Típico muñeco de paja, simplista y absurdo que lleva fuerza retórica, pero que carece de una reflexión filosófica y teológica válida.
¿Qué tiene que decir la Biblia al respecto?
1.- Dios a creado seres libres, con capacidad de autodeterminarse. Así se desprende lógicamente de diversos versículos bíblicos, (Deut. 30:19, Jos 24:15, Is 56:4, Sal 25:12, 119:30, 173). Por ejemplo, escribe Salomón:
"He aquí, solamente esto he hallado: que YHWH hizo al hombre recto, «pero ellos» buscaron muchas perversiones"
-Eclesiastés 7:29
Esto, nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Por qué Dios dotó al hombre de libre albedrío, en vez de determinar sus acciones y evitar de esta forma que pecaran?
El hecho es que dicho escenario implicaría que no fuéramos verdaderamente seres humanos. No tendríamos la capacidad para tomar decisiones ni para amar libremente.
Este escenario hubiera requerido la creación de robots capaces de actuar solo conforme a lo que estaban programados, como esas muñecas que hablan cuando tiramos de una cuerda y dicen: «Te amo» {1}
Paul Litle señala que con dicha muñeca «no habría insultos, jamás habría conflictos ¡nadie diría ni haría nada que pudiera entristecerte! Pero, ¿quién querría vivir en ese estado? Tampoco existiría la posibilidad del amor. El amor no puede programarse; debe expresarse libremente. Dios quería que Adán y toda la humanidad mostraran amor eligiendo libremente la obediencia. Por eso, Dios le dio a Adán y a todos los demás seres humanos el libre albedrío.
Geisler tiene razón cuando dice que «el amor forzado es una violación; y Dios no es un violador divino. No hará nada que coaccione las decisiones de los hombres».{2} Una elección libre, sin embargo, deja abierta la posibilidad de una elección errónea. Como lo expresa J.B. Phillips: «La maldad es algo inherente al riesgo implícito en el don del libre albedrío». {3}
Igualmente Norman Geisler y Jeff Amanu, señalan: «Mientras que Dios creó el hecho de la libertad, son los humanos los que ejercen los actos de la libertad. Dios hizo posible el mal, las criaturas lo hicieron efectivo». {4} Sin libre albedrío, dice C. S. Lewis: "viviríamos en un mundo de juguete que solo se mueve cuando él tira de la cuerda" {5}
Así pues, vemos que el don de la libertad, exige la posibilidad del mal.
2.- Dios ha creado a seres moralmente responsables:
Toda decisión, tiene una consecuencia aparejada, ¿Verdad? Si usted decide lanzarse desde un edificio, esa es su libre decisión, pero una vez que llegue al piso usted recibirá la consecuencia de su decisión, es decir, la muerte. Usted determina la decisión, y la decisión trae aparejada una determinada consecuencia.
Así mismo, cuando usted decide de manera libre y voluntaria cometer un delito, los tribunales de justicia le asignarán una determinada pena, ¿Por qué? Porque usted abusó de su libre albedrío. A este respecto, Henrique Cury, abogado y profesor de derecho penal, señala lo siguiente:
"La doctrina chilena postula, como fundamento material de la culpabilidad, a la persona como ser libre y en consecuencia responsable. Esta concepción además de ser importante en nuestra cultura occidental, encuentra reconocimiento en el derecho internacional público, en diversas constituciones, donde se sientan las bases de los poderes públicos, el estado de derecho y las garantías de los ciudadanos. (...) La culpabilidad es el fundamento de la pena. En este sentido, el estado puede sancionar a sus miembros porque siendo libres, esto es, pudiendo determinarse por su «libre albedrío», escogen realizar actos ilícitos. Se castiga debido a que son responsables personalmente por un acto realizado por su propia decisión" {6}
En consecuencia, sin libre albedrío, el sistema penal se derrumbaría y nadie, podría ser sancionado, pues los crímenes, violaciones, y demás atrocidades, serían determinados por nuestra naturaleza y no por un acto libre de voluntad. Seríamos meras "víctimas" de nuestros impulsos, lo cual a todas luces es absurdo e insostenible.
Ahora bien, si nosotros, seres humanos —con todas nuestras falencias—, erigimos todo un sistema jurídico para castigar a aquellos que a través de su libre albedrío deciden cometer actos ilicitos, ¿Cuanto más el creador, legislador y juez del universo?
Dios no les da el libre albedrío a las personas para que "hagan lo que quieran" como falazmente señala el post, Dios les da el libre albedrío a las personas, para que puedan decidir libre y voluntariamente amarle. Así lo declaran las escrituras:
"Ahora, pues, Israel, ¿qué pide YHWH tu Elohim de ti, sino que temas a YHWH tu Elohim, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a YHWH con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de YHWH y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que te vaya bien?"
-Deuteronomio 10:12-13
Usted es libre de escoger lo que le plazca, pero si usted escoge rechazar a Dios, usted se aparta voluntariamente del bien supremo y obtiene en su lugar las devastadoras consecuencias.
Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
-Juan 14:6
¿Qué está diciendo el señor Jesús?
Al decir: "Yo soy el camino"
Él está diciendo: "Usted está PERDIDO"
Al decir: "Yo soy la verdad"
Él está diciendo: "Usted está engañado"
Al decir: "Yo soy la vida"
Él está diciendo: "Usted está muerto, en sus delitos y pecados"
Al decir: "Nadie viene al Padre, sino por mí" Él está diciendo: "Yo soy tú única esperanza"
La pregunta es, ¿Qué decidirá usted mi estimado amigo?
-Apolos-
Referencias:
{1} Paul E. Little know why you believe [Sepa por qué cree] intervarsity press, downers Grove, IL, EE.UU., 1975 p. 81
{2} Norman L. Geisler y Ronald M. Brooks when skeptics ask [Cuando los escépticos preguntan] Victor, wheaton, IL, EE.UU., 1990, p. 73.
{3} Paul E. Little know why you believe [Sepa por qué cree] intervarsity press, downers Grove, IL, EE.UU., 1975 p. 87
{4} Norman L. Geisler y Jeff Amanu, Evil, New Dictionary of Theology [La maldad, Nuevo Diccionario de teología], ed., Sinclair B. Ferguson y David E Wright, InterVarsity Press, Downers Grove, IL, EE.UU., p. 242.
{5} C. S. Lewis, Mero cristianismo, Madrid: Ediciones Rialp S. A., 2001.
{6} Henrique Cury, "Derecho penal: parte general" Universidad católica de chile, 2005
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