Yo estoy totalmente de acuerdo contigo, Cristabel. Me parece indignante denigrar de esa manera a la mujer. Eso no es exaltar la belleza femenina, sino arrastarla a las cloacas. Por supuesto que, como dices, las que se prestan a esas cosas contribuyen también en gran manera. Pero claro, si se ha perdido el concepto de pureza y se considera algo trasnochado y oscurantista; si las propias mujeres en muchos casos no tienen dignidad y se prestan a ello (aunque estoy seguro de que sigue habiendo muchas que se oponen a ello); si el sexo se ha disociado del amor y del matrimonio, y hasta se ha banalizado el concepto de amor llamando amor a lo que no lo es; si la mujer se vuelve para cada vez más hombres un objeto con el que pasar el rato en vez de una persona con la que completarte y con la que compartir la vida en un matrimonio hasta que la muerte los separe, teniendo hijos si Dios quiere y criándolos y viviendo el uno para el otro y no para sacar el máximo gusto del otro... ¿nos vamos a extrañar de que se trate a la mujer como basura? ¿Nos vamos a extrañar de que haya tantos divorcios? ¿Nos vamos a extrañar de que cada vez haya más perversiones? Cómo no va a haber tanta gente así si ya no se valora la mujer ni se valoran las relaciones sexuales. Las relaciones sexuales son nada menos que un sacramento, el matrimonio, por lo que cuando no se las trata como tal, terminan siendo una profanación y en vez de ser algo santo y un medio de santificación se vuelven algo asqueroso. Dios creó algo bueno, muy bueno, y lo han profanado y ensuciado.

En cuanto al humor erótico, las bromas suelen ser de mal gusto y a mí tampoco me gusta que se hagan, y menos si denigran a la mujer. Y si son chistes verdes, es muy difícil que se cuente uno que no sea grosero, que no sea guarro, que no trate a la mujer como si fuera papel higiénico, que no esté expresado con palabras soeces, que no esté expresado con delicadeza o que no hable de perversiones o cochinadas; la inmensa mayoría no son divertidos. Y no, no eres ninguna mojigata; eres de las pocas voces que tienen el valor de decir la verdad: que el rey va en pelota en vez de ricamente vestido, digan lo que digan los demás.