Debemos siempre tener clara una cosa: El Hombre como criatura "animal" es una parte de la Naturaleza y está sujeto, quiera o no a sus leyes, que son también leyes divinas. Pero el Hombre, como criatura "espiritual" es decir, dotado de un alma inmortal, no forma parte de la Naturaleza física. Es de "otra" Naturaleza. Si solo fuésemos una parte más de esta Creación, deberíamos, por imperativo moral, reducir nuesta vida a la de recolectores-cazadores y no salir de ahí. ¡ A ver que ecologista-naturalista admite esto ! Porque si fueran consecuentes hasta el último extremo con sus doctrinas, es lo que deberían hacer: vivir como un sioux o un esquimal, pero todos viajan en avión y tienen teléfono móvil, amén de muchas otras cosas de su odiada "civilización". Pero Dios nos dijo ya anes de la Caída "Creced y multiplicaos y hechid la tierra y dominad sobre ella (la cita bíblica no es literal), lo que implica que Dios no nos ha querido como un grupito de animales más con la diferencia de hablar o reir, sino como guardianes y cooperantes en su Creación, porque estamos hechos a su imagen y semejanza. Ahora bien, lo que sucede con la Naturaleza es que no la administramos como Dios quiere, es decir, abusamos de ella como consecuencia de nuestra situación de pecado porque nuestra naturaleza humana "ha caído". Por eso, no hace falta ser ecologista para respetar y amar lo que Dios nos dio, sino solamente cumplir sus mandamientos. Ya en el primero se nos dice "Amar a Dios sobre todas las cosas" pero este amor al Creador implica ya por sí mismo respetar esta Creación suya, tierra, aguas, animales y vegetales, Creación que, aunque degradada por el pecado y sobre la que, por misteriosa permisión divina, reina "el Príncipe de este mundo", sigue siendo obra de Dios y algún día también será redimida, tal como está escrito en los Profetas y en Apocalipsis.
En definitiva: El ecologismo sobra y mucho más aún el naturalismo panteista. La Ley Natural, escrita en nuestros corazones y la Sobernatural que conocemos por la Revelación, son suficientes para no cometer, si nos atuviéramos a ellas, los desmanes que se cometen contra los hombres, los animales y las cosas.
Así que ojo con los mensajes subliminales de ciertas peliculitas.
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