San Sebastián, 11 agosto 2010 [FARO]. A plena luz del día, en la tarde del pasado domingo 8, dos carlistas anónimos retiraron de la fachada de la Diputación de Guipúzcoa una placa injuriosa contra la bandera española. Dicha placa había sido colocada el pasado 27 de febrero por los nacionalistas que ilegítimamente controlan dicha Diputación, un día antes de obedecer la sentencia del Tribunal Supremo que reiteraba la obligación de reponer la bandera. La presencia de la placa ahora desaparecida se encuentra aún sub iudice.

Al día siguiente los medios del sistema empezaron a ofrecer versiones extrañas de esta noticia. El lunes 9, la agencia Europa Press daba los primeros datos erróneos, que luego han sido repetidos y aumentados por otros medios. Las falsedades han venido acompañadas por la sorprendente filtración en Internet de una filmación de las cámaras de seguridad de la Diputación de Guipúzcoa, en la que se basan las posteriores versiones oficiales y oficiosas. En dicha filmación se ve a una pareja que pasa bajo los soportales del Palacio de la Diputación, se paran, contemplan algo y luego se van. En ningún momento se les ve retirar la placa desaparecida.

Resumimos a continuación la desinformación que viene repitiéndose, con llamativo desprecio de la presunción de inocencia por parte de los medios:


  1. Afirmar que la pareja que aparece en el vídeo es, sin duda, la autora de la retirada de la placa injuriosa. Posteriormente, identificarles con todo detalle. En realidad, no hay prueba alguna de dicha imputación, y en todo caso se supone que prevalece la presunción de inocencia.
  2. Afirmar que la Policía Municipal de San Sebastián los detuvo, pocos minutos después, en la misma Plaza de Guipúzcoa, y que portaban la placa; que se les interrogó y fueron luego puestos en libertad. En realidad nunca fueron detenidos, sino que algún tiempo después, localizados en la playa, se les pidió que se identificaran, y en ningún caso se les ocupó la placa, pues no estaba en su poder.


La palma de la desinformación, de las acusaciones falsas (que, según ha podido saber FARO, pueden llevar incluso a acciones judiciales contra los responsables de las mismas) y de la vieja costumbre nacionalista de poner a sus adversarios en el punto de mira, se la lleva el diario del PNV Deia. Con mala redacción y ridículo uso de los términos (y con el habitual desprecio bizkaitarra hacia Guipúzcoa, bajo "Noticias de Bizkaia"), un tal Jurdan Arretxe firma dos crónicas, ayer martes 10 y hoy miércoles 11 de agosto. En la de ayer califica ya, judicialmente, de "hurto" la supuesta retirada de la placa, repite las mentiras de la detención por la Guardia Municipal de San Sebastián (la cual, según Arretxe, "merodeaba", sic, "por la zona") y de que éstos les "requisaban" (también sic) la placa. Ya embalado, el plumífero añadía que los (a su pesar) no detenidos "habrían hecho pública su pertenencia a un grupo carlista de la capital en la misma confesión policial" (todo ello sic). ¿Confesión? Parecería que la imaginación de los del Partido Nacionalista Vasco delatase su propensión a ciertos métodos, como los que tuvieron ocasión de aplicar en 1936-37. Como ya se ha indicado, no hubo "confesión" ninguna.

La crónica de Deia de hoy miércoles, además, delata otra propensión del PNV, o más bien su condición de cabeza mayor de la hidra abertzale. Porque esta segunda crónica, otra vez firmada en Deia por Jurdan Arretxe, es reproducida simultánea y casi literalmente por el diario pro etarra Noticias de Navarra y por su filial Noticias de Gipuzkoa, en ambos casos firmados por la propia redacción de dichos medios. Se lleva esta vez al extremo la burla de la presunción de inocencia, dando cuantos detalles han podido reunir de los temerariamente acusados. Inicialmente calificados de "madrileños", su vinculación con Navarra --reino objeto de la codicia imperialista del PNV y sus aliados-- es ahora reconocida, mientras se procura añadir desinformación sobre la Comunión Tradicionalista: "integrista" (corrige Noticias de Navarra, pues Deia había puesto "integral"), "extrema derecha". Todo extremadamente ridículo, en suma.

La frustración del PNV y sus cómplices ante la constatación de que la calle ya no es suya, y que muchos guipuzcoanos y otros españoles no están dispuestos a consentir que sigan insultándoles y atropellándoles desde las instituciones que aún detentan los nacionalistas, se ha canalizado en esta ocasión contra dos personas decentes, blanco preferido de los separatistas por reunir las dos características que más horror les causan: ser defensores de la identidad navarra y ser carlistas.


Una nota divertida sobre las permanentes contradicciones del nacionalismo. Es sabido que el verdadero organizador del PNV, Engracio de Aranzadi, era rendido admirador de los masones Mazzini y Cavour, fautores de la artificial y tiránica unificación italiana. Pues bien: Deia y Noticias de Navarra, acérrimos defensores del supuesto derecho de autodeterminación, no tienen empacho en hablar de "Trieste (Italia)", lo cual es históricamente falso, centralista, etcétera: Trieste fue salvajemente anexionada por la nueva Italia en 1918. En cambio nunca escribirían "San Sebastián (España)", a pesar de ser esto último verdadero, fruto de la historia y de la permanente voluntad de los guipuzcoanos y del resto de los españoles.




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San Sebastián, 14 agosto 2010, vigilia de la Asunción. La mal llamada Diputación Foral de Guipúzcoa ha colocado ayer en la fachada del palacio que ocupan una copia de la placa que fue retirada, como los lectores de FARO saben, por dos carlistas anónimos el pasado día 8. La celeridad en mantener la ofensa y proclamar la mentira, por parte de quienes detentan el poder provincial gracias al terrorismo y a los acuerdos de la llamada Transición, se explica también por remediar el ridículo en que incurrieron e hicieron incurrir a la totalidad de los medios "oficiales" de España con la versión falsa de los hechos. Empecemos por reproducir el texto que la placa desaparecida exhibía, en español y en euskera batúa. Pedimos disculpas por incluir en uno de nuestros despachos redacción, ortografía e ideas tan penosas:


DECLARACIÓN INSTITUCIONAL

El Tribunal Supremo español, por sentencia dictada en el recurso 6934/05, ha obligado a la Diputación Foral de Gipuzkoa a colocar la bandera española, en contra de su voluntad. Al cumplir dicha sentencia, la Diputación Foral quiere hacer llegar la presente declaración a los ciudadanos y ciudadanas:


Un país es país, con su pasado y su futuro, cuando la mayoría de las personas que lo constituyen lo sienten como tal. Un símbolo es sólo un símbolo: un logo, una porción de tela, unos colores. En ocasiones, las enseñas se convierten en símbolos del anhelo de un pueblo. Es entonces cuando cobran utilidad, al convertirse, sencillamente, en activadores de sentimientos propios de identidad.

Cabe también que las enseñas no representen los anhelos de un pueblo, sino que sean impuestas por la ley de la fuerza, por la fuerza de la ley. También entonces cumplen su función, pues se convierten en símbolos de la imposición, recordatorios de las carencias de nuestra convivencia.

La bandera española es un símbolo impuesto bajo amenaza de sanción en la institución superior de Gipuzkoa. En contra de la voluntad mayoritaria de los guipuzcoanos y guipuzcoanas, en contra de la capacidad decisoria de sus representantes. Ello constituye una falta de respeto a la voluntad popular, una negación del derecho a decidir libremente. He ahí la bandera, símbolo de esta situación, puesta por quien no desea hacerlo, a la que el viento ondea con ironía.



El tercer párrafo es el único que puede salvarse, si se aplica precisamente a la ikurriña, bandera del Partido Nacionalista Vasco, inventada por Sabino Arana a imitación de la Union Jack que impuso a Inglaterra y Escocia el usurpador Guillermo de Orange; aunque su uso como bandera de la "comunidad autónoma de Euskadi", creada ésta en 1978, recuerda más bien a otras imposiciones de banderas de partido como banderas "nacionales", como la roja con una esvástica negra sobre un círculo blanco que representó a Alemania durante el dominio nacionalsocialista, movimiento éste al que el "demócrata ex cristiano" Partido Nacionalista Vasco trató de acercarse e imitar en su tiempo.

Porque la imposición de la ikurriña, así como la del resto de la disparatada política que sufre Guipúzcoa, sólo se explica por el terrorismo de ETA, el asesinato de centenares de guipuzcoanos a manos de los separatistas, el forzado destierro de decenas de miles de naturales de Guipúzcoa, el control de la enseñanza y la corrupta red clientelar del nacionalismo, auxiliado por el PSE-PSOE y por la extinta UCD (ahora integrada en el PP).

Como para testimoniar la profunda unanimidad de los que en Guipúzcoa y en España detentan el poder político y mediático, los medios que suelen considerarse de distinto signo --desde el etarra Gara hasta el liberal derechista Libertad Digital-- han seguido repitiendo sobre este caso las mentiras oficiales, cuyo mejor expositor ha sido el periódico peneuvista Deia. Como relató FARO y resulta fácilmente comprobable, ni las respetables personas que la prensa ha puesto en el punto de mira fueron nunca detenidas, ni se les ocupó la placa desaparecida, que desaparecida sigue. Lo cual sirve para ilustrar que nadie puede fiarse para su información de los medios del sistema --prensa escrita o electrónica, radio y televisión--, sino más bien de los medios, en la actualidad modestos, de la Contrarrevolución. Además de nuestra propia agencia, en el área Marcadores de FARO se encontrará una selección de éstos.



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