Estamos en ellos, Ordóñez. Los gitanos -de todas las generaciones- sienten un profundo respeto por la senectud. Y es algo admirable, cuando -como tú mismo indicas- nuestros "payos" son tan indiferentes, cuando no realmente irrespetuosos a las canas.

En cuanto a la "honra" o al "honor" (aunque no sean lo mismo, tomémoslos como equivalentes), muestran una actitud muy severa. Las mujeres tienen que llegar al matrimonio vírgenes... ¡Que les vayan a los gitanos con esos endiablados folletos propagandísticos que les dan en las escuelas a nuestros pequeños! Pese a todos sus defectos, son poseedores de un secreto: la sexualidad tiene que estar ordenada y son implacables con la "deshonra" que comporta tener relaciones pre-matrimoniales (personalmente, es una opinión personal, creo que debido a su atávico machismo, ejercen en este sentido todos los recursos de represión sobre la mujer, mientras que son laxos cuando se trata de promiscuidad varonil.)

Otra cosa, muy lamentable, es que la mayor parte de la comunidad gitana ha sido captada por sectas evangelistas que tienen mucha fuerza sobre ellos... He ahí la iglesia evangélica de Filadelfia, con sus exorcistas y telepredicadores. Aquí, creo que la Iglesia católica no anduvo muy atinada en su apostolado con los gitanos.

Como siempre un gusto, Ordóñez. Un saludo a todos.