SOLYENITSIN Y SU DISCURSO UNIVERSAL



«¿Adónde se dirige la libertad? En la actual sociedad occidental se ha manifestado un desequilibrio entre libertad y bien y libertad y mal»

Por Luis Fernández Cuervo
Arvo Net, 22.06.2006

¿Por qué califico de “universal” este discurso del gran escritor ruso Alexander Solyenitsin, premio Nobel de Literatura 1970? Porque aunque las citas que siguen se refieren a un discurso ya antiguo, de 1974, al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Harvard, el diagnóstico que allí hizo de los males de la cultura occidental y de la libertad de información tiene vigencia para todo tiempo y lugar. Vean, si no.
“¿Adónde se dirige la libertad? En la actual sociedad occidental se ha manifestado un desequilibrio entre libertad y bien y libertad y mal. Y el estadista que quiera realizar una gran obra creadora en favor de su país” (...) “continuamente se encuentra como encorsetado por miles de precipitados e irresponsables críticos que le corrigen con insistencia, en la prensa y en el Parlamento.” (...) “Así, bajo el manto de control democrático se ayuda a que triunfe la mediocridad.”
“En Occidente ha llegado el momento de reforzar, más que los derechos, las obligaciones. Y la realidad es que la libertad destructiva, la libertad irresponsable, ha conseguido el máximo espacio.”
Solyenitsin acusa muy especialmente de esa enfermedad de la libertad a los “mass media” (prensa, radio, tv, cine, etc.) advirtiendo en su discurso que los englobará a todos bajo la palabra “prensa”.
Percibe así que en EEUU y en toda nuestra civilización occidental “la prensa disfruta de una libertad casi ilimitada. Pero,¿cómo utiliza la prensa esa libertad? De nuevo encontramos que no traspasa el marco legal, pero no se tiene la menor responsabilidad moral ante hechos desfigurados o ante proporciones cambiadas.” (...)“¡Cuántas opiniones precipitadas, inmaduras y falsas se publican cada día, que en el mejor de los casos, lo único que hacen es atormentar el cerebro de los lectores! La prensa tiene en sus manos conformar la opinión pública y manipularla. En ocasiones se coloca a los terroristas una corona honorífica, otras se sacan a la luz secretos de estado del propio país, o bien se meten desvergonzadamente en la vida privada de prominentes personalidades, bajo el slogan de todos tienen derecho a saberlo todo. Pero éste es un falso slogan, característica de una época falsa: la gente también tiene el derecho a no saber, y esto es algo mucho más valioso. El derecho a no tener su alma llena de chismes sin sentido, de vanas palabrerías.” (...) “Superficialidad y precipitación son enfermedades del siglo XX que aparecen reflejadas sobre todo en la prensa.” (...) “En los países occidentales la prensa se ha convertido en la fuerza más poderosa, más aún que los poderes ejecutivos, legislativo y judicial” (...) “Hay unos modelos generalmente aceptados para juzgar las cosas y para crear unos intereses sociales comunes. La suma de estos factores produce como efecto no la competición, sino la uniformidad. Hay una gran libertad para la prensa pero no para los lectores” (...) “las tendencias de pensamiento e ideas que están de moda son cuidadosamente separadas de aquellas otras que no lo están. No hay nada prohibido, pero lo que no está de moda difícilmente encuentra cabida en periódicos o libros o se oye en los colegios. Según la ley, vuestros investigadores son libres, pero de hecho están condicionados por la moda del día. No hay una violencia directa como en el Este; sin embargo, una selección dictada por la moda y la necesidad de igualar las pautas, los patrones públicos, con frecuencia impiden que los pensadores independientes contribuyan a la vida pública. Se da una peligrosa tendencia a formar un rebaño, al gregarismo, que corta de raíz un desarrollo eficaz.”
Solyenitsin señala como ese deslizamiento de la libertad hacia el mal se ha ido desarrollando poco a poco y ello por un concepto erróneo sobre los seres humanos al pensar que no guardarían nada malo dentro de ellos.Desaparece así el concepto del mal y la culpa personales y se piensa “que todas las enfermedades de la vida proceden exclusivamente de sistemas sociales inadecuados que deben corregirse.”
Solyenitsin carga las tintas oscuras de su crítica. Tal vez absolutiza los males que fustiga, pero esos males son reales. Hay fuerzas poderosas que tienden a corromper el uso de la libertad y a conformar un pensamiento único, un “pensamiento políticamente correcto”, pero falso y muy perjudicial; ese virus mental que he denunciado ya en otras ocasiones, ese relativismo, sobre todo en el campo de la ética, donde todo está permitido salvo las verdades universales y divinas que son las que realmente nos hacen libres y felices.
Luis Fernández Cuervo
lfcuervo@telemovil.net
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