En efecto, ese es el nombre del que me habían hablado en algunos sitios, aunque con posicionamientos locales similares, ¡je,je,je,jeeee!
En cuanto a lo otro, pues tenemos el arroz con leche (insuperable, lo he comido en muchos lugares, incluída Asturias, y como en el País Vasco no hay comparación posible alguna) las natillas con bizcocho, el flan de huevo (uno de los más característicos de los caseríos, ¡extraordinario!), los rellenos de Vergara, los "Vasquitos y Neskitas" ( caramelos de café con leche y almendras y trufas de nata y de chocolate) de Vitoria, cuyos propietarios allá por... tenían a uno de sus hijos que era compañero y amigo mío del colegio y siempre llevaba en la cartera una bolsa llena de ellos. Las manzanas asadas, la mamiya o cuajada, por supuesto los inevitables quesos ahumados estilo Idiazabal, o la habitual bollería, pastelería ( ¡qué merengues! ), pastas, etc., propias de cada localidad.
Un campo de la repostería que se está desarrollando desde hace ya una veintena de años, es el de los helados. Así, en san Sebastián han surgido toda una serie de heladerías con producción propia que nada tienen que envidiar a los ya clásicos italianos.
No obstante, el plato fuerte de la cocina vasca, en la que esta es insuperable, son los pintxos. Luego, hay platos que he encontrado que nadie es capaz de superar en su elaboración: txipirones en su tinta y el besugo asado. Las famosas kokotxas a mi no me gustan y tampoco me entusiasma el bacalao al pil pil, por citar dos ejemplos. Un tipo de legumbre, igualmente insuperable en textura, sabor y preparación, es la alubia negra. Más aún, he intentado cultivarla en casa, en pequeños parterres y ha sido inútil, tiene que ser allí y, por cierto, el kilo de esta extraordinaria variedad, con pintitas blancas y cuando es nueva alcanza precios inconcebibles.
Pese a quien pese, la cocina vasca en general tiene fama mundial, ¿por algo será, digo yo ?
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