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Tema: España e Inglaterra

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  1. #1
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    Re: España e Inglaterra

    Durante 1588 el conflicto de España con Inglaterra se saldó con el fiasco de la Armada Invencible
    Pedro Luis Chinchilla acaba de publicar un estudio sobre la falsedad que hemos arrastado durante años, diciendo que ese era un término que nos pusieron los ingleses para burlarnos de nosotros.
    Resulta que no es así. Su estudio lo podéis leer en su web de armadainvencible.org

  2. #2
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    Re: España e Inglaterra

    EL VERDADERO ORIGEN DEL NOMBRE «ARMADA INVENCIBLE»


    Pedro Luis Chinchilla


    ¿Cuántas veces has escuchado que el término de “Armada Invencible” es una mofa inglesa a los sucesos de la Armada Española de 1588? ¿Sabías que los ingleses muy rara vez utilizan ese apelativo y que, sin embargo, es el más esgrimido utilizado en España para referirnos a ella?


    Se atribuye a William Cecil (1520-1598), Barón de Burghley, consejero y mano derecha de Isabel I, el mofarse de la Armada Española con dicho término en un tratado propagandístico.

    La “Copia de una carta mandada desde Inglaterra a don Bernandino de Mendoza, embajador en Francia del Rey de España, declarando el estado de Inglaterra contrariamente a la opinión de don Bernandino y todos los demás partidarios de los españoles”, publicada en septiembre de 1588, poco después del paso de la flota española por el Canal, ha sido para la historiografía, el motivo injustificado de esa acusación.





    En realidad, este panfleto no es más que la respuesta a otro, publicado en Amberes y distribuido en Inglaterra en junio de 1588, llamado “Una advertencia a la nobleza y al pueblo de Inglaterra e Irlanda sobre las guerras actuales, hecha para la ejecución de la sentencia de su Santidad por el alto y poderoso Rey Católico de España” y escrita por el cardenal católico William Allen, en el que se llamaba a la sublevación de la nobleza católica contra Isabel I.

    Esta guerra propagandística, utilizada por españoles, holandeses, franceses, italianos e ingleses, en formato de pequeños cuadernos impresos y de escasa distribución, se mantuvo desde la organización de la armada hasta meses después de los sucesos acontecidos en el verano de 1588. Sin embargo, esta batalla panfletaria ha lastrado la verdadera historia de la denominación de “Armada Invencible”, durante más de 400 años y, de una manera notable, en la historiografía y cultura española.

    La «Copia de una carta»


    “La copia de una carta”, escrita por Burghley y publicada a finales de septiembre de 1588, simula ser la carta de un clérigo católico inglés al embajador de España en París y tuvo en realidad tres borradores distintos.

    El primero de ellos, escrito sobre el 25 de agosto, aparentaba ser una respuesta directa a los ataques del cardenal católico William Allen (Alano para los españoles) proclamando la unidad de todos los ingleses, católicos y protestantes, ante la amenaza de una invasión.


    La «Copia de una carta» en su edición de 1746

    En el segundo, escrito alrededor del diez de septiembre, reflejando el miedo ante un posible cambio de viento favorable a la Armada Española que le permitiese retomar sus planes, Burghley exagera el plan de preparación y fortaleza de las defensas de Inglaterra (y particularmente de su fuerza naval) con el objetivo de que, una vez publicada, desanimase a los españoles de intentar de nuevo su misión.

    En el tercero, y con la Armada Española ya de regreso a sus puertos de origen, sus miras se dirigen a desacreditar al embajador español en París, don Bernandino de Mendoza, que permanecía ocupado intentando reunir las fuerzas de la Liga Santa contra el rey Enrique III de Francia.

    Las burlas afiladas contra Mendoza reflejan una máxima preocupación de Burghley por la situación en Francia y, de hecho, “La copia de una carta” fue publicada antes en Francia que en Inglaterra.
    Si el cardenal Allen había amenazado a los ingleses de librarlos del yugo de la herejía, falsificando incluso una bula papal en la que a él mismo se le nombraba cardenal de Inglaterra, Burghley defendía que esto no había hecho otra cosa más que encender los ánimos de los ingleses.


    El obispo católico William Allen (Alano para los españoles)

    Frases como “Los españoles ni rompieron ningún mástil ni llevaron a ningún prisionero” o bien que “Cristo había mostrado ser luterano” forman parte del “desengaño” del supuesto escritor de “La copia de una carta” que nunca utiliza en la misma una actitud abiertamente hostil a los españoles, deseando incluso un feliz regreso a la Armada Española a sus puertos de origen.

    Así mismo, en su texto (tanto en los borradores como en la edición impresa), se nombra, sin ningún énfasis especial, el término “invencible” refiriéndose a la Armada:



    “La gran Armada de España estaba preparada para salir de Lisboa, y su fama en la Cristiandad era la de ser invencible y así se publicó en los libros”


    También en este párrafo:



    “de la costa del mar hasta Londres, donde han observado el país y la gente habla maravillosamente del mismo, contando la fama invencible, más allá de la traición de algún gran partido dentro del reino. Pero si todos estos discursos de los que se habla comúnmente de ellos proceden de sus corazones, o si hablan así para complacer a los ingleses, porque son bien utilizados por ellos.”


    Además, referencia sobre el «castillo invencible» de la reina Isabel I:


    “Gente afín a ella, que en verdad se ve ahora, por la gran prueba este año, estar en un fuerte infinito e invencible, así como algunos comienzan a decir, que este propósito por la violencia, por la sangre, por la matanza y por la conquista, no está de acuerdo con la doctrina de Cristo”


    Cuando Burghley recibió las noticias del desastre de la Armada en Irlanda, alrededor del 20 de septiembre, decidió añadir a “La copia de una carta”, que permanecía todavía en la imprenta, una nota “del impresor al lector” (que sin duda escribió el mismo).

    En esa nota se dan detalles de los barcos de la Armada perdidos por el temporal en Irlanda y de cómo el favor de Dios había favorecido a su reina. Incluye además, y copiados de los originales (al parecer literalmente), algunos interrogatorios hechos a algunos prisioneros de la Armada.


    Sello inglés con el término «Armada»

    En realidad, en el texto ideado por Burghley, la mención que se hace de la Armada aclamada por la cristiandad como invencible (recordemos que la batalla de Lepanto se había producido tan sólo diecisiete años antes), es la única alusión que con ese apelativo se le hace

    El “éxito” del epíteto de Burghley (al menos en España, ya que no lo tuvo apenas en Inglaterra) podría considerarse más bien accidental. Es prácticamente imposible que él creyese que esa alusión fuese tomada literalmente (y mucho menos 400 años después).

    Ahora bien, historiadores de la talla de Colin Martin y Geoffrey Parker en su magna obra “La Gran Armada” (título original “The Spanish Armada”) o Robert Hutchinson en su libro “La Armada Invencible” (de título original “The Spanish Armada”), Luis Gorrochategui en su excelente y imprescindible obra “Contra Armada”, o bien el autor de este artículo (antes de elaborar esta investigación), pusimos un énfasis especial en poner a “La copia de una carta” como origen de la burla que supone ese adjetivo a la Armada ya que todos nosotros, cuando nos referimos a la carta de Burghley, citamos que al final de “ La Carta” se incluye la frase:



    “Así termina el relato de las desventuras de la Armada española que solían calificar de INVENCIBLES” (Enfatizando el término en mayúsculas)

    Pues bien, esto es absolutamente falso ya que el original de la misma, publicada por J. Vautrollier a finales de septiembre de 1588 en Inglaterra no termina, de ningún modo, así.
    La traducción italiana de «La copia de una carta»

    Fue en la traducción italiana de “La copia de una carta” donde el toscano Petruccio Ubaldini, calígrafo e iluminador al servicio de Isabel I, incorporó frases y sentencias de su propia cosecha que no aparecían en el original inglés, como es esa frase final que los renombrados historiadores ingleses Colin y Parker atribuyeron, en 1988, al original de Burghley (desconocemos por qué) y que se ha mantenido falsamente, al menos durante los últimos treinta años, citada por otros historiadores.

    Una de las ediciones de Petruccio Ubaldini en honor a Isabel I

    Ubaldini se permitió en la traducción italiana “Commentario del successo dell ‘Armata Spagnola nell’ assalir l’Inghilterra l’anno 1588”, aparte de ese final que no aparece en la edición inglesa, este otro comentario inventado por él y añadido a la traducción italiana:



    “Aunque ese nombre (el de invencible) solo se le permitió durante el poco tiempo que estuvo en el puerto de Lisboa, pues no pasó mucho tiempo antes de que lo perdiera por el desastre sufrido”



    Así pues, tenemos a un italiano de la Toscana (y no a un inglés), enfatizando el apelativo de “invencible” con cierta sorna, algo que no hizo el denostado Burghley.

    Fernández Duro, ya en su obra “Armada Española. Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón” (1895-1903) habla de un posible origen italiano del término, pero errando en la fuente, ya que lo hace en la curia vaticana, atendiendo a lo escrito por John Barrow en 1843 en su “The Life, Voyages, and Exploits of Admiral Sir Francis Drake”.



    Portada del original del original inglés de la «Copia de una carta» de 1588

    Fernández Duro, a su vez, convencido de que el término “invencible” pudo utilizarse en el vulgo (algo que ni está demostrado ni tiene visos de ser verdad) y “con motivo de la expresión que el sarcasmo de los ingleses nos devuelve injustamente” tituló “La Armada Invencible”, su obra de referencia publicada en 1885, al igual que hizo Herrera Oria con «La Armada Invencible» publicada en 1929 haciendo ambos la mayor e importante difusión de este término, mantenido vivo hasta hoy en España.

    “La bula papal”

    Pero eso no es todo, sería también en septiembre de 1588, cuando aparece la impresión holandesa de una bula papal (esta vez real, no como la otra anteriormente falsa publicada por el cardenal católico Allen), donde se hace mención a la llamada «invencible» de la Armada Española.


    La bula papal impresa por Saint Aldegonge con referencia a la «onoverwinnelijk Armada»


    Esta bula papal de Gregorio XIII y renovada por Sixto V, tenía como objeto únicamente declarar como cruzada la guerra de Felipe II contra los turcos.

    Sin realmente nada que ver con el conflicto inglés y sin tratar ésta en ningún momento sobre la Armada Española de 1588, incluye en su portada un comentario en el que se que se dice haber sido descubierta en las manos de un tal “Armando el español, perteneciente a la armada invencible, como así la llaman” siendo este comentario obra del polémico y activista protestaste, Philiph de Marnix de Saint Aldegonge, que añade, también de su propia cosecha, cómo esta bula demostraba la licencia papal a España en su lucha contra los protestantes.

    Agrega también una supuesta declaración encontrada en un barco español acerca de las indulgencias otorgadas por la Santa Inquisición en abril de 1588 y un prefacio también, a la manera de Burghley, acerca de los testimonios de algunos prisioneros españoles de la Armada Española.


    Philiph de Marnix de Saint Aldegonge

    Muy posiblemente, Saint Aldegonge fue uno de los traductores al neerlandés de la carta de Burghley e incluyó, basándose en el párrafo redactado por este último, el apelativo de «invencible».

    La bula, traducida inmediatamente al inglés y publicada por John Wolfe a finales de 1588 copia, así mismo, este comentario: “Armada invencible (como así la llaman)”. Burghley recibiría una copia de esta publicación el 16 de octubre.

    Las dudas surgen sobre el éxito o no de esa denominación de “Armada Invencible”. Un resultado que, a la vista de los hechos, no debería ser tal y como se ha magnificado en nuestro país. Si bien es cierto que pudo obtener cierta popularidad, es un término que cayó muy pronto en desuso en Inglaterra y que nuestros antepasados volvieron a “reflotar” en el siglo XIX.

    Los libelos propagandísticos de esta época, aunque leídos por una élite cultural o política, no tenían una especial difusión. De hecho, sabemos que Saint Aldegonge ni siquiera fue capaz de obtener una copia de “Una advertencia a la nobleza” del cardenal Allen, por lo que tuvo que leerla prestada.

    El nombre de «Armada Invencible»

    Es más, el denominar “Invencible” a la Armada Española en el mundo anglosajón no ha sido, en absoluto, desde 1588 y hasta hoy la nota predominante, siendo el término “Spanish Armada” el mayormente utilizado. Sin embargo, en España se ha dado pábulo a esa creencia durante años.

    Dibujo de Monleón y Torres de 1863 con el término «Armada Invencible». Biblioteca Nacional.Si bien existen grabados y poemas magnificando la “victoria” inglesa sobre la Armada Española de 1588 con la denominación de “Invincible Armada”, como la balada de Archie Armstrong de 1630:



    “With many a fine Bravado, Their are they thought, but it prov’d not, Invincible Armado”

    Lo cierto es que la cantidad de ellos que lo hacen refiriéndose a la misma con el término “Spanish Armada” e incluso simplemente “The Armada” es abrumadora. De hecho el término «Armada» aparece ya en Enciclopedia Larousse de la década de 1880 como acepción adoptada en toda Europa para designar a una gran fuerza naval.


    Grabado de Edward Barnard con la leyenda «Invincible Spanish Armada», 1781-83

    Pero también el término “invencible” es usado, al menos, en un escrito muy poco posterior al desastre de la Armada Española de 1588.

    Así lo hace el padre Pedro de Ribadeneira en su «Tratado de la tribulación» de 1589 y tan sólo unos meses después que Burghley:



    «Una armada grande y poderosa, y que parecía invencible, aprestada para volver por la causa de Dios y su santa fe católica, y acompañada de tantas oraciones y plegarias y penitencias de sus fieles y siervos, se haya deshecho y perdido por una manera tan extraña que no se puede negar, sino que es azote y severo castigo de la mano del Muy Alto».


    Con todos los datos anteriormente, creemos pues, que el término “Armada Invencible” si bien fue usado ocasionalmente en Inglaterra, cuando lo fuese, rara vez se hizo de una manera especialmente histriónica o denigrante

    Han sido las generaciones de historiadores españoles los que han hablado de la Armada como Invencible, aclarando siempre que se trata de un término inglés para nuestro escarnio, lo que ha hecho tal mella en nosotros que ha acabado por convertirse en nuestra propia denominación.

    Muletillas como “la mal llamada Armada Invencible” se han usado (y se usan) hasta la saciedad, mientras que se aclara siempre a su vez que en realidad su nombre fue “Gran Armada” o “Felicísima Armada” o “Gran y Felicísima Armada”, algo que, como veremos, tampoco es en absoluto cierto.

    La Gran Armada, La Felicísima Armada, la Gran y Felicísima Armada, la Empresa de Inglaterra o La Armada Invencible.



    Edición de las fuerzas embarcadas en Lisboa con el nombre de «Felicísima Armada»

    En una ocasión, de cuantas que hubo, en la publicación hecha en Lisboa el 9 de mayo de 1588, acerca de relación de la gente embarcada en Lisboa, se la llamó «Felicísima Armada»; denominación que desaparece, por cierto, en la reedición de ese documento que se hace en Madrid ese mismo año. De hecho, el apelativo de “Felicísima” se empleó también para la una de las flotas de Don Álvaro de Bazán, por lo que ese nombre no es exclusivo de la Armada Española de 1588.



    Edición madrileña del mismo texto sin el término «Felicísima»

    La denominación de “Gran Armada” tampoco es exclusiva de esta Armada. Felipe II habla en sus escritos de “una gruesa armada” o de “una gran armada” apelando exclusivamente a su tamaño y, en ningún caso es una denominación privativa a la Armada Española de 1588. Gran Armada es, además, un término que también fue utilizado por los ingleses en algunos grabados haciendo referencia a «The great Spanish Armada» (la enorme Armada Española).


    Carta de Felipe II donde habla de juntar una «gruesa Armada»

    El apelativo de “Gran y Felicísima Armada” no aparece en ningún documento original del periodo que hayamos podido encontrar haciendo alusión esta Armada, por lo que es prácticamente imposible que fuese llamada de esa manera.

    La “empresa de Inglaterra” es un término utilizado en la época, al igual que cualquier otro operativo bélico emprendido, tal y como se refleja, por ejemplo, en “la empresa contra los turcos”. En realidad, “la empresa de Inglaterra” es una amalgama de acciones diplomáticas, logísticas y operacionales que tampoco hace una alusión intrínseca a la Armada, al igual que los términos “cuestión de Inglaterra” o “jornada de Inglaterra”, también utilizados en la época.

    Ateniéndonos a los documentos originales, la Armada Española de 1588 es llamada “el armada” (casi siempre en masculino). En toda la correspondencia y documentos referidos a la Armada Española escritos tanto por Felipe II, el duque de Medina Sidonia, Recalde, Leyva y todos los participantes españoles en la contienda el nombre empleado es “el armada”.


    Grabado inglés de 1786 con el término «Spanish Armada»

    La designación de “Armada Invencible” es sobre todo utilizada en España para referirse a esta Armada en particular y así la han llamado desde Cesáreo Fernández Duro, Carlos Gómez Centurión, Antonio Luis Gómez Beltrán en su magnífica obra “La Invencible y su leyenda negra”, Herrera Oria, el duque de Maura y muchos otros, algo que no debería sorprendernos ya que, en realidad, la Marina Real Inglesa no pudo derrotar a la Armada Española y esta regresó a España con un 75% de su fuerza operativa.



    Medina Sidonia hablando de la «Real Armada y ejércitos de Su Majestad»

    De hecho, el término “Armada Invencible” es el más usado en España (con abrumadora superioridad) para referirnos a la Armada de 1588. Los datos de las búsquedas de Google así lo demuestran. De los aproximadamente 9000 españoles, que buscan información sobre estos sucesos históricos, 8900 teclean la palabra “Armada Invencible” en la barra de su navegador y apenas 100 lo hacen por “Gran Armada”.


    Gráfica comparativa de las tendencias de búsqueda en España de los términos «Armada Invencible», «Gran Armada» y «Felicísima Armada».Particularmente interesante es el hecho que la mayor parte de la bibliografía inglesa se refiera a la Armada Española de 1588 como “Spanish Armada” mientras sus títulos son traducidos al español como “Armada Invencible”; así, en las obras de Hutchinson, Garret o Carrol, o como “Gran Armada” en el caso de las traducciones de Martin y Parker.

    De las, aproximadamente, 20000 búsquedas mensuales que se realizan en Google desde el Reino Unido para informarse sobre este episodio histórico, apenas 50 de ellas se hacen tecleando en el buscador «invincible armada», siendo «spanish armada» la búsqueda que realiza el usuario y, por lo tanto, como él la llama.

    Gráfica comparativa de las búsquedas en Google UK de los términos «Invincible Armada» y «Spanish Armada».Conclusiones

    Con todos los datos expuestos anteriormente creemos pues que el término “Armada Invencible”, si bien fue usado ocasionalmente en Inglaterra, cuando se utilizó, rara vez se hizo de una manera especialmente histriónica o denigrante. Y si lo hizo ocasionalmente, su halo se perdió con el tiempo.

    Este término, sin embargo, se hizo popular en España a partir del siglo XIX y se ha quedado con nosotros para llamarla así de manera absolutamente mayoritaria, mientras que los defensores de los términos “Grande y Felicísima Armada” “Felicísima Armada” o “Gran Armada” lo hacen más bien con poco rigor.

    Como solución, animo a todos aquellos a los que chirríe el término “Armada Invencible” a usar simplemente el de «Armada de 1588» o, aun mejor, «Real Armada y ejércitos de Su Majestad», apelativo que utilizó el duque de Medina Sidonia y que, además, no olvida a los tercios embarcados, los otros grandes protagonistas de esta historia.


    Bibliografía

    «La Armada Invencible». Cesáreo Fernández Duro. Sucesores de Rivadeneyra. 1885
    «La Batalla del Mar Océano». José Ignacio González-Aller Hierro y otros. Ministerio de Defensa-Armada Española. 2014
    «La Gran Armada». Collin Martin y Geoffrey Parker. Alianza Editorial. 1988
    «Contra Armada». Luis Gorrochategui Santos. Ministerio de Defensa. 2011
    «La Invencible y su leyenda negra». Antonio Luis Gómez Beltrán. Arin 2013 Ediciones. 2013
    «Armada Española. Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón». Sucesores de Rivadeneyra. 1903
    «Un imperio de mártires. Religión y poder en las fronteras de la Monarquía Hispánica», Ajejandro Cañeque. Marcial Pons Historia. Madrid. 2020
    «La Armada Invencible». Robert Hutchinson. Ed. Pasado y presente. 2013
    «Tratado de la Tribulación». Pedro de Ribadeneira. Ed. Imprenta y Fundición de M.Tello. 1877
    «Brags and boast». Propaganda in the year of the Armada. Bertrand T. Whitehead. Alan Sutton Publishing. 1994
    «Don Alonso Perez de Guzman el bueno duque de la ciudad de Medina Sidonia, conde de Niebla …, capitan general del Mar Oceano … y desta Real Armada y Exercito de su Magestad … Lo que ordeno y mando que hagan y cumplan los generales … y qualquier otra gente de guerra y mar que viniere en esta dicha Armada todo el tiempo que durare esta Iornada, es lo siguiente». Biblioteca digital del Congreso de los EEUU. Editor desconocido. 1588.
    «Bad queen bess? Libels, secrets histories and the politics of publicity in the reign of Queen Elisabeth I». Peter Lake. Oxford University Press. 2016
    «Armada Myths: The Phormative Phase». F. Fernández-Armesto. Spanish Armada Symposium. Támesis Books Limites. 1988
    «The copie of a letter sent out of England to Don Bernardin Mendoza ambassadour in France for the King of Spaine declaring the state of England, contrary to the opinion of Don Bernardin, and of all his partizans Spaniardes and other». Copia digital de laBiblioteca de la Universidad de Gante
    » The Impact of Lord Burghley and the Earl of Leicester’s Spanish-Speaking Secretariats». Hannah Leah Crummé. Sederi. 2011
    «Letter from a London Priest to the Spanish Ambassador at Paris». Reedición de «Copia de una carta». J.Millan. 1746
    Semrush. Herramienta de vigilancia competitiva de palabras clave en Internet. Boston, EEUU.
    Google Trends. Herramienta de tendencias en búsquedas por Internet. California, EEUU.

    -Con nuestro agradecimiento a D. Miguel de Avendaño, del Real Instituto Elcano, por facilitarnos la cita de Pedro de Ribadeneira.
    -Con nuestro agradecimiento especial a nuestro mentor y amigo, D. Antonio Luis Gómez Beltrán, autor de la imprescindible obra «La Invencible y su leyenda negra» por sus correcciones a este texto y su inestimable colaboración.
    -Gracias, también, a Celia.









    https://www.armadainvencible.org/el-...da-invencible/
    Última edición por Hyeronimus; 19/11/2020 a las 01:24

  3. #3
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    Re: España e Inglaterra

    En el marco de la guerra colonial de la India y la guerra de independencia de los Estados Unidos, un 9 de agosto de 1780 una flota hispano-francesa al mando del capitán general de la Real Armada Española, Luis de Córdova (derecha), y por orden del teniente general, José de Mazarredo Salazar (izquierda), consiguen capturar 52 navíos con destino al ejército inglés en América del Norte y la India.

    Es considerado el mayor desastre logístico registrado en la historia naval del Reino Unido. Tras conocerse la noticia de la captura del convoy en Londres, la bolsa londinense cayó 18 puntos porcentuales y la compañía de seguros Lloyd's perdió el 60% de sus activos después de afrontar las pólizas.

    La captura del convoy provocó una crisis en las compañías de seguros de guerra en Europa, muchas de ellas entraron en bancarrota por el aumento de las tasas de seguros. En la actualidad se especula que los ingleses hubiesen podido triplicar su fuerza de combate en Estados Unidos o en la India si el convoy no hubiese caído en manos hispano-francesas.

    Desde el 14 de agosto de 1779 la sociedad inglesa se encontraba sumida en pánico por el avistamiento de una flota hispano-francesa en sus costas mientras el ejército británico se encontraba combatiendo en la India y Estados Unidos, sin embargo la invasión no logra concretarse por diferencias de criterios en el Alto Mando de la alianza.

    El almirante, José de Mazarredo Salazar, quien llevó a cabo la captura de los 52 buques en el cabo de Santa María, es considerado por algunos historiadores como uno de los mejores almirantes de su época, llegando a compararlo con Horatio Nelson y Blas de Lezo.







    _______________________________________

    Fuente:

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  4. #4
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    Re: España e Inglaterra

    El desastre que representó para los ingleses la derrota de Cartagena de indias en 1741 a manos de Blas de Lezo, hizo que la Royal Navy lanzara un ambicioso plan de ataque contra Venezuela, pensando que no estaba bien defendida, pero terminó en otro fracaso.

    Dentro de la Guerra del Asiento, el almirante Chaloner Ogle planifica un ataque contra los 2 puertos principales de la costa venezolana: La Guaira y Puerto Cabello. Tenía como objetivo primordial invadir el norte de Suramérica para apoderarse de ella.

    El 16 de abril de 1743 se asoma en Puerto Cabello, principal puerto y almacén de la Compañía Guipuzcoana, una escuadra británica, al mando del comodoro Knowles, con 6 navíos y 14 bombardas y goletas. El puerto estaba protegido por 70 cañones y por 600 hombres de la Compañía.

    Desembarcan mil hombres mal planificados, ante la confusión, acabaron disparándose entre ellos, obligando de nuevo a su reembarco y causando 60 bajas en la Royal Navy.

    En la batería de Punta Brava, empezaron a cañonear a un navío de 50 cañones, el HMS Norwich, dirigido por Thomas Gregory y una fragata, al darse cuenta que se aproximaba.

    El navío sufre 87 cañonazos en el costado, nueve en el palo mayor, siete en el trinquete; la tripulación escapa en lanchas. En total entre el navío y la fragata sufrieron 50 muertos y varios heridos. Los españoles tuvieron 9 bajas.

    El 2 de mayo, el gobernador de la provincia de Venezuela, Gabriel de Zuloaga, arribó por tierra a Puerto Cabello, trajo una serie de refuerzos para la plaza, constituidos por tres compañías de regulares y entre 300-400 milicianos. El gobernador Zuloaga, al día siguiente, fue herido en la pierna por un proyectil inglés, mientras examinaba la batería de Punta Brava.

    La flota británica y Knowles huyen de Puerto Cabello, entre los días 11 y 13 de mayo, dirigiéndose a Jamaica. El comandante de la guarnición Don Juan Ferrer, dirigió la defensa con eficacia y valor. Venezuela siguió siendo española.

    Esa serie de ataques fueron terribles para los británicos, ya que tuvieron cientos de bajas mientras que los españoles apenas perdieron 26 hombres. La guerra finalizaría con una victoria contundente española.


    Autor: Emilio Acosta.






    _______________________________________

    Fuente:

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  5. #5
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    Re: España e Inglaterra

    Los 15 del patíbulo, una hazaña de película

    28 mayo, 2015



    Por Juan García (Todo a Babor)

    Puerta oeste de la ciudad de Winchester.

    Trasteando por la antigua Gaceta de Madrid se pueden encontrar multitud de noticias navales, la mayoría sobre movimientos de escuadras, tanto nacionales como extranjeras, apresamientos de corsarios, o ascensos de oficiales.

    Pero de vez en cuando se encuentran joyas totalmente desconocidas como esta que les traigo hoy. Y que además podríamos tildar de una hazaña de esas de película. Pero de las de verdad. No tiene desperdicio. Es, además, una primicia que les traigo, como muchas otras veces, a Todo a babor (rechace imitaciones).

    Los 15 de Winchester

    Resulta que un 26 de agosto de 1780 se escaparon de la cárcel de Winchester, una ciudad al sur de Inglaterra, 15 prisioneros de guerra españoles. Uno detrás de otro.

    Y llegaron sin ser descubiertos a la orilla del río Southampton, donde se apoderaron de una lancha con la cual se dirigieron, nada más y nada menos, que a la ciudad que contaba con una de las mayores bases de la Royal Navy, la ciudad de Porsmouth.

    Llegados hasta aquí ya hubiera sido una hazaña aunque les hubieran descubierto. Pero no lo hicieron.
    Ya en el mismo puerto, los 15 del patíbulo se acercaron a un buque que estaba guardado por un sólo marinero. Así que se hicieron dueños del mismo en un santiamén, así como del capitán, dos hombres y un chico que estaban a bordo y que fueron encerrados por los fugados. El buque era un bergantín de 80 toneladas que tenía por nombre John Thomas.

    Inmediatamente, se hicieron a la vela y después de pasar entre medias de ¡17 navíos de línea! que estaban anclados en aquella rada, escaparon al siempre vigilado Canal de la Mancha. Llegando felizmente el 3 de septiembre al puerto francés de Brest, donde fue muy aplaudida la actuación de los 15 valientes.

    Como se ha podido leer esto no fue una hazaña, sino una gran hazaña. Y no fue la única fuga protagonizada por los nuestros digna de mención. Aquí tienen otra, pero desde Argel.

    Hay un vídeo en youtube sobre la historia de los 15 de Winchester basado en esta entrada de Todo a babor.



    • Fuente: Gaceta de Madrid de 6 de octubre de 1780.






    https://www.todoababor.es/historia/1...a-de-pelicula/

  6. #6
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    Re: España e Inglaterra

    Tropelías de corsarios británicos

    28 mayo, 2015

    Por Juan García (Todo a Babor)


    La siguiente historia pone de manifiesto que sus malas maneras en la mar no eran una excepción.

    El 28 de febrero de 1781 salió de Cádiz la balandra de S.M. Trucha, bajo el mando del teniente de navío don Luis Arguedas, en una comisión de carácter científico, ya que para el día 23 de abril estaba previsto que hubiera un eclipse de sol y el mejor lugar para observar este fenómeno era Santo Domingo.

    Era tan importante este eclipse para la comunidad científica internacional que incluso la Corte de Londres expidió, sin pensarlo dos veces, un pasaporte que garantizaba la inmunidad a la Trucha y su tripulación, ya que el acontecimiento era «motivo de tanto interés para todas las naciones cultas».

    Con este pasaporte hubiera podido realizar Arguedas su viaje sin problemas de ser capturado por corsarios o buques de guerra ingleses. Pero al parecer mientras que los segundos respetaban estos documentos, los primeros se los pasaban por la «quilla».

    Así, el 9 de marzo a la altura de las Islas Canarias la balandra fue detenida por la fragata corsaria inglesa Matilde cuya tripulación descerrajó baúles, robando gran parte de su contenido, muchos víveres y casi todas las armas que llevaban de común consentimiento con el Gobierno de Londres, para el caso de dar en una costa brava u otro accidente imprevisto.
    A pesar de ser una balandra de guerra no llevaba cañones ya que las condiciones del pasaporte lo estipulaba así. De ahí que no pudiera oponer resistencia a la detención de los corsarios.

    Los corsarios ingleses (más bien piratas) echaron al agua el parapeto con los candeleros y maltrataron con palabras y golpes al contador y otros individuos de la dotación. Pero ahí no acabó la cosa.

    Cuando los privateers se largaron con «viento fresco» y tras unas semanas más de viaje se encontraron el 1 de abril, a la altura de la Isla de San Martín, dos bergantines corsarios ingleses que le dieron caza en seguida.

    Uno de los bergantines le detuvo y tras leer el pasaporte inglés les dejó libres, advirtiendo no obstante que el capitán del otro bergantín (que ya se acercaba) era «un hombre de malísima intención» y que, para evitar ser testigo de las tropelías que seguro iba a cometer, se largaba cuanto antes para no verse mezclado en el asunto.

    Efectivamente, el otro buque corsario, llamado Venus, les abordó y pudieron comprobar que su capitán era un auténtico «hijo de la Gran Bretaña».

    Este ejemplar se llamaba William Burton, quien envió un bote a las 6 de la tarde, obligando a pasar a su bordo a los principales oficiales españoles. Estos le enseñaron los documentos con los sellos de su país, pero Barton pasó de dichos papeles y declaró buena presa la balandra.

    Al día siguiente avistaron dos embarcaciones e hicieron bajar a la bodega a los oficiales, clavando las escotillas y despreciando con mofa las reconvenciones que se le hacían. Entretanto pasó el bote varias veces a la balandra para robar cuanto quisieron.
    El 9 de abril entró la supuesta presa con bandera de tal en la isla inglesa de la Tórtola para ser vendida, quedando en la mar el buque de Burton. Y habiéndose presentado Arguedas al gobernador de la isla con los pocos papeles que había podido conservar, pues los ingleses habían echado a la mar cuanto pudieron para que los españoles no pudieran justificarse, fue declarada la libertad de la Trucha y su dotación.

    Arguedas vio el terrible saqueo que habían realizado en su balandra, ya que incluso el propio Barton se había disfrazado de marinero para asistir en persona a robar todo cuanto pudo. Así desaparecieron instrumentos, provisiones, utensilios,… dejando incluso a la tripulación sin ropa para saltar a tierra.

    El gobernador inglés tomó nota de este atentado a instancias del comandante español, pero el corsario Venus hacía tiempo que había escurrido el bulto.


    • Fuente: Gaceta de Madrid




    https://www.todoababor.es/historia/t...os-britanicos/

  7. #7
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    Re: España e Inglaterra

    Otra «hazaña» de los corsarios ingleses

    10 mayo, 2015

    Por Juan García (Todo a Babor)


    «Sunrise on the Bay of Fundi» por William Bradford

    En otra ocasión ya hemos visto
    lo ruines que podían llegar a ser algunos de los corsarios que navegaban con patente de corso de Su Majestad Británica. Hoy traemos otra de esas pequeñas historias que te hacen apretar los dientes cuando las lees.
    Corría el año de 1779, más concretamente un 16 de septiembre, cuando a 7 leguas de la costa de Cádiz se encontraban faenando tres pequeños faluchos de pescadores. Uno de los faluchos era de la misma Cádiz y los otros dos de Ayamonte. Sus patrones eran Francisco Bravo, Manuel Martín y Sebastián Sosa.

    Por aquel entonces era muy común que otros buques se acercaran a los pescadores a comprarles género, y podían ser nacionales o extranjeros.

    A veces los tripulantes de los buques de guerra enemigos también compraban pescado para que sus tripulaciones pudieran tener algo más nutritivo y saludable en su dieta, basada casi exclusivamente de carne salada, galletas y bizcocho.

    Es por ello que los pequeños e inofensivos barquitos de pesca no solían ser nunca un objetivo y solían dejarlos faenar sin entrometerse.

    Pero ese día se les acercó un «diate» al falucho de Francisco Bravo. Estos creyeron que venía a comprarles pescado, pero se dieron cuenta que se trataba de un corsario británico de 14 cañones, 10 pedreros y 80 hombres.

    Estos obligaron a los tripulantes del falucho, que eran 8 hombres, a embarcar en el corsario mientras que algunos ingleses pasaron al pequeño barquito de pesca. Se pusieron los gorros de los españoles y se acercaron a los otros dos faluchos.

    Así fueron también apresados otros 12 hombres y 5 muchachos que fueron conducidos al corsario. Allí les despojaron del poco dinero que llevaban, de las hebillas de plata y de toda la ropa.

    Además de tan «suculento» botín se quedaron también con el velamen, jarcia y avíos de pescar de los tres faluchos. Y el colmo fue que no pararon hasta echar a pique dos de los barcos y prender fuego al tercero.

    Encadenaron con grilletes a los pobres pescadores y trataron de llevarlos a Argel para venderlos como esclavos y así sacar algo de dinero. Ya puestos esto no parece tan inhumano porque al menos no los degollaron allí mismo.

    Cuando tenían ese rumbo el viento les obligó a arribar al cabo de San Vicente donde encontraron una embarcación danesa, presuponemos que de guerra, cuyo comandante obligó al capitán inglés a entregarle los prisioneros españoles porque todo lo que habían hecho los corsarios violaba escandalosamente las leyes de la guerra y del corso.

    Los daneses, ejemplo de las buenas formas que debían de primar, les dieron un buen trato y los transbordaron a una lancha portuguesa, que los desembarcó en las cercanías de Ayamonte, donde llegaron y contaron las tropelías a las que habían sido objeto, causando general indignación por unas conductas que consideraron ajena de naciones cultas y propia sólo de piratas.



    • Fuente: Gaceta de Madrid.





    https://www.todoababor.es/historia/hazana-corsarios-ingleses/

  8. #8
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    Re: España e Inglaterra

    ‘Propuesta para humillar a España’: el plan secreto de Gran Bretaña para acabar con el Imperio español – Israel Viana


    Fue redactado en 1711 por un autor desconocido sobre el que se han vertido numerosas teorías y cuyo texto original se mantuvo oculto hasta su publicación intencionada en 1739


    Una de la primeras ediciones de ‘Una propuesta para humillar España’, publicada en Londres en el siglo XVIII

    ABC ISRAEL VIANA


    «Yo, humildemente, propongo al Gobierno británico enviar a principios del próximo octubre ocho buques de guerra con cinco o seis grandes transportes, cuyo total de unidades muy bien podría conducir a 2.500 hombres preparados para desembarcar en cualquier momento y atacar, o más bien tomar, Buenos Aires, situada sobre el Río de la Plata». Más de tres siglos después, todavía no está muy claro quién escribió en 1711 esta ‘Propuesta para humillar a España’ que permaneció oculta durante casi tres décadas y que, tra ser publicada en 1739, tuvo una consecuencias inesperadas en la futura independencia de la América española.about:blankEsta detallada operación, que estuvo en la mente del Gobierno Británico, se cree que fue desarrollada en el Plan Maitland a principios del siglo XIX. Según muchos historiadores, es también el primer paso para acabar con el Imperio español y arrebatarle su monopolio en América. En lo que respecta al documento de Thomas Maitland, general de brigada que conocía bien los asuntos de Indias y que había participado en la invasión de Haití durante su guerra de independencia, también estuvo oculto en el Archivo General de Escocia, en Londres, hasta que fue descubierto de casualidad por Rodolfo Terragno en 1982.

    «Encontré una referencia a 47 páginas manuscritas, sin fecha, que un funcionario del archivo había registrado con el siguiente título: ‘Plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y México’», recordaba el escritor y político argentino, autor de ‘Maitland & San Martín’(Universidad Nacional de Quilmes, 1998). Sin saberlo todavía, tenía entre manos el plan definitivo que Gran Bretaña diseñó para conquistar o controlar los territorios que España poseía en el continente americano y que, al igual que la ‘Propuesta para humillar a España’, pasó desapercibido para numerosos investigadores hasta hace no mucho.

    Se cree que el libertador José de San Martín pudo acceder al documento original escrito por Thomas Maitland en 1799, perdido durante dos siglos en un archivo de Londres, que detallaba los pasos que el Ejército británico debía seguir para lograr la independencia de la América españolaTerragno defiende que el militar criollo José de San Martín copió paso a paso lo expuesto por Maitland y, por consiguiente, parte de los establecido primero en esta ‘Propuesta para humillar a España’, cuando llevó a cabo su exitosa campaña de independencia en Argentina, Chile y Perú en 1814. «Para mí el Plan Maitland es el último episodio de esas conspiraciones contra España que se produjeron en los siglos anteriores. Es, en definitiva, un perfeccionamiento del conocido panfleto ‘Una propuesta para humillar a España’», aseguraba hace un mes en ABC Cesáreo Jarabo, autor de ‘El fin del Imperio de España en América’ (Sekotia, 2023).

    Un odio secular

    Para este historiador, el germen de este odio viene de lejos: «Se manifestó por primera vez cuando Felipe II dejó de ser Rey de Inglaterra e Irlanda en 1558. Los ingleses volcaron entonces toda su piratería sobre los españoles y continuaron atacándoles durante todo el siglo XVIII. En la Ilustración se metieron en la política española y, cuando Napoleón invadió España, se presentaron como amigos, pero se dedicaron a destruir a escondidas la incipiente industria del país con la excusa de la guerra y a amparar a los líderes independentistas».La ‘Propuesta’ de humillación puede considerarse, pues, el primer plan para acabar con el Imperio español que quedó plasmado por escrito. Para Rubén E. Ballesteros Marín, autor de un artículo sobre este documento incluido en ‘Imperialismo y ejércitos’ (Universidad de Granada, 2020), concreta el objetivo en la toma del control de las materias primas necesarias para la extracción de metales preciosos en las minas de Potosí, en Perú, y en la apertura de una nueva ruta comercial para la introducir esclavos negros y manufacturas británicas el continente. Todo ellos se lograría al conseguir que Buenos Aires se estableciera como colonia inglesa y usar así la ciudad como puerto franco para aprovisionar a toda Sudamérica. De esta forma, el citado monopolio que España tenía hace dos siglos se vendría abajo.

    Ballesteros defiende que este documento de 1711 surgió como un plan de conquista alternativo al final de la Guerra de Sucesión Española (1701-1713), aunque después del Tratado de Utrecht (1713) cayó en el olvido y permaneció inédito hasta ser recuperado en 1739 por un editor de Londres que decidió publicar el original con una breve introducción suya en la que reconocía: «Cayó en mis manos hace muchos años por accidente y fue recuperado de un rincón polvoriento de mi estudio por la declaración de guerra contra España».



    José de San Martín (izquierda) y Bernardo O’Higgins cruzan los Andes, según el cuadro pintado por Julio Vila en 1909

    La mejor colonia británica

    Con su ‘Propuesta’ de una nueva ruta que uniría Inglaterra a Buenos Aires sin pasar por Cádiz, el autor pretendía evitar pagar las tasas, aranceles e impuestos que le exigía España en dicho puerto y convertir a Gran Bretaña en el principal proveedor de esclavos negros de todo el continente. Con la nueva vía, advertía el documento, reduciría también la tasa de mortalidad de dichos esclavos y los peligros que conllevaba el habitual camino hispano. Y, finalmente, ta y como indicaba explicitamente, «convertir Buenos Aires en una de las colonias más importantes que jamás tuvo la Corona de Gran Bretaña».

    Las primeras investigaciones y traducciones parciales de la ‘Propuesta para humillar a España’ fueron realizadas por historiadores argentinos a principios de la década de 1930. El interés por el documento surgió al considerarse el primer antecedente escrito de las futuras invasiones británicas y, por consiguiente, de la política de injerencia inglesa en la América española. El historiador Carlos Roberts fue el primero que se atrevió a señalar que su autor era Robert Harley (1661-1724), ministro del Tesoro británico, tras recibir una carta del gobernado de Las Bermudas John Pullen en la que ensalzaba a la región del Río de la Plata como la más idónea del mundo para establecer una rica colonia británica. Según Roberts, además, la ‘Propuesta’ habría sido redactada para la Reina Ana.

    ‘Otros autores aseguran que dicha propuesta surgió como respuesta al denominado ‘South Sea Scheme’ (‘Plan de los Mares del Sur’) que aprobó el Parlamento en la primavera de 1711. Se trataba de un audaz intento para refinanciar la elevada deuda pública que había adquirido el Gobierno inglés y que lograría con los ingresos del esperado monopolio comercial sobre las riquezas de las Indias españolas. Para arrebatarle este monopolio, el ministro Harley habría recibido numerosas propuestas, una de ellas de mencionado John Pullen. Hay documentos del siglo XVIII que ya concenden le concenen la autoría, aunque bajo otro nombre. En los archivos gubernamentales, de hecho, aparece mencionado como Henry Pulleyn. Una nueva hipótesis apunta a que el inspirador de la ‘Propuesta para humillar a España’ fue Daniel Defoe. Esta se basaba en las dos cartas que este escritor y panfletista inglés le envió a Harley el 17 y el 23 de julio de 1711, respectivamente. Ambas contenían un memorándum con las líneas fundamentales del plan, aunque este admitía que todavía no se podía ejercer un monopolio de facto, por lo que esta idea también ha generado algunas dudas.

    Sea como fuere, para Ballesteros este documento formaba parte de esa inmensa producción periodística pro-bélica que buscaba la adquisición de las ricas posesiones españolas en América. Una idea que se habría ido desarrollando en otras operaciones como el Plan Maitland, concretado a principios del siglo XIX en las campañas de José de San Martín, y en las sucesivas maniobras en la sombra que los británicos llevaron a cabo en América para que se independizara de España. «En cierta manera, el redactor de las observaciones de la primera publicación de la ‘Propuesta’ en 1739 dejó claro lo razonable del plan, no solo por esperar más de veinte años en publicarlo, sino al elegir cuidadosamente el momento preciso para sacarlo a la luz», apunta este último historiador. El mismo editor declaró lo siguiente en la citada primera edición: «Los proyectos de utilidad pueden dormir, pero si duermen en un lugar público, diez a uno a que despertarán de un momento a otro». Y ese fue el caso de este curioso documento prácticamente desconocido en España.

    Fuente



    https://www.abc.es/historia/propuest...171940-nt.html

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