Épica y ética de «Apocalypto»
MANUEL MARTÍNEZ CASCANTE. CORRESPONSAL
CIUDAD DE MÉXICO. Era de esperar. Poco han tardado en dispararse los dedos acusadores contra Mel Gibson y su última tarea cinematográfica, «Apocalypto», donde el actor y director estadounidense (nació en Nueva York, aunque se empeñen en hacerlo australiano) narra -o eso intenta-, en formato de espectacular película de aventuras, el final de una cultura, la maya, y el nacimiento de otra nueva.
Líderes indígenas de Guatemala (país, junto a México, donde aún habitan miles de descendientes de los mayas) pidieron a su Gobierno que censure la película, que consideran «racista» y «no apegada a la realidad». Así, el comisionado de la Presidencia contra la Discriminación y el Racismo, Ricardo Cajas, dijo que pedirá al Ministerio de Cultura que prohíba «esa película, que resume una persecución racial y ofensiva» en contra de su pueblo.
Probablemente, Gibson sólo pretendía rodar un film de acción, pero su empeño en realizarlo en lengua maya yucateca (y, quizá, ese pretenciosillo título con nombre de pastillas para la tos) tal vez hizo albergar la esperanza de contemplar un trabajo de interés antropológico y fiel a la realidad histórica. Ahora se le acusa de falsearla y, de paso, se le reprocha su excesiva violencia y el haber reducido a los nativos a un grupo de salvajes entregados a los sacrificios humanos
Cajas aseguró que la cinta «es racista, sataniza la cultura indígena, crea elementos para hacer creer que somos una sociedad sin capacidad científica y carece de apego a la verdad histórica. Respetamos la emisión libre del pensamiento, pero queremos que se reconozca que la película está basada en suposiciones que presentan a los mayas como un pueblo bárbaro, asesino, que sólo pudo ser salvado por la llegada de los españoles y que justifica las barbaries cometidas desde el dominio colonial hasta nuestros días».
«No es un documental»
Por su parte, el ministro guatemalteco de Cultura, Alejandro Salazar, reprochó que la película siembre la duda sobre la existencia de los mayas a la llegada de los españoles al Nuevo Mundo: «El Ministerio cuidará de que no se levanten mitos sobre la extinción de los mayas o que se cuestionen los adelantos que esta civilización logró en las ciencias y en las artes». Sin embargo, Eduardo Zapeta, antropólogo e intelectual maya, replica que no sería correcto prohibir la cinta, puesto que «no es un documental; es una película de ficción, y como tal debe tomarse».
«Apocalypto» recrea los últimos días de esa civilización mesoamericana a través de la historia del joven Zarpa de Jaguar (al que encarna Rudy Youngblood), quien, escogido para su inmolación, decide rechazar ese honor y escapa del sacrificio con el que los sacerdotes confiaban en revertir el colapso de su cultura. La civilización maya floreció en el territorio que hoy ocupan el sur de México, Guatemala, Belice y Honduras entre el 600 a.C. y el año 1000 de nuestra era.
También en México se ha desatado cierta polémica. El escritor maya Jorge Miguel Cocom Pech sostiene en «La jornada» que «Mel Gibson nos debe pedir disculpas... «Apocalyp-to» es una porquería (que) no sólo es un espejo de la violencia estadounidense, sino que nos ofende porque (incluso) distorsiona la lengua. Todo grupo hegemónico ha llevado a cabo guerras, pero, ¿dónde quedó lo portentoso?» «La historia de los mayas no fue así. (Esto) es ciencia ficción», añade Diana Canto, directora general del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya del Estado de Yucatán.
Según «Los Angeles Times», incluso algunos de los especialistas que sirvieron a Gibson como consultores han salido decepcionados con el resultado. Así, el profesor de antropología Richard Hansen lamenta «que la película no tome en cuenta muchos de los logros culturales y científicos de los mayas y retrate a éstos como «salvajes sedientos de sangre»».
Antes del estreno de «Apocalypto» en México, este pasado martes, Gibson se defendió de las acusaciones y se dirigía a «aquéllos que quieran opinar; primero los invito a hacer la tarea: investiguen, que yo me dedicaré a hacer películas». El protagonista de las series de «Mad Max» y «Arma Letal» confía en que la película será bien acogida por el público local: «Espero que les guste; esta película representa mucho trabajo. Tengan los ojos bien abiertos a todo lo que suceda en ella», añadió en sus breves declaraciones sobre la alfombra roja.
El director de «Braveheart» y «La Pasión de Cristo» prefirió estar en la premi_re mexicana de su último título que asistir a la entrega de los Globos de Oro en Los Ángeles, donde «Apocalypto» optaba al premio a la mejor película en lengua extranjera. Gibson debió disfrutar tanto del rodaje de «Apocalypto» en Veracruz que ya podría estar preparando otro proyecto para producir al sur del río Grande.
Se trataría de la vida del Padre Kino -Trento (Italia), 1645 - Magdalena (México), 1711-, el jesuita que evangelizó Sonora, California y Arizona. Antonio Banderas interpretaría al misionero, explorador, historiador y cartógrafo, y estaría acompañado en el reparto por Penélope Cruz y Benicio del Toro, así como por los mexicanos Pedro Armendáriz, Cecilia Suárez y Diego Luna.
Gibson ya se entrevistó con monseñor Carlos Quintero, arzobispo emérito de Hermosillo. «Me había hablado por teléfono porque quería venir a platicar, y sí vino. Es un señor de mucho poder, hasta traía un avionzote propio, muy grande -dijo el prelado-. Yo sabía que era el director de «La Pasión de Cristo», le dije que era muy bonita, y luego me regaló una foto con un Cristo en la cruz y una copia de su película. Me dijo que en su casa había hecho una capilla, y que quería que se la fuera a bendecir...»
Respecto al nuevo proyecto, el purpurado asegura que «no lo sabía; después la gente me dijo que él tiene esa idea, pero no le pregunté. Aunque sin duda que habría todo el apoyo de mi parte, y creo que de las autoridades también. Él sabe hacer muy bien las películas, le daríamos todos los conocimientos y datos necesarios.
De momento, los operadores turísticos mexicanos están encantados con Mel, pues «Apocalypto» reaviva el interés en visitar los centros arqueológicos mayas esparcidos por Chiapas y el Yucatán.
http://www.abc.es/20070119/espectacu...701190319.html
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