Lección 2: La objeción de los "ortodoxos"
Una vez que esté aclarado en mente el esquema básico de la lección anterior, ya podremos pasar a la objeción principal de los economistas "ortodoxos" en contra de la existencia de una escasez crónica de poder de compra inherente al sistema ecónomico, tal y como es actualmente regido por el sistema financiero.
Antes de presentar esa objeción principal, mencionaremos una objeción previa de menor importancia que realizaban los "ortodoxos". Vimos en el esquema de la lección anterior que en el intervalo temporal número 4 la población de la comunidad, en su función consumidora, sólo recibía 100 € para poder comprar bienes finales o de consumo con valores en precios de 400 €. Algunos "ortodoxos" objetaban a esto que, en realidad, no existía una deficiencia de poder de compra ya que todo pago B (pago hecho a otras organizaciones productivas), en última instancia, acaba convirtiéndose, tarde o temprano, en un pago A (pagos que distribuyen poder adquisitivo a la población). De esta forma, podemos observar en el esquema de la lección anterior que si sumamos los pagos A de los cuatro intervalos temporales (100 + 100 + 100 + 100) efectivamente obtenemos un total de poder adquisitivo por valor de 400 €, con lo cual no habría disparidad entre la cantidad de poder adquisitivo distribuida y la cantidad total de los precios de los bienes finales puestos a la venta al público en el intervalo temporal 4.
La clave para responder a esto proviene de las palabras, antes subrayadas, tarde o temprano. Es decir, se trata de un problema temporal. Y es evidente que la población no va a ir ahorrando ese poder adquisitivo obtenido en los intervalos temporales anteriores a la puesta en venta de los bienes finales, sino que los irá gastando la mayor parte durante esos mismos intervalos temporales en la compra de bienes finales o de consumo para atender a las necesidades inmediatas del momento. Era tan obvia la respuesta a la objeción que los "ortodoxos" rápidamente dejaron al margen, inteligentemente, esta débil crítica para pasar a continuación a la objeción principal (a la que antes he aludido) y que, ahora ya sí, paso a desgranar.
Lo que los economistas "ortodoxos", entonces, objetaron fue que, no importaba tanto que en cada intervalo temporal se incurriera en una cantidad total de costes mayor que la cantidad total de poder adquisitivo distribuido en ese mismo intervalo temporal, siempre y cuando la cantidad de poder adquisitivo distribuido en el intervalo temporal fuera solamente igual a la cantidad total de los costes en precio de los bienes finales o de consumo puestos a la venta durante ese mismo intervalo de tiempo.
Para entender mejor esto, voy a recuperar uno de los diagramas que adelanté en el primer mensaje del hilo, y el cual constituye un desarrollo con respecto al esquema básico de la lección anterior. Véase el siguiente diagrama:
Diagramas credito social.doc
Como se puede observar, junto con la primera línea de producción de botas de cuero del esquema básico anterior (representado por las casillas de color azul) hemos añadido otras 4 nuevas líneas de producción (en otros cuatro colores distintos) de nuevas partidas de producción de botas de cuero iniciadas respectivamente en los intervalos temporales 2, 3, 4 y 5.
Como se puede observar, en todos los intervarlos temporales se incurre en una cantidad total de costes (costes de bienes intermedios o de capital + costes o precios de los bienes finales o de consumo) mayor que la cantidad total de poder adquisitivo distribuido (es decir, pagos A) durante cada uno de esos mismos intervalos de tiempo. Ahora bien, se puede observar que en los intervalos temporales números 4 y 5 se produce un fenómeno curioso: se da la circunstancia de que el total de poder adquisitivo o pagos A distribuidos a la población durante esos dos intervalos temporales (originados por la producción tanto de bienes de capital como de bienes de consumo) coincide con el coste en precios total de los bienes finales o de consumo puestos a la venta al público durante esos mismos dos intervalos temporales; esto es, que en esos dos intervalos temporales no hay deficiencia de poder de compra, ya que en todos los procesos productivos que están ocurriendo simultáneamente durante esos dos intervalos temporales se está distribuyendo a la población un total de 400 €, y la cantidad total de los precios de los bienes finales puestos a la venta en dichos dos intervalos temporales es de 400 € también.
Y ésta era precisamente la objeción que los "ortodoxos" presentaban a Douglas como prueba de que no necesariamente ha de haber una deficiencia de poder de compra inherente al sistema económico actual, tal y como es regido por el actual sistema financiero. Los "ortodoxos" decían que en la realidad cotidiana, no nos encontramos en una fase de iniciación de producción o en una fase de finalización de producción, sino que nos encontramos siempre en fases intermedias en donde la continua producción de bienes intermedios o de capital suministra, en todo intervalo temporal, la cantidad de poder adquisitivo suficiente para liquidar los precios finales de los bienes puestos a la venta durante esos mismos intervalos de tiempo. Lo único que hay que hacer es, simplemente, que no haya una finalización general de la producción continua de bienes de capital para poder mantener, permamentemente, este mismo estado de cosas.
En el ejemplo del diagrama anterior vemos que se paraliza o finaliza la producción de botas de cuero a partir del intervalo temporal número 6, dando así lugar a que se manifieste exteriormente de nuevo (como ocurría en el esquema básico de la lección anterior) la deficiencia de poder adquisitivo, que existía de manera latente, a medida que van sucediéndose los intervalos temporales posteriores al intervalo temporal número 6 (que es donde se produce esa finalización de nuevas líneas de producción de botas).
Lo que dicen los "ortodoxos" es que, para que dicha deficiencia de poder adquisitivo no se manifieste exteriormente, es necesario, pues, que no se ralentice o finalice la generación de nuevas líneas de producción, sino que éstas estén en continua generación a partir de la iniciación de nuevas líneas de producción, en los subsiguientes intervalos temporales, de manera permanente.
Sin entrar por ahora a analizar las ricas implicaciones que surgen acerca del carácter económicamente "sano" que pueda tener un sistema económico (con su sistema financiero adyacente) que obligue a la población a tener que integrarse en la producción de un Aeropuerto en Ciudad Real como condición previa para poder adquirir la comida de la semana en un supermercado; digo, sin entrar por ahora en analizar esto, quedémonos por ahora con la esencia de la objeción de los "ortodoxos" y de su "solución", antes mencionada, al problema de la deficiencia crónica de poder adquisitivo, porque esto nos dará la clave en la siguiente lección para entender el por qué de las políticas económicas-financieras que han venido siguiendo los gobiernos y regímenes políticos occidentales (de cualquier color: tecnocrático, demoliberal, comunista, etc...) para poder cumplir este objetivo planteado por los "ortodoxos", así como la falacia esencialmente subyacente al mismo.
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