A Francisco Pizarro :



A pesar de los pesares,

Noble sangre de vascongada raíz,

Como labriego se fue forjando,

Su heroica dignidad hasta morir,



Dicen que fue natural hijo,

Y que su familia paterna reconocer

No quiso, pero él tuvo alma aventurera,

Y en el Nuevo Mundo demostró su poder,



Admirador del sevillano Ojeda, y de Vasco

Núñez de Balboa, se forjó en aquellas maravillosas

Huestes, recogió conocimientos e ilusiones,

Que a posteriori le darían conquistas tan honrosas,



Con la cuartelada de Castilla y León, la cruz

De Santiago, y alguna cruz de Calatrava,

Con Vasco Núñez de Balboa descubrió el Mar del Sur,

En el Panamá sembró sus épicas hazañas,



Conquistador, misionero, guerrero, fundador,

Lima, la Ciudad de los Reyes, su cetro,

Los Andes fueron el mejor testigo presencial,

De las campañas de este hidalgo extremeño,



El usurpador Atahualpa tembló de miedo,

Las gentes peruanas a los españoles identificaron,

Como la encarnación del gran dios Wiracocha,

El río Virú brilló cuando la conquista lograron,



Contra vientos, mareas y desiertos hubieron

De luchar, no obstante, y a pesar de los pesares,

Jamás se pensó en la rendición, si bien se tuvo

Respeto, por aquellos guerreros tan formidables,



La batalla de Cajamarca revivió la hispana épica,

Ciento cuarenta y siete españoles contra más

De treinta mil feroces indios; éstos despavoridos

Huyeron, cañones, perros y caballos fueron su pesar,



Como dioses blancos fueron considerados,

Cosa que no fue para menos, en los peores

Momentos su harta destreza corroboraron,

Hicieron fácil lo imposible, con honores,



Pizarro caudillo, guía, firme, tajante,

Trujillo siempre en su amoroso recuerdo,

Volver a Cáceres con imperiales glorias,

Pudo cumplir su tan anhelado sueño,



En políticas cuestiones le tocó lidiar,

Con luces y sombras así se mostró,

El ardor de su hermano mató a Almagro,

Y él mismo fue presa de la mísera traición,



Su muerte fue harto triste, impropia

De lo que por tanto peleó en vida,

No obstante es de entender que los héroes,

Se van forjando para tan dura lidia,



Pizarro altanero, pujante, severo,

Santo y seña de la fundación de la Nueva Castilla,

Leer y escribir falta no hizóle, pues con maestría,

Desbordó los propósitos de tan nobles cuadrillas,



Luengas barbas, serio semblante, poderío,

Siempre desafiante ante el porvenir,

La espada movió con certera habilidad,

Bajo el eterno e hispano dilema de vencer o morir,



Cantares de gesta hechos en vida,

Realidad que invita al más dulce sueño,

Pizarro por Las Españas siempre presente,

Pizarro, ejemplo para un futuro grande y bueno.



A VIRIATO :



Lusitano caudillo, hispano tesón,

Terror de Roma, diablo de la guerra,

Hijo de Endovélico, estandarte de la lealtad,

Nobles maneras, buen corazón,

Así le estuvieran rabiando las piernas,

Para el enemigo no tenía piedad,



Se vio gracias a su persona,

Un atractivo proceso de sinecismo,

Si del todo hubiese cuajado,

Roma no hubiera podido ser victoriosa,

No obstante, su pujante heroísmo,

Admirarónlo en el Imperio Romano,





Largas melenas, largas barbas,

Roma no pagó a sus traidores,

Prototipo del celtíbero guerrillero,

Recorrió bosques y montañas,

Recibiendo de diversas tribus los honores,

Amigo de los vacceos, fuerte y altanero,



Austero, valeroso, impuso seriedad,

Consciente de la guerra justa,

Firme jinete, hábil en el pugilato,

No le faltó en ocasiones la bondad,

Idea de Clan, de la Iberia oriunda,

Muchos bueyes vio, tan sensato,



Ni en invierno paró las batallas,

No contentóse, como nos contaron,

Esos cronistas itálicos y griegos,

Con una victoriosa campaña,

Hasta el final quiso llegar, por descontado,

Raza heroica, mito guerrero,



La sangre le llamó en su día,

Y acudió a ella, protegido por los dioses,

Netón le aportó grandiosas fuerzas,

Ataecina la claridad de las aguas que bebía,

Tanto él como sus indómitos hombres,

Sembraron la admiración en diversas tierras,



Fiel amigo de las primaveras,

Incansable guía encontró en el sol,

Allá donde brotaban las flores,

Él gustaba de vino y cerveza,

Así como de manteca, bellotas y del buen olor,

Las lluvias no le sacaban los colores,



Altivo temperamento, raudo y veloz,

Del honor poseyó elevado sentido,

Incansable espíritu de lucha,

De toda la Celtiberia recogió el valor,

La triste muerte por traición le vino,

Las estrellas iluminaron su tumba,



¡ Oh Viriato, noble soldado patriota ,

Padre de la Celtiberia que intentó unirse,

Sangre derramada con heroica constancia,

Seamos fieles por siempre a tu memoria, con honra,

Que nadie jamás intente evadirse,

Que seas ejemplo de la buena arrogancia ¡,



¡ Salve Viriato, inmortal por los tiempos,

Que tu sangre sea sembrada en la tierra,

Que tu osado furor nos alimente,

Que tu valentía se sienta en los cielos,

Que tu espada siempre nos de la fuerza,

Para luchar por la España de siempre ¡







TARTESSOS :



Cuna de la civilización ibérica,

La majestuosidad de Argantonio,

Tradición bélica y artística,

El primer puesto en el podio,





Admiración de los helenos,

Envidia de los fenicios,

Los truenos vibraban con furor,

Solemnes celebraciones de solsticios,



Mística geografía compartieron,

Parte de los Algarves, Cádiz, Huelva,

Sevilla, parte de Extremadura,

Vieron tu gloriosa riqueza,



Tesoros naturales apreciados,

Marismas, lagos, montes, ríos,

Schulten alabó con tesón,

Tan natural y brillante poderío,



Roma te conoció como Turdetania,

Se dieron grandes caudillos,

Chalbo y Culchas, contra Carthago,

Guerrearon ante los peligros,



Los vientos soplaron a su favor,

A pesar de los intentos devastadores,

El Atlántico bramó contra Carthago,

Exponiendo la sangre y los honores,



Santo y seña de la antigüedad hispana,

Tesoro del extremo occidente,

El esplendor desaparecido de las Gadeiras,

Iluminaba su ser altivo y doliente,



Los dioses de la Hélade,

Fijaron a Hércules sus trabajos,

Aquí contra el gran Gerión,

Tuvo que hacer frente con desparpajo,



Gárgoris enseñoreóse como legislador,

Habis proporcionó las artes agricultoras,

Sabiduría eterna que a día de hoy sorprende,

El tiempo pasa, mas permanece la aurora,



¡ Salve Tartessos, Oh luz del Sol ¡,

¡ Oh bendición de tan sagrada tierra ¡,

Que tus encantos nos lleven a la alegría,

Que tu hermosura nos aporte fuerzas,



¡ Por la memoria del mágico Argantonio ¡

Por nuestro legado ancestral, de sangre,

Por nuestra historia, nuestra cultura,

Tartessos, ¡ resurge cual bravía falange ¡









A Hernán Cortés :



Natural de la leonesa Extremadura,

Hidalgo nació, se desarrolló y murió,

Liderazgo guerrero y político,

Tuvo también piedad para con Dios,



Marqués del Valle de Oaxaca,

Caballero de la Orden de Santiago,

Las Antillas fueron su trampolín,

La Nueva España conquistó aciago,



Leal al emperador Carlos Primero,

Siempre con la grandeza de Las Españas,

Su Patria siempre coronó su corazón,

Conquistador desde las más hondas entrañas,



A la muerte jamás temió,

Osado, sagaz, valiente, listo,

Comprendió la diplomacia y las batallas,

Ganólas como un genial caudillo invicto,



Comandó caballeros, infantería, artillería,

Los duros aceros las selvas atravesaron,

El opulento Moctezuma sucumbió a las predicciones,

Que sus mismos paisanos le auguraron,



Todo un grande y cruel imperio a sus pies,

Gracias a la hombría y al tesón,

Pedro Moreno, Pedro de Alvarado, Sandoval…,

¡ Mesnadas de orgullo e ilusión ¡,



Cuauhtémoc se rindió a la evidencia,

Como el mágico Quetzalcóalt fue visto,

Los conquistadores como dioses blancos,

Épica viva en la pureza del instinto,



Epopeya soñada, realidad marcada,

Ansias de libertad, voluntad de poder,

Imperiales ideas, guerreras conciencias,

Ardua tarea hasta el mismo desfallecer,



Invocando a la Virgen María y a Santiago,

Se introdujeron en desconocidas tierras,

La Noche Triste se cerró en Otumba,

Sus hazañas se oyeron en playas y sierras,



Fogoso y atrevido en los amoríos,

Fuerte como las viejas encinas de su tierra,

Noble y cabal, haciendo honor a su condición

De buen hidalgo; latín aprendió en tierra leonesa,



Buen temperamento, destreza en las guerras,

Siempre bajo el signo de la Divina Providencia,

En mente el conquistar y poblar, no sólo el rescate,

El quemar las naves como acto de valiente conciencia,



Las hambrunas bien calmar supo,

La astucia del zorro mostró ante los indios,

Ante las traiciones reaccionó con precisión,

Jinete y espadachín, hombre de su siglo,



Renacimiento de Las Españas,

Sol dorado que ilumina nuestro ser,

Ideales misioneros que con gloria cabalgaron,

Bernal Díaz del Castillo así lo hubo de recoger,



Prohibición de los abominables sacrificios humanos,

Dotación de una más que considerable civilización,

Fundador de la vasta Nueva España, forja

De una escuela militar del más elogiable honor,



Portador de la Vera Cruz, yendo a bandas,

Entre la caballeresca Edad Media y el humanismo,

Morriones y corazas hubiéronle de apoyar,

En tan gallarda aventura del hispanismo,





Reconocido como gran héroe en su época,

Aún así no obtuvo todo lo que esperaba,

Retiróse en sus últimos días a Castilleja de la Cuesta,

Formidable castillo cuyo busto hoy engalana.