Por supuesto hay partes de España que me gustan más, o mejor aún, en las que me encuentro más a gusto: paisaje, carácter de sus gentes, gastronomía, historia y lo que ésta representa en la Historia de España, arte, arquitectura, relaciones familiares y personales, antepasados... Pero eso no significa que no aprecie a los demás rincones nacionales, pues todos son dignos del mayor de los respetos en sus peculiaridades, en su historia y en su participación en el devenir común.
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