Re: Solyenitsin y su discurso universal
Degrelle: Unas puntualizaciones.
1ª) Sólo trato de explicar mi postura.
2ª) Consecuentemente, no trato de defender al liberalismo, porque no tengo ninguna razón para ello. Sí pretendo explicar aquello que, según entiendo, no se interpreta correctamente.
3ª) Mis explicaciones suelen ser someras porque no puedo emplear demasiado tiempo en ellas. No consulto información antes de responder, tampoco. Ello puede dar lugar a errores de detalle e imprecisiones.
4ª) Sólo me defino como cristiano, como católico. Entiendo que optar por una ideología es perder libertad. Comparto la opinión de que las ideologías son cárceles del entendimiento, pues el ideologizado intenta adaptar los datos históricos a un enfoque previo, que muchas veces distorsiona su análisis de la realidad.
Dicho esto, que creo que contribuye a no establecer el debate en términos de enfrentamiento personal, intentaré responderte:
El liberalismo propugna, SIN PRETENSIÓN DE EXCLUSIVIDAD, la reducción del poder coactivo del Estado frente a los individuos y la sociedad civil. Eso es bueno y también lo hace la Iglesia, por supuesto.
Los países no son ni liberales ni antiliberales. Los Estados, por lo general, suelen ser antiliberales, pues su poder debe ser previamente robado a los individuos. A más poder del Estado, menos libertad individual. Por eso digo que ciertas instituciones vistas como liberales (FMI o BM), no lo son, como puede esperarse cuando su constitución, mantenimiento y control están en manos de los Estados.
Sí hay mayor o menor grado de no intervención estatal. Es más liberal EE.UU., por ejemplo, que Francia. Pero EE.UU. no es puramente liberal, pues el 40% de su PIB está gestionado por el sector público. Más liberal en lo económico es, por ejemplo, Hong Kong, pese a que no hay una democracia liberal.
Dices que el trabajo es la mejor receta para vencer la pobreza. Estoy de acuerdo. Pero es que hay sistemas económicos sobreprotectores (todos esos que hablan del Estado del Bienestar) que, precisamente, desincentivan el trabajo. La socialdemocracia consiste, por ejemplo, en quitar a unos (los que ganan más) para dar a otros (los que ganan menos), en una redistribución que tiende a igualar a los ciudadanos. Evidentemente, eso es fomentar la pereza y quitar las ganas de trabajar a la gente. En una sociedad con escaso grado de intervención del Estado, el que no trabaja no come, salvo que reciba ayuda de la caridad privada (la que mejor funciona, por cierto, con un menor coste y una mayor eficacia, así como con un mayor grado de altruismo).
La democracia basada en el sufragio universal tiene muchos y graves defectos que la convierten en un sistema claramente deficiente pero, al menos, el gobernante tiene que ganarse el favor del pueblo. Si un gobernante es claramente un tirano para la mayoría, no será votado en las siguientes elecciones. Por supuesto, sigue siendo un sistema frágil porque todo eso es manipulable.
Última edición por Cirujeda; 20/12/2006 a las 16:37
"La Verdad os hará libres"
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