El rosario de Ampère surtió más efecto en mí que todos los sermones
Un joven de unos dieciocho años llega a París. No era un incrédulo, pero su alma se acercaba a eso que el P. Gatry llamaba una crisis de fe. Un día, el joven entró en la Iglesia de Saint Étienne du Mont (situada en el corazón del casco histórico de la ciudad) y vio arrodillado en un rinconcito, cerca del santuario, a un anciano que recitaba piadosamente su rosario. Se acercó y reconoció a Ampère*, quien representaba para él la ciencia y el genio viviente.
Verlo ahí, rezando con tanta piedad, le conmovió hasta el fondo del alma, se arrodilló también él, sin hacer el menor ruido, detrás del maestro, y la oración y las lágrimas brotaron a borbotones de su corazón. Fue la victoria de la fe y del amor de Dios. Y Ozanam, así se llamaba el joven, declara enseguida: « El rosario de Ampère, surtió más efecto en mí que todos los sermones».
(*) Andrés María Ampère (1775, 1836), reconocido matemático y físico francés, fundador del electromagnetismo.
A. Larthe-Ménager:
"André-Marie Ampère en Los contemporáneos", t. 4, (original en francés)
UMM - Solo[tt_news]=9944
Marcadores