Sin las espadas de la conquista no hubiera sido posible la Misión. Esto es demagogia pura, y el tipo que presenta en su foto, un gran tipo, Agustín de Yturbide, no comulgaba precisamente con la demagogia indigenista. Fue una empresa común y vd. debería saberlo.
El primero que ha llamado bestia a un ser humano es vd., así que no venga ahora con milongas.
Antes de los españoles no había Cristianismo, le recuerdo. Si tanto le repugnamos, deje de hablar la universal lengua, empiece por ser congruente, y abandone el Catolicismo. Váyase con Kukulkán o Huitzchilopotli. Y deje de intentar manipular hasta el mensaje de la Santísima Virgen, y ya que tanto gusta de ser visionario, acuérdese de Quetzalcóatl. La historia no es la oferta de un supermercado donde uno escoge la oferta que conviene.
Asimismo tlaxcaltecas, tarascos, zapotecas u otomíes fueron agentes activos de la conquista, hartos del poder de su época. Porque ellos sí que estaban sin patria y sin identidad, patria e identidad recogida en las Leyes de Indias, no en la de los anteriores. Será por otra parte que en México no queda ni un indio ni un mestizo. Será que los indios no se mataron entre ellos en múltiples guerras mucho antes de la llegada de los conquistadores. Anda que....
El Cid Campeador fue otro gran guerrero sin duda, que como todos, tuvo sus luces y sus sombras.
México hubiera sido imposible sin Hernán Cortés. Estaríamos hablando de otra cosa. No voy a negar que hay datos sobre grandes civilizaciones en el área mesoamericana, pero no era el caso cuando llegaron los españoles. Asimismo la civilización maya no existía ya. No nos culpen de algo que hicieron ellos mismos. El imperio azteca se fue destruyendo él solito, y ni por asomo es lo azteca lo más representativo de lo indígena pre-mexicano (Repito, México sin Cortés y sin lo hispánico no existe, lo decía un tal Vasconcelos, asimismo defensor de la identidad mestiza e india en el gran país americano); existían muchos más pueblos que fueron apisonados por éstos precisamente sin que los indigenistas digan esta boca es mía. Escoger lo azteca como un paraíso perdido definitorio es una farsa, farsa tal y como si habláramos de una unificación olmeca, maya o lo que se antoje; como sería imbécil por nuestra parte decir que los romanos nos privaron del paraíso celtibérico perdido.
Usted no aporta razones, sólo odio y mala sangre sacada de una ideología de la burguesía europea revolucionaria.
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