(... )
4. Filósofos y Teólogos
Estos estudios llegaron a gran esplendor entre los españoles. Aparte de pensadores como Quevedo y Gracián, que caen con más propiedad en el terreno de la literatura, nuestros filósofos constituyen una verdadera falange de la ciencia europea. Destaca, en primer término, dentro del más puro renacimiento, la gran figura de Luis Vives (1492- 1540), pedagogo, psicólogo y escritor exquisito. Vives es una de las mayores figuras del humanismo. Sus obras (De causis corruptarum artium, De tradendis disciplinis, etc.) destacan con perfil propio en el pensamiento de su época, y se le cuenta con justicia entre los inmediatos precursores de Bacon y Descartes. “Es -dice nuestro Menéndez y Pelayo- el escritor más completo y enciclopédico de aquella época portentosa, el reformador de los métodos, el instaurador de las disciplinas”.
Formando grupo aparte están los filósofos teólogos. Entre éstos destaca el renovador Francisco de Vitoria (murió en 1546), cuyas Relectiones theologicae son una de las grandes obras del pensamiento español. A este ilustre dominico hay que añadir Melchor Cano y fray Domingo de Soto, muertos en 1560, pensadores ilustres los dos, verdaderas lumbreras de la teología española. Culmina el proceso teológico español en el P. Francisco Suárez (m. en 1617), cuyo sistema ha sido llamado universalmente el suarismo, por disentir en aspectos parciales de Santo Tomás. En conjunto constituyen un espléndido plantel de filósofos y teólogos, cuya producción nada tiene que envidiar a la tarea filosófica de los otros pueblos de Europa.
***
5. Ciencias jurídicas y sociales
El auge de las ciencias jurídicas ha de explicarse no solamente por el desarrollo intelectual de España, sino por los problemas mismos planteados al país por las consultas del rey y los Consejos a los grandes pensadores y teólogos. El Derecho Internacional nace en España, y no en Italia con Gentile ni en Holanda con Grocio. Surge de las relecciones De indis recenter inventis y De iure belli, del p. Vitoria, Palacios Rubios, Sepúlveda, Soto (De Justitia et iure), Guerrero (De bello iusto et iniusto), Ayala, etc. tratan y progresan en el mismo tema. En Derecho político existe un gran número de tratadistas: Fox Morcillo (De regni regisque institutione), Mariana (en 1591) con De rege et regis institutione, y Suárez (en 1613), con De legibus ac Deo legislatore, forman la gran trilogía de nuestra profunda ciencia política de los siglos XVI y XVII. (...)
(Historia de la civilización española, 1946)
Marcadores