CUANDO CAÍN DEVORÓ A SUS PADRES
Son la generación NINI (elevada a la enésima potencia). Viven sin Dios, ni Patria (grande), ni pudor, ni jerarquía, ni otras tantas premisas que se les antojan de antaño. Tampoco sin tajo, ni techo. Fueron maleducados durante décadas, en las escuelas de la democracia, donde el profesor, ya no era un profesor, si no un colega con el nivel C de catalán en regla. Donde la filosofía podía ser canjeada por un taller de condones, y pasar de curso sin pegar palo al agua, era un derecho para no traumatizar su crecimiento. Nadaron el la abundancia material y simbólica, sin guardar la ropa, y sus progenitores -no siempre presentes- les hicieron creer que eran el ombligo del mundo. Les subvencionamos las universidades que expendían títulos como churros. A los que no llegaban al cinco, siempre les quedaría Operación Triunfo o el Gran Hermano. Cuando salieron a la calle en busca de trabajo, solo encontraron indiferencia y miseria. Entonces, el sueño se transformo en pesadilla.
Algunos hijos de Caín, borrachos de impotencia zarandean, agreden y persiguen a los padres de la micropatria en los jardines del Zoo de Barcelona. Las bestias con traje de Armani son cazadas por los perroflautas tuneados para la ocasión. Por primera vez, no sólo los políticos de PP, de Ciudadanos o de Plataforma per Catalunya, son recibidos a golpe de lapo. Por primera vez, los salvadores de la patria con carné de primera categoría, son linchados públicamente como violadores del verso libre. Saltan las alarmas. La maquinaria del poder filtra los primeros señuelos de distracción: los NINI indignados no viven en Sant Gervasi o la Bonanova (donde moran los Laporta, los Mas y los Pujol). Son del extrarradio, porque durante la cacería no empleaban la lengua vernácula de Pla o Verdaguer. Son los otros catalanes, los cholos, los protagonistas de la razzia delante del Parlament. Mal vamos, si sus señorías a lo único que llegan son a estas teorías conspirativas de taberna de pa amb tomàquet. Porque parece ser que mientras entre la turba no se encuentren alumnos de ESADE, miembros y miembras del Consejo de administración de la Caixa o votantes cautivos del conservadurismo asimétrico y abortista de CiU, el país sigue inmaculado y a resguardo de toda reflexión colectiva.
De encontrarme allí esa mañana, os juro por mi madre que abró más de una cabeza cantando el Segadors y la Moreneta. Y al ciego de Convergencia le hago tragar el palo de lazarillo del Segre y vendo el perro en Ebay. He dicho.
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