Una de las cosas mas perniciosas del marxismo es que, como toda ideología, construye un universo filosófico y moral en torno a unos supuestos 'principios' extraídos de una forma de observación sesgada. Y lo hace así con todos los aspectos de la historia, la economía y la política... Es decir, lo que quiero decir es que ninguna gran mentira puede serlo por entero toda ella, porque sino, jamás a nadie convencería. Y las mentiras del marxismo, aún siendo muy simples (o quizás por ello) están todas muy bien urdidas...
Resulta evidente que si no se incluyeran 'verdades' a medias a modo de banderín de enganche, en cualquier ideología sectarista jamás funcionaría. Así, el hecho de que a lo largo de la historia, y sobretodo tras la implantación de las mentiras liberales (las que en economía dicen que la persecución de los propios intereses egoístas por parte del individuo, son el mejor camino para la consecución del bien común... ¡¡valiente tontería!!), haya existido abiertamente y sin cuartel ni tregua una vorágine de explotación y de barbarie egoísta. Una forma de barbaríe que el marxismo ha dado muy acertadamente en denominar propagandísticamente como 'guerra de clases'. Y tal y como nos advertía José Antonio, el hecho de la existencia de esa 'guerra' resulte ser casi un hecho incuestionable, otra cosa bien distinta es qué postura habríamos de adoptar ante ella. Así, el marxismo adopta siempre la estrategia de 'echarle mas leña al fuego', para así avivar aún mas los odios que genera toda guerra, mientras la postura cristiana es justamente la contraria, y partiría de la idea ardiente de superar todas las situaciones y contradicciones que la hubieren generado. Y solo así, tras ello, poder alcanzarse la paz y el bien común anhelado. Sobre este apasionante tema, siempre me remito a las diversas encíclicas de la DSI, comenzando por la magnífica Rerum Novarum, del S.S.León XIII y tiro a la basura los enormes tochos de teoría marxista. Porque, a mi modo de entenderlo (y confieso haber sido un lector asiduo en épocas juveniles, el marxismo es mas una vuelta de tuerca mas con la que dar cuerda a todas las inmensas y burda mentiras del liberalismo. Y por eso, quizás, tarde o temprano... siempre se acaban entendiendo y hasta trabajando unidos.
Ambos son cara y cruz de una misma moneda diabólica. Si nos fijamos en el discursito del aristócrata español (de uno de los vídeos que he pegado) y que ha prosperado en las altas esferas del gobierno norcoreano, resultaría del todo significativo. Apela a la soberanía nacional, a la defensa de las tradiciones patrias y de la familia... Habla con entusiasmo de la paz, la seguridad y de la justicia social, etc, etc... Y hasta incluso critica (tal y como lo haríamos cualquiera de nosotros) el desorden moral provocado por el capitalismo en las sociedades occidentales, y hasta los grafitis que ensucian las calles. Y por criticar, hasta critica el hecho de que, aquí en occidente, no se pueda ni salir a pasear tranquilo por las calles. Es decir, observo que deliberadamente este hombre, que sabe que está hablando para un pueblo como el español que ha conocido otras épocas bien distintas a las actuales, parece apelar a la memoria colectiva de un tiempo, ya por desgracia fenecido, en el que se podía pasear tranquilo a las dos de la madrugada sin miedo a ser atracado, y en el que el estado facilitaba el acceso a la vivienda a los obreros, y en el que había una buenísima sanidad pública y hasta estaba asegurado de por vida el puesto de trabajo. Todo ello logrado por un conjunto de leyes que perseguían la justicia, bajo un ideal cristiano.
Pero........ y ahí viene su trampa... tras apelar a ésto, va y nos nos vende la burra del socialismo marxista como 'camino verdadero' para alcanzar todo ésto, por aquello de hacer verdad la máxima orwelliana de que 'la guerra es paz y la paz es guerra'. Y hasta nos dice que no hay un único camino para la consecución del socialismo. Y ya me conozco todos esos rollitos, porque lo he oído y leído hasta la saciedad en mis tiempos mozos... Y hace muchos lustros que ya no me interesan.
Y no me interesa porque esas recetas basadas en el odio y la lucha de clases no son camino nada mas que para el infierno. Un infierno en el que la nación norcoreana ya está del todo inmerso. Una nación, y más aún su capital, que eran conocidas antes de la guerra de Corea, como la Jerusalen asiática, por la gran cantidad de cristianos que existían... Y ahora, mira....
Lo dicho, no hay que hacer caso de las mentiras marxistas, nada mas que para tomar buena nota de ellas y aprender a huir de ellas, como de la peste negra.
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P.D: Y hablando de neolenguas y rebuscando un poco por la red he encontrado un nombre adaptado al moderno diccionario de neolengua que le vendría de perlas al actual Ministerio de Economía y Hacienda español (veremos cuánto tiempo tardan en cambiarle el letrerito...)
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