"Los españoles huyen despavoridos abandonando las más fértiles provincias, mientras el general Olañeta ocupa el Alto Perú con un ejercito verdaderamente patriota y protector de la libertad."
Bolívar, 13 de agosto de 1824.
Bernardo de Monteagudo, que tras este episodio mostraba públicamente en Guayaquil, a modo de trofeos, las joyas sustraídas a Goyeneche, confesó poco después, en un manifiesto fechado en Quito el 17 de marzo de 1823, que "yo empleé todos los medios que estaban a mi alcance para inflamar el odio contra los españoles; sugerí medidas de severidad, y siempre estuve pronto a apoyar las que tenían por objeto disminuir su número y debilitar su influjo público o privado. Este era mi sistema y no pasión"
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