Re: La desindustrialización de España - EL DISPARATE ECONÓMICO (por Roberto Centeno)
Y respecto a "las Batuecas", expresión muy de su estilo, según he ido pudiendo comprobar de cómo se dirige a los demás cuando le llevan la contraria a su dogmatismo ideológico, aparte de guardárselo para usted y a mi se dirige usted con respeto, pues tiene que ver con el HECHO CONSTATADO; CONSTATABLE Y OBJETIVO de que la industria armamentista siempre ha movido grandes sectores económicos, ¡¡¡ vaya otro descubrimiento !!!, y, en aquellos años la industria española era una mierda, ¿lo entiende usted ahora?. Mientras que la realidad nos muestra que España era un país agrario y agrarista de grandes latifundios en el Sur y pequeño minifundismo en el Norte. Por otro lado, también podemos destacar el eufemismo de la "pequeña y mediana industria nacional",base de nuestra economía durante siglos, ¡¡¡siglos !!!, porque aquí no hubo nunca una revolución industrial que transformase las estructuras productivas. Y si de encuestas se trata, hasta para quienes tenían un puesto en El Rastro figuraba en su DNI "Profesión: Industrial", eso lo he visto yo con mis propios ojos. Ahí tiene usted su 30% liberal. De traca.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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