aver aver valmadian usted confunde al pueblo mexicano con los gobiernos liberales de corte pro americano como el de juarez que ataco a la iglesia, esos gobiernos no eran el pueblo, y por si no lo sabia cuando paso eso hubo una guerra de tres años por la iglesia que tristemente ganaron los liberales, y aunque le pese y le aburra mucho cortes no fue ningun heroe fue un personaje impportante y ya no el fundador de mexico que fundo? un cementerio?
Luego del destronamiento de Moctezuma, el último emperador azteca, los nativos mexicanos se encontraron desposeídos, deshechos, sin patria ni identidad, sin tierra propia, sin suelo, sin nación. Pero diez años después, en 1531, la Virgen de Guadalupe se apareció seis veces durante el mes de diciembre.

Así lo narra el relato escrito por Antonio Valeriano y dictado por Juan Diego: “Diez años después de conquistada la ciudad de México, cuando ya estaban depuestas las flechas, los escudos, cuando por todas partes había paz en los pueblos, así como brotó, ya verdece, ya abre su corola la fe, el conocimiento de Aquél por quien se vive, el verdadero Dios. En aquella sazón, el año 1531, a los pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un indito, un pobre hombre del pueblo, su nombre era Juan Diego, según se dice, vecino de Cuauhtitlan, y en las cosas de Dios, en todo pertenecía a Tlatilolco. Era sábado, muy de madrugada, venía en pos de Dios y de sus mandatos. Y al llegar cerca del cerrito llamado Tepeyac ya amanecía. Oyó cantar sobre el cerrito, como el canto de muchos pájaros finos; al cesar sus voces, como que les respondía el cerro, sobremanera suaves, deleitosos, sus cantos sobrepujaban al del coyoltototl y del tzinitzcan y al de otros pájaros finos.

Se detuvo a ver Juan Diego. Se dijo: ¿Por ventura soy digno, soy merecedor de lo que oigo? ¿Quizá nomás lo estoy soñando? ¿Quizá solamente lo veo como entre sueños? ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso allá donde dejaron dicho los antiguos nuestros antepasados, nuestros abuelos, en la tierra de las flores, en la tierra del maíz, de nuestra carne, de nuestro sustento; acaso en la tierra celestial?

Hacia allá estaba viendo, arriba del cerrito, del lado de donde sale el sol, de donde procedía el precioso canto celestial. Y cuando cesó de pronto el canto, cuando dejó de oírse, entonces oyó que lo llamaban, de arriba del cerrito, le decían: -Juanito, Juan Dieguito-”.

Luego se presentó así al indio Juan Diego Cuautlatoatzin: “Ten la bondad de enterarte, por favor pon en tu corazón, hijito mío el más amado, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, y tengo el privilegio de ser Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive. Mucho quiero, ardo en deseos de que aquí tengan la bondad de construirme mi templecito, para allí mostrárselo a ustedes, engrandecerlo, entregárselo a Él, a Él que es todo mi amor, a Él que es mi mirada compasiva, a Él que es mi auxilio, a Él que es mi salvación”.

Luego anunció el nacimiento del nuevo Pueblo, de la nación mestiza que es México, cuando afirmó: “Yo me honro en ser madre compasiva de todos ustedes, tuya y de todas las gentes que aquí en esta tierra están en uno, y de los demás variados linajes de hombres, mis amadores, los que a mí clamen, los que me busquen, los que confíen en mí, porque allí les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores”.

A partir de la expresión “Todas las gentes que aquí en esta tierra están en uno”, considerada el primer anuncio del nacimiento de esta nueva nación, es que sabemos que los mexicanos somos un pueblo mestizo, cuyo nacimiento, como tal, lo anunció hace casi 500 años, la Virgen de Guadalupe, el 9 de diciembre de 1531.