. Con este bando se publica también el que al día siguiente, 28 de febrero, había mandado el mismo Intendente Interino de Policía al Ayuntamiento tosiriano por el cual se ordenaba: "...que toda persona y corporación que conserve en su poder algunos papeles impresos ó manuscritos relativos á las asociaciones secretas y reuniones patrióticas (5), los entreguen en el término de dos meses...".
    La publicación tardía de estos bandos acerca de los rebeldes de Gibraltar, junto con el que invita a la dócil entrega de información confidencial de las sociedades secretas y "patrióticas", encuentra su explicación en el efecto disuasorio que podría causar en la opinión pública la imagen de unas fuerzas absolutistas eficacísimas y arrolladoras, capaces de erradicar cualquier intento de rebelión. (6)
    LA VOLUNARIOS DE LA TRADICIÓN.
    Los documentos que obran en el Archivo Municipal del Ilmo. Ayuntamiento de Torredonjimeno nos transmiten que los Voluntarios Realistas tosirianos alquilaron unas habitaciones al vecino Juan Manuel Jacinto Castell Lanzas, un jaenero que había fijado su residencia en Torredonjimeno donde se casó con la tosiriana María Teresa Méndez a principios de 1830. La milicias pagaban puntualmente cada primero de mes lo convenido con este particular. En ese inmueble instalaron sus dependencias así como su puesto de guardia. En el año 1830 se consignan algunos movimientos protagonizados por aquellos Voluntarios Realistas tosirianos. Veamos algunos de sus hitos.
    El Subteniente de la Quinta Compañía tosiriana de Voluntarios Realistas era D. Pedro Pío Lozano. En los días 7, 8 y 9 de junio de 1830, el comisionado del Iltmo. Ayuntamiento D. Manuel Pérez Cañada, el Cabo de Primera José Mengíbar y el voluntario Felipe de la Chica Mena (este último era oriundo de Castillo de Locubín, y desde 1826 desempeñaba el cargo de organista de San Pedro Apóstol, fundando en 1828 la orquesta municipal) con dos acémilas, se desplazan a Alcalá la Real para pertrechar de armamento, equipos y vestuario a las dotaciones tosiriana y jamilenuda.
    En la semana del 13 al 19 de julio de ese mismo año, el mismo Subteniente D. Pedro Pío Lozano con el Cabo de Primera Antonio Gutiérrez y los voluntarios Tomás del Horno, Francisco de Castro, Juan Ibáñez Granadino y Antonio de Castro son enviados a Vilches para evacuar una comisión de informe. La orden procedía del Excmo. Sr. Capitán General.
    Los días 2, 3 y 4 de noviembre de 1830 el comisionado municipal, D. Manuel Pérez Cañada, el Sargento de Segunda Francisco Estrella Begara (nos consta que había otro Sargento de Primera, Antonio Ureña Luque) y los voluntarios tosirianos Miguel Montilla Portillo, Francisco Antonio Fernández, José López Arjona y Francisco de Castro Heredia son enviados a Alcalá la Real para conducir los caudales procedentes de arbitrios de la villa de Torredonjimeno y el lugar de Jamilena (7).

    TIROTEO EN LA CALLE LAS PARRAS.
    Pero los exaltados revolucionarios, aunque con muy mala fortuna, también pretendieron inquietar la pacífica vida de los tosirianos. Una de las más espectaculares intervenciones armadas de los Voluntarios Realistas tosirianos tiene lugar en las mismas calles de la villa tosiriana. El incidente se reseña el 16 de febrero de 1831, y esta vez la noticia la he hallado en el Archivo Histórico Parroquial de San Pedro Apóstol. Para esas fechas, febrero de 1831, el cuerpo llevaba siete años en activo.
    Un día de febrero de 1831 dos individuos llegan a Torredonjimeno. Uno responde al nombre de Bartolomé Moreno, (alias) Pierres [a partir de ahora (a) por alias], y es natural de Torredelcampo, pero está avecindado en Fuerte del Rey, donde vivía con su mujer, Juana Guerrero. De su compañero no sabemos ni el nombre, por lo que inferimos que logró escapar. Están de paso, y se hospedan en una casa de vecinos de la calle Las Parras Bajas.
    Se desconocen los detalles que condujeron a las suspicacias del vecindario tosiriano, pero algún vecino se huele que los dos forasteros no son trigo limpio, se sospecha que son revolucionarios y, los vecinos de la calle Las Parras Bajas, mostrando absoluta colaboración ciudadana dan parte al comandante de Voluntarios Realistas. El comandante arma inmediatamente una escuadra para capturarlos y tomarles declaración, con el objeto de aclarar el motivo de su estancia en la villa. La escuadra, con sus pantalones rojos, sus casacas, sus morriones, sus fusiles y bayonetas entra en acción. Cuando los Voluntarios Realistas llegan a la calle Las Parras Bajas se conmina a los sospechosos a entregarse, pero los revolucionarios no ceden pacíficamente y abren fuego con sus pistolones sobre los voluntarios, mientras pretenden darse a la fuga en la confusión. En la escaramuza, Bartolomé, (a) Pierres, es abatido a tiros.
    Bartolomé, (a) Pierres, es capturado malherido y antes de morir recibirá los Santos Sacramentos. Es probable que el mismo moribundo fuese quien revelara su identidad así como los datos de su esposa y domicilio. No sabemos en qué familia conspirativa figuraría, si en la Sociedad Comunera o en el Carbonarismo, pero el dato de su "alias" no deja lugar a dudas (nótese también el afrancesamiento de su "nombre de guerra") lo que indica su pertenencia a alguna de las sociedades secretas revolucionarias que operaban contra el gobierno absoluto. (8)
    TORREDONJIMENO CONTRA LOS SEÑORITOS LIBERALES.
    Los Voluntarios Realistas eran hombres afectos a la Monarquía y a la Iglesia, y tenían verdadera devoción por el Infante Carlos María Isidro de Borbón que los capitaneaba a escala nacional. En aquellos entonces los tosirianos que se declaraban monárquicos y católicos no eran una minoría, como demuestra la procedencia social y económica de sus componentes (es probable que algunos de sus miembros fuese gitano, como Francisco de Castro Heredia; pues el apellido Castro figuran en aquellos años en las partidas de desposorios como "cristianos nuevos", calificativo reservado en la transición del siglo XVIII al XIX para los gitanos que comenzaban a cristianarse por aquellos entonces.) En efecto, como han comprendido los investigadores más solventes, así Josep Carles Clemente: "Los sectores populares, y concretamente el campesino medio y pobre, así como los jornaleros y pequeños artesanos, formaron masivamente en las filas carlistas (...)."(9)
    Algunos voluntarios realistas estaban emparentados con el personal municipal, así Miguel Montilla Portillo, cuñado del marteño D. Francisco Amador de Fuentes, miembro del Ayuntamiento que, el 23 de febrero de 1818, había contraído matrimonio con una hermana del voluntario realista: Doña Juana Montilla Portillo.
    No olvidemos tampoco que los Milicianos Voluntarios Realistas eran sobrevivientes de la Guerra de la Independencia, buena parte de ellos había combatido en ella, por lo que odiaban la Revolución que encarnaban los liberales.
    De todo esto resulta comprometido lo que se ha pensado a lo largo de mucho tiempo: que Torredonjimeno era un foco de liberales, lo cual es cuestionado por una copiosa documentación histórica que contradice la visión parcial que por intereses políticos tiende a sobrestimar la presencia y vigor del fenómeno liberal en nuestra localidad. En nuestra población los bandos estarían enfrentados, pero no abundarían los liberales sobre los realistas.
    En la primera mitad del siglo XIX, buena parte del vecindario tosiriano autóctono, para más señas el compuesto por el clero de la villa, la hidalguía y el pueblo llano estaba en su mayoría a favor del rey absolutista, mientras que las familias advenedizas (que en cuestión de unas décadas se asientan en la villa) serán las que generalmente sea el vecindario liberal. Esto explica que a la muerte de Fernando VII muchísimos tosirianos pasaran a militar en el bando carlista.
    Por otro lado, las familias adineradas y liberales que se domicilian en Torredonjimeno a lo largo del siglo XIX (y que serán los vulgarmente llamados "señoritos") no eran ni tosirianas ni aristocrátas; casi todas estas familias, como es el caso de los riojanos Begué, procedían del norte: de La Rioja, de Cataluña o de Levante (y muchos vinieron huyendo del Maestrazgo, zona dominada por los carlistas.) Muy pronto estos forasteros que representaban la burguesía liberal acrecentaron sus haciendas sin ningún escrúpulo, a costa del patrimonio eclesiásitico desamortizado por los gobiernos liberales, cosa que sería contemplada por nuestros cristianos antepasados como un infame sacrilegio. La misma familia Begué compró en 1842 el antiguo Convento de la Victoria al Estado, estableciendo su residencia en lo que había sido secular morada de los frailes mínimos (10).
    Otra cuestión sería analizar el fenómeno que se produce en la segunda mitad de siglo y que aboca a las masas campesinas autóctonas a los movimientos de lucha obrera: anarquismo y socialismo.
    Podemos esbozar una hipótesis bien fundada que explique este giro a la izquierda de las masas populares que habían militado en el conservadurismo absolutista, y más tarde carlista: así como en las Provincias Vascongadas los carlistas finiseculares se decantaron, primero, por el foralismo intransigente para luego acabar en el nacionalismo centrífugo, no es descabellado pensar que aquí, en Torredonjimeno, el carlismo popular -una vez derrotado sucesivamente en los campos de combate- se decantara por posiciones que reivindicaran mejoras vitales para el sector campesino, avasallado bajo la bota de esa incipiente clase burguesa, forastera y liberal, que tras desbancar al clero y la hidalguía locales, vino a encarnar la lacra del señoritismo caciquil andaluz. Además habría que considerar que el nacionalismo español centrípeto del siglo XIX es un producto más liberal que tradicionalista, lo que explica que el pueblo tradicionalista y campesino no se sintiera identificado con el patrioterismo español decimonónico de cuño liberal que invocaba a la Patria, mientras acaparaba la riqueza en menoscabo de la Iglesia, oprimía al pueblo llano y eliminaba los fueros de las viejas provincias y reinos de las Españas. Sería estúpido pensar que los jornaleros, por tradicionalista que fuere su mentalidad, cayeran en la demagogia patriotera españolista de los liberales mientras sufrían los abusos de esos "patriotas". Andando el tiempo, la clase burguesa liberal se escoró a la derecha política, mientras que la masa popular, otrora tradicionalista por católica y campesina, pasó a figurar en la izquierda del espectro político.

    MARÍA CRISTIANA ME QUIERE SOBORNAR.
    Los Milicianos Voluntarios Realistas, fieles al pretendiente D. Carlos, formaban un ejército y constituían por ello un peligro para los planes de la viuda de Fernando VII que, con su amante en la alcoba, quería asegurar el reinado de la pequeña Isabel II. La reina goberandora, doña Mª. Cristina de Borbón, aprovechando una crisis de la enfermedad de su esposo Fernando VII procedió a desactivar los mandos militares más afectos a la causa legitimista de su cuñado D. Carlos, dando también los primeros pasos para desarticular los batallones de Voluntarios Realistas. Según el biógrafo de D. Tomás de Zumalacárregui, D. Juan Antonio de Zaratiegui: "(María Cristina) ...no se atrevió a adoptar medidas rigurosas para combatir el sentido moral de los voluntarios realistas, y menos a manifestarse abiertamente hostil a las grandes masas, pero comenzó a desarmar subrepticia y parcialmente aquellos cuerpos en los lugares retirados y de corto vecindario." (11)
    Mª. Cristina de Borbón se vió obligada a pactar con las fuerzas liberales, y los Batallones de Voluntarios Realistas de toda España fueron paulatinamente disueltos por orden suya. Se conminó a los voluntarios a entregar las armas y demás pertrechos, pues desarmándoles creíase evitar el fortalecimiento de la oposición contraria a los planes de la camarilla liberaloide de la viuda de Fernando VII.
    El 3 de noviembre de 1833, dos meses después del fallecimiento de Fernado VII (29 de septiembre de 1833) se daba la orden superior con la que se disuelve el Batallón de Voluntarios Realistas de Alcalá la Real. La fecha es significativa, pues la desmantelación del Batallón de Alcalá (en que se comprendía la compañía tosiriana) no se hizo en vida del rey, "subrepticiamente" y tal y como en los "lugares retirados y de corto vecindario" se había empezado a hacer con antelación, según apunta Zaratiegui, sino que se desarmó cuando era forzoso por las circunstancias, lo que indica que los Voluntarios Realistas de esta zona estaban suficientemente consolidados como para que la Regente y sus colaboradores les tuvieran un respeto.
    Por esta orden se obligó a sus mandos a depositar las armas así como demás enseres en las Casas del Cabildo. Por la relación del armamento y pertrechos requisados en lo que va desde el fin de 1833 a los primeros meses de 1834, en el curso de su disolución, podemos calcular que la Milicia de Voluntarios Realistas de Torredonjimeno pudo contar aproximadamente con medio centenar de Voluntarios Realistas, divididos en dos armas: la de infantería y la de caballería. La extracción social de los voluntarios era muy amplia.
    EL EJE TRADICIONALISTA ALCALÁ-TORREDONJIMENO.
    El arraigo del Batallón de Voluntarios Realistas de Alcalá la Real explica que, una vez extinguidos como tales, algunos de los voluntarios realistas vinieran a engrosar las filas del carlismo en la zona de Alcalá-Torredonjimeno. Apunto algunos datos que confirman lo que digo.
    A la muerte de Fernando VII, D. Joaquín Suárez, provisor del último abad de Alcalá la Real fray Antonio Sánchez Mata, era sospechoso de "faccioso" (realista absolutista). El Ayuntamiento liberal de Alcalá intentó por todos los medios destituirlo de su cargo en enero de 1833. Y, en efecto, la casa de D. Joaquín era un foco de la trama carlista, concentrando en ella a los absolutistas y antiguos voluntarios realistas de Alcalá y alrededores. Los antecedentes de D. Joaquín Suárez datan de julio de 1822 cuando, con otros de su facción política, arrancó la lápida de la Constitución y la arrastró públicamente para luego, en el calabozo de la cárcel alcalaína, enlodarla con excrementos y endosarle el letrero que declaraba: "Viva el Rey y la Religión y muera el que quiera Constitución: Rey queremos" (12).
    El tosiriano D. Miguel Sancho Gómez Damas figuraba entre los absolutistas desde 1820, en 1823 se incorporó al Ejército como capitán de Granaderos y Cazadores en el mismo batallón que mandaba Tomás de Zumalacárregui. En 1833, cuando enfermó Fernando VII ambos amigos y líderes absolutistas ofrecieron sus servicios y lealtad a D. Carlos. La primera guerra carlista lo llevaría a la cumbre de la fama, para después del vergonzoso Abrazo de Vergara precipitar al leal tosiriano a los oscuros años de exilio en Burdeos (13). Uno se pregunta: ¿cómo es posible que de Torredonjimeno surgiera uno de los cabecillas carlistas más afamados de todos los tiempos? El caso de Gómez, como podemos imaginar, no era aislado: Torredonjimeno era caldo de cultivo de carlistas.
    En la tercera guerra carlista destacaría en el conflicto, y por la parte carlista, el capitán D. Rufino Peinado y Peinado. D. Rufino Peinado era natural de Castillo de Locubín. En su biografía se nos relata que la primera vez que se "echó al monte" (allá por la primavera-verano de 1872) en compañía de su padre, parientes y demás vecinos, la cuadrilla de una veintena de carlistas castilleros recibió instrucción militar de un veterano sargento tosiriano que había participado en la segunda carlistada y cuyo nombre no se nos revela (14). También nos consta que muchas de las familias tosirianas son herederas de un legado que se ha mantenido casi en secreto a lo largo de generaciones: el juramento de fidelidad a Carlos María Isidro de Borbón y a la dinastía carlista por siete generaciones.
    En las memorias de D. Juan Montijano Chica, el sacerdote y cronista tosiriano alude al cargo de secretario que su padre, vendedor de ultramarinos, D. Juan Montijano Molina ocupó en la Comunión Tradicionalista local, por lo que podemos afirmar que, incluso en la transición del siglo XIX al XX, el carlismo gozaba de amplia base social entre el vecindario tosiriano de todas las clases sociales (15).
    SE ENTREGAN LAS ARMAS, PERO NO LAS ALMAS.
    Por orden superior, los Voluntarios Realistas de Torredonjimeno entregaron sus armas e indumentas en el curso del año 1833, prolongándose la entrega hasta el de 1834. El comandante de voluntarios realistas tosiriano era en ese entonces D. Elías Ortíz y Castillo, oriundo de Doña Mencía (Córdoba) que en 1826 había casado con una autóctona: Doña María del Carmen Nieto Arrabal. La comisión municipal, una vez recibida la orden de desarmar a los voluntarios realistas designa al escribano D. Francisco Javier Adriano Ortíz y Castillo, hermano de D. Elías, el mismo comandante de voluntarios realistas, para que haga las diligencias oportunas. Después de años de silencio (y suponemos que de ostracismo) reaparece en la Corporación Municipal el que fuera anterior alcalde constitucionalista: D. Juan Manuel de Osorio. Y también figurará en la misma Corporación encargada de eliminar a los voluntarios realistas, D. José Roldán y Porras, un hidalgo oriundo de Luque que había pleiteado (junto a otros individuos del estado noble) en 1825 con el Ayuntamiento absolutista por motivo de los perjuicios que se le habían ocasionado a sus derechos estamentales (16). Imaginemos que la revancha de los constitucionalistas, y de cuantos se habían sentido ofendidos por los años absolutistas, estaba servida.
    Se entrega el material del arma de infantería el día 3 de noviembre de 1833 y dos días después, el 5 de noviembre, se recogen los efectos del arma de caballería.
    A la luz del expediente que a tal efecto se tramita en el Ayuntamiento tosiriano, muchas de las armas fueron devueltas con desperfectos -lo que puede ser interpretado como sabotaje de última hora. El Príncipe de Anglona, Capitán General del Ejército y Reinos de Granada y Jaén, enviará varias órdenes a Torredonjimeno para que se extremen las medidas para evitar toda posible irregularidad, concediéndose que se reparta el vestuario inservible a los pobres de la villa, incluidos los que hubieran militado en las filas de voluntarios realistas. Para ello se reclama la presencia de un sastre cualificado así como la del Comandante de Armas de la villa, en ese entonces el Teniente Coronel D. Basilio Ábila Cantabrana.
    Otro suceso que también puede motivar sospechas es que, cuando se hace la primera lista se aprecian omisiones de algunos efectos, y a la hora de entregar las levitas también se cometerá una equivocación: la comisión tosiriana encargada de ello -compuesta de algunos afectos al absolutismo, como frey Benito Boza- dona ocho levitas a los más pobres en vez de devolverlas al gobierno. Ello se reseña cuando se reciben los efectos requisados en Granada. El vestuario tenía que estar desprovisto de los botones e insignias de los Voluntarios Realistas. Aparece una lista de tosirianos pobres de solemnidad, entre los que también figura alguno de los voluntarios que hemos nombrado más arriba (p. ej.: Francisco de Castro Heredia.) Son singulares y curiosos algunos de los apodos de estos vecinos pobres que se consignan como beneficiados en el reparto: Juan Cañada "el Moro", Blas Molino "el Tonto", "Los Tres Ministros", Juan de Damas "el Borrico Pateto", y Don Pedro "el Forastero" (17).
    El 30 de mayo de 1834 se hace el último elenco de armas y demás enseres que se entregan a última hora. Terminaba para la fiel Quinta Compañía de Cazadores de la Milicia de Voluntarios Realistas de Torredonjimeno su historia, pero los voluntarios continuarían militando bajo las banderas de la Monarquía y la Tradición. Los últimos tosirianos en entregar las armas son Serafín Ordóñez y Francisco Antonio Fernández.
    CONCLUSIÓN.
    De modo más o menos solapado los absolutistas tosirianos y comarcanos se transformaron en adictos a la causa de D. Carlos, perpetuándose en Torredonjimeno a lo largo de las tres guerras carlistas del siglo XIX, y contando entre sus partidarios con un amplio espectro social que incluía miembros de familias autóctonas de la baja nobleza (como el famoso Gómez), familias de clase media (como los Montijano) y familias del pueblo llano (como muchos de los voluntarios realistas.) El campo contrario, el de los liberales, estaba representado en Torredonjimeno por la clase emergente de la burguesía liberal y forastera: los señoritos. Incluso llegado el siglo XX los carlistas están en activo en nuestra localidad. Es un fenómeno que llama poderosamente la atención cuando, apegados a la historia oficialista y parcial, se ha hecho del carlismo un fenómeno marginal pretendiendo limitarlo a los feudos del Norte: Navarra, Vascongadas y Cataluña, con algunos brotes en Galicia. Fenómeno castizo y popular que incluso despertaba las simpatías de Carlos Marx (ver ÓRDAGO, n.º 1, pág. 21) (18), magma ideológico que aunaba la tradición, el catolicismo y el foralismo, el carlismo, surgido de las bases del pueblo español más sano, constituyó una oportunidad para frenar el avance de las fuerzas liberales, antecedentes y precursoras del actual neoliberalismo. Perdidas aquellas oportunidades históricas, España quedaría a merced del capitalismo extranjero, incubándose los gérmenes del conflicto social y del conflicto secesionista de algunas partes vitales de España. Resulta, de lo aquí expuesto, que a la postre las banderas del progreso y de la "libertad" demagógica las flameaban los que se enriquecían a costa de la Iglesia y sometían al pueblo a jornales de miseria, y todo con el cuento de la libertad constitucional y el progreso; mientras que la bandera de la Tradición, del Altar y el Trono era la del pueblo.
    Las guerras carlistas fueron guerras entre la aldea y la ciudad, combates entre los campesinos y el pueblo llano contra la burguesía ascendente: una cruzada de católicos sencillos e íntegros contra católicos tibios y temporalazos que, mientras encargaban misas en sufragio de las almas de sus difuntos, amasaban astronómicas fortunas expoliando los bienes de la Iglesia Católica.

    CUADRO DE NOTAS:
    (1) Así se desprende de las Actas Capitulares de 1823 que relatan los tumultos producidos en aquella fecha, lo que desvela que testimonia que así como existían liberales en Torredonjimeno, también existían no pocos tosirianos partidarios de la monarquía absoluta. También manifiesta cuanto decimos que cuando, alrededor de estas fechas, D. Miguel Gómez huye, para ponerse al servicio de las tropas absolutistas norteñas, lo hace por ser sospechoso a los liberales de la ciudad de Jaén donde ejercía el oficio de Administrador de Bulas, mientras que su familia se refugia en la casa de los padres de Gómez en Torredonjimeno, ubicada en la Plaza de la Victoria, era el abuelo de Gómez quien vivía en la casa donde nació el General, antigua calle San Juan, hoy calle General Gómez. En el denso estudio "Jaén (1820-1823). La lucha por la libertad durante el Trienio Liberal" de Isidoro Lara Martín-Portugués también se alude a los disturbios producidos en Martos y Torredonjimeno: en ella se da la cifra de víctimas de los disturbios en Martos (Op. cit. pág. 480). No obstante, la obra de Isidoro Lara Martín-Portugués, a la que nos referiremos en más ocasiones en estas notas, nos parece excesivamente partidaria del liberalismo como el mismo título insinúa.
    (2) La circular manuscrita la hallé providencialmente en una carpeta que forma parte de los valiosos depósitos documentales de la Iglesia de San Pedro Apóstol de Torredonjimeno.
    (3) D. Luis Mª. Fernández de Villalta fue yerno del caballero veinticuatro de Jaén, D. Agustín de Uribe, personaje de la nobleza capitalina, que había sido miembro de la Sociedad Patriótica de Jaén (ver nota 4), y en el relevo del Ayuntamiento absolutista ocupó interinamente el corregimiento de la nueva Corporación Municipal de la ciudad de Jaén. Era, pues, un aristócrata con ramalazos liberales. Se trataba del abuelo de Doña Teresa de Villalta, Teresita, hija del Marqués de Villalta y Marquesa del Rincón de San Ildefonso.
    (4) "Vida y hechos de Don Tomás de Zumalcárregui", Juan Antonio Zaratiegui, Biblioteca de la Historia de España, Editorial Sarpe, Madrid, 1986, pág. 20.
    (5) Las Sociedades (o reuniones) Patrióticas eran una especie de clubes sociales de agitadores liberales. En la provincia de Jaén hubo sociedades patrióticas en Jaén capital, Úbeda, Andújar y dos en Arjona. Jaén capital fue la cuarta ciudad española en incorporarse a la Sociedad Comunera (versión española de la masonería europea y sociedad secreta liberal.) En Torredonjimeno no consta que existiera masonería hasta finales del siglo XIX. Tampoco sabemos hasta la presente nada sobre sociedades patrióticas liberales en nuestra localidad. Los datos que tomo son del libro: "Jaén (1820-1823). La Lucha por la libertad durante el Trienio Liberal", Isidoro Lara Martín-Portugués, publicado por el Ayuntamiento de Jaén, Jaén, 1996, págs. 215-224.
    (6) Los bandos de los que doy noticia se encuentran en el depósito de los Archivos Municipales del Ilmo. Ayuntamiento de Torredonjimeno.
    (7) En los Archivos Municipales del Ayuntamiento de Torredonjimeno existen varios documentos sobre el asunto de las Milicias de Voluntarios Realistas: "Cuentas de Voluntarios Realistas del Año próximo pasado de 1830", o el "Expediente de las armas y ropas recogidas a los voluntarios realistas. Año de 1833", amén de todos los bandos de la época, algunos de los cuales he tomado para este artículo. Agradezco a mi amiga Carmen el favor de haberme aportado copia de estos documentos.
    (8) El óbito de Bartolomé Moreno, (a) Pierres, se encuentra en el Libro VII de Sepelios, leg. 83 del Archivo Histórico Parroquial de San Pedro Apóstol, donde se hace una parca relación de las circunstancias de su deceso.
    (9) "Las guerras carlistas", Josep Carles Clemente, Península, Barcelona, pág. 96.
    (10) D. Matías Begué Álvarez, oriundo de Fuen Mayor (en Logroño), muere en Torredonjimeno el 3 de julio de 1874. Su testamento (de 1873) es buena prueba del patrimonio que este personaje amasó, al igual que la burguesía liberal asentada en Torredonjimeno en pleno dominio liberal. Esta burguesía es la que configura la incipiente clase burguesa de la villa tosiriana, odiada por la población autóctona que los veía aparecer como forasteros aventajados que avasallaban a nuestros antepasados en su propia tierra. Este riojano se casó con la tosiriana Juana López Navas y tuvo cuatro hijos: Mateo, Carlota, Isabel, y María Patrocinio. Al primogénito, D. Mateo Begué López, lega "la casa donde vivo, Casa-Convento, sita en la Plazuela de la Victoria". El heredero estaba casado con Isabel Fernández Sartorius (los Sartorius fueron una familia prestigiada en el liberalismo decimonónico: uno de ellos llegó a ser presidente del gobierno liberal con Isabel II.) El valor de la inmensa Casa-Convento que hereda Mateo Begué montaba 60.000 reales de la época. Matías Begué compró al Estado la Casa-Convento en 1842, un año después de la subida del general D. Baldomero Espartero a la regencia de España (10 de mayo de 1841.) Con anterioridad el Estado había exclaustrado a la comunidad de religiosos mínimos de San Francisco de Paula, apropiándose de sus bienes y poniéndolos a subasta. La Casa-Convento de D. Matías se ubicaba en el hoy edificio de Sindicatos y Casa Municipal de Cultura. Sus bienes eran copiosos y la mayor parte de ellos, así como las haciendas que acapararon estos liberales (que serían después los famosos "señoritos") procedían de la compra al Estado de las propiedades desamortizadas a la Iglesia. Téngase en cuenta que cuando D. Matías Begué se instala en Torredonjimeno rige los destinos de España, D. Baldomero Espartero, que en 1827 había casado con doña Jacinta Martínez Sicilia, natural de Logroño: es probable que el patriarca de los Begué, paisano de la esposa de Espartero, fuese un conocido del general liberal que favorecía a todas sus amistades. Espartero estaba tan unido a La Rioja que, a pesar de ser natural de Ciudad Real, quiso morir en Logroño. El testamento de D. Matías Begué se encuentra en el Archivo Histórico Provincial, y debo su traslación al difunto maestro de Jamilena, D. Rafael Castellano.
    (11) "Vida y hechos de Don Tomás de Zumalacárregui", Juan Antonio de Zaratiegui, Biblioteca de la Historia de España, Editorial Sarpe, pág. 21.
    (12) "Historia de la Abadía de Alcalá la Real", Diego Garrido Espinosa de los Monteros, Diputación Provincial de Jaén, Jaén, 1996. pp. 321-322. Agradezco a mi amigo alcalaíno Marino Aguilera Peñalver la transmisión de este dato.
    (13) "Gómez y su expedición", Pío Baroja, Revista Cultural ÓRDAGO, Torredonjimeno, n.º 0, pág. 12-15. El estudio más completo que se ha podido realizar sobre nuestro paisano D. Miguel Gómez Damas y su famosa expedición es: "La expedición del General Gómez", de Alfonso Bullón de Mendoza, Editora Nacional, Madri, 1984.
    (14) "Recuerdos de un carlista andaluz (un cruzado de la Causa)", Rafael Álvarez de Morales y Ruiz, Instituto de Historia de Andalucía, Córdoba, 1982, pág. 56. Un relato sincero y un testimonio personal. El libro se encuentra en la Biblioteca de la Casa Municipal de Cultura de Torredonjimeno. Quiero agradecer al personal de la Casa Municipal de Cultura la amable disposición que siempre me han mostrado cuando he requerido material de nuestra Biblioteca Pública, vaya mi gratitud, sobre todo, a Manuel Hermoso.
    (15) "Recuerdos de mi vida (1899-1925)", D. Juan Montijano Chica, Revista Cultural ÓRDAGO, Torredonjimeno, n.º 4, pág. 7.
    (16) D. José Roldán y Porras fue uno de los afectados en la elección de empleos por el estado noble del Cabildo, en 1825 (año absolutista), por lo que presentó un recurso ante la Audiencia de la Real Chancillería de Granada junto con otros hidalgos de la villa, a saber: el mencionado D. Luis Mª. de Villalta, y los hermanos D. Antonio, D. Manuel y D. Alonso Torres y Morales. El origen del recurso estribaba en la exclusión que de estos hidalgos se hizo en la elección de empleos por el estado noble del Cabildo de Torredonjimeno, lo que suponía para estos individuos un agravio a sus derechos estamentales. La defensa de sus derechos se basó en las irregularidades que en aquellas elecciones saltaban a la vista; a saber: el Regidor no era hidalgo, sino del estado general, mientras que el Secretario del Ayuntamiento era cuñado del primer Regidor y primo de uno de los jurados... Todo quedaba en familia. No era raro que algunos individuos, amparados en su fidelidad política, quisieran convertir la Corporación Municipal en un coto familiar para incrementar sus emolumentos así como los privilegios sociales. Como vemos: nada nuevo hay bajo el sol. Cuando sonó la hora para la Corporación absolutista reaparecen muchos de los damnificados por el absolutismo, como el antiguo Alcalde constitucionalista D. Juan Manuel de Osorio o este D. José Roldán y Porras: era la hora del desquite. Archivo de la Real Chancillería de Granada, Cabina 302, Legajo, 237, Pieza 5. Hidalguías. Torredonjimeno. D. Antonio, D. Manuel y D. Alonso de Torres, D. José Roldán y Porras y D. Luis Villalta. 1825. 6 folios. Debo esta información a la autoridad en genealogía y heráldica del Reino de Jaén, mi amigo D. Andrés Nicás Moreno que publicó un síntesis del asunto en su interesante libro: "Heráldica y Genealogía en el Reino de Jaén", Diputación Provincial de Jaén-Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, 1997. (pp. 332-333).
    (17) Estos datos los he extraído del material documental que obra en los Archivos Municipales, más arriba mencionados en este cuadro de notas.
    (18) Los socialistas españoles de Pablo Iglesias, mucho antes de denominarse "marxistas" se denominaron a sí mismos "karlistas" -con "k" de kilo, para diferenciarse de los "carlistas", pero a la vez como reclamo para los oídos de las gentes más sencillas en las que el carlismo siempre había despertado simpatías como las despertó en el judío alemán Karl Marx.

  2. #2
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    ¡ Muy bueno tautalo, muchas gracias ! D. Rafael Gambra ciudad ya menciona la abundancia de partidas realistas por los Reynos del Andaluzía en su La Primera Guerra Civil de España ( Historia y meditación de una lucha olvidada-Guerras Realistas, 1820-1823 ), de Ediciones Nueva Hispanidad. www.nuevahispanidad.com Aunque eso de realista=absolutista es un error académico bastante frecuente, pero bueno.....Ya está uno acostumbrado, más bien por desgracia.

  3. #3
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    EL GENERAL GÓMEZ Y LAS GUERRAS CARLISTA EN GAUCÍN
    Cuando en la inscripción de los azulejos del parquecillo que, en un nivel más elevado, se ha construido a la derecha de la entrada del Cementerio de Gaucín, se nos dice que el Castillo ha sido partícipe de nuestros hechos guerreros y cita como uno de los ejemplos la "heroica defensa libreral frente al general carlista MIGUEL CASTRO Gómez (1836)", tuve la primera noticia de la participación de nuestro pueblo en las luchas fratricidas que se desarrollaron a lo largo del siglo XIX y me entró la curiosidad de bucear en ellas y saber como habíamos venido a estar de parte de los liberales isabelinos, cuando hacía pocos años que éramos acérrimos partidarios del absolutismo fernandino e, incluso según se había acreditado, en un caso, y rumoreado, en otro, habíamos estado en el complot para derribar a los liberales Manzanares (muerto a primeros de agosto de 1931, entre otros, por Voluntarios Realistas de Gaucín con el Alcalde Gálvez y Fernández al frente) y Torrijos ( el 11 de Diciembre de 1831 fue fusilado en Málaga junto a sus 52 compañeros). Por ello, intenté buscar una biografía del citado general carlista y mi desilusión fue grande, pues nadie se había ocupado de este personaje, y solo pude encontrar referencias a MIGUEL Gómez DAMAS, nacido el 5 de junio de 1785, en Torredonjimeno, como famoso general de la primera guerra carlista, llamado el Zumalacárrequi del Sur, que tomó Oviedo en 1836 derrotando al general Pardiñas de las tropas gubernamentales de la Reina, en el Puente del Barco del Soto en el Concejo de Ribera de Arriba.

    Así es, que me decidí por investigar sobre el particular, partiendo de la base de que la inscripción que figuraba en la lápida el parquecillo estaba equivocada, por lo que, desde aquí, ruego a quien corresponda que proceda a la sustitución de la leyenda o, si el equivocado soy yo, me indique a que fuentes he de dirigirme para encontrar noticias del supuesto General Castro Gómez.

    Y, sin mas preámbulos, vamos a hacer una somera incursión histórica en este tema.


    1.- Contexto histórico.-

    El 29 de marzo de 1830 Fernando VII firmó la Pragmática Sanción de 1789, que restablecía la ley de Las Partidas autorizando la sucesión femenina al trono. El monarca, ante la posibilidad de no tener herederos varones, hace público lo que se había mantenido en secreto en el reinado de Carlos IV: la derogación de la Ley Sálica.

    La sucesión del rey Fernando VII, el incapaz y cruel Deseado durante la guerra con los franceses, fue un grave problema de su reinado pues, pese a sus sucesivos matrimonios no consiguió descendencia hasta 1830 en que nació su hija Isabel. La profunda división en España entre liberales y apostólicos, se refleja también en la sucesión al trono pues el rey deroga la Ley Sálica que impedía que las mujeres pudieran reinar en perjuicio del hasta entonces heredero, su hermano Carlos María Isidro, que no lo acepta y a la muerte de Fernando VII se proclama rey como Carlos V apoyado en los sectores más conservadores y en las regiones del País Vasco, Navarra y zonas rurales de Cataluña comenzando así la I Guerra Carlista (1833-1840).
    Las guerras carlistas, como sabemos, fueron, por un lado, luchas dinásticas, que enfrentaron a los ejércitos de los Borbones de la rama Carlista y las fuerzas de los realistas descendientes de Fernando VII, aunque supusieron a la vez el enfrentamiento entre dos ideologías y procedimientos políticos opuestos: absolutismo y liberalismo.
    Gaucín, no podía quedar al margen de los problemas nacionales.

    Ya sabemos cómo se había implicado en la tarea nacional de la lucha contra el invasor francés.

    Paginas de gloria hemos conocido de su hijos y, en especial, del general José Serrano Valdenebro, cuyo cuartel general residía en su propio domicilio familiar, sito en la calle Llana numero 10

    La terminación de la guerra en la Serranía se dejó sentir, como ya he explicado en otro lugar, pasando un tupido velo sobre estos héroes, el primero de cuyos exponentes fue el sermón dado en septiembre de 1813 con motivo del nacimiento del primogénito del XV Duque de Medinaceli, en el que se hizo una desgarradora alusión a los pesares de Gaucin en la reciente guerra de la Independencia, sin ni tan siquiera hacer una mención a nuestro héroe liberal.

    En marzo de 1814 fallece Serrano Valdenebro, a los 73 años y ello coincide con la vuelta de Fernando VII y del absolutismo, la primera de cuyas muestras fue "el manifiesto de los persas" (alegato absolutista) del 12 de abril siguiente y su inmediata consecuencia: la disolución de las Cortes por Fernando VII el 4 de mayo.

    No obstante, durante los años 1814-19 se suceden levantamientos liberales, como los de Espoz y Mina (1814), La Coruña (1815), Lacy y Milans Del Boch en Barcelona y Gerona (1817) y Vidal en Valencia (1819), lo que culmina en Enero de 1820 con el de Riego en Cabezas de San Juan, lo que da lugar al Trienio Liberal (Gobierno de los Presidarios, Bardají, Martínez de la Rosa, Evaristo San Miguel, Fernández Gascó).

    El 7 de noviembre Riego es ahorcado en Madrid por votar la suspensión de poderes al rey

    Los cien mil hijos de San Luis, al mando del duque de Angulema, ponen fin al liberalismo y dan paso a la Década Ominosa (1823-33).En 1831 Marina Pineda había sido ajusticiada en Granada.

    Otros hitos de aquellas fechas son, por lo que se refiere a nuestro pueblo, que Merimée nos había visitado, en su primer viaje a España (1930-1833) y que, también en este último año, lo habían hecho David Roberts (23 de Marzo) y Pérez Villaamil, de lo que nos dejaron las excelentes muestras de "Carmen" y las visiones pictóricas del Castillo del Águila.

    En este contexto, se produce la regencia de Maria Cristina de Borbón, 1833-43, cuyos principales acontecimientos fueron en 1834 el Estatuto Real (Martínez de la Rosa, Toreno), la Demarcación Provincial de Javier de Burgos en 1834 y la abolición de la Inquisición por Decreto del día 15 de julio de este mismo año, así como la Desamortización de Bienes Eclesiásticos decretada por Mendizábal en 1835-36, y, en Julio de 1836, las Elecciones ganadas por el moderado Itsúriz, y por los Liberales en las grandes Ciudades, entre ellas, Málaga.

    El 13 de agosto de este año, a raíz del motín de los Sargentos de La Granja, la Regenta Maria Cristina da un Decreto restaurando las Cortes de Cádiz, cuya consecuencia inmediata es la promulgación en 1837 de la Constitución Liberal.

    Pues bien, durante la regencia de Maria Cristina, estallan la guerras carlistas, las primera de las cuales tiene su apogeo en 1836.




    2.- Las guerras carlistas.-

    Con este nombre se conocen las guerras civiles españolas desarrolladas en el siglo XIX.



    La primera guerra estalló en 1833, cuando, como he dicho anteriormente, el infante Carlos María Isidro de Borbón, hermano de Fernando VII, no reconoció como princesa de Asturias a Isabel, la hija primogénita de Fernando. Terminó en 1839 con el convenio de Vergara.
    Se desarrolló en las provincias Vascongadas, Navarra, Cataluña, Aragón, Castilla y Valencia, siendo su protagonista el general Zumalacárregui, generalísimo carlista de Navarra y del País Vasco, que pudo recuperar sin grandes dificultades los territorios de las provincias de Vizcaya y Guipúzcoa, destacando en el sitio de Bilbao (10-6-1835), donde murió a consecuencia de una herida.
    El apaciguamiento del carlismo en el norte fue contrarrestado por la pujanza combativa de Cabrera, que supo imponer su dominio en el Maestrazgo, en Morella, derrotando repetidas veces a los ejércitos cristinos. Llegó hasta Valencia, pero el 31 de agosto de 1839 se ratificó en Vergara un acuerdo por el que se puso fin a la guerra carlista, firmado en Oñate dos días antes por el capitán general de los ejércitos cristinos, Baldomero Espartero, y por el teniente general de los ejércitos carlistas, Rafael Maroto. Las negociaciones del tratado fueron largas y difíciles, contando con la mediación de potencias como Francia y Reino Unido. Finalmente el tratado recomendó a las Cortes la conservación de los fueros vascos y navarros, el reconocimiento de los grados y sueldos de los militares carlistas y la liberación de los presos. La ratificación del tratado se expresó con un acto de reconciliación: Espartero abrazó a Maroto y ordenó a sus tropas que se adelantasen para abrazar a los carlistas. Por ello, el tratado también es conocido por el nombre de El Abrazo de Vergara.
    En Andalucía el espíritu de la Constitución de 1812 y el Trienio Liberal de Riego conducen a la mayoría de la sociedad hacia el liberalismo apostando por un cambio que acabara con los señoritos y caciques, sin embargo no fue campo de grandes batallas en esta guerra civil; entre las tentativas carlistas por dominar Andalucía destacan la conspiración de Malavilla en Sevilla en 1835, la precipitada expedición del general Gómez en 1836, y el intento de insurrección de las Alpujarras en 1838 que fue rápidamente aniquilado en el pueblo de Polopos donde los carlistas se refugiaron; es significativo sin embargo que el obispo de Guadix estuviera complicado en la insurrección.
    También en el otoño de 1838 el general Narváez intervino en una insurrección en Sevilla y hechos similares ocurren en Osuna, Ronda, Montilla, Castilblanco, Bujalance, etc.; es en este tiempo cuando el rey don Carlos envía al marqués de Valdeflores a reclutar tropas en Andalucía y Extremadura sin éxito, quedando definitivamente sólas las partidas carlistas que en los montes andaluces, luchaban en su mayoría contra el poder establecido, que liberal o conservador les condenaba a no tener tierras propias que trabajar y a depender de los jornales que tuviesen en el latifundio.


    3.- El general Gomez Damas.-
    En la villa de Torredonjimeno, nació Miguel Sancho Gómez Damas el día 5 de Junio de 1785, hijo de Juan Francisco Gómez Gómez y Juana José de Damas Hermoso. Era Torredonjimeno en aquellos entonces una de las villas que formaban parte de la encomienda de Martos de la Orden de Calatrava.

    En Granada comenzó a estudiar Derecho, pero cuando en mayo de 1808 el pueblo de Madrid se levanta en armas contra las tropas invasoras de Napoleón, Miguel Gómez Damas abandona sus estudios y es el primero en presentarse ante el Duque de Montemar con el objeto de servir a la Religión, a la Patria y al Rey. Tiene 23 años de edad. El día 9 de junio de 1808 ingresa como subteniente, participando en la Batalla de Bailén.

    En el curso de la Guerra de la Independencia servirá a España en el empleo de primer Ayudante en el Regimiento de Infantería Ligera de Tiradores de Sigüenza, tomando parte en varias acciones bélicas hasta que el 21 de julio de 1812 es capturado por los franceses en Castalla. Prisionero del enemigo es conducido a Francia y confinado en el depósito de prisioneros de Autum de donde logra evadirse para, una vez en España, presentarse ante D. Francisco Javier de Elío, general en jefe del 2º Ejército, y pedir nuevamente un puesto en primera línea de combate.

    En septiembre de 1812 se gradúa como capitán, retirándose del servicio activo el 8 de mayo de 1816.

    En los últimos años de su primera etapa militar, Gómez se había hospedado en Huete, donde conoció a doña Vicenta de Parada, con quien se desposará en diciembre de 1815 en la madrileña iglesia de San Martín.

    Una vez licenciado, el 3 de febrero de 1818, el matrimonio se afinca en la ciudad de Jaén en donde D. Miguel Gómez desempeñará el puesto de administrador de bulas. Pero la paz dura poco. El liberal Rafael del Riego se subleva contra la monarquía absolutista de Fernando VII, y se instaura el llamado Trienio Liberal (1820-1823). El tosiriano, convencido defensor de la causa absolutista, pasa a actuar en la sombra conspirando contra el sistema liberal desde abril de 1822. Gómez intenta por todos los medios sublevar al regimiento provincial de Jaén, pero no lo consigue. Habiéndose percatado de que está bajo vigilancia decide salir sigilosamente de la capital de la provincia antes que dejarse apresar por el enemigo bajo la acusación de maquinar contra del gobierno liberal. Después de la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis, triunfante la causa absolutista, Gómez regresa a Andalucía. En Cádiz logra frenar un pronunciamiento, servicio que le vale la Cruz Laureada de San Fernando y la comandancia de la plaza de Algeciras de la que será depuesto por sus simpatías absolutistas una vez que Fernando VII cae en cama convaleciente y su esposa María Cristina se hace cargo de la regencia, triunfando las ideas liberales. Cuando estalla en las provincias septentrionales la I Guerra Carlista Gómez está en Madrid. Sin pasaporte emprenderá el camino a Navarra donde se pone a las órdenes de su amigo D. Tomás de Zumalacárregui.

    Como es sabido, la tirantez de los propios carlistas entre los partiadrios de conquistar Vitoria y las llanadas alavesas (Zumalacárregui) y los de dar un prestigioso ataque a Bilbao (los de la corte de don Carlos), se decanta por estos últimos y Zumalacárregui tiene que sitiar esta ciudad, dónde es herido, para posteriormente morir en Cegama en junio de 1835. Le sucede el general Eguía que reorganiza las tropas y, considerando que no podían reducir su acción a defender los reductos del norte, ensayan una nueva modalidad de guerra a base de penetraciones profundas en el territorio adversario por medio de columnas ligeras dotadas de gran movilidad, pretendiendo, al mismo tiempo, provocar el alzamiento de nuevos focos de lucha en niña retaguardia adversaria. Uno de estos ensayos es el protagonizado por el General Gomez, que sale de Orduña con 4.000 hombres. Llega a Oviedo, y Santiago de Compostela, vuelve por Asturias hasta Aragón y se descuelga hasta Albacete. Luego alcanza Úbeda, Baeza, Bailén, Andujar, Alcaudete y los mas importantes pueblos de Cordoba y Guadalupe, donde es bloqueado por los ejércitos liberales de Alaix, Rodil y Narváez. Logra escapar del cerco y vuelve al sur, llegando a Écija el 13 de noviembre y, después de invadir la serranía de Ronda, se desplaza a San Roque y Algeciras, pasando por Gaucin. Desde Algeciras, desiste de su empeño y vuelve al Norte, llegando a Oña n diciembre de 1836 con mas efectivos de los que partió y con el orgullo de señalas victorias..
    Fue la suya una extraña campaña, sin objetivos claros, que puso de relieve el talento del General Gómez para huir de la persecución, pero que también ponía en evidencia la incapacidad de sumar nuevas fuerzas al carlismo.
    De todas formas fue la mas importante de las expediciones, si se exceptúa la expedición real, por su larga y atrevida carrera lo que supone una época de las de mas interés de la historia de la guerra civil
    En 1836 Gómez encabeza la Expedición que ha pasado a la Historia con su nombre: la Expedición Gómez. En principio todo estaba pensado por el alto mando carlista para que las tropas vascuences de alaveses y guipuzcoanos que conducía el tosiriano alentaran los focos carlistas de la franja norte de la península. Pero Gómez improvisó y, desacatando las órdenes del alto mando, se desvía de los objetivos originarios, emprendiendo una fascinante incursión. Después de llegar a Santiago de Compostela inicia una expedición que recorrerá la península ibérica de norte a sur y de sur a norte. El romántico Mariano José de Larra mencionará las proezas del tosiriano en sus crónicas periodísticas.
    Nada más llegar a su zona es encarcelado en Urquiola por sus mismos correligionarios. El motivo no es otro que haber desatendido las órdenes originarias del alto mando carlista.

    Miguel Gómez Damas no dará su brazo a torcer cuando Maroto pacte bajo cuerda con Espartero, rindiendo la causa tradicionalista por la mezquina conservación de los rangos y soldadas de la oficialidad carlista. Sin doblegarse Gómez emprende el camino del destierro a Francia. Allí vivirá hasta su muerte, manteniéndose con los honorarios que le granjean sus lecciones de español y siempre acompañado de su fiel esposa, doña Vicenta de Parada. El general prusiano al servicio de la causa carlista, barón Wilhelm von Rahden, nos describirá a nuestro héroe con estas palabras:

    "La imagen exterior de Gómez contradecía del todo su origen; cabello de cabeza rubio y fino, ojos azules, configuración de cara algo ancha, más bien corriente, barba sólo escasa; la expresión de bonachón y la corpulencia aparente de la constitución muy carnosa más bien daban la impresión de que se trataba de un alemán y no del español con tez sureña, más bien delgado, pero fuerte y huesudo."

    Gómez vivió los últimos años de su vida en el exilio por negarse a aceptar la legitimidad de Isabel II, hija de Fernando VII y María Cristina. Pero, a su muerte, en un gesto sublime de amor a su esposa que honra al hombre íntegro, que no hay que confundir jamás con un fanático, aceptó a Isabel II como Reina de España, con la única intención de hacerle más llevadera la vida a su esposa, compañera de sus desventuras que quedaba en la más desoladora de las viudedades. Sus restos mortales reposan en un cementerio de Burdeos.



    4.- La participación de Gaucin.-
    Si bien el carlismo histórico tuvo sus feudos en las provincias vascongadas, en el reino de Navarra y en el Maestrazgo, ha pasado desapercibido para la historia oficialista que muchas otras zonas de España fueron canteras carlistas sin explotar. Todas las expediciones de la primera guerra carlista, fuera de los bastiones tradicionalistas, tuvieron como finalidad estratégica la de allegar voluntarios a la Causa. Aquellas incursiones pretendieron sumar voluntades, sumar provincias, alzándolas al grito de Dios, Patria y Rey.
    La revolución liberal burguesa de los inicios del XIX perseguía alumbrar un nuevo modelo de sociedad y, por contra, los movimientos contrarrevolucionarios fueron expresión de la resistencia al cambio de las viejas estructuras ligadas siempre a los intereses de las antiguas clases dominantes.
    Los movimientos carlistas se caracterizan por su desconcentración geográfica, localizados en el norte de España, y sólo a veces las sublevaciones eran masivas, pues lo general en el resto de España no superaban el nivel de las partidas, restos de las disuelta después de la guerra de la independencia y apoyadas, a veces, en la latente tendencia al bandolerismo.
    Por otro lado, el nuevo régimen de la propiedad se hizo para debilitar las bases económicas de los enemigos de la revolución liberal y, paradójicamente, la nobleza se mostraba ajena al carlismo como consecuencia de la desvinculación, de la abolición de los señoríos y la desamortizaciones del trienio liberal 1820-23, que se consuman con la Regencia; la revolución liberal se hizo en perjuicio de las fuerzas sociales antiguas y poderosas que pasaran a formar parte de la contrarrevolución desde fechas tempranas del siglo XIX. Se dio la circunstancia de un trasvase de la riqueza e influencia en detrimento de la Iglesia. Mientras la nobleza veía sus bienes desvinculados -lo que aumentaba su valor-, la Iglesia perdía una gran masa de riqueza. Por eso, el clero regular fue la principal victima y el principal enemigo de la revolución, siguiéndole como perjudicado el privilegiado clero del cabildo catedralicio. Por eso, por lo menos a partir de 1830, es indudable la existencia de una opinión publica favorable a Don Carlos, entre los niveles altos de los políticos fernandinos, del ejercito, la Iglesia y otros estratos de la jerarquía social.
    Desde otra perspectiva, la disolución de los señoríos y los abuso a que dio lugar, así como las sucesivas medidas legislativas que dispusieron la desamortización de bienes comunales y del clero, tuvieron como resultado el despojo de una gran mayoría de los campesinos, que habían venido siendo colonos, verdaderos dueños de las tierras; el deterioro de su condición por el endurecimiento de los arrendamientos que practicó la nueva burguesía, mientras que los simples jornaleros resultaron desprovistos de aprovechamientos tradicionales de tierras del comun o de servidumbres colectivas sobre las tierras particulares. Los efectos de la desamortización fueron que la inmensa mayoría del campesinado se perjudicaban al perder la posesión de sus arrendamientos, aparcerías y tercerías; apenas pequeños notables rurales podían reacomodarse y, por otra parte, se produce una masa no pequeña de desocupados procedentes de la milicia hipertrofiada.
    En Andalucía, los carlistas consiguieron importantes contingentes de tropas, aunque los cabecillas no consiguieran estabilizarse, como sucedió con el Brigadier Malavilla que no obtuvo progresos notables. Posteriormente, en 1935, el ejercito carlista aceptó una nueva organización que le dividía en tres divisiones, al mando de los mariscales Ituralde, Villareal y Gomez. A este le hizo mucho daño el progreso de los leales en Aragón y ordenó al ejercito de Cabrera que se uniese a los sublevados del Sur. El objetivo general de la expedición de Gomez fue la ayuda a aquellos territorios en los que se suponía la existencia de una opinión adicta y en los que la falta e recursos o de dirigentes impedía el progreso de la guerra.
    En Gaucín ya sabemos las pocas simpatías de que gozaban los liberales, por lo que el apoyo a los carlistas estaría, mas que soterrado, puesto de manifiesto, como había sucedido en 1931 con Manzanares y sus compañeros. El Alcalde de Casares, Gregorio García, con realistas persiguió a Manzanares y dio aviso a Genalguacil y Gaucín y a las doce de la noche del día 2 de marzo salieron 100 hombres del Regimiento de Alcanzar de San Juan y Voluntarios realistas de Gaucín y Casares. Por la niebla, 17 liberales escaparon por el Puerto de las Palomas, siendo capturados 14 en la Fuente del Encinar al pie de la Sierra Crestellina, por realistas de Casares y Gaucín. Según un escrito, del 28 de marzo del 31, del alcalde de Gaucín, Francisco de Gálvez y Fernández, eleva el número de prisioneros a 3. El cinco de marzo, a las ocho de la noche, en el paraje de los Baños de la Fuensanta, de Sierra Bermeja, una partida dispersa de los de Manzanares se encontró con fuerzas realistas del batallón de Ronda, al mando de Juan Avilés (de Benarrabá), resultando éste herido y cuatro liberales muertos. A las once salio de Estepona una columna de Voluntarios y relata su Alcalde, Masegosa, el mismo día 8 que se encontró en el paraje de la Romera a las partidas de Igualeja y Junquera que conducían ya muerto a Manzanares y diez y seis prisioneros (que fueron fusilados, según consta en la Gaceta de Madrid, del 24 de marzo de 1931). El Capitán General de Granada, Conde de los Andes, tomo parte en la batida y se situó en el Puerto de los Guardas, en Los Reales, retirándose a Gaucín cuando se enteró de los de la Romera.

    El Pretendiente Carlos había albergado esperanzas en la sublevación de Andalucía, antes de la expedición de Gomez e 1836. En una comunicación, fechada en 10 de enero de 1835, dirigida al Brigadier Don Salvador Malavilla, y para llevar a cabo el levantamiento general de Andalucía, ante el ofrecimiento de dos mil hombres del comisionado real D. Pedro Arpe y de 5.000 duros facilitados por el contador del Tribunal Mayor de Cuentas D. Pedro Pulgar, le eligió como jefe para ponerse al frente de este cuerpo de ejercito. En esta notable comunicación se le hacían a Malavilla las recomendaciones sobre disciplina, la evitación de excesos y tropelías y se le recomendaba que "se esmere en convencer a los pueblos que la religión sacrosanta que profesamos, nuestras veneradas leyes, la justicia, el orden y sus mas caros intereses, dependen del triunfo de las armas de Carlos V, nuestro legítimo rey". Descubiertos los planes, Malavilla fue ajusticiado en Sevilla y fue nombrado en junio al mariscal de campo don Pedro Fermín de Iriberri para que se pusiera a la cabeza de sus fieles vasallos en Andalucía.
    Uno de los acontecimientos importantes de la primera guerra carlista fue, como ya he dicho, la expedición del general Miguel Gómez Damas, jefe del estado mayor del general carlista Zumalacárregui, quien, como ya he reseñado, al servicio del pretendiente don Carlos, recorrió entre los meses de junio y diciembre de 1836 el territorio comprendido entre Vizcaya y Galicia y después hasta Algeciras, con el propósito de propagar los ideales carlistas y reclutar adeptos para el ejército.
    El día 4 de noviembre sale de Extremadura y llego a Guadalcanal el día 8 donde descansó y supo que los contrarios, desorientados de su paradero, se habían retrasado, deteniéndose hasta saber sus intenciones, que lo mismo podían ser ir sobre Sevilla o sobre Cordoba. Aprovechando esta indecisión, decidiose Gomez a encaminarse a la Serranía de Ronda, país que ofrecía ventajas naturales, logrando fortificar algunos puntos y donde pensaba que podría fijarse la guerra.
    Moviéndose con este intento, el día 9 fue por Alanís a Constantina y Palma del Río, pasando el día 10 l Guadalquivir, la Infantería, por las barcas y l un puente de barcos, y la caballería por un vado. Después de varias escaramuzas, llegó a Ecija, descansando en la ciudad el día 12 y siguiendo el 13 a Osuna y, por Marchena y Olvera, a Ronda, que había sido evacuada por Ordoñez, donde llegó el día 16 de noviembre con el propósito de descansar.
    Solo pudieron hacerlo los días 17 y 18, ya que se presentaron algunas personas afectas y con influjo n la Serranía, ofreciendo sus servicios , por lo que fueron autorizados formalmente para levantar partidas, se les distribuyeron 2.000 fusiles y municiones, nombrándose un comandante general de la Serranía para la unidad de las operaciones, aunque se pone de relieve que la Serranía se encontraba sin jefes que pudieran ponerse a la cabeza, aunque se citan numerosos guerrilleros. Entre los principales guerrilleros andaluces de las guerras carlistas, en Ronda se citan a "Pantisco", Francisco Limón, Francisco Gallegos, "El Romano" y "El Cura Feo"; y, en la Serranía de Ronda, a "El Cura de Olvera", "Don Antonio" ,José Ignacio Garmendía, Antonio Díaz "El Morito" , Miguel Borjes, "Duarte", "Borre", "Santalla" e Isidoro Ruiz "Jamilla", sin que pueda precisar si alguno era oriundo de Gaucín. Pirala cita asimismo a otros sin dar sus nombres, como el de Alcalá, el Piquete, el de Medina, el de Tarifa, el Cojo, otro de su misma clase con su panza....
    Es de suponer que, en su descenso desde Córdoba a Algeciras, pasase por Gaucín. Pero no nos consta quien fuese sus enlaces en nuestro pueblo, aunque debió tenerlos ya que la contrarrevolución debió prosperar en el cultivo absolutista de la época posterior a la guerra de la independencia.
    Lo cierto es que había mucha gente comprometida en la Serranía, aunque los principales agentes de D. Carlos estaban en Gibraltar, donde se gestionó un empréstito en Londres. Si bien es cierto que no era Andalucía país para los carlistas, como sabemos por el episodio de Malavilla, aunque dominaba esta opinión en la Serranía.
    De todas formas, el terror que infundía la expedición era tal que las jóvenes principales que no habían huido de Ronda, se refugiaron en los conventos, y tuvo Gomez que invitarlas a regresar a sus casa con todo género de seguridades.
    En Ronda, se reorganizó el ejército expedicionario, formándose dos divisiones, siendo confiado el mando de la Serranía al Brigadier Ordoñez. Este se retiró a Casares con su columna, formada por 1.500 hombres entre tropa y guardias nacionales.
    Fulgosio, con dos batallones salió de Ronda hacia Gaucín con objeto de observarle. Llegado que fue a este punto, halló defendido el Castillo por dos compañías. El comandante del Castillo mandó un parlamentario indicándole que no les hostilizarían en la ocupación del pueblo, situado bajo tiro de fusil, si por su parte le respetaba, a lo que accedió Fulgosio y se alojó en Gaucín, desierto casi completamente.
    El grueso de los carlistas abandonó precipitadamente Ronda el día 19 a las cuatro de la tarde y en Atajate se alojaron aquella noche el Cuartel general y algunos cuerpos, haciendo el resto en pueblecillos inmediatos.
    El general isabelino Ribero había llegado cerca de Ronda, procedente de Marchena, contactando con Alaix, que se hallaba en Antequera, y con Narváez que estaba en Posadas, escribiendo al Gobierno pidiendo instrucciones para atacar. Al no recibir contestación, Ribero decidió escribir a los dos generales cual habría de ser el plan de ataque, indicando que seria convite enviar comisionados a la serranía para que reanimasen el abatido espíritu del país. A Narváez le indico que habiéndose detenido el enemigo en la serranía y sublevándola, y el hecho de haber establecido su cuartel general en Gaucín, lo hacia creer que trataban de hacer la guerra en el territorio, aprovechando su aspereza y dificultades y el espíritu de gran parte de sus habitantes, aguardando para maniobrar a que llegase Narváez con su división a la altura conveniente, y esperando que Alaix presionase por la izquierda.
    A la vista de ello, Gomez decidió, según su costumbre, no enfrentarse abiertamente con el enemigo. Para distraer a Ribero, simulo una salida hacia l campo de San Roque, contramarchando sobre la derecha a buscar la salida por Arcos, mientras él, desde Atajate, continuaba hacia Algeciras.

    Siguiendo este plan, Gomez salió el día 20 de Atajate hacia Gaucín. Aquí se incorporó con los batallones de Fulgosio, y tratando de aprovechar la retirada que de Casares acababa de verificar Ordoñez, destacó Gomez un batallón con los prisioneros, la brigada y el hospital, acompañada del comandante de ingenieros, con el fin de acabar las fortificaciones, en lo que calculó que se tardarían cinco o seis días para quedar bajo un pie de defensa. Estaba en las tareas de fortificación y saneamiento, desaguando las cisternas emporcadas de pólvora por los constitucionales al dejarlas, y comenzaba el acopio de víveres, cuado los isabelinos cayeron sobre Gaucín a los dos días, teniendo que abandonar los carlistas, tanto Gaucin como Casares, con grave pesar de Gomez, donde tanto adelantó y cuya sublevación general de la serranía habría podido formalizar en pocos días. Gomez había llegado a lisonjearse de poder sostenerse el invierno en un país que tantos recursos y esperanzas le ofrecía.
    Y es que, Ribero, en la creencia de que les habían llegado las comunicaciones a los jefes Alaix y Narváez, dispuso marchar al siguiente día 22 hacia Gaucín, avisando a los dos citados, marchando al amanecer.
    Sabía que el enemigo tenia descubiertas de caballería en el camino que iba directamente a Gaucín, y tomo uno extraviado, andando todo el día y llegando al anochecer: los carlistas no tuvieron noticias de esta jornada del general isabelino, y habría sido sorprendido un batallón que se encontraba en Gaucín si la casualidad no hubiese hecho que observasen la `aproximación de las tropas tres paisanos, que al momento les pusieron sobre aviso, con lo cual tuvieron tiempo de comenzar a salir: sin embargo las compañías de cazadores se echaron encima, batieron a las que se opusieron, cortaron a una que se dispersó por los montes, mataron a 11 carlistas y cogieron algunos prisioneros. También se apoderaron de algunos carlitas los nacionales de los pueblos, alentados con la presencia del ejército. De todas formas, los ásperos y estrechos desfiladeros que tuvo que atravesar todo el día la división de Ribero, no permitieron llegar a la retaguardia hasta la medianoche. Gaucín presentaba el aspecto mas triste; incendiadas muchas de sus casas, habían sido saqueadas las demás y destrozadas sus puertas y ventanas, alcanzando éstos males a los soldados de la reina, que no pudieron racionarse
    La expedición dejo el 21 de noviembre Gaucín, dirigiéndose a San Roque, no sin dejar allí el segundo batallón de la brigada valenciana, a las ordenes del jefe de las mismas, el coronel Llorens de Villareal, que permaneció bloqueando el fuerte, sin hacer fuego, hasta que llegando Ribero al día siguiente, sostuvo, como se le había prevenido, desde la cuatro de la tarde hasta las once de la noche, su excelente retirada, protegiendo de esta manera la del grueso de los suyos, en cuyo tiempo sofrió también el fuego del castillo, incorporándose a la expedición.
    La expedición llego a la Linea sin entrar en Gibraltar ante la advertencia del gobernador y el día 22 siguieron hasta Algeciras, caminando en parte por la playa para hacerse visibles a los habitantes de la Roca, como si fuera una marcha triunfal. Después e un oscuro incidente, en donde se propuso salvar a los de la juta de Cordoba exiliándose en Gibraltar, con la mediación del cónsul francés, y ante l fracaso e esta maniobra, el resto de la expedición empezó su regreso al norte, dirigiendo su acantonamiento hacia Alcalá de los Gazules.
    Mientras, Ribero estaba en Jimena, había bajado a San Roque y después a Los Barrios, siempre en persecución del escurridizo Gomez, hasta llegar a la Venta del castaño en la noche del 24. Alaix que estaba en Manilva, había recibido la orden de perseguir a los carlistas que permanecía en Casares y cuando esto huyeron hacia San Roque, marcho a Ronda y por Ardales, Atajate y Ubrique, donde llegó el día 25, continuar el cerco de Gomez. Y Narváez, que desde Posadas se descolgó por Osuna, Morón, Montellano y Bornos, donde llegó el día 24, para salir el 25 hacia los Arcos y se halló con Gomez, no lejos de Guadalete (testigo en otros tiempos de la derrota de los godos por la media luna), la conocida como acción de Majaceite, donde los carlistas sufrieron un grave revés, muriendo mas de 100 carlistas, hechos prisioneros 115 y produciendo su dispersión y el comienzo del fin de la expedición, que se batió en continua retirada hasta Oña, donde llego en diciembre de aquel año de 1836.
    La expedición fracasa porque no tiene apoyo, ni logístico, ni social, ni sociológico. Su intento no tienen otra explicación que su deseo de sublevar las tierras de Andalucía, su tierra de origen.

    BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
    F.J. Albertos: Salvador Manzanares (Bretón, 1788 – Estepona, 1831) Jábega / 90, enero-abril 2002, Revista de la Diputación Provincial de Málaga, pgs. 90-103
    Bullón de Mendoza, Alfonso La Expedición del General Gómez Madrid : Editora Nacional, cop. 1984 Bullón de Mendoza, Alfonso La Primera guerra carlista . -- Madrid : Actas, 1992
    Burgo, Jaime del Para la historia de la primera guerra carlista : comentarios y acotaciones a un manuscrito de la época 1834-1839 Pamplona : Institución Príncipe de Viana: Diputación Foral de Navarra, 1981
    Ford, Richard, Los Españoles y la guerra : análisis histórico sobre la Primera Guerra Carlista y acerca del invariable carácter de las guerras en España [Madrid] : Tayó, DL 1990
    Manuel Fernández Espinosa. La vida aventurera del general Miguel Gómez Damas El Carlismo en Andalucía (I)
    Feliciano Antonio Yeves Descalzo LAS GUERRAS CARLISTAS Y SU REPERCUSIÓN EN VENTA DEL MORO
    RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL HISTORIA DE ESPAÑA. LA ERA ISABELINA Y EL SEXENIO DEMOCRÁTICO, Espasa Calpe, Madrid 1981, t. xxxiv
    JULIO AROSTEGUI SÁNCHEZ, EN R.M.PIDAL H. DE ESPAÑA, T. XXXIV, EL CARLISMO Y LA GUERRA CIVIL, PG 71
    ARTOLA, LA ESPAÑA DE FERNANDO VII, EN R.M. PIDAL H DE E, TOMO XXXIII
    A.M.BERNAL LA DISOLUCIÓN DEL RÉGIMEN SEÑORIAL, LA PROPIEDAD DE LA TIERRA Y LA CONFECCIÓN DEL ACTUAL SISTEMA AGRARIO Andaluz, VII COLOQUIO DE PAU, MADRID 1977, V I, PG. 89 F.
    TOMAS Y VALIENTE LA OBRA LEGISLATIVA Y EL DESMANTELAMIENTO DEL ANTIGUO RÉGIMEN, EN T. XXXIV DE R.M.PIDAL, PGS 141-193
    ANTONIO PIRALA HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL Y DE LOS PARTIDOS LIBERAL Y CARLISTA, TOMO III: AÑO 1836, TURNES/HISTORIA16, MADRID, 1984. EL ORIGINAL FUE PUBLICADO POR PRIMERA VEZ EN 1868VICENTE PALACIO ATARD..... LA GUERRA CARLISTA, P. 187
    www. Andalucía cc ADN. La primera guerra carlista en Andalucía.

  4. #4
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Bien pudo escribir D. Miguel de Unamuno estos renglones: "El cimiento de la esperanza es el recuerdo. Acudan, pues, a los recuerdos colectivos, a la tradición del pueblo en que viven, en busca de cimiento para sus esperanzas". El fuerte vasco se lo escribía en una epístola a unos jóvenes, creo que valencianos, que allá por 1908 querían emprender una aventura cultural. Y las palabras de Unamuno no han quedado obsoletas.

    Ordóñez, tú has ido también al recuerdo y a la tradición, para venir traernos la esperanza.

    Me ha encantado tu contribución histórica. Y creo que, los dos, andaluces a mucha honra de nuestra españolía, seguiremos demostrando aquí, a nuestros amables lectores, que los reinos de Andalucía pueden sentirse tan herederos de la misma bandera de la Santa Tradición como el resto de pueblos hermanos.

    Para abundar en noticias sobre nuestro carlismo, traigo aquí, sin ser muy exhaustivo, a un personaje más arriba referido: D. Rufino Peinado Peinado, nacido en Castillo de Locubín (reino de Jaén). Fue oficial en la III Guerra Carlista y tuvo que exiliarse a Francia, poniéndose bajo el amparo de nuestros aliados legitimistas que lo recibieron bien, aunque -todo hay que decirlo- una dama entrada en años se enamoriscó de él -así lo cuenta en su biografía- y, como no era del agrado del gallardo mozo, éste puso pies en polvorosa.
    En el año 1898 lo encontramos nuevamente repatriado, establecido en Jaén capital, y en ese año, cuando tantas borrascas se cernían para el prestigio internacional de España, D. Rufino dirigió en Jaén "La Semana Católica de Jaén", más tarde tomaría el timón del periódico tradicionalista "El Combate", mientras compaginaba su labor propagandista con las clases de francés que le allegaban unos duros para malvivir.
    El anciano carlista llegó a sobrevivir a la Guerra Civil de 1936-1939, aunque estuvo en prisión por su condición de tradicionalista.

    Si en todos y cada uno de los pueblos de nuestra Andalucía buscáramos como Manuel Fernández Espinosa o tú mismo, Ordóñez, habéis hecho: ¿qué de sorpresas nos depararían nuestros hallazgos?

    Un saludo en D.P.F.R.

  5. #5
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Ya ves, la lástima es que nietos y bisnietos de requetés " lo más que hacen " es votar al PP.....Ya escribí algo sobre D. José Escobar Gutiérrez, Joselito el Barbero, requeté al servicio del Capitán D. Enrique Barrau Salado. Mi querido vecino, cuánto aprendí de él....Como me estremecía cuando me contaron que lo encarcelaron " porque olía a Iglesia ".....De cuando estuvo en la Toma de Atarfe; de cuando anduvo por Morón de la Frontera.....Me gustaría investigar más sobre " Salvador el Guarda " ( Aún bien recordado por los Barrau ), un carlista conocido en toda Sevilla, que ya murió hace años, y su hija me pidió que ojalá investigase más sobre su padre. " La Navarra del Sur " nos decían. El google es lo que tiene, amigo, que uno encuentra de todo. Saquémosle provecho, pues. Ya nos adelantó el eximio Melchor Ferrer la primera revuelta carlista de Sevilla. Y es cosa de seguir trabajando amigo. ¡ Vivan los Reynos del Andaluzía por las Españas !


    De momento te expongo esto:


    Extraído del número 50 de la Revista " Ahora Información ", Marzo-Abril 200 ( www.ctcarlista.org )


    MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN-SEVILLA



    - 10 Abril 1834

    D. Juan Mateos Márquez

    Natural de Asquerosa ( Granada ). Desafecto a Doña Isabel y delito de alta traición. Era donado en el Convento de los Terceros de San Francisco de Sevilla. Murió en garrote con dos facinerosos y salteadores de caminos.


    - 5 Junio 1835

    D. José Díaz Villegas

    De la sublevación abortada en el Cortijo de Quinto. Murió en garrote vil. Incidente en el momento del ajusticiamiento, pues de una esquina de la Plaza Mayor se oyeron voces de " que no lo maten por ser persona honrada y de buena consideración ", ocasionándose carreras y confusión.


    D. Antonio Prieto

    Cabo del Regimiento del Príncipe


    D. Joaquín Luengo

    Soldado del mismo Regimiento. Ambos fusilados por el mismo delito que el anterior.



    - 9 Junio 1835


    D. Salvador Malavila


    Brigadier del Ejército. Jefe de la conspiración llamada " del Cortijo de Quinto ". Natural de Cassá de la Selva ( Gerona ). Fusilado la tarde del mismo día, el coche del Cardenal Arzobispo de Sevilla, se detuvo en el lugar del fusilamiento y descendió el Cardenal Cienfuegos, rezando un responso.


    - 28 Agosto 1835


    D. Vicente D Mateos


    Coronel del Ejército. Por infidencia y deserción al Extranjero ( Haber pasado a Gibraltar ). Fusilado.


    - 15 Febrero 1836


    D. Miguel Vidal

    D. Juan González

    D. Francisco de Paula Caballero


    Por infidencia. Ejecutados en garrote vil.


    - 10 Mayo 1836


    D. Francisco Sevilla


    Sexagenario. Ayo de niños de la Escuela de San Bartolomé.


    D. Manuel de la Cuadra


    Escribiente en un oficio curial.

    Presos en el Molino de Cerrajos ( Conspiración Malavila ). La noche anterior a la ejecución, Cuadra visitó a Sevilla en la Capilla para despedirse y darle ánimos. Sevilla fue conducido al lugar de la ejecución moribundo y exánime, por los Hermanos de la Caridad, por estar muy enfermo y deprimido de pavor por la condena. Ejecutado en garrote vil.


    - 3 Septiembre 1836


    D. Norberto Merino


    Por infidencia y conspiración carlista. Garrote.


    - 6 Octubre 1836


    D. Sebastián Romero


    Fabricante y compositor de órganos. Por reclutar para el Ejército Carlista. Fusilado.


    - 10 Octubre 1836

    D. Juan Calonge


    Comandante de Infantería. Confinado en Sevilla por carlista. Preso en el límite de la provincia de Córdoba. Cuando iba a reunirse con los carlistas de La Mancha. Fusilado. Al morir dio un estertóreo viva a Carlos V.


    - 10 Enero 1837


    D. Rafael Díaz


    Natural de Montilla ( Córdoba ). Por haber ayudado a la entrada de la División del General Gómez en Córdoba. Fusilado.


    - 26 Octubre 1838

    D. Juan María Jiménez

    Fanero y demandadero de las Beatas del Convento de la Stma. Trinidad. Por haber gritado " ¡ Viva Carlos V ! " en la Puerta de Osario.


    D. Juan Ballinsoga

    Natural de Sevilla y vecino de Triana, de 47 años de edad. Mozo del vapor " Betis ". Por haber dado vivas a Carlos V frente a la Guardia del Principal.


    Ambos ejecutados en garrote vil.



    - 10 Enero 1839


    D. Francisco Carrasco

    D. Miguel del Río

    D. Vicente Requena



    Guerrilleros de La Mancha. Cumpliendo condena en el Exconvento de la Trinidad. Fugados de la Cárcel Presos de Dos Hermanas por los milicianos de Alcalá de Guadaíra.

    Fusilados.


    - 13 Junio 1839


    Domingo Pérez


    Natural de Marchena ( Sevilla ). Soldado del Escuadrón Franco de Voluntarios de Andalucía por haberse pasado con arma y montura a las fuerzas realistas de García de la Parra y preso en la Venta de Cárdenas.


    Fusilado.






    Última edición por Ordóñez; 22/02/2007 a las 18:59

  6. #6
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Muchas gracias, Ordóñez. Es un trabajo enorme el que tenemos por delante los tradicionalistas andaluces, pero en la medida de nuestras posibilidades hemos de hacer todo lo hacedero por rescatar esta veta magnífica de nuestro acervo y nuestra identidad, para que no nos la falsifiquen los "señoritos" del PP, esos a los que tantos y tantos votan creyendo hacer lo mejor, cuando es martillear en el mismo error del liberalismo y el "patriotismo constitucional" (jajaja! ¿qué será eso?)

    Con la ayuda de Dios y de la Virgen Santísima encontraremos muchas más noticias históricas y tendremos plataformas -como este foro impresionante de hispanismo.org- para que, por mucho que seamos voz que clama en el desierto, algún día alguien repare en que nuestro hispanismo no puede ser sino católico y por ello mismo contrarrevolucionario.

    Recibe un cordial saludo de Tautalo, para servir a Dios y vuecencia.

    D.P.F.R.

  7. #7
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Bueno tautalo no sé si esto pegará aquí, pero creo que igual le da algo de alimento:


    La Sevillanía en el Tradicionalismo Hispánico





    “ Oh, Gran Sevilla, Roma Triunfante de Nobleza y Ánimo “ Miguel de Cervantes Saavedra.





    Esta linda frase del eminente escritor castellano D. Miguel de Cervantes Saavedra fue hecha en una época donde realmente era así. Sevilla era toda una capital imperial, una perla en el Occidente Europoide. Puerto y Puerta de Indias. Acicate del comercio y de la artesanía. Gran aportación a la Reconquista de Granada. Portal de astilleros. Alegría del peregrino. Palenque de genoveses, galos, germanos o napolitanos. Conquista de las Canarias. Asentamiento del leonés, del castellano, del galaico, del portugués; o también del comerciante catalán de lienzos. Puerta también de navarros; palenque de reconquistadores vascongados. Como ello, la Hermandad de Montserrat. Calles como Arfe, Génova, Placentines, Francos, Alemanes, Catalanes; etcétera, así lo atestiguan. Enclave del Sudoeste Celtíbero, vecindad con los Reinos del Algarve Portugués, Jaén o Córdoba; con Algeciras y Gibraltar, de los Grandes Medina-Sidonia. Castillos y leones flanqueaban nuestros pendones, con el SPQH de San Fernando. Catedral gótica que es una majestuosidad universal. Riqueza agrícola, minera y marítima. ¿ Cómo no con esta herencia y con las más pasadas, no hemos de hablar de la Sevillanía en el Tradicionalismo Hispánico ? Hemos sido, ( Y eso se ve en aspectos como la riqueza del flamenco, cuya exclusividad pretende la Junta de Andalucía, desplazando a gentes que comparten ese tronco como la Extremadura del Reino de Toledo o el Reino de Murcia ), capaces de aunar el profundo arraigo con el terruño y unirlo en la demostración de aspiraciones universales.




    ¿ Qué podríamos decir acerca de esta temática ? Habría tanto….No obstante, no es mi objetivo el doctorarme en la materia. Pero sí realizar una semblanza al menos, y defender, pues, como andaluz que soy por ser hijo del Reino de Sevilla, nuestra solera tradicionalista en las Españas.





    Se suele apuntar que Sevilla se sumó al Tradicionalismo tardíamente, ya con la figura de D. Manuel Fal-Conde, Duque del Quintillo, el Zumalacárregui Sevillano(1); allá por las primeras décadas del siglo XX. Se apunta demasiado a la ligera….D. Rafael Gambra Ciudad(2) ya apunta la nutrida presencia sevillana en las Guerras Realistas. Carlistas sevillanos como Emilio Tejero me invitaban a que buscara en los archivos sobre las condenas que sevillanos habían sufrido desde la Primera Guerra Carlista por mostrarse partidarios del Rey Carlos V de las Españas. Eso, claro está, por no hablar del gran papel jugado por las Juntas de los Reinos Andaluces antes, en la Guerra de la Independencia; logrando heroicidades como Bailén, que llegaron a los oídos de los nobles patriotas rusos….Esa Guerra fue la que definitivamente sangró a España; y de ahí salieron los arrojados combatientes de la Tradición Española. Antonio Barrau(3) me recuerda sus conversaciones con D. Melchor Ferrer, nuestro querido historiador carlista; el cual defendía que la primera revuelta carlista en Sevilla fue organizada por un marqués, un sacristán y un cargador del muelle....¡¡ Eso es casticismo hispalense y lo demás son tonterías !!. Aún conservamos ( Y están presentes en internet ) antiguas listas de guerrilleros carlistas andaluces, pero son más de otras tierras andaluzas, ( Tales como Ronda ) que del propio Reino de Sevilla. En la Tercera Guerra Carlista tuvimos los andaluces al insigne General Gómez, recorriendo con el Ejército Tradicionalista la mayor parte de la Península Ibérica en olor de triunfo, llegando frente al Peñón de Gibraltar, tomando Córdoba….Natural él del Reino Jiennense.






    El mismísimo Víctor Pradera anota que los vasco-navarros se creían como “ la Covadonga del Carlismo “ e iban a Sevilla esperando encontrarse una minoría….Él mismo en el Quintillo percibió todo lo contrario, que se sorprendió muy gratamente al ver desfilar a la Sevillanía. Eso mismo provocó la emoción del veterano General Díez de la Cortina. ¡ Qué gran mano la de Fal-Conde ! Aquel joven abogado, natural de Higuera de la Sierra ( En este mismo Reino de Sevilla; actual provincia de Huelva ) y de astur ascendencia; que iniciara su andadura política en el Partido Integrista. Él fue el buque-insignia de la organización carlista; no sólo en el Reino de Sevilla, sino en buena parte de las tierras andaluzas; dando vital importancia a la juventud, a las milicias; el Requeté….Presente estuvo con Enrique Barrau en la prisión, también con Luis Redondo o José María Hinojosa, tras “ la Sanjurjada “ que tan honda vivióse en Sevilla; y ellos no habían tenido nada que ver en la conspiración. Como “ glorioso general “ llamó siempre a José Sanjurjo Sacanell ( De indudable ascendencia carlista, aunque él no lo fuere. ), aquél que de verdad quiso acordar con la Carlistada el legítimo Alzamiento. Ya conocieron la brutal persecución en los tiempos de la II República y no por ello se amilanaron, sino precisamente todo lo contrario. Los carlistas en Sevilla destacaban por su lealtad y valentía.





    Lealtad que era llevada al extremo, y con anécdotas que a día de hoy son poco menos que rara avis….Ya me lo contó en su día Aurelio Barrau(4) y me lo confirmó en persona, en el Círculo Carlista Virgen de los Reyes, el protagonista directo….¡¡ Joselito Matasuegras !! Aquel día asistíamos a una buenísima conferencia de nuestro correligionario Manuel Ezequiel Chacón-Manrique de Lara y Castilla: “ La Patria “, cuando allí apareció D. José Muñoz Rodríguez. Con su bastón y una audición ya casi perdida. En la época de la República, los requetés, como también los falangistas, tenían que ir con pistola para defenderse del salvajismo jacobino-marxista auspiciado por la masonería, en aquel tiempo, muy metida en la izquierda “ española “. Estando en un bar con su novia, la tenía encima de la mesa, su novia la movió, se disparó, y fue a dar al corazón de la suegra de Joselito. Joselito trabajaba de albañil; y pasó casi un mes en la cárcel por aquel desgraciado accidente. Mientras él se encontraba entre rejas, los carlistas ( Enrique Barrau el primero ) se turnaban para ocupar su puesto de trabajo y entregar el sueldo en casa de Joselito. ¿ Parece esto una reliquia….? Ya ven ustedes el ejemplo de nuestros mayores….Joselito, un hombre de 95 años, que vive en el Polígono de San Pablo ( Bastante lejos del centro de Sevilla ) y que subió hasta el piso….Nos estuvo hablando a mí, a mi paisano D. Juan Ruiz, y a Armando Fernández de Córdoba, que firma “ Gran Capitán “ en www.hispanismo.org, de los viejos carlistas de Bollullos de la Mitación, de mi vecino José Escobar, “ Joselito el Barbero “, de Domínguez…..Dios mío, ¡ qué envidia ! ¡ Hurra por Joselito ! Lo dejamos en la Plaza Nueva, donde el hombre cogió un taxi; Armando Fernández de Córdoba partió hacia su domicilio y Juan Ruiz Domínguez y yo hacia el aparcamiento….





    Y hablando con Joselito, recordaba uno a tantos requetés como ha dado Bollullos de la Mitación. A D. José Escobar Gutiérrez, que sufrió la prisión en este mismo pueblo. Él estuvo preso “ porque le gustaba mucho la Iglesia….”; igual que el actor Juan José Gutiérrez “ porque hablaba muy bien “…..¡ Olé la tolerancia e intelectualidad de la República ! José Escobar, “ Joselito el Barbero “, era mi vecino. Una de las mejores personas que he conocido en este mundo. Él mismo me contaba su alistamiento en el Requeté, como comenzó a servir en el Pabellón de la Argentina. Él me contaba cómo nuestro paisano Albino murió con su boina roja, gritando valientemente ante la metralla roja que lo destrozó. Probablemente, ya nadie se acuerda de requetés como Salvador el Guarda. O de que Gertrudis Calvo Godoy fue Margarita. O tantos sorianos de bien que acá se afincaron a principios del siglo XX y también tras la Cruzada. En paz descansen tantos requetés que aquí había. En paz descansen tantos carlistas que llenaban autobuses, de Pilas, de Umbrete, de Sanlúcar la Mayor, de Benacazón, etc., para acudir al Quintillo. Como Huelva tuvo su Tercio de la Virgen del Rocío. O Jerez de la Frontera el Tercio de la Merced. ¿ Y qué me dicen de Antonio Molle Lazo, aquel joven mártir jerezano que murió por la España Católica....? “ Me mataréis, pero Cristo triunfará....”; eso le dijo a sus cobardes verdugos.





    Solemos hablar de que los primeros años del pasado siglo XX experimentaron un “ boom “ para el carlismo sevillano. Quizá sería mejor hablar de “ resurgir “. Platicando de ello con D. Antonio Barrau, buscamos muchas veces las razones….Manuel Fal-Conde ya aludía a los pocos que formaban la Comunión; sin embargo, fue logrando revitalizar, gracias entre otros, a la ayuda de Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este, Alfonso Carlos I, Rey de las Españas. La gestión de Manuel Fal-Conde, ahondando en el Requeté, como los católicos franceses ahondaban en los Camelots du Roi, en aquellos duros años donde los totalitarismos parecían arramblar de cualquiera forma….Antonio Barrau siempre me dice que es lógico el resurgir carlista en el Reino de Sevilla. ¿ Cómo no habría de serlo, por ejemplo, en la comarca del Aljarafe, la más cercana a Sevilla y que está a medio camino a la provincia de Huelva ? Esta tierra es de romerías, ermitas, campesinos....¿ Cómo no resurgir aquí la Tradición Hispana ? Tierra de devociones auténticas y de gentes apegadas a sus pagos, a sus hablas, a sus costumbres. Tierra que se hermana con su capital en la tradición cofrade, que llegó hasta Sicilia. De santuarios y romerías también hablaba el integralista António Sardinha en La Alianza Peninsular. Antonio Barrau suele sonreír al señalar que es en el Aljarafe donde están las mejores gentes….Hombre, yo, que soy de allí, no sé si esas palabras son “ ciencia cierta “. No obstante, me enorgullecen y me llenan de ganas de seguir adelante en el sendero de la Tradición. Aún cuando vamos a las manifestaciones, nos agasajan con buenas maneras muchos que son hijos o nietos de requetés y nos muestran su simpatía. ¡ Ay, si esa simpatía se cristalizara en la militancia de verdad….!






    El Quintillo, como bien señalaba el trabajo de nuestro correligionario Juan Manuel Rodríguez en la página de Puerta Real ( Antigua página de la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Sevilla ), fue todo un hito en la España de la época. Del Quintillo se hizo eco la prensa; periódicos como “ La Unión “, “ El Siglo Futuro “, “ El Correo de Andalucía “, “ ABC “, “ El Liberal “, etcétera. Allí estaba el Banderín de Enganche, con la señorita Pilar Del Campo. Allí fueron vascos, navarros y castellanos. Allí se celebro la “ jira “ campestre. El Círculo Tradicionalista de Sevilla ya había sido inaugurado ante la venida de 5.000 correligionarios. Allí se paseó el Banderín, como decimos; el Pendón de San Fernando cruzado por la Borgoñona Cruz de San Andrés. A día de hoy, los tradicionalistas hispalenses hemos hecho una campaña de pegatinas recuperando, pues, la bandera de nuestro Reino. “ Sevilla por la Tradición “. Atrás quedaron los duros años del franquismo ( Donde el carlismo fue perseguido ) y de la Transición. El Reino de Sevilla, como el Reino de Valencia, podemos seguir que se mantuvo javierista. Todos esos años pasaron, y fueron muchos los que quisieron irse, dejando al carlismo como “ historia simpática “ o algo así. A día de hoy, los tradicionalistas hispalenses consideramos que no es hora de ser nostálgicos; sino de recordar los mejores ejemplos del pasado. Defendiendo la esencia de las Españas, por el Altar y el Trono, aplicando nuestras concretas posiciones en este condenado mundo en el que nos ha tocado vivir, quizá ya demasiado podrido por los embates de la Revolución. O de las Revoluciones, si se quiere Que no somos “ antiguos “ a menos que los que defienden reformulaciones del mundo clásico hecha por la masonería de hace tres siglos también lo sean…. Los carlistas sevillanos, no obstante, seguimos alzando la misma bandera. Ante los espectáculos corruptos que nos ofrece el andalucismo caciquil, alzamos la bandera de nuestro Reino, con Fernando III el Santo, ese Rey Leonés que posibilitó una Reconquista que socialistas, comunistas, andalucistas, juntos y revueltos, consideran una calamidad para su andalusí paraíso inventado ( Como Sabino Arana se inventó “ Euskadi “ ). Seguimos, como siempre, alzando la bandera roja y gualda y la Cruz de Borgoña. No tenemos la misma cantidad de hombres y medios que antaño, pero conservamos una ilusión que no distingue edades. Y he tenido la suerte de comprobarlo en cada viaje que he realizado por la Piel de Toro.




    Un servidor de ustedes no tiene el talento de Manuel Fal-Conde. Pero, admirando su ejemplo, como el de Juan Grau, aquel valeroso valenciano afincado en las Marismas del Guadalquivir; he de deciros humildemente que lucharé porque el Reino de Sevilla vuelva a tener el puesto que le corresponde en la Tradición. Codo con codo con mis correligionarios. Yo, descendiente de militares, campesinos o carniceros, yo, de incontables generaciones andaluzas ( ¡ Orgullo de Casta ! ) , de apellidos leoneses y castellanos mayormente; yo en sí no soy nada ni nadie; e importo lo mismo; aunque por mis venas fluya la sangre del Primer Mártir de las Indias, que fue Fray Juan Calero en la Nueva Galicia de la Nueva España ( Jalisco de México ). Me llaman algunos converso….¡ Pues a mucha honra ! Ojalá todo fuera como eso. A pesar de mi corta edad, sí que he tenido experiencias en la vida, más ma las que buenas. Y si algo tengo claro es que no hay otro camino mejor que el de los tradicionales. Y sí digo, y creo que no es chovinismo; y lo digo con la boca llena y a los cuatro vientos, que la Sevillanía ha aportado mucho al Tradicionalismo Hispánico. Así aún lo percibo en legendarias familias como los Barrau y los Fal-Conde ( Ya quisiéramos muchos jóvenes estar como Domingo Fal-Conde, por poner un solo ejemplo ). Como en su día el Principado de Asturias nos legó a Juan Vázquez de Mella o Juan María Acebal; o el Reino de Valencia a Antonio Aparisi i Guijarro; o las Provincias Vascongadas a Zumalacárregui e Iparaguirre; el Reino de Castilla al Cura Merino; el Principado de Cataluña a Savalls o al Barón de Eroles; la Extremadura del Reino de Toledo a Francisco Elías de Tejada y Spínola o el Reino de Navarra, del Coronel Teodoro Rada a la Laureada en el Alzamiento....Y etcétera ( Como el Brasil con Arlindo Veiga dos Santos, la Corona Portuguesa con Galvao de Sousa, el Virreinato del Río de la Plata con Rubén Calderón Bouchet, el Reino de Nápoles con Maurizio di Giovane o Silvio Vitale….). Os prometo, pues, ahondar en el regionalismo sevillano, ideal legítimo que va unido, como no podía ser de otra manera, al hispanismo de siempre. Nuestra Tradición frente a las maldades de las instituciones actuales. ¿ Verá el futuro el Tercio de San Fernando que Franco no permitió ( Ya estaba el Virgen de los Reyes ) ? De nosotros depende….Que no se diga que fue por falta de trabajo. Si vis pacem, para bellvm....






    Señores, que no se diga. El Pendón de San Fernando bien alto. Al fuego con el trapo almohade. Al fuego con las tonterías, centralismos burócratas y “ gnosticismos “ de los señoritos masones elitistas, de los caciques liberales de siempre. Al cielo con nuestro pueblo de verdad. Por nuestros gremios, cofradías y romerías. Por nuestros campos y nuestras costas. Por nuestros castillos, nuestras sierras, nuestras catedrales…..¡ Viva el Reino de Sevilla ! ¡ Vivan las Españas ! ¡ Viva Cristo Rey !







    “ Ante Dios nunca serás héroe anónimo “ Manuel Fal-Conde






    He dicho. Antonio Moreno Ruiz. De Becerril y Sánchez, de Ordóñez y Calero, de Reinoso y Zayas, de López y Rivero, de Vela y Orellana, de Palma y Verdugo, de Rivera y Cabello; y etcétera.






    -----------------






    (1) – Con todita justicia, así fue apuntado por el Dr. Emilio Ruiz Muñoz, que firmaba con el seudónimo “ Fabio “ en “ El Siglo Futuro “. En tan insigne periódico lo dejó inmortalizado el 17 de Abril del año de 1934. Escritor y Sociólogo, fue asesinado por la canalla roja en el 1936.





    (2) La Primera Guerra Civil de España ( 1821-1823. Historia y Meditación de una Lucha Olvidada ), de Rafael Gambra Ciudad. Ediciones Nueva Hispanidad – www.nuevahispanidad.com





    (3) – Hijo del legendario Capitán del Requeté D. Enrique Barrau Salado. Carlista incansable de este Reino Sevillano.




    (4) – Hermano de Antonio Barrau. Otro carlista infatigable, siempre militante, ejemplo para todos los jóvenes.
    __________________

  8. #8
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    www.andalucia.cc/adn/0798doc.htm



    El historiador Manuel Moreno Alonso, natural de Alájar ( Huelva ), amigo de mi abuelo materno y compañero de clase de mi padre en los Salesianos de Utrera, fue profesor mío de " Tendencias Historiográficas Actuales " en 4º de carrera; guardo excelente recuerdo de él.

  9. #9
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Como todo lo que sale de tu teclado, Ordóñez, lo diré lo más escuetamente posible: ¡lo has bordado! Y claro que tiene mucho que ver con lo que nosotros nos traemos aquí.

    Esa es la Andalucía que nosotros queremos, españolísima y católica, Tierra de María Santísima... ¡Qué poco que tiene que ver la Andalucía que amamos con la que nos quieren imponer! Esa del Canal Sur, de la "surrealidad nacional", de los chistes soeces y barriobajeros, de la pandereta y las castañuelas... Esa caricatura que elaboraron los que no nos conocen.

    Aquí, donde nos leen tantos compatriotas hispánicos, podrán hacerse una idea muy distinta de los topicazos que adulteran y distorsionan a la auténtica Andalucía.

    Sevilla tiene un color especial: el campo blanco de nuestra bandera y el rojo de la cruz de San Andrés. Como todo por lo que merece la pena seguir luchando...

  10. #10
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Bueno, hay un par de erratas, ahora que me fijé. El General Gómez en la primera guerra, no en la tercera. Y el Brigadier es Malavilla creo, no Malavila. Esto me pasa por escribir tan rápido....Hombre, no me quites las panderetas y las castañuelas, que son parte del bonito folclore
    Última edición por Ordóñez; 23/02/2007 a las 12:59

  11. #11
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    GRIMARETS OLLER, PEDRO
    Articulo cedido por el Aula Militar Bermudez de Castro

    Por D. Ricardo Pardo Camacho







    Además de cómo ha quedado escrito, su nombre aparece también de estas dos formas: “Pedro de Grimarest Oller Legobien y Mendoza” y “Pedro le Gallois y Oller de Grimarest”. Nació en Peñíscola en 1759 e ingresó como cadete en el regimiento de Infantería de Asturias el 2 de julio de 1777, obteniendo el despacho de subteniente del virrey de México el 29 de octubre de 1779, que fue confirmado por el rey el 3 de abril de 1780. Desempeñó el encargo de Maestro de cadetes desde el año 1782, hasta que el 6 de agosto de 1785 fue designado para ir a Marruecos en compañía de Francisco Salinas para llevar los regalos que el rey enviaba al “emperador”, ascendiendo a teniente el 18 del mismo mes. Ayudante Mayor desde el 21 de agosto de 1787, logró el grado de capitán el 29 de octubre de 1789. Pasó a Orán el 14 de octubre de 1790, ascendiendo a capitán el 9 de diciembre y tomando parte en la defensa de la plaza durante todo el año siguiente. En la guerra contra Francia prestó servicio en los Ejércitos de Navarra, Guipúzcoa y Aragón de Ayudante del Mayor General, permaneciendo once meses en el Cantón de Jaca. Destacó en la acción de Urdós del 30 de junio de 1794, en la que con sólo 130 hombres arrebató a los franceses cerca de 2000 cabezas de ganado; con dieciocho hombres resistió el ataque de más de ochenta franceses, teniendo un único herido; el 4 de septiembre, en la acción de Lezcum capturó una pieza de Artillería; salvó a más de 400 soldados que habían quedado separados de sus unidades; se halló con una compañía de observación en el puente de Larrá Al llegar la paz, pasó de guarnición a Ceuta, plaza en la que permaneció siete meses, alcanzando el grado de teniente coronel el 4 de septiembre de 1795. Sargento mayor desde el 20 de junio de 1800 en el regimiento de Infantería de Burgos, asistió a la guerra con Portugal de 2º Ayudante General del Estado Mayor que entonces de formó. En 1802 fue nombrado Secretario de la Junta de Generales de América, ascendiendo a comandante el 16 de febrero de 1803 y logrando el grado de coronel el 5 de mayo en el regimiento de Infantería de Extremadura, en el que mandó el 3er Batallón. El 22 de mayo de 1804 fue nombrado Comandante General de las Provincias Internas Orientales de Nueva España y, además, el 12 de septiembre Inspector de los Tercios Españoles de Infantería y Caballería de Tejas, con los que se embarcó en 1805 para la expedición de la Martinica. Ascendió a brigadier el 9 de noviembre de ese año, conservando los cargos mencionados. Tales tercios habían sido creados en la Isla de León, por Real Orden de 6 de agosto de 1804, ante la pretensión de los Estados Unidos de anexionarse el territorio de Tejas; prestaron servicio en la defensa de la costa contra la escuadra inglesa que la bloqueaba, pero no llegaron a embarcar hacia América. Por fin, lo hicieron el 9 de abril de 1805 en la escuadra de Gravina para, junto a la francesa de Villeneuve, dirigirse hacia la Martiinica, con la pretensión de apoderarse de ella y regresar a la costa bretona para proteger el desembarco de un ejército francés en Inglaterra. Durante el regreso tuvo lugar el combate naval de Finisterre (en el mes de julio), contra la escuadra británica de Calder, en el que resultó gravemente herido, fue capturado el navío Firme en el que iba embarcado y conducido como prisionero de guerra a Inglaterra, de donde regresó a España bajo palabra de honor. Iniciada la Guerra de la Independencia, batió en Villanueva un “trozo” de 800 a 1000 franceses. Tomó parte en la batalla de Bailén como 2º jefe de la 2ª División, venciendo a las fuerzas de Vedel, por lo que logró el empleo de mariscal de campo el 11 de agosto de 1808. En ausencia del general Manuel de la Peña, entró en Navarra al frente de la 2ª División haciendo frente a las fuerzas de Moncey, pasando luego a Calahorra. Por orden de Castaños realizó una retirada hasta Tarazona, seguido por Moncey y continuando hasta Cuenca. En Alhama evitó la derrota de las fuerzas de Venegas; luchó en Santa Cruz de la Zarza contra Bessières, al que obligó a repasar el Tajo. Por orden del duque del Infantado, en enero de 1809 marchó a Cuenca a relevar del mando de la vanguardia al general Venegas, pero antes de llegar a Uclés supo de su derrota, reuniendo 200 soldados y 400 caballos dispersos con los que salió hacia Chinchilla. Trasladado a la Mancha, fue designado Mayor General Interino de la Infantería y la Caballería, haciéndose cargo el 1º de abril de la defensa de los pasos de Despeñaperros. Al frente de una fuerza de 4 o 5000 hombres venció de nuevo a los franceses en Valdepeñas, haciéndoles 400 bajas, y obligando al general Sebastián a repasar el Guadiana. En julio pasó a Ecija para encargarse del mando y organización del Ejército de reserva; a los tres meses fue relevado del mando, por lo que se quejó al gobierno, que le repuso en el mismo en noviembre, cesándole de nuevo en diciembre. Habiéndosele negado algún mando que solicitó, quedó en Ecija, donde con sólo sesenta hombres retrasó el 23 de enero de 1810 el avance francés, facilitando la retirada a la Isla de León del duque de Alburquerque. Destinado a la Costa de Granada, pasó en marzo al 3er Ejército y luego a Mallorca. En enero de 1811 se trasladó a Cádiz para solicitar algún mando, pero se encontró con la orden de pasar arrestado a un castillo o aceptar el mando y gobierno de la isla de Menorca, a donde llegó en septiembre, apaciguando la insurrección en que se hallaba la isla. El 4 de febrero de 1812 volvió a Cádiz, pasando en julio a encargarse del mando del Condado de Niebla. Con dos compañías y una guerrilla de Infantería y otra de Caballería, de 24 jinetes, se enfrentó en Valverde del Camino a más de 200 infantes y 500 jinetes franceses, a los que rechazó e hizo huir. El 31 de agosto asumió interinamente el gobierno de Sevilla y el 2 de febrero de 1813 el gobierno y comandancia general de la plaza de Ceuta. En 1813 fue procesado por infringir la Constitución de Cádiz salvándose por la vuelta de Fernando VII. Fue después gobernador militar de la ciudadela de Barcelona. En 1819, por no haber querido jurar la Constitución, fue enviado en situación de cuartel a Andalucía. El 9 de mayo de 1821 fue apresado y condenado a la pena de garrote por su oposición a los liberales (denunciado por Felipe de la Puente), pero la Audiencia de Sevilla lo absolvió en mayo de 1822 y fue destinado a Ibiza, de cuartel. En la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación se halla un folleto, editado en Sevilla en 1821, en el que Grimarest da publicidad a la sentencia mencionada. Emigró a Francia, volviendo a España en 1823 con el ejército del duque de Angulema. En el mismo año fue promovido a teniente general. En 1824 fue capitán general de Aragón; en la Biblioteca de la Diputación Provincial de Zaragoza se conserva una proclama suya a los zaragozanos ensalzando la lealtad del cuerpo de Voluntarios Realistas. Mandó después el ejército de Guipúzcoa. En 1827 fue nombrado subinspector de los voluntarios realistas de Andalucía, cargo que ejerció hasta 1832. Muerto Fernando VII, se adhirió a la causa de don Carlos, por lo que fue destituido, condenado a ocho años de confinamiento en San Sebastián y en 1836 perdió honores, condecoraciones y empleo, como consecuencia de la condena sufrida, siendo fue deportado a Filipinas y falleciendo el 12 de febrero de 1841. Escribió un libro titulado Arte Militar: Mis sueños, que no llegó a publicar y cuyo original se ha afirmado que lo conservaba la Academia de Historia, aunque allí no se encuentra. Estaba casado y tuvo tres hijas.
    Hoja de Servicios del Archivo General Militar de Segovia
    ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA EUROPEO-AMERICANA, Espasa-Calpe, Madrid, 1988.
    CORTINA, JOSÉ (1920), “D. Pedro de Grimarest Oller”, en Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, Tomo I, Castellón de la Plana, pp. 167-169.
    SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 47.
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  12. #12
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Éstas son páginas dedicadas al Tempranillo, José María Hinojosa, famoso bandolero andaluz. Realmente igual fue de esos " bandidos generosos " aunque más exaltado por la literatura. Pero lo que es mentira es que fuera liberal....Como pretenden algunos; porque se corrió un rumor de que el Tempranillo andaba con Torrijos.... El Tempranillo acabó su vida al servicio de los Voluntarios del Rey y siempre fue religioso tradicional; como reconocían curas y hasta obispos ¿ Quizá un caso antecedente-prototípico del " bandolerismo carlista " que luego viviría Ramón Roche por el Reino de Murcia ? Roche radicó por la Sierra de Jaén, como me recuerda Villores. Y Jon Juaristi reconoce que el Tempranillo era " absolutista ".


    www.terra.es/personal6/jarodmar/tempranillo.htm


    www.andalucia.cc/adn/0997per.htm


    cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/02586280888004228732268/index.htm
    Última edición por Ordóñez; 23/02/2007 a las 22:22

  13. #13
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Muy a propósito traes al Tempranillo, terror de Sierra Morena, pero Espejo de Bandidos Generosos y reconvertidos al Orden. Porque en el siglo XIX, con el liberalismo rampante no era de extrañar que los mejores hombres, los que amaban la Tradición, tuvieran que echarse al monte por sus "fueros".
    Y si el Tempranillo es, como dices, hombre de sólidos principios católicos y tradicionalistas, no lo fue menos el Barquero de Cantillana, el famoso Curro Jiménez al que RTVE tomó prestado el nombre para esa serie tan famosa... aunque tan poco fidedigna con la verdadera historia del bandolero. Curro Jiménez también fue carlista. A la autoridad del Maestro salmantino F. Hernández Girbal me remito. En su maravilloso libro BANDIDOS CÉLEBRES ESPAÑOLES (dos tomos), en la primera serie lo cuenta. El famoso bandido Curro Jiménez era partidario.
    También ocurre con algún miembro de la cuadrilla de Luis Candelas, según Antonio Espina en LUIS CANDELAS. EL BANDIDO DE MADRID, uno de su banda que, por cierto, era de Baeza (Reino de Jaén) colaboraba con Ángel Exterminador (aquella organización que el Obispo de Osma erigió con otros para imponer el Santo Tribunal de la Inquisición, tras su abolición).

    Es muy interesante este tema: muchos desconocen que la historia del bandolerismo corre pareja a la insurrección tradicionalista.

    Un saludo, Ordóñez!

  14. #14
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Más para el carlismo en Andalucía...
    Noticia que acabo de encontrar. En la ciudad de Alcaudete, Alberto Torrejimeno (curiosamente el apellido del autor es toponímico y coincide con la patria del General Gómez) presentó el 20 de enero de 2007 un libro en el Refectorio Castillo de la ciudad de Alcaudete, cuyo título es tan sugerente como "La Guerra Carlista en Alcaudete", ignoro la tendencia y/o filiación del autor, pero es un motivo de satisfacción que los historiadores reconozcan la pujanza que tuvo el Carlismo en Andalucía.
    Cuando tenga más detalles del libro en cuestión -me parece que tiene que ser una edición limitada y muy local- me atreveré a hacer una crítica para los foreros de hispanismo.org, interesados en la Historia del Carlismo.


  15. #15
    Avatar de Kontrapoder
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Cita Iniciado por tautalo Ver mensaje
    Es muy interesante este tema: muchos desconocen que la historia del bandolerismo corre pareja a la insurrección tradicionalista.
    No entiendo que uno pueda enorgullecerse de eso.

  16. #16
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Nadie se enorgullece aquí. Lo que ocurre es que el bandolerismo no es un fenómeno simple, en Andalucía al menos no. La mayor parte de bandoleros que se pusieron "fuera de la ley" no eran ni mucho menos "delincuentes comunes", sino personas que habían sufrido injusticias pueblerinas, a los que se les había arrebatado hacienda, se les había agraviado de muchas maneras, se les había deshonrado... pendencias y reyertas propias de esos odios propios de aldea. Curro Jiménez (Ledesma, era su segundo apellido) sin ir más lejos, fue víctima del abuso del alcalde de su pueblo y de otros magnates locales.
    No comparte la visión excesivamente romántica que del bandolerismo se hace, pero es de reconocer que los pueblos de Andalucía en el siglo XIX eran "pueblos sin ley" en los que la "ley" la imponía o el amo o la bravura de quienes no se dejaban abusar. Simplemente, eso.

    Un saludo.

  17. #17
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Fernando Rivas ha estudiado la figura histórica del bandolero Curro Jiménez, con el que fantaseaba la popular serie televisiva. Es la historia de un hombre, como Nietzsche diría, podemos llamar "primitivo" y "bárbaro", pero a la vez, un exponente de la raza hispánica... La que tanta buena energía desperdicia por no encontrar Causa más noble para enfocar bien su testosterona y su alto sentido del honor. Reproduzco algunos pasajes de Fernando Rivas, muy significativos:

    "Para atender a su subsistencia y a la de su madre, Curro Jiménez se ve obligado a buscar trabajo. Lo encuentra en el inmediato pueblo de Burguillos (no Bollullos, como dice Hernandez Girbal, pues este pueblo queda bastante alejado), en las faenas agrícolas. Diariamente hace el camino a pie y regresa ya anochecido. Su vida es completamente normal, come la de otros muchos jóvenes jornaleros del pueblo, y así transcurren unos años.
    Existe una constante en la vida de los bandoleros famosos: la de los amores que terminan en muerte y provocan la huida al monte. Parece como si la historia bandoleril se resistiera a aceptar crímenes motivados por otras causas menos románticas; siempre se ha buscado el pretexto de hombría o venganzas amorosas. Así se cuenta, entre otros, el principio del más célebre de todos los bandoleros, José María "el Tempranillo". Y no iba a ser menos "el Barquero de Cantillana".
    Cierta tarde en que regresa de Burguillos, Curro se encuentra con María, una joven agraciada, hija del teniente alcalde, a la que no vacila en abordar con requiebros y proponerle una cita a la reja de su casa, sin detenerse a meditar que aquel era el año 1839 ó 1840, de abismales diferencias entre pobres y medio ricos. María tampoco comprende la situación, cautivada por el influjo poderoso de Curro. Y aquí empiezan unos amores que serán fatales. Lo cuenta así la leyenda y lo repetimos nosotros porque el suceso es totalmente verosímil y explicativo de los asesinatos que van a producirse a no tardar.
    Al teniente de alcalde no le agrada -costumbre de la época- que un jornalero como Curro Jiménez ronde a su hija. Y menos le agrada la perspectiva a Enrique, el hijo del alcalde, aspirante a la mano de María. Sobre un futuro matrimonio entre ambos ya existen compromisos paternos.
    Las rivalidades de este tipo se resolvían en el siglo XIX, y bien entrado el XX, a base de golpes y navajazos. Cierta noche, cuando Curro y María pelan la pava a la reja, Enrique se hace acompañar de dos primos, Emilio y Juan, y acometen al enamorado. Se cruzan golpes de una y otra parte. Curro esgrime su navaja y trata de defenderse, pero finalmente es derribado y pateado una y otra vez por sus agresores, con saña, hasta tal punto que ha de guardar cama durante unos meses para reponerse de sus heridas.

    (...)

    Espera a que llegue el domingo. Antes de su subida a la sierra quiere tomarse cumplida venganza, dolido de que María, la hija del teniente de alcalde, le haya olvidado y se incline ahora por su rival, Enrique, con el que ha formalizado sus relaciones. Van a dar las diez de la mañana, hora de la misa mayor. Curro se dirige a casa de su enemigo don Antonio. Encuentra la puerta abierta y penetra sin llamar. El alcalde espera en su despacho a que sean las diez para cumplir con el precepto dominical. Al ver a Curro y su semblante retrocede atemorizado. Desearía huir, pero sabe que su enemigo no lo permitirá y ni siquiera lo intenta. Curro abre lentamente la navaja; se aproxima a don Antonio y le larga una cuchillada a la mejilla que marca una cicatriz transversal y sangrante.
    Deja al alcalde con sus gritos de dolor y rabia y se dirige a la calle, pero en la puerta encuentra a Enrique, su rival, el que ]e dejó maltrecho aquella noche en la reja de su enamorada. Era a éste al que iba buscando. Sin pensarlo dos veces, Curro le acomete furiosamente con la navaja que aún lleva en la mano. Está sediento de sangre y clava una y otra vez la hoja de acero en el cuerpo de Enrique hasta verle caer al suelo, muerto.

    Ya Curro es como animal rabioso. Desea más sangre y corre, con sus ropas manchadas de un rojo acusador, hacia la plaza, donde cree encontrar, pues allí están todos los domingos, a Antonio y Juan, los primos de Enrique, los que acompañaban a éste el día de la reyerta.
    Dejemos que nos cuente el suceso Hernández Girbal: "Busca con mirada febril a Emilio y a Juan, y corre hacia ellos. Estos; hacen intención de escapar, pero el miedo les paraliza. Todo sucede en cortos segundos. Es como si por la plaza cruzase un relámpago sangriento; como si, de repente, enrojeciese el cielo. Curro se vuelve fieramente de uno a otro, repartiendo puñaladas, hasta hacerlos caer a tierra. Corre la sangre impetuosa. Las gentes échanse atrás aterrorizadas. Se oyen gritos enloquecidos de mujeres. Curro alza a Emilio junto al pilón de la fuente y, recostándole contra las piedras, le parte el cuello de un golpe feroz. La cabeza cuelga, desangrándose a flor de agua, y ésta lentamente se va tiñendo de rojo. De la torre cae en aquel momento el sonoro repique de la campana, que llama a misa mayor. Su eco tiembla un instante en el aire quieto de la mañana. Al ruido, una bandada de pájaros rasga el cielo con presuroso aleteo. Juan, que ha caído gravemente herido cerca de Curro, levanta hacia éste el rostro desencajado. Con un gesto mudo, implora su compasión. Pero "el Barquero", implacable, no perdona. Se aproxima, y de rodillas, como está, le hunde la navaja en el corazón. El cuerpo, sin vida, rueda a sus pies con un caño de sangre en el pecho".

    (Después de muchas peripecias y una dilatada carrera como asaltador de caminos, Curro encuentra la solución para salir de su carrera delictiva y poder reintegrarse en la sociedad. La realidad puede mezclarse con el mito y lo legendario:

    Cierta noche mientras es buscado en el campo, Curro y su cuadrilla bajan a La Algaba. Dos hombres se sitúan estratégicamente a la entrada del pueblo, y "el Barquero" penetra en casa del alcalde, valiéndose de la complicidad de un criado. Amparo le espera preparada y le sigue a la calle, donde queda bajo la custodia de un grupo de bandidos. A continuación Curro vuelve al domicilio del alcalde y sube al dormitorio. Cuando don Juan de Guzmán -este es el nombre que le da la leyenda- abre los ojos, bruscamente despertado por la caricia de un puñal en el cuello, se cree sumergido en una de sus frecuentes pesadillas. Al darse cuenta de la realidad comienza a temblar. Pero Curro le tranquiliza. No le matará. Desea sólo que le entregue los cuatro mil pesos ofrecidos por su captura. Don Juan se levanta lentamente y bajo la amenaza del puñal en la espalda se dirige a una gaveta de la que extrae una bolsa de monedas de oro que entrega al bandido. Curro, después de guardarse el dinero, le amarra con los cordones de una cortina. Como despedida, le tanza un tajo a la mejilla que le deja cicatriz diagonal. Parece que esta es la marca de Curro Jiménez.
    Así cuenta la leyenda esta proeza, agigantada sin duda al trasvasarse al romance y después al folletín. Nosotros la creemos cierta en el fondo. La leyenda raramente inventa; se limita a desorbitar hechos o a pintarlos desde un enfoque favorable al gusto del pueblo. Admitimos que, efectivamente, Curro Jiménez asaltó la casa del alcalde y le pidió los cuatro mil pesos ofrecidos por su cabeza. Ya se decía que lo mismo había hecho Diego Corrientes y otros famosos bandidos. Probablemente Curro lo había oído, aparte de que podía ocurrírsele a cualquiera. La historia ya nos cuenta que la hazaña se viene repitiendo a los largo de los siglos. Del primero que se tiene conocimiento cierto es de Coracotta, un bandolero de la época romana, merodeador por la comarca de Estepa en la provincia de Sevilla, a quien, según cuenta Bernaldo de Quirós, "hizo Augusto poner a precio su cabeza, ofreciendo una crecida cantidad a quien se la presentara, vivo o muerto. Y con un rasgo de audacia y de ingenio de seguro efecto, Coracotta, presentándose al Cesar, logró, además de la fuerte cantidad, el perdón de sus crímenes indudables".)

    (pasa el tiempo y...)

    En este año de 1848 Curro Jiménez reaparecerá de una forma un tanto extraña. Ya ha reorganizado su partida y ahora quiere aprovecharse del confusionismo nacional. Una circunstancia histórica puede ayudarle. Se trata de la segunda guerra carlista, ya extendida por toda la nación y que quiere agarrar en tierras andaluzas. En la provincia de Sevilla se alza una fracción en favor del pretendiente al trono, conde de Montemolín, que se echa al campo con propósito de hostigar a las tropas de Isabel II. "El Barquero de Cantillana" piensa que uniéndose a los carlistas puede cambiar el rumbo de su vida. De bandolero puede pasar a guerrillero y quien sabe lo que tiene reservado el futuro si triunfa el carlismo en este segundo intento."

    No vamos a presuponer en un hombre como Curro Jiménez una asimilación teórica de lo que sea el Tradicionalismo Carlista, pero el hecho de que se ponga al servicio de la Causa, buscando su "reinserción" es elocuente: Curro Jiménez se había puesto "fuera de la ley" por una venganza, en tiempos en que la Justicia estaba mediatizada por las oligarquías locales. El forajido puede haber demostrado un "sadismo" inaudito en muchas de sus correrías, pero lo que le empujó al monte fue la injusticia de los poderosos.

    Sin disculparle sus graves crímenes, podemos estar de acuerdo en que cuando no hay Justicia, los hombres de verdad -no serán muchos en nuestra actualidad- se toman la justicia por su mano. Las castas pudientes de los pueblos de Andalucía, enriquecidas con los bienes de la Iglesia, mangoneaban a sus anchas sobre la población sumisa, pero siempre había alguien que no tenía horchata en las venas y saltaba como un león...

    No es como para enorgullecerse, llevas razón en parte, pero sí que puede comprenderse sin caer en la absurda imagen romántica del bandolerismo, aceptando incluso su cara más cruel.

    Un saludo.

  18. #18
    Avatar de Ordóñez
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Yo estoy de acuerdo con tautalo. El bandolerismo no es un fenómeno tan simplón como nos lo pintan y se recrudeció en especial a raíz de la Desamortización. Esto no lo denuncian los caciques andalucistas,que aún se dedican a echarle las culpas de todo ( Incluido al moderno latifundio ) de la Reconquista. También cuenta mucho la inadaptación al urbanismo y etc. No eran todos " Robin Hood " pero claro.....


    Por cierto tautalo, cierto es que tanto mi Bollullos ( de la Mitación ) como Bollullos Par del Condado quedan bastante alejados.


    Y sobre la falsificación de un Curro Jiménez apologista del liberalismo, hecha ya en el franquismo, pues qué decir....Los liberales se apropian de todos los " mitos ".....Haciendo creer que lo suyo era del pueblo; cuando el pueblo era quien les combatía, de una forma u otra.

  19. #19
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Tautalo:

    Tengo un libro, creo recordar, de titulo "Bandoleros" y creo recordar editado por el Centro de Estudios Manchegos, que esta compuesto por alrededor de una docena de relatos novelados sobre las andanzas de distintos bandoleros, mayormente del Sur. El autor maneja una bibliografía impresionante sobre el tema. Te lo recomiendo. Incluye un montón de los famosos grabados de Doré, por cierto.

    Slds

  20. #20
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    Re: OrÍgenes Del Tradicionalismo Andaluz

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    En efecto, en algún hilo creo que has sido tú, Ordóñez, el que ha dejado claro que en España falta una auténtica aristocracia; y eso fue lo que ocurrió en el siglo XIX: muchos liberales huyeron de las tierras del Maestrazgo o de las zonas colindantes en poder de los Cruzados de la Causa, por ejemplo La Rioja. De esas zonas proceden buena parte de las familias adineradas de mi pueblo, por ejemplo. Las desamortizaciones fabricaron "nuevos ricos" que cuadran más con la imagen del señorito que en Andalucía y fuera de ella tiene el común. La nobleza era, al menos la baja nobleza, bastante austera y apegada a las costumbres: los criados no eran "esclavos", eran en muchas Casas, los parientes pobres que encontraban acomodo al lado del que tenía algo más... Eso, en los casos de la nobleza. Pero luego vinieron estos "nuevos ricos" y ya se sabe: "Nunca pidas al que pidió, ni sirvas a quien sirvió". El "señoritismo" -esa lacra social- tiene más que ver con los "nuevos ricos" que vampirizaron los bienes de la Iglesia que con los descendientes de los reconquistadores.

    Esos "nuevos ricos" se inventaron escudos de armas nobiliarios o los pagaron y pasan por ser el estamento noble, pero su "probanza de sangre" no resiste un examen más profundo en los archivos parroquiales... Todos los que en la actualidad se consideran "nobles" en mi pueblo son descendientes de los que se lucraron.

    ¿Dónde quedó la antigua nobleza de nuestras villas y ciudades andaluzas? El absentismo era un mal endémico desde el siglo XVIII, cuando los aristócratas de sangre buscan las ciudades para desempeñar sus oficios municipales o la misma corte, para medrar cerca del Rey. Nuestros pueblos pierden a esa elite y solo el párroco queda para orientar a la grey de Cristo y las Leyes Viejas. Claro que todo esto es una generalización, y como tal, no merece mayor consideración que la de constituir un aproche a uno de los males que venimos arrastrando desde el siglo XIX: la falta de aristocracia auténtica, cosa de la que se quejaba incluso el liberal Ortega y Gasset.

    En cuanto a la Mancha, las relaciones con el Reino de Jaén -y en concreto con el Partido de Martos (perteneciente administrativamente hablando a la Orden religioso-militar de Calatrava) son muchas... No sólo por la proximidad, sino por las costumbres y la mentalidad en el caso de las zonas calatravas de la Mancha y la actual "provincia" (mira que me fastidia hablar como Javier de Burgos) de Jáen. He tenido la suerte de estar en Valdepeñas -de generosos vinos y noble gente- y he podido ver que la Orden de Calatrava dejó su impronta, no sólo en la heráldica pétrea, sino en la manera de ser y de estar de las gentes que habitan las zonas en las que esta Orden tuvo el control. Estaría por hacer un estudio antropológico que diera más luz a esta cuestión que apunto... También tengo noticia de bandoleros de Toledo que tuvieron que ver mucho con las partidas carlistas... Pero eso, algún castellano o manchego puede decirnos mucho más que yo...

    Un saludo.

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