Re: Ley Antitabaco: ¿A favor o en contra?
Mi voto ha sido negativo, si bien recomiendo no fumar y no hacer fumar a los no fumadores. Pero he votado en contra porque es una ley represiva que afecta a las libertades individuales, libertades que no han sido enseñadas a la ciudadanía sobre qué parte de ellas se corresponden a derechos y qué parte a obligaciones. Cualquier persona tiene el derecho individual a ser fumador o a no serlo, pero en ambos casos debe de estar muy bien delimitado el espacio en el que se puede fumar y aquél en el que no. De dicho modo, también forma parte de la libertad del profesional de la hostelería decidir si en su local se fuma o no se fuma. Ya tiene un derecho reconocido de admisión, por tanto y por extensión, debería poder "admitir" al fumador o no admitirlo, según su criterio pues para eso el local correspondiente es suyo y paga los debidos impuestos, pero siempre advirtiendo en lugar bien visible la situación: "bar, restaurante, pub, etc., para fumadores" o bien "bar, restaurante, pub, etc., en el que NO se puede fumar". Estos son aspectos sociales que también se pueden ampliar al efecto estético que produce ver a alguien fumando, pero no se puede perseguir al fumador, se le puede hablar y recomendar que lo deje, pero siempre desde el respeto hacia su persona y la consideración hacia la dependencia que tiene.
Respecto a otras consideraciones, es droga, sí lo es, pero no es peor que el alcoholismo de efectos mucho más destructivos para quien lo padece y para la sociedad. A un fumador se le puede tolerar en casa o en el trabajo, pero a un alcohólico que no pone remedio a su situación no. Tampoco es peor que otras drogas que alteran la personalidad, que anulan al sujeto o, literalmente, lo destruyen. Por ello, no se pueden cargar las tintas contra los fumadores tal y como se ha procedido, es absolutamente discriminatorio y la pregunta es ¿por qué no se persigue el tráfico y consumo de drogas duras en la misma proporción y medida? Se realizan muchas operaciones policiales, es verdad, pero porque dicho tráfico no pasa por Hacienda. En cambio, es absurdo perseguir el consumo de tabaco y cobrar muchos dividendos a la par. Eso se llama hipocresía política.
Ahora bien, fumar es, en efecto, algo tonto, sucio e insano además de caro. Yo fui fumador hasta hace 9 años. Un día me levanté con un gripazo de los que te dejan hecho unos zorros y me pasé una semana en cama. Por supuesto en esos días el tabaco ni olerlo hasta que pude volver a respirar. Es entonces cuando tome la decisión "de probar" de intentar ver "qué pasaba si no encendía un cigarrillo" ¡y funcionó!
Tenía una idea muy clara de que no pensaba sufrir el síndrome de abstinencia y para ello guardaba una cajetilla sin abrir en un cajón. Si era preciso encendería un cigarro o diez, pero si no lo era allí se quedaría. Mientras tanto seguí gastando el dinero de cajetilla y media diaria, pero lo acumulaba primero en una hucha y cuando acumulaba cierta cantidad, compraba "aquello que nunca había podido con anterioridad..." y hay que ver cuántas pequeñas cosas se pueden comprar así. De ese modo llegué a cumplir un año sin tabaco, al principio había tenido momentos duros, pero entonces venían en mi ayuda --involuntaria e inconscientemente-- los fumadores que pillaba por ahí. Iba por la calle y me entraban ganas de fumar, veía a alguien con el cigarrillo dando bocanadas y con todo el disimulo me acercaba para olfatear el humo... ¡¡¡ qué horror !!!
¡cómo apestaba! y se me quitaban las ganas, auténtico, se me pasaban como por encanto. Pues bien, me di cuenta de que había llegado el momento de la gran prueba, de afianzar en serio la nueva situación de ex-fumador. Solicité un crédito a un Banco y con el dinero que hasta un año atrás gastaba en tabaco mensualmente me compré un coche. En realidad tenía que añadir algo a los vencimientos, pero con el dinero que tiraba, quemaba, antes podía pagar alrededor del 70% de cada plazo. Así se me planteó la situación de que "o coche o tabaco" Naturalmente elegí el coche, pues éste además era uno de esos caprichos que nunca había podido soñar con tener sólo con mi sueldo de docente. Hoy lo tengo entre algodones en el garage, lo uso "los domingos"
y lo saco a pasear, también lo disfruto en viajes, excursiones, cenas, bodas, comuniones y, ocasionalmente, por el sencillo capricho de conducirlo.
Han transcurrido 9 años, el coche quedó totalmente pagado, no me queda ni un gramo de ganas de fumar otra vez, lo logré sin traumas y sin especiales dificultades, no he vuelto a tener una gripe, casi ni un catarro, no me acuerdo lo que es toser, estoy aguantando la crisis porque no tiro el dinero, me gusta pasear y me gusta pedalear con la bici, no me fatigo ni me agoto, mis pulsaciones bajaron de estar entre 80 y 90 a 60 ó 65 habitualmente, recuperé mi olfato, recuperé mi sentido del gusto...¡una maravilla! Pues aún así no soy partidario de perseguir a nadie por ser fumador, por eso estoy en contra de una ley totalitaria, vergonzante, humillante, persecutora e injusta. A la persona que no tenga fuerza de voluntad para dejar ese vicio hay que ayudarla y si se tarda diez años en conseguirlo, como si son veinte.
Última edición por Valmadian; 22/10/2011 a las 01:44
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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