Y te olvidas de la tercera que somos los numerosos hispanistas que tenemos que convivir con esos dos grupos de energúmenos en estas tierras.
Acá estás mezclando a dos tipos distintos: anglófilos y germanófilos. Los primeros son un producto del liberalismo decimonónico que veía en lo español el atraso y en lo inglés el progreso; ¿y sabés qué?, en ese primer grupo son numerosos los de origen vasco, esas familias oligarcas de sonoros apellidos euskéricos que gobernaron la Argentina hasta la llegada de Perón tenían una fascinación por Inglaterra (además de ser socios desde principios del s.XIX). Lo mismo en Chile. Mira ésto:
Los espías vascos en la Argentina
El segundo está formado por "nazi-onanistas" que sienten una admiración desmedida por lo germánico.
¿Chile?, ¿Paraguay de Stroessner, quizá? No fueron tres o cuatro, sino una corriente inmigratoria muy importante en todo el Cono Sur; vinieron en distintas etapas y de distintas regiones. Para hablar del fenómeno de la inmigración alemana deberíamos abrir otro hilo ya que es un tema sumamente interesante, casualmente estoy leyendo el libro "Paraguay de Stroessner" que empieza con el proyecto del cuñado del filósofo Nietzsche para crear un estado germánico en tierra guaraní.
Mira, es un hecho que los ítalo-argentinos nos han ganado en número a los hispano-argentinos (son la mitad más uno como los hinchas de Boca y los peronistas) y debido a ésto hay representación argentina en el parlamento italiano (privilegio que comparte con Brasil y U.S.A.). No sé de donde sacas éso de "que es mucho mejor", con los apellidos italianos sucede lo mismo que con los españoles: nor-italianos y vascos son los que dan ese "toque de distinción"; no es lo mismo apellidarse Grimaldi o Ansaldi que Mangialavoro o Amalfitani. Lo mismo Sagasti o Azurmendi suena más distinguido que Pérez o González.
Marcadores